La tia fatima parte 2
La tía Fátima parte 2
No recuerdo cuanto tiempo sostuve mis huevos con ambas manos, ( al moverlas sentía de nuevo el dolor) lo que si recuerdo claramente es que perdí el aliento al recibir su rodillazo y caí al piso sosteniéndome los huevos con fuerza, aunque poco a poco comencé a respirar, y al tomar conciencia de la habitación no pude moverme, un par de minutos después pude ver con claridad lo que me rodeaba y vi que ella estaba sentada en la cama con los brazos cruzados sobre los pechos y una manta de cuadros rosas sobre sus piernas, su camisón estaba doblado sobre su estómago, y parte de sus pechos salían por abajo enmarcados en un brasier color vino, vi de nuevo la piel pálida y húmeda de su ombligo ( seguramente por el semen que quedaba en el interior) ella miraba hacia donde estaba yo estaba, su gesto de asco no podía ser más claro, tenía en la mano un bastón de metal que sostenía fuertemente del mago como si fuera a azotarme en cualquier momento.
Apenas recuperé el aliento y me puse de rodillas ella tomo una tela de la cama con la mano izquierda y la tiro cayendo en mis rodillas.
—limpia tu porquería— dijo, traté de tomarla, pero el dolor en mis huevos aun no pasaba por completo así que me detuve.
— Si no quieres, podemos decirle a todos lo que hiciste– dijo de nuevo esta vez en tono frio y clamado.
Hice lo que pude y me arrastre hasta el borde de la cama, olí de nuevo el olor de su piel y recordé el momento en que puse mi punta en el contorno de su ombligo, esto me excito, aunque el dolor impidió que se me pusiera dura.
Tome la tela, y empecé a limpiar, con el dedo envuelto en el trozo de tela empecé a frotar el interior de su ombligo, podía sentir el calor de su piel atravesar la tela y el movimiento de su respiración al tocar demasiado fuerte, con cuidado limpie cada rincón y sequé cada punto húmedo.
Ella me veía atentamente, y yo no podía verla a los ojos, pero sentía su cuerpo tan cerca, su respiración sobre mi frente y sus pechos peligrosamente cerca de mis labios.
Cuando termine pensé que saldría de allí cuanto antes pero no me dio oportunidad.
—Sabía que eras un asqueroso, le he dicho a tu madre que debe diciplinarte, pero ella nunca ha sido dura contigo por eso tienes esos hábitos tan repugnantes— yo solo escuchaba su voz aguda y suave (talvez no quería despertar a nadie) escurrirse sobre mi cabeza mientras continuaba limpiando.
—Yo sé cómo limpi… educar a un asqueroso como tu dijo — del cabello, aquel gesto me pareció una caricia, porque deslizo sus dedos entre mis cabellos y no los estiro, parecía recrearse con la forma de mi cabeza.
—Cuando me dejes limpia quiero que traigas la bolsa que está en el escritorio de mi habitación y cuidado y la abras porque todo mundo se enterrara de lo puerco que eres— su voz era más calmada y menos fría mientras decía eso.
Yo asentí mientras ella jeteaba con un mechón de mi cabello.
Luego de un par de minutos deje de frotar la piel pálida de su estómago con es tela en todo ese tiempo ella no dejo de tocar mi cabello.
Me levante lentamente el dolor ya era aguantable y caminé hacia la puerta, pensé en irme pensé, en decirle a todos lo que había hecho, pero no pude, los pasos me llevaron a su habitación y frente al escritorio, abrí el cajón con cuidado de que no rechinara, y saque la bolsa.
Era una bolsa mediana de color negro opaco había visto que mi hermana tenía una igual y en ella guardaba sus maquillajes y pocas cosas más.
La lleve a la habitación y vi que estaba ahora de pie junto a la cama ya no tenía la tela y su camisón cubría su vientre ya no se veía su ombligo pero algo más llamo mi atención por debajo de su falda entre sus piernas un par de hilos de humedad bajaban por el interior de sus muslos, mire la escena un segundo y camine hacia ella con la bolsa en la mano, la entregue, después me quede de pie frente a ella.
Ella aun sostenía el bastón de metal con la mano izquierda, al darle lo que me pedía estiro la mano derecha y su blusa se alzó mostrando el escote y el brasier vino que se pegaba a su cuerpo, lo siguiente que dijo me emociono (debo admitirlo) había fantaseado con ella en muchas ocasiones y esa noche al fin pasaba algo, desgraciadamente no era una de mis fantasías.
