TATIANA: AMA DE CASA PECULIAR
Llegamos a su casa y lo primero que me dijo quédate solo en tanga, que esta primera noche quiero disfrutar de mi putita. Obedecí de inmediato y solo me quede con el tanga y las sandalias de tacón que llevaba puestas. Seguidamente dijo: “ve al frigo, coge lo que haya por allí y ponme de comer”.
En el frigorífico había unos muslos de pollo, que una vez me puse un delantal comencé a freír y junto con una bolsa de patatas que por allí encontré, se los serví a mi hombre, que mientras veía el futbol en la tele.
Comimos los dos y tras ello, recogía y fregué en la cocina los utensilios que nos habían servido y desde el salón escuche su voz que decía “ponme una ginebra con tónica”.
Le lleve lo que me había pedido y mirándome de arriba abajo dijo: “sí te vieras… con ese delantal y por detrás todo el culo al aire…, quítatelo yaaa…. y siéntate aquí junto a tu macho”.
Tiré aquel trapo y me senté junto a él. Lo mire y no pude contener mis ganas de chupar su pezón izquierdo y echar mano a su bragueta. Él cuando llevaba un instante, comenzó a ponerse burro y dijo:
Mustafá: “Anda, el partido está a punto de terminar…ve a la cama y espérame totalmente desnuda y boca abajo…entendido”.
Tatiana: “Sí mi amo…jajaja”, lo que se contestaba en aquella casa y no le gusto mucho a Mustafá que dijera.
Fui al cuarto, me quité el tanga que llevaba puesto como única prenda y me desmaquillé y fui como una obediente zorrita a la cama, donde esperé a mi macho durante un buen rato, como me había dicho, boca abajo.
Llegó Mustafá y tras desnudarse por completo, se echó sobre mí, comenzando a rozarse y a sobar todo mi cuerpo. Aquella actitud de él, me puso totalmente ardiente, mis carnes desprendía fuego. Enseguida me dijo:
Mustafá: Ábrete bien que entre mi pollon en tu coño putita.
Tatiana: aiii si mi amo.
M: no me gusta que me contestes así
T: no y eso… en la casa bien que te gustaba, allí delante de todos tus amigos.
M: Allí había que guardar las formas.
T: Sí…allí teníais que demostrar la supremacía a la que sometíais a aquellas siete pobres esclavas españolas indefensas.
M: No digas disparates….la misma supremacía que ahora tengo sobre ti putita…, ahora mismo con mi rabo, puedo hacer de ti lo que quiera… o no?
T: Es verdad…deseando estoy tener dentro tu verga caliente y dura.
M: Has visto. Todas estabais allí porque os gusta un rabo a de un moro más que el chocolate, por eso estáis con nosotros y aguantáis todas las putadas que os hacemos, por eso se ofrecéis como esclavas en las páginas de internet a los moros, porque lo único que vais buscando es un cipote, que os llegue a las entrañas y os rellene vuestro coño. Bueno vamos a follar…ábrete de piernas y ayuda a abrir tu chochete, con tus manos perrita.
Acto seguido abrí mis piernas y con mis dos manos separe mis glúteos, para hacer sitio a Mustafá y a aquel grueso y rico rabo suyo, notando seguidamente como su cabeza dura, presionaba sobre el agujerito de mi coño queriendo abrirse camino. Él cogiéndome de los hombros embestía con mucha fuerza sobre mi chocho e iba penetrándome poco a poco, sintiendo yo una presión en el interior de mi vagina, como si me la fuera a reventar. Más y más empujaba, mientras echó todo su cuerpo sobre el mío y con las manos me cogió mis pezones y me los pellizcaba con fuerza, diciendo:
Mustafá: Toma, toma candela cerda…, lo que te gusta estar ensartada por un buen rabo de un moro, duro y gordo, como el mío, que pedazo de puta estas hecha. Así sois todas las mariconas españolas, putas muy putas. Para que luego digas…
Tatiana: Aiiii….aiii…aiii…que me vas de reventar mi coño… aiii que gusto más exquisito…sigue … sigue follando el coño de esta caliente puta, a la que tienes totalmente entregada por el gustazo que le das.
