El fruto *********.
así me encontraba yo a mis entonces 35 años; me acababa de separar y estaba con los ánimos por los suelos ante una nueva relación fallida, a parte de encontrarme también con un futuro laboral bastante incierto, y muy poco claro... Y fue en esos momentos que me llegó la invitación de mi querido amigo Ernesto, para que me fuera a Sevilla unos días y pasase allí la Feria de Abril con el y su esposa, Rocío. Y como la empresa para la que estaba trabajando entonces me debía una semana de vacaciones del año anterior, aproveché para pedirla y tomarme libres esos días y así atender a la invitación de mi amigo; pues en realidad necesitaba cambiar de aires aunque solo fuera por unos días y desconectar de mi rutina diaria, que me tenía un tanto agobiado.
Pero vamos a hacer las cosas bien, y como toda historia bien contada, comencemos por el principio. Cuando unos años atrás me encontraba en Madrid terminando mis estudios de postgrado, los cuales iba compaginando con pequeños trabajos que me iban saliendo, a parte de una beca que tenía concedida. Lo cual me daba una autosuficiencia económica y compartir un apartamento alquilado con mi gran amigo Alejandro, a quien conocí en la Universidad, aunque él era de otra facultad.
Ambos congeniamos nada más conocernos, aunque el era un par de años mayor que yo; pero enseguida nos hicimos buenos amigos y camaradas, creándose una gran complicidad entre los dos, y una hermandad indestructible, pues en él llegue a ver quizás ese hermano que nunca tuve, y él en mi el que tampoco tuvo, ya que al igual que yo solo tenía una hermana.
Así nos hicimos uña y carne, y en nuestros ratos libres salíamos de marcha, e íbamos de copas gastándonos todo tipo de bromas, y ligando o intentando ligar con todas las chicas que se nos ponían a tiro; aunque he de reconocer que él ligaba más que yo. Pues tenía mucha simpatía y labia, y sin duda le ayudaba su aspecto exótico al ser venezolano y esa piel café con leche que había heredado de sus progenitores, a parte de sus dotes para el baile y los ritmos caribeños. Aunque yo también tenía mis recursos... :D:D:D:D:D
En fin, que éramos jóvenes, estábamos lejos de nuestros lugares de origen en una ciudad extraña para nosotros, y nos dábamos la vida padre dentro de nuestras posibilidades. Pero eso si, ante todo éramos responsables y no descuidábamos nuestros estudios, ya que cualquier desliz te podía hacer perder esa beca que los hacía posibles.
Llevaríamos como algo más de un año compartiendo aquel apartamento alquilado, cuando de Venezuela se vino a Madrid Ernesto, que era primo de Alejandro. Y en cuanto llegó le hicimos un espacio y se quedó a vivir con nosotros, lo cual nos vino de maravilla, ya que así reducíamos los gastos al compartirlos entre tres, a parte de abaratarnos el alquiler.
Ernesto no tenía la planta que tenía Alejandro; aunque también con piel mulata, sus facciones eran más de indio que de negro, mientras que las de Alejandro eran más europeas. Y además Ernesto era más bajo y rechoncho que su primo, pero tenía un sentido del humor con el que no parabas de reírte todo el día si estabas a su lado, era un tipo genial. Y así me hice también buen amigo suyo aunque él era como ocho años mayor que yo. Pero eso no fue impedimento para que congeniáramos tan bien como congeniamos, y se desarrollase entre nosotros la gran amistad que se desarrolló, tan sólida como la que tenía con su primo Alejandro. Y de esta manera fue como pasamos de ser un dúo a convertirnos en un trío, ligando todo lo que podíamos o nos dejaban. lo cierto es que estábamos hechos unos buenos figuras...:D:D:D:D No nos podíamos quejar en ese campo.
Ernesto era licenciado en filosofía y en filología hispánica; y había venido a prepararse aquí el doctorado, a la vez que consiguió un trabajo de profesor interino en un instituto, lo cual compaginaba a veces, dando también clases en academias privadas. Y así de una manera o de otra, los tres conseguíamos salir adelante e ir sacando nuestros respectivos estudios.
