Noche de seda..1
Habían pasado dos meses desde esa noche, y no había vuelto a entrar en mi habitación, rondaba la puerta moviéndose por el pasillo, buscando una excusa, o talvez el valor para volver a entrar, pero no lo consigo.
No entendí porque fingía no verme de reojo cuando cenabamos, o desviaba la vista al verme pasar, tratando con todas sus fuerzas de no verme el culo.
(Ella sospecha, por eso no viene)
Me dije tratando de evitar pensar en la posibilidad más aterradora, recordé sus palabras y escupí la confusión mesclada con saliva al lavamanos, que con un eco se trago todo inmediatamente.
Baje a la cocina esa mañana y lo encontré sentado a la mesa con su camisa blanca manchada de grasa en el borde del cuello, ví sus labios vibrar al sorber el café y me recordé por un Segundo el sonido que hizo al sorber me a mí.
Sentí el pulsar de mi carne contra la tela al invadirme el deseo de sentirlo otra vez, recorriendo mi cuerpo con esas manos, chupando mis labios y oliendo mi cuerpo.
(porque me sentía así?)
Tan tímidamente atraído, y a la vez tan indefenso.
El dijo que solo era sexo. Y no volvió.
(Eso me dolió, ¿es que no me deseaba como la deseaba a ella?)
Encontre su mirada después de un rato, salpicaba mi cuerpo de vez en cuando buscando mis piernas, muslos y nalgas furtivamente mientras fingía leer el diario, yo disfruté aquello como pocas cosas había disfrutado, ese mirar reprimido que parecía lamerme en secreto, mientras ELLA se movía entre las sobras de ayer y los guisos de hoy sus manos flotaban rápidas y certeras al servir y correr como una sombra por la cosina alejada de nuestro secreto palacio secreto.
Esa mesa parecía enorme al separarnos, pensé locamente y por un instante, saltar sobre ella y besarle los labios pero no me atreví.
Me senté esperando que el plato cayera frente a mí lo que no tardó demaciado, ella se sentó hablaba y comía, pero yo no escuchaba estába aterrado ante la horrible posiblidad.
(ella sabía Lo había escuchado entrar a mi cuarto o lo había visto salir) pensé de nuevo mirando mi plato.
Pero no me había preguntado nada sobre el, ni le había dicho que se fuera, simplemente no nos dejaba solos.
No seguía el hilo de lo que decía, pero escuché lo último en un tono claro, líquido, casi cristalino, resonó como una vieja canción que pasan en la radio justo cuando te preguntas como se llama,
Mañana me toca el turno nocturno...
Me relamí los labios fingiendo disfrutar la comida ese gesto se quedó entre El y yo...
(Estaremos Solos)... pensé toda la noche y todo el día.
Justo después que la puerta se cerrará al irse ella bajé las escaleras.
No llevaba el usual pantalón de mezclilla que usó a diario, ni la camisa que guardo a mano.
Llevaba un vestido de una pieza color rojo que guardaba bajo la cama en una caja de cartón y que el no había visto aquella noche, unas medias negras que se pegaban a mi piel blanca y un liguero Negro que había tomado del armario de Ella, Unido a una pantaleta negra de satén y encajé que busque especialmente para esa noche.
Use su perfume, me pinté con su labial,
estaba nervioso, más que antes, más incluso que aquella noche.
Así?— pregunté al llegar a la sala.
El hizo una mueca, mirando mi cuerpo y se acercó.
No vuelvas a decir que te gusto—dijo acercándome su cuerpo, en ése instante pude oler el tabaco en su aliento y el sudor en su piel,
Un doloroso nudo se afiló en mi garganta —No lo haré.—respondi tragando saliva y la piedra en mi garganta bajo por mi pecho y se alojó en mi estómago.
Sentí su su palma abrazar mi muñeca, y llevarme a la alcoba, no supe si soñaba o estaba despierto, ni me importo en ese momento.
—Ella sabe — dije entre dientes.
—No,— respondió en silencio mientras llegábamos a la puerta de su cuarto, el cuarto en el que Ella era suya.
Abrí la puerta y ví su cama más grande que la mía.
Siéntate — ordeno rápidamente.
Llegué al borde de la cama y me senté pegando las nalgas a la tela roja que enmarcó inmediatamente mi figura, el se acercó cerrando la puerta con seguro,
—Me quedé con ganas de mucho— dijo desabotonando su camisa.
—Pero está noche eres solo para mí— se bajó la bragueta y su verga saltó de sus pantalones como impulsada por un resorte.
Estaba duro punzante y listo
Yo temblaba en silencio y me recogía el borde de la falda, enrollandolo con los dedos, hasta que el liguero quedó al descubierto
Acercó su verga a mis labios que instintivamente se abrieron para recibirlo.
—Que suaves son tus labios— dijo empujando, separando mi quijada con su espesor.
Me recibió un sabor fuerte amargo y salado pero infinitamente embriagante, lo deje deslizarse por mi boca hasta el fondo de mi garganta lo sentí cosquillear contra mi uvula pero la falta de aire m asustó y lo empuje fuera, escupiendo su voraz miembro que salpicó saliva en mi nariz, labios y párpados.
