Relato: El monitor de paddle surf (2º parte) 2024
Antes de retomar el camino de vuelta, ambos se visten sobre la tabla de paddle surf. Se tiran al agua para refrescarse un poco y se vuelven a subir a la tabla disponiéndose de la misma forma en la que se habían subido para ir.
Durante el camino de vuelta, ya casi en oscuridad, en el crepúsculo, apenas hablan. Pero ambos están pensando en cómo va a ser ese encuentro sexual. Ya en la arena de nuevo, Vicente se organiza para recoger todo mientras mira de forma pasional a Paula. Mordiéndose los labios le da un cachete en el culo. Ella se sonríe y sigue como si nada. Para segundos más tarde, devolverle el cachete. A lo que él se muestra esquivo excusándose que no puede ir con la polla dura por la calle. Unas palabras que excitan a Paula y la vuelven más juguetona. Haciendo que haga todo el trayecto hasta la casa con comentarios calientes y manoseando cada vez que puede de forma morbosa a Vicente.
En el ascensor, con una mirada Paula se lanza a Vicente y le comienza a besuquear el cuello y hacerle pequeños chupetones. Este, automáticamente la abraza con sus brazos musculados y termina manoseando el culo. Las pequeñas y duras nalgas de ella. Llegan a su destino, las puertas se abren pero ellos siguen como si nada. Se cierran las puertas y es cuando Vicente, se aparta de los labios de Paula, y señala con una mano hacia la puerta a la vez que hace el gesto con su cara de indicarle a ella que deben salir. Todo, mientras pulsa el botón para que se abran las puertas.
Entran en la casa y según sueltan todo y cierran la puerta, Vicente guía a Paula para ponerla contra la pared. Ella se deja hacer y guiar. Se apoya contra la pared dejando sus brazos extendidos hacia arriba. Vicente la aplasta con su cuerpo. Se frota con ella. Ella resopla y favorece el roce del cuerpo contra cuerpo. Con delicadeza, Vicente aparta el pelo de ella de su cuello y se acerca para darle besos y darle algún que otro mordisco. Ella entre suspiros le recuerda que no le haga marcas.
Él manteniendo su posición, le da un par de cachetes en el culo a la vez que le susurra en el oído si está segura que no quiere marcas. Ella resopla como respuesta. Vicente le da un golpe de cadera y ella suelta un pequeño gemido. Repite la embestida y ahora con sus manos cubre los pechos de Paula. Los manosea de forma torpe y termina por quitarle el top. Ella favorece el juego. Él comienza a besarle el cuello, la nuca, pasa a la espalda y con su lengua la va lamiendo poco a poco hacia abajo. Llega al tanga y se lo baja de forma mucho más delicada hasta las rodillas. Ella le ayuda moviendo las rodillas para que termine de caer al suelo. Una vez cae, saca los pies y con un dulce movimiento de tobillo, lo aparta tirándolo hacia un lado.
Vicente pasa de lamerle la espalda, la zona lumbar, a introducir su cara entre las piernas y llegar con la lengua a la vulva de ella. Paula lo siente y automáticamente baja sus brazos para sujetarse las nalgas. Vicente le escupe en la zona y se lanza a darle sexo oral. Juega con los labios vaginales, mete la lengua en el coño y no deja de lado el ano de Paula.
Ambos se entienden a la perfección, ella se gira y se apoya de espaldas en la pared. Él sigue comiéndole el coño, centrándose ahora en el clítoris de ella. Usa sus dedos para penetrarla vaginalmente a la vez. Paula entra en éxtasis y le agarra de los pelos a Vicente evitando que pueda apartar su cabeza de su coño, incluso lo fuerza a que siga y lo aprieta contra ella. Libera su tensión a través de agarrarle la cabeza.
Vicente sigue centrado en complacerla. Hace el intento de penetrarla con un dedo por el ano mientras continua con el sexo oral. Paula se dispone a decirle que por ahí no, pero es tanto el placer que siente, que aunque vocaliza la frase, no le llega a salir voz y lo deja pasar.
