Mistress no es Prostituta
¿Por qué una Mistress de pago no es una prostituta?
Muchas prostitutas ofrecen servicios de BDSM, eso es evidente y está a la vista de cualquiera. Pero a la inversa no está tan claro. Es decir, las Amas no siempre ofrecen servicios puramente sexuales, sino más bien psicológicos o emocionales.
Cuando una persona quiere ser sometido, puede tener muchas motivaciones, cada persona, las suyas propias. En muchos casos el placer es puramente sexual. Pero en otros casos se trata de un placer emocional, o la satisfacción psicológica de una necesidad.
Es bastante difícil separar lo que es el sexo de las emociones. No siempre es posible. Somos hijos de una sociedad que nos exalta el amor romántico y nos compele a que el sexo que tengamos sea siempre dentro de ese marco.
Cuando recibimos un masaje corporal, a veces nos causa dolor y otras placer y a veces ambas cosas. Pagamos por ese servicio profesional, a personas con ciertos conocimientos, con estudios o con práctica. Nos tocan los pechos, nos tocan el culo... incluso a veces no podemos evitar que nos exciten. ¿Son por ello prostitut@s?
Ahora se ha puesto bastante de moda el masaje tántrico para las mujeres. Un varón o una mujer introduce sus dedos lubricados en la vagina y masajea para producir un orgasmo. Y es una actividad que incluso se enseña en grupos reducidos, para que en lugar de que lo practique un desconocido profesional, lo pueda aprender una pareja o amigo. ¿Son prostitut@s?
También acudimos a los médicos a tratarnos problemas de salud o a pedir consejo y nos exploran todos los orificios. Nos introducen objetos, nos meten los dedos... nos palpan zonas erógenas. ¿Son prostitut@s?
Cirujanos que operan a transexuales, una vez finalizada la operación comprueban el funcionamiento sensitivo de los nuevos órganos creados. O sea, están presentes o incluso estimulan personalmente los nuevos genitales para ver si funcionan. ¿Son prostitut@s?
Todas esas personas cobran por un servicio en el cual contactan con los genitales de otra persona en un grado muy íntimo.
Una Ama puede satisfacer una serie de necesidades, tanto sexuales como no sexuales, muy amplia.
Por ejemplo, la necesidad de sentirse libre. Una persona que está sobrecargada de exigencias en su trabajo, que diariamente tiene que tomar decisiones complicadas, puede querer volver a un estado similar a cuando era un niño pequeño y sus padres le proveían de todo y además, decidían por él/ella. Puede necesitar a una ama que le dé órdenes (o a un amo, según su preferencia), que decida por él, que le consienta, que le castigue... para sentir que no es dueño de sus decisiones y su propia vida y que es otro el que decide por él/ella.
Para una persona masoquista puede resultar muy difícil que alguien quiera procurarle un dolor físico de mutuo acuerdo. La conducta masoquista es muy contraria al instinto de supervivencia. Si nos quemamos con una llama, apartamos la mano. Si nos caemos, intentamos agarrarnos a lo que sea (ese reflejo lo tienen incluso los bebés). Y está muy mal visto ser masoquista. Una pareja romántica puede rechazar a un masoquista si no entiende la satisfacción que obtiene al recibir dolor. A veces es difícil salir de ese armario de "gustos raritos".
Hay Amas que se dedican a ser "La Madre" de personas con tendencias ******ilistas. Alguien que acune y que permita ciertas conductas ******iles que sirvan al sumiso para sentirse libre. Como llevar pañal y beber leche de un biberón. Y usar chupete, y dejarse lavar...
Los adoradores de pies no lo tienen tan difícil, porque el fetichismo de pies parece que está muy extendido. Tarantino hace mucho uso de él en sus películas, como en la escena en que él mismo lame el pie de Salma Hayek en From dusk till down... o algunas escenas de Death Proof. Las novias y mujeres de los fetichistas no tienen por qué horrorizarse de una pareja que les besa, lame o huele los pies. Pero quizá si además les piden que les pisen partes del cuerpo, o que se suban encima de pie, o que les castiguen los testículos, empiecen a mirar rarito a su novio o marido.
Ponerse de acuerdo en estas prácticas con alguien es algo bastante complicado salvo que se conozca dentro de ese mundo. Si ya es difícil encontrar una pareja afín, cuando se trata de gustos y prácticas normales, cuando nos volvemos un poco diferentes, puede ser tarea imposible.
