Fue con mi futuro suegro...


Daniel es un hombre de 25 años, de 1.80m de estatura, una piel blanca como la leche, tapizada de vellos en los brazos y en sus fuertes piernas (las cuales están muy antojables gracias a que esta en un equipo de fútbol), además de unos ojos verde oscuro y un cabello negro y abundante, y una barba espesa alrededor de sus gruesos y rosaditos labios.

Esta comprometido con Margarita de 23, su novia desde hace varios años, a la cual considera como "la mas buenota" de las chicas con las que ha salido.

"¿Cómo estás Ricardo?" le saluda Daniel a su futuro suegro al llegar a la casa de su prometida, llevando con él un ramo de rosas rojas, tal como le gustan a la chava.

"¡Muy bien cabrón! Pásale, ahorita llamo a Margarita"

Ricardo tiene 50 años, pero pese a su edad se ve bastante bien conservado, ya que siempre va al gimnasio a trabajar todos sus músculos, no le gusta que le hablen de usted ni lo llamen señor, Don o cualquier otra palabra que asome tan siquiera ligeramente su verdadera edad.

Daniel lo mira de pies a cabeza, siempre le ha llamado mucho la atención como se mueve su redondo y levantado culito, por eso cuando el hombre se voltea de espaldas Daniel se queda mirando como hipnotizado aquel trasero y de inmediato siente como su verga dormida amenaza con despertar.

"Hola mi amor" lo saluda Margarita con un beso.

"Bueno, yo los dejo" comenta Ricardo despidiéndose de Daniel con una sonrisa y una mirada rápida al ziper de su pantalón donde asoma una apetecible pija que al parecer a comenzado a crecer.

Daniel no se puede quejar, su vida sexual con Margarita ha sido de lo más satisfactoria, nada le agrada tanto como unos buenos senos, una vulvita húmeda y por supuesto, un culito apretado y levantadito eso si sin importar si es de un hombre o una mujer.

Más de una vez se ha hecho una paja imaginando como algunos de sus camaradas del equipo de fútbol en el que juega le entregan su culito, siempre escogiendo los más apetecibles, los cuales ha llegado a ver en los vestidores.

Se frota su gran verga rosadita y circuncidada, gimiendo despacio pensando como su gran paquete podría entrar en alguno de aquellos culitos con unas embestidas que lleguen hasta el fondo y siente como de repente de su instrumento comienzan a salir chorros de semen calientito empapando su velluda mano sin contar con lo bien que se siente de tener esas fantasías que lo calientan tanto.

Pero eso solo son fantasías, hasta ahora no había tenido el placer de probar el culo de otro hombre, lo cual lo obsesionaba cada día más.

Una tarde recibe una llamada, es su futuro suegro, quien lo invita a que se vayan a escalar unas montañas fueras de la ciudad, a lo cual Daniel acepta encantado porque sabe que le agradará a su prometida que él y Ricardo se lleven muy bien y porque tendrá a su entera disposición aquel trasero con el que tantas pajas se ha hecho ya.

El gran día llega ¡un domingo a las cinco de la mañana! Quedaron ambos de encontrarse en una avenida, donde Ricardo pasaría por él en su camioneta último modelo.

"Hola Daniel" le dice el hombre maduro y atractivo, de piel lampiña, sin sobrepeso, muy musculoso, cabello abundante (nada de calvicie ni canas) y pocas arrugas para su edad.

"¡Pinche Ricardo!" le responde Daniel ya en confianza, ante la ausencia de su querida futura mujer, siempre se han llevado muy bien y les gusta bromear "¿Cómo se te ocurrió hacer que me levantará a las cinco en domingo?"

Lo comenta falsamente, ya que en realidad no le importa mad**gar un día más y menos después de mirar como aquel hombre viste unos pantalones cortos de una tela tan pegada que su culo lucirá al máximo.

Ricardo no se queda atrás, ha visto como su atractivo y futuro yerno viste una camisa sin mangas que dejan al descubierto sus fuertes brazos y unos pantalones cortos que fácilmente podrían marcar su paquete cuando este creciera, no puede ocultar esa mirada caliente con la cual se podría comer vivo a Daniel de pies a cabeza, ¡tantas ganas que tiene de saborear su pija!