—Quítate la ropa, —dijo claramente, no titubeo ni se retractó un segundo después, seguía firme clavando su mirada en mí.
Está bien— dije sin disimular mi alegría y me quité la ropa, ella se acercó a la mesita de noche junto a mi cama y encendió una vela (¿había una vela allí?).
Me quede de pie frente a ella mi con mi cuerpo desnudo mientras ella me miraba recorriéndome con sus ojos y de la nada me pidió
—Tírate sobre la espalda—dijo apuntando a la cama, sosteniendo el bolso, Obedecí, ella se puso de pie junto a mí.
—En la tarde me estabas viendo ¿verdad? — dijo abriendo su bolso
—Yo no podía negarlo ella sabía que la miraba y sabía que me tragaría el regaño aumentado por la estupidez que hice, pero estaba tan emocionado que no me m*****o admitirlo — si— respondí.
Sentí su mano pasar sobre mi espalda como midiendo la distancia, deslizándose sobre ella, hasta llegar a mis nalgas que amaso con la palma había algo distinto en el tacto de su mano.
—¿Que tienes en la mano? — Pregunte
— guantes— respondió ella.
—¿Porque me veías? — pregunto separando mis nalgas con las manos y soltándolas nuevamente, para después darme una nalgada, que me hizo levantar el culo,
No s… porque me gusta— respondí al recordar el dolor de mis huevos y decidí no mentirle.
—Que te gusta— siguió al dejar de tocarme, oí un ruido acuoso, pero ella me volvió a preguntar
—Que te gusta dime— puso de nuevo una mano sobre mi cuerpo y sentí el pegajoso tacto de algo que tenia en ella, era frio al principio, pero luego se calentó, igualándose a la temperatura de mi piel.
Lo primero que me vino a la mente fue su ombligo ese ombligo redondo carnoso y apretado,
—Tu… —vacile—tu ombligo— le dije al fin, al sentir como sus palmas separaban mis nalgas.
—¿Entonces por eso me ensuciaste? — dijo tomando con una mano mis huevos, de nuevo sentí la sensación pegajosa, de nuevo el frio y el calor, el dolor volvió por un segundo, pero ella no apretó de más.
—Creo—respondí, sentí como me abría las nalgas y pensé que seguiría tocando mi cuerpo, que solo se divertía con esa parte, que todo aquello era un juego morboso que le gustaba, pero no estaba preparado para lo que vino después.
—No te preocupes, yo te sacare toda esa cosa — Su voz calmada y suave se pego a mi nuca, a la par que sus dedos me metían profundamente en mi recto, pude sentir un dolor intenso mientras se hundía entre mis nalgas, y levante el culo tratando de soltarme, pero el agarre de su mano aumentó y caí en la cama sin poder moverme.
Ella movía sus dedos dentro parecía buscar algo, pero el agarre no me dejaba sentir claramente el movimiento.
—Si te sigues moviendo voy a apretar más fuerte— Dijo esto basto para que me dejara caer cobre la cama y clavara la cara en la sábana que alcance a morder justo antes de escucharla.
—Aquí está — Dijo finalmente riendo y empujo sus dedos hacia aquello que buscaba mientras yo trataba de no gemir, ni moverme.
Aquello fue vertiginoso yo estaba excitado y, pero no estaba duro, aun así, al sentir claramente el tacto de sus dedos empujando en mi interior reventé.
Un charco se formó debajo de mí, solté mucho más que antes con su ombligo, ella empujaba moviendo sus dedos hacia adelante y hacia atrás mientras apretaba algo en mi al mismo tiempo.
Y con cada movimiento de sus dedos un nuevo golpe me hacia escurrir mas y mas hasta que simplemente el reflejo del orgasmo llegaba y nada salía de mí.
Se quedo un instante luego saco sus dedos.
Miro mi cuerpo y me toco el culo un poco apretando mis nalgas un recuerdo de un pellico me vino a la mente.
—Estas limp… listo— dijo, se levantó.
Mañana en la noche lo hare de nuevo.
Yo me sentía tan confuso como pudo gustarme tanto aquello, no me había metido nada en el culo antes, pero ella me exprimió con un par de toques.
Graci…trate de decir, pero mi vos se agudizo (lo que pareció encantarle) y no pude vocalizar
Ella salió y cerró la puerta yo me quede esa noche con el culo al aire algo dolorido.
