La Misteriosa Furgoneta Oculta en la Pinada. 2
Pasaron los días y no conseguía quitarme de la cabeza la imagen de aquel señor gordo de la furgoneta y de su pedazo de rabo. Hasta en el trabajo seguía despistado, distraído, recordando la morbosa situación vivida hacía unos dias. Incluso en casa, cuando estaba a solas en el cuarto de baño, recurría furtivamente mirar las fotos que le hice con mi teléfono, volviendo a masturbarme irremediablemente viendo aquellas fotos. No entendía el por qué de esa atracción hacia aquel estraño maduro y su descomunal cipote.
Sincerame
nte nunca me había sentido atraído por otros hombres, de echo, cuando en ocasiones recurría a Internet para hacerme una paja esos días que te levantas cachondo perdido, y no tienes a tu lado a tu pareja, cuando me aparecía algún video gay de dos hombres, lo cerraba de inmediato, por que no me interesaba en absoluto. Aunque para seros totalmente sincero, si me excitaba ver algún video de algún hombre, pero la condición era que estuviera <> masturbandose, por lo general maduros gordotes y barrigónes. Casual y curiosamente cómo el señor de la furgoneta, por esa razón imagino que me dejó marcado aquella, como llamarlo <<Sesión Voyeur>>.
El caso es, que seguí con mi monótona vida y mis salidas en bici que tan bien le venían tanto a mi cuerpo -- << Sobretodo a mi tripa >>-- como a mi mente. La cuestión es que tras varias salidas, prestando atención a la dichosa pinada, no volví a ver la furgoneta en los siguientes días.
Casualmente aquel caluroso jueves por la mañana temprano, yá hacia muchísimo calor y humedad, y las chicharras cantaban a pleno pulmón como de costumbre en los calurosos meses de Julio y Agosto en esta provincia de costa del levante Español. Al descender una de las cuestas, y subir a lo alto de una loma, detuve mi bicicleta y oteando con atención el pinar desde bien lejos, me quedé sorprendido, << A la vez que excitado>> al ver que allí estaba de nuevo semioculta entre los pinos la furgoneta, sin pensarlo dos veces, me deslicé cuesta abajo camino hacia la pinada, y como la anterior vez, la rodeé por la parte de atrás. Apoyé la bici en uno de los pinos y me dispuse a adentrarme entre la maleza en la dirección donde se encontraba la furgoneta. Sigilosamente avancé ayudado por la capa de ojarasca que iba pisando y haciendo el mínimo ruido. Mi aproximación al vehículo <> o eso creía yo. Me fui acercando desde la parte de atrás hacia la puerta del co-piloto, que como la anterior vez tenía bajada la luna al completo. Para disimular, me bajé los tirantes y comencé a mear y haciendo pequeños movimientos de cuello y cabeza pude ver el interior, ¡¡y como no!! a aquel señor recostado en su asiento, sujetando con sus grandes y velludas manos una de aquellas revistas guarras de <>, y con la otra su tremenda polla, que sacudía de arriba abajo con total dedicación y energía, haciendo qué sus gordas pelotas botaran al mismo compás. A cada embestida en el movimiento de su mano hacia abajo, la piel del prepucio bajaba al máximo mostrando su gordo y morado capullo, brillante de líquido preseminal y produciendo un húmedo sonido que yo escuchaba desde mi posición, con total claridad con mi polla en las manos y la visión de aquel imponente maduro pollón irremediablemente mi polla comenzó a engordar entre mis dedos.
Lo que me dejó totalmente <> y paralizado, fué escuchar la rasgada voz del anónimo pajero << por llamarlo de alguna manera >> dirigirse a mi...
-- ¡¡Buenos días señor ciclista!! --si no me equivoco, --¿Eres el del otro día ?-- Creo que te gustó lo que viste --¿Verdad?. -- Por que veo que has vuelto... Observé que haciendo un movimiento en el asiento y girando su cabeza para poder verme mejor desde su asiento atraves de la ventanilla. Yo tenía los tirantes del maillot bajados y la polla entre los dedos terminando el generoso chorro de una larga meada, imagino, que por el enorme tazón de leche del reciente desayuno. El señor, lo llamaremos << Pajero>> no quitaba ojo de mi morcillona polla mientras yo la sacudía con el prepucio bajado para que soltarse sus últimas gotas de orina.
Yo no sabía si salir corriendo a por la bici y marcharme a toda velocidad, o acercarme a la ventanilla de la furgoneta. Había una fuerza que me impedía huir, una mezcla de miedo, morbo, excitación así que con el maillot bajado hasta los muslos y la polla gorda pero sin llegar a completar la ereccion caminé hasta la ventana sin quitarme el casco ni las gafas ni los guantes de ciclista.
-- ¡¡Buena polla morena tienes!!
-- A lo que yo respondí con un espontáneo. ¡¡Pero ni la mitad que la suya!!
-- Eso entiendo, que significa que te a gustado? --Solo como la estabas mirando el otro día....
Y mientras me miraba a mi y a mi polla, agarró su gorda polla y la zarandeó de arriba abajo golpeando a modo de porra sobre su prominente y velluda panza, recreandose en recoger sus gordisimas pelotas con la otra mano, << como el vendedor que enseña las bondades de su producto sobre el mostrador >> . Yo apoyé mis manos sobre el marco de la ventana observando embobado el show que me estaba ofreciendo aquel jodido maduro, me encontraba excitadisimo y a la vez como asustado. Como soy un poco alto, mido 1, 90 pues así apollado sobre la ventanilla, mi polla caía en el interior del vehículo, la cual comenzaba a gotear líquido preseminal que caía en un fino colgante, al cual, el pajero no quitaba ojo.
-- Quiero decirte antes de nada que no soy Maricón, pero hace tanto que no follo, que vengo aquí tranquilo a hacerme una paja para relajarme. Mi mujer murió hace seis años y no he vuelto a follar desde entonces.
-- ¡¡No me dirás que no estás cachondo!! -- ¡¡Mira como te gotea!! Alargando su ruda mano, con sus gordos dedos recogió el columpio que goteaba desde la piel de mi prepucio hasta unos 10 o 15 cm, llevándoselo hasta su boca, deleitándose de su delicado, y varonil sabor. Aquel gesto me puso cachondisimo y antes de darme cuenta, su mano agarró mi polla y con suma delicadeza para tan grandes manos, retrajo la fina y oscura piel de mi prepucio, asomando mi gordo y húmedo capullo brillante por el enorme calentón que tenía en aquella morbosa situación.
