La madre y la hija parte 2

El fin de semana siguiente, iba a llamar a Pepa, pero desafortunadamente tuvé un accidente con el cohe (que no fue culpa mía) un poco serio; perdí el trabajo, ya que entre operación, postoperatorio y rehabilitación pasó cerca de un año, aunque me quedó una buena indemnización, de la que tiré mientras me salía otra cosa. Ya estabamos en 1994, casi al final del verano, y había encontrado trabajo en una empresa de reformas, ya que tenía experiencia en casi todo tipo de trabajos de ese ramo; el caso es que llevaría un año y 3 meses en la empresa, cuando mi nuevo jefe me comentó que había que ir a hacer una obra en un chalet de las afueras de la capital, y que fuera para ver todo lo que se necesitaba y es que lo que quería la cliente. LLegué al chalet, llamé al portero automático, dijé quién era y me abrieron.

Mientras iba hacia la entrada de la casa, examiné curiosamente la zona: el chalet era de dos plantas, con una balconada que recorría toda la primera planta; tenía un cesped muy bien cuidado, con algunos arboles, y en uno de los lados, se intuía lo que parecía una piscina; todo estaba rodeado por una valla con setos, para resguardar de las miradas curiosas. Antes de llegar a la puerta, salió una criada para decirme que esperar en la entrada de la casa a la señora, esperé de pie unos cinco minutos, observándolo todo, cuando de repente una voz familiar me dijó:
- Eres el que han mandado de la empresa de reformas, ¿no?- y al girarme para responder, la sorpresa mía fue mayúscula.
- Sí, señora, me han man..- y en ese instante, detuvé la respuesta, ya que no me podía creer lo que estaba viendo, era una casualidad del destino o del azar.
- ¿Pepa, eres tú?- comenté con voz entrecortada
- No es posible, es increíble, pero si tú eres Javier- contestó ella cómo emocionada.

En ese momento, dejamos atrás las cponvencionalidades, ya no erámos cliente y empresa, erámos dos amigo. Nos acercamos mutuamente, nos dimos los besos de cortesía de rigor, Pepa le dijó a la criada que se marchara, y me dijó que la acompañara al jardín para explicarme lo que quería hacer.
Según ella, quería hacer 2 caminos de losas de tamaño mediano hasta la piscina, uno desde el salón y otro desde la cocina, cambiar la fachada que daba del salón a la piscina por unas cristaleras correderas y sobre todo, abrir una segunda entrada al lado de la puerta de entrada a la parcela, para entrar directamente con el coche hasta el garaje. Fuí tomando nota de todo, para hacer el presupuesto, cuando ella me paró:
- Sabes, javier, todavía estoy esperando tu llamada- dijó, mientras una sonrisa provocadora se dibujaba en su cara, mientras que yo me fijaba en su cuerpo; apenas había cambiado en esos años, es más, para mi gusto, estaba aun mejor. LLevaba una falda negra de estas de tubo, que apenas odía contener ese culo tan bonito que tenía; sus piernas seguían firmes, y sus pechos estaban enmarcados por una camisa de un tono azulado. Joder, Pepa estaba igual de tremenda que la primera vez que la ví,- pensé-, mientras no me fijaba en que ella no paraba de mirarme.
- Pensé, vaya otro capullo de estós, que en cuanto las mujeres tienen unos años de más, ya no quieren nada oon ellas- expresó con un tono melancólico, a la par que crítico.
Le expliqué todo lo que me había pasado, a lo que ella se disculpó diciendo que no sabía nada y que me perdonara, y lo le dijé que no pasaba nada. Cómo había cierta confianza, le pregunté por el pedazo de cambio de status que habían tenido, a lo que Pepa me respondió que le había tocado una primitiva de las gordas, y que lo tenía todo invertido en varias cosas, que le daban mucho beneficio. Después de despedirme amablemente de Pepa, quedé que a la mayor brevedad posible le traería el presupuesto y el orden de actuación de los trabajos.

