LE FUI INFIEL A MI ESPOSO






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No sé si a todas nos pasa lo mismo, de siempre querer apoyar al más pequeño, al más débil, como por ejemplo cuando se juega un partido de fútbol y una apoya con todas las ganas al más malo, para que derrote al equipo lleno de pergaminos y títulos. Pues eso me paso a mí en algún semestre de la universidad, si es que se puede hacer la comparación.
Me case en el año dos mil, tenía y tengo una relación fantástica con mi pareja, después de tres años de estudiar inglés y otros dos más de ser profesora de un colegio de primaria, -cosa que amé y recuerdo con mucho cariño-, y con todo el apoyo de mi esposo, inicié mi ciclo profesional de pregrado; Para ese fecha ya habíamos iniciado nuestra vida sexual llena de fantasías y habíamos realizado felizmente algunas. Recuerdo especialmente la primera que realizamos con mi todavía amiga pilar en el río, -creo que ella marcó mis gustos sexuales- o la del teatro porno, con la ayuda de un extraño, que se sentó a nuestro lado. Desde entonces nuestra vida sexual cambió y decidimos no ser una pareja convencional sino una llena de encuentros eróticos con otras personas; Pero siempre tuvimos reglas, como por ejemplo nunca salir sola(o) con otra persona sino siempre juntos para poder compartir y disfrutar en pareja. Salir sola(o) se consideraría una infidelidad.
Inicié mis estudios universitarios, siempre he intentado ser la mejor en todo, me gusta ser el centro de atención, -no sé si es defecto o virtud- y la verdad siempre todo el mundo tiene que ver conmigo, profesores, estudiantes, administrativos, por mi heredada y voluptuosa belleza por parte de mi madre. En mi salón había un muchacho muy solo y retraído al que casi nadie le hablaba, tenía pinta de campesino, a juzgar por sus manos de trabajador, además era muy bajo de estatura, por eso muchos se burlaban de él y la verdad a mi no me gustaba eso. Detesto las burlas! A mediados del primer semestre formamos grupos de trabajo, para socializar temas y éste quedo solo pues nadie se quería hacer con él. Inicialmente trabajé en otro grupo, una parranda de chicos vagos e irresponsables y que solo pensaban en tomar cada fin de semana. Por eso un día cuando el profesor en clase dijo que Fernando -así lo llamaremos- no podía estar solo, no lo dudé y me paré para hacerme con él. Nadie en el salón lo podía creer, yo con el chico que casi ni hablaba?
Con el paso del tiempo Fernando empezó a soltarse más y dar lo mejor de sí en los trabajos y nos convertimos en un grupito sólido. Las buenas notas nos comenzaron a rodear para envidia de muchos y muchas, jeje. El esfuerzo era duro, muchos trasnochos, reunirnos constantemente en la biblioteca de la universidad, o en mi casa, -porque él vivía en una vereda cercana a la ciudad, como a 20 minutos en carro-, para estudiar, dio sus frutos. Los semestres pasaron y ya como en sexto semestre yo había influenciado bastante en él. Le enseñe como vestirse, como hablar en público, hasta un día le compré una loción y él de agradecimiento me invitó a comer una hamburguesa, cosa que lo dejo sin dinero para devolverse para su casa y después me enteré que se fue a pie. Pobrecito.
Nuestra confianza fue creciendo con el pasar del tiempo, a veces en mí casa yo lo recibía ligera de ropas sin pensar nada malo, hablábamos de otros temas; En una ocasión me dijo que le gustaba alguien pero no sabía como decirle, y yo comencé a darle concejos. Es más le dije: párate en frente mío y dime qué harías, pero como no era capaz, yo le tomé de las manos y las coloqué sobre mi cintura en demostración, cosa que lo puso a temblar, tenerme tan cerca, mis increíbles y gigantes senos sobre su pecho, sin brasier, solo halados por la gravedad, mis pezones desafiantes se revelaban marcándose por encima de mi camiseta, era un cuadro muy tentador. Su mirada fija en mis tetas lo pusieron frenético y en su pantalón comenzó a palpitar la fiera enjaulada la cual empecé a sentir sobre mis muslos desnudos pues tenía un short. Yo le decía repite conmigo: -deseo decirte cuanto me gustas y me encantaría tener algo más que un amigo contigo- y el mirándome fijamente a los ojos repetía. Ves que no es tan difícil? Le dije. Para felicitarlo le di un abrazo y él me respondió tomándome por las nalgas, dada su estatura, sus fuertes manos me acariciaron la redondez de mis nalgas por completo, y al darme cuenta de la situación lo aleje de mí. Se disculpó, pero le dije tranquilo no pasa nada. Ese día el cambió.
