El verano (continuacion 2)

Con todo esto llego la hora de nuestras vacaciones y salimos hacia Punta Umbría, a su hotel favorito, que le encantaba porque tenía acceso directo a la playa a través de una pasarela de madera encima de las dunas. Tras un viaje sin novedades llegamos después de comer a la altura de Sevilla.
Como siempre la idea era bajar por las mañanas después de desayunar y andar un poco por apartarnos del jaleo y ponernos en la zona de dunas, en un lugar un poco recogido y tranquilo, sino le daba corte ponerse en topless. Y allí fuimos, a nuestro rincón el primer día de playa donde ella se acomodó para tomar el sol solo con su parte baja del bikini, no llevábamos mucho rato cuando llego una pareja muy joven, que van y se ponen a unos 5 metros de nosotros, yo pensé, vaya no había más sitio en toda la playa, seguro Ana ahora se corta y se pone la parte de arriba, pero simplemente se puso boca abajo, seguro que ellos tambien se extrañaron vernos allí, pues parecían buscar tranquilidad o intimidad, ya que como paso se quedaron los dos como dios los trajo al mundo, naturistas pensé.
Mientras ellos se daban crema mi esposa y yo nos miramos, pero para nuestra sorpresa de darse crema pasaron a hacerse caricias y arrumacos que fueron subiendo de intensidad hasta el punto en que la chica se puso a hacerle una felación, miré a Ana y vi que no perdía detalle y alucinaba como yo. Ellos seguían a lo suyo y como era de esperar iba a más, pues él la puso a cuatro patas para acabar haciendo el perrito, ellos no se cortaban ni un pelo, a pesar de que en alguna ocasión nos miraron, sabían que les observábamos pero continuaban como si nada, mire a mi mujer que no quitaba ojo y parecía divertirle y se la veía que estaba cachondísima. Ellos seguían, ahora era él que estaba tumbado y ella le cabalgaba, así hasta que imagino se corrieron y pararon.
Ana al acabar el espectáculo se dio la vuelta y se puso a tomar el sol, yo empalmadísimo y conociéndola sabía que ella estaba a cien, la parejita siguió allí un buen rato tumbados y relajados hasta que pasada como una hora decidieron irse y muy amables se despidieron al pasar a nuestro lado.
Allí nos quedamos los dos un rato más comentando lo que acabábamos de presenciar, casi sin dar crédito a lo que habíamos visto. Yo que aún estaba cachondo por lo ocurrido intente provocar a mi esposa, aunque sabia la respuesta, como esperaba me dijo: que si estaba tonto o que, que allí no, que nos podían ver, así era ella recatada y guardando apariencias, aunque estuviese cachonda y ardiese en deseos.
Tuve que esperar a llegar al hotel para desfogarme primero con una comida de coño que se convirtió en un 69 y luego en una brutal penetración, yo estaba a cien, pero ella más, era toda lujuria y pasión.
Al día siguiente volvimos al mismo sitio, no sé mi mujer, pero yo con la idea de ver lo mismo que día anterior. llevábamos media hora cuando los vimos llegar, pero esta vez nos saludaron al pasar y lo que ocurrió fue lo parecido al día anterior pero esta vez empezó él comiéndola el coño y luego fue ella la que le montó a él tumbado sobre la toalla. Al acabar ella se acercó a pedir fuego, se agachó delante de mi esposa dejándome ver a escasos medio metro su coñito que todavía lucía restos de esperma, yo estaba como una moto y mujer más, ellas iniciaron una conversación entre mujeres que se prolongó hasta que mirando a su pareja dijo: porque no íbamos a tomar algo al chiringuito.
Y allí nos fuimos a tomar un vermut y luego otro. La conversación derivo a su comportamiento, que les gustaba hacer sexo en sitios en los que pueden ser vistos y eso les excitaba mucho, que les costó dar el paso, pero que ahora disfrutaban mogollón, aunque alguna vez les salió rana el intento, pues les insultaban y se iban amenazando denunciarles, pero con gente como nosotros daba gusto y allí llegó la pregunta de Laura, que era como se llamaba, que nos parecía y si podíamos llegar a ponerlo en práctica, que a ella se lo dijo Juan, que era como se llamaba él y en un principio le pareció una locura, pero que ahora lo disfrutaba muchísimo y que incluso habría mejorado su vida sexual. La parejita resultó ser de Madrid y estaban alojadas en un apartamento del padre de él, solo les quedaba un par de días de vacaciones.
Mientras le contaba esto a mi esposa, esta no dejaba de mirarme a ver si con mis gestos delataba lo que por mi cabeza pasaba, yo sabía que ella estaba súper excitada, luego comentaremos lo que pensaba en el hotel, pensaba yo, aunque no las tenía todas conmigo, mi mujer en temas de sexo era muy tradicional, aunque conmigo en la alcoba se transformaba en una autentica putita.
Pero las cosas no iban a suceder así, con los vermuts que nos tomamos sobre todo ellas, estamos un pelín enchispados y excitados, Juan propuso ir a comer a su apartamento pidiendo comida a un just eat, nosotros nos miramos y nos pareció una idea buena, y allí nos plantamos, mientras traían la comida seguimos tomando unas copitas, y allí más enchispados, mi mujer respondía a la pregunta que Laura lanzó por la mañana, que posiblemente se excitara al hacer el amor y poder ser observada, aunque se cortaría muchísimo, yo no daba crédito a lo que acababa de oír, ¿era ella?, Juan le propuso que al día siguiente probará y que ellos harían de mirones, mi mujer abriendo mucho los ojos, dijo que no sabía, pero que vale, lo intentaríamos. Yo no me creía lo que estaba pasando, será por el alcohol, me preguntaba, luego cuando se le pase los efectos, lo negará todo. No podía negarlo ella estaba súper excitada y yo viendo el cariz que tomaban las cosas más todavía. En esto llegó la comida comimos y después seguimos bebiendo, la verdad es que estamos un poco pedetes y muy excitados, además la conversación seguía sobre los mismos temas, que si el intercambio de parejas, que si tríos, doble penetración... Yo estaba a punto de contar lo que me pasó con Rafa y Carmen menos mal que aún controlaba y no lo dije.
