LOS RELATOS DE K. #5.2
Teníamos ya tres días en Bali conociendo las atracciones locales y lugares de interés para turistas, pero esta mañana nos levantamos más temprano ya que nos iríamos a una playa secreta donde podríamos pasar todo el día y la noche solos… A y yo. Ella salió al balcón a tomar un café, mientras yo llamaba a Henry, un tipo algo cargado en años y evidentemente en borracheras que se nos acercó la noche anterior y nos ofreció la oportunidad de conocer esta playa secreta, llena de misterio y algo más… bueno, eso nos dijo y nosotros con tan solo pensar en poder tener ese espacio solo para nosotros decidimos hacerlo.
Después de un delicioso desayuno estábamos listos en el lobby esperando el arribo de nuestro guía, el cual llego puntual y con una sonrisa. Después de platicar un rato y esperar el Jeep que habíamos rentado, partimos hacia nuestro destino, desconocido… incierto… pero excitante
Manejamos un par de horas por un camino de terracería el cual nos permitía ver partes del paraíso que visitábamos que no cualquiera podía ver. La jungla, llena de a****les exóticos y plantas hermosas solo era un preludio de lo que estábamos por vivir.
Llegamos por fin a una pequeña bahía donde solo se encontraban unas pocas estructuras y un pequeño muelle, en el cual subimos a una lancha que nos llevaría a nuestro misterioso destino. El trayecto duro poco más de 20 minutos y fue cuando entramos a otra bahía más pequeña aún que de la cual habíamos salido.
K solo miraba con asombro la belleza de aquel sitio. Henry acerco la lancha a la arena para que pudiéramos bajar nuestras cosas y con esa sonrisa picaresca que tenía solo nos dijo que regresaría a la mañana siguiente. –No muy temprano. – le grite mientras se alejaba la lancha y alcance a escuchar su carcajada mientras volteo y solo sonrió.
Había solo una palapa la cual estaba semi oculta entre las palmeras y plantas a 30 metros de la playa. Pero tenía lo necesario para estar cómodos sin problema. Acomodamos nuestras pocas cosas y nos propusimos dar un pequeño tour de los alrededores, pero claro no sin antes fundirnos en un tierno abrazo, el cual nos llevó a una sesión intensa de besos que duró 5 minutos por lo menos.
A volteo y me dijo que deseaba tomar el sol completamente desnuda, algo que había querido hacer desde que llegamos, pero no permitían en el hotel más que andar sin top…
-Corre mami, y te alcanzo enseguida. –le dije alegremente
Ella extendió dos toallas en la arena y se sentó mirando al mar mientras yo preparaba mis famosas piñas coladas especiales
-Precioso. - dijo ella.
-A mí también me gusta y me relaja. – le conteste
-Tu trabajo quizás es demasiado absorbente, y la verdad que el mío también. Nada como un momento de relax como este, alejados de la civilización, completamente solos. -
-Nuestro lugar secreto wereja. – le dije en una voz bastante invitadora
-Me siento feliz…. - respondió ella acostándose boca abajo sobre las toallas. Le aplique bronceador lentamente, asegurándome de cubrir cada milímetro de piel expuesta, mientras tanto platicábamos cosas sin fin ni sentido, recordando Vallarta.. París… todo.
Su silueta torneada sobre la arena, copiando la forma de las dunas, me excito sobremanera. Poco debía imaginar ella cuantas veces la había imaginado junto a mí, recostada, hermosa y excitante.
-Pareces nervioso, que tienes. -me dijo riendo. -Qué pasa?
-Me gusta estar junto a ti aquí chaparrita, es algo excitante. Y temo no poder controlar mis deseos.
-Y cuales con esos deseos en los que piensas?.
-Sabes que me fascina hacerte el amor. ¿Puedes imaginarlo no?
-Dímelo. -pidió ella casi con un susurro. -Quiero que me lo digas.
-Quiero hacerte el amor, en todos los lugares que encontremos, cogerte como nunca bebe.
-Y vas a esperar mucho? -respondió ella acercándose hacia mí.
No respondí. Solo tome su cara en mis manos y acerque mis labios a los suyos y la bese con pasión, acercándome más a ella, hasta que ella se volteó encima de las toallas y yo con medio cuerpo sobre ella, manteniendo ese tórrido beso durante lo que pareció una eternidad. Fue tierno y caliente.
Ella se volteó de nuevo y Mis manos recorrían cada centímetro de su cuerpo, recorriendo sus curvas, pasando por sus hombros, bajando por su espalda hasta las piernas, haciendo círculos y tocándola solo ligeramente lo que hacía que su piel se enchinara
-Te gusta?