En el camino platican sobre cosas aparentemente intrascendentes, Ricardo de vez en cuando voltea a ver de reojo al paquete de su yerno, a lo cual Daniel se da cuenta y comienza a sonreír.

Al fin llegan, cuando el sol está a punto de salir, ambos saben que en aquella montaña no hay más mortales que ellos dos, así que se disponen a escalar un poco, Daniel se sorprende como su futuro suegro pese a su edad tiene bastante condición física y siempre va tras él.

"Tú eres el experto, guíame" es su excusa, en realidad, lo hace para contemplar de cerca aquel apetitoso culo.

"Vamos a detenernos a descansar un poco" comenta Ricardo a Daniel después de escalar un trecho considerable, este asiente y se sientan bajo un árbol, para que la sombra les de mejor a ambos, se sientan tan juntos que juntan sus piernas desnudas.

Ricardo experimenta una repentina excitación al sentir como la fuerte y velluda pierna de su yerno se pega a la suya.

"Dame un poco de eso" le comenta Daniel a Ricardo al verle tomarle sorbos a su bebida deportiva para rehidratarse.

"¡Ah cabrón! Olvidaste traer tus bebidas" comenta el hombre lampiño pasándole su refrescante bebida a su futuro yerno, éste toma con desesperación del mismo lado donde vio que Ricardo le había bebido.

"¿De verdad quieres a mi hija?" le pregunta de repente Ricardo a Daniel después de un rato de silencio.

"¿Por qué lo preguntas? ¿Qué acaso te he dado motivos para que lo dudes?" comenta Daniel extrañado y visiblemente m*****o.

"¡No cabrón! Lo que pasa es que sabes que ella es lo más importante para mí después de mi mujer y que te vas a llevar contigo al tesoro más grande de mi vida, mi pequeña, y quiera dejarla en buenas manos"

"Te aseguro que está en las mejores manos" comenta Daniel y añade "no te preocupes viejo".

"No me llames viejo cabrón, sabes que yo apenas acabo de pasar los 40" comenta Ricardo, a lo que Daniel no puede disimular unas carcajadas.

"¡De que te ríes cabrón!" Ricardo le reclama m*****o.

"De nada suegro, es solo que tienes razón, eres bastante atractivo para tu edad, tus cuarentaytantos como dices tú" exclama Daniel.

Ricardo, halagado por el cumplido y sin dejar de presionar su pierna contra la de su futuro yerno a quien parece agradarle este extraño juego porque ni siquiera da la ***** señal de querer retirarla, le dice:

"¡Sí cabrón! Y también soy rebueno para la cama, a mi vieja siempre la hago gritar de placer, espero que tú también seas un buen amante para mi hija, nunca te perdonaría si no la haces gozar en la intimidad"

Daniel se sonríe ante este comentario "descuida suegro, yo le doy sus buenas cojidas a tu hija, no es por presumirte pero tengo un miembro bastante delicioso y grande".

"Ya lo creo que sí" piensa Ricardo para sí mismo, a ambos con la conversación y el roce de sus respectivas piernas y brazos se les ha comenzado a levantar sus respectivos paquetes, asomando el bulto en sus pantalones cortos.

"¡órale cabrón ya te está calentando esta plática!" comenta Ricardo señalando hacia la pija de Daniel.

"Y tú no te quedas atrás suegro" le responde Daniel haciendo el mismo ademán.

"¿De verdad si haces a mi hija feliz en la intimidad?" pregunta Ricardo con toda la naturalidad del mundo en su voz, aunque por dentro está ardiendo de calentura.

"No sabes cuanto suegro" responde Daniel y de repente, sin pensarlo dos veces le pregunta.

"Ya que dudas tanto, ¿no te gustaría comprobarlo?"

Ante este comentario Ricardo se enciende más y siente como su paquete comienza a crecer estrepitosamente, resaltando cada vez más de la delgada tela del pantalón corto, a Daniel le ocurre lo mismo.

"De acuerdo cabrón, al fin y al cabo aquí nadie nos puede ver" es su respuesta.