M: Quieres más no… pues te ves hartar cerda… toma, toma…..
Mustafá dio un empujón que creí que me destrozaba por dentro, entonces es cuando note sus huevos rozar con mi chochete, ya la tenía enterita dentro.
Tatiana: Ya es toda mía…, la tengo todita dentro…, voy a darle gusto comprimiendo y relajando mi coño, para que descargue bien toda la leche y me deje preñada mi macho…
Mustafá: Eres un putón…, en los burdeles no hay muchas que te ganen comiendo polla con el coño…mmmm…que gusto me da tu chumino… toma más… toma más…zorrón.
Cada vez que decía eso, el empujón era más grande y mis quejidos de leona bien follada más estrepitosos. De repente, metió las manos entre el colchón y mis pechos y me pellizco fuertemente mis pezones, utilizando sus uñas, causándome un dolor que me daba placer y echando todo su cuerpo sobre el mío, me mordió la oreja derecha lo que hizo que diera un fuerte chillido, añadiendo:
Mustafá: Quién te ha dicho que te desmaquilles y te quites los pendientes de las orejas, guarrona….?
Tatiana: Lo he decidido yo antes de acostarme –a duras penas pude contestar porque él no dejaba de machacar mi coño con aquel misil.
M: Furcia tú quién eres para decidir nada?...Mis putas las quiero presentables todo el día y en cada momento… hasta en la cama…así desmaquillada parece que me estoy follando un sarasa, un maricón…, yo en mi mujer quiero que parezca lo que es, una mujer…, para follarme un marica voy al polígono y me lo alquilo…, te has enterado?.
T: Sí cariño…., lo que tú digas…, no te preocupes que nunca más me voy a desmaquillar en casa y menos en la cama…aiii….aiii que gustazo me estás dando….ya la tienes que va a regarme toda por dentro de leche, esa polla linda y juguetona que tú tienes…aiii….que gusto… que mujer me siento…
M: Para sentirse mujer hay que parecerlo….ahí voy aguántame chochete…
Empezó a bombear rápida y rítmicamente, con la fuerza y los bramidos de un toro, mientras yo berreaba de gusto como lo hace una vaca, cuando su semental la está montando.
Enseguida note en mis entrañas como era vertido por aquel vástago que tenía introducido, un líquido caliente que abrazaba mi coño y que por su gran cantidad, no creía que pudiera admitirlo todo, en el fondo de mi vientre. Así cayó exhausto sobre mí, rendido como el semental cuando preña a su hembra.
Tras estar así unos instantes, me dijo
Mustafá: Te ha gustado perra…., veo que has disfrutado como una cerda…., pues limpia con tu lengua mi polla…y así te quedas con toda la leche que tu coño me ha ordeñado.
Tatiana: Sí cariño…, ahora mismo lamo tu zumbel que es de las cosas que más me gustan y te lo dejo reluciente…, para la próxima vez que quieras follar a tu yegua…; mira el hilo de semen que no es capaz de acaparar mi coño, mira como rebosa…, seguro que me has dejado preñada de mellizos.
Comencé a lamer aquella polla exquisita que tenía mi hombre, pasando suavemente mi lengua sobre ella, hasta que la deje limpia y reluciente. Él mientras, como le había dejado mi culete cerca, se entretuvo en limpiarme el chorrillo de leche que mi chocho expulsaba y tras, yo terminar de lamer su nabo, me la hizo lamer de la palma de su mano.
En este momento le dije que me iba a ausentar para ir al baño a terminar de ponerme limpia y decente. Una vez allí, me limpie bien y me maquille con tonos muy fuertes, dándome un rojo pasión en mis labios y poniéndome dos pequeños pendientes negros en mis orejas. Así me presenté de nuevo ante él y nada más verme, me dijo:
Mustafá: Así me gusta mi puta….como lo que es…pintada y arreglada para su macho…ven que en reconocimiento y premio te voy a quitar la jaula de tu pollita.
