CLASES PARTICULARES CON EL HIJO DE MI PROFESORA
Me sucedió cuando cursaba mi primer año en la universidad
durante el cual me costó mucho adaptarme al nuevo estilo
de enseñanza y mis notas no eran del todo favorables,
especialmente en un ramo que se me hacia muy difícil, fue
por esta razón, que decidí tomar clases particulares con
una profesora muy simpática con la que me llevaba muy bien
y que anteriormente ya me había ofrecido ayuda invitándome
a estudiar a su casa, éramos muy amigos a pesar de nuestra
diferencia de edad, ella era viuda y tenia un hijo de 29
años que era marino y que se encontraba desde hacia un año
en el norte del país, en esos tiempos mi interés estaba
centrado solo en estudiar y sacar adelante mi año escolar.
Todo iba muy bien y sin mayores problemas, hasta que un día
al llegar a casa de mi profesora me encontré con la agradable
sorpresa de que su Hijo Alex había llegado para quedarse
una temporada y descansar, ahí fue donde conocí al hombre
que más tarde me haría conocer nuevos y excitantes placeres,
ella me lo presento y desde el primer instante en que lo vi
en lo más hondo de mi hoyo jugoso brotó una palpitación que
me hizo calentarme, su cara de niño malo y de hombre fuerte
a la vez me puso como una puta en celo, él era un hombre
perversamente hermoso, arrebatadoramente sexy, su cuerpo era
un verdadero espectáculo erótico para mis libidinosos ojitos
de maraco polvero, era peludo y creo que eso fue lo que más
me