No podía creer lo que me estaba sucediendo, aquel anónimo maduro me estaba haciendo una fantástica paja y yo estaba en la gloria incapaz de reaccionar. Cuando mi polla alcanzó la mayor firmeza, la soltó indicándome que me fuese al otro lado del coche, a su puerta, al lo cual yo accedí sin rechistar. Con el malliot bajado hasta las rodillas y el rabo mas tieso que un tronco de aquellos pinos, torpemente rodeé el vehículo llegando hasta la puerta del conductor. Alli esperaba sentado con los pies fuera de la furgoneta y sus pantalones en los tobillos, mostrando sus peludas piernas y aquel tremendo badajo que colgaba de entre ellas, con ansia agarró mi tiesa polla y continuó pajeandome. Dudé si dejarle o nó que me la chupara, pero como se lo iba a negar, <> así que, no le puse ningún impedimento. Comenzó a chupar mi capullo con absoluta dedicación, mientras con su otra gorda mano jugaba con mis apretadas pelotas. Estaba tan excitado y cachondo, que mi polla no aguantaría mucho más... mi polla temblaba antes de escupir la gran carga de leche que retenian mis pelotas desde hacía al menos 5 días que no había follado, ni me había hecho ninguna paja. Así que, irremediablemente y mientras aquel maduro se deleitaba en darme largos lenguetazos en mi frenillo, incapaz de aguantar más solté ese primer chorretón, que lo sorprendió llegándole hasta la frente y parte de la nariz, la reacción de él fué agarrarme del culo y hacer presión hacia adelante introduciéndose rapido toda mi polla hasta lo más ondo de su garganta para no perder ni una sola gota de mi espesa y abundante carga de espesa leche, la cual, lentamente fue tragando como una verdadera profesional de las mamadas << casi diría que mejor que mi mujer >>. Cuando la saqué de su babeante boca todavía se recreó con su rasposa lengua en limpiarla con esmero para que yo la enfundase bien limpia en el interior de mi maillot. Relamiendose me miró a la cara y me dijo: Te has ganado jugar con mi polla...es bien gorda y jugosa, te aseguro que no la olvidaras
--¿Quieres disfrutarla?
Solo con el gesto de mi cara entendió que-- ¡¡Ya estaba tardando!!. -- ¡¡Tumbese en el asiento!! , le ordené. El sumisamente accedió sin rechistar. Yo quería disfrutar del momento <> era la primera vez en mi vida, que a mis 55 años iba a tocar una polla que no fuese la mía. Aquel enorme señor con aquella enorme barriga, y no menos enorme polla era mi premio y tenía que disfrutarlo como se merecía.
Antes de empezar, pensé que si le quitaba los pantalones me permitiría jugar con sus gordas pelotas mucho mejor, así que, en cuanto se lo sugerí, se apresuró a incorporarse, quedando sentado de nuevo con los pies fuera del vehículo y sus cortos pantalones enrrollados en sus tobillos. Yo, con rapidez y una hábil maniobra se los saqué con enérgico tirón, lanzandolos seguidamente sobre el asiento del acompañante, exactamente sobre el puñado de revistas << Guarras >> que había encima. Él rápidamente, y sin perder un segundo se volvió a acomodar sobre su reclinado asiento, abriendo sus peludos muslos lo máximo que le permitían las contenidas medidas de la furgoneta, quedando el volante a la altura de sus rodillas. A continuación abrió su camisa dejando perfectamente expuesto su peludo y canoso pecho, y como nó, aquellos pezones gordos y erectos que asomaban de entre aquella alfombra de ensortijados pelos grises que poblaban su pecho. Vello que cubría también parte de su prominente panza, descendiendo hasta su ya canoso y no menos poblado pubis. Justo donde nacía aquel grueso miembro, que dormido caía por efecto de la gravedad, sobre sus gordas pelotas, y no exagero si os digo que eran del tamaño de un <>, me resultaba casi imposible abarcarlos con una sola mano, y eso que yo tengo las manos muy grandes. Pero aquel largo y cabezón pene debería de funcionar muy muy bien para que semejante trozo de carne quedase tieso como un palo aunque creo que lo conseguiría con un buen trabajo.
--¡¡ya lo creo!!--
Sin más demora y arrimado a la puerta, comencé por amasar sus gordas pelotas, yo estaba nervioso y excitadisimo. Al propietario de aquella tremenda polla parecía gustarle como mis manos acariciaban sus gordos cojones, por que aparte de gemir bajito, abría sus piernas para facilitarme mi trabajo. Mi polla pedía más...comenzó a engordar de nuevo en el interior del maillot, como reclamando nuevas atenciones. Estaba tan nervioso que casi temblaba de lo morboso de la situación. Su gorda polla comenzaba a llenarse de celulas rojas y a estirarse camino de su ombligo sobre aquella peluda barriga. Cuando alcanzó una apreciable dureza y grosor, su gordo capullo ya rebasaba la altura de su ombligo.-- << Os puedo asegurar, que era impresionante el tamaño, tanto de larga, como de gruesa >>.
Mis temblorosas manos agarraron el caliente y erecto miembro, sujetandolo en vertical, de tal forma y con la fina piel de su prepucio cubriendo casi en su totalidad su gordo glande, el cual a penas dejaba ver la apertura del meato, por el que exhibía una brillante gota de transparente liquido preseminal. Mi mano, lentamente ejercerció un ligera fuerza sobre aquel bastago de carne, arrastrando la piel del prepucio hacía abajo, dejando al descubierto aquel humedo y brillante capullo, disfrutando de la visión de aquel baboso y amoratado capullo se descubría ante mí. Cuando retraje en su totalidad aquella capucha de fina piel que lo cubría, varías gotas de líquido preseminal, o como dicen en inglés (Precum) se deslizaron por su largo frenillo yendo a parar a mis dedos pulgar e índice que las recogieron. Haciendo algo que a mi personalmente me pone muy cachondo, que es lo siguiente: Aplicar tan natural lubricante sobre sus duros pezones y juguetear con el viscoso y masculino elixir. Masajear sus duros pezones con mis húmedos y babosos dedos hacía que su polla se pusiera extremadamente dura y tensa. Mi mano derecha apenas podía abarcar el grosor exagerado de semejante miembro Lo Tenía tan duro, que sentia su pulso en mi mano, como palpitaba caliente entre mis dedos. Lentamente mi mano comenzó a subir y bajar, iniciando una deliciosa paja que lo hacía gemir muy bajito.