Pasado algo más de un año, Ernesto consiguió doctorarse y sacarse la nacionalidad española, debido a que una de sus abuelas era canaria. Y así fue como ante unas perspectivas laborales un tanto inestables e inciertas, se preparó una oposiciones, las cuales sacó obteniendo su plaza como funcionario y un destino en Sevilla; lo cual le alegró, ya que según nos decía, llevaba casi tres años en Madrid y necesitaba un cambio de aires; y además conocía Sevilla ya que un par de veces había estado por allí y le había encantado la ciudad, mucho más que Madrid.
Y así fue como Ernesto se marchó de Madrid y se alejó de nuestro lado, aunque permanecimos en continuo contacto. Pero unos meses después, Alejandro también se marchó de mi lado y me dejó solo en Madrid. Pues ya hacía algo más de dos años que había terminado sus estudios de Económicas; y tras haber trabajado unos meses, quería regresar a su país con esa licenciatura y abrirse camino profesional por allí, donde parece ser que tenia buenas posibilidades profesionales. Y de esta manera fue como me quedé solo en aquel apartamento que tantas historias nuestras guardaba.
Yo también me había licenciado ya en Filología Inglesa, y me iba abriendo camino en el mundo laboral dando clases de inglés donde buenamente podía, a parte de hacer traducciones o ejerciendo de intérprete. Y así era como me iba buscando la vida en Madrid, ya que por el momento no quería volver a Santander que era mi ciudad de origen, por así decirlo.
Una vez instalado en Sevilla, Ernesto conoció a Rocío, que era una compañera de trabajo, profesora y funcionaria como él, y con la que enseguida congenió y comenzó a salir; como amigos al principio, pero no tardaron en hacerse novios. Todo esto me lo iba contando en esas largas conversaciones telefónicas que solíamos tener; pues aunque de aquella ya había móviles, internet aún no se había extendido ni desarrollado como está hoy.
Y así, tras la insistencia de Ernesto, y aprovechando un puente que había en Madrid, me fui a pasar esos días con él a Sevilla, y de paso que me pudiera presentar a Rocío, esa maravillosa novia que se había echado y de la que no paraba de hablarme.
Y así fue como tomé un tren y me fui para Sevilla, a pasar allí ese puente con mi amigo Ernesto. Llegué hacia la tarde noche, y allí en la estación me estaba esperando Ernesto en medio del andén con los brazos abiertos; según bajé del tren me llamó por mi nombre agitando sus brazos, y cuando estuvimos juntos nos dimos un largo y fuerte abrazo que fue muy emotivo. Pues desde su marcha de Madrid no habíamos vuelto a vernos.
De allí nos tomamos un taxi que enseguida nos llevó hasta su apartamento, que estaba por la zona de La Cruz del Campo, en el cual me había dejado un espacio para que me instalase durante aquellos días del puente. Y una vez que me instalé y me fui relajando del viaje, estuvimos un rato charlando y comenzamos a ponernos al día de nuestros respectivos asuntos y de otras novedades que nos teníamos que contar. Y ahí fue que comenzó a hablarme de Rocío, de como se habían conocido y como había surgido ese romance que mantenían los dos; a la vez que también me iba contando lo guapa y maravillosa que era .
También me dijo que la disculpase por no haber venido a recibirme, y que la conocería al día siguiente; pues por lo visto, esa noche estaba ocupada con una reunión familiar, y ese era el motivo por el que no estaba allí con nosotros. También me comentó que él no había acudido a esa reunión para poder recibirme en condiciones, tal y como se merecía un amigo como yo; lo cual se lo agradecí apretando su hombro.
Después me preguntó sobre mi vida en Madrid, con quien salía, con quien ligaba y otros menesteres... je je je je je.... :D:D:D:D De lo cual le fui informando sin entrar en muchos detalles, porque la verdad es que era muy cotilla y siempre quería saberlo todo... je je je je je je.... :D:D:D:D Un poco más tarde salimos a la calle y paseamos por su barrio, que como ya dije era por la zona de La Cruz del Campo; y así fue como entramos en una taberna que había por allí cerca. era la típica taberna andaluza, donde aprovechamos para cenar algo ligero y tomarnos unos vinos.
