Arrimon a mi tía Hilda
Comenzare describiendo a mi Hilda, es una señora Mila de pechos medianos(32C), posee unas bien torneadas piernas que sirven de soporte al magnifico par de razones que hace inmediatamente exclamar a todos los hombres que la miran pasar: ¡qué buen culo!, o ¡qué ricas nalgas!. Y la verdad que mi tía , aún bajo su ropa, evidencia unas rotundas y majestuosas nalgas; redondas, alzadas y bien duras, pecaminosamente desafiantes y en la plenitud de sus 45 años.
Pues bien todo comenzó cuando me subí al autobús con ella . Mientras esto ocurría, las personas que iban llegando empezaban a llenar el camión , pues era una de las llamadas horas pico. Durante este momento también me percaté de que varios hombres, miraban con insistente procacidad sus enormes y deliciosas nalgas, mismas que yo, en esos momentos, estaba deseando disfrutar enormemente.
Premeditando la multitud de gente le propuse a mi tía que, si le parecía bien, la tomara por los hombros, con la finalidad de que no nos separáramos, ya que se empezaban a aglomerar los pasajeros. A mi tía le pareció una buena idea, y acordamos hacerlo de esa manera que, como anexo a mis intenciones resultaba perfecta. En el momento que Subimos , procedimos de la manera acordada; y yo previendo la sospecha de que, al subir varias manos intentarían acariciar de manera «accidental» las nalgas ya mencionadas, procedí, al instante de abordar, a sujetarla con ambas manos por la cintura, así situé, a mi gusto, a mi tía frente a mí y fuera de manos «incógnitas» como a sus deliciosas nalgas justo junto a mi verga.
Una vez arriba y ya situados junto al tubo pasa manos, le pregunte a mi tía si no estaba muy incomoda, ella me contestó que no y que no me preocupara por ella, de tal manera que procedí a sujetarla con más firmeza, sintiendo con mayor deleite la curvatura y dureza de sus nalgas así como la rápida erección que me empezaban a causar y mi miembro mide 20cm. Finalmente al terminar de subir todas las personas quedamos completamente rodeados, lo que me exigía seguir pegado a mi tía , experimentando la placida sensación de unas ricas y duras nalgas que de tan combadas las sentía como un par de almohadones que se ofrecían a ser utilizados allí mismo, al instante les acomodé mi verga, que para esos momentos ya estaba totalmente dura y parada, amenazando salírseme de la bragueta como si presintiera su inminente entrada en acción.
Al iniciar , mi tia volteó y me pidió que no la fuera a soltar, y yo qué remedio; no la solté y tan sólo deje que el acompasado vaivén de la marcha marcara el ritmo con que tallaba mi verga contra sus nalgas, sintiendo cómo ese rico trasero me transportaba poco a poco al cielo. Pues en verdad que si ella quisiera bautizar con un nombre a sus nalgas, el mejor sería «las puertas del alto cielo».
Entre tanto mi tia al mismo tiempo simulaba no darse por enterada también levantaba suavemente su trasero brindándole el más cálido recibimiento a mi verga bien parada y encendida. Al principio nos movíamos suavemente y al unísono, con premeditada discreción, en movimientos circulares que yo remataba con ligeras estocadas buscando en medio de sus nalgas el botón de su culito.
Así viajamos por unos minutos hasta llegar a una cuadras.. En la que bajaron y subieron más personas, momento que utilicé para deslizar una mano hacia sus ricas nalgas. Al reiniciar la marcha las sujeté suavemente con toda la palma de mi mano, primero una y después la otra, alternándolas a discreción, para finalmente apretarlas con mayor fuerza. Fui hundiendo uno a uno todos mis dedos hasta el centro mismo de su culito.