Creció su seguridad, ya hablaba más tranquilo, sus detalles conmigo eran evidentes. Un día en la universidad le pregunté quién era la chica que le gustaba y me señaló una chica gordita, más tetona que yo, si era más o menos bonita. Era de otro semestre. Lo animé a que le dijera algo y no fue capaz, me dijo que lo haría en la fiesta de integración a final de semestre. Mientras tanto yo le seguía enseñando cositas para abordar a la chica.
Una semana antes de la tal fiesta, entregamos el último trabajo del semestre y lo sustentamos, nos fue excelentemente bien. Era muy temprano y como sabía que no tenía dinero lo invité cerca de la Universidad a una cerveza para hablar un poco, después otra, otra y comenzó a soltar la lengua. Me dijo que la chica que le gustaba era yo. -Ya me lo imaginaba-, también me dijo que nunca había estado con alguien en la cama, jeje que expresión, yo no sabía que decir, él sabía que yo estaba casada, que era un error enamorarse de mí, pero le sucedió. Lo que paso después ni yo misma lo entiendo. Comencé a acariciar sus piernas por debajo de la mesa, mientras Fernando hacia lo mismo, sus manos rozaban mis rodillas, mis muslos y subían derechito hacia mi vértice sexual, su mano se frotaba fuertemente por encima de mi jean mientras mis pantis se mojaban por completo. Yo hacía lo mismo sobre su pantalón. Después de la cuarta cerveza le dije que me acompañara al baño, una mujer nunca debe ir sola al baño, le dije; Nos fuimos caminando tomados de la mano, el entró al de caballeros y yo al de mujeres, estaba solo ese lugar, estaba orinando cuando escuche su voz, pregunto si estaba aun allí, le respondí que sí, pero no había papel, que si me traía un poco, dijo: como hago? Pues entra -le dije-, llegó con el papel en la mano, yo abrí la puerta para recibirlo y también abrí mis muslos para que viera como me secaba la vulva, El se quedó atónito, congelado, mirándome fijamente todo el monte de Venus lleno de vello púbico, mi vagina estaba chorreante de fluidos, ansiosa por acción, le dije: -pero entra, no te quedes ahí parado- Entró, le dije: -cierra la puerta, no queremos que alguien nos encuentre aquí no?- cerró la puerta tras de sí, me coloqué de espalda a él mientras el sacaba el pene de su pantalón, coloqué una de mis manos sobre la pared mientras con la otra tomaba su pene y lo guiaba a la entrada de mi vagina, le dije susurrando: -métemelo- y el comenzó a empujar hasta que se fue introduciendo dentro de mí; Y allí se quedo inmóvil, dentro de mi sexo, sin saber qué hacer, mirando hacia atrás le dije muy suavemente que se moviera para adelante y para atrás, de esa manera empezó el vaivén de mete y saca que tanto me gusta, sus manos se aferraron a mis senos por encima de la ropa, mientras yo comenzaba a disfrutar las fricciones de su pene en mi encharcado túnel. De pronto alguien entro al baño, eran dos chicas, yo le tapé la boca con una de mis manos, nos quedamos inmóviles y asustados, mi corazón se puso a mil, mientras tanto ellas hablaban de otra chica y reían, una intento entrar en el baño donde estábamos y le respondí: -ocupado-, -hay perdón respondió-. Orinaron, se lavaron las manos, se tomaron su tiempo y al fin salieron. Fernando quería salir corriendo de allí pero le dije que no pasaba nada, que se siguiera moviendo dentro de mí. Se calmó un poco y de nuevo sus caderas se comenzaron a mover otra vez. Su verga se sentía grande y suavemente lubricada por mis jugos, de un momento a otro sus movimientos se hicieron más rápidos y comenzó a eyacular dentro de mí, sentí cada palpitación, mientras su cuerpo se contorsionaba en espasmos sexuales. Yo recibí todos sus efluvios sin llegar a mi clímax. Fue rápido, sin besos, solo una penetración. Quede realmente excitada y deseosa de más, pero…
Tan pronto se vació, casi se desmalla, le dije que respirara tranquilo, se calmó un poco, nos acomodamos la ropa, yo salí primero que él, y mirando que no hubiese nadie, le di el guiño de salida. Acababa de serle infiel a mi amado esposo. Regresamos a la mesa, nos tranquilizamos, recobramos la frecuencia respiratoria, pedí la cuenta, ya pensábamos irnos cuando me llamó mi esposo. Me preguntó si quería que me recogiera y le dije que sí. Mire mi celular y apenas eran las 7:30 pm. Colgué y el susto de nuevo le volvió a Fernando. Lo tranquilicé y le dije que lo podíamos llevar al terminal de trasporte, que obrara normal.