Yo me volví loca de alegría, llevaba mi polla más de dos días encerrada en su jaula. Mustafá me hizo acercarme hasta casi su cara, pues la llave la tenía en una cadena al cuello y quito el cierre, dejando en libertad a mi pajarito, diciendo:
Mustafá: Que pequeña que la tienes…, todas las travestis que he conocido son de picha chica…, no se ni siquiera como podéis mear con eso…, yo creo que sois travestis porque no habéis podido follar nunca con una mujer, con esa mini-picha diminuta y ellas, no os hacen caso…, quieren más…, jajaja
Tatiana: No digas eso cariño…, yo soy como soy porque soy toda una mujer y las mujeres no me atraen nada…, cuando mi pene se pone duro…, se pone bastante grande…
M: Jajaja…grande es esto…-y señaló su polla-, que dormida es cinco veces más grande que lo que tú tienes…, esto sí es una polla…, no el pedacito de pellejo, que te cuelga…
T: Además que tienes razón…., tu polla es una delicia para cualquier mujer…-y sentándome en la cama, se la volví a coger y comencé a pajillearsela-…, te gusta lo que te hago…?
M: No me va a gustar puta…, date la vuelta y entra en la cama.
Obedecí la indicación recibida y me metí de nuevo en la cama diciéndome:
Mustafá: Estas guapísima encanto…, tienes una piel suave, más que la de cualquier mujer…, ponme tu coño para acá, que te voy a dar de nuevo x culo…
Tatiana: Oiii….que bruto. Otra vez me vas a follar…?
M: Otra vez penco…, podré utilizarte cada vez que me venga en gana, no?
T: Por supuesto cariño, estoy a tu disposición para que hagas conmigo lo que quieras…, soy tu mujer y tienes ese derecho sobre mi cuerpo y sobre mi coño.
M: Tienes ricas tetitas furcia…son tuyas o te has metido algo?
T: Son naturales…, no ves que son muy pequeñas, de siempre las tuve así de creciditas y cuando he ido a las saunas gay o a los antros de Chueca, me elegía a mí por mis tetitas.
M: Nunca te pones sujetador o brassier?
T: No nunca y de hecho no tengo ni uno.
M: Pues desde ahora te lo pondrás…, me gusta que mi mujer lleve sujetador…, mañana te llevare a comprarte ropa, entre ella, lencería provocativa para que se me levante mi polla.
T: A ti no te hace falta ninguna provocación para estar siempre erecto…, si quieres mañana me compro sujetadores y me los pongo…lo que no se sí los encontraremos, ha de ser como de niña, de la talla cero o una todo lo más…
Mientras Mustafá me tocaba mis tetitas y sobaba mis pezones, poniéndome caliente, tanto que mi pollita de 3 centímetros fue poniendo tieso y Mustafá se dio cuenta, pese a que yo lo quería ocultar y dijo:
Mustafá: Qué… que te estas empalmando guarrilla…, se te está poniendo grande…, trae tu coño para acá, que se te va a poner más grande aún, con el pollazo que te voy a dar. Te voy a dar salchichón para que te hartes…, aunque tú no te ves harta nuca…, putón.
Hice lo que me dijo Mustafá me volví hacia mi derecha y deje mi chochete a sus disposición. No tarde en notar como aquel obús volvía a querer entrar en lo más hondo de mi coño. Alce un poco mi pierna izquierda para hacer sitio a aquel kilo de carne morena, la que de un empujón que dio Mustafá, se introdujo hasta la mitad en mi coñito, dando yo un fuerte grito al sentir la gran presión que me produjo aquel descomunal pollón. Mustafá me dio un fuerte manotazo en mi glúteo izquierdo y dijo:
Mustafá: Calla perra escandalosa…que a lo mejor es la primera vez… trae a ver como tienes el pizarrín que llevas entre las piernas.