Me encantaba observarlo retorcerse de gusto. Mientras mi mano izquierda lentamente pajeaba el grueso pollon de aquel desconocido fulano. Era imponente, tan duro, y con todas aquellas venas marcadas en toda su longitud, desde la base, hasta el brillante y terso capullo. Mientras con mi otra mano, la derecha, acariciaba sus endurecidos pezones, con suma delicadeza embadurnandolos de vez en cuando con su propio líquido preseminal. Aquello debía gustarle mucho, por que en mi mano sentía como se tensaba su polla y su peluda barriga subía y bajaba acelerada gimiendo sin cesar, y lo hacía retorciendose de gusto. Y a mí verlo así de cachondo me ponía a mil por hora y a mi polla, -- ¡¡ni os cuento!!
-- Entre dientes, pude escuchar con claridad como me decía:
-- ¡¡Cabrón, que gusto me estás dando!! -- ¡¡Sigue no paaaaressss!!
Mi mano ascendía lentamente por toda la longitud de tan imponente badajo, hasta llegar a su gordo capullo, al que ejerciendo una ligera presión con el pulgar sobre su largo frenillo conseguía que subirera otra transparente gota de <> que aparecía en la apertura de su amoratado y húmedo capullo, y que yo recogía con mis dedos para seguir jugando tanto con su frenillo como con sus resbaladizos y endurecidos pezones...
Me sorprendió notar como su mano izquierda, justo la que quedaba más cerca de mi paquete, comenzó a acariciar mi polla por encima del malliot. Yo no puse ninguna resistencia, al contrario, estaba tan cachondo que con un enérgico movimiento me bajé uno de los tirantes del maillot, ofreciendole mi babeante y morcillona polla a aquella ruda mano de aquel desconocido que, animado por la excitacion comenzó a pajearme a mi también.
Yo seguía ensimismado con su gruesa polla entre mis humedas manos, disfrutando tanto o más que él, de tan delicioso <>, creo que nunca esa polla recibió tan deliciosas caricias. Sólo por la forma que aquel grueso miembro comenzaba a estirarse y babear sin cesar, estaba seguro que estaba próximo a entregarme toda la caliente leche que debían contener aquellos gordos cojones. Pero como un inocente colegial y ese nivel de morbo y excitacion tan intenso, note que me corría irremediablemente. Solté apresuradamente su mano de mi miembro y con el culo al aire y el maillot en los tobillos, torpemente apollé mis rodillas sobre el marco de la puerta, arrimando en aquella postura mi polla a la suya, comenzando a soltar toda mi segunda y curiosamente abundante lechada sobre su polla. Varios blancos y espesos chorretones fueron a caer sobre su miembro, capullo y canoso pubis, hasta soltar mi último y espeso goterón que super espeso, quedó colgando de la punta de mi rabo, como resistiendose a caer, como un pequeño columpio y que con un enérgica sacudida de mi polla, calló sobre su gordo capullo.
Aproveché toda aquella abundante, caliente y cremosa leche para embadurnar todo su largo falo, permitiéndome pajearlo deliciosamente, ayudado por toda aquella crema que tenían en mi mano derecha Mano que subía y bajaba enérgicamente, desde la base de sus grandes cojones, hasta la no menos, brillante y gorda cabeza, produciendo un ritmico y húmedo sonido, que ayudado por toda esa cantidad de mi leche, que a modo de lubricante me permitía hacerle la mejor masturbación que en toda su larga vida le había hecho a tan impresionante pollón.
Era impresionante cómo aguantaba el muy <<cabrón>> para no correrse con el tremendo pajote que le estaba haciendo. Había que ver las caras, y los intensos jadeos que salían de su boca, su pecho y su prominente panza subía y bajaba al ritmo de su acelerada y excitada respiración.
Por una parte quería terminar pronto, subirme a mi bicicleta y salir de allí lo más rápido posible, pero estaba disfrutando tanto, de tan excitante situación, que no quería que aquel fulano barrigón y su descomunal cipote, sóltaran su leche todavía, deseaba disfrutar un poco más de tan morbosa situación. Aunque yó era el que estaba en la tarea de ordeñarlo, y por la forma de gemir no iba a tardar mucho en darme su leche.... No había más que mirar como sus finas gafas estaban empañadas y su despejada frente rezuma pequeñas gotas de sudor y su boca jadeaba de puro placer...
Lo cierto, es que yo estaba bastante más cachondo que él, disfrutando con aquel rabo entre mis manos. En ese preciso instante me vino a la cabeza, la imagen de mi mujer cuando algunas veces la miró embobado mientras me la está chupando, me encanta verla con esa cara de puro deseo en esos días en que las mujeres están muy cachondas y en las que nos da gusto verlas disfrutar con una polla en las manos. --¡¡Así me sentía yo!!.
En un momento dado, no sé porqué, pero bajé el frenético ritmo de mi mano, la cual subía y bajaba sobre su embadurnada polla, seguidamente mi mano ascendía arrastrando la fina piel de su prepucio, cubriendo en su totalidad, su gordo capullo, para acontinuacion y muy lentamente bajar mi mano apretando mis dedos sobre toda la longitud de aquel maduro badajo, hasta llegar hasta sus gordas pelotas, que humedas y resbaladizas rebotaban entre sus peludos muslos, y que mi mano izquierda jugueteaba sin cesar, acariciandolas y apretandolas entre mis resbaladizos dedos. Con aquel lento movimiento descendente volvia a dejar de nuevo al descubierto otra vez aquel brillante capullo. Entre una subida y otra lo miraba con atención, en el fondo lo envidiaba, estaba retorciendose de gusto sobre el asiento de aquella vieja furgoneta de trabajo. Pero había que terminar aquella <> pronto y con un final feliz para ambos, él, con un tremendo orgasmo, y yo con una buena y abundante y caliente corrida en mis manos, así que era el momento de explotar el petardo final. Mientras mi mano derecha sostenía aquella barra de carne bien erguida y vertical, haciendo lentamente un moviendo de arriba abajo. Mientras tanto, mi mano izquierda, bien lubricada de mi propia leche, y bien batida sobre sus gordos cojones, me aventuré a descender por su perineo mis mojados dedos, buscando la entrada de su peludo ojete, el cual no tardé en localizar, acontinuacion fui jugando con mi dedo corazón aplicando una leve presión dibujando circulos sobre aquella palpitante y caliente entrada. El fulano respiraba cada vez más agitado, y gemía sin cesar, parecía que la llegada de mi dedo a tan íntima zona le gustó, tanto que levantó sus piernas acomodandolas sobre el salpicadero y ofreciéndome su culo para jugar. Con una leve presión introduje mi dedo corazón en el interior de su caliente culo, mientras tanto mi mano derecha seguía trabajando sobre su tieso cipote, del cual seguía brotando su líquido preseminal que aparecía en la punta de su cipote en forma de translúcida y viscosa gota, y que por la presión que mis dedos ejercían sobre él, escurría por su morado y brillante capullo.