Ambos se voltean su cuerpo completamente para mirarse frente a frente ahora Daniel tomando las piernas de Ricardo entre las suyas a lo cual este se prende más y abrazándole.

Acerca lentamente su rostro al de su futuro suegro hasta que ambos sienten la respiración agitada de uno sobre la piel del otro y lentamente posa suavemente sus labios sobre los de Ricardo, este siente como la barba del otro le raspa su piel provocándole escalofríos de placer.

Ambos comienzan a intensificar sus besos explorando sus respectivos labios, y probando uno la saliva del otro.

Mientras continúan besándose, ahora tocándose sus respectivas lenguas las que luchan cada una por invadir la garganta del otro, Daniel comienza a sobarle las nalgas a Ricardo por encima de la tela de su pantalón corto, es la primera vez que toca el trasero de otro hombre y más aquellas nalgas tan apetecibles y que tanto ha deseado.

Lo cual los excita a ambos aún más , ahora es Ricardo quien posa su mano sobre el paquete de Daniel por encima de la tela de su pantalón corto, sintiendo el gran tamaño del mismo, casi de manera simultanea ambos meten su mano por debajo de la tela para sentir de lleno el paquete y las nalgas del otro.

Paran de besarse y ahora Ricardo comienza a sobarle el abultado y rosadito paquete a Daniel, y lentamente acerca su rostro al mismo y comienza a lamerle el tronco, posteriormente le chupa la puntita del mismo saboreando los líquidos preyaculatorios y el sabor de aquel pedazo de carne.

Ahora comienza a metérsela hasta el fondo, sintiendo como llega hasta su garganta, Ricardo nunca imaginó aquel éxtasis que causa el solo hecho de llevarse la pija de otro a la boca, incluso la sensación es mucho más placentera que cuando mama el coñito de su mujer.

Daniel no se queda atrás gime de placer, sus suspiros son cada vez más profundos, siente que esa mamada que le esta dando su futuro suegro es incluso mejor que las que le ha dado Margarita.

La estimulación en su pija es tan grande que casi siente que se va a venir, pero sabe que aún falta lo mejor por lo que la separa de la boca de Ricardo, ambos se ponen de pie y se besan de nueva cuenta sintiendo nuevamente como sus labios y lenguas combaten por entrar cada uno en la boca del otro.

Ahora Daniel le ha bajado a Ricardo su pantalón corto, para de besarlo y se coloca detrás de él susurrándole al oído de manera cachonda:

"Querido suegrito, prepárate para recibir mi verga en tu cerrado agujerito"

Ricardo se estremece de placer al escuchar estas palabras y con un tono de voz igual de bajito y confidencial le responde:

"hazme lo que quieras cabroncito, ahora yo soy como Margarita, cuando tú le haces el amor"

Sin mediar más palabras, Daniel se humedece los dedos de su mano con su propia saliva y comienza a frotar uno por uno en el culito de Ricardo, haciendo a este lanzar unos gemidos de placer.

Poco a poco va introduciendo el dedo en el agujerito, uno tras otro, luego penetra dos dedos a la vez volviendo loco de excitación a Ricardo.

Ya un poco más abierto el culito de este, Daniel se hinca quedando su cara frente a aquel grandioso y apetecible trasero, bastante bien conservado y atractivo.

Comienza a olfatearlo y luego le da un masaje con la lengüita al agujerito de Ricardo, quien cada vez está más cachondo y comienza el mismo a jalarse su larga pija.

"¿Ahora si estas listo?" le pregunta Daniel a Ricardo en un susurro a su oreja cuando se ha vuelto a poner de pie.

"¡Hazme tuyo cabrón!" Es la respuesta de Ricardo.

Daniel comienza a meter su instrumento lentamente en el agujero de Ricardo provocándole el mayor placer de su vida sexual.

El chavo disfruta cada vez más la sensación de tener su polla dentro de las nalgas de su futuro suegro y la inserta cada vez más adentro, sintiéndose cada vez más cachondo, las embestidas son más intensas a cada momento haciendo gemir a Ricardo.

Finalmente, Daniel vacía su leche dentro del culito de Ricardo, quien siente el líquido calientito dentro de sus intestinos.