Con su mano me cogió mi pollita y comenzó a estirar de ella haciéndome daño, cosa que le dije. Entonces me dijo:
Mustafá: Te gusta más así perra verdad?
Comenzó a masajearla y a pajillearme lentamente y me colmo de placer y felicidad, al tener mi coño totalmente relleno y encima, mi hombre me estaba masturbando mi pequeño pene, llegando a ponerse durito y grande alcanzando uno 8 centímetros. Mientras no sé cómo, Mustafá me lamía mi pezón izquierdo y de vez en cuando lo mordía causándome aquello dolor, pero a la vez placer. Así hasta que mi pollita escupió unas gotitas escasas de leche, para regocijo de Mustafá, por la escasez de leche.
En ese momento, me dio una gran envestida y me metió todo el trozo de salchichón hasta lo más profundo de mis entrañas, entre la eyaculación y el empujón, dije:
Tatiana: AIIIIIII… -dando un fuerte chillido, a lo que Mustafá propinándome un fuerte bofetón en mi boca y dijo:
Mustafá: Calla penco…, como vuelvas a chillar así te vendo a Said…, una buena puta ha de aguantar la polla de su marido, sin rechistar y sí te ha dolido te tienes que aguantar y reprimir tus alaridos…, no ves que cuando te follo se entera medio Madrid…., cerda…, ya la tienes todita dentro, empieza a mover el culo y folla que para eso te tengo.
Tatiana: aiii… perdóname cariño, pero no pude reprimir el chillido al sentir la fuerte presión…, pero que sepas que me ha dolido mucho…
M: El qué el pollón en tu culo o el guantazo que te he dado?
T: El guantazo que me has dado…, no te consentiré ninguno más…, que lo sepas.
M: Ya me extrañaba a mí que te doliera lo que tienes metido en el culo…, con eso estas encantada y satisfecha verdad…, pues por eso tienes que aguantar el guantazo y todo lo que me venga en gana…, porque no puedes vivir sin mi polla, eres adicta de ella…., enterada? pues a mover el culo y a follar, que para eso la tienes dentro, si no quieres ganarte otro coscorrón.
Era una realidad lo que decía Mustafá, yo no podía pensar que llegara un momento en que no pudiera disfrutar de su rica polla, así que comencé a follar con movimientos lentos de mi cola, de delante hacia detrás, de manera rítmica y acompasada, notando la calentura que iba tomando aquel palo duro que tenía dentro de mi chocho y como mi macho, comenzaba a disfrutar de mí, tanto es así que llegó a decir:
Mustafá: Ésta sí que es mi mujer, ésta sí que es mi puta…, folla como ninguna, así me gusta nena que seas dócil y obediente con tu marido…, me encantas…, venderte nunca te venderé…siempre serás mía.
Aquellas palabras me pusieron muy caliente y comencé a aligerar el movimiento, hasta que me cogió por ambos hombros y comenzó a bombear sobre mi concha y como siempre creí que aquel bestia me partía en dos, pero me daba un gusto que me volvía loca, loquita. Asi de pronto, dio un suspiro Mustafa y comenzó a soltar lefa en mis ovarios y en todo mi chochete, volviéndome de nuevo a preñar. Yo era tal el gusto y la satisfacción que sentía que me notaba como flotando. Descargó hasta la última gota en mi chumino y la sacó de pronto diciéndome:
Mustafá: Eaaa pues aquí tienes trabajo, a mamar y a limpiar la polla de tu marido.
Tatiana: Ahora mismo cariño… que bien me has follado….me has dejado hartita de polla para unos días… -y comencé a lamer con mi lengua, como si fuera una gatita, aquel falo descomunal.
M: Perdóname por lo de antes…por el guantazo en la boca que te he dado…pero me salió así….menos mal que no he causado ningún daño en tu linda cara.
T: No te preocupes…tienes razón… no puedo chillar como una loca cuando tenga tu miembro en mi coño.