Un poco más tarde, salimos de allí y nos fuimos a un área de ocio que había por allí cerca, una zona de burgers, pizzerías, bares de copas e incluso una discoteca. Allí nos metimos en un par de garitos, donde nos tomamos unas copas. Y la verdad es que nos pusimos un poco con el alcohol. No llegamos a emborracharnos del todo, pero casi, casi... :D:D:D:D:D Y así fue como estuvimos rememorando viejos tiempos en Madrid, cuando salíamos con Alejandro y montábamos aquel trío que montamos, yendo por la zona de Aurrera y por Malasaña, o por la calle Huertas... Uffff....!!!! ufffffufffffufffff Que tiempos aquellos. :D:D:D:D:D
Pero ahora estábamos en Sevilla, en su nuevo territorio, y lo que si hizo fue intentar ligar con lindas sevillanas que andaban por allí; auténticos bomboncetes... XDXDXDXDXD Ayyyyy....!!!! este Ernesto era incorregible... Tan enamorado se mostraba de su novia, y a la mínima ya estaba intentando pegársela... :D:D:D:D:D
Aquella noche recuerdo que dormí de tirón, de todo el cansancio que había acumulado durante el viaje. Y por la mañana me desperté casi al medio día... Ufffff....!!!!:wacko::wacko::wacko::wacko::wacko: me levanté con algo de resaca, y un poco de dolor de cabeza. Recorrí un poco la estancia, y vi que me encontraba solo en el apartamento, ya que Ernesto se había ido a trabajar, y me había dejado una nota en la que me comunicaba que no iba a venir a comer porque tenía una reunión en su trabajo; pero si me citaba por la tarde en un sitio cercano al puente de Triana.
Como me encontraba algo cansado, me volví a tumbar y no tardé en volver a quedarme dormido; y me quedé tan profundamente, que cuando me desperté y vi el reloj, eran casi las cinco de la tarde... Jodeeeeerrrr....!!!! lo que había dormido; pero me sentía mucho mejor, sobre todo descansado. Así que me dí una buena ducha que me terminó de relajar y me dejó como nuevo. Y me fui preparando para salir a la calle.
Ya en la calle, tenía un poco de hambre, así que me metí en el primer bar que encontré; y allí mismo me tome una cerveza con un tentenpié con el que engañar al estómago. Y al ver que ya se acercaba la hora, me fui hacia la avenida de Luis Montoto, donde pillé el primer taxi que pasó y que me llevó justo al sitio donde me había citado Ernesto, a donde llegué en hora. Y allí mismo me estaba esperando en la acera.
Se montó en el taxi y esta vez dijo al taxista que nos llevase a otro
lugar que le indicó. Yo no me enteraba de nada, porque no conocía la ciudad. pero luego supe que aquella era la Plaza de La Encarnación; aunque aún no estaban las Setas ni las ruinas de la vieja Hispalis. Durante el trayecto seguimos hablando de nuestras cosas, y de como había amanecido...:D:D:D
Una vez que llegamos, fuimos directos a una cafetería y allí nos tomamos una mesa que estaba libre, mientras Ernesto me explicaba que allí era el sitio donde había quedado con Rocío, que no tardaría en llegar y por fin podría presentármela. Así que nos pedimos unos cafés y nos pusimos a seguir charlando de nuestras cosas.
En esas estábamos hasta que el mirando a la puerta me dijo: "Mira, aquí llega..." Y se levantó para ir a su encuentro, recibiéndola con un pico en los labios. Y ahí fue que la vi por primera vez...
Uffff....!!!! era una chica bien guapa, más o menos de mi edad, con una hermosa sonrisa y una cara con facciones joviales y una expresión risueña. Era de esas chicas guapas que según pasan a tu lado te vuelves para verla otra vez y mirarla mejor. Según la trajo a la mesa pude verla mejor. Era rubia, de ojos claros, con los cabellos cortos en un peinado a lo chic, esa carita risueña, y esa hermosa sonrisa cargada de encanto, y que continuamente llevaba dibujada en su boca. También lucía unas tetas no muy grandes, pero si muy firmes y bien puestas; y una figura menudita y tentadora, con un culito un tanto respingón, que resultaba muy tentador al estar embutido en aquellos blue jeans que vestía, a juego con un jersey azul de lana, de esos de cuello vuelto.