Cuando Nick llegó, –yo le dije donde estábamos- me saludó con un hermoso y delicioso beso en mi boca, que yo respondí enamorada como siempre he estado de este hombre. Mi pobre compañero de clases estaba muy incomodo. Nick pidió otras cervecitas, mientras le contaba lo bien que nos había ido en la universidad, bebimos la cerveza, Nick se paró y fue al frente por unas porciones de pizza que estaban vendiendo y departimos la cena.
Fernando dijo que se le estaba haciendo tarde, y lo dejaba el bus, así que lo acercamos al terminal y salimos para nuestra casa. Cuando llegamos a casa me le fui encima a mi adorado esposo, lo abracé, lo besé intensamente mi lengua muy dentro de su boca, lo acaricié por todos lados, mi mano se aferró a su pantalón justo encima de su virilidad, se puso durísimo, lo llevé a la sala, lo senté, le saque la verga y se la chupé como una desaforada, mientras nuestros ojos se encontraban mutuamente. Yo arrodillada sobre sus piernas le mamaba el erecto pene mientras el disfrutaba el espectáculo. Varios minutos después me reincorporé me desnudé como gata en celo mientras él me miraba no creyendo lo que veía, un strep tease deliciosamente erótico y lujurioso, metí mis dedos en mi vagina, los olí y los chupé mirándolo a los ojos; saboreé los restos de semen de Fernando que aun invadían mi sexo, acaricié la redondez de mis senos con mis manos, después me fui caminando lentamente hacia él, cual modelo porno contorsionando mis caderas y me senté a horcajadas sobre mi esposo, aun vestido, sin darle permiso de chupar mi vagina, pues me lo pidió. Con mi mano guié su pene a mi gruta del placer y me dejé caer en peso sobre ese mástil de carne llena de venas hinchadas. Me la metí todita hasta el fondo, mientras mis tetas fueron devoradas por su boca, con su lengua, sus lamidas y chupones, saltando de una a la otra cada vez. Mi chocha era un mar de pasiones, llena de semen de otro hombre. Mi cuerpo no paraba de saltar sobre la verga de mi marido, clavándomela hasta el alma. Recuerdo el fuerte olor a sexo que expedíamos, mis movimientos fueron contundentes, rápidos y desesperados, mi cadera giraba como una batidora de alta velocidad, nunca paré, no di tregua, giraba y saltaba buscando mi propio placer y en verdad no tarde mucho, estaba muy excitada, mi clítoris se restregaba sobre su pantalón, y así llegue a un fuerte y delicioso clímax, mi cuerpo se contorsionó sobre el suyo entregándole todo mi ser. Pero ahí no paró todo. Cuando terminé los estertores de la ****** sexual, Nick se levantó conmigo encima tomándome por las nalgas, aun clavada en su pene, demostrándome la fuerza que tiene en sus piernas y espalda, ya de pie me la sacó, me puso en cuatro sobre el sofá, vi su pene llenos de fluidos blancos que parecían una espuma, una crema, ustedes ya saben porque, me abrió las piernas, las nalgas y de pie en la alfombra me la metió de nuevo y comenzó a darme verga; Sus manos me aferraron por las caderas, sus penetraciones eran muy profundas, llegando hasta mi matriz, sus frenéticos movimientos de mete y saca eran como siempre, largos, intensos, increíblemente excitantes, yo lo miraba por encima de mi hombro, veía su cara, sus gestos, su deseo, su placer, quería compartir otro orgasmo pero esta vez con él, sus embestidas cada vez mas rápidas, mi cuerpo resistiendo sus fuertes embates, cada movimiento suyo hacia ir mi cuerpo hacia adelante, recuerdo haber susurrado nuestras palabras: -los dos, los dos- significa que quiero terminar a la vez con él. Y después las otras palabras: dame verga, espera, dame, no pares, ya viene, no pares, ya, ya, ya, ahhhh. Cuando Nick deja caer su cabeza para atrás sé que me está llenando el tanque, su verga se hace inmensa, la mete hasta el fondo y comienza a palpitar dentro de mí, llenándome con su tibio semen. Eso mismo pasó ese día. Llegamos a un increíble orgasmo compartido como pocas veces, al unísono. Llegué a mi segundo orgasmo con él, mi amado esposo, mientras que él sudaba agitado detrás mío, al ratito me la fue sacando poco a poco, dejando mi culo inmóvil con sus manos, tomándome aun por las nalgas, se arrodilló y puso su rostro detrás de mi trasero, se acercó y me olió, me degustó con sus sentidos, su lengua