Tras limpiar bien el pollón a mi marido y limpiarme yo bien mi coño en el baño, volví a la cama, donde Mustafá ya se había dormido. Yo me acosté, sintiéndome la mujer más feliz del mundo y enseguida me dormí.
En el frigorífico había unos muslos de pollo, que una vez me puse un delantal comencé a freír y junto con una bolsa de patatas que por allí encontré, se los serví a mi hombre, que mientras veía el futbol en la tele.
Comimos los dos y tras ello, recogía y fregué en la cocina los utensilios que nos habían servido y desde el salón escuche su voz que decía “ponme una ginebra con tónica”.
Le lleve lo que me había pedido y mirándome de arriba abajo dijo: “sí te vieras… con ese delantal y por detrás todo el culo al aire…, quítatelo yaaa…. y siéntate aquí junto a tu macho”.
Tiré aquel trapo y me senté junto a él. Lo mire y no pude contener mis ganas de chupar su pezón izquierdo y echar mano a su bragueta. Él cuando llevaba un instante, comenzó a ponerse burro y dijo:
Mustafá: “Anda, el partido está a punto de terminar…ve a la cama y espérame totalmente desnuda y boca abajo…entendido”.
Tatiana: “Sí mi amo…jajaja”, lo que se contestaba en aquella casa y no le gusto mucho a Mustafá que dijera.
Fui al cuarto, me quité el tanga que llevaba puesto como única prenda y me desmaquillé y fui como una obediente zorrita a la cama, donde esperé a mi macho durante un buen rato, como me había dicho, boca abajo.
Llegó Mustafá y tras desnudarse por completo, se echó sobre mí, comenzando a rozarse y a sobar todo mi cuerpo. Aquella actitud de él, me puso totalmente ardiente, mis carnes desprendía fuego. Enseguida me dijo:
Mustafá: Ábrete bien que entre mi pollon en tu coño putita.
Tatiana: aiii si mi amo.
M: no me gusta que me contestes así
T: no y eso… en la casa bien que te gustaba, allí delante de todos tus amigos.
M: Allí había que guardar las formas.
T: Sí…allí teníais que demostrar la supremacía a la que sometíais a aquellas siete pobres esclavas españolas indefensas.
M: No digas disparates….la misma supremacía que ahora tengo sobre ti putita…, ahora mismo con mi rabo, puedo hacer de ti lo que quiera… o no?
T: Es verdad…deseando estoy tener dentro tu verga caliente y dura.
M: Has visto. Todas estabais allí porque os gusta un rabo a de un moro más que el chocolate, por eso estáis con nosotros y aguantáis todas las putadas que os hacemos, por eso se ofrecéis como esclavas en las páginas de internet a los moros, porque lo único que vais buscando es un cipote, que os llegue a las entrañas y os rellene vuestro coño. Bueno vamos a follar…ábrete de piernas y ayuda a abrir tu chochete, con tus manos perrita.
Acto seguido abrí mis piernas y con mis dos manos separe mis glúteos, para hacer sitio a Mustafá y a aquel grueso y rico rabo suyo, notando seguidamente como su cabeza dura, presionaba sobre el agujerito de mi coño queriendo abrirse camino. Él cogiéndome de los hombros embestía con mucha fuerza sobre mi chocho e iba penetrándome poco a poco, sintiendo yo una presión en el interior de mi vagina, como si me la fuera a reventar. Más y más empujaba, mientras echó todo su cuerpo sobre el mío y con las manos me cogió mis pezones y me los pellizcaba con fuerza, diciendo:
Mustafá: Toma, toma candela cerda…, lo que te gusta estar ensartada por un buen rabo de un moro, duro y gordo, como el mío, que pedazo de puta estas hecha. Así sois todas las mariconas españolas, putas muy putas. Para que luego digas…
Tatiana: Aiiii….aiii…aiii…que me vas de reventar mi coño… aiii que gusto más exquisito…sigue … sigue follando el coño de esta caliente puta, a la que tienes totalmente entregada por el gustazo que le das.