Vicente se toma un pequeño descanso mirando a Paula. Esta mira hacia abajo y le pide polla. No hablan, pero se entienden, hay conexión sexual. Vicente se pone de pie y hace por meterla la polla, pero rápidamente descubre que por altura no le llega bien. Hace el intento de cogerla en brazos. Se pone las piernas de ella por su pecho dejando los pies por los hombros mientras que la abraza sujetándola con sus manos por las nalgas para cargarla. Paula se entusiasma con la postura y le confiesa que es una de sus fantasías ser follada así. Vicente con uno de los dedos le llega a rozar el ano y casi introducirlo, pero no le llega y con la polla no acierta a encarar el coño.
Ella le dice de forma entusiasta que la va a reventar. Él la responde que es sexo normal, pero si quiere le da más. Paula se asombra incrédula y resopla haciendo una caída de ojos para ponerlos en blanco. Él la deja en el suelo y ella por inercia rueda hasta ponerse casi bocabajo. No le da tiempo a más cuando él ya está encima suya. Le da una gran palmada en el culo que resuena estrepitosamente junto a un grito de dolor de ella. Él rápidamente se disculpa a lo que ella no le da importancia. Vicente se justifica diciendo que tiene un culo fantástico, perfecto, precioso tan blanco con esa marca del sol y terso a la vez. Paula se sonroja y le agradece los piropos.
Vicente le da un bocado fuerte succionando para dejarle una marca. Paula se revuelve y le recuerda repetidas veces que marcas no. Vicente le dice que ahí no se ve, Paula le contesta que su novio si que lo puede ver. Vicente la pregunta si la folla. A lo que ella responde que por el culo no. Él, se hace un poco el digno con un “entiendo, sólo para novio” y deja el silencio como respuesta. A lo que ella se ve obligada a matizar. “No, tú también entrarás pero hoy no.”
Vuelven unos segundos de silencio, y estando ella de lado, con una pierna al cielo, Vicente la penetra por la vagina profundamente colocado medio de lado. Comienza una sesión de sexo enérgica y pasional. Resuena el choque de cuerpos. La pelvis de él contra las nalgas de ella. El chapoteo del coño junto a las lamidas de dedos que Paula hace a Vicente. El bramar del esfuerzo por mantener el ritmo de él con los gemidos seguidos de ella. Llega el momento orgasmo. Ella se gira para quedar bocarriba. Él pregunta dentro o fuera. Ella dubitativa dice fuera.
Él se recoloca para bombear con más intensidad. Poniéndose en misionero casi encima suya, con las piernas cerradas de ella por delante de su torso y cara. Con las manos las apoya en los pechos de ella que los estruja de forma contenida. Paula muy agitada y derrotada reniega de esa acción. Vicente extrañado asoma la cabeza por un lado de los pies de ella. Paula con el gesto roto de placer niega con la cabeza a la vez que con hilo de voz, dice: "Ahora no ahora no que voy a explotar."
Vicente quita sus manos de los pechos de ella y abraza las piernas contra su pecho haciendo que se separen las lumbares de ella del suelo y se produzca una penetración más profunda. Con cara de pánico ella abre los ojos y la boca. Vicente comienza a darle embestidas. Ella se ve superada en todos los sentidos. Su vagina se contrae haciendo casi imposible la penetración y atrapando en su interior la polla de Vicente. Ella comienza a gritar de placer desesperada. Vicente ante tanta excitación, le advierte de que se va a correr. Que así no puede. Ella entre alaridos y golpes con sus manos al suelo le suplica que no pare ni se la saque.
Vicente le repite que está apunto de correrse. Ella le resta importancia siempre que no se la saque y le de más. Vicente abraza con fuerza las piernas de ella y comienza a subir y bajar su pelvis, puesto que es lo único que puede hacer. Golpes de cadera bruscos y secos sin llegar a separarse del cuerpo de ella. Paula hace tiempo que está extasiada sin control de la realidad. Mientras que Vicente cada vez se vuelve más animal e instintivo. Más brusco en sus movimientos así como en bramidos de placer.
Después de los múltiples orgasmos de ella continuados y de la corrida de él, pasan unos minutos de recuperación. Ambos tumbados en el suelo del recibidor, desnudos y con la mirada al techo, tienen una breve conversación. Ella agradeciéndole que haya sido así de atento y considerado dándole tanto placer. A la vez que confiesa cierto temor por lo intenso que ha sido lo que ha sentido. Él le comparte el mérito y lo achaca a la diferencia de edad. Segundos más tarde, ambos acuerdan quedar alguna vez más. Un pasional beso que les hace revolverse por el suelo marca el inicio de otra historia más.