Mi dedo salio del interior de su calido ano, y está vez ayudado por otros dos más, volvieron a introducirse en aquel estriado ojete, el cual se notaba que estaba bien estirado, << Trabajado>> seguramente por algunos juguetes y de considerable tamaño, de ahí la facilidad para penetrarlo con mis tres dedos, <>, seguro que sí me lo hubiera propuesto con un rato más de dedicación y algo de lubricante estoy completamente seguro que podría haber metido toda mi mano en el interior de aquel maduro, y por que no decirlo ¡¡vicioso ojete!!
Mis dedos, cada vez se introducían más fácil y profundamente en el interior de su ojete. Sus peludas piernas comenzaron un incontrolable temblor, y entre dientes pude escuchar como decía...
--¡¡Me corro cabronnnn!! --¡¡Ahgggg!!
Soltando un ahogado grito de su garganta, un buen, y primer chorreón de espesa leche salió disparado de su capullo con la suficiente fuerza como para llegar hasta su barbilla, seguido de otro menos intenso, que fué a parar sobre su canoso y poblado pecho, el resto de aquella espesa corrida brotaba yá con menos fuerza, descendiendo lentamente por su larga polla, hasta llegar hasta mi mano, que a modo de presa, lentamente fué reteniendo toda aquella cremosa y caliente leche masculina. Mis dedos, fueron recogiendo toda aquella abundante corrida, que curiosa y lentamente no cesaba de brotar increíblemente blanca y espesa...Mientras tanto, mis dedos que permanecian dentro de su culo, notaban las fuertes contracciones de su ojete, que perfectamente sincronizadas con su intensisimo orgasmo, bombeaban su espeso semen, que lentamente ascendía hasta salir por la apertura de su brillante capullo...
Yo quise reprimir la incontrolable tentación de probar aquella densa leche, pero estaba tan "cachondo", que no pude resistirme a tan intensa tentación, así pues e inclinandome sobre su tieso rabo, que como un inagotable manantial de leche, seguía brotando de su capullo. Sin pensarlo dos veces, le dí un largo lenguetazo sobre uno de aquellos espesos chorretes que lentamente descendía por su largo frenillo....Lo tragué con rapidez, lo note caliente espeso y con un intenso sabor masculino....después yá completamente liberado de la sensación de culpa, relamí todos los restos que tenía entre mis pegajosos dedos, los chupé con verdadera ansiedad, tragando rápido casi sin detenerme a saborear el intenso sabor que tenía la masculina crema de los gordos cojones de aquel sudoroso y desconocido maduro panzón.
Aquel fulano se quedó con las piernas abiertas a ambos lados del volante y los pies sobre el salpicadero. Me pareció escucharle entre dientes un escueto <> . Cuando me bajé de aquella nube de excitación y lujuria y con mis manos todavía llenas de nuestras leches, me di prisa en ajustarme el maillot, no sin la dificultad de acomodar mi todavía morcillona polla en el interior de tan ajustada prenda deportiva, para apresuradamente coger mi bicicleta y salir lo más rápido posible allí, con un escueto "gracias" y un apretón a sus gordos cojones, a lo que él, con una mirada por encima de sus finas gafas y una mueca parecida a un esbozo de sonrisa, que yo intérpreté como un modesto agradecimiento por la tremenda paja que acaba de hacerle.
De camino a casa, mientras pedaleaba sobre mi bicicleta, fuí pensando todo lo que me había sucedido con un ligero regustillo a arrepentimiento, pero por el contrario, con un intenso sabor a la leche de aquel desconocido en mi boca.
Ya en casa, me quité la sudada ropa, y con cuidado de que no las viese mi mujer, limpié todas aquellas indiscretas manchas de semen y --(precum)-- líquido preseminal que habían quedado, tan blanquecinas y indiscretas marcadas en el interior del oscuro maillot. Seguidamente y completamente desnudo abrí el grifo de la ducha y me metí dejando que el agua caliente cayese sobre mi sudado y todavía acalorado cuerpo. Olía a sudor, pero no ese olor típico tras el ejercicio físico, si no ese olor intenso tras haber tenido sexo hacía poco tiempo --ya me entendéis--.
Bajo la agradable caliente agua, seguía viendo en mi cabeza aquella tremenda polla soltando leche sin cesar, y al instante mi polla volvía a decir <<Aquí estoy yo>> comenzando lentamente a engordar, así pues, no quedaba otra que volver a calmarla, comenzando a hacerme otra paja. Ensimismado en el movimiento de mi mano sobre mi polla, de repente, se abrió la puerta del cuarto de baño, apareciendo mi mujer recogiendo la ropa sudada que acababa de quitarme de la sesión de bici de aquella <> y se sorprendió al verme dándole a mi polla esos enérgicos meneos, me miró y en un espontáneo gesto dejó caer al suelo toda la ropa que portaba en los brazos. Aquella mañana sabiendo que estábamos solos, despreocupadamente se acercó al borde de la bañera y mirándome a los ojos con cara de vicio, abrió su bata y con un movimiento la mar de sensual fué bajando sus grandes bragas hasta dejarlas caer a sus pies, después con la habilidad que sólo tienen las mujeres, desbrochó el cierre del sujetador dejando caer aquellas tremendas tetas de talla 105 copa F blancas y con aquellos rosados pezones grandes como galletas al aire y ya con una considerable dureza por la excitacion de lo que se acontecía a continuación. Seguidamente y sujetandome por la nuca, comenzó a besarme con verdadera ansía y lujuria, sacando su lengua y metiéndomela hasta la lo más profundo de mi garganta, a la vez que agarrando mi polla con suma delicadeza, retrajo la piel de mi prepucio dejando mi capullo expuesto, brillante y morado listo para ser usado. Sin pensarlo dos veces, mi hermosa mujer cuidadosamente se introdujo en la bañera, sentándo su gordo y blanco culo en el borde de la bañera, y yá en esa cómoda posición comenzó a chuparmela, mientras con la mano que le quedaba libre, la introdujo entre sus muslos, buscando acariciar su peludo chumino, mientras al mismo tiempo disfrutaba de mi polla en su boca.
Me la estaba chupando con tanta intensidad, -- que le dije que no aguantaba mucho más --, a lo que ella aceleró el auto trabajo en su entrepierna, en la cual se escuchaba perfectamente, la humedad de su vagina, y como sus dedos frotaban con furia sus encharcados y grandes labios vaginales, cosa que favoreció la rápida llegada un intenso orgasmo para ella, y uno no menos delicioso para mí también.
