Historia 7 El Viejo del Costal
En ese tiempo la ciudad estaba un tanto desquiciada y yo era una estudiante de secundaria. Tendría 13 años menos que los que actualmente tengo y por obvias razones utilizaba el transporte público.
En cierta forma creo que en ese tiempo empezó mi gusto por los repegones o las metidas de mano en el camión que la verdad era y son demasiado comunes.
En ese tiempo yo era un tanto flaca, siempre he sido un poco más alta que mis compañeras pero digamos que considerando mi lugar en la fila era de las que estaban pasando la mitad. Mis piernas eran un poco flacas aunque llamaba la atención y tenía senos pequeños. Aunque mi cintura se marcaba y mi trasero se daba a notar.
Varias de mis compañeras en ocasiones nos la pinteábamos y regularmente nos íbamos a algún parque o de plano al centro por lo que tomábamos camión. Yo en ocasiones regresaba a la escuela. Ya sea porque me reintegrara a la última hora o porque de cualquier forma a dos calles de ahí pasaba el camión que me llevaba a casa.
Esa vez nos salimos de la escuela temprano, seria cerca de las 9;30 y tomamos el camión hacia el centro, éramos tres amigas y yo, es decir, cuatro. Llegamos allá, bobeamos, desayunamos y no recuerdo que más hicimos, pero cerca de las 12 me despedí de ellas para regresar a la escuela e irme a casa.
Tome el camión en su terminal así que iba no muy lleno. Me fui hasta la parte de atrás una fila antes de la última, me coloque del lado de la ventana dejando libre el lugar del pasillo. El camión arranco y en la siguiente parada subió un señor ya mayor con un costal medio lleno, pago y se sentó a mi lado colocando el costal en sus piernas. No pasaron no dos calles cuando sentí que algo rozaba mi muslo pero no puse atención, yo también llevaba mi mochila sobre mis piernas, sin embargo el roce empezó a ser más frecuente, me removí en mi lugar y pude darme cuenta que el señor del costal tenía su mano izquierda en la parte baja del costal, cerca de mi mochila. Continúe viendo por la ventana y de nuevo sentí que algo toco mi muslo derecho, no voltee, me quede estática, sentí que mi mochila se movió un poco y que mi muslo delgado era abarcado un poco más por algo que lo tocaba. Voltee disimuladamente, no vi la mano del viejo del costal en el costal, estaba debajo de mi mochila, era su mano lo que sentía en mi muslo.
No sé por qué pero levante un poco mi mochila y vi que su mano cerrada estaba sobre mi muslo, mi respiración se agito un poco y la mano del viejo del costal se abrió abarcando una mayor parte de mi muslo delgado, casi lo abarcaba todo, con su otra mano señalo hacia la ventana y voltee a la calle, sentí que su mano bajo hacia mi rodilla y jalo mi falda del uniforme, yo aún tenía la mochila levantada así que facilitaba que moviera su mano, sentí la callosidad de sus dedos al tocar mi piel por la parte interior de mi rodilla, sus dedos se movían hacia los lados mientras la palma de su mano cubría la parte baja de mi muslo.
Fue de nuevo hacia mi rodilla, liberando la mano de la parte que aun tocaba mi falda, el camión paso un tope en ese momento y con el movimiento recorrió la mano hacia la parte alta de mi muslo, sus dedos comenzaban a llegar a mi ingle, voltee y contemple su mano cerca de mi vagina, casi sentía su mano, estaba mojada pero me resistía a voltearme, quería ver que iba a hacer, vi como abrió su mano abarcando mi muslo y apretándolo, como recorría mi pierna, entonces quito la mano, la levanto un poco mostrándomela y movió su dedo pequeño, indicándome que algo haría con él, yo trague saliva, para ese entonces ya había fajado así que ya me habían tocado, me habían dado repegones y metido mano, pero esto era nuevo, el viejo del costal tendría más de sesenta, el camión no iba lleno y me iba tocando.