-Si claro. - Su respuesta fue darme de nuevo otro largo y cálido beso.
-Eres un hombre encantador. -
No me dejo tiempo ni de replicar, tapando mi boca con otro nuevo beso.
-Quiero tenerte dentro de mí.
-Y a mí estarlo, no lo dudes. - realmente deseaba hacerlo justo en ese momento.
No tenía ganas de algo rápido, aún no… sino de disfrutar el momento, de sentir cada instante. Empezamos a acariciarnos, a tocarnos sobre las toallas en la arena, cuando de repente ella se paró y corrió hacia las olas del mar riendo y gritando
–Atrapame si puedes.
Corrí detrás de ella, y la alcance ya que teníamos el agua a la cintura. Era increíble la claridad del agua y más aún era la vida marina que pareciera que nos adoptaba como parte de ella, ya que no se alejaban de nosotros más bien se acercaban curiosamente más y más hasta el punto donde literalmente podríamos tocarlos. Todo en este lugar nos susurraba pasión, nos invitaba a fundirnos el uno con el otro….
En un instante ella me tomo por sorpresa y comenzó a quitarme mi short. Al inicio pretendí hacerme el difícil y le retire las manos, pero ella pareciera que esta acción solo templo más su determinación a lograr su cometido. Mantuvo sus manos sobre mí, quitándome el traje dejando que se alejara flotando con el movimiento del mar, acariciándome el trasero cada vez acercándose más a mi pene… me volvía loco cada vez que ella tomaba las riendas. De un momento a otro ella se volteó y yo estire mis brazos con intención de abrazarla por detrás y tocar sus pechos, pero ella las sostuvo antes de llegar a su objetivo, para situarlas en su cintura.
-Aun no toca. -dijo ella volteando y pegando de nuevo sus labios a los míos. - Antes me toca jugar a mí. -y diciendo esto empezó a tocarme de nuevo, poniéndome cada vez más duro.
- Soy una chica muy mala. No sabes cuánto. – me dijo mientras me tomo de la mano y me llevo a donde el agua solo tenía 20 o 30 centímetros de profundidad
-Parece que quería respirar no? – dijo bromeando y dicho esto empezó a jugar con él, masturbándome lentamente, con su cara a escasos centímetros de él, mirándome fijamente, mientras seguía con el movimiento de su mano. Mi pene se iba poniendo cada vez más duro, creciendo hasta llegar a su máximo tamaño. -Mmmm, que grande se ha puesto, será que te gusta lo que hago.
-Mucho. -acerté a responder. Mi excitación era enorme viendo su mirada, sus labios entreabiertos y sus pechos brillando con la mezcla de bronceador y agua salada
-A ver si esto te gusta también. -Y dicho esto introdujo completamente mi pene en su boca, cerrando los labios sobre él, sintiendo su lengua moverse dentro de su boca, haciéndome sentir una corriente de placer. Así se mantuvo unos segundos, quieta, para iniciar después un movimiento de vaivén sobre él, arriba y abajo, moviendo la cabeza de lado a lado, chupando con fuerza. Mi placer era inmenso, y solo podía sentir, sin poder ni pensar. Así continuo durante unos minutos que se hacían eternos, subiendo aún más si era posible el nivel de placer.
-Creo que no poder aguantar más. -alcance a balbucear. -Estoy a punto, vas a hacer que me venga.-
ella ni se inmuto por mi comentario y siguió con su trabajo, aumentando el ritmo, hasta hacer que mi eyaculación fuera incontrolable, momento en que arqueando mi espalda, levantándome del suelo por el latigazo de placer, me corrí abundantemente en su boca.
-Me has matado de placer.- Ella solo levanto su mirada hacia mí, mientras seguía con mi pene en su boca, sacándolo lentamente sin dejar de apretar sus labios sobre él, y arrastrar con ellos cualquier resto.
Lentamente se separó de mí, tragando todo antes de acercarse a mi cara.
-Te ha gustado? Me encanta hacerte disfrutar así.-
-Ha sido increíble. – dije con una voz temblorosa
-Me pone muy caliente comerte, y más saber que te hago disfrutar. Seguro que no esperabas esto de mí.
-Ciertamente que no. Pero ahora me toca a mí. – conteste rápidamente
Y dicho esto la recosté sobre la arena y ahora fui yo el que me coloque entre sus piernas, y abriéndolas lentamente acerque mi cara hasta su vagina. Sentí ese olor dulce, penetrante, delicioso que tanto me gustaba y quería probar, escuchaba su respiración rápida, imaginando lo que iba a hacer. Comencé a besar su entrepierna lentamente sacando mi lengua y haciendo círculos hasta llegar a su centro. ME detuve lo más que podía mientras empecé un suave masaje sobre su clítoris.