Al sacar Daniel su pija, Ricardo se voltea frente a él, lo toma de las mejillas y le planta un cachondo beso en la boca, sintiendo de nueva cuenta los rosaditos, gruesos y apetecibles labios de su yerno, así como el roce de su barba que lo vuelve loco de placer.

Mientras ambos continúan con sus besos cachondos de lengüita, Daniel toma la verga de Ricardo que sigue muy dura de tanta excitación y comienza a frotarla lentamente, haciéndole una maravillosa paja, para él es la primera vez que toma otra pija que no sea la suya.

Así continúan ambos besándose larga y profundamente, con Daniel con una mano haciéndole la paja a Ricardo y con la otra acariciándole las nalgas lampiñas, redonditas y gruesas, Ricardo con ambas manos cubriéndole el cuello y la nuca a Daniel como si fuera su hombre, su príncipe azul.

Así continúan hasta que Ricardo se viene derramando su leche entre las manos de Daniel, este se la chupa de los dedos y la mano y luego con un nuevo beso se la pasa a Ricardo, no hay sensación más maravillosa, ambos han desatado toda su calentura.

Ya una vez que se han subido los pantalones cortos se vuelven a sentar otra vez con las piernas muy juntas, pero ahora también tomados de la mano y Ricardo recargando su cabeza en el hombro de Daniel le comenta:

"Ahora ya se lo que siente mi hija cada que te la cojes" A lo que Daniel responde:

"Sabía que no te decepcionaría suegro, anda ya descansamos un buen rato, vamos a seguir escalando la montaña"

"Órale cabrón"

Ambos continúan con su paseo durante el resto de aquel domingo y en cada descanso bajo otro árbol continúan cachondeandose, ya sea besándose, agarrándose la pija el uno a otro o dándole Daniel masajes en las nalguitas a Ricardo.

Pronto llega el día de la boda, pero antes de que esta se lleve a cabo Daniel le hace una visita privada a su ya casi suegro Ricardo y ambos quieren gozar otra vez del sexo entre machos, ese momento será importante para ambos y ocurrirá algo inesperado…

Esa mañana el chavo se levanta muy cachondo, ya que entre sueños se ha cogido una vez más a su ya casi suegro Ricardo, el solo pensar en su hermoso culito hace que su verga se ponga dura como una piedra y se le marque más en su truza blanca, sobresaliendo la punta ligeramente de la delicada tela.

Ya tiene listo su smokin colgado en un gancho en su clóset, hoy será el día en el cual entregue su vida a la de Margarita y no habrá marcha atrás.

Mira de reojo a un segundo smokin:

"¡Pero si es el de Ricardo!" piensa para sí acordándose de que él mismo se lo había rentado y no se lo había entregado el día anterior.

"Tendré que ir a la casa de ese cabrón" piensa para sí con una cara de fastidio, aunque en el fondo se alegra porque por su misma cachondería no se podrá aguantar hasta la noche que se coja a su mujer y no le apetece hacerse una paja.

Daniel toca el timbre de la casa de Ricardo con el smokin de él en su mano, viste muy informal, unos pantalones cortos (el calor es adorablemente implacable), ¡muy cortos! Que muestran casi en su totalidad sus velludas y fuertes piernas y una playera sin mangas que le marca su ancho pecho y su duro torso.

Le abre la puerta su futuro cuñado, Ricardo, de 19 años, que para distinguirlo de su bien conservado y apetecible padre lo llamaremos Ricky.


"¡Que haces aquí wey! ¿No deberías estarte preparando para la boda?" pregunta Ricky verdaderamente sorprendido.

"Sí wey, tienes razón, lo que pasa es que tu viejo me pidió que le rentara el smokin y se me olvidó entregárselo ayer y pues mira…" le muestra el traje.

"Si quieres yo se lo doy" comenta Ricky intentando quitárselo a Daniel, el cual lo aleja de las manos del chico y le comenta.

"Prefiero entregárselo personalmente a tu viejo ¿ahora no está en casa?"

