Cita fugaz de los amnates, Carlos e Ignacio
Fue la primera cita y ambos iban extremadamente excitados, nerviosos, con ansias inmensas de tener su primer encuentro personal.
Iban a disponer de muy poco tiempo, el suficiente para que Carlos se hubiera podido escapar del control de su mujer e Ignacio lo mismo y llegar en su coche a Málaga
Ignacio aparcó convenientemente el vehículo en un parking de tal manera que quedaba tan oculto y discreto que nadie podía percatarse por fuera de lo que la pareja iba a hacer por dentro. Además, los cristales de la parte de atrás estaban tintados.
Según lo acordado, Carlos se presentó en la zona del parking donde le esperaba su amante. Fue meterse en el coche, en la parte trasera y empezar entre ambos un morreo de impresión, con un ir y venir de lenguas tremendo mientras se magreaban por todas partes y las manos iban y venía por sus pechos y braguetas. Ambos llevaban puestas bragas y conforme se besaban a tornillo, se iban metiendo mano hasta alcanzar sus pollas enardecidas.
El sitio era ideal, pues estaban suficientemente a cubierto de miradas extrañas.
Ignacio, atrajo apasionadamente hacia sí a su amante y sacando lujuriosamente la lengua comenzó a lamer con su punta los labios carnosos de Carlos que se ofrecían sin pudor alguno, como la buena puta que es. La punta iba y venía alrededor de los labios y recorría también, lascivamente, el bigote de su amante que quedaba humedecido de deseo y pasión.
-Mira, puta, te gusta, verdad?, que zorra eres, así, así. abre los labios de guarra que tienes que vas a empezar a chuparme la lengua como si fuera una polla....
-Sí. síiiiiiiiiiii, mi amor, damela...tesoro..-susurró amariconadamente Carlos.
De inmediato la lengua de Ignacio era absorbida y succionada por la boca ansiosa de su amante, al tiempo que los dedos de Ignacio empezaban a trabajar los pezones de Carlos.
Iban a disponer de muy poco tiempo, el suficiente para que Carlos se hubiera podido escapar del control de su mujer e Ignacio lo mismo y llegar en su coche a Málaga
Ignacio aparcó convenientemente el vehículo en un parking de tal manera que quedaba tan oculto y discreto que nadie podía percatarse por fuera de lo que la pareja iba a hacer por dentro. Además, los cristales de la parte de atrás estaban tintados.
Según lo acordado, Carlos se presentó en la zona del parking donde le esperaba su amante. Fue meterse en el coche, en la parte trasera y empezar entre ambos un morreo de impresión, con un ir y venir de lenguas tremendo mientras se magreaban por todas partes y las manos iban y venía por sus pechos y braguetas. Ambos llevaban puestas bragas y conforme se besaban a tornillo, se iban metiendo mano hasta alcanzar sus pollas enardecidas.
El sitio era ideal, pues estaban suficientemente a cubierto de miradas extrañas.
Ignacio, atrajo apasionadamente hacia sí a su amante y sacando lujuriosamente la lengua comenzó a lamer con su punta los labios carnosos de Carlos que se ofrecían sin pudor alguno, como la buena puta que es. La punta iba y venía alrededor de los labios y recorría también, lascivamente, el bigote de su amante que quedaba humedecido de deseo y pasión.
-Mira, puta, te gusta, verdad?, que zorra eres, así, así. abre los labios de guarra que tienes que vas a empezar a chuparme la lengua como si fuera una polla....
-Sí. síiiiiiiiiiii, mi amor, damela...tesoro..-susurró amariconadamente Carlos.
De inmediato la lengua de Ignacio era absorbida y succionada por la boca ansiosa de su amante, al tiempo que los dedos de Ignacio empezaban a trabajar los pezones de Carlos.
4年前