Aunque ella disfrutó mucho de la situación, se extrañó bastante por la insignificante y escueta eyaculación de aquella mañana, y la poca leche que pude regalar a su boca.
Continuará...
Sincerame
nte nunca me había sentido atraído por otros hombres, de echo, cuando en ocasiones recurría a Internet para hacerme una paja esos días que te levantas cachondo perdido, y no tienes a tu lado a tu pareja, cuando me aparecía algún video gay de dos hombres, lo cerraba de inmediato, por que no me interesaba en absoluto. Aunque para seros totalmente sincero, si me excitaba ver algún video de algún hombre, pero la condición era que estuviera <> masturbandose, por lo general maduros gordotes y barrigónes. Casual y curiosamente cómo el señor de la furgoneta, por esa razón imagino que me dejó marcado aquella, como llamarlo <<Sesión Voyeur>>.
El caso es, que seguí con mi monótona vida y mis salidas en bici que tan bien le venían tanto a mi cuerpo -- << Sobretodo a mi tripa >>-- como a mi mente. La cuestión es que tras varias salidas, prestando atención a la dichosa pinada, no volví a ver la furgoneta en los siguientes días.
Casualmente aquel caluroso jueves por la mañana temprano, yá hacia muchísimo calor y humedad, y las chicharras cantaban a pleno pulmón como de costumbre en los calurosos meses de Julio y Agosto en esta provincia de costa del levante Español. Al descender una de las cuestas, y subir a lo alto de una loma, detuve mi bicicleta y oteando con atención el pinar desde bien lejos, me quedé sorprendido, << A la vez que excitado>> al ver que allí estaba de nuevo semioculta entre los pinos la furgoneta, sin pensarlo dos veces, me deslicé cuesta abajo camino hacia la pinada, y como la anterior vez, la rodeé por la parte de atrás. Apoyé la bici en uno de los pinos y me dispuse a adentrarme entre la maleza en la dirección donde se encontraba la furgoneta. Sigilosamente avancé ayudado por la capa de ojarasca que iba pisando y haciendo el mínimo ruido. Mi aproximación al vehículo <> o eso creía yo. Me fui acercando desde la parte de atrás hacia la puerta del co-piloto, que como la anterior vez tenía bajada la luna al completo. Para disimular, me bajé los tirantes y comencé a mear y haciendo pequeños movimientos de cuello y cabeza pude ver el interior, ¡¡y como no!! a aquel señor recostado en su asiento, sujetando con sus grandes y velludas manos una de aquellas revistas guarras de <>, y con la otra su tremenda polla, que sacudía de arriba abajo con total dedicación y energía, haciendo qué sus gordas pelotas botaran al mismo compás. A cada embestida en el movimiento de su mano hacia abajo, la piel del prepucio bajaba al máximo mostrando su gordo y morado capullo, brillante de líquido preseminal y produciendo un húmedo sonido que yo escuchaba desde mi posición, con total claridad con mi polla en las manos y la visión de aquel imponente maduro pollón irremediablemente mi polla comenzó a engordar entre mis dedos.
Lo que me dejó totalmente <> y paralizado, fué escuchar la rasgada voz del anónimo pajero << por llamarlo de alguna manera >> dirigirse a mi...
-- ¡¡Buenos días señor ciclista!! --si no me equivoco, --¿Eres el del otro día ?-- Creo que te gustó lo que viste --¿Verdad?. -- Por que veo que has vuelto... Observé que haciendo un movimiento en el asiento y girando su cabeza para poder verme mejor desde su asiento atraves de la ventanilla. Yo tenía los tirantes del maillot bajados y la polla entre los dedos terminando el generoso chorro de una larga meada, imagino, que por el enorme tazón de leche del reciente desayuno. El señor, lo llamaremos << Pajero>> no quitaba ojo de mi morcillona polla mientras yo la sacudía con el prepucio bajado para que soltarse sus últimas gotas de orina.
Yo no sabía si salir corriendo a por la bici y marcharme a toda velocidad, o acercarme a la ventanilla de la furgoneta. Había una fuerza que me impedía huir, una mezcla de miedo, morbo, excitación así que con el maillot bajado hasta los muslos y la polla gorda pero sin llegar a completar la ereccion caminé hasta la ventana sin quitarme el casco ni las gafas ni los guantes de ciclista.
-- ¡¡Buena polla morena tienes!!
-- A lo que yo respondí con un espontáneo. ¡¡Pero ni la mitad que la suya!!
-- Eso entiendo, que significa que te a gustado? --Solo como la estabas mirando el otro día....
Y mientras me miraba a mi y a mi polla, agarró su gorda polla y la zarandeó de arriba abajo golpeando a modo de porra sobre su prominente y velluda panza, recreandose en recoger sus gordisimas pelotas con la otra mano, << como el vendedor que enseña las bondades de su producto sobre el mostrador >> . Yo apoyé mis manos sobre el marco de la ventana observando embobado el show que me estaba ofreciendo aquel jodido maduro, me encontraba excitadisimo y a la vez como asustado. Como soy un poco alto, mido 1, 90 pues así apollado sobre la ventanilla, mi polla caía en el interior del vehículo, la cual comenzaba a gotear líquido preseminal que caía en un fino colgante, al cual, el pajero no quitaba ojo.
-- Quiero decirte antes de nada que no soy Maricón, pero hace tanto que no follo, que vengo aquí tranquilo a hacerme una paja para relajarme. Mi mujer murió hace seis años y no he vuelto a follar desde entonces.
-- ¡¡No me dirás que no estás cachondo!! -- ¡¡Mira como te gotea!! Alargando su ruda mano, con sus gordos dedos recogió el columpio que goteaba desde la piel de mi prepucio hasta unos 10 o 15 cm, llevándoselo hasta su boca, deleitándose de su delicado, y varonil sabor. Aquel gesto me puso cachondisimo y antes de darme cuenta, su mano agarró mi polla y con suma delicadeza para tan grandes manos, retrajo la fina y oscura piel de mi prepucio, asomando mi gordo y húmedo capullo brillante por el enorme calentón que tenía en aquella morbosa situación.
