Y las sorpresas continuan
Los meses siguientes seguimos viéndonos los tres, ya no quedaban ellos solos, experimentábamos y gozábamos juntos en todos nuestros encuentros.
Mis sueños se habían cumplido, ahora Adri nos follaba a Ana y a mí, yo le follaba a él y a mi esposa. Un día medio en broma, comente que solo faltaba que Ana nos follara a nosotros, esta abrió los ojos como platos y riéndose dijo, porque no.
La idea le gusto y ni corta ni perezosa compro por internet un arnés con tres penes de diferentes tamaños, que cuando recibió quedamos los tres y nos mostró, probándolos en todos los sentidos, poniéndoselo para dar, viendo como le quedaba y recibiéndolos, para según ella comprobar la calidad. Adri y yo mirábamos sus sensuales movimientos con el arnés, estaba super sexy y sabia moverse la condenada, luego paso a probar cada realista pene, jugando e introduciéndoselos hasta que se corrió, que decir que nos puso a tono en un pis pas. Ella al vernos en ese estado y diciendo que había llegado nuestro turno, se volvió a poner el arnés con el pene de tamaño medio, que aun así imponía y mientras le daba lubricante, pregunto muy sensualmente quien sería el primero, ambos nos miramos y Adri haciendo un mohín y poniendo morritos pidió ser el primero. Solo verlos me puse a 100, estaba berraco perdido, Adri estaba recostado sobre la mesa del salón y ella le penetraba duramente con cara de vicio, no me aguante más y poniéndome detrás de Ana, hice lo mismo, tomándola con ganas, el primero en correrse fue Adri, Ana y yo llegamos a la vez.
Yo estaba deseando llegase mi turno, Adri al darse cuenta me dio un pico y me cedió el sitio para que mi esposa me diera duro, ella estaba gozando como una perra de la situación, se la veía disfrutar del poder que en esos momentos ejercía sobre nosotros, tenia cara y mirada de perra viciosa. Mientras me agarraba el pene, se introdujo en mi orificio y empezó a moverse a ritmo. En ese momento, vi como Adri se situaba bajo la mesa y tomando mi pene con su boca, me empezó una mamadita mientras Ana, que dejo mi polla a cargo de Adri, me abrazaba con fuerza aumentando la profundidad y la intensidad de sus movimientos. No tarde en ponerme a tono y la explosión llego. La experiencia fue demasiado, que decir que aquella novedad quedo introducida en nuestros encuentros, ahora si dábamos y recibíamos los tres, ahora era una relación plena y completa, los tres por igual.
Yo seguía haciéndole la higiene intima de Ana, cada vez que uno de los dos se corría en sus entrañas, me había hecho un experto en semen, distinguía el de Adri, del mío, dicen que la alimentación influye en su sabor, pero aun comiendo lo mismo su sabor es diferente, tienes matices distintos, me estaba convirtiendo en un “sumiller” del semen.
El tiempo pasaba, seguíamos disfrutando, nuestra situación nos parecía lo mas normal del mundo, fue cuando Ana, que parecía quería más y estaba abierta a todo, le pregunto a Adri si tenía un amigo de confianza para pasar del trio a más, se había vuelto muy viciosa, ya no era la mujer recatada, tímida, tradicional, educada en un colegio de monjas, a la que en un principio lo más elemental del sexo en pareja, le parecía aberrante, hasta hacer el amor lo hacia sin luz, ahora quería más y más, quería probar, experimentar, en definitiva gozar.
Un día Adri, nos dio la sorpresa y nos presentó a Poli, a ver que nos parecía, un cachas de gimnasio, que tenía unos músculos marcados y una tableta de infarto que volvía locas a las mujeres, con una cara agradable y unos ojos azules que impresionaba, además de un trato hacia las mujeres exquisito, que decir que Ana cayo rendida a sus pies.
