El verano (continuación 4)
Los días siguientes continuaron más o menos igual, pero sin Laura y Juan ahora éramos nosotros los naturistas exhibicionistas, tan solo un día acertó a pasar por nuestro rincón apartado de la playa un chaval de veintitantos, pasó una vez volviendo a pasar y esta vez quedarse mirando hasta que acabamos pero sin acercarse, tampoco le indicamos que pudiera hacerlo, pero el disfruto mirando y tocándose por encima y nosotros haciéndolo, sobre todo mi esposa que la situación la llevo encadenar varios orgasmos.
La verdad echamos de menos a Laura y Juan, pero lo estamos pasando muy bien, por lo cual decidimos quedarnos unos días más y con ese fin me acerqué a la recepción para ampliar la estancia, pero el hotel estaba ya completo No obstante nos dieron la posibilidad de quedarnos en un apartahotel cercano, cómo nos pareció bien lo cogimos.
El último día nos trasladamos a nuestra nueva estancia, el aparthotel estaba muy bien y cerca del hotel que estábamos, por lo que podíamos seguir más o menos igual, solo que teníamos que comer por nuestra cuenta.
Tras comer en una pizzería al lado de nuestro alojamiento y descansar con una pequeña siesta decidimos salir al pueblo a un mercadillo que había en el paseo marítimo. Después de dar vueltas nos paramos en un puesto de colgante y pulseras en donde Ana se pone a mirar, mientras tanto me doy cuenta que el negrito que la atendía no para de mirar absorto el escote, tras un rato continuamos el paseo y le comento que el chico no le quitaba ojo a su escote, ella dice que se había dado cuenta y que por ello lo hacía más adrede, además dice que le calculo unos veintitantos largo o treinta y pocos años, que le pareció guapo y estaba muy bien formado, alto y músculos formados sin llegar a la exageración, vamos lo que ella definía como un empotrador y que no le importaría hacérselo con él.
Al día siguiente tras pasar el día en la playa, volvemos y Ana compra para ella y para los compromisos algunas pulseras, pendientes y colgantes, momentos en los que aprovecho para hablar con el negrito que seguía mirando el escote y no podía disimular, me conto como había llegado, que se llamaba Moha, su historia la verdad era fascinante y para seguir conociéndole quedamos para cenar al día siguiente en el apartahotel, le doy la dirección y quedo con él en una plaza al lado, donde estaba la pizzería que si conocía.
Para preparar la cena le comento a Ana que seguro que es musulmán y por tanto nada de cerdo ni alcohol.
El día señalado llego al lugar de encuentro un par de minutos antes, Ana se había encargado de todo el asunto de la cena y se había quedado en el apartahotel, iba vestido con un sugerente vestido rojo corto y muy escotado, debajo llevaba solo una diminuta tanga a juego. Llego la hora a la que quedamos y el tiempo pasaba y Moha no aparecía, cuando ya desistía y me iba a ir, salió corriendo de la calle adyacente, disculpándose mientras nos dirigíamos al apartahotel por la tardanza pues se había despistado.
Cuando vio a Ana, casi se le salen los ojos. La cena transcurrió bien, tranquila, divertida y muy hablada, nos contó muchos detalles de su ajetreada vida, eran un buen conversador y se le veía culto, Ana no se equivocó con la edad tenía 30 años.
Tras acabar el postre le pregunte que si no le importaba nos pusiéramos unas copas, no solo no le importaba, diciendo que haría una excepción, pues él nunca había bebido, pidió que le pusiéramos una, pero con poco alcohol, me levante y prepare un vodka con naranja para Ana y dos colas con ron para los dos, la verdad que casi se lo hice como si fuese para mí. Cuando lo probo dijo que estaba bueno, bebía a sorbos pequeños y saboreando. La velada continua, el seguía contando sus pericias y cada vez se le veía más locuaz, además de mirar a Ana ya sin disimular, como estaba frente a nosotros en un sillón, nosotros estábamos enfrente juntos en el tresillo, lo tenía relativamente fácil, Ana hizo todo lo posible por enseñar, cruzando y descruzando piernas, aparte de que el corto vestido, al estar sentada en una posición baja, se recogía bastante más allá del límite razonable.