se metió dentro de mi vagina hasta donde logro estirarla. Saboreó mis fluidos vaginales, su semen y los vestigios de Fernando. Me lamió toda la vagina, los labios mayores de la vulva, me lengüeteo el clítoris y finalmente besuqueó mis glúteos. Cayó sentado en el sofá, me senté también, nos besamos y dormimos un poco. Un rato después subimos nos duchamos y nos acostamos. Abrazados me comentó de mi deliciosa excitación. Le dije que días atrás había tenido un sueño en el cual yo tenía una fantasía y era de estar con otro hombre mientras él me miraba encerrado en un clóset y se masturbaba excitado, sin participar. Ese sueño fue verdadero, pero no tenía nada que ver con lo que paso ese día con Fernando. Inmediatamente Nick me dijo: -me gusta la idea, además los puedo filmar.- En serio le dije? Y me dijo: -que si de una, nada de nervios-. Le dije: -Y que pasa con las reglas?- Nick me dijo que no se quebraban porque él estaría presente sin participar-. Esa noche también le comenté de la fiesta que se acercaba el próximo fin de semana en la universidad. Mi esposo agregó que ese día yo podía enganchar a alguien para llevar mi fantasía a la realidad, nos comunicábamos por el teléfono y lo llevaba hasta la casa para que Nick estuviera listo. Yo agregué: -eso es difícil, después ese alguien querrá seguir de cansón y yo no quiero eso-. -Es mejor alguien conocido o alguien que una no vuelva a ver nunca más- le dije. -En la universidad hay mucha gente que me echa los perros, pero hmmm-, hay un profesor que me invita casi todos los días le dije a mi esposo. El siempre chistoso me dice: -y que tal esta?- yo sonrío y le digo: -pues hay más o menos.- Mira dijo Nick. –vamos a hacer lo siguiente: tu vas y te dejas follar de alguien en la fiesta, lo traes para aquí y terminamos la faena en la cama del tercer piso- Que tal? Yo no daba crédito a lo que Nick me decía, guarde reserva y dije: -esa no es mi fantasía-. Así seguimos hablando por mucho rato hasta que nos venció el sueño y como siempre nos dormimos en cucharita desnudos. Sus brazos siempre rodeando mi cintura y sus manos cobijando mis enormes pechos.
Llego el día de la tal fiesta, mientras por la tarde me arreglaba Nick me hacía comentarios muy cachondos. Me llevó en la mazda a un club alquilado por la universidad como a las 7 de la noche, y antes de marcharse, estaba excitadísimo y me dijo: -quiero que te folles a alguien esta noche para verte escurriendo semen de tu bella vagina-. Antes de marcharse me besó apasionadamente y me estrujo un poco las tetas por encima del vestido, me tomo la mano y la puso sobre su pantalón donde se notaba la tremenda erección que tenía. En mis adentros pensé: -eso ya paso mi amor-.
Mi esposo se fue para nuestra casa y me hizo prometerle que esta noche nos divertiríamos mucho. Yo agregué: -siempre lo hacemos amor-. Muchos besitos y partió. Entre a la tal fiesta, saludé a los compañeros, y me ubiqué en una mesa con algunos de ellos, todas las miradas se dirigían a mí. Estaba despampanante, un hermoso vestido negro con profundo escote, en el cual mis tetas querían salir corriendo de su encierro, dejaba poco a la imaginación de los presentes. Como a las 7.30pm apareció Fernando y enseguida se fue hacia mi mesa. Como si nada hubiese pasado lo saludé y comenzamos a hablar de todo un poco. El tema del sexo que tuvimos en el baño salió a relucir y le dije que no pasaba nada, que todo estaba bien. El me decía que había sido lo mejor que le paso en la vida, y yo le respondí: -espera a que lo hagas enamorado, será mucho mejor-. Esa noche le aclaré que eso solo fue una experiencia de ayuda y nada más, que yo no sentía nada por él. Que era mejor que buscara a la gordita y formalizara una relación. El algo decepcionado me dijo que tenía razón. Sin embargo la noche fue trascurriendo y la famosa gordita nunca llegó. Así que en algún momento lo saqué a bailar y vaya sorpresa, no sabía bailar. Como cosa rara la gente se empezó a reír y yo ni corta ni perezosa lo abracé y comencé a bailar con él solo los discos lentos. Los demás si los bailaba con otras personas. Si yo viviera de los rumores, estaría ******, pues esa noche los de mi salón se cansaron de la lengua criticándome. Jamás me importó.