Poco a poco fuimos intimando y empezó a formar parte del grupo de momento de amistad, hasta que un día, en una conversación quedo clara su situación con respecto a Adri y a mí, el daría, pero no recibiría, nosotros estuvimos de acuerdo, es uno de los principios en este tipo de relaciones.
En cuanto a Ana estaba encantada, tenía tres sementales dispuestos a satisfacerla y darla duro, fue una noche cuando después de cenar los cuatro en un conocido restaurante y tras tomar unas copas, volvimos a nuestra casa y mientras bebíamos y charlábamos, fue Poli quien estaba sentado al lado de Ana quien tomo la iniciativa, primero lentamente la paso un brazo por detrás del cuello para después atraerla hacia él y comérsela a besos húmedos, que luego remato con una lamida de pechos. Ana que estaba esperando y deseando el momento se puso a horcajadas sobre el facilitando la comida de tetas y restregándose sobre él, que le quito el vaporo y corto vestido veraniego, quedándola en tanga y sandalias, eso a ojos de Ana no era lo justo, había que igualar las posiciones, le quito el polo y bajándole los pantalones se dispuso a probar si su polla estaba en concordancia con el resto del cuerpo. Y vaya que lo estaba, con la habilidad que la caracteriza empezó a moverla entre sus labios.
Adri y yo estábamos en frente mirando y disfrutando del espectáculo, cuando Ana poniéndose encima de Poli, se introdujo su polla hasta el fondo, Adri me miro y señalando me sugirió que la tomase por detrás, al estar Poli tumbado, Ana encima, me ofrecía su culo de manera lujuriosa y a por el fui, estábamos bombeado los dos, cuando Ana, llamando a Adri le pido se acercara y sacándole la polla se la metió en la boca, estaba disfrutando a tope, tenia sus agujeros llenos al 100%, yo estaba tan excitado que fui el primero en correrme, Adri Poli y Ana fueron casi a la vez.
Para no cambiar las costumbres y seguir con la rutina, al separarnos los cuatro, Ana mirándome señalo sus partes bajas y diciendo tienes trabajo, ya que era uno de mis placeres me dispuse a no quedar ni una gota, con la novedad del semen de Poli, estaba claro que si yo disfrutaba con ello, Ana disfrutaba más aún si cabe, una vez acabe recogí una gota del semen de Adri que estaba en la comisura de sus labios.
Que decir que la noche fue larga, nos volvimos a follar a Ana otras dos veces cada uno, cambiando de agujero, de darla por culo pase a fallármela para acabar con una buena mamada. Poli por su parte de follarla paso a la mamada y acabo en su dulce culo y Adri de la mamada paso a su ración anal para acabar follándola. Ana estaba sudorosa y satisfecha, ella alcanzo algún orgasmo mas que nosotros y acabo realmente cansada, pero feliz.
Poli se fue con las primeras luces del alba, nosotros tres nos quedamos en nuestro lecho conyugal, Ana besando a Adri y agradeciéndole la noche regalada y por todas las explosiones orgásmicas que había tenido, sus expectativas habían sido superadas con creces y había disfrutado de lo lindo.
El tiempo siguió con la rutina de los tres, pero Ana quería más, ahora deseaba un gangbang y así nos lo hizo saber, deseaba tener siete sementales, nunca entendí porque siete, era su número mínimo dijo, pasaba el tiempo y esto lo comento varias veces, quería a varios sementales satisfaciéndola, se había transformado en una máquina sexual, yo llegue a pensar que Mesalina a su lado era una hermanita de la caridad. Pero a base de decirlo que lo deseaba con todas sus ganas, Adri hablo con Poli, que se movía en esos ambientes y fue él quien a través de sus contactos de club de intercambios, movió hilo y una noche se presento con ocho chavales, el mayor no pasaría de 35 años, todos espectaculares, bien dotados y lo mejor diestros en la materia.