La verdad es que me había impactado y me gustó nada más verla; a la vez que sentí una sana envidia por mi amigo, pero eso si, también con una gran alegría por su buen gusto y por esa belleza que había conseguido conquistar y convertirla en su novia.
Y así fue conocí a Rocío y la vi por primera vez. Me puse en pié, y según me la presentó Ernesto, nos dimos la mano e intercambiamos un par de besos. MUACCCMUACCC Y según tomaba asiento de nuevo, ella sin dejar de sonreír me dijo:
---- Ernesto me ha hablado tanto de ti, que ya tenía ganas de conocerte.
Yo sonreí :D y le respondí:
---- Lo mismo digo, porque también me habla siempre mucho de ti.
Y así comenzamos a charlar informalmente, para ir conociéndonos.
Según íbamos charlando y charlando, ellos se agarraban de la mano y se daban algún que otro beso, se les veía muy enamorados... :wub::wub::wub::wub:
Mientras que yo la miraba un tanto embobado :wacko:, porque enseguida me di cuenta que Rocío tenía una personalidad encantadora, y una manera de ser que no tardaba en cautivarte con aquella hermosa voz que tenía y su discreto acento sevillano al hablar. Además de guapa, enseguida te dabas cuenta que era una persona muy inteligente y preparada.
Y viendo como era Ernesto físicamente, que para nada era la imagen de un portento; era un tipo muy común, algo rechoncho, ya casi en la cuarentena, con la cara un tanto redonda y la nariz achatada, de sus facciones medio mulatas e indias mezcladas con aires canarios; y el pelo moreno y ensortijado. Nada guapo según las amigas que teníamos en común, pero si simpático y encantador. Cualidades que sabía explotar bien el muy bribón. :D:D:D:D:D
Pero aún así, me chocaba que hubiese sido capaz de conquistar a una chica como Rocío, que era todo un bomboncete, y enamorarla como la había enamorado. Y además se veía a la legua que ella era mucho más joven que él; un poco más tarde me enteré que ella era dos años mayor que yo, aunque parecía más joven. Así que por lo tanto, deduje que era seis años más joven que Ernesto. Pero como ya he dicho, era un tipo encantador, que tenía una labia de órdago, y que gozaba de una gran simpatía y un sentido del humor con lo que enseguida conquistaba a la gente que tenia a su alrededor, y muy especialmente a las mujeres.
Pero vamos a hacer las cosas bien, y como toda historia bien contada, comencemos por el principio. Cuando unos años atrás me encontraba en Madrid terminando mis estudios de postgrado, los cuales iba compaginando con pequeños trabajos que me iban saliendo, a parte de una beca que tenía concedida. Lo cual me daba una autosuficiencia económica y compartir un apartamento alquilado con mi gran amigo Alejandro, a quien conocí en la Universidad, aunque él era de otra facultad.
Ambos congeniamos nada más conocernos, aunque el era un par de años mayor que yo; pero enseguida nos hicimos buenos amigos y camaradas, creándose una gran complicidad entre los dos, y una hermandad indestructible, pues en él llegue a ver quizás ese hermano que nunca tuve, y él en mi el que tampoco tuvo, ya que al igual que yo solo tenía una hermana.
Así nos hicimos uña y carne, y en nuestros ratos libres salíamos de marcha, e íbamos de copas gastándonos todo tipo de bromas, y ligando o intentando ligar con todas las chicas que se nos ponían a tiro; aunque he de reconocer que él ligaba más que yo. Pues tenía mucha simpatía y labia, y sin duda le ayudaba su aspecto exótico al ser venezolano y esa piel café con leche que había heredado de sus progenitores, a parte de sus dotes para el baile y los ritmos caribeños. Aunque yo también tenía mis recursos... :D:D:D:D:D
En fin, que éramos jóvenes, estábamos lejos de nuestros lugares de origen en una ciudad extraña para nosotros, y nos dábamos la vida padre dentro de nuestras posibilidades. Pero eso si, ante todo éramos responsables y no descuidábamos nuestros estudios, ya que cualquier desliz te podía hacer perder esa beca que los hacía posibles.