No recuerdo cuanto tiempo sostuve mis huevos con ambas manos, ( al moverlas sentía de nuevo el dolor) lo que si recuerdo claramente es que perdí el aliento al recibir su rodillazo y caí al piso sosteniéndome los huevos con fuerza, aunque poco a poco comencé a respirar, y al tomar conciencia de la habitación no pude moverme, un par de minutos después pude ver con claridad lo que me rodeaba y vi que ella estaba sentada en la cama con los brazos cruzados sobre los pechos y una manta de cuadros rosas sobre sus piernas, su camisón estaba doblado sobre su estómago, y parte de sus pechos salían por abajo enmarcados en un brasier color vino, vi de nuevo la piel pálida y húmeda de su ombligo ( seguramente por el semen que quedaba en el interior) ella miraba hacia donde estaba yo estaba, su gesto de asco no podía ser más claro, tenía en la mano un bastón de metal que sostenía fuertemente del mago como si fuera a azotarme en cualquier momento.
Apenas recuperé el aliento y me puse de rodillas ella tomo una tela de la cama con la mano izquierda y la tiro cayendo en mis rodillas.
—limpia tu porquería— dijo, traté de tomarla, pero el dolor en mis huevos aun no pasaba por completo así que me detuve.
— Si no quieres, podemos decirle a todos lo que hiciste– dijo de nuevo esta vez en tono frio y clamado.
Hice lo que pude y me arrastre hasta el borde de la cama, olí de nuevo el olor de su piel y recordé el momento en que puse mi punta en el contorno de su ombligo, esto me excito, aunque el dolor impidió que se me pusiera dura.
Tome la tela, y empecé a limpiar, con el dedo envuelto en el trozo de tela empecé a frotar el interior de su ombligo, podía sentir el calor de su piel atravesar la tela y el movimiento de su respiración al tocar demasiado fuerte, con cuidado limpie cada rincón y sequé cada punto húmedo.
Ella me veía atentamente, y yo no podía verla a los ojos, pero sentía su cuerpo tan cerca, su respiración sobre mi frente y sus pechos peligrosamente cerca de mis labios.
Cuando termine pensé que saldría de allí cuanto antes pero no me dio oportunidad.
—Sabía que eras un asqueroso, le he dicho a tu madre que debe diciplinarte, pero ella nunca ha sido dura contigo por eso tienes esos hábitos tan repugnantes— yo solo escuchaba su voz aguda y suave (talvez no quería despertar a nadie) escurrirse sobre mi cabeza mientras continuaba limpiando.
—Yo sé cómo limpi… educar a un asqueroso como tu dijo — del cabello, aquel gesto me pareció una caricia, porque deslizo sus dedos entre mis cabellos y no los estiro, parecía recrearse con la forma de mi cabeza.
—Cuando me dejes limpia quiero que traigas la bolsa que está en el escritorio de mi habitación y cuidado y la abras porque todo mundo se enterrara de lo puerco que eres— su voz era más calmada y menos fría mientras decía eso.
Yo asentí mientras ella jeteaba con un mechón de mi cabello.
Luego de un par de minutos deje de frotar la piel pálida de su estómago con es tela en todo ese tiempo ella no dejo de tocar mi cabello.
Me levante lentamente el dolor ya era aguantable y caminé hacia la puerta, pensé en irme pensé, en decirle a todos lo que había hecho, pero no pude, los pasos me llevaron a su habitación y frente al escritorio, abrí el cajón con cuidado de que no rechinara, y saque la bolsa.
Era una bolsa mediana de color negro opaco había visto que mi hermana tenía una igual y en ella guardaba sus maquillajes y pocas cosas más.
La lleve a la habitación y vi que estaba ahora de pie junto a la cama ya no tenía la tela y su camisón cubría su vientre ya no se veía su ombligo pero algo más llamo mi atención por debajo de su falda entre sus piernas un par de hilos de humedad bajaban por el interior de sus muslos, mire la escena un segundo y camine hacia ella con la bolsa en la mano, la entregue, después me quede de pie frente a ella.
Ella aun sostenía el bastón de metal con la mano izquierda, al darle lo que me pedía estiro la mano derecha y su blusa se alzó mostrando el escote y el brasier vino que se pegaba a su cuerpo, lo siguiente que dijo me emociono (debo admitirlo) había fantaseado con ella en muchas ocasiones y esa noche al fin pasaba algo, desgraciadamente no era una de mis fantasías.