Ricky sorprendido responde: "Sí, pásale wey"

Ricardo esta dándole unos tragos a una cerveza, mirando la tele, también en pantalones cortos y playera sin mangas, aprovecha que solo están en la casa él y su hijo, ya que las mujeres han ido a arreglarse al salón de belleza y hacer los últimos preparativos para la boda.

"¡Hola cabrón! ¡Ah me trajiste mi smokin!" Comenta Ricardo al ver a su ya casi yerno parado a un lado de la tele, Ricky se ha retirado dejándolos solos.

"Sí suegro, se me olvidó traértelo ayer" Responde Daniel y aprovechando que Ricky ya no está, deja el smokin en un sillón y se sienta junto a Ricardo, muy junto a él juntando su desnuda pierna con la del otro y pasándole un brazo por encima de su hombro.

Ricky desde su habitación escucha los ruidos y las bromas de su papá y su ya casi cuñado, no le parece extraño que hablen tan fuerte y rían tanto puesto que ellos siempre se han llevado excepcionalmente bien, lo que le extraña es que Daniel haya querido ver a su papá en lugar de solo dejarle el smokin.

El muchacho toma una revista porno que esconde tan recelosamente en su armario, Ricky es un chico muy atractivo es de piel blanca, con cabello muy negro y unos labios no muy gruesos ni rosaditos como los de Daniel, pero si bastante antojables, igual que su papá tiene un instrumento muy bien dotado que comienza a crecer rápidamente al mirar a las palyboy desnudas.

Allá en la sala, la cachondez de Daniel y Ricardo es tan grande que ya han comenzado a besarse profundamente, saboreando una vez más cada uno los labios y la lengua de otro y se han bajado los pantalones cortos, acariciándose la verga mutuamente, ambas ya bastante paradas y duras.

Aunque Ricky podría salir en cualquier momento de su habitación ellos se concentran en lo que hacen tan bien, en el momento menos esperado, Daniel ha volteado una vez más de espaldas a Ricardo y ahora está frotando su pija en las nalgas de éste, mientras con sus manos le soba el paquete y Ricardo trata de no hacer ruido, pero uno que otro pujido sale de sus labios.

Ricky trata de hacerse una paja con la revista, pero los ruidos de la sala no lo dejan concentrarse lo suficiente, haciendo que aunque su polla siga erecta y por más que intenta frotársela ensalivándola con sus dedos porque así siente mayor placer y se desliza más fácil de entre sus dedos no logra ninguna eyaculación, por lo que decide salir de la habitación para ir a platicar con su papá y su casi cuñado.

Mientras tanto, Daniel ya ha insertado su verga hasta el fondo del lindo culito de Ricardo, ambos están de pie, frente a la tele que muestra ahora unos modelos masculinos que lucen atractiva ropa de verano, todos bien bronceados y muy guapos, debajo de su ropa se puede adivinar unas buenas pijas que Ricardo no pensaría dos veces en meterse a su boquita mamadora.

Ricky no puede creer lo que mira desde el marco de la puerta, ¡su padre esta siendo cogido por su futuro cuñado! Ambos se ve que disfrutan mucho de aquel erotismo, para sorpresa del chico mira como su padre voltea su cara hacia un lado y Daniel comienza a besarlo en la boca de manera muy cachonda.

El chico jamás se imagino observar como dos hombres se cogen, ni siquiera había fantaseado con otro chavo, por lo que al principio mirar la escena le causó repugnancia, pero decide quedarse en silencio, quiere saber que más van a hacer.

"¡No te vengas ahora!" comenta Ricardo a Daniel en un suspiro cuando siente líquido preseminal… "quiero que te vengas en mi boca ahora, no en mi culo, ¡quiero tragarme toda tu leche!"

Daniel asiente sacándose su pija del culo de Ricardo, éste se inclina y comienza a darle una buena mamada al veinteañero, chapándole la puntita en un primer momento y luego metiéndosela toda lentamente en un mete-saca que vuelve loco de placer a Daniel.

Ricky sigue inmóvil incrédulo a lo que mira, esa sensación de repugnancia y asco no ha desaparecido de su mente, aunque se da cuenta con horror que su paquete está muy crecido, más de lo que él esperaba marcándose de manera clara en su pantalón corto, por lo que sin reflexionar se acerca a ellos.