Llevaríamos como algo más de un año compartiendo aquel apartamento alquilado, cuando de Venezuela se vino a Madrid Ernesto, que era primo de Alejandro. Y en cuanto llegó le hicimos un espacio y se quedó a vivir con nosotros, lo cual nos vino de maravilla, ya que así reducíamos los gastos al compartirlos entre tres, a parte de abaratarnos el alquiler.
Ernesto no tenía la planta que tenía Alejandro; aunque también con piel mulata, sus facciones eran más de indio que de negro, mientras que las de Alejandro eran más europeas. Y además Ernesto era más bajo y rechoncho que su primo, pero tenía un sentido del humor con el que no parabas de reírte todo el día si estabas a su lado, era un tipo genial. Y así me hice también buen amigo suyo aunque él era como ocho años mayor que yo. Pero eso no fue impedimento para que congeniáramos tan bien como congeniamos, y se desarrollase entre nosotros la gran amistad que se desarrolló, tan sólida como la que tenía con su primo Alejandro. Y de esta manera fue como pasamos de ser un dúo a convertirnos en un trío, ligando todo lo que podíamos o nos dejaban. lo cierto es que estábamos hechos unos buenos figuras...:D:D:D:D No nos podíamos quejar en ese campo.
Ernesto era licenciado en filosofía y en filología hispánica; y había venido a prepararse aquí el doctorado, a la vez que consiguió un trabajo de profesor interino en un instituto, lo cual compaginaba a veces, dando también clases en academias privadas. Y así de una manera o de otra, los tres conseguíamos salir adelante e ir sacando nuestros respectivos estudios.
Pasado algo más de un año, Ernesto consiguió doctorarse y sacarse la nacionalidad española, debido a que una de sus abuelas era canaria. Y así fue como ante unas perspectivas laborales un tanto inestables e inciertas, se preparó una oposiciones, las cuales sacó obteniendo su plaza como funcionario y un destino en Sevilla; lo cual le alegró, ya que según nos decía, llevaba casi tres años en Madrid y necesitaba un cambio de aires; y además conocía Sevilla ya que un par de veces había estado por allí y le había encantado la ciudad, mucho más que Madrid.
Y así fue como Ernesto se marchó de Madrid y se alejó de nuestro lado, aunque permanecimos en continuo contacto. Pero unos meses después, Alejandro también se marchó de mi lado y me dejó solo en Madrid. Pues ya hacía algo más de dos años que había terminado sus estudios de Económicas; y tras haber trabajado unos meses, quería regresar a su país con esa licenciatura y abrirse camino profesional por allí, donde parece ser que tenia buenas posibilidades profesionales. Y de esta manera fue como me quedé solo en aquel apartamento que tantas historias nuestras guardaba.
Yo también me había licenciado ya en Filología Inglesa, y me iba abriendo camino en el mundo laboral dando clases de inglés donde buenamente podía, a parte de hacer traducciones o ejerciendo de intérprete. Y así era como me iba buscando la vida en Madrid, ya que por el momento no quería volver a Santander que era mi ciudad de origen, por así decirlo.
Una vez instalado en Sevilla, Ernesto conoció a Rocío, que era una compañera de trabajo, profesora y funcionaria como él, y con la que enseguida congenió y comenzó a salir; como amigos al principio, pero no tardaron en hacerse novios. Todo esto me lo iba contando en esas largas conversaciones telefónicas que solíamos tener; pues aunque de aquella ya había móviles, internet aún no se había extendido ni desarrollado como está hoy.
Y así, tras la insistencia de Ernesto, y aprovechando un puente que había en Madrid, me fui a pasar esos días con él a Sevilla, y de paso que me pudiera presentar a Rocío, esa maravillosa novia que se había echado y de la que no paraba de hablarme.
Y así fue como tomé un tren y me fui para Sevilla, a pasar allí ese puente con mi amigo Ernesto. Llegué hacia la tarde noche, y allí en la estación me estaba esperando Ernesto en medio del andén con los brazos abiertos; según bajé del tren me llamó por mi nombre agitando sus brazos, y cuando estuvimos juntos nos dimos un largo y fuerte abrazo que fue muy emotivo. Pues desde su marcha de Madrid no habíamos vuelto a vernos.