Al día siguiente, ya tenían terminado el presupuesto, así que después de concretar con mi jefe cuál sería el mejor orden para hacerlos, decidí acercarme al chalet de pepa cuando terminara la jornada para comentarselo. Aunque eran primeros de septiembre, en Córdoba todavía hacía mucho calor, así que pensé que cómo había confianza, se lo llevaría por la tarde. Llegaron las ocho de la tarde y llegué al chalet, llamé al portero y me abrieron, llamé al timbre de la puerta, y apareció Pepa, que había salido a recibirme, ya que según me dijo la criada sólo estaba media jornada. Mientras ibamos para el salón, me fijén que llevaba una bata de colores con un poco de escote y unas zapatillas de andar por casa; nos sentamos en el sofá, le expliqué el presupuesto y la duración de las obras (nos llevaría unas tres semanas, ya que solamente la nueva cancela se llevaba cerca de semana y pico) y pepa dijó que sin ninggún problema, que estaba de acuerdo, se levantó, fue a otra habitación y regresó con un talón por el 15% del presupuesto, para los materiales. Me preguntó que si tenía prisa, a lo que dijé que no, y me invitó a una cerveza, a lo que no pude negarme, y mientras estábamos hablando, se oyó el ruido de un coche que entraba; Pepa se asomó por una de las ventanas, volvió, y sin decir nada, se volvió a sentar. Al rato, se oyó:
- Máma, ya estoy en casa- y esa voz sí que me resultó familiar del todo.
- Estoy en el salón, hija- respondió Pepa.
Cuando aquella chica entró en el salón, yo no podía prestar atención a nada más. De inmediato, la reconocí, era Andrea, pero ahora estaba todavía más guapa; llevaba el pelo de color castaño, una minifalda que apenas le cubría las piernas que parecían interminables, y una blusa que adivinaba debajo unos pechos que yo no recordaba tan grandes, estaba increíble; yo estaba cómo en otro mundo, cuando una voz muy alta me sacó de allí:
- No puede ser, es increíble, pero si eres tú, dios mío, cuanto tiempo- dijó ella.
- Caramba, Pepa, tu hija es cómo los vinos, mejora con los años- dijé mirando a Andrea.
- Ven aquí, y dame un abrazo, cómo buenos amigos.
Me levanté, fui hacia ella, ella hacia mí, y a mitad de camino, nos abrazamos y nos dimos dos besos. Su cuerpo despedía un perfume embriagador, que te hipnotizaba, y su cara estaba más radiante que nunca; nos separamos, y Pepa fué hacia la cocina por una botella de vino y unas copas, nos pusimos a charlar de todos estos años, mientras el tiempo pasaba sin darnos cuenta.
Andrea me contó que había estado un año fuera en el extranjero, y yo lo de mi accidente y mi trabajo actual, y cuando le dijé que era el encargado de hacerle la obra, su cara se iluminó, y aunque ella no quisiera, noté enseguida que estaba entusiasmada con la idea de tenerme rondando por allí, ya que sus palabras lo decían todo sin decir nada.
- No sabes cómo me alegro, sé que lo vas hacer muy bien- dijó, mirandomé picaramente.
Cuando me dí cuenta, ya eran cerca de las 12 de la noche, y les dijé a las chicas que tenía que irme para mad**gar. No les gustó la idea, pero no tenían más remedio.