La velada se consumía y las bebidas volaban. Mire mi celular y vi varias llamadas perdidas del número de Nick, recordé cuan excitado estaba antes de irse, no lo podía defraudar y decidí decirle a Fernando si me quería acompañar por una última vez a mi casa para tener sexo, dado que la vez pasada le fue como mal. Le dije que lo tomara como una experiencia, sin ataduras ni sentimientos. Solo sexo. El muy preocupado por Nick me dijo que le daba como sustico. Le mentí diciéndole que él no estaba en la ciudad. Después de un rato accedió, tomamos un taxi y salimos del lugar cada uno por su lado sin dar nada que comentar. Llegamos a mi casa, nos sentamos en el sofá de la sala mientras le ofrecía una bebida para que se relajara. Incluso le dije que se podía quedar toda la noche, me senté a su lado e intentó besarme y no lo dejé. Le dije que solo seria sexo, sin besos, esos son de mi esposo, y dijo que para él estaba bien. Después de un rato y de tratar de hablar de otras cosas, lo invité a subir al tercer piso, lugar que se convertiría en sede para los encuentros sexuales venideros con otros amigos. Subí con él, le dije que me desnudara, lentamente, en un ángulo donde yo sabía que la cámara de Nick estaría apuntando. Me imaginaba a Nick mirando por las hendijas del closet, excitadísimo mientras otro hombre me follaba y él lo veía todo. Ese solo pensamiento me excitó mucho, mi sostén cayó y finalmente liberó mis impresionantes senos, el pobre Fernando no salía de su asombro al verlos, lo tomé por la nuca lo atraje hacia mí y lo enterré en medio de ellos, mientras el lanzaba lengüetazos por todas partes tratando de acertar en los pezones, allí se estuvo mamando como un ternerito mis enormes tetas por un tiempo que se me hizo eterno. Mientras tanto yo lo estaba desnudando a él también. Le quité su camisa, su pantalón aprovechando su desconcentración. Después lo aleje de mí, lo hice acostar sobre la inmensa cama tamaño queen. Comencé a bajar sus pantaloncillos, dejando al descubierto su pene tamaño mediano, nada despreciable, me ubiqué de tal manera que toda la vista se fuera hacia el closet y tomando el pene en mis manos lo comencé a acariciar con mi lengua por todo el tallo, hasta llegar al glande y de un delicado movimiento se fue desapareciendo dentro mi boca, iniciando la primera mamada de verga que este hombre recibía en su vida. Mis movimientos eran muy eróticos para que Nick pudiera verme chupándole el pene a otro hombre. Subía y bajaba sobre ese mástil dejándolo ensalivado listo para la guerra, pasaron un par de minutos y Fernando por poco se eyacula dentro de mi boca de no ser porque él mismo me dijo que se iba a venir. Le apreté el pene sobre la base fuertemente con mis dedos para evitar que eso pasara, lo deje quieto un momento y me dijo: -ya me paso-. Pensando en eso le dije que mejor el me chupara a mí. Me quité las bragas, me acosté en la cama y abrí mis piernas invitándolo a que presentara ofrenda a mi vulva, la reina de esta casa. El se sumergió en medio de mis muslos y su inexperta lengua comenzó a moverse por todos lados, mientras yo le decía como hacerlo: -lento, abre los labios de mi vulva, acarícialos con tu lengua, así, eso suave, no te quedes en un solo sitio,- y esas cosas. Le enseñé hasta donde quedaba el clítoris, y aprendió bien porque después me lo atrapó con sus labios y me dio lengua donde era, se sostuvo un buen rato y me concentré en la mamada hasta que me sacó mi primer orgasmo de la noche, haciéndome elevar la espalda de la cama, después caí agradecida y feliz de que lo hubiese logrado. Fernando se me subió encima inmediatamente en posición del misionero, yo abrí mis muslos para recibirlo, él tomó su pene con una mano mientras lo introducía dentro de mi peluda vagina, que lo recibió dispuesta a satisfacerlo de la misma manera que acababa de recibir. Me fue penetrando hasta enterrarse dentro de mí en su totalidad, yo