Cuando Ana llego al salón y vio el panorama le brillaban los ojo y nunca la vi tan feliz como aquella noche, no solo eran los ochos chavales (más de siete que ella fijaba) estábamos también Poli, Adri y yo, éramos once, eso superaba sus expectativas con creces, aunque en un primer momento pensó no podría aguantar semejante ritmo, venció sus reticencias iniciales, vaya que si aguanto y con nota, los orgasmos se sucedían unos tras otros, en cascada, solapándose, tuvo cubiertos todos sus agujeros en todo momento, no daba abasto a tocar pollas, chuparlas y ser penetrada, siempre había alguien dispuesto, pues había margen para recuperar, en algún momento pensé que podría perder la conciencia, en varios momentos convulsionaba y tenía los ojos en blanco, estaba gozando como una perra, nunca mejor dicho.
Aquella noche para mí, fue como un curso intensivo de cata, probé semen de todas las texturas y sabores, había que dejar sus partes bajas limpias cada poco, yo también goce como nunca, a lo largo de tan maratoniana velada, yo alcance cuatro veces el éxtasis, el último ya sin líquido elemento que expulsar y eso que me recargaba con el de los demás. Imagino que algunos de los chicos alcanzasen alguno más, si tomamos una media de tres por semental (que me consta fueron más), sería treinta y tres orgasmos, que en Ana doy fe, que fueron muchos más, ya digo que la vi con los ojos en blanco y convulsionado en varias ocasiones y al día siguiente se quejaba de estar un “poco” irritada. Yo por mi parte puedo asegurar que bebi semen hasta saciarme.
Cuando se fueron todos y solo quedábamos los tres, abrazando y besándome confeso que la había hecho la mujer más feliz del mundo. Yo por otro lado también era feliz y disfrutaba, había descubierto bajo la apariencia de novicia, una autentica bomba, que disfrutaba, gozaba y quería probar todo, pero por otro lado tenia miedo de que se nos escapara de las manos y explotara, habíamos ido muy rápido en los dos últimos años, aprendido y experimentado tantas cosas nuevas. Había dejado de ser la chica tímida, tradicional y poco dada a lo nuevo, para convertirse en una sensual mujer bomba.
Mis sueños se habían cumplido, ahora Adri nos follaba a Ana y a mí, yo le follaba a él y a mi esposa. Un día medio en broma, comente que solo faltaba que Ana nos follara a nosotros, esta abrió los ojos como platos y riéndose dijo, porque no.
La idea le gusto y ni corta ni perezosa compro por internet un arnés con tres penes de diferentes tamaños, que cuando recibió quedamos los tres y nos mostró, probándolos en todos los sentidos, poniéndoselo para dar, viendo como le quedaba y recibiéndolos, para según ella comprobar la calidad. Adri y yo mirábamos sus sensuales movimientos con el arnés, estaba super sexy y sabia moverse la condenada, luego paso a probar cada realista pene, jugando e introduciéndoselos hasta que se corrió, que decir que nos puso a tono en un pis pas. Ella al vernos en ese estado y diciendo que había llegado nuestro turno, se volvió a poner el arnés con el pene de tamaño medio, que aun así imponía y mientras le daba lubricante, pregunto muy sensualmente quien sería el primero, ambos nos miramos y Adri haciendo un mohín y poniendo morritos pidió ser el primero. Solo verlos me puse a 100, estaba berraco perdido, Adri estaba recostado sobre la mesa del salón y ella le penetraba duramente con cara de vicio, no me aguante más y poniéndome detrás de Ana, hice lo mismo, tomándola con ganas, el primero en correrse fue Adri, Ana y yo llegamos a la vez.