Su mano se colocó cerca de mi rodilla y subió despacio por mi muslo, sintiendo cada parte, recorriendo sobre todo el interior hasta que su dedo pequeño llego a mi vagina, sentí la humedad y como su dedo se desplazó hacia la orilla recorriendo el borde de mi calzón, me moví un poco en mi lugar para abrir solo un poco mis piernas.
Sentí como dos dedos tocaron mi rajita, subían y bajaban despacio, me mordí el labio inferior y note que él se movió un poco reacomodando su costal con las piernas, su mano derecha estaba sobre el costal pero con el movimiento reciente la había colocado más cerca de su pecho, su caricia en mi raja continuo y yo apreté mis labios, entonces quito su mano y la acerco a su cara, a su nariz oliendo, la puso después sobre el costal pasándola sobre su mano derecha, y con esta se acercó a mis pequeñas tetas, yo estaba muy caliente, vi su mano y me acerque un poco, dejando que rozara mi pecho, su mano se abrió y cobro todo mi seno derecho, volteo dirigiéndome una sonrisa que no supe interpretar, si para ese momento ya sentía mis pezones duros, eso hizo que se me pusieran aun más y que ayudada por mi respiración el viejo del costal pudiera sentir mis senos apretándolos suavemente.
El camión seguía avanzando y yo en cualquier momento me bajaría al acercarme a la escuela, pero quería más.
La mano con que sostenía mi seno derecho se abrió completamente agarrándolo todo, pero sus dedos empezaron a recorrerlo en dirección a mi pezón, yo me agache y apreté mis labios, trague saliva al momento en que veía como sus dedos apretaban la punta de mi seno, mi pezón, una, dos tres veces hasta soltarlo, eso me había provocado pequeñas sensaciones como piquetes que por otro lado, habían puesto más húmeda mi entrepierna.
El viejo del costal soltó mi seno y bajo de nuevo su mano derecha, mostrándome a hora su dedo medio y anular juntos, yo seguía con la cabeza gacha, mirando, su mano fue directo a posarse entre mis piernas y sus dedos se colocaron en mi raja caliente y mojada, empezó a sobarla, tallando sus dedos y moviéndolos hacia un lado.
Yo apreté más mis labios, trague saliva, mi mano apretó con fuerza mi mochila sentí que mi cuerpo se ponía rígido, mi vagina parecía moverse sola, como punzante, sentí que sudaba, tenía mucho calor, abrí los ojos y la mano del viejo del costal apenas sobaba mi muslo de nuevo, quito su mano y la llevo a su cara, al pasar sus dedos por la nariz escuche su profunda respiración.
Voltee a la calle y me di cuenta de que había pasado ya el lugar donde me iba a bajar. Sin embargo el camión me dejaba en una plaza desde la que podía tomar otro, los demás pasajeros no se habían dado cuenta o al menos eso pensé.
Me reacomodo un poco bajando mi falda y soltando mi mochila. Siento mi calzón pegajoso y no he dejado de ver por la ventana.
Han pasado ya cinco minutos y hemos llegado a donde bajare, así que me he levantado del asiento, el viejo del costal se ha girado para dejarme pasar, al hacerlo sentí que su mano subió por mi pierna izquierda bajo mi falda y me he movido rápido hacia la puerta. Baje y él ha bajado también, el camión se ha ido y camino hacia la esquina para dar la vuelta y esperar la ruta que me llevara a casa.
Chiquita!! Ha gritado alguien y he volteado, es el viejo del costal que me mira sonriendo y me ha hecho con su mano una señal para que lo espere. No sé por qué me he quedado ahí para.
- Hola cosita solo te quería decir que te dejaste muy rico tocar, creí que te asustarías. Ha dicho el viejo del costal.
- Ah he respondido solamente, mirando hacia todos lados.
- Tienes unas chichitas muy ricas y tu puchita huele bien rico, se me paro la verga bien chido, todavía la traigo dura.
No he dicho ya nada
- Te quería agarrar el culito pero no pude, para la otra me dejas he. Ha dicho
- Para la otra. Conteste
- Se me hace que vas a ser bien puta, te gusta la verga. Ha dicho agarrándosela y no he podido evitar verle el bulto grueso que se ha apretado con la mano.
