Gemidos de mujer
Hoy estoy de excelente humor. Muy contento como cuando uno se siente bien de pies a cabeza y no es que sea por ser viernes, que esto es motivo suficiente, sino que hice un buen negocio. Soy vendedor y me han hecho un encargo por un dinero importante.
Siempre me sentí un hombre con suerte, aunque no siempre tuve buena suerte, pero otra veces, pareciera que un designio del destino guía mi instinto y escucharlo me reporta gratas recompensas.
En este día antes de ir a casa a ver a mi bella mujer, que si ustedes la vieran, se les desviaría los ojos a su esbelto cuerpo, me detuve en un restaurante a tomar un whisky. Saludo al camarero con una actitud ganadora y cuando recibo mi pedido, me dispongo a disfrutar cada sorbo. Mi mente se distrae de cualquier pensamiento, miro por la ventana le atardecer en esta ciudad de locos y a los transeúntes pasar con prisas o enfrascados en sus teléfonos.
A veces me pongo a pensar y me dan lastima, seres buscando la felicidad en un mundo virtual mientras los felices son las operadoras telefónicas que cobran una cuantiosa cuota por millones de usuarios.
El bar estaba tranquilo,pero entra una persona que me llama la atención. Es un amigo mía, Jorge. Saludo con mi mano yo sonrío. El me ve y se acerca a saludarme. Se sienta conmigo y pide un café y un tostado y mientras consumimos nuestro pedido, hablamos un poco de nuestras cosas.
Y cuando uno comparte con un buen amigo, el tiempo pasa rápido, no planeaba estar más de treinta minutos y pasó casi una hora. La felicidad me hace tener un impulso y lo invito a cenar. Como esta invitación improvisada no será del agrado de mi esposa, hicimos una parada para comparar unas pizzas.
AL llegar, mi esposa estaba en el comedor, cambiando de canción y como esperaba, le sorprendió la visita. La saludé con un beso apasionado y luego saludó a Jorge. Mi esposa, viste un short y una blusa escotada. Estaba de entre casa y siempre tiene calor por ende, anda lo mas ligera de ropa posible. Cuando le entregamos las pizzas, noté como mi amigo ficha el culo que rellena ese short azul.
Le digo que se ponga cómodo. Luego de pasar al baño, le ofrecí unas cervezas y aceptó con gusto.
Mi esposa me agradeció que la libere de preparar la cena. Comimos las pizzas y charlamos todo lo que nos había quedado por charlar en el bar. Aproveché a contarle a mi esposa, el negocio que me puso feliz. Luego hubo postre y luego abrimos otras botellas para seguir festejando, un fernet, un vodka, un poco de ron.
Jorge es un amigo de años y ya conocía a mi mujer, todos mis amigos la conocen. Quizás se llevan bastante bien, pero eso no me enoja, más bien me gusta y ella sabe como mantener a los invitados divertidos.
En un momento ella y yo nos encontramos en la cocina. La abracé por detrás, ella gira la cabeza y la beso suavemente.
Las horas pasaban y era muy tarde, Jorge no tenía movilidad y tendría que llevarlo yo, pero con el alcohol, no podría manejar, así que lo invité a pasar la noche en casa. Tenemos un cuarto extra donde estaría muy cómodo y aceptó.
Mi mujer y yo recogimos la mesa lo mejor que pudimos sin acomodar todo, nos acostamos rendidos y aunque mi idea era transformar la cama en un infierno lujurioso, me rendí ante morfeo.
Luego desperté en la noche, era mi esposa que quería saber si estaba dormido. Me dijo que quería darle las buenas noches a Jorge. Quería saber si la dejaba hacerlo y le dije que si, que vaya y me dormí nuevamente.
Mi esposa, luciendo una blusa y bragas de encaje, sale de la cama y se dirige hacia el otro dormitorio. Ahí susurra el nombre de Jorge un par de veces. Este se despierta y ve en la penumbra la silueta de una mujer. Ella se acerca a la cama y le dice que quiere darle las buenas noches. Él levanta las cobijas en señal de aceptación y ella se mete dentro y pega su cuerpo al de él.
—Dónde está Ariel?
—Tranquilo, el sabe que estoy acá. Me dejó
Ella baja la mano por su pecho hasta sentirle el bulto y meter la mano bajo el bóxer.
A la mañana siguiente, desperté y había un espacio a mi lado. Generalmente, estiro mi brazo para abrazar a mi mujer, pero no estaba. Ahí recordé que ella ue con Jorge y al parecer se quedó toda la noche con él. Yo no escuché nada y mi esposa es muy gritona cuando se la cogen, pero debe ser el cansancio que me tumbó.