M: Quieres más no… pues te ves hartar cerda… toma, toma…..
Mustafá dio un empujón que creí que me destrozaba por dentro, entonces es cuando note sus huevos rozar con mi chochete, ya la tenía enterita dentro.
Tatiana: Ya es toda mía…, la tengo todita dentro…, voy a darle gusto comprimiendo y relajando mi coño, para que descargue bien toda la leche y me deje preñada mi macho…
Mustafá: Eres un putón…, en los burdeles no hay muchas que te ganen comiendo polla con el coño…mmmm…que gusto me da tu chumino… toma más… toma más…zorrón.
Cada vez que decía eso, el empujón era más grande y mis quejidos de leona bien follada más estrepitosos. De repente, metió las manos entre el colchón y mis pechos y me pellizco fuertemente mis pezones, utilizando sus uñas, causándome un dolor que me daba placer y echando todo su cuerpo sobre el mío, me mordió la oreja derecha lo que hizo que diera un fuerte chillido, añadiendo:
Mustafá: Quién te ha dicho que te desmaquilles y te quites los pendientes de las orejas, guarrona….?
Tatiana: Lo he decidido yo antes de acostarme –a duras penas pude contestar porque él no dejaba de machacar mi coño con aquel misil.
M: Furcia tú quién eres para decidir nada?...Mis putas las quiero presentables todo el día y en cada momento… hasta en la cama…así desmaquillada parece que me estoy follando un sarasa, un maricón…, yo en mi mujer quiero que parezca lo que es, una mujer…, para follarme un marica voy al polígono y me lo alquilo…, te has enterado?.
T: Sí cariño…., lo que tú digas…, no te preocupes que nunca más me voy a desmaquillar en casa y menos en la cama…aiii….aiii que gustazo me estás dando….ya la tienes que va a regarme toda por dentro de leche, esa polla linda y juguetona que tú tienes…aiii….que gusto… que mujer me siento…
M: Para sentirse mujer hay que parecerlo….ahí voy aguántame chochete…
Empezó a bombear rápida y rítmicamente, con la fuerza y los bramidos de un toro, mientras yo berreaba de gusto como lo hace una vaca, cuando su semental la está montando.
Enseguida note en mis entrañas como era vertido por aquel vástago que tenía introducido, un líquido caliente que abrazaba mi coño y que por su gran cantidad, no creía que pudiera admitirlo todo, en el fondo de mi vientre. Así cayó exhausto sobre mí, rendido como el semental cuando preña a su hembra.
Tras estar así unos instantes, me dijo
Mustafá: Te ha gustado perra…., veo que has disfrutado como una cerda…., pues limpia con tu lengua mi polla…y así te quedas con toda la leche que tu coño me ha ordeñado.
Tatiana: Sí cariño…, ahora mismo lamo tu zumbel que es de las cosas que más me gustan y te lo dejo reluciente…, para la próxima vez que quieras follar a tu yegua…; mira el hilo de semen que no es capaz de acaparar mi coño, mira como rebosa…, seguro que me has dejado preñada de mellizos.
Comencé a lamer aquella polla exquisita que tenía mi hombre, pasando suavemente mi lengua sobre ella, hasta que la deje limpia y reluciente. Él mientras, como le había dejado mi culete cerca, se entretuvo en limpiarme el chorrillo de leche que mi chocho expulsaba y tras, yo terminar de lamer su nabo, me la hizo lamer de la palma de su mano.
En este momento le dije que me iba a ausentar para ir al baño a terminar de ponerme limpia y decente. Una vez allí, me limpie bien y me maquille con tonos muy fuertes, dándome un rojo pasión en mis labios y poniéndome dos pequeños pendientes negros en mis orejas. Así me presenté de nuevo ante él y nada más verme, me dijo:
Mustafá: Así me gusta mi puta….como lo que es…pintada y arreglada para su macho…ven que en reconocimiento y premio te voy a quitar la jaula de tu pollita.
