Ana y su polla de goma (basada en hechos reales)
Escucho que golpean la puerta. Al abrir me encuentro con una mujer de unos 45 años que se presento como Ana, mi nueva vecina, y me pregunta si podía dejarle mi WiFi. Iba a alquilar el apartamento aledaño un mes. Obviamente le dije que si. Ana era una mujer guapa. Cuerpo normal, linda de cara, pero castaño ondulado, y un físico esbelto. Lolas medias y un culo que parecía estar en su lugar. Le proporcioné la clave y ella se despidió con un beso mientras me susurraba un gracias al oido
El sábado a medio día llaman a la puerta. Era Ana que en forma de agradecimiento me quería regalar una botella de vino. Todo bien hasta ahí. Pasaron un par de días y nuestra relación no pasaba mas allá de un hola y un adiós cuando nos cruzábamos en el edificio. Pero una tarde a mitad de semana, suena el timbre. Era Ana, se había quedado sin café y me pide que le preste un poco. Me entregó una tacita la cual se la llene y cuando se la di, me agradeció con un beso que rozó mis labios, acompañado por una sonrisa angelical. Quedé pensando en ese beso y me dispuse a comprobar hasta donde era esa insinuación. Mas tarde ese día, le llamé a su puerta pidiéndole si tenia azúcar, que esta vez era yo el que necesitaba algo. Me dio una bolsa recién abierta, me dijo que saque lo que necesite y después en otro momento se la devuelva. Nos despedimos nuevamente con agradecimiento y beso, esta vez mas pegado a los labios que la mejilla. Saque un poco de azúcar de la bolsita, me duché esperanzado en que las insinuaciones se hicieran realidad y volví a devolverle la bolsita de azúcar. Esta vez al entregársela y agradecerle, me jugué a todo o nada y fui directo a sus labios, lo cual ella no trato de impedir. Fue un beso de apenas 2 segundos, que pareció eterno, nos miramos y ahí mismo, nos confundimos en un beso largo y sensual. Entré a su apartamento besándola y abrazándola. Una vez que estábamos parados frente a frente me confeso que le había gustado mucho desde el primer momento que me vio. Lo mismo le dije yo. Seguimos besándonos con delicadeza y ternura, como me gusta a mi y a ella se ve que también le gustaba. Ocurrió lo inevitable.
Tumbados en la cama con las pulsaciones todavía aceleradas, le pregunte, susurrando a su oído, que si quería hacerlo de nuevo. A lo que ella contesto también susurrando.
-No se,.... Quizás lo que te diga te caiga mal...-.
Le dije que me contara por favor. Y ella abrazándome me susurro al oído.
-Me encantaría penetrarte..., que seas mía..., mi mujer,...mi nena...-.
Mi corazón empezó a palpitar. No podía creer que lo que estaba dando vueltas por mi cabeza durante mucho tiempo estaba cerca de cumplirse. Tome coraje y le dije que si, que aceptaba su propuesta. Me pidió un poco de tiempo para que ella se preparara. Ana regresó con una bata celeste que le llegaba hasta arriba de las rodillas. Me invito con una copa de vino y me dijo que me quedara tranquilo y que no hiciera nada. Empezamos a besarnos muy delicadamente, con dulzura. Ella acariciaba mi cuerpo, no se quitaba la bata pero se veía que no traía nada debajo. Me besaba por todo el cuerpo y me dijo que me arrodille en el sillón dándole la espalda, que me incline y apoye mis brazos en el respaldo. En ese momento sentí como ella empezó a besar mi espalda y llego a mi culo, besaba y a la vez mordía despacio mis nalgas. Con sus manos acariciada mi espalda y piernas. En un momento, con sus manos separo mis nalgas y empezó a besarme y jugar con su lengua en mi ano. Me pasaba la lengua por esa zona lo cual me excitaba enormemente. Separaba bien mis nalgas y metía su lengua en mi ano, tratando de penetrarme. Yo volaba. Acto seguido y mientras seguía jugando con su lengua, sentí como uno de sus dedos se adentraba en mi culo. Lo hacia entrar y salir despacio, lubricado por su saliva. A mi me encantaba.
