Cogí al novio de mí hija (petición)
Cuando mi hija me lo presento algo se rompió dentro de mí, talvez fue mi cordura, talvez el pequeño hiló que me ataba a la realidad se destrenzo cuando el estuvo frente a mí.
Tenía el cabello negro corto, los ojos café oscuro y las mejillas unidas, no podría decir que el es un hombre especialmente atractivo, y si hubiera fantaseado con serle infiel a mi ésposo (cosa que no había pasado por mi mente ) habría Sido con un hombre diferente, talvez más maduro.
El es Diego— dijo mi hija Alejandra, con mirada sonriente mientras veía al joven frente a mí puerta, yo llevaba un pantalón de mezclilla pegado, algo viejo, pero se bien que hace notar mis curvas, además de una blusa café oscuro con un escote algo amplio que dejaban ver el borde de mis pechos, fui conciente de que Diego no perdía oportunidad en devorarlos a pesar de que mi hija estaba allí, no era una mirada incómoda solo salpicaba de vez en cuando mi pecho con su vista, y luego volteaba a cualquier lado esperando (talvez) que no me diera cuenta, pero lo hice y aquel acto repugnante no me m*****ó.
Cada vez que su mirada lamía mi cuerpo me excitaba un poco, sus ojos tímidos moviéndose por mi figura madura hacían despertar en mi una lujuria que creí ****** hacía años pero que ese joven en tan solo unos segundos revivió.
No es, como ya dije que el fuera atractivo, pienso ( y no sin sentirme asqueada) que era el sentirme deseada lo que me gustó.
Esa tarde hubo rozes, el contra mi espalda y mis nalgas, yo contra sus brazos y su trasero, ambos buscándonos ignorando a Alejandra quien sin darse cuenta de aquel ambiente nos dejó a solas un momento para subir a su habitación.
—Puedo usar su bañó?— pregunto hablándome oír primera ves.
—Si claro, es por aquí...— no supe cuando tome su mano no puse el cerrojo en el baño solo se que estaba frente a el.
Me quedé en silencio mirando su rostro enrojecido que sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre mí, sus manos cayeron sobre mis hombros intentando meterse entre el escote,
—No..—dije casi murmurando, mientras el besaba mi cuello pasando sus labios sobre garganta y subiendo m
Nuevamente hasta alcanzar mis ojos
Haogado mi, No.
Bajo su mano derecha por mi cadera y se metió oír debajo de mí cintura sentí sus dedos tocando la piel caliente y desnuda de mis nalgas y bajando más y más metiéndose entre mis muslos hasta llegar a mis labios
Yo suspiraba tratando de apartarlo pero su agarre me detenía y sus dedos me quitaban la fuerza.
—Hay que detenernos Alejandra!— trate de conversarlo y al mismo tiempo de ordenarme que paramos aquella locura.
—porque dices eso sí estás tan exitada como yo— respondió metiéndose dentro de mi sentí sus dedos y traté de cerrar las piernas pero su tacto en mi interior sació algún viejo deseo y me arranco el más sublime y a****l gemido que el saboreó con una sonrisa perversa que solo hizo que el placer me inundara.
Desabrochó su bragueta yo sentí aquel extraño y cliente rumor que golpeo mis muslos internos supe que era su miembro endurecido y gemi nuevamente al pensarlo dentro de mí.
—No puedes hace....—
—Diego?—la voz de Alejandra detrás de la puerta me hizo volver a la realidad y aparte a Diego de cuerpo ví su colgante antes de que rápidamente lo guardará y saliera sudando del baño,
Los escuché subir las escaleras y me quedé sentada en el retrete humillada mojada y aborreciendome por desear un poco más...
Tenía el cabello negro corto, los ojos café oscuro y las mejillas unidas, no podría decir que el es un hombre especialmente atractivo, y si hubiera fantaseado con serle infiel a mi ésposo (cosa que no había pasado por mi mente ) habría Sido con un hombre diferente, talvez más maduro.
El es Diego— dijo mi hija Alejandra, con mirada sonriente mientras veía al joven frente a mí puerta, yo llevaba un pantalón de mezclilla pegado, algo viejo, pero se bien que hace notar mis curvas, además de una blusa café oscuro con un escote algo amplio que dejaban ver el borde de mis pechos, fui conciente de que Diego no perdía oportunidad en devorarlos a pesar de que mi hija estaba allí, no era una mirada incómoda solo salpicaba de vez en cuando mi pecho con su vista, y luego volteaba a cualquier lado esperando (talvez) que no me diera cuenta, pero lo hice y aquel acto repugnante no me m*****ó.
Cada vez que su mirada lamía mi cuerpo me excitaba un poco, sus ojos tímidos moviéndose por mi figura madura hacían despertar en mi una lujuria que creí ****** hacía años pero que ese joven en tan solo unos segundos revivió.
No es, como ya dije que el fuera atractivo, pienso ( y no sin sentirme asqueada) que era el sentirme deseada lo que me gustó.
Esa tarde hubo rozes, el contra mi espalda y mis nalgas, yo contra sus brazos y su trasero, ambos buscándonos ignorando a Alejandra quien sin darse cuenta de aquel ambiente nos dejó a solas un momento para subir a su habitación.
—Puedo usar su bañó?— pregunto hablándome oír primera ves.
—Si claro, es por aquí...— no supe cuando tome su mano no puse el cerrojo en el baño solo se que estaba frente a el.
Me quedé en silencio mirando su rostro enrojecido que sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre mí, sus manos cayeron sobre mis hombros intentando meterse entre el escote,
—No..—dije casi murmurando, mientras el besaba mi cuello pasando sus labios sobre garganta y subiendo m
Nuevamente hasta alcanzar mis ojos
Haogado mi, No.
Bajo su mano derecha por mi cadera y se metió oír debajo de mí cintura sentí sus dedos tocando la piel caliente y desnuda de mis nalgas y bajando más y más metiéndose entre mis muslos hasta llegar a mis labios
Yo suspiraba tratando de apartarlo pero su agarre me detenía y sus dedos me quitaban la fuerza.
—Hay que detenernos Alejandra!— trate de conversarlo y al mismo tiempo de ordenarme que paramos aquella locura.
—porque dices eso sí estás tan exitada como yo— respondió metiéndose dentro de mi sentí sus dedos y traté de cerrar las piernas pero su tacto en mi interior sació algún viejo deseo y me arranco el más sublime y a****l gemido que el saboreó con una sonrisa perversa que solo hizo que el placer me inundara.
Desabrochó su bragueta yo sentí aquel extraño y cliente rumor que golpeo mis muslos internos supe que era su miembro endurecido y gemi nuevamente al pensarlo dentro de mí.
—No puedes hace....—
—Diego?—la voz de Alejandra detrás de la puerta me hizo volver a la realidad y aparte a Diego de cuerpo ví su colgante antes de que rápidamente lo guardará y saliera sudando del baño,
Los escuché subir las escaleras y me quedé sentada en el retrete humillada mojada y aborreciendome por desear un poco más...
5年前