Sus primeros gemidos no se hicieron esperar, ni sus movimientos. Alargando las manos hacia sus caderas, agarrando fuerte para acercarme lo más posible, subiendo y bajando la lengua, paseándola por la entrada de su vagina para volver de nuevo sobre el clítoris, e insistir en ese masaje con mi lengua. Su placer llego a su cúspide con un sonoro gemido, y con sus manos apretándome la cabeza contra su sexo.
-Qué bueno! -la escuche decir. -Que rico he sentido. Ni se cuánto hacia que no sentía algo así. Estoy feliz.
Ahora fui yo el que se colocó sobre ella, acercándome besando su abdomen, sus pechos y finalmente de nuevo sus labios.
-Me encantas. Me gustas muchísimo…… TE AMO
-Y tú a mí. -respondió ella entre jadeos.
-Quieres más? -pregunte con una sonrisa. -Creo que mi amigo está listo para su trabajo.
Ella bajo la mano y agarrando mi pene, de nuevo erecto tras la anterior eyaculación respondió.
-Lo quiero todo. Hasta el fondo. -pidió. Y dicho esto lo coloco en la entrada de su vagina. Solo tuve que moverme ligeramente para entrar en ese espacio cerrado, como si hiciera tiempo que nadie estaba allí.
-Me encanta. Muévete despacio. Quiero sentirlo. – susurraba entre gemidos
Mis movimientos eran lentos, y la penetración profunda. Sus piernas flexionadas a mis lados, y mis brazos apoyados en el suelo junto a sus pechos, permitiendo el máximo movimiento. Así seguí durante unos minutos, en que el placer era mutuo e intenso, hasta que sintiendo la inminencia del final mis movimientos eran más rápidos.
-La quiero dentro. -pidió ella. -Quiero sentirla caliente en mi interior. Dámela.
No me hice de rogar, de hecho, lo deseaba, y con un último movimiento de entrada y sintiendo como un calambre por todo mi cuerpo, eyaculé completamente dentro de ella, sintiendo como los espasmos de su vagina atrapaban mi pene, succionando como si fueran de nuevo sus labios.
Quedamos unos segundos en aquella posición, hasta que rodé, girandome hacia ella y acariciando su vientre y su pecho
-Me encanta verte desnuda sobre la arena. Eres preciosa.
Ella respondió con una sonrisa y un nuevo beso, rodando de nuevo sobre la arena y subiéndose sobre mí.
-Aun te quedan energías? -pregunto sonriente…..
MM.
Después de un delicioso desayuno estábamos listos en el lobby esperando el arribo de nuestro guía, el cual llego puntual y con una sonrisa. Después de platicar un rato y esperar el Jeep que habíamos rentado, partimos hacia nuestro destino, desconocido… incierto… pero excitante
Manejamos un par de horas por un camino de terracería el cual nos permitía ver partes del paraíso que visitábamos que no cualquiera podía ver. La jungla, llena de a****les exóticos y plantas hermosas solo era un preludio de lo que estábamos por vivir.
Llegamos por fin a una pequeña bahía donde solo se encontraban unas pocas estructuras y un pequeño muelle, en el cual subimos a una lancha que nos llevaría a nuestro misterioso destino. El trayecto duro poco más de 20 minutos y fue cuando entramos a otra bahía más pequeña aún que de la cual habíamos salido.
K solo miraba con asombro la belleza de aquel sitio. Henry acerco la lancha a la arena para que pudiéramos bajar nuestras cosas y con esa sonrisa picaresca que tenía solo nos dijo que regresaría a la mañana siguiente. –No muy temprano. – le grite mientras se alejaba la lancha y alcance a escuchar su carcajada mientras volteo y solo sonrió.
Había solo una palapa la cual estaba semi oculta entre las palmeras y plantas a 30 metros de la playa. Pero tenía lo necesario para estar cómodos sin problema. Acomodamos nuestras pocas cosas y nos propusimos dar un pequeño tour de los alrededores, pero claro no sin antes fundirnos en un tierno abrazo, el cual nos llevó a una sesión intensa de besos que duró 5 minutos por lo menos.
A volteo y me dijo que deseaba tomar el sol completamente desnuda, algo que había querido hacer desde que llegamos, pero no permitían en el hotel más que andar sin top…
-Corre mami, y te alcanzo enseguida. –le dije alegremente
Ella extendió dos toallas en la arena y se sentó mirando al mar mientras yo preparaba mis famosas piñas coladas especiales
-Precioso. - dijo ella.