—Quítate la ropa, —dijo claramente, no titubeo ni se retractó un segundo después, seguía firme clavando su mirada en mí.
Está bien— dije sin disimular mi alegría y me quité la ropa, ella se acercó a la mesita de noche junto a mi cama y encendió una vela (¿había una vela allí?).
Me quede de pie frente a ella mi con mi cuerpo desnudo mientras ella me miraba recorriéndome con sus ojos y de la nada me pidió
—Tírate sobre la espalda—dijo apuntando a la cama, sosteniendo el bolso, Obedecí, ella se puso de pie junto a mí.
—En la tarde me estabas viendo ¿verdad? — dijo abriendo su bolso
—Yo no podía negarlo ella sabía que la miraba y sabía que me tragaría el regaño aumentado por la estupidez que hice, pero estaba tan emocionado que no me m*****o admitirlo — si— respondí.
Sentí su mano pasar sobre mi espalda como midiendo la distancia, deslizándose sobre ella, hasta llegar a mis nalgas que amaso con la palma había algo distinto en el tacto de su mano.
—¿Que tienes en la mano? — Pregunte
— guantes— respondió ella.
—¿Porque me veías? — pregunto separando mis nalgas con las manos y soltándolas nuevamente, para después darme una nalgada, que me hizo levantar el culo,
No s… porque me gusta— respondí al recordar el dolor de mis huevos y decidí no mentirle.
—Que te gusta— siguió al dejar de tocarme, oí un ruido acuoso, pero ella me volvió a preguntar
—Que te gusta dime— puso de nuevo una mano sobre mi cuerpo y sentí el pegajoso tacto de algo que tenia en ella, era frio al principio, pero luego se calentó, igualándose a la temperatura de mi piel.
Lo primero que me vino a la mente fue su ombligo ese ombligo redondo carnoso y apretado,
—Tu… —vacile—tu ombligo— le dije al fin, al sentir como sus palmas separaban mis nalgas.
—¿Entonces por eso me ensuciaste? — dijo tomando con una mano mis huevos, de nuevo sentí la sensación pegajosa, de nuevo el frio y el calor, el dolor volvió por un segundo, pero ella no apretó de más.
—Creo—respondí, sentí como me abría las nalgas y pensé que seguiría tocando mi cuerpo, que solo se divertía con esa parte, que todo aquello era un juego morboso que le gustaba, pero no estaba preparado para lo que vino después.
—No te preocupes, yo te sacare toda esa cosa — Su voz calmada y suave se pego a mi nuca, a la par que sus dedos me metían profundamente en mi recto, pude sentir un dolor intenso mientras se hundía entre mis nalgas, y levante el culo tratando de soltarme, pero el agarre de su mano aumentó y caí en la cama sin poder moverme.
Ella movía sus dedos dentro parecía buscar algo, pero el agarre no me dejaba sentir claramente el movimiento.
—Si te sigues moviendo voy a apretar más fuerte— Dijo esto basto para que me dejara caer cobre la cama y clavara la cara en la sábana que alcance a morder justo antes de escucharla.
—Aquí está — Dijo finalmente riendo y empujo sus dedos hacia aquello que buscaba mientras yo trataba de no gemir, ni moverme.
Aquello fue vertiginoso yo estaba excitado y, pero no estaba duro, aun así, al sentir claramente el tacto de sus dedos empujando en mi interior reventé.
Un charco se formó debajo de mí, solté mucho más que antes con su ombligo, ella empujaba moviendo sus dedos hacia adelante y hacia atrás mientras apretaba algo en mi al mismo tiempo.
Y con cada movimiento de sus dedos un nuevo golpe me hacia escurrir mas y mas hasta que simplemente el reflejo del orgasmo llegaba y nada salía de mí.
Se quedo un instante luego saco sus dedos.
Miro mi cuerpo y me toco el culo un poco apretando mis nalgas un recuerdo de un pellico me vino a la mente.
—Estas limp… listo— dijo, se levantó.
Mañana en la noche lo hare de nuevo.
Yo me sentía tan confuso como pudo gustarme tanto aquello, no me había metido nada en el culo antes, pero ella me exprimió con un par de toques.
Graci…trate de decir, pero mi vos se agudizo (lo que pareció encantarle) y no pude vocalizar
Ella salió y cerró la puerta yo me quede esa noche con el culo al aire algo dolorido.
5年前