No podía creer lo que me estaba sucediendo, aquel anónimo maduro me estaba haciendo una fantástica paja y yo estaba en la gloria incapaz de reaccionar. Cuando mi polla alcanzó la mayor firmeza, la soltó indicándome que me fuese al otro lado del coche, a su puerta, al lo cual yo accedí sin rechistar. Con el malliot bajado hasta las rodillas y el rabo mas tieso que un tronco de aquellos pinos, torpemente rodeé el vehículo llegando hasta la puerta del conductor. Alli esperaba sentado con los pies fuera de la furgoneta y sus pantalones en los tobillos, mostrando sus peludas piernas y aquel tremendo badajo que colgaba de entre ellas, con ansia agarró mi tiesa polla y continuó pajeandome. Dudé si dejarle o nó que me la chupara, pero como se lo iba a negar, <> así que, no le puse ningún impedimento. Comenzó a chupar mi capullo con absoluta dedicación, mientras con su otra gorda mano jugaba con mis apretadas pelotas. Estaba tan excitado y cachondo, que mi polla no aguantaría mucho más... mi polla temblaba antes de escupir la gran carga de leche que retenian mis pelotas desde hacía al menos 5 días que no había follado, ni me había hecho ninguna paja. Así que, irremediablemente y mientras aquel maduro se deleitaba en darme largos lenguetazos en mi frenillo, incapaz de aguantar más solté ese primer chorretón, que lo sorprendió llegándole hasta la frente y parte de la nariz, la reacción de él fué agarrarme del culo y hacer presión hacia adelante introduciéndose rapido toda mi polla hasta lo más ondo de su garganta para no perder ni una sola gota de mi espesa y abundante carga de espesa leche, la cual, lentamente fue tragando como una verdadera profesional de las mamadas << casi diría que mejor que mi mujer >>. Cuando la saqué de su babeante boca todavía se recreó con su rasposa lengua en limpiarla con esmero para que yo la enfundase bien limpia en el interior de mi maillot. Relamiendose me miró a la cara y me dijo: Te has ganado jugar con mi polla...es bien gorda y jugosa, te aseguro que no la olvidaras
--¿Quieres disfrutarla?
Solo con el gesto de mi cara entendió que-- ¡¡Ya estaba tardando!!. -- ¡¡Tumbese en el asiento!! , le ordené. El sumisamente accedió sin rechistar. Yo quería disfrutar del momento <> era la primera vez en mi vida, que a mis 55 años iba a tocar una polla que no fuese la mía. Aquel enorme señor con aquella enorme barriga, y no menos enorme polla era mi premio y tenía que disfrutarlo como se merecía.
Antes de empezar, pensé que si le quitaba los pantalones me permitiría jugar con sus gordas pelotas mucho mejor, así que, en cuanto se lo sugerí, se apresuró a incorporarse, quedando sentado de nuevo con los pies fuera del vehículo y sus cortos pantalones enrrollados en sus tobillos. Yo, con rapidez y una hábil maniobra se los saqué con enérgico tirón, lanzandolos seguidamente sobre el asiento del acompañante, exactamente sobre el puñado de revistas << Guarras >> que había encima. Él rápidamente, y sin perder un segundo se volvió a acomodar sobre su reclinado asiento, abriendo sus peludos muslos lo máximo que le permitían las contenidas medidas de la furgoneta, quedando el volante a la altura de sus rodillas. A continuación abrió su camisa dejando perfectamente expuesto su peludo y canoso pecho, y como nó, aquellos pezones gordos y erectos que asomaban de entre aquella alfombra de ensortijados pelos grises que poblaban su pecho. Vello que cubría también parte de su prominente panza, descendiendo hasta su ya canoso y no menos poblado pubis. Justo donde nacía aquel grueso miembro, que dormido caía por efecto de la gravedad, sobre sus gordas pelotas, y no exagero si os digo que eran del tamaño de un <>, me resultaba casi imposible abarcarlos con una sola mano, y eso que yo tengo las manos muy grandes. Pero aquel largo y cabezón pene debería de funcionar muy muy bien para que semejante trozo de carne quedase tieso como un palo aunque creo que lo conseguiría con un buen trabajo.
--¡¡ya lo creo!!--
Sin más demora y arrimado a la puerta, comencé por amasar sus gordas pelotas, yo estaba nervioso y excitadisimo. Al propietario de aquella tremenda polla parecía gustarle como mis manos acariciaban sus gordos cojones, por que aparte de gemir bajito, abría sus piernas para facilitarme mi trabajo. Mi polla pedía más...comenzó a engordar de nuevo en el interior del maillot, como reclamando nuevas atenciones. Estaba tan nervioso que casi temblaba de lo morboso de la situación. Su gorda polla comenzaba a llenarse de celulas rojas y a estirarse camino de su ombligo sobre aquella peluda barriga. Cuando alcanzó una apreciable dureza y grosor, su gordo capullo ya rebasaba la altura de su ombligo.-- << Os puedo asegurar, que era impresionante el tamaño, tanto de larga, como de gruesa >>.
Mis temblorosas manos agarraron el caliente y erecto miembro, sujetandolo en vertical, de tal forma y con la fina piel de su prepucio cubriendo casi en su totalidad su gordo glande, el cual a penas dejaba ver la apertura del meato, por el que exhibía una brillante gota de transparente liquido preseminal. Mi mano, lentamente ejercerció un ligera fuerza sobre aquel bastago de carne, arrastrando la piel del prepucio hacía abajo, dejando al descubierto aquel humedo y brillante capullo, disfrutando de la visión de aquel baboso y amoratado capullo se descubría ante mí. Cuando retraje en su totalidad aquella capucha de fina piel que lo cubría, varías gotas de líquido preseminal, o como dicen en inglés (Precum) se deslizaron por su largo frenillo yendo a parar a mis dedos pulgar e índice que las recogieron. Haciendo algo que a mi personalmente me pone muy cachondo, que es lo siguiente: Aplicar tan natural lubricante sobre sus duros pezones y juguetear con el viscoso y masculino elixir. Masajear sus duros pezones con mis húmedos y babosos dedos hacía que su polla se pusiera extremadamente dura y tensa. Mi mano derecha apenas podía abarcar el grosor exagerado de semejante miembro Lo Tenía tan duro, que sentia su pulso en mi mano, como palpitaba caliente entre mis dedos. Lentamente mi mano comenzó a subir y bajar, iniciando una deliciosa paja que lo hacía gemir muy bajito.
Me encantaba observarlo retorcerse de gusto. Mientras mi mano izquierda lentamente pajeaba el grueso pollon de aquel desconocido fulano. Era imponente, tan duro, y con todas aquellas venas marcadas en toda su longitud, desde la base, hasta el brillante y terso capullo. Mientras con mi otra mano, la derecha, acariciaba sus endurecidos pezones, con suma delicadeza embadurnandolos de vez en cuando con su propio líquido preseminal. Aquello debía gustarle mucho, por que en mi mano sentía como se tensaba su polla y su peluda barriga subía y bajaba acelerada gimiendo sin cesar, y lo hacía retorciendose de gusto. Y a mí verlo así de cachondo me ponía a mil por hora y a mi polla, -- ¡¡ni os cuento!!