Cuando se le acabo la copa a Ana, pregunto si queríamos más, yo apure la mía y Moha que aún tenía la mitad, se le notaba que no estaba acostumbrad, dijo que no, Ana se levantó con su copa y la mía y al agacharse para coger las botellas sobre la mesita baja nos mostró su precioso y moldeado trasero en cuya raja desaparecía la fina tira de su diminuta tanga, a Moha casi se le cae la copa, que sin darse cuenta para disimular se bebió de un trago, Ana prolongo la preparación de las copas, mostrándose y al ver la vacía copa, le volvió a preguntar si quería otra, este sin poder articular palabra asintió con la cabeza, Ana dejo su copa y la mía y fue hacia él, inclinándose para cogerla, mostrado ahora sus generosos pechos, el pobre no pudo evitarlo y la erección era evidente y muy visible. Ana volvió a mostrarse de nuevo por detrás al preparar la nueva copa y por delante al dársela, el locuaz Moha había enmudecido y tenía una erección considerable, no apartaba sus ojos de los movimientos de Ana, que volviéndose a sentar esta vez dejos sus piernas prácticamente abiertas, lo que provocó un largo trago de Moha en su copa.
Ana haciéndole un gesto con la mano le pidió que se sentara junto a ella, al ver que no se movía me levante, me dirigí a él y le pedí que cambiásemos nuestros sitios, el lentamente se sentó junto a ella, que le empezó a manosear el abultado miembro por encima del pantalón, su erección parecía no tener límites, el me miraba como diciendo que no entendía nada, y que él no hacía nada, al verle como preocupado le hice un gesto para que estuviese tranquilo y se dejara llevar. En ese momento Ana no pudo más y saco un enorme pollon XXXL, tanto por su largura como por su grosor, ahora era Ana la sorprendida y feliz, se lo llevo a sus labios y empezó a chuparlo y jugar sin metérsela, cosa que hizo a continuación no sin problemas, casi no le entraba en su boca, pero aun así pudo empezar a tragar primero la punta para luego ir metido todo lo que era capaz. Yo me puse tan cachondo que dirigí a las piernas de Ana para comerla, cosa que casi no hice, ya que esta al ver que Moha no aguantaría mucho tiempo dejo la mamada y poniéndose entre encima de Moha, se fue introduciendo el enorme miembro poco a poco y empezó a cabalgarle con ganas hasta que este exploto, siguiéndole Ana, que se tuvo que autoayudar, no parecía querer bajar de él, pero al notar el caliente y viscoso líquido que le escurría, se bajó abriéndose de piernas y señalo, ya sabía yo que es lo que tenía que hacer, parecía mentira que hubiese tanto semen, mientras limpiaba su excitado y super mojado coño, podía ver a Moha que no perdía ojo, como no dando crédito a lo que allí estaba pasando, alucinaba y poco a poco se le ve que se vuelve a empalmar mientras yo acabo de quedarlo limpio y reluciente. Ana al verle dispuesto se vuelve aponer sobre él y jugando con la polla vuelve a cabalgarle, mientras este le chupa y muerde las mamas. Esta vez Moha aguanto bien el tipo y fue Ana la que empalmo dos corridas, a mí no me quedaba otra que encularla, según bombeaba notaba la polla de Moha en el otro agujero, cosa que me gustaba y excitaba tanto como a Ana así estuvimos un rato los tres en tan estrecho contacto antes de que él llegara primero, su segunda corrida sobre Ana, esta después en su cuarto orgasmo y yo el primero de la noche. Continuamos un rato parados en esta posición cuando empezaba a fluir los líquidos al exterior tenia de nuevo trabajo de boca y lengua, ahora mezcla de los dos, además de los flujos de mi extenuada y empapada Ana, cosa que hice de sumo gusto.