Algunos hombres que fantasean con el pegging saben que decírselo a sus parejas puede suponer el fin de la relación. El ano de los hombres sigue siendo tabú, sobre todo si son hetero y les gusta que les penetren. Y no todo el mundo sabe cómo dilatar un ano sin causar daños o dolor. Hay mucho de teatro en una penetración "violenta" simulando una violación anal a un sumiso indefenso, para no causarle desgarros o daños que requieran atención médica.
Así que una Mistress puede cobrarte por una sesión de dominación igual que un te****uta o un coach. Está invirtiendo su tiempo y sus conocimientos en ti, en saber cómo eres, lo que te gusta, lo que necesitas, cómo conseguirlo y hasta cómo sorprenderte. No se trata de improvisar unas bofetadas o una atadura. Ni de meterte por el culo el palo de una fregona y rajarte el recto con algún saliente. Tampoco de quemarte con unas velas cuya cera funda a alta temperatura por no saber que hay otras que funden a temperaturas más bajas y no causan quemaduras severas en la piel.
Y sé que mucha gente seguirá pensando que se trata de prostitución, con la visión negativa que se tiene siempre de ella. Yo confieso que la mía no es positiva, puesto que en la mayoría de los casos no parece una actividad que se realice por gusto sino por necesidad o incluso por obligación. Pero no estigmatizaría a una prostituta/o, sino a quienes se aprovechan de esas personas.
Pero también hay casos que se llevan dando toda la historia, como son las "putas de un solo hombre" (gracias a las cuales existe el término "pagafantas").
De manera que por estos motivos no considero el oficio de Mistress como una forma de prostitución, sobre todo en mi caso que mi coño no entra en juego. Me resulta curioso que hace unos días un ruso me escribiera, me enviara fotos vestido de sissy, con liguero y tanga de mujer en poses provocativas preparado para una penetración anal y acabara insultándome porque le dijese que satisfacer esas fantasías (a una persona a la que aún ni siquiera conozco así que no la puedo considerar amiga) le iba a costar un precio.
Perdón por el tostón de entrada, el sueño me complica la coherencia de las ideas y hace mucho que no escribo.
Muchas prostitutas ofrecen servicios de BDSM, eso es evidente y está a la vista de cualquiera. Pero a la inversa no está tan claro. Es decir, las Amas no siempre ofrecen servicios puramente sexuales, sino más bien psicológicos o emocionales.
Cuando una persona quiere ser sometido, puede tener muchas motivaciones, cada persona, las suyas propias. En muchos casos el placer es puramente sexual. Pero en otros casos se trata de un placer emocional, o la satisfacción psicológica de una necesidad.
Es bastante difícil separar lo que es el sexo de las emociones. No siempre es posible. Somos hijos de una sociedad que nos exalta el amor romántico y nos compele a que el sexo que tengamos sea siempre dentro de ese marco.
Cuando recibimos un masaje corporal, a veces nos causa dolor y otras placer y a veces ambas cosas. Pagamos por ese servicio profesional, a personas con ciertos conocimientos, con estudios o con práctica. Nos tocan los pechos, nos tocan el culo... incluso a veces no podemos evitar que nos exciten. ¿Son por ello prostitut@s?
Ahora se ha puesto bastante de moda el masaje tántrico para las mujeres. Un varón o una mujer introduce sus dedos lubricados en la vagina y masajea para producir un orgasmo. Y es una actividad que incluso se enseña en grupos reducidos, para que en lugar de que lo practique un desconocido profesional, lo pueda aprender una pareja o amigo. ¿Son prostitut@s?
También acudimos a los médicos a tratarnos problemas de salud o a pedir consejo y nos exploran todos los orificios. Nos introducen objetos, nos meten los dedos... nos palpan zonas erógenas. ¿Son prostitut@s?
Cirujanos que operan a transexuales, una vez finalizada la operación comprueban el funcionamiento sensitivo de los nuevos órganos creados. O sea, están presentes o incluso estimulan personalmente los nuevos genitales para ver si funcionan. ¿Son prostitut@s?
Todas esas personas cobran por un servicio en el cual contactan con los genitales de otra persona en un grado muy íntimo.
Una Ama puede satisfacer una serie de necesidades, tanto sexuales como no sexuales, muy amplia.