Mi mujer que estaba la verdad muy enchispada y súper excitada empezaba a entrar en el juego que ellos llevaban, aunque decía que ellos eran más jóvenes, pero se la veía totalmente desinhibida y Juan se percató de ello y me miró a mí a ver cómo reaccionaba, un poco como pidiendo permiso, yo mira por dónde vi la ocasión de que se hicieran realidad esas fantasías que lleva en la cabeza desde que había estado en casa de Rafa, me mostraba alegre y dispuesto a que pasase lo que pasase.
Juan en un momento propicio se acerca a mi mujer y cogiéndole la cara se la acercó y la pego un morreo con lengua, que a mi mujer le encantó, aunque me miro a ver qué cara ponía yo, que la sonreí y la pregunté qué tal lo pasaba, ella dijo que se encontraba muy bien y yo la veía dispuesta a cualquier cosa, ese fue el momento que aprovechó Juan para abrirle las piernas y desplazando su braguita bikini empezó a comerla y coño estaba tan excitada que se corrió rapidísimo, ella no pedía nada pero como la conozco deseaba ser penetrada por Juan que no se lo pensó dos veces y sin condón ni nada le metió la polla hasta el fondo, ella gemía y no paraba de mirarme y allí estaba Juan dale que te pego.
En ese momento que yo me había olvidado de Laura totalmente la veo que se pone en mis piernas y tras liberar el oprimido miembro, me empezó a chupar, esto hace que mi mujer se excite más y se corra de nuevo mientras Juan sigue pega que te pega cambiando de postura hasta que se corre y ella repitiendo le acompaña. Yo viendo lo que allí pasaba hizo que me corriera en la boca de Laura.
Mi mujer estaba extenuada y pedía más bebida. Yo había visto cumplido mi sueño de verla con otro, y encima un yogurín, comparado con nosotros y que la había hecho llegar tres veces.
Que decir que la tarde se prolongó y mi mujer que no parecía tener límites, yo nunca la había visto así y quería más guerra. Cuando me recuperé fui por ella volviéndola a follar salvajemente mientras Juan y Laura hacían lo propio, nosotros nos corrimos los dos, Laura llegó sola Y Juan quedaba entero para más guerra.
Estaba claro entre polvo y polvo, más alcohol y conversación sobre temas sexuales, hablamos sobre tríos, intercambios, lesbianismo, gays, doble penetración… este último lo sacaba mi mujer en cuanto al tema se iba por otros derroteros, confesando ahora que estaba totalmente desinhibida, que su problema era que nunca lo había hecho por atrás y tenía miedo de dolor, Ana le comentó que para nada que era muy placentero y que seguro le gustaría, pero que había que lubricar bien y dilatar en condiciones. Parecía dispuesta a hacerlo, yo le propuse probar, ella asintió, no podía creerlo, pero puso condición, que prefería la pija de Juan por atrás que era un poco más fina. En ese momento Laura se levantó y fue a por lubricante y un plug finito, fue ella la que la aplico una capa de gel lubricante y empezó con el plug que entraba y salía sin problemas, Juan fue a por algo más de bebida y vino con dos plug más grandes, que se los pasó a Laura, que empezó primero por el mediano, le costó un poco pero luego no había problema, paso al grande estaba totalmente dilatada y mi mujer disfrutaba como una posesa, entonces Juan se sentó y Laura dirigiendo a mi esposa, la llevo, la sentó encima de él dándola la espalda a Juan y este suavemente la fue embistiendo hasta metérsela hasta el fondo.
Nunca la había visto así, ahora era ella la que imponía el ritmo, moviéndose arriba y abajo yo alucinaba totalmente, ella estaba gozando y disfrutando como nunca, ni en mis fantasías la imagine en ese estado de excitación.
Juan se tumbó y ella por indicación de Laura hizo lo mismo, le pidió que abriera las piernas y allí tenía la polla de Juan dentro y su coñito pidiendo guerra, se la metí muy despacito yo notaba el miembro de Juan que también se movía a escasos milímetros del mío.
Mi mujer ya no es que gimiera, eran gritos de placer y pedía más, entonces fue cuando Laura me pidió que la sacara y a Juan también, mi mujer parecía disgustada, entonces yo de pie me pidió que la cogiese y se la metiese por delante y Juan también de pie se la metió por detrás, la muy viciosa tenía todos los agujeros dilatados, y pedía guerra. Así de pie estuvimos un rato hasta que ella se corrió, pero nosotros seguíamos dando que te pego al rato me corrí yo y después lo hizo Juan chorreaba esperma por los dos sitios, estaba feliz y exhausta no en vano se había corrido varias veces y yo había cumplido mi fantasía, sería el momento de contarle lo de Rafa y Carmen pensé que mejor no era su noche y debía disfrutarla.
Seguimos bebiendo y comentando lo que nos había pasado, ella parecía feliz y no daban muestras de arrepentimiento, al contrario. Estaba entusiasmada y le daba la razón a Laura era fantástico. Así nos quedamos dormidos.
発行者 lokoloca
2年前
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