Me levanto en bóxer y voy la baño primero para luego dirigirme a la cocina, y me preparo el desayuno. Acostumbro a hacer café con leche con tostadas, yogurt y jugo de naranja. Cuando me dispongo a sentarme a la mesa para desayunar, escucho que se habré la puerta del dormitorio de Jorge y veo a mi esposa que sale en topless. No tenia mas ropa que sus bragas de encaje y se mete en el baño. Yo sonrrío. Al salir, me da los buenos días.
—La pasaste bien?
—¿Que te parece amor?
Ella sonríe, está feliz. Tuvo lo que yo no le dí y es que si la mujer no consigue lo que quiere en casa, sale a buscarlo a fuera... o en este caso, lo trae a dentro.
Luego veo que se dirige otra vez al dormitorio de Jorge.
—¿Otra vez?
Ella asintió con una sonrisa. Va en busca de un mañanero. Yo sonrió y siento una erección instantánea. Amo ver a mi esposa montarse en otra polla o cuando cabalga otra polla que no es la mía. También me gusta cuando se exhibe.
Le doy un mordisco a la tostada y poco después escucho a mi esposa gritar. No puedo evitar pensar en lo que le pudiera estar haciendo. Le chuparía el coño, ella estaría encima de él o el la tendría en cuatro mientra le azota el culo para dejarselo rojo. Me toco el pene sobre el bóxer. Ella grita asiente, y menciona el nombre de mi amigo entre jadeos y gemidos.
Me quito el bóxer. Tengo el pene endurecido como una roca y me toco. Me dan ganas de entrar al cuarto y ver en vivo y en directo como el pene de Jorge entra en el interior de mi esposa para generarle placer, pero sigo sentado en la cocina por siento una extraño y morboso placer en escuchar sus gemidos. La imaginación vuela y eso me pone más y más caliente.
Escuchar las nalgadas y como le pide mas duro, escuchar como se aceleran sus gemidos me forman la idea en mi mente de que está follando sin condón. Ella folla sin condón con Guillermo, su amante. Lo he visto. La sola idea de que Jorge deje su leche en mi me hace eyacular a borbotones. Dejo salir unos gemidos cortitos a medida que la leche sale y se escurre por mi pene. El placer de mi esposa es mi placer.
Siempre me sentí un hombre con suerte, aunque no siempre tuve buena suerte, pero otra veces, pareciera que un designio del destino guía mi instinto y escucharlo me reporta gratas recompensas.
En este día antes de ir a casa a ver a mi bella mujer, que si ustedes la vieran, se les desviaría los ojos a su esbelto cuerpo, me detuve en un restaurante a tomar un whisky. Saludo al camarero con una actitud ganadora y cuando recibo mi pedido, me dispongo a disfrutar cada sorbo. Mi mente se distrae de cualquier pensamiento, miro por la ventana le atardecer en esta ciudad de locos y a los transeúntes pasar con prisas o enfrascados en sus teléfonos.
A veces me pongo a pensar y me dan lastima, seres buscando la felicidad en un mundo virtual mientras los felices son las operadoras telefónicas que cobran una cuantiosa cuota por millones de usuarios.
El bar estaba tranquilo,pero entra una persona que me llama la atención. Es un amigo mía, Jorge. Saludo con mi mano yo sonrío. El me ve y se acerca a saludarme. Se sienta conmigo y pide un café y un tostado y mientras consumimos nuestro pedido, hablamos un poco de nuestras cosas.
Y cuando uno comparte con un buen amigo, el tiempo pasa rápido, no planeaba estar más de treinta minutos y pasó casi una hora. La felicidad me hace tener un impulso y lo invito a cenar. Como esta invitación improvisada no será del agrado de mi esposa, hicimos una parada para comparar unas pizzas.
AL llegar, mi esposa estaba en el comedor, cambiando de canción y como esperaba, le sorprendió la visita. La saludé con un beso apasionado y luego saludó a Jorge. Mi esposa, viste un short y una blusa escotada. Estaba de entre casa y siempre tiene calor por ende, anda lo mas ligera de ropa posible. Cuando le entregamos las pizzas, noté como mi amigo ficha el culo que rellena ese short azul.
Le digo que se ponga cómodo. Luego de pasar al baño, le ofrecí unas cervezas y aceptó con gusto.