"¡Pinches maricones!" son sus palabras, Daniel abre los ojos (que tenía entrecerrados mientras su querido suegro le daba su mamadita) repentinamente y Ricardo suelta la pija del otro de su boca, ambos miran al chico llenos de espanto.

"Papá, no sabía que te gustaba la verga y tú cabrón, ¿acaso piensas casarte con mi hermana de todos modos?" ambos hombres se sienten descubiertos, en un principio sienten vergüenza, pero Daniel sin poder evitarlo mira hacia el pantalón corto de Ricky y nota su erección.

"Le voy a decir todo a mamá y a Margarita, ¡no puedo permitir que mi hermana se case con un maricón!" se dispone a retirarse de nuevo a su habitación cuando la fuerte voz de Daniel lo detiene.

"¡El maricón serás tu cabrón! Un verdadero hombre no anda de comadre chismosa, diciéndole a las viejas lo que los machos hagan o dejen de hacer"

Estas palabras le calan muy hondo a Ricky, su papá se ha sentado en el sillón y contempla la discusión entre ellos.

"Yo seré chismoso, pero nunca dejaría que otro hombre me meta su verga en mi culo" comenta mirando a su papá.

Daniel se acerca con determinación a Ricky y lo toma de los hombros, éste intenta safarze, pero la fuerza de Daniel es mucho mayor, enojado le dice.

"Tú no dirás nada cabrón, yo me casaré con tu hermana y si quiero puedo seguirme cogiendo a tu padre" Ricky comienza a forcejear con Daniel, Ricardo se pone de pie, abraza a su hijo por la espalda y lo obliga a que se ponga de frente a él.

"No Ricky, tú no vas a decir nada, ¿sabes hijo? Eres muy guapo" el padre le acaricia el rostro con sus manos, el muchacho hace una cara de repugnancia y ahora Daniel está sosteniéndolo por detrás para que no se escape.

"Has crecido mucho" continua Ricardo "no puedes hacernos nada, porque tú también vas a cachondearte con nosotros"

Al terminar la frase Ricardo, acerca su rostro al de Ricky, le sostiene con ambas manos su cabeza para que no se voltee y le planta un fuerte beso en la boca, el cual el chico no corresponde.

Daniel ha bajado sus manos a la altura de su cintura y comienza a acariciarle la pija a Ricky, la cual comienza a pararse al sentir el toqueteo, Ricardo vuelve a besar *********** a su hijo, tratando de abrir con sus propios labios los del muchacho, quien en un principio se resiste, pero poco a poco y sin saber porque comienza a corresponder a su beso.

Ambos padre e hijo se están besando de manera cachonda, para Ricky es la primera vez que besa a otro hombre y le gusta sentir los cálidos y humédos labios de su padre sobre los suyos, ahora siente la lengua de éste que busca con desesperación la de él.

Daniel ha soltado a Ricky, ya no es necesario que lo detenga ***********, sabe que el chico cooperará y la pasará bien con ellos, ahora ha tomado su propia pija y comienza a jalársela lentamente mientras contempla como aquel par no para de besarse y ahora Ricardo le soba las nalgas a Ricky.

"¿Qué haces papá?" comenta Ricky en un susurro al separar su padre sus labios de los de él, siente como el hombre le respira en la cara, Ricardo abraza a su hijo y le dice al oído.

"¡Te voy a meter mi verga en tu culo hijito! Quiero que sientas tan rico como yo siento cuando Daniel me la mete" Ricky pone una cara de angustia y se separa de su papá.

Ahora Daniel se acerca a Ricky y le toca la verga por encima de su pantalón corto acariciándola, sin pensarlo le baja el pantaloncillo junto con su truza y contempla extasiado una pija bastante crecida y que gotea de manera jugosa líquido preseminal.

Aprovechando que las nalgas de su hijo han quedado al desnudo, Ricardo se inclina detrás de él comienza a sobar con su lengüita el agujerito del chico, quien ha comenzado a sentir bien rico y gime de placer.

"Ahora ya no tengas miedo" le dice Daniel sin dejar de sobarle la polla a Ricky y acerca su rostro al del chico que tiene los ojos cerrados y le planta un suave beso en los labios.