-A mí también me gusta y me relaja. – le conteste
-Tu trabajo quizás es demasiado absorbente, y la verdad que el mío también. Nada como un momento de relax como este, alejados de la civilización, completamente solos. -
-Nuestro lugar secreto wereja. – le dije en una voz bastante invitadora
-Me siento feliz…. - respondió ella acostándose boca abajo sobre las toallas. Le aplique bronceador lentamente, asegurándome de cubrir cada milímetro de piel expuesta, mientras tanto platicábamos cosas sin fin ni sentido, recordando Vallarta.. París… todo.
Su silueta torneada sobre la arena, copiando la forma de las dunas, me excito sobremanera. Poco debía imaginar ella cuantas veces la había imaginado junto a mí, recostada, hermosa y excitante.
-Pareces nervioso, que tienes. -me dijo riendo. -Qué pasa?
-Me gusta estar junto a ti aquí chaparrita, es algo excitante. Y temo no poder controlar mis deseos.
-Y cuales con esos deseos en los que piensas?.
-Sabes que me fascina hacerte el amor. ¿Puedes imaginarlo no?
-Dímelo. -pidió ella casi con un susurro. -Quiero que me lo digas.
-Quiero hacerte el amor, en todos los lugares que encontremos, cogerte como nunca bebe.
-Y vas a esperar mucho? -respondió ella acercándose hacia mí.
No respondí. Solo tome su cara en mis manos y acerque mis labios a los suyos y la bese con pasión, acercándome más a ella, hasta que ella se volteó encima de las toallas y yo con medio cuerpo sobre ella, manteniendo ese tórrido beso durante lo que pareció una eternidad. Fue tierno y caliente.
Ella se volteó de nuevo y Mis manos recorrían cada centímetro de su cuerpo, recorriendo sus curvas, pasando por sus hombros, bajando por su espalda hasta las piernas, haciendo círculos y tocándola solo ligeramente lo que hacía que su piel se enchinara
-Te gusta?
-Si claro. - Su respuesta fue darme de nuevo otro largo y cálido beso.
-Eres un hombre encantador. -
No me dejo tiempo ni de replicar, tapando mi boca con otro nuevo beso.
-Quiero tenerte dentro de mí.
-Y a mí estarlo, no lo dudes. - realmente deseaba hacerlo justo en ese momento.
No tenía ganas de algo rápido, aún no… sino de disfrutar el momento, de sentir cada instante. Empezamos a acariciarnos, a tocarnos sobre las toallas en la arena, cuando de repente ella se paró y corrió hacia las olas del mar riendo y gritando
–Atrapame si puedes.
Corrí detrás de ella, y la alcance ya que teníamos el agua a la cintura. Era increíble la claridad del agua y más aún era la vida marina que pareciera que nos adoptaba como parte de ella, ya que no se alejaban de nosotros más bien se acercaban curiosamente más y más hasta el punto donde literalmente podríamos tocarlos. Todo en este lugar nos susurraba pasión, nos invitaba a fundirnos el uno con el otro….
En un instante ella me tomo por sorpresa y comenzó a quitarme mi short. Al inicio pretendí hacerme el difícil y le retire las manos, pero ella pareciera que esta acción solo templo más su determinación a lograr su cometido. Mantuvo sus manos sobre mí, quitándome el traje dejando que se alejara flotando con el movimiento del mar, acariciándome el trasero cada vez acercándose más a mi pene… me volvía loco cada vez que ella tomaba las riendas. De un momento a otro ella se volteó y yo estire mis brazos con intención de abrazarla por detrás y tocar sus pechos, pero ella las sostuvo antes de llegar a su objetivo, para situarlas en su cintura.
-Aun no toca. -dijo ella volteando y pegando de nuevo sus labios a los míos. - Antes me toca jugar a mí. -y diciendo esto empezó a tocarme de nuevo, poniéndome cada vez más duro.
- Soy una chica muy mala. No sabes cuánto. – me dijo mientras me tomo de la mano y me llevo a donde el agua solo tenía 20 o 30 centímetros de profundidad
-Parece que quería respirar no? – dijo bromeando y dicho esto empezó a jugar con él, masturbándome lentamente, con su cara a escasos centímetros de él, mirándome fijamente, mientras seguía con el movimiento de su mano. Mi pene se iba poniendo cada vez más duro, creciendo hasta llegar a su máximo tamaño. -Mmmm, que grande se ha puesto, será que te gusta lo que hago.