-- Entre dientes, pude escuchar con claridad como me decía:
-- ¡¡Cabrón, que gusto me estás dando!! -- ¡¡Sigue no paaaaressss!!
Mi mano ascendía lentamente por toda la longitud de tan imponente badajo, hasta llegar a su gordo capullo, al que ejerciendo una ligera presión con el pulgar sobre su largo frenillo conseguía que subirera otra transparente gota de <> que aparecía en la apertura de su amoratado y húmedo capullo, y que yo recogía con mis dedos para seguir jugando tanto con su frenillo como con sus resbaladizos y endurecidos pezones...
Me sorprendió notar como su mano izquierda, justo la que quedaba más cerca de mi paquete, comenzó a acariciar mi polla por encima del malliot. Yo no puse ninguna resistencia, al contrario, estaba tan cachondo que con un enérgico movimiento me bajé uno de los tirantes del maillot, ofreciendole mi babeante y morcillona polla a aquella ruda mano de aquel desconocido que, animado por la excitacion comenzó a pajearme a mi también.
Yo seguía ensimismado con su gruesa polla entre mis humedas manos, disfrutando tanto o más que él, de tan delicioso <>, creo que nunca esa polla recibió tan deliciosas caricias. Sólo por la forma que aquel grueso miembro comenzaba a estirarse y babear sin cesar, estaba seguro que estaba próximo a entregarme toda la caliente leche que debían contener aquellos gordos cojones. Pero como un inocente colegial y ese nivel de morbo y excitacion tan intenso, note que me corría irremediablemente. Solté apresuradamente su mano de mi miembro y con el culo al aire y el maillot en los tobillos, torpemente apollé mis rodillas sobre el marco de la puerta, arrimando en aquella postura mi polla a la suya, comenzando a soltar toda mi segunda y curiosamente abundante lechada sobre su polla. Varios blancos y espesos chorretones fueron a caer sobre su miembro, capullo y canoso pubis, hasta soltar mi último y espeso goterón que super espeso, quedó colgando de la punta de mi rabo, como resistiendose a caer, como un pequeño columpio y que con un enérgica sacudida de mi polla, calló sobre su gordo capullo.
Aproveché toda aquella abundante, caliente y cremosa leche para embadurnar todo su largo falo, permitiéndome pajearlo deliciosamente, ayudado por toda aquella crema que tenían en mi mano derecha Mano que subía y bajaba enérgicamente, desde la base de sus grandes cojones, hasta la no menos, brillante y gorda cabeza, produciendo un ritmico y húmedo sonido, que ayudado por toda esa cantidad de mi leche, que a modo de lubricante me permitía hacerle la mejor masturbación que en toda su larga vida le había hecho a tan impresionante pollón.
Era impresionante cómo aguantaba el muy <<cabrón>> para no correrse con el tremendo pajote que le estaba haciendo. Había que ver las caras, y los intensos jadeos que salían de su boca, su pecho y su prominente panza subía y bajaba al ritmo de su acelerada y excitada respiración.
Por una parte quería terminar pronto, subirme a mi bicicleta y salir de allí lo más rápido posible, pero estaba disfrutando tanto, de tan excitante situación, que no quería que aquel fulano barrigón y su descomunal cipote, sóltaran su leche todavía, deseaba disfrutar un poco más de tan morbosa situación. Aunque yó era el que estaba en la tarea de ordeñarlo, y por la forma de gemir no iba a tardar mucho en darme su leche.... No había más que mirar como sus finas gafas estaban empañadas y su despejada frente rezuma pequeñas gotas de sudor y su boca jadeaba de puro placer...
Lo cierto, es que yo estaba bastante más cachondo que él, disfrutando con aquel rabo entre mis manos. En ese preciso instante me vino a la cabeza, la imagen de mi mujer cuando algunas veces la miró embobado mientras me la está chupando, me encanta verla con esa cara de puro deseo en esos días en que las mujeres están muy cachondas y en las que nos da gusto verlas disfrutar con una polla en las manos. --¡¡Así me sentía yo!!.
En un momento dado, no sé porqué, pero bajé el frenético ritmo de mi mano, la cual subía y bajaba sobre su embadurnada polla, seguidamente mi mano ascendía arrastrando la fina piel de su prepucio, cubriendo en su totalidad, su gordo capullo, para acontinuacion y muy lentamente bajar mi mano apretando mis dedos sobre toda la longitud de aquel maduro badajo, hasta llegar hasta sus gordas pelotas, que humedas y resbaladizas rebotaban entre sus peludos muslos, y que mi mano izquierda jugueteaba sin cesar, acariciandolas y apretandolas entre mis resbaladizos dedos. Con aquel lento movimiento descendente volvia a dejar de nuevo al descubierto otra vez aquel brillante capullo. Entre una subida y otra lo miraba con atención, en el fondo lo envidiaba, estaba retorciendose de gusto sobre el asiento de aquella vieja furgoneta de trabajo. Pero había que terminar aquella <> pronto y con un final feliz para ambos, él, con un tremendo orgasmo, y yo con una buena y abundante y caliente corrida en mis manos, así que era el momento de explotar el petardo final. Mientras mi mano derecha sostenía aquella barra de carne bien erguida y vertical, haciendo lentamente un moviendo de arriba abajo. Mientras tanto, mi mano izquierda, bien lubricada de mi propia leche, y bien batida sobre sus gordos cojones, me aventuré a descender por su perineo mis mojados dedos, buscando la entrada de su peludo ojete, el cual no tardé en localizar, acontinuacion fui jugando con mi dedo corazón aplicando una leve presión dibujando circulos sobre aquella palpitante y caliente entrada. El fulano respiraba cada vez más agitado, y gemía sin cesar, parecía que la llegada de mi dedo a tan íntima zona le gustó, tanto que levantó sus piernas acomodandolas sobre el salpicadero y ofreciéndome su culo para jugar. Con una leve presión introduje mi dedo corazón en el interior de su caliente culo, mientras tanto mi mano derecha seguía trabajando sobre su tieso cipote, del cual seguía brotando su líquido preseminal que aparecía en la punta de su cipote en forma de translúcida y viscosa gota, y que por la presión que mis dedos ejercían sobre él, escurría por su morado y brillante capullo.