lo acaricié por sus nalgas con mis manos, mientras que lo atraía dentro de mí mientras con mis piernas lo rodeaba atrapándolo en un abrazo de placer sexual. Como él era más bajito que yo, su boca quedó a la altura de mis senos lo que aprovechó para continuar chupándolos como lo hizo al principio, mientras que movía sus caderas clavándome su estaca una y otra vez mientras sus manos me estrujaban cada teta y su boca me brindaba tremendos y a veces dolorosos chupones en mis rosados pezones; Así continuo por un buen periodo dándome verga en mi chochita mojadita, hasta que lo vi respirar como ahogado y con dificultad, y sin soltar mis pezones de sus labios, comenzó a eyacular dentro de mi llenándome con su semen en las profundidades de mi vagina. Su cuerpo convulsionaba encima mío y lo abracé para sentir toda su pasión en todo mi ser. Estuvo bien, me gustó. Después de un rato se derrumbó hacia un costado bajándose de mi cuerpo, lo que aproveché para ponerme de pie e irme de inmediato hacia el closet, para ver a Nick con cuidado que Fernando no lo viera. Por mis muslos sentí como se deslizaba el semen que se empezaba a desbordar de mi cueva chorreándome todos los muslos. Llegué muy expectante para ver a Nick en el closet, abrí la puerta y ¡oh sorpresa!, no estaba allí, mi asombro fue increíble, corrí a mi teléfono y comencé a marcarle, en repetidas ocasiones. Estaba entre furiosa e intrigada. Después de muchos intentos me contestó mi mamá. Yo le preguntaba que pasaba, porque ella tenía el teléfono de mi esposo, fue cuando me contó, que ella lo llamó para que le ayudara con unas tejas de su casa, -por aquellos días empezaba la época de lluvias- como las benditas tejas de fibrocemento se habían mojado Nick resbaló y cayó al suelo causándose una doble fractura de cubito y radio del brazo derecho y una fisura en la cresta ilíaca. Además dejó un terrible roto en el tejado de aquella casa pues dichas tejas se rompieron. Ellos estaban en el hospital. Mi angustia fue infinita, colgué, llamé a don Jorge -su padre- pues mi mamá no se atrevió a decirle a *********, me vestí, le dije a Fernando que Nick había tenido un accidente, él se vistió y se fue y nunca regreso por mas sexo, con el tiempo se ennovió con la gordita, cosa que me alegró mucho, terminamos en la misma promoción, hoy ya es todo un psicólogo. Aun me llama por teléfono y nos saludamos como amigos, pero nada más. Nick por su parte fue sometido a una cirugía, tiene 5 clavos en sus huesos, duró con el yeso un mes y dos más en rehabilitación, hasta ahí llegó su etapa de nadador competitivo, desafortunadamente para él, porque en verdad amaba ese deporte. Ahora es la bici pero a nivel recreativo.
Al día siguiente de la cirugía me preguntó cómo me había ido la noche anterior, y le contesté, todo está en video. Durante el periodo de convalecencia no hice más que consentirlo, lo cuidé como a un bebé, lo bañaba, le daba tetica, lo mimé en todos los aspectos. -Me sentía culpable;- no por lo que ocurrió, sino por no haber estado a su lado en el momento del accidente. Cuando su dolor pasó, miramos el video juntos, vi como se excitaba teniendo una tremenda erección e hice lo único que se me ocurrió, se la comencé a chupar todos los días, como si fuera su cumpleaños. Fueron dos meses tragando semen, aunque de vez en cuando yo me le subía encima con mucho cuidado y lo cabalgaba hasta dejarme satisfecha. Cada vez que él mira ese video se vuelve como loco de la excitación y la beneficiada soy yo, pues me da unas faenas dignas de un matador. Con el tiempo yo le conté la verdad y él entendió lo sucedido. -la verdad creo que él ya lo sospechaba- Desde entonces cumplimos a cabalidad con las reglas y yo siempre lo complazco con sus fantasías. Ley de la compensación. Afortunadamente nuestro amor sigue intacto!!

Me despido con un beso: PATYTETAS
発行者 patytetas
5年前
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