La faena fue fácil por ser su vestido de una tela muy suave y por contar con su grata colaboración. Debido al desplazamiento de personas que se acercaban hacía la puerta de salida, ante la inminente llegada, tuve que suspender este tratamiento para simplemente abrírselas de par en par, acto que fue muy fácil pues al tenerlas tan grandes se separaban con gran comodidad, y acomodarle nuevamente mi erecta verga, misma que nuevamente fue recibida muy bien, yo podía sentir como esas ricas nalgas cobijaban a mi verga, lo podía sentir bien ya que yo llevaba puesto un pants y ella un vestido de tela súper suave.
Ya no me separé de sus nalgas, aunque algunas personas ya se percataban de mi faena. Nuevamente subieron más personas y yo aún antes de que comenzara el movimiento del camión le daba profundos pases como si supiera que con ello llegaría a lo más cálido de su tremendo culo. Al reiniciar el viaje mi tía volteó para decirme que en la próxima parada bajaríamos así que me avisaba que me preparará a bajar en pocos minutos.
Para mí esto fue un aviso triste pues me había ya encariñado con su culote , así que me apresuré a terminar el trabajo. La sujeté aún con más firmeza y comencé a frotarle con enérgico ímpetu mi verga entre sus nalgas; ella a su vez se inclinaba hacia la ventana, para cerciorarse qué tan cerca estabamos de la siguiente parada, aunque en realidad buscaba acomodarse para facilitarme los embates sobre su delicioso culo, que para esos momentos emanaba un ardoroso calor.
Una y otra vez en circulares y ascendentes frotamientos le manifestaba mi gruesa y dura verga, aún en los momentos en que nos acercamos hacia la salida en medio de las personas circundantes no di ni un segundo de tregua a la batalla que libraban su levantado culo y mi verga erecta.
Durante un par de segundos, antes de bajar, ella volteó hacía mí con discreción y acariciándome la verga dijo que el viaje en mi compañía le había resultado de lo más lindo. Ya abajo del camión y entre la multitud rápidamente acomodé mi verga en mi pants para disimular su enloquecida erección.
Pero para mi regocijo mi tía me pidió que la acompañara de compras y después de regreso a casa. Por mi parte y ante la vista de las fabulosas nalgas de mi tía no me quedó más que aceptar gustoso, pues esa petición presagiaba inminentemente un nuevo deleite con el gran culo de mi tía que regresaba secundando la petición, con el argumento de que muy pocas veces se había sentido tan protegida al viajar
Pues bien todo comenzó cuando me subí al autobús con ella . Mientras esto ocurría, las personas que iban llegando empezaban a llenar el camión , pues era una de las llamadas horas pico. Durante este momento también me percaté de que varios hombres, miraban con insistente procacidad sus enormes y deliciosas nalgas, mismas que yo, en esos momentos, estaba deseando disfrutar enormemente.
Premeditando la multitud de gente le propuse a mi tía que, si le parecía bien, la tomara por los hombros, con la finalidad de que no nos separáramos, ya que se empezaban a aglomerar los pasajeros. A mi tía le pareció una buena idea, y acordamos hacerlo de esa manera que, como anexo a mis intenciones resultaba perfecta. En el momento que Subimos , procedimos de la manera acordada; y yo previendo la sospecha de que, al subir varias manos intentarían acariciar de manera «accidental» las nalgas ya mencionadas, procedí, al instante de abordar, a sujetarla con ambas manos por la cintura, así situé, a mi gusto, a mi tía frente a mí y fuera de manos «incógnitas» como a sus deliciosas nalgas justo junto a mi verga.
Una vez arriba y ya situados junto al tubo pasa manos, le pregunte a mi tía si no estaba muy incomoda, ella me contestó que no y que no me preocupara por ella, de tal manera que procedí a sujetarla con más firmeza, sintiendo con mayor deleite la curvatura y dureza de sus nalgas así como la rápida erección que me empezaban a causar y mi miembro mide 20cm. Finalmente al terminar de subir todas las personas quedamos completamente rodeados, lo que me exigía seguir pegado a mi tía , experimentando la placida sensación de unas ricas y duras nalgas que de tan combadas las sentía como un par de almohadones que se ofrecían a ser utilizados allí mismo, al instante les acomodé mi verga, que para esos momentos ya estaba totalmente dura y parada, amenazando salírseme de la bragueta como si presintiera su inminente entrada en acción.