Una vez que mi ano se acostumbro, fueron dos los dedos y hasta tres. En todo ese tiempo, no toco mi polla, para nada. Acto seguido, me llevó a su cuarto en donde note un aroma a vainilla y varias velas prendidas, creando un ambiente delicioso. Me hizo recostar en la cama boca abajo y empezó a besar mi espalda mientras apoyaba su pelvis en mi culo. Siguió bajando hasta llegar nuevamente a mi trasero. Separo mis piernas, me tomo por debajo de mi panza y me hizo poner a cuatro patas. En ese momento se quitó la bata. Al ponerme en esa posición, me apoyo con su vagina y empezó a moverse como si me estuviese penetrando. Ella empezó a gemir de placer y sus movimientos se aceleraban. Separó mis nalgas para poder apoyar su coño ya húmedo de excitación en mi culo. Sentía su calor y su vagina en mi, lo cual me excitaba con locura. Ella no me tocaba el pene y no dejaba que yo me lo tocara. Solo me preguntaba si estaba bien y si me gustaba. Yo le decía que SI!!. Ella se corrió por primera vez. En ese momento me pidió que me subiera a ella y separarar mis nalgas con mis manos y apoye mi ano en su vagina. Comenzó con movimientos de vaivén simulando que me estaba haciendo el amor. Sentía en mi culo el roze de su coño húmedo. Estaba bien dilatada por la excitación que tenia. En voz baja me decía...
-Que hermoso culo que tienes mi amor. Me encantaría estar dentro tuyo y hacerte el amor toda la noche-
Yo, mientras tanto, jugaba con sus pechos acariciándolos y entreteniendo mis dedos en sus ya totalmente erguidos pezones. Me pidió entonces que le practicara sexo oral. Me dispuse a colocarme frente a ella, pero acomodo mi cuerpo para que nos quedemos formando un 69. Ella debajo mío. Mientras yo jugaba con mi lengua con su coño y su clítoris, ella jugaba con la suya en mi ano y a la vez me penetraba con sus dedos. Mi lengua acariciaba sus labios vaginales los cuales tenían un color rosado y estaban totalmente abiertos. Los besaba delicadamente. Con mis dedos separe bien la parte superior de los labios para dejar al descubierto su clítoris que estaba erguido en espera de que mi lengua jugara con él. Uno de mis dedos penetro en su vagina y comencé con movimientos suaves y delicados hasta que sentí que se venia por segunda vez. Después de 5 segundos de su ultimo ahhh... me pidió que me pusiera nuevamente a cuatro patas. Escuche que sacaba algo de su mesita de luz. Me pidió que recostara mi cabeza dejando mi culo bien abierto y a la altura de su pelvis. Sentí entonces unos besos y luego que con sus dedos, untaba mi culo con un gel lubricante. Preparó mi ano penetrándolo con un par de dedos, moviéndolos despacio y con delicadeza. En eso sentí que algo se apoyaba en el medio de mi culo, me di vuelta y con grata sorpresa vi que Ana llevaba puesto un arnés con un consolador. Me dijo que no me preocupase que no me iba a doler y si era así que le avisara. Sus intentos por adentrarme eran suaves y delicados, intentado penetrar en principio la punta, hasta que de a poco mi culo fue abriéndose y recibiéndolo con delicadeza. En un momento sentí como entro la cabeza y como, poco a poco, empezó a entrar todo.
Sin darme cuenta y por que Ana me lo dijo, ya lo tenía todo adentro. Comenzó a hacerme el amor, despacio, con dulzura. Sentía como ese pene artificial entraba y salía de mi culo. Yo gemía de placer y ella de pasión. Me preguntaba.
- ¿Te gusta mi amor? ¿Te gusta que te folle así, mi vida, mi nenita?
Yo le decía que si, que no parase. Dentro mió era todo una mezcla de locura, pasión excitación, deseo, TODO. Empezó a moverse mas rápido y a hacerme preguntas como...
¿Quieres mas, quieres que te folle toda?.
Si Si, le decía, fóllame así mi amor -.
Hasta que en un momento ella se corrió por tercera vez. A todo esto yo quería acabar y le preguntaba cuando me tocaba a mi. Espera, me decía. Saco su miembro plástico dentro mió y me invito a subirme a ella. Lo cual hice. Ella sujeto firme el consolador, dispuse mi culo para recibirlo, y de una entro todo. Subía y bajaba como cabalgando sobre ella. Ella me pidió que le besara los pechos y mordiera despacio sus duros pezones. Después de un rato de esa posición, me dijo que me recostara boca arriba, coloco una almohada debajo mío y dispuso mis piernas en sus hombros. Me penetro y empezó a moverse y a decirme cosas como.
