Mi primera semana y primera sesión
Poco después de registrarme en esta página, donde entré para satisfacer algunas de mis tendencias sexuales personales, un@ de sus usuari@s se puso en contacto conmigo. Me brindó la oportunidad de ser su sumisa si así lo deseaba. Mi experiencia en la página se desvió drásticamente de mis objetivo inicial: realizar videos siguiendo aquellas peticiones que otros usuarios pudieran proponerme y que fueran de mi agrado para conseguir mi excitación.
A pesar del cambio de dirección la nueva experiencia propuesta resultaba más intensa de lo que me había planteado descubrir a través de esta web. Acepte sin pensarlo. Esa acción hizo que me ruborizara. Durante el primer intercambio de palabras distintas imágenes de mi postrada delante de mi nueva Ama pasaron por mi cabeza mientras mi excitación iba en aumento.
Su manera educada y sería de hablar empezó a generar deseos en mí. Sentía el deseo de sentirme a sus pies, de estar atada y con los ojos vendados indefensa pensando que podía hacer lo que deseara conmigo. Sentía el deseo de satisfacer sus necesidades y peticiones... Todo esto me excitaba y dejaba fluir la parte sumisa que hay en mi mente.
Una semana después realizamos una primera sesión. Me hizo poner mis leggins y me azotó durante tres minutos mientras iba describiendo el poder que Ella tiene sobre mí. Sentía mis nalgas doloridas pero deseé que hubiera seguido. Mi nivel de excitación aumentaba por momentos. Con mi erección bien sólida me ordenó masturbarme sin permiso para eyacular mientras me iba pellizcando los pezones. Me gustaba sentir su mirada y su presencia. Finalmente me vendo los ojos, me ató las manos y me introdujo un dildo en el ano sobre el cual tuve que estar sentada durante siete minutos. Mi erección se mantuvo todo el rato y con la penetración, noté esa presión sobre los testículos que te conduce al máximo placer.
Por suerte, después de la sesión me dio permiso para masturbarme y descargar mi excitación. Sin sacarme el dildo cerré el ordenador, cerré al luz de la habitación, me vendé los ojos y empecé a masturbarme. Me acaricié todo el cuerpo pensando que eran sus manos las que me tocaban y poco a poco empecé a acariciar mi pene hasta el momento en que decidí cogerlo con fuerza y eyaculé sobre mi barriga.
Durante todo este tiempo, me sentí sometida y humillada pero realmente excitada. A pesar de haber estado un buen rato juntas parecía que hubiesen pasado cinco minutos. Era feliz de estar en esa situación. Ahora tengo la esperanza que mi Ama desee seguir disfrutando conmigo para poder vivir de nuevo esas sensaciones, aprender juntas y sentir como sus objetivos conmigo van tomando forma. Éste último pensamiento me hace sentir viva, me excita y hace que desee ir entregándome cada vez más.
A pesar del cambio de dirección la nueva experiencia propuesta resultaba más intensa de lo que me había planteado descubrir a través de esta web. Acepte sin pensarlo. Esa acción hizo que me ruborizara. Durante el primer intercambio de palabras distintas imágenes de mi postrada delante de mi nueva Ama pasaron por mi cabeza mientras mi excitación iba en aumento.
Su manera educada y sería de hablar empezó a generar deseos en mí. Sentía el deseo de sentirme a sus pies, de estar atada y con los ojos vendados indefensa pensando que podía hacer lo que deseara conmigo. Sentía el deseo de satisfacer sus necesidades y peticiones... Todo esto me excitaba y dejaba fluir la parte sumisa que hay en mi mente.
Una semana después realizamos una primera sesión. Me hizo poner mis leggins y me azotó durante tres minutos mientras iba describiendo el poder que Ella tiene sobre mí. Sentía mis nalgas doloridas pero deseé que hubiera seguido. Mi nivel de excitación aumentaba por momentos. Con mi erección bien sólida me ordenó masturbarme sin permiso para eyacular mientras me iba pellizcando los pezones. Me gustaba sentir su mirada y su presencia. Finalmente me vendo los ojos, me ató las manos y me introdujo un dildo en el ano sobre el cual tuve que estar sentada durante siete minutos. Mi erección se mantuvo todo el rato y con la penetración, noté esa presión sobre los testículos que te conduce al máximo placer.
Por suerte, después de la sesión me dio permiso para masturbarme y descargar mi excitación. Sin sacarme el dildo cerré el ordenador, cerré al luz de la habitación, me vendé los ojos y empecé a masturbarme. Me acaricié todo el cuerpo pensando que eran sus manos las que me tocaban y poco a poco empecé a acariciar mi pene hasta el momento en que decidí cogerlo con fuerza y eyaculé sobre mi barriga.
Durante todo este tiempo, me sentí sometida y humillada pero realmente excitada. A pesar de haber estado un buen rato juntas parecía que hubiesen pasado cinco minutos. Era feliz de estar en esa situación. Ahora tengo la esperanza que mi Ama desee seguir disfrutando conmigo para poder vivir de nuevo esas sensaciones, aprender juntas y sentir como sus objetivos conmigo van tomando forma. Éste último pensamiento me hace sentir viva, me excita y hace que desee ir entregándome cada vez más.
12年前