Yo me volví loca de alegría, llevaba mi polla más de dos días encerrada en su jaula. Mustafá me hizo acercarme hasta casi su cara, pues la llave la tenía en una cadena al cuello y quito el cierre, dejando en libertad a mi pajarito, diciendo:
Mustafá: Que pequeña que la tienes…, todas las travestis que he conocido son de picha chica…, no se ni siquiera como podéis mear con eso…, yo creo que sois travestis porque no habéis podido follar nunca con una mujer, con esa mini-picha diminuta y ellas, no os hacen caso…, quieren más…, jajaja
Tatiana: No digas eso cariño…, yo soy como soy porque soy toda una mujer y las mujeres no me atraen nada…, cuando mi pene se pone duro…, se pone bastante grande…
M: Jajaja…grande es esto…-y señaló su polla-, que dormida es cinco veces más grande que lo que tú tienes…, esto sí es una polla…, no el pedacito de pellejo, que te cuelga…
T: Además que tienes razón…., tu polla es una delicia para cualquier mujer…-y sentándome en la cama, se la volví a coger y comencé a pajillearsela-…, te gusta lo que te hago…?
M: No me va a gustar puta…, date la vuelta y entra en la cama.
Obedecí la indicación recibida y me metí de nuevo en la cama diciéndome:
Mustafá: Estas guapísima encanto…, tienes una piel suave, más que la de cualquier mujer…, ponme tu coño para acá, que te voy a dar de nuevo x culo…
Tatiana: Oiii….que bruto. Otra vez me vas a follar…?
M: Otra vez penco…, podré utilizarte cada vez que me venga en gana, no?
T: Por supuesto cariño, estoy a tu disposición para que hagas conmigo lo que quieras…, soy tu mujer y tienes ese derecho sobre mi cuerpo y sobre mi coño.
M: Tienes ricas tetitas furcia…son tuyas o te has metido algo?
T: Son naturales…, no ves que son muy pequeñas, de siempre las tuve así de creciditas y cuando he ido a las saunas gay o a los antros de Chueca, me elegía a mí por mis tetitas.
M: Nunca te pones sujetador o brassier?
T: No nunca y de hecho no tengo ni uno.
M: Pues desde ahora te lo pondrás…, me gusta que mi mujer lleve sujetador…, mañana te llevare a comprarte ropa, entre ella, lencería provocativa para que se me levante mi polla.
T: A ti no te hace falta ninguna provocación para estar siempre erecto…, si quieres mañana me compro sujetadores y me los pongo…lo que no se sí los encontraremos, ha de ser como de niña, de la talla cero o una todo lo más…
Mientras Mustafá me tocaba mis tetitas y sobaba mis pezones, poniéndome caliente, tanto que mi pollita de 3 centímetros fue poniendo tieso y Mustafá se dio cuenta, pese a que yo lo quería ocultar y dijo:
Mustafá: Qué… que te estas empalmando guarrilla…, se te está poniendo grande…, trae tu coño para acá, que se te va a poner más grande aún, con el pollazo que te voy a dar. Te voy a dar salchichón para que te hartes…, aunque tú no te ves harta nuca…, putón.
Hice lo que me dijo Mustafá me volví hacia mi derecha y deje mi chochete a sus disposición. No tarde en notar como aquel obús volvía a querer entrar en lo más hondo de mi coño. Alce un poco mi pierna izquierda para hacer sitio a aquel kilo de carne morena, la que de un empujón que dio Mustafá, se introdujo hasta la mitad en mi coñito, dando yo un fuerte grito al sentir la gran presión que me produjo aquel descomunal pollón. Mustafá me dio un fuerte manotazo en mi glúteo izquierdo y dijo:
Mustafá: Calla perra escandalosa…que a lo mejor es la primera vez… trae a ver como tienes el pizarrín que llevas entre las piernas.
Con su mano me cogió mi pollita y comenzó a estirar de ella haciéndome daño, cosa que le dije. Entonces me dijo:
Mustafá: Te gusta más así perra verdad?