Ricky abre los ojos y ahora él acerca el rostro de Daniel y comienza a besarlo de manera cachonda, explorando con su propia boca la de Daniel, que esta mucho más rica que la de su papá porque es gruesa, carnosa, rosadita y siente además como la barba de Daniel le raspa cachondamente su piel.

Mientras los muchachos continúan besándose, Ricardo se ensaliva los dedos y comienza a meter uno por uno en el apretado agujerito de su hijo, y ahora Ricky posa una mano en las nalgas de Daniel, éste la retira bruscamente diciéndole.

"A mí no me gusta que me agarren las nalgas, ni me den por el culo"

"¡No se vale cabrón! Yo me voy a dejar que mi papá me la meta sin ser maricón, ahora tú tienes que dejar que yo te la meta a ti, es lo justo"

Ricardo sin dejar de meterle y sacarle los dedos al cada vez más abierto agujero de su hijo comenta:

"Tiene razón Ricky Daniel, es lo justo cabrón, déjate hacer, ahora no me salgas mojigato"

Aunque sin dejar de sentir temor Daniel asiente y se vuelve a besar con Ricky de manera desesperada y ahora no opone resistencia cuando el chico de 19 años le vuelve a sobar las nalguitas desnudas.

"¡Listo!" Comenta Ricardo "Ahora vas a saber lo que es una buena cogida"

Poniéndose de pie, comienza a frotar con su pija el culito de su hijo, mientras éste, sin parar de besarlo, ahora le va metiendo los dedos en el culo a Daniel, el cual no deja de masturbarle su verguita ni de sentir entre sus dedos su sabroso líquido preeyaculatorio.

Le mete la puntita, Ricky lanza un pequeño grito mezclado de placer y dolor, el cual Daniel calla inmediatamente con un beso… ahora Ricardo mete poco a poco su verga en el agujerito e inicia su mete-saca a un ritmo constante para que el chico se acostumbre a recibir en sus entrañas aquel instrumento.

Daniel, por sí mismo, ahora se ha puesto de espaldas a Ricky y mueve su culo con ritmo rozando con la verga del chico, mientras éste siente un intenso placer en sus nalguitas con la pija de su papá dentro y ahora también en su verga al tocar el culo de Daniel.

Ahora lentamente Ricky va metiendo la puntita de su verga en el culito de Daniel, sin que su papá saque su pija del culo de él.

Daniel siente un pequeño dolor por ser su primera vez con una pija dentro de él, pero ese dolor lentamente se convierte en una tremenda excitación, Ricky se da cuenta de que la verguita de Daniel ha crecido todavía más y comienza a acariciarla con una mano sintiendo mucho placer ante la sensación que le provoca la textura de aquel pedazo de carne.

Ricardo quiere venirse dentro del culo de su hijo, pero se contiene un poco y ahora se va delante de Daniel y comienza a besarlo apasionadamente en los labios, Ricky aún con su pija dentro de Daniel, agarra las vergas de su papá y su cuñado, las junta y comienza a acariciarlas a ambas, como masturbándolas a la vez.

Los tres sienten muy rico, ahora Daniel, que está en medio, sin pensarlo, se saca la verga de Ricky y se voltea frente a él y comienza ahora a besar al hijo muy intensamente, Ricardo aprovechando el culito abierto de Daniel ahora es él quien le mete su pija que es más gruesa que la de su hijo por lo que le causa una nueva sensación a su casi yerno al presionar con su paquete para que se le abran más las nalguitas.

Ahora Ricky se voltea de espaldas a Daniel y comienza a sobar su culito en la pija de éste, quien ni tardo ni perezo mete su rico instrumento que también es más grueso que él de su padre al culito, los tres comienzan a gemir y se mueven a un ritmo mete-saca lento, pero cachondo.



No tienen ninguna prisa por terminar aquella mañana de placer, saben que las mujeres no llegarán hasta pasadas la una de la tarde y apenas son las once y media.