Mi esposa me agradeció que la libere de preparar la cena. Comimos las pizzas y charlamos todo lo que nos había quedado por charlar en el bar. Aproveché a contarle a mi esposa, el negocio que me puso feliz. Luego hubo postre y luego abrimos otras botellas para seguir festejando, un fernet, un vodka, un poco de ron.
Jorge es un amigo de años y ya conocía a mi mujer, todos mis amigos la conocen. Quizás se llevan bastante bien, pero eso no me enoja, más bien me gusta y ella sabe como mantener a los invitados divertidos.
En un momento ella y yo nos encontramos en la cocina. La abracé por detrás, ella gira la cabeza y la beso suavemente.
Las horas pasaban y era muy tarde, Jorge no tenía movilidad y tendría que llevarlo yo, pero con el alcohol, no podría manejar, así que lo invité a pasar la noche en casa. Tenemos un cuarto extra donde estaría muy cómodo y aceptó.
Mi mujer y yo recogimos la mesa lo mejor que pudimos sin acomodar todo, nos acostamos rendidos y aunque mi idea era transformar la cama en un infierno lujurioso, me rendí ante morfeo.
Luego desperté en la noche, era mi esposa que quería saber si estaba dormido. Me dijo que quería darle las buenas noches a Jorge. Quería saber si la dejaba hacerlo y le dije que si, que vaya y me dormí nuevamente.
Mi esposa, luciendo una blusa y bragas de encaje, sale de la cama y se dirige hacia el otro dormitorio. Ahí susurra el nombre de Jorge un par de veces. Este se despierta y ve en la penumbra la silueta de una mujer. Ella se acerca a la cama y le dice que quiere darle las buenas noches. Él levanta las cobijas en señal de aceptación y ella se mete dentro y pega su cuerpo al de él.
—Dónde está Ariel?
—Tranquilo, el sabe que estoy acá. Me dejó
Ella baja la mano por su pecho hasta sentirle el bulto y meter la mano bajo el bóxer.
A la mañana siguiente, desperté y había un espacio a mi lado. Generalmente, estiro mi brazo para abrazar a mi mujer, pero no estaba. Ahí recordé que ella ue con Jorge y al parecer se quedó toda la noche con él. Yo no escuché nada y mi esposa es muy gritona cuando se la cogen, pero debe ser el cansancio que me tumbó.
Me levanto en bóxer y voy la baño primero para luego dirigirme a la cocina, y me preparo el desayuno. Acostumbro a hacer café con leche con tostadas, yogurt y jugo de naranja. Cuando me dispongo a sentarme a la mesa para desayunar, escucho que se habré la puerta del dormitorio de Jorge y veo a mi esposa que sale en topless. No tenia mas ropa que sus bragas de encaje y se mete en el baño. Yo sonrrío. Al salir, me da los buenos días.
—La pasaste bien?
—¿Que te parece amor?
Ella sonríe, está feliz. Tuvo lo que yo no le dí y es que si la mujer no consigue lo que quiere en casa, sale a buscarlo a fuera... o en este caso, lo trae a dentro.
Luego veo que se dirige otra vez al dormitorio de Jorge.
—¿Otra vez?
Ella asintió con una sonrisa. Va en busca de un mañanero. Yo sonrió y siento una erección instantánea. Amo ver a mi esposa montarse en otra polla o cuando cabalga otra polla que no es la mía. También me gusta cuando se exhibe.
Le doy un mordisco a la tostada y poco después escucho a mi esposa gritar. No puedo evitar pensar en lo que le pudiera estar haciendo. Le chuparía el coño, ella estaría encima de él o el la tendría en cuatro mientra le azota el culo para dejarselo rojo. Me toco el pene sobre el bóxer. Ella grita asiente, y menciona el nombre de mi amigo entre jadeos y gemidos.
Me quito el bóxer. Tengo el pene endurecido como una roca y me toco. Me dan ganas de entrar al cuarto y ver en vivo y en directo como el pene de Jorge entra en el interior de mi esposa para generarle placer, pero sigo sentado en la cocina por siento una extraño y morboso placer en escuchar sus gemidos. La imaginación vuela y eso me pone más y más caliente.
Escuchar las nalgadas y como le pide mas duro, escuchar como se aceleran sus gemidos me forman la idea en mi mente de que está follando sin condón. Ella folla sin condón con Guillermo, su amante. Lo he visto. La sola idea de que Jorge deje su leche en mi me hace eyacular a borbotones. Dejo salir unos gemidos cortitos a medida que la leche sale y se escurre por mi pene. El placer de mi esposa es mi placer.
4年前