Comenzó a masajearla y a pajillearme lentamente y me colmo de placer y felicidad, al tener mi coño totalmente relleno y encima, mi hombre me estaba masturbando mi pequeño pene, llegando a ponerse durito y grande alcanzando uno 8 centímetros. Mientras no sé cómo, Mustafá me lamía mi pezón izquierdo y de vez en cuando lo mordía causándome aquello dolor, pero a la vez placer. Así hasta que mi pollita escupió unas gotitas escasas de leche, para regocijo de Mustafá, por la escasez de leche.
En ese momento, me dio una gran envestida y me metió todo el trozo de salchichón hasta lo más profundo de mis entrañas, entre la eyaculación y el empujón, dije:
Tatiana: AIIIIIII… -dando un fuerte chillido, a lo que Mustafá propinándome un fuerte bofetón en mi boca y dijo:
Mustafá: Calla penco…, como vuelvas a chillar así te vendo a Said…, una buena puta ha de aguantar la polla de su marido, sin rechistar y sí te ha dolido te tienes que aguantar y reprimir tus alaridos…, no ves que cuando te follo se entera medio Madrid…., cerda…, ya la tienes todita dentro, empieza a mover el culo y folla que para eso te tengo.
Tatiana: aiii… perdóname cariño, pero no pude reprimir el chillido al sentir la fuerte presión…, pero que sepas que me ha dolido mucho…
M: El qué el pollón en tu culo o el guantazo que te he dado?
T: El guantazo que me has dado…, no te consentiré ninguno más…, que lo sepas.
M: Ya me extrañaba a mí que te doliera lo que tienes metido en el culo…, con eso estas encantada y satisfecha verdad…, pues por eso tienes que aguantar el guantazo y todo lo que me venga en gana…, porque no puedes vivir sin mi polla, eres adicta de ella…., enterada? pues a mover el culo y a follar, que para eso la tienes dentro, si no quieres ganarte otro coscorrón.
Era una realidad lo que decía Mustafá, yo no podía pensar que llegara un momento en que no pudiera disfrutar de su rica polla, así que comencé a follar con movimientos lentos de mi cola, de delante hacia detrás, de manera rítmica y acompasada, notando la calentura que iba tomando aquel palo duro que tenía dentro de mi chocho y como mi macho, comenzaba a disfrutar de mí, tanto es así que llegó a decir:
Mustafá: Ésta sí que es mi mujer, ésta sí que es mi puta…, folla como ninguna, así me gusta nena que seas dócil y obediente con tu marido…, me encantas…, venderte nunca te venderé…siempre serás mía.
Aquellas palabras me pusieron muy caliente y comencé a aligerar el movimiento, hasta que me cogió por ambos hombros y comenzó a bombear sobre mi concha y como siempre creí que aquel bestia me partía en dos, pero me daba un gusto que me volvía loca, loquita. Asi de pronto, dio un suspiro Mustafa y comenzó a soltar lefa en mis ovarios y en todo mi chochete, volviéndome de nuevo a preñar. Yo era tal el gusto y la satisfacción que sentía que me notaba como flotando. Descargó hasta la última gota en mi chumino y la sacó de pronto diciéndome:
Mustafá: Eaaa pues aquí tienes trabajo, a mamar y a limpiar la polla de tu marido.
Tatiana: Ahora mismo cariño… que bien me has follado….me has dejado hartita de polla para unos días… -y comencé a lamer con mi lengua, como si fuera una gatita, aquel falo descomunal.
M: Perdóname por lo de antes…por el guantazo en la boca que te he dado…pero me salió así….menos mal que no he causado ningún daño en tu linda cara.
T: No te preocupes…tienes razón… no puedo chillar como una loca cuando tenga tu miembro en mi coño.
Tras limpiar bien el pollón a mi marido y limpiarme yo bien mi coño en el baño, volví a la cama, donde Mustafá ya se había dormido. Yo me acosté, sintiéndome la mujer más feliz del mundo y enseguida me dormí.
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