Por ejemplo, la necesidad de sentirse libre. Una persona que está sobrecargada de exigencias en su trabajo, que diariamente tiene que tomar decisiones complicadas, puede querer volver a un estado similar a cuando era un niño pequeño y sus padres le proveían de todo y además, decidían por él/ella. Puede necesitar a una ama que le dé órdenes (o a un amo, según su preferencia), que decida por él, que le consienta, que le castigue... para sentir que no es dueño de sus decisiones y su propia vida y que es otro el que decide por él/ella.
Para una persona masoquista puede resultar muy difícil que alguien quiera procurarle un dolor físico de mutuo acuerdo. La conducta masoquista es muy contraria al instinto de supervivencia. Si nos quemamos con una llama, apartamos la mano. Si nos caemos, intentamos agarrarnos a lo que sea (ese reflejo lo tienen incluso los bebés). Y está muy mal visto ser masoquista. Una pareja romántica puede rechazar a un masoquista si no entiende la satisfacción que obtiene al recibir dolor. A veces es difícil salir de ese armario de "gustos raritos".
Hay Amas que se dedican a ser "La Madre" de personas con tendencias ******ilistas. Alguien que acune y que permita ciertas conductas ******iles que sirvan al sumiso para sentirse libre. Como llevar pañal y beber leche de un biberón. Y usar chupete, y dejarse lavar...
Los adoradores de pies no lo tienen tan difícil, porque el fetichismo de pies parece que está muy extendido. Tarantino hace mucho uso de él en sus películas, como en la escena en que él mismo lame el pie de Salma Hayek en From dusk till down... o algunas escenas de Death Proof. Las novias y mujeres de los fetichistas no tienen por qué horrorizarse de una pareja que les besa, lame o huele los pies. Pero quizá si además les piden que les pisen partes del cuerpo, o que se suban encima de pie, o que les castiguen los testículos, empiecen a mirar rarito a su novio o marido.
Ponerse de acuerdo en estas prácticas con alguien es algo bastante complicado salvo que se conozca dentro de ese mundo. Si ya es difícil encontrar una pareja afín, cuando se trata de gustos y prácticas normales, cuando nos volvemos un poco diferentes, puede ser tarea imposible.
Algunos hombres que fantasean con el pegging saben que decírselo a sus parejas puede suponer el fin de la relación. El ano de los hombres sigue siendo tabú, sobre todo si son hetero y les gusta que les penetren. Y no todo el mundo sabe cómo dilatar un ano sin causar daños o dolor. Hay mucho de teatro en una penetración "violenta" simulando una violación anal a un sumiso indefenso, para no causarle desgarros o daños que requieran atención médica.
Así que una Mistress puede cobrarte por una sesión de dominación igual que un te****uta o un coach. Está invirtiendo su tiempo y sus conocimientos en ti, en saber cómo eres, lo que te gusta, lo que necesitas, cómo conseguirlo y hasta cómo sorprenderte. No se trata de improvisar unas bofetadas o una atadura. Ni de meterte por el culo el palo de una fregona y rajarte el recto con algún saliente. Tampoco de quemarte con unas velas cuya cera funda a alta temperatura por no saber que hay otras que funden a temperaturas más bajas y no causan quemaduras severas en la piel.
Y sé que mucha gente seguirá pensando que se trata de prostitución, con la visión negativa que se tiene siempre de ella. Yo confieso que la mía no es positiva, puesto que en la mayoría de los casos no parece una actividad que se realice por gusto sino por necesidad o incluso por obligación. Pero no estigmatizaría a una prostituta/o, sino a quienes se aprovechan de esas personas.
Pero también hay casos que se llevan dando toda la historia, como son las "putas de un solo hombre" (gracias a las cuales existe el término "pagafantas").
De manera que por estos motivos no considero el oficio de Mistress como una forma de prostitución, sobre todo en mi caso que mi coño no entra en juego. Me resulta curioso que hace unos días un ruso me escribiera, me enviara fotos vestido de sissy, con liguero y tanga de mujer en poses provocativas preparado para una penetración anal y acabara insultándome porque le dijese que satisfacer esas fantasías (a una persona a la que aún ni siquiera conozco así que no la puedo considerar amiga) le iba a costar un precio.
Perdón por el tostón de entrada, el sueño me complica la coherencia de las ideas y hace mucho que no escribo.
11年前