Después de un buen rato de permanecer en esa posición, Ricardo saca su verga del culo de Daniel y se coloca delante de su hijo y comienza a besarlo nuevamente en la boca, Daniel sin sacar su instrumento de Ricky y con sus manos le soba las nalguitas a Ricardo, esas nalguitas que siempre le han gustado y siguen siendo sus preferidas pese a todo.

Ahora Ricky voltea a su padre de espaldas y comienza a sobarle su agujerito con su verga, Daniel ya casi a punto de venirse saca su verga del culo de Ricky se inclina ante Ricardo y sin pensarlo dos veces empieza a lamerle el tronco a su pija.

Casi a la vez Ricky comienza a meter la puntita de su verga en el culo de Ricardo y Daniel a su vez comienza a chuparle la puntita de su pija, ambos uno metiéndosela a en el culo y el otro chupándosela meten sus vergas hasta el fondo.

La sensación es bastante placentera, pero ahora rotan papeles sexuales, Daniel le mete de nueva cuenta la verga a Ricardo y Ricky le chupa la pija a su papá, ante tantas cogidas y mamadas Ricardo siente que se quiere venir y sin evitarlo comienza a soltar grandes cantidades de leche, que Ricky tiene que tragarse con mucho placer.

Aún tiene semen en su boca, se acerca a su papá que sigue siendo cogido por Daniel y lo besa compartiéndole su leche, ahora llega con Daniel y comienza también a chuparle sus labios sintiendo su barba y buscando su lengua.

"Ahora te toca a ti Ricky" le dice Daniel sensualmente al chico y comienza a cogerselo de nuevo, mientras ahora Ricardo comienza a mamarle su verga a su hijo.

Ricky no aguanta más y se viene en la boca de su padre, quien se traga todo el semen de su hijo y se lo da a probar con sus labios, besándose una vez más de manera cachonda, Daniel sigue cogiendose a Ricky, también desea venirse y la sensación es cada vez más fuerte.

Por lo que finalmente lanza su leche dentro del culo de Ricky mientras le besa el cuello sensualmente.

Ricardo se ha ido a la ducha, para preparar la temperatura del agua, que sea más o menos fresca, porque los tres están muy sudados de tanto esfuerzo que hicieron.

Ricardo siente en su desnuda piel como el agua le cae, despertando sensaciones agradables y refrescantes, les llama a los otros dos, quienes aun jugueteando y regalándose besos de vez en cuando se meten con Ricardo al chorro de agua.

Los tres comienzan a refrescarse y lanzarse el agua los unos a los otros riendo sonoramente, luego Ricardo le enjabona la espalda a su hijo, mientras Daniel lo hace con el mismo Ricardo sin dejar de darle nalgaditas en su rico culo.

Luego se enjabonan entre todos, tocándose las vergas y provocando nuevas erecciones, ¡que rápido se han recuperado de las eyaculadas! Se abrazan juntos y prometen cada que puedan continuar con estas aventuras que solo quedaran entre ellos tres, que serán familia.

Sellan el pacto, juntando las tres vergas y moviéndolas como espadas golpeándolas mientras los chorros de agua fresca siguen impactándole en su piel, llevándose los restos de sudor y jabón de sus cuerpos.

Esa noche finalmente Daniel se casa con Margarita, la fiesta es muy concurrida, todo mundo baila, toma y se divierte a lo grande.

En un momento a solas entre padre e hijo, comienzan a platicar nuevamente.

"Papá voy a extrañar mucho a Daniel, tiene una verga deliciosa, que lástima que este próximo mes sea solo para mi hermana, ¡como la envidiaré!"

"Estoy de acuerdo contigo Ricky, ese cabrón hará muy feliz a mi hija, pero no te preocupes, tú y yo la vamos a pasar muy bien y cuando este wey regresé lo invitaremos" le contesta Ricardo de manera pícara con una sonrisa en sus labios.

Ricky le guiña un ojo a su padre, llega Daniel con ellos, les da una palmada a cada uno y sonriendo les dice:

"No se preocupen, regresaré pronto y ya gozaremos de nueva cuenta" los tres están completamente de acuerdo, llegan Margarita y su mamá llevándose al novio y dejando a padre e hijo solos con su complicidad...
発行者 renovatio111
11年前
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