-Mucho. -acerté a responder. Mi excitación era enorme viendo su mirada, sus labios entreabiertos y sus pechos brillando con la mezcla de bronceador y agua salada
-A ver si esto te gusta también. -Y dicho esto introdujo completamente mi pene en su boca, cerrando los labios sobre él, sintiendo su lengua moverse dentro de su boca, haciéndome sentir una corriente de placer. Así se mantuvo unos segundos, quieta, para iniciar después un movimiento de vaivén sobre él, arriba y abajo, moviendo la cabeza de lado a lado, chupando con fuerza. Mi placer era inmenso, y solo podía sentir, sin poder ni pensar. Así continuo durante unos minutos que se hacían eternos, subiendo aún más si era posible el nivel de placer.
-Creo que no poder aguantar más. -alcance a balbucear. -Estoy a punto, vas a hacer que me venga.-
ella ni se inmuto por mi comentario y siguió con su trabajo, aumentando el ritmo, hasta hacer que mi eyaculación fuera incontrolable, momento en que arqueando mi espalda, levantándome del suelo por el latigazo de placer, me corrí abundantemente en su boca.
-Me has matado de placer.- Ella solo levanto su mirada hacia mí, mientras seguía con mi pene en su boca, sacándolo lentamente sin dejar de apretar sus labios sobre él, y arrastrar con ellos cualquier resto.
Lentamente se separó de mí, tragando todo antes de acercarse a mi cara.
-Te ha gustado? Me encanta hacerte disfrutar así.-
-Ha sido increíble. – dije con una voz temblorosa
-Me pone muy caliente comerte, y más saber que te hago disfrutar. Seguro que no esperabas esto de mí.
-Ciertamente que no. Pero ahora me toca a mí. – conteste rápidamente
Y dicho esto la recosté sobre la arena y ahora fui yo el que me coloque entre sus piernas, y abriéndolas lentamente acerque mi cara hasta su vagina. Sentí ese olor dulce, penetrante, delicioso que tanto me gustaba y quería probar, escuchaba su respiración rápida, imaginando lo que iba a hacer. Comencé a besar su entrepierna lentamente sacando mi lengua y haciendo círculos hasta llegar a su centro. ME detuve lo más que podía mientras empecé un suave masaje sobre su clítoris.
Sus primeros gemidos no se hicieron esperar, ni sus movimientos. Alargando las manos hacia sus caderas, agarrando fuerte para acercarme lo más posible, subiendo y bajando la lengua, paseándola por la entrada de su vagina para volver de nuevo sobre el clítoris, e insistir en ese masaje con mi lengua. Su placer llego a su cúspide con un sonoro gemido, y con sus manos apretándome la cabeza contra su sexo.
-Qué bueno! -la escuche decir. -Que rico he sentido. Ni se cuánto hacia que no sentía algo así. Estoy feliz.
Ahora fui yo el que se colocó sobre ella, acercándome besando su abdomen, sus pechos y finalmente de nuevo sus labios.
-Me encantas. Me gustas muchísimo…… TE AMO
-Y tú a mí. -respondió ella entre jadeos.
-Quieres más? -pregunte con una sonrisa. -Creo que mi amigo está listo para su trabajo.
Ella bajo la mano y agarrando mi pene, de nuevo erecto tras la anterior eyaculación respondió.
-Lo quiero todo. Hasta el fondo. -pidió. Y dicho esto lo coloco en la entrada de su vagina. Solo tuve que moverme ligeramente para entrar en ese espacio cerrado, como si hiciera tiempo que nadie estaba allí.
-Me encanta. Muévete despacio. Quiero sentirlo. – susurraba entre gemidos
Mis movimientos eran lentos, y la penetración profunda. Sus piernas flexionadas a mis lados, y mis brazos apoyados en el suelo junto a sus pechos, permitiendo el máximo movimiento. Así seguí durante unos minutos, en que el placer era mutuo e intenso, hasta que sintiendo la inminencia del final mis movimientos eran más rápidos.
-La quiero dentro. -pidió ella. -Quiero sentirla caliente en mi interior. Dámela.
No me hice de rogar, de hecho, lo deseaba, y con un último movimiento de entrada y sintiendo como un calambre por todo mi cuerpo, eyaculé completamente dentro de ella, sintiendo como los espasmos de su vagina atrapaban mi pene, succionando como si fueran de nuevo sus labios.
Quedamos unos segundos en aquella posición, hasta que rodé, girandome hacia ella y acariciando su vientre y su pecho
-Me encanta verte desnuda sobre la arena. Eres preciosa.
Ella respondió con una sonrisa y un nuevo beso, rodando de nuevo sobre la arena y subiéndose sobre mí.
-Aun te quedan energías? -pregunto sonriente…..
MM.
4年前