Al iniciar , mi tia volteó y me pidió que no la fuera a soltar, y yo qué remedio; no la solté y tan sólo deje que el acompasado vaivén de la marcha marcara el ritmo con que tallaba mi verga contra sus nalgas, sintiendo cómo ese rico trasero me transportaba poco a poco al cielo. Pues en verdad que si ella quisiera bautizar con un nombre a sus nalgas, el mejor sería «las puertas del alto cielo».
Entre tanto mi tia al mismo tiempo simulaba no darse por enterada también levantaba suavemente su trasero brindándole el más cálido recibimiento a mi verga bien parada y encendida. Al principio nos movíamos suavemente y al unísono, con premeditada discreción, en movimientos circulares que yo remataba con ligeras estocadas buscando en medio de sus nalgas el botón de su culito.
Así viajamos por unos minutos hasta llegar a una cuadras.. En la que bajaron y subieron más personas, momento que utilicé para deslizar una mano hacia sus ricas nalgas. Al reiniciar la marcha las sujeté suavemente con toda la palma de mi mano, primero una y después la otra, alternándolas a discreción, para finalmente apretarlas con mayor fuerza. Fui hundiendo uno a uno todos mis dedos hasta el centro mismo de su culito.
La faena fue fácil por ser su vestido de una tela muy suave y por contar con su grata colaboración. Debido al desplazamiento de personas que se acercaban hacía la puerta de salida, ante la inminente llegada, tuve que suspender este tratamiento para simplemente abrírselas de par en par, acto que fue muy fácil pues al tenerlas tan grandes se separaban con gran comodidad, y acomodarle nuevamente mi erecta verga, misma que nuevamente fue recibida muy bien, yo podía sentir como esas ricas nalgas cobijaban a mi verga, lo podía sentir bien ya que yo llevaba puesto un pants y ella un vestido de tela súper suave.
Ya no me separé de sus nalgas, aunque algunas personas ya se percataban de mi faena. Nuevamente subieron más personas y yo aún antes de que comenzara el movimiento del camión le daba profundos pases como si supiera que con ello llegaría a lo más cálido de su tremendo culo. Al reiniciar el viaje mi tía volteó para decirme que en la próxima parada bajaríamos así que me avisaba que me preparará a bajar en pocos minutos.
Para mí esto fue un aviso triste pues me había ya encariñado con su culote , así que me apresuré a terminar el trabajo. La sujeté aún con más firmeza y comencé a frotarle con enérgico ímpetu mi verga entre sus nalgas; ella a su vez se inclinaba hacia la ventana, para cerciorarse qué tan cerca estabamos de la siguiente parada, aunque en realidad buscaba acomodarse para facilitarme los embates sobre su delicioso culo, que para esos momentos emanaba un ardoroso calor.
Una y otra vez en circulares y ascendentes frotamientos le manifestaba mi gruesa y dura verga, aún en los momentos en que nos acercamos hacia la salida en medio de las personas circundantes no di ni un segundo de tregua a la batalla que libraban su levantado culo y mi verga erecta.
Durante un par de segundos, antes de bajar, ella volteó hacía mí con discreción y acariciándome la verga dijo que el viaje en mi compañía le había resultado de lo más lindo. Ya abajo del camión y entre la multitud rápidamente acomodé mi verga en mi pants para disimular su enloquecida erección.
Pero para mi regocijo mi tía me pidió que la acompañara de compras y después de regreso a casa. Por mi parte y ante la vista de las fabulosas nalgas de mi tía no me quedó más que aceptar gustoso, pues esa petición presagiaba inminentemente un nuevo deleite con el gran culo de mi tía que regresaba secundando la petición, con el argumento de que muy pocas veces se había sentido tan protegida al viajar
5年前