Para abreviar, pasaron las dos primeras semanas, y ya colocadas la cancela nueva y las cristaleras correderas del salón, ya me quedé yo sólo para ocuparme de los 2 caminos de losas, ya que había mucho trabajo en la empresa y no necesitaba ayuda. El martes había terminado de hacer los agujeros correspondientes para las losas, y ya eran casi las tres de la tarde, y estaba dispuesto a recoger todas las herramientas, cuando una voz me sobresaltó, a la par que una visión me dejó alucinado.
Era Pepa, que dijó que se iba a dar un baño antes de comer, pero dios, que traje de baño llevaba, era el más corto que yo había visto en mi vida. Se suponía que era un bañador, pero de eso nada, era sólo una pieza de tela que apenas le cubría el coño y los pezones de los inmensos pechos que tenía, por no decir que la parte de abajo permitía ver los labios mayores de un coño apetitoso.
Parecía mentira que esa hembra tuviera casi 45, joder, si ese culo bamboleante con sólo una cinta separando las dos nalgas pedía a gritos que lo follaran. Pepa se tiró a la piscina, y mientras nadaba, no paraba de observala, era una diosa en el agua con ese cuerpazo. Decidí contenerme y le dijé que me iba ya, pero su respuesta me sorprendió:
- Venga ya, hombre, con lo buena que está el agua, anda, bañate conmigo, que no tienes prisa.
Le dijé que no tenía bañador, y se rió, saliendo del agua y se quitó ese pequeño trozo de tela y se quedó desnuda del todo. Yo no daba crédito a lo que pasaba, estaba como alucinado, hasta que las
siguientes palabras de Pepa hicieron que me pusiera a cien por hora.
- Mira, pedazo de c*****, la criada se ha ido, mi hija está con unas amigas, sólo estamos tú y yo, así que ya te estás quitando la ropa, porque todavía tienes una deuda pendiente conmigo, ¿o ya no te acuerdas?
Yo ya no podía más, me quité toda la ropa, y pudé ver la cara de asombro de Pepa cuando mi pene totalmente erecto salió a la luz, estaba entusiasmada y cómo una loca poseída.
- Te vas a acordar del día de hoy, javier, vaya que si te vas a acordar- murmuró, y sin decir nada más, comenzó a restregarse mi polla por toda su cara. Estaba cachonda perdida, parecía que no había follado en meses, su mano agarraba mi pene con fuerza, mientras su lengua lo recorría en toda su longitud, empapandolo de su saliva caliente, a la par que su otra mano empezó a magrearse ese coño maduro y apetitoso, que al tocarlo yo, noté lo mojado que estaba a más no poder.
Sin decir nada, acerqué mi polla a la boca de Pepa, que la dejó entrar sin problemas, empezando una mamada bestial, se notaba que esa hembra tenía ganas de un sexo duro y sin comtemplaciones. Su boca y su lengua recorrían todo mi pene de arriba abajo, hasta que en un arrebato le dijé:
- Mira, so pedazo de p***, si quieres polla, te juro que la vas a tener.
Y acto seguido, la pusé a cuatro patas, y de un sólo golpe, hundí mi polla en ese coño húmedo que la recibió sin problemas, empecé unas sacudidas que casi desmontan a Pepa, de lo caliente que me había puesto, mi polla salía y entraba en ese coño maduro fácilmente, hasta que ella exclamó:
- Diossss, que ganas tenía de sentir tu polla dentro, joder, no pares, sigue, sigue, follamé.
- Claro que te voy a seguir follando- dijé todo excitado, - pero con mis reglas, ya que estás tan cachonda, y cogiendola de la mano, nos fuimos hacia una tumbona que había, la pusé en la posicón del 69, y mientras yo le comía ese coño tan delicioso que tenía, deteniendome en su clitorís prominente, su boca intentaba absorber cada vez más trozo de polla a cada lamida mía en su coño, hasta que Pepa no pudó más, y en un momento de relajación, exclamó con ansiedad:
- Por dios, tío, sigueme follando, necesito tu polla en mi coño, necesito que me lo llenes, que me folles sin piedad, jodeme como tú quieras, me dejó hacer, soy una p*** en tus manos.
La llevé hacia la barandilla de la piscina, coloqué cada nalga de ese culo en un lado, y sin mediar palabra, ensarté mi polla en ese coño. Su grito fue demencial, mientras que yo seguía ensartando ese coño a lo bestia, sin para y cada vez más fuerte, hasta que Pepa se sacudíó en un orgasmo increíble, que casi hace que cayera en la piscina y toda mi polla se llenó de un líquido transparente. La pusé a cuatro patas otra vez, y mi pene se hundió en su coño una vez más, ella no paraba de gemir y de jadear, su coño estaba tan rojo que daba miedo hasta que sin decirle nada, dos de mis dedos de hundieron en su ojete, entrando y saliendo.