Me ha acompañado hasta la esquina.
En cierta forma creo que en ese tiempo empezó mi gusto por los repegones o las metidas de mano en el camión que la verdad era y son demasiado comunes.
En ese tiempo yo era un tanto flaca, siempre he sido un poco más alta que mis compañeras pero digamos que considerando mi lugar en la fila era de las que estaban pasando la mitad. Mis piernas eran un poco flacas aunque llamaba la atención y tenía senos pequeños. Aunque mi cintura se marcaba y mi trasero se daba a notar.
Varias de mis compañeras en ocasiones nos la pinteábamos y regularmente nos íbamos a algún parque o de plano al centro por lo que tomábamos camión. Yo en ocasiones regresaba a la escuela. Ya sea porque me reintegrara a la última hora o porque de cualquier forma a dos calles de ahí pasaba el camión que me llevaba a casa.
Esa vez nos salimos de la escuela temprano, seria cerca de las 9;30 y tomamos el camión hacia el centro, éramos tres amigas y yo, es decir, cuatro. Llegamos allá, bobeamos, desayunamos y no recuerdo que más hicimos, pero cerca de las 12 me despedí de ellas para regresar a la escuela e irme a casa.
Tome el camión en su terminal así que iba no muy lleno. Me fui hasta la parte de atrás una fila antes de la última, me coloque del lado de la ventana dejando libre el lugar del pasillo. El camión arranco y en la siguiente parada subió un señor ya mayor con un costal medio lleno, pago y se sentó a mi lado colocando el costal en sus piernas. No pasaron no dos calles cuando sentí que algo rozaba mi muslo pero no puse atención, yo también llevaba mi mochila sobre mis piernas, sin embargo el roce empezó a ser más frecuente, me removí en mi lugar y pude darme cuenta que el señor del costal tenía su mano izquierda en la parte baja del costal, cerca de mi mochila. Continúe viendo por la ventana y de nuevo sentí que algo toco mi muslo derecho, no voltee, me quede estática, sentí que mi mochila se movió un poco y que mi muslo delgado era abarcado un poco más por algo que lo tocaba. Voltee disimuladamente, no vi la mano del viejo del costal en el costal, estaba debajo de mi mochila, era su mano lo que sentía en mi muslo.
No sé por qué pero levante un poco mi mochila y vi que su mano cerrada estaba sobre mi muslo, mi respiración se agito un poco y la mano del viejo del costal se abrió abarcando una mayor parte de mi muslo delgado, casi lo abarcaba todo, con su otra mano señalo hacia la ventana y voltee a la calle, sentí que su mano bajo hacia mi rodilla y jalo mi falda del uniforme, yo aún tenía la mochila levantada así que facilitaba que moviera su mano, sentí la callosidad de sus dedos al tocar mi piel por la parte interior de mi rodilla, sus dedos se movían hacia los lados mientras la palma de su mano cubría la parte baja de mi muslo.
Fue de nuevo hacia mi rodilla, liberando la mano de la parte que aun tocaba mi falda, el camión paso un tope en ese momento y con el movimiento recorrió la mano hacia la parte alta de mi muslo, sus dedos comenzaban a llegar a mi ingle, voltee y contemple su mano cerca de mi vagina, casi sentía su mano, estaba mojada pero me resistía a voltearme, quería ver que iba a hacer, vi como abrió su mano abarcando mi muslo y apretándolo, como recorría mi pierna, entonces quito la mano, la levanto un poco mostrándomela y movió su dedo pequeño, indicándome que algo haría con él, yo trague saliva, para ese entonces ya había fajado así que ya me habían tocado, me habían dado repegones y metido mano, pero esto era nuevo, el viejo del costal tendría más de sesenta, el camión no iba lleno y me iba tocando.
Su mano se colocó cerca de mi rodilla y subió despacio por mi muslo, sintiendo cada parte, recorriendo sobre todo el interior hasta que su dedo pequeño llego a mi vagina, sentí la humedad y como su dedo se desplazó hacia la orilla recorriendo el borde de mi calzón, me moví un poco en mi lugar para abrir solo un poco mis piernas.