Mi dedo salio del interior de su calido ano, y está vez ayudado por otros dos más, volvieron a introducirse en aquel estriado ojete, el cual se notaba que estaba bien estirado, << Trabajado>> seguramente por algunos juguetes y de considerable tamaño, de ahí la facilidad para penetrarlo con mis tres dedos, <>, seguro que sí me lo hubiera propuesto con un rato más de dedicación y algo de lubricante estoy completamente seguro que podría haber metido toda mi mano en el interior de aquel maduro, y por que no decirlo ¡¡vicioso ojete!!
Mis dedos, cada vez se introducían más fácil y profundamente en el interior de su ojete. Sus peludas piernas comenzaron un incontrolable temblor, y entre dientes pude escuchar como decía...
--¡¡Me corro cabronnnn!! --¡¡Ahgggg!!
Soltando un ahogado grito de su garganta, un buen, y primer chorreón de espesa leche salió disparado de su capullo con la suficiente fuerza como para llegar hasta su barbilla, seguido de otro menos intenso, que fué a parar sobre su canoso y poblado pecho, el resto de aquella espesa corrida brotaba yá con menos fuerza, descendiendo lentamente por su larga polla, hasta llegar hasta mi mano, que a modo de presa, lentamente fué reteniendo toda aquella cremosa y caliente leche masculina. Mis dedos, fueron recogiendo toda aquella abundante corrida, que curiosa y lentamente no cesaba de brotar increíblemente blanca y espesa...Mientras tanto, mis dedos que permanecian dentro de su culo, notaban las fuertes contracciones de su ojete, que perfectamente sincronizadas con su intensisimo orgasmo, bombeaban su espeso semen, que lentamente ascendía hasta salir por la apertura de su brillante capullo...
Yo quise reprimir la incontrolable tentación de probar aquella densa leche, pero estaba tan "cachondo", que no pude resistirme a tan intensa tentación, así pues e inclinandome sobre su tieso rabo, que como un inagotable manantial de leche, seguía brotando de su capullo. Sin pensarlo dos veces, le dí un largo lenguetazo sobre uno de aquellos espesos chorretes que lentamente descendía por su largo frenillo....Lo tragué con rapidez, lo note caliente espeso y con un intenso sabor masculino....después yá completamente liberado de la sensación de culpa, relamí todos los restos que tenía entre mis pegajosos dedos, los chupé con verdadera ansiedad, tragando rápido casi sin detenerme a saborear el intenso sabor que tenía la masculina crema de los gordos cojones de aquel sudoroso y desconocido maduro panzón.
Aquel fulano se quedó con las piernas abiertas a ambos lados del volante y los pies sobre el salpicadero. Me pareció escucharle entre dientes un escueto <> . Cuando me bajé de aquella nube de excitación y lujuria y con mis manos todavía llenas de nuestras leches, me di prisa en ajustarme el maillot, no sin la dificultad de acomodar mi todavía morcillona polla en el interior de tan ajustada prenda deportiva, para apresuradamente coger mi bicicleta y salir lo más rápido posible allí, con un escueto "gracias" y un apretón a sus gordos cojones, a lo que él, con una mirada por encima de sus finas gafas y una mueca parecida a un esbozo de sonrisa, que yo intérpreté como un modesto agradecimiento por la tremenda paja que acaba de hacerle.
De camino a casa, mientras pedaleaba sobre mi bicicleta, fuí pensando todo lo que me había sucedido con un ligero regustillo a arrepentimiento, pero por el contrario, con un intenso sabor a la leche de aquel desconocido en mi boca.
Ya en casa, me quité la sudada ropa, y con cuidado de que no las viese mi mujer, limpié todas aquellas indiscretas manchas de semen y --(precum)-- líquido preseminal que habían quedado, tan blanquecinas y indiscretas marcadas en el interior del oscuro maillot. Seguidamente y completamente desnudo abrí el grifo de la ducha y me metí dejando que el agua caliente cayese sobre mi sudado y todavía acalorado cuerpo. Olía a sudor, pero no ese olor típico tras el ejercicio físico, si no ese olor intenso tras haber tenido sexo hacía poco tiempo --ya me entendéis--.
Bajo la agradable caliente agua, seguía viendo en mi cabeza aquella tremenda polla soltando leche sin cesar, y al instante mi polla volvía a decir <<Aquí estoy yo>> comenzando lentamente a engordar, así pues, no quedaba otra que volver a calmarla, comenzando a hacerme otra paja. Ensimismado en el movimiento de mi mano sobre mi polla, de repente, se abrió la puerta del cuarto de baño, apareciendo mi mujer recogiendo la ropa sudada que acababa de quitarme de la sesión de bici de aquella <> y se sorprendió al verme dándole a mi polla esos enérgicos meneos, me miró y en un espontáneo gesto dejó caer al suelo toda la ropa que portaba en los brazos. Aquella mañana sabiendo que estábamos solos, despreocupadamente se acercó al borde de la bañera y mirándome a los ojos con cara de vicio, abrió su bata y con un movimiento la mar de sensual fué bajando sus grandes bragas hasta dejarlas caer a sus pies, después con la habilidad que sólo tienen las mujeres, desbrochó el cierre del sujetador dejando caer aquellas tremendas tetas de talla 105 copa F blancas y con aquellos rosados pezones grandes como galletas al aire y ya con una considerable dureza por la excitacion de lo que se acontecía a continuación. Seguidamente y sujetandome por la nuca, comenzó a besarme con verdadera ansía y lujuria, sacando su lengua y metiéndomela hasta la lo más profundo de mi garganta, a la vez que agarrando mi polla con suma delicadeza, retrajo la piel de mi prepucio dejando mi capullo expuesto, brillante y morado listo para ser usado. Sin pensarlo dos veces, mi hermosa mujer cuidadosamente se introdujo en la bañera, sentándo su gordo y blanco culo en el borde de la bañera, y yá en esa cómoda posición comenzó a chuparmela, mientras con la mano que le quedaba libre, la introdujo entre sus muslos, buscando acariciar su peludo chumino, mientras al mismo tiempo disfrutaba de mi polla en su boca.
Me la estaba chupando con tanta intensidad, -- que le dije que no aguantaba mucho más --, a lo que ella aceleró el auto trabajo en su entrepierna, en la cual se escuchaba perfectamente, la humedad de su vagina, y como sus dedos frotaban con furia sus encharcados y grandes labios vaginales, cosa que favoreció la rápida llegada un intenso orgasmo para ella, y uno no menos delicioso para mí también.
Aunque ella disfrutó mucho de la situación, se extrañó bastante por la insignificante y escueta eyaculación de aquella mañana, y la poca leche que pude regalar a su boca.
Continuará...
1ヶ月前