De allí nos tomamos un taxi que enseguida nos llevó hasta su apartamento, que estaba por la zona de La Cruz del Campo, en el cual me había dejado un espacio para que me instalase durante aquellos días del puente. Y una vez que me instalé y me fui relajando del viaje, estuvimos un rato charlando y comenzamos a ponernos al día de nuestros respectivos asuntos y de otras novedades que nos teníamos que contar. Y ahí fue que comenzó a hablarme de Rocío, de como se habían conocido y como había surgido ese romance que mantenían los dos; a la vez que también me iba contando lo guapa y maravillosa que era .
También me dijo que la disculpase por no haber venido a recibirme, y que la conocería al día siguiente; pues por lo visto, esa noche estaba ocupada con una reunión familiar, y ese era el motivo por el que no estaba allí con nosotros. También me comentó que él no había acudido a esa reunión para poder recibirme en condiciones, tal y como se merecía un amigo como yo; lo cual se lo agradecí apretando su hombro.
Después me preguntó sobre mi vida en Madrid, con quien salía, con quien ligaba y otros menesteres... je je je je je.... :D:D:D:D De lo cual le fui informando sin entrar en muchos detalles, porque la verdad es que era muy cotilla y siempre quería saberlo todo... je je je je je je.... :D:D:D:D Un poco más tarde salimos a la calle y paseamos por su barrio, que como ya dije era por la zona de La Cruz del Campo; y así fue como entramos en una taberna que había por allí cerca. era la típica taberna andaluza, donde aprovechamos para cenar algo ligero y tomarnos unos vinos.
Un poco más tarde, salimos de allí y nos fuimos a un área de ocio que había por allí cerca, una zona de burgers, pizzerías, bares de copas e incluso una discoteca. Allí nos metimos en un par de garitos, donde nos tomamos unas copas. Y la verdad es que nos pusimos un poco con el alcohol. No llegamos a emborracharnos del todo, pero casi, casi... :D:D:D:D:D Y así fue como estuvimos rememorando viejos tiempos en Madrid, cuando salíamos con Alejandro y montábamos aquel trío que montamos, yendo por la zona de Aurrera y por Malasaña, o por la calle Huertas... Uffff....!!!! ufffffufffffufffff Que tiempos aquellos. :D:D:D:D:D
Pero ahora estábamos en Sevilla, en su nuevo territorio, y lo que si hizo fue intentar ligar con lindas sevillanas que andaban por allí; auténticos bomboncetes... XDXDXDXDXD Ayyyyy....!!!! este Ernesto era incorregible... Tan enamorado se mostraba de su novia, y a la mínima ya estaba intentando pegársela... :D:D:D:D:D
Aquella noche recuerdo que dormí de tirón, de todo el cansancio que había acumulado durante el viaje. Y por la mañana me desperté casi al medio día... Ufffff....!!!!:wacko::wacko::wacko::wacko::wacko: me levanté con algo de resaca, y un poco de dolor de cabeza. Recorrí un poco la estancia, y vi que me encontraba solo en el apartamento, ya que Ernesto se había ido a trabajar, y me había dejado una nota en la que me comunicaba que no iba a venir a comer porque tenía una reunión en su trabajo; pero si me citaba por la tarde en un sitio cercano al puente de Triana.
Como me encontraba algo cansado, me volví a tumbar y no tardé en volver a quedarme dormido; y me quedé tan profundamente, que cuando me desperté y vi el reloj, eran casi las cinco de la tarde... Jodeeeeerrrr....!!!! lo que había dormido; pero me sentía mucho mejor, sobre todo descansado. Así que me dí una buena ducha que me terminó de relajar y me dejó como nuevo. Y me fui preparando para salir a la calle.
Ya en la calle, tenía un poco de hambre, así que me metí en el primer bar que encontré; y allí mismo me tome una cerveza con un tentenpié con el que engañar al estómago. Y al ver que ya se acercaba la hora, me fui hacia la avenida de Luis Montoto, donde pillé el primer taxi que pasó y que me llevó justo al sitio donde me había citado Ernesto, a donde llegué en hora. Y allí mismo me estaba esperando en la acera.