-Así me gusta mi amor, mi putita, que goces... ¿Te gusta...? ¿Quieres que siga?
Eso me volvía loco. Yo le pedía por favor que me masturbara para poder acabar. No daba más...
Espera un ratito mas por favor mi amor
Me decía. En eso, se qitó el arnés y saco del armario un consolador de dos puntas. Ella se metió una y me metió la otra a mí. Estábamos los dos en posición perrito con nuestras colas enfrentadas. Empezamos a movernos y sentir como a los dos nos penetraba tan hermoso juguete. Ella se corrió una vez mas y yo que quería correrme. En ese momento, nos dimos vuelta y en la misma posición anterior, yo con mis piernas en sus hombros, me penetro con una punta del doble consolador y ella se penetro con la otra y con su mano movía el juguete para penetrarnos a ambos. Yo no daba mas, le pedía por favor que me hiciera acabar, necesitaba explotar de pasión y poder descarga ese ansia de poder terminar. Ella se veía muy excitada y con ganas de seguir. Ya hacia como una hora o dos, ni lo sabía, había perdido la cuenta del tiempo. Pero comprendió que mi necesidad era tal que me dijo que ahora me tocaba a mi correrme. Volvió a colocarse el arnés, me penetro, se puso un poco de gel lubricante en su mano y mientras me penetraba, me empezó a masturbar muuuuuuuuyyyyyy suavemente. Mi pene erecto estaba a punto de estallar. La sensación de cómo me masturbaba y a la vez me penetraba, era única. No quería que ese momento acabara, pero la naturaleza pudo mas y en cuestión de unos pocos minutos de tal disfrute, mi pene estallo y un abundante y fuerte chorro de lefa salió esparciéndose por mi torso y sus manos. Una vez que ya había terminado, sin sacarme el consolador, se inclino para besarme y lamer todo el jugo derramado en mi torso... siguió moviéndose suavemente hasta que ella se corrió también. Nos levantamos, nos bañamos los dos juntos, tomamos unas copas de vino, me fui a mi casa quedando en vernos de nuevo, antes de que ella se fuera.
A los dos días volvimos a encontrarnos... Nuestros encuentros se prolongaron durante ese mes con bastante frecuencia... unas veces me la follaba yo a ella y otras veces era ella quien se follaba mi culo. Inevitablemente al mes Ana se marchó.
El sábado a medio día llaman a la puerta. Era Ana que en forma de agradecimiento me quería regalar una botella de vino. Todo bien hasta ahí. Pasaron un par de días y nuestra relación no pasaba mas allá de un hola y un adiós cuando nos cruzábamos en el edificio. Pero una tarde a mitad de semana, suena el timbre. Era Ana, se había quedado sin café y me pide que le preste un poco. Me entregó una tacita la cual se la llene y cuando se la di, me agradeció con un beso que rozó mis labios, acompañado por una sonrisa angelical. Quedé pensando en ese beso y me dispuse a comprobar hasta donde era esa insinuación. Mas tarde ese día, le llamé a su puerta pidiéndole si tenia azúcar, que esta vez era yo el que necesitaba algo. Me dio una bolsa recién abierta, me dijo que saque lo que necesite y después en otro momento se la devuelva. Nos despedimos nuevamente con agradecimiento y beso, esta vez mas pegado a los labios que la mejilla. Saque un poco de azúcar de la bolsita, me duché esperanzado en que las insinuaciones se hicieran realidad y volví a devolverle la bolsita de azúcar. Esta vez al entregársela y agradecerle, me jugué a todo o nada y fui directo a sus labios, lo cual ella no trato de impedir. Fue un beso de apenas 2 segundos, que pareció eterno, nos miramos y ahí mismo, nos confundimos en un beso largo y sensual. Entré a su apartamento besándola y abrazándola. Una vez que estábamos parados frente a frente me confeso que le había gustado mucho desde el primer momento que me vio. Lo mismo le dije yo. Seguimos besándonos con delicadeza y ternura, como me gusta a mi y a ella se ve que también le gustaba. Ocurrió lo inevitable.
Tumbados en la cama con las pulsaciones todavía aceleradas, le pregunte, susurrando a su oído, que si quería hacerlo de nuevo. A lo que ella contesto también susurrando.