Tosi intentando respirar mientras el reía en voz baja,
—Respira por la nariz, y no te apresures tenemos toda la noche—
Dijo éso acercándome de nuevo su vara reluciente de saliva y una hebra de ella la únia con mis labios...
No entendí porque fingía no verme de reojo cuando cenabamos, o desviaba la vista al verme pasar, tratando con todas sus fuerzas de no verme el culo.
(Ella sospecha, por eso no viene)
Me dije tratando de evitar pensar en la posibilidad más aterradora, recordé sus palabras y escupí la confusión mesclada con saliva al lavamanos, que con un eco se trago todo inmediatamente.
Baje a la cocina esa mañana y lo encontré sentado a la mesa con su camisa blanca manchada de grasa en el borde del cuello, ví sus labios vibrar al sorber el café y me recordé por un Segundo el sonido que hizo al sorber me a mí.
Sentí el pulsar de mi carne contra la tela al invadirme el deseo de sentirlo otra vez, recorriendo mi cuerpo con esas manos, chupando mis labios y oliendo mi cuerpo.
(porque me sentía así?)
Tan tímidamente atraído, y a la vez tan indefenso.
El dijo que solo era sexo. Y no volvió.
(Eso me dolió, ¿es que no me deseaba como la deseaba a ella?)
Encontre su mirada después de un rato, salpicaba mi cuerpo de vez en cuando buscando mis piernas, muslos y nalgas furtivamente mientras fingía leer el diario, yo disfruté aquello como pocas cosas había disfrutado, ese mirar reprimido que parecía lamerme en secreto, mientras ELLA se movía entre las sobras de ayer y los guisos de hoy sus manos flotaban rápidas y certeras al servir y correr como una sombra por la cosina alejada de nuestro secreto palacio secreto.
Esa mesa parecía enorme al separarnos, pensé locamente y por un instante, saltar sobre ella y besarle los labios pero no me atreví.
Me senté esperando que el plato cayera frente a mí lo que no tardó demaciado, ella se sentó hablaba y comía, pero yo no escuchaba estába aterrado ante la horrible posiblidad.
(ella sabía Lo había escuchado entrar a mi cuarto o lo había visto salir) pensé de nuevo mirando mi plato.
Pero no me había preguntado nada sobre el, ni le había dicho que se fuera, simplemente no nos dejaba solos.
No seguía el hilo de lo que decía, pero escuché lo último en un tono claro, líquido, casi cristalino, resonó como una vieja canción que pasan en la radio justo cuando te preguntas como se llama,
Mañana me toca el turno nocturno...
Me relamí los labios fingiendo disfrutar la comida ese gesto se quedó entre El y yo...
(Estaremos Solos)... pensé toda la noche y todo el día.
Justo después que la puerta se cerrará al irse ella bajé las escaleras.
No llevaba el usual pantalón de mezclilla que usó a diario, ni la camisa que guardo a mano.
Llevaba un vestido de una pieza color rojo que guardaba bajo la cama en una caja de cartón y que el no había visto aquella noche, unas medias negras que se pegaban a mi piel blanca y un liguero Negro que había tomado del armario de Ella, Unido a una pantaleta negra de satén y encajé que busque especialmente para esa noche.
Use su perfume, me pinté con su labial,
estaba nervioso, más que antes, más incluso que aquella noche.
Así?— pregunté al llegar a la sala.
El hizo una mueca, mirando mi cuerpo y se acercó.
No vuelvas a decir que te gusto—dijo acercándome su cuerpo, en ése instante pude oler el tabaco en su aliento y el sudor en su piel,
Un doloroso nudo se afiló en mi garganta —No lo haré.—respondi tragando saliva y la piedra en mi garganta bajo por mi pecho y se alojó en mi estómago.
Sentí su su palma abrazar mi muñeca, y llevarme a la alcoba, no supe si soñaba o estaba despierto, ni me importo en ese momento.
—Ella sabe — dije entre dientes.
—No,— respondió en silencio mientras llegábamos a la puerta de su cuarto, el cuarto en el que Ella era suya.
Abrí la puerta y ví su cama más grande que la mía.
Siéntate — ordeno rápidamente.
Llegué al borde de la cama y me senté pegando las nalgas a la tela roja que enmarcó inmediatamente mi figura, el se acercó cerrando la puerta con seguro,
—Me quedé con ganas de mucho— dijo desabotonando su camisa.
—Pero está noche eres solo para mí— se bajó la bragueta y su verga saltó de sus pantalones como impulsada por un resorte.
Estaba duro punzante y listo
Yo temblaba en silencio y me recogía el borde de la falda, enrollandolo con los dedos, hasta que el liguero quedó al descubierto
Acercó su verga a mis labios que instintivamente se abrieron para recibirlo.
—Que suaves son tus labios— dijo empujando, separando mi quijada con su espesor.
Me recibió un sabor fuerte amargo y salado pero infinitamente embriagante, lo deje deslizarse por mi boca hasta el fondo de mi garganta lo sentí cosquillear contra mi uvula pero la falta de aire m asustó y lo empuje fuera, escupiendo su voraz miembro que salpicó saliva en mi nariz, labios y párpados.
Tosi intentando respirar mientras el reía en voz baja,
—Respira por la nariz, y no te apresures tenemos toda la noche—
Dijo éso acercándome de nuevo su vara reluciente de saliva y una hebra de ella la únia con mis labios...
5年前