Se montó en el taxi y esta vez dijo al taxista que nos llevase a otro
lugar que le indicó. Yo no me enteraba de nada, porque no conocía la ciudad. pero luego supe que aquella era la Plaza de La Encarnación; aunque aún no estaban las Setas ni las ruinas de la vieja Hispalis. Durante el trayecto seguimos hablando de nuestras cosas, y de como había amanecido...:D:D:D
Una vez que llegamos, fuimos directos a una cafetería y allí nos tomamos una mesa que estaba libre, mientras Ernesto me explicaba que allí era el sitio donde había quedado con Rocío, que no tardaría en llegar y por fin podría presentármela. Así que nos pedimos unos cafés y nos pusimos a seguir charlando de nuestras cosas.
En esas estábamos hasta que el mirando a la puerta me dijo: "Mira, aquí llega..." Y se levantó para ir a su encuentro, recibiéndola con un pico en los labios. Y ahí fue que la vi por primera vez...
Uffff....!!!! era una chica bien guapa, más o menos de mi edad, con una hermosa sonrisa y una cara con facciones joviales y una expresión risueña. Era de esas chicas guapas que según pasan a tu lado te vuelves para verla otra vez y mirarla mejor. Según la trajo a la mesa pude verla mejor. Era rubia, de ojos claros, con los cabellos cortos en un peinado a lo chic, esa carita risueña, y esa hermosa sonrisa cargada de encanto, y que continuamente llevaba dibujada en su boca. También lucía unas tetas no muy grandes, pero si muy firmes y bien puestas; y una figura menudita y tentadora, con un culito un tanto respingón, que resultaba muy tentador al estar embutido en aquellos blue jeans que vestía, a juego con un jersey azul de lana, de esos de cuello vuelto.
La verdad es que me había impactado y me gustó nada más verla; a la vez que sentí una sana envidia por mi amigo, pero eso si, también con una gran alegría por su buen gusto y por esa belleza que había conseguido conquistar y convertirla en su novia.
Y así fue conocí a Rocío y la vi por primera vez. Me puse en pié, y según me la presentó Ernesto, nos dimos la mano e intercambiamos un par de besos. MUACCCMUACCC Y según tomaba asiento de nuevo, ella sin dejar de sonreír me dijo:
---- Ernesto me ha hablado tanto de ti, que ya tenía ganas de conocerte.
Yo sonreí :D y le respondí:
---- Lo mismo digo, porque también me habla siempre mucho de ti.
Y así comenzamos a charlar informalmente, para ir conociéndonos.
Según íbamos charlando y charlando, ellos se agarraban de la mano y se daban algún que otro beso, se les veía muy enamorados... :wub::wub::wub::wub:
Mientras que yo la miraba un tanto embobado :wacko:, porque enseguida me di cuenta que Rocío tenía una personalidad encantadora, y una manera de ser que no tardaba en cautivarte con aquella hermosa voz que tenía y su discreto acento sevillano al hablar. Además de guapa, enseguida te dabas cuenta que era una persona muy inteligente y preparada.
Y viendo como era Ernesto físicamente, que para nada era la imagen de un portento; era un tipo muy común, algo rechoncho, ya casi en la cuarentena, con la cara un tanto redonda y la nariz achatada, de sus facciones medio mulatas e indias mezcladas con aires canarios; y el pelo moreno y ensortijado. Nada guapo según las amigas que teníamos en común, pero si simpático y encantador. Cualidades que sabía explotar bien el muy bribón. :D:D:D:D:D
Pero aún así, me chocaba que hubiese sido capaz de conquistar a una chica como Rocío, que era todo un bomboncete, y enamorarla como la había enamorado. Y además se veía a la legua que ella era mucho más joven que él; un poco más tarde me enteré que ella era dos años mayor que yo, aunque parecía más joven. Así que por lo tanto, deduje que era seis años más joven que Ernesto. Pero como ya he dicho, era un tipo encantador, que tenía una labia de órdago, y que gozaba de una gran simpatía y un sentido del humor con lo que enseguida conquistaba a la gente que tenia a su alrededor, y muy especialmente a las mujeres.
5年前