-No se,.... Quizás lo que te diga te caiga mal...-.
Le dije que me contara por favor. Y ella abrazándome me susurro al oído.
-Me encantaría penetrarte..., que seas mía..., mi mujer,...mi nena...-.
Mi corazón empezó a palpitar. No podía creer que lo que estaba dando vueltas por mi cabeza durante mucho tiempo estaba cerca de cumplirse. Tome coraje y le dije que si, que aceptaba su propuesta. Me pidió un poco de tiempo para que ella se preparara. Ana regresó con una bata celeste que le llegaba hasta arriba de las rodillas. Me invito con una copa de vino y me dijo que me quedara tranquilo y que no hiciera nada. Empezamos a besarnos muy delicadamente, con dulzura. Ella acariciaba mi cuerpo, no se quitaba la bata pero se veía que no traía nada debajo. Me besaba por todo el cuerpo y me dijo que me arrodille en el sillón dándole la espalda, que me incline y apoye mis brazos en el respaldo. En ese momento sentí como ella empezó a besar mi espalda y llego a mi culo, besaba y a la vez mordía despacio mis nalgas. Con sus manos acariciada mi espalda y piernas. En un momento, con sus manos separo mis nalgas y empezó a besarme y jugar con su lengua en mi ano. Me pasaba la lengua por esa zona lo cual me excitaba enormemente. Separaba bien mis nalgas y metía su lengua en mi ano, tratando de penetrarme. Yo volaba. Acto seguido y mientras seguía jugando con su lengua, sentí como uno de sus dedos se adentraba en mi culo. Lo hacia entrar y salir despacio, lubricado por su saliva. A mi me encantaba.
Una vez que mi ano se acostumbro, fueron dos los dedos y hasta tres. En todo ese tiempo, no toco mi polla, para nada. Acto seguido, me llevó a su cuarto en donde note un aroma a vainilla y varias velas prendidas, creando un ambiente delicioso. Me hizo recostar en la cama boca abajo y empezó a besar mi espalda mientras apoyaba su pelvis en mi culo. Siguió bajando hasta llegar nuevamente a mi trasero. Separo mis piernas, me tomo por debajo de mi panza y me hizo poner a cuatro patas. En ese momento se quitó la bata. Al ponerme en esa posición, me apoyo con su vagina y empezó a moverse como si me estuviese penetrando. Ella empezó a gemir de placer y sus movimientos se aceleraban. Separó mis nalgas para poder apoyar su coño ya húmedo de excitación en mi culo. Sentía su calor y su vagina en mi, lo cual me excitaba con locura. Ella no me tocaba el pene y no dejaba que yo me lo tocara. Solo me preguntaba si estaba bien y si me gustaba. Yo le decía que SI!!. Ella se corrió por primera vez. En ese momento me pidió que me subiera a ella y separarar mis nalgas con mis manos y apoye mi ano en su vagina. Comenzó con movimientos de vaivén simulando que me estaba haciendo el amor. Sentía en mi culo el roze de su coño húmedo. Estaba bien dilatada por la excitación que tenia. En voz baja me decía...
-Que hermoso culo que tienes mi amor. Me encantaría estar dentro tuyo y hacerte el amor toda la noche-
Yo, mientras tanto, jugaba con sus pechos acariciándolos y entreteniendo mis dedos en sus ya totalmente erguidos pezones. Me pidió entonces que le practicara sexo oral. Me dispuse a colocarme frente a ella, pero acomodo mi cuerpo para que nos quedemos formando un 69. Ella debajo mío. Mientras yo jugaba con mi lengua con su coño y su clítoris, ella jugaba con la suya en mi ano y a la vez me penetraba con sus dedos. Mi lengua acariciaba sus labios vaginales los cuales tenían un color rosado y estaban totalmente abiertos. Los besaba delicadamente. Con mis dedos separe bien la parte superior de los labios para dejar al descubierto su clítoris que estaba erguido en espera de que mi lengua jugara con él. Uno de mis dedos penetro en su vagina y comencé con movimientos suaves y delicados hasta que sentí que se venia por segunda vez. Después de 5 segundos de su ultimo ahhh... me pidió que me pusiera nuevamente a cuatro patas. Escuche que sacaba algo de su mesita de luz. Me pidió que recostara mi cabeza dejando mi culo bien abierto y a la altura de su pelvis. Sentí entonces unos besos y luego que con sus dedos, untaba mi culo con un gel lubricante. Preparó mi ano penetrándolo con un par de dedos, moviéndolos despacio y con delicadeza. En eso sentí que algo se apoyaba en el medio de mi culo, me di vuelta y con grata sorpresa vi que Ana llevaba puesto un arnés con un consolador. Me dijo que no me preocupase que no me iba a doler y si era así que le avisara. Sus intentos por adentrarme eran suaves y delicados, intentado penetrar en principio la punta, hasta que de a poco mi culo fue abriéndose y recibiéndolo con delicadeza. En un momento sentí como entro la cabeza y como, poco a poco, empezó a entrar todo.