Sentí como dos dedos tocaron mi rajita, subían y bajaban despacio, me mordí el labio inferior y note que él se movió un poco reacomodando su costal con las piernas, su mano derecha estaba sobre el costal pero con el movimiento reciente la había colocado más cerca de su pecho, su caricia en mi raja continuo y yo apreté mis labios, entonces quito su mano y la acerco a su cara, a su nariz oliendo, la puso después sobre el costal pasándola sobre su mano derecha, y con esta se acercó a mis pequeñas tetas, yo estaba muy caliente, vi su mano y me acerque un poco, dejando que rozara mi pecho, su mano se abrió y cobro todo mi seno derecho, volteo dirigiéndome una sonrisa que no supe interpretar, si para ese momento ya sentía mis pezones duros, eso hizo que se me pusieran aun más y que ayudada por mi respiración el viejo del costal pudiera sentir mis senos apretándolos suavemente.
El camión seguía avanzando y yo en cualquier momento me bajaría al acercarme a la escuela, pero quería más.
La mano con que sostenía mi seno derecho se abrió completamente agarrándolo todo, pero sus dedos empezaron a recorrerlo en dirección a mi pezón, yo me agache y apreté mis labios, trague saliva al momento en que veía como sus dedos apretaban la punta de mi seno, mi pezón, una, dos tres veces hasta soltarlo, eso me había provocado pequeñas sensaciones como piquetes que por otro lado, habían puesto más húmeda mi entrepierna.
El viejo del costal soltó mi seno y bajo de nuevo su mano derecha, mostrándome a hora su dedo medio y anular juntos, yo seguía con la cabeza gacha, mirando, su mano fue directo a posarse entre mis piernas y sus dedos se colocaron en mi raja caliente y mojada, empezó a sobarla, tallando sus dedos y moviéndolos hacia un lado.
Yo apreté más mis labios, trague saliva, mi mano apretó con fuerza mi mochila sentí que mi cuerpo se ponía rígido, mi vagina parecía moverse sola, como punzante, sentí que sudaba, tenía mucho calor, abrí los ojos y la mano del viejo del costal apenas sobaba mi muslo de nuevo, quito su mano y la llevo a su cara, al pasar sus dedos por la nariz escuche su profunda respiración.
Voltee a la calle y me di cuenta de que había pasado ya el lugar donde me iba a bajar. Sin embargo el camión me dejaba en una plaza desde la que podía tomar otro, los demás pasajeros no se habían dado cuenta o al menos eso pensé.
Me reacomodo un poco bajando mi falda y soltando mi mochila. Siento mi calzón pegajoso y no he dejado de ver por la ventana.
Han pasado ya cinco minutos y hemos llegado a donde bajare, así que me he levantado del asiento, el viejo del costal se ha girado para dejarme pasar, al hacerlo sentí que su mano subió por mi pierna izquierda bajo mi falda y me he movido rápido hacia la puerta. Baje y él ha bajado también, el camión se ha ido y camino hacia la esquina para dar la vuelta y esperar la ruta que me llevara a casa.
Chiquita!! Ha gritado alguien y he volteado, es el viejo del costal que me mira sonriendo y me ha hecho con su mano una señal para que lo espere. No sé por qué me he quedado ahí para.
- Hola cosita solo te quería decir que te dejaste muy rico tocar, creí que te asustarías. Ha dicho el viejo del costal.
- Ah he respondido solamente, mirando hacia todos lados.
- Tienes unas chichitas muy ricas y tu puchita huele bien rico, se me paro la verga bien chido, todavía la traigo dura.
No he dicho ya nada
- Te quería agarrar el culito pero no pude, para la otra me dejas he. Ha dicho
- Para la otra. Conteste
- Se me hace que vas a ser bien puta, te gusta la verga. Ha dicho agarrándosela y no he podido evitar verle el bulto grueso que se ha apretado con la mano.
Me ha acompañado hasta la esquina.
5年前