Amo a las deliciosas abuelas.
Cuando tenía 22 años, tuve mi primera pareja abuela, ella tenía 60 años, era mi vecina. Rostro hermoso, pelo totalmente canoso, delgada, de piernas perfectas, musculosas y duras, muslos firmes y anchos. En una ocasión me cachó espiándola desde la azotea, ella estaba lavando y me vio cuando admiraba sus hermosas, bien torneadas y musculosas pantorrillas. Ella y yo platicábamos muy seguido, en una plática me dijo que su llave estaba vieja pero servía, obviamente refiriéndose a su coño; en esas pláticas, como se dio cuenta que me gustaba admirarle las pantorrillas, me dijo que se había lastimado el tobillo y me pidió que le tocara donde le dolía, fue la primera vez que acaricie sus piernas. En una ocasión nos fuimos juntos en el bus, deje que ella subiera primero para ver como se le saltaban los músculos de sus pantorrillas al subir los escalones del camión. Vimos que había dos lugares hasta atrás y nos fuimos a sentar. Ya no aguante más las ganas y le pedí que me permitiera acariciarle las pantorrillas y las rodillas, llevaba vestido, me lo permitió; cuando intenté acariciarle los muslos y tocarle el coño, me detuvo con sus manos, de todas formas fue una experiencia inolvidable y hermosa, también la besé en la boca y las mejillas; al acariciarle las piernas y las rodillas, pude sentir la musculatura y fuerza de sus piernas... ¡¡hermoso!! De ahí y hasta 12 años después, ya no nos separamos, tuvimos relaciones sexuales increíbles. Nos amábamos inmensamente el uno al otro. Hoy, la sigo amando y la amaré siempre. Se portó muy bien conmigo.
12年前