Yo estaba deseando llegase mi turno, Adri al darse cuenta me dio un pico y me cedió el sitio para que mi esposa me diera duro, ella estaba gozando como una perra de la situación, se la veía disfrutar del poder que en esos momentos ejercía sobre nosotros, tenia cara y mirada de perra viciosa. Mientras me agarraba el pene, se introdujo en mi orificio y empezó a moverse a ritmo. En ese momento, vi como Adri se situaba bajo la mesa y tomando mi pene con su boca, me empezó una mamadita mientras Ana, que dejo mi polla a cargo de Adri, me abrazaba con fuerza aumentando la profundidad y la intensidad de sus movimientos. No tarde en ponerme a tono y la explosión llego. La experiencia fue demasiado, que decir que aquella novedad quedo introducida en nuestros encuentros, ahora si dábamos y recibíamos los tres, ahora era una relación plena y completa, los tres por igual.
Yo seguía haciéndole la higiene intima de Ana, cada vez que uno de los dos se corría en sus entrañas, me había hecho un experto en semen, distinguía el de Adri, del mío, dicen que la alimentación influye en su sabor, pero aun comiendo lo mismo su sabor es diferente, tienes matices distintos, me estaba convirtiendo en un “sumiller” del semen.
El tiempo pasaba, seguíamos disfrutando, nuestra situación nos parecía lo mas normal del mundo, fue cuando Ana, que parecía quería más y estaba abierta a todo, le pregunto a Adri si tenía un amigo de confianza para pasar del trio a más, se había vuelto muy viciosa, ya no era la mujer recatada, tímida, tradicional, educada en un colegio de monjas, a la que en un principio lo más elemental del sexo en pareja, le parecía aberrante, hasta hacer el amor lo hacia sin luz, ahora quería más y más, quería probar, experimentar, en definitiva gozar.
Un día Adri, nos dio la sorpresa y nos presentó a Poli, a ver que nos parecía, un cachas de gimnasio, que tenía unos músculos marcados y una tableta de infarto que volvía locas a las mujeres, con una cara agradable y unos ojos azules que impresionaba, además de un trato hacia las mujeres exquisito, que decir que Ana cayo rendida a sus pies.
Poco a poco fuimos intimando y empezó a formar parte del grupo de momento de amistad, hasta que un día, en una conversación quedo clara su situación con respecto a Adri y a mí, el daría, pero no recibiría, nosotros estuvimos de acuerdo, es uno de los principios en este tipo de relaciones.
En cuanto a Ana estaba encantada, tenía tres sementales dispuestos a satisfacerla y darla duro, fue una noche cuando después de cenar los cuatro en un conocido restaurante y tras tomar unas copas, volvimos a nuestra casa y mientras bebíamos y charlábamos, fue Poli quien estaba sentado al lado de Ana quien tomo la iniciativa, primero lentamente la paso un brazo por detrás del cuello para después atraerla hacia él y comérsela a besos húmedos, que luego remato con una lamida de pechos. Ana que estaba esperando y deseando el momento se puso a horcajadas sobre el facilitando la comida de tetas y restregándose sobre él, que le quito el vaporo y corto vestido veraniego, quedándola en tanga y sandalias, eso a ojos de Ana no era lo justo, había que igualar las posiciones, le quito el polo y bajándole los pantalones se dispuso a probar si su polla estaba en concordancia con el resto del cuerpo. Y vaya que lo estaba, con la habilidad que la caracteriza empezó a moverla entre sus labios.
Adri y yo estábamos en frente mirando y disfrutando del espectáculo, cuando Ana poniéndose encima de Poli, se introdujo su polla hasta el fondo, Adri me miro y señalando me sugirió que la tomase por detrás, al estar Poli tumbado, Ana encima, me ofrecía su culo de manera lujuriosa y a por el fui, estábamos bombeado los dos, cuando Ana, llamando a Adri le pido se acercara y sacándole la polla se la metió en la boca, estaba disfrutando a tope, tenia sus agujeros llenos al 100%, yo estaba tan excitado que fui el primero en correrme, Adri Poli y Ana fueron casi a la vez.
Para no cambiar las costumbres y seguir con la rutina, al separarnos los cuatro, Ana mirándome señalo sus partes bajas y diciendo tienes trabajo, ya que era uno de mis placeres me dispuse a no quedar ni una gota, con la novedad del semen de Poli, estaba claro que si yo disfrutaba con ello, Ana disfrutaba más aún si cabe, una vez acabe recogí una gota del semen de Adri que estaba en la comisura de sus labios.