Si te ha gustado esta historia házmelo saber en los comentarios o por mensaje privado, y si quieres un relato personalizado también ;)
Durante el camino de vuelta, ya casi en oscuridad, en el crepúsculo, apenas hablan. Pero ambos están pensando en cómo va a ser ese encuentro sexual. Ya en la arena de nuevo, Vicente se organiza para recoger todo mientras mira de forma pasional a Paula. Mordiéndose los labios le da un cachete en el culo. Ella se sonríe y sigue como si nada. Para segundos más tarde, devolverle el cachete. A lo que él se muestra esquivo excusándose que no puede ir con la polla dura por la calle. Unas palabras que excitan a Paula y la vuelven más juguetona. Haciendo que haga todo el trayecto hasta la casa con comentarios calientes y manoseando cada vez que puede de forma morbosa a Vicente.
En el ascensor, con una mirada Paula se lanza a Vicente y le comienza a besuquear el cuello y hacerle pequeños chupetones. Este, automáticamente la abraza con sus brazos musculados y termina manoseando el culo. Las pequeñas y duras nalgas de ella. Llegan a su destino, las puertas se abren pero ellos siguen como si nada. Se cierran las puertas y es cuando Vicente, se aparta de los labios de Paula, y señala con una mano hacia la puerta a la vez que hace el gesto con su cara de indicarle a ella que deben salir. Todo, mientras pulsa el botón para que se abran las puertas.
Entran en la casa y según sueltan todo y cierran la puerta, Vicente guía a Paula para ponerla contra la pared. Ella se deja hacer y guiar. Se apoya contra la pared dejando sus brazos extendidos hacia arriba. Vicente la aplasta con su cuerpo. Se frota con ella. Ella resopla y favorece el roce del cuerpo contra cuerpo. Con delicadeza, Vicente aparta el pelo de ella de su cuello y se acerca para darle besos y darle algún que otro mordisco. Ella entre suspiros le recuerda que no le haga marcas.
Él manteniendo su posición, le da un par de cachetes en el culo a la vez que le susurra en el oído si está segura que no quiere marcas. Ella resopla como respuesta. Vicente le da un golpe de cadera y ella suelta un pequeño gemido. Repite la embestida y ahora con sus manos cubre los pechos de Paula. Los manosea de forma torpe y termina por quitarle el top. Ella favorece el juego. Él comienza a besarle el cuello, la nuca, pasa a la espalda y con su lengua la va lamiendo poco a poco hacia abajo. Llega al tanga y se lo baja de forma mucho más delicada hasta las rodillas. Ella le ayuda moviendo las rodillas para que termine de caer al suelo. Una vez cae, saca los pies y con un dulce movimiento de tobillo, lo aparta tirándolo hacia un lado.
Vicente pasa de lamerle la espalda, la zona lumbar, a introducir su cara entre las piernas y llegar con la lengua a la vulva de ella. Paula lo siente y automáticamente baja sus brazos para sujetarse las nalgas. Vicente le escupe en la zona y se lanza a darle sexo oral. Juega con los labios vaginales, mete la lengua en el coño y no deja de lado el ano de Paula.
Ambos se entienden a la perfección, ella se gira y se apoya de espaldas en la pared. Él sigue comiéndole el coño, centrándose ahora en el clítoris de ella. Usa sus dedos para penetrarla vaginalmente a la vez. Paula entra en éxtasis y le agarra de los pelos a Vicente evitando que pueda apartar su cabeza de su coño, incluso lo fuerza a que siga y lo aprieta contra ella. Libera su tensión a través de agarrarle la cabeza.
Vicente sigue centrado en complacerla. Hace el intento de penetrarla con un dedo por el ano mientras continua con el sexo oral. Paula se dispone a decirle que por ahí no, pero es tanto el placer que siente, que aunque vocaliza la frase, no le llega a salir voz y lo deja pasar.
Vicente se toma un pequeño descanso mirando a Paula. Esta mira hacia abajo y le pide polla. No hablan, pero se entienden, hay conexión sexual. Vicente se pone de pie y hace por meterla la polla, pero rápidamente descubre que por altura no le llega bien. Hace el intento de cogerla en brazos. Se pone las piernas de ella por su pecho dejando los pies por los hombros mientras que la abraza sujetándola con sus manos por las nalgas para cargarla. Paula se entusiasma con la postura y le confiesa que es una de sus fantasías ser follada así. Vicente con uno de los dedos le llega a rozar el ano y casi introducirlo, pero no le llega y con la polla no acierta a encarar el coño.