Sin darme cuenta y por que Ana me lo dijo, ya lo tenía todo adentro. Comenzó a hacerme el amor, despacio, con dulzura. Sentía como ese pene artificial entraba y salía de mi culo. Yo gemía de placer y ella de pasión. Me preguntaba.
- ¿Te gusta mi amor? ¿Te gusta que te folle así, mi vida, mi nenita?
Yo le decía que si, que no parase. Dentro mió era todo una mezcla de locura, pasión excitación, deseo, TODO. Empezó a moverse mas rápido y a hacerme preguntas como...
¿Quieres mas, quieres que te folle toda?.
Si Si, le decía, fóllame así mi amor -.
Hasta que en un momento ella se corrió por tercera vez. A todo esto yo quería acabar y le preguntaba cuando me tocaba a mi. Espera, me decía. Saco su miembro plástico dentro mió y me invito a subirme a ella. Lo cual hice. Ella sujeto firme el consolador, dispuse mi culo para recibirlo, y de una entro todo. Subía y bajaba como cabalgando sobre ella. Ella me pidió que le besara los pechos y mordiera despacio sus duros pezones. Después de un rato de esa posición, me dijo que me recostara boca arriba, coloco una almohada debajo mío y dispuso mis piernas en sus hombros. Me penetro y empezó a moverse y a decirme cosas como.
-Así me gusta mi amor, mi putita, que goces... ¿Te gusta...? ¿Quieres que siga?
Eso me volvía loco. Yo le pedía por favor que me masturbara para poder acabar. No daba más...
Espera un ratito mas por favor mi amor
Me decía. En eso, se qitó el arnés y saco del armario un consolador de dos puntas. Ella se metió una y me metió la otra a mí. Estábamos los dos en posición perrito con nuestras colas enfrentadas. Empezamos a movernos y sentir como a los dos nos penetraba tan hermoso juguete. Ella se corrió una vez mas y yo que quería correrme. En ese momento, nos dimos vuelta y en la misma posición anterior, yo con mis piernas en sus hombros, me penetro con una punta del doble consolador y ella se penetro con la otra y con su mano movía el juguete para penetrarnos a ambos. Yo no daba mas, le pedía por favor que me hiciera acabar, necesitaba explotar de pasión y poder descarga ese ansia de poder terminar. Ella se veía muy excitada y con ganas de seguir. Ya hacia como una hora o dos, ni lo sabía, había perdido la cuenta del tiempo. Pero comprendió que mi necesidad era tal que me dijo que ahora me tocaba a mi correrme. Volvió a colocarse el arnés, me penetro, se puso un poco de gel lubricante en su mano y mientras me penetraba, me empezó a masturbar muuuuuuuuyyyyyy suavemente. Mi pene erecto estaba a punto de estallar. La sensación de cómo me masturbaba y a la vez me penetraba, era única. No quería que ese momento acabara, pero la naturaleza pudo mas y en cuestión de unos pocos minutos de tal disfrute, mi pene estallo y un abundante y fuerte chorro de lefa salió esparciéndose por mi torso y sus manos. Una vez que ya había terminado, sin sacarme el consolador, se inclino para besarme y lamer todo el jugo derramado en mi torso... siguió moviéndose suavemente hasta que ella se corrió también. Nos levantamos, nos bañamos los dos juntos, tomamos unas copas de vino, me fui a mi casa quedando en vernos de nuevo, antes de que ella se fuera.
A los dos días volvimos a encontrarnos... Nuestros encuentros se prolongaron durante ese mes con bastante frecuencia... unas veces me la follaba yo a ella y otras veces era ella quien se follaba mi culo. Inevitablemente al mes Ana se marchó.
11年前