Que decir que la noche fue larga, nos volvimos a follar a Ana otras dos veces cada uno, cambiando de agujero, de darla por culo pase a fallármela para acabar con una buena mamada. Poli por su parte de follarla paso a la mamada y acabo en su dulce culo y Adri de la mamada paso a su ración anal para acabar follándola. Ana estaba sudorosa y satisfecha, ella alcanzo algún orgasmo mas que nosotros y acabo realmente cansada, pero feliz.
Poli se fue con las primeras luces del alba, nosotros tres nos quedamos en nuestro lecho conyugal, Ana besando a Adri y agradeciéndole la noche regalada y por todas las explosiones orgásmicas que había tenido, sus expectativas habían sido superadas con creces y había disfrutado de lo lindo.
El tiempo siguió con la rutina de los tres, pero Ana quería más, ahora deseaba un gangbang y así nos lo hizo saber, deseaba tener siete sementales, nunca entendí porque siete, era su número mínimo dijo, pasaba el tiempo y esto lo comento varias veces, quería a varios sementales satisfaciéndola, se había transformado en una máquina sexual, yo llegue a pensar que Mesalina a su lado era una hermanita de la caridad. Pero a base de decirlo que lo deseaba con todas sus ganas, Adri hablo con Poli, que se movía en esos ambientes y fue él quien a través de sus contactos de club de intercambios, movió hilo y una noche se presento con ocho chavales, el mayor no pasaría de 35 años, todos espectaculares, bien dotados y lo mejor diestros en la materia.
Cuando Ana llego al salón y vio el panorama le brillaban los ojo y nunca la vi tan feliz como aquella noche, no solo eran los ochos chavales (más de siete que ella fijaba) estábamos también Poli, Adri y yo, éramos once, eso superaba sus expectativas con creces, aunque en un primer momento pensó no podría aguantar semejante ritmo, venció sus reticencias iniciales, vaya que si aguanto y con nota, los orgasmos se sucedían unos tras otros, en cascada, solapándose, tuvo cubiertos todos sus agujeros en todo momento, no daba abasto a tocar pollas, chuparlas y ser penetrada, siempre había alguien dispuesto, pues había margen para recuperar, en algún momento pensé que podría perder la conciencia, en varios momentos convulsionaba y tenía los ojos en blanco, estaba gozando como una perra, nunca mejor dicho.
Aquella noche para mí, fue como un curso intensivo de cata, probé semen de todas las texturas y sabores, había que dejar sus partes bajas limpias cada poco, yo también goce como nunca, a lo largo de tan maratoniana velada, yo alcance cuatro veces el éxtasis, el último ya sin líquido elemento que expulsar y eso que me recargaba con el de los demás. Imagino que algunos de los chicos alcanzasen alguno más, si tomamos una media de tres por semental (que me consta fueron más), sería treinta y tres orgasmos, que en Ana doy fe, que fueron muchos más, ya digo que la vi con los ojos en blanco y convulsionado en varias ocasiones y al día siguiente se quejaba de estar un “poco” irritada. Yo por mi parte puedo asegurar que bebi semen hasta saciarme.
Cuando se fueron todos y solo quedábamos los tres, abrazando y besándome confeso que la había hecho la mujer más feliz del mundo. Yo por otro lado también era feliz y disfrutaba, había descubierto bajo la apariencia de novicia, una autentica bomba, que disfrutaba, gozaba y quería probar todo, pero por otro lado tenia miedo de que se nos escapara de las manos y explotara, habíamos ido muy rápido en los dos últimos años, aprendido y experimentado tantas cosas nuevas. Había dejado de ser la chica tímida, tradicional y poco dada a lo nuevo, para convertirse en una sensual mujer bomba.
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