Noté que Pepa no protestó, al revés, su boca lanzó un gemido de placer, metí un dedo más, a la par que sacando mi pene, magreé su coño con la otra mano. Ella sólo gemía, estaba gozando como una loca, estaba disfrutando del momento, hasta que yo pronuncié las palabras mágicas:
- ¿Conque querías mi polla, no?- le susurré al oído - mientras acercaba mi pene a su agujero del culo.
- Noooo, por favor, por ahí no, me va a- y antes de que terminara, mi glande ya estaba dentro de su ojete; empecé a entrar y salir suavemente, luego más deprisa, luego más rápido, on sacudidas enormes. Iba notando con cada sacudida cómo ese ojete se abría más y más hasta que dejó entrar a mi polla sin problemas, con cada envite, ese ojete dejaba entrar cada vez más parte de mi miembro, hasta que todo él estuvo dentro de su culo. Pepa no decía nada, sólo gemía y jadeaba, mientras mi polla entraba y salía de su culo, cada vez más rápido y fuerte, hasta que en un momento que la saqué, ella se volvió, me miró fijamente con cara de enfado y dijó unas palabras jadeantes:
- So, pedazo de hijo de la gran p***, quién c****** te ha dicho que me jodas por detrás, eh!
Yo no sabía que decir, hasta que ella me llevó de nuevo a la tumbona, me hizó tumbarme al filo de ella, se pusó encima mía, y para mi sorpresa, introdujó muy despacio mi verga en su ojete, y cuando ya la tenía casi toda dentro, empezó a cabalgar sobre ella. Joder, Pepa estaba desatada, su culo subía y bajaba sobre mi pene velozmente, hasta que en una de esas, si se hubiera toamdo una foto, sólo se veía el coño de Pepa y mis cojones, ya que todo mi rabo estaba en su culo, mientrs que yo la pajeaba sin misericordia.

Pepa siguió bajando y subiendo sobre mi polla, la cual no podía más, ya que a la vez ella se movía a los lados, en esa postura, le cogí las piernas y la cabeza con los brazos, y empec´a bombear a lo bestia ese culo. Joder, sé que mi polla no podía más, pero cada pollazo mío era una bendición para Pepa, que parecía estar en las nubes. entí que no podía más, que mi pene no daba más de sí, y me retiré, me incorporé, y mientras ella se quedó casi mueta en la tumbona, mi polla empezó a escupir chorros de leche por todo su cuerpo, desde la cara hasta el inicio de su coño, hasta que me vacié por completo en su cuerpo. Descansé un rato en el que ella apenas se movió, me vestí cómo pudé, y antes de salir, una voz me interrumpió:
- Eh tú, pedazo de c*****, ven aquí, no te vayas.
Mientras volvía sobre mis pasos, ví cómo se limpiaba la cara, y al acercarme, me dijó:
- So cerdo, te la he mamado, me has follado el coño, me has destrozado el culo, y me has puesto perdida de leche de tu polla. ¿Sabes lo que significa eso, no?
Yo no sabía que responder, hasta que Pepa se acercó hasta mí, me besó en elos labios y me dijö:
- Joder, hijo de p***, pero que pedazo de follador eres, me has dejado ******, so c*****, ni comida ni nada, sólo quiero descansar de este polvo.

Y mientras me alejaba, ví cómo ella entrab en la casa completamente desnuda.


CONTINUARÁ.....


10年前
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