Ella le dice de forma entusiasta que la va a reventar. Él la responde que es sexo normal, pero si quiere le da más. Paula se asombra incrédula y resopla haciendo una caída de ojos para ponerlos en blanco. Él la deja en el suelo y ella por inercia rueda hasta ponerse casi bocabajo. No le da tiempo a más cuando él ya está encima suya. Le da una gran palmada en el culo que resuena estrepitosamente junto a un grito de dolor de ella. Él rápidamente se disculpa a lo que ella no le da importancia. Vicente se justifica diciendo que tiene un culo fantástico, perfecto, precioso tan blanco con esa marca del sol y terso a la vez. Paula se sonroja y le agradece los piropos.
Vicente le da un bocado fuerte succionando para dejarle una marca. Paula se revuelve y le recuerda repetidas veces que marcas no. Vicente le dice que ahí no se ve, Paula le contesta que su novio si que lo puede ver. Vicente la pregunta si la folla. A lo que ella responde que por el culo no. Él, se hace un poco el digno con un “entiendo, sólo para novio” y deja el silencio como respuesta. A lo que ella se ve obligada a matizar. “No, tú también entrarás pero hoy no.”
Vuelven unos segundos de silencio, y estando ella de lado, con una pierna al cielo, Vicente la penetra por la vagina profundamente colocado medio de lado. Comienza una sesión de sexo enérgica y pasional. Resuena el choque de cuerpos. La pelvis de él contra las nalgas de ella. El chapoteo del coño junto a las lamidas de dedos que Paula hace a Vicente. El bramar del esfuerzo por mantener el ritmo de él con los gemidos seguidos de ella. Llega el momento orgasmo. Ella se gira para quedar bocarriba. Él pregunta dentro o fuera. Ella dubitativa dice fuera.
Él se recoloca para bombear con más intensidad. Poniéndose en misionero casi encima suya, con las piernas cerradas de ella por delante de su torso y cara. Con las manos las apoya en los pechos de ella que los estruja de forma contenida. Paula muy agitada y derrotada reniega de esa acción. Vicente extrañado asoma la cabeza por un lado de los pies de ella. Paula con el gesto roto de placer niega con la cabeza a la vez que con hilo de voz, dice: "Ahora no ahora no que voy a explotar."
Vicente quita sus manos de los pechos de ella y abraza las piernas contra su pecho haciendo que se separen las lumbares de ella del suelo y se produzca una penetración más profunda. Con cara de pánico ella abre los ojos y la boca. Vicente comienza a darle embestidas. Ella se ve superada en todos los sentidos. Su vagina se contrae haciendo casi imposible la penetración y atrapando en su interior la polla de Vicente. Ella comienza a gritar de placer desesperada. Vicente ante tanta excitación, le advierte de que se va a correr. Que así no puede. Ella entre alaridos y golpes con sus manos al suelo le suplica que no pare ni se la saque.
Vicente le repite que está apunto de correrse. Ella le resta importancia siempre que no se la saque y le de más. Vicente abraza con fuerza las piernas de ella y comienza a subir y bajar su pelvis, puesto que es lo único que puede hacer. Golpes de cadera bruscos y secos sin llegar a separarse del cuerpo de ella. Paula hace tiempo que está extasiada sin control de la realidad. Mientras que Vicente cada vez se vuelve más animal e instintivo. Más brusco en sus movimientos así como en bramidos de placer.
Después de los múltiples orgasmos de ella continuados y de la corrida de él, pasan unos minutos de recuperación. Ambos tumbados en el suelo del recibidor, desnudos y con la mirada al techo, tienen una breve conversación. Ella agradeciéndole que haya sido así de atento y considerado dándole tanto placer. A la vez que confiesa cierto temor por lo intenso que ha sido lo que ha sentido. Él le comparte el mérito y lo achaca a la diferencia de edad. Segundos más tarde, ambos acuerdan quedar alguna vez más. Un pasional beso que les hace revolverse por el suelo marca el inicio de otra historia más.
Si te ha gustado esta historia házmelo saber en los comentarios o por mensaje privado, y si quieres un relato personalizado también ;)
1年前