La velada continua un rato más hasta que Moha dijo tenía que irse, no sin antes intercambiar móviles, que nos vino de perlas para quedar la noche siguiente, en la que repetimos la experiencia ya de forma más desinhibida pero más o menos con la misma pauta.
La verdad echamos de menos a Laura y Juan, pero lo estamos pasando muy bien, por lo cual decidimos quedarnos unos días más y con ese fin me acerqué a la recepción para ampliar la estancia, pero el hotel estaba ya completo No obstante nos dieron la posibilidad de quedarnos en un apartahotel cercano, cómo nos pareció bien lo cogimos.
El último día nos trasladamos a nuestra nueva estancia, el aparthotel estaba muy bien y cerca del hotel que estábamos, por lo que podíamos seguir más o menos igual, solo que teníamos que comer por nuestra cuenta.
Tras comer en una pizzería al lado de nuestro alojamiento y descansar con una pequeña siesta decidimos salir al pueblo a un mercadillo que había en el paseo marítimo. Después de dar vueltas nos paramos en un puesto de colgante y pulseras en donde Ana se pone a mirar, mientras tanto me doy cuenta que el negrito que la atendía no para de mirar absorto el escote, tras un rato continuamos el paseo y le comento que el chico no le quitaba ojo a su escote, ella dice que se había dado cuenta y que por ello lo hacía más adrede, además dice que le calculo unos veintitantos largo o treinta y pocos años, que le pareció guapo y estaba muy bien formado, alto y músculos formados sin llegar a la exageración, vamos lo que ella definía como un empotrador y que no le importaría hacérselo con él.
Al día siguiente tras pasar el día en la playa, volvemos y Ana compra para ella y para los compromisos algunas pulseras, pendientes y colgantes, momentos en los que aprovecho para hablar con el negrito que seguía mirando el escote y no podía disimular, me conto como había llegado, que se llamaba Moha, su historia la verdad era fascinante y para seguir conociéndole quedamos para cenar al día siguiente en el apartahotel, le doy la dirección y quedo con él en una plaza al lado, donde estaba la pizzería que si conocía.
Para preparar la cena le comento a Ana que seguro que es musulmán y por tanto nada de cerdo ni alcohol.
El día señalado llego al lugar de encuentro un par de minutos antes, Ana se había encargado de todo el asunto de la cena y se había quedado en el apartahotel, iba vestido con un sugerente vestido rojo corto y muy escotado, debajo llevaba solo una diminuta tanga a juego. Llego la hora a la que quedamos y el tiempo pasaba y Moha no aparecía, cuando ya desistía y me iba a ir, salió corriendo de la calle adyacente, disculpándose mientras nos dirigíamos al apartahotel por la tardanza pues se había despistado.
Cuando vio a Ana, casi se le salen los ojos. La cena transcurrió bien, tranquila, divertida y muy hablada, nos contó muchos detalles de su ajetreada vida, eran un buen conversador y se le veía culto, Ana no se equivocó con la edad tenía 30 años.
Tras acabar el postre le pregunte que si no le importaba nos pusiéramos unas copas, no solo no le importaba, diciendo que haría una excepción, pues él nunca había bebido, pidió que le pusiéramos una, pero con poco alcohol, me levante y prepare un vodka con naranja para Ana y dos colas con ron para los dos, la verdad que casi se lo hice como si fuese para mí. Cuando lo probo dijo que estaba bueno, bebía a sorbos pequeños y saboreando. La velada continua, el seguía contando sus pericias y cada vez se le veía más locuaz, además de mirar a Ana ya sin disimular, como estaba frente a nosotros en un sillón, nosotros estábamos enfrente juntos en el tresillo, lo tenía relativamente fácil, Ana hizo todo lo posible por enseñar, cruzando y descruzando piernas, aparte de que el corto vestido, al estar sentada en una posición baja, se recogía bastante más allá del límite razonable.
Cuando se le acabo la copa a Ana, pregunto si queríamos más, yo apure la mía y Moha que aún tenía la mitad, se le notaba que no estaba acostumbrad, dijo que no, Ana se levantó con su copa y la mía y al agacharse para coger las botellas sobre la mesita baja nos mostró su precioso y moldeado trasero en cuya raja desaparecía la fina tira de su diminuta tanga, a Moha casi se le cae la copa, que sin darse cuenta para disimular se bebió de un trago, Ana prolongo la preparación de las copas, mostrándose y al ver la vacía copa, le volvió a preguntar si quería otra, este sin poder articular palabra asintió con la cabeza, Ana dejo su copa y la mía y fue hacia él, inclinándose para cogerla, mostrado ahora sus generosos pechos, el pobre no pudo evitarlo y la erección era evidente y muy visible. Ana volvió a mostrarse de nuevo por detrás al preparar la nueva copa y por delante al dársela, el locuaz Moha había enmudecido y tenía una erección considerable, no apartaba sus ojos de los movimientos de Ana, que volviéndose a sentar esta vez dejos sus piernas prácticamente abiertas, lo que provocó un largo trago de Moha en su copa.
Ana haciéndole un gesto con la mano le pidió que se sentara junto a ella, al ver que no se movía me levante, me dirigí a él y le pedí que cambiásemos nuestros sitios, el lentamente se sentó junto a ella, que le empezó a manosear el abultado miembro por encima del pantalón, su erección parecía no tener límites, el me miraba como diciendo que no entendía nada, y que él no hacía nada, al verle como preocupado le hice un gesto para que estuviese tranquilo y se dejara llevar. En ese momento Ana no pudo más y saco un enorme pollon XXXL, tanto por su largura como por su grosor, ahora era Ana la sorprendida y feliz, se lo llevo a sus labios y empezó a chuparlo y jugar sin metérsela, cosa que hizo a continuación no sin problemas, casi no le entraba en su boca, pero aun así pudo empezar a tragar primero la punta para luego ir metido todo lo que era capaz. Yo me puse tan cachondo que dirigí a las piernas de Ana para comerla, cosa que casi no hice, ya que esta al ver que Moha no aguantaría mucho tiempo dejo la mamada y poniéndose entre encima de Moha, se fue introduciendo el enorme miembro poco a poco y empezó a cabalgarle con ganas hasta que este exploto, siguiéndole Ana, que se tuvo que autoayudar, no parecía querer bajar de él, pero al notar el caliente y viscoso líquido que le escurría, se bajó abriéndose de piernas y señalo, ya sabía yo que es lo que tenía que hacer, parecía mentira que hubiese tanto semen, mientras limpiaba su excitado y super mojado coño, podía ver a Moha que no perdía ojo, como no dando crédito a lo que allí estaba pasando, alucinaba y poco a poco se le ve que se vuelve a empalmar mientras yo acabo de quedarlo limpio y reluciente. Ana al verle dispuesto se vuelve aponer sobre él y jugando con la polla vuelve a cabalgarle, mientras este le chupa y muerde las mamas. Esta vez Moha aguanto bien el tipo y fue Ana la que empalmo dos corridas, a mí no me quedaba otra que encularla, según bombeaba notaba la polla de Moha en el otro agujero, cosa que me gustaba y excitaba tanto como a Ana así estuvimos un rato los tres en tan estrecho contacto antes de que él llegara primero, su segunda corrida sobre Ana, esta después en su cuarto orgasmo y yo el primero de la noche. Continuamos un rato parados en esta posición cuando empezaba a fluir los líquidos al exterior tenia de nuevo trabajo de boca y lengua, ahora mezcla de los dos, además de los flujos de mi extenuada y empapada Ana, cosa que hice de sumo gusto.
La velada continua un rato más hasta que Moha dijo tenía que irse, no sin antes intercambiar móviles, que nos vino de perlas para quedar la noche siguiente, en la que repetimos la experiencia ya de forma más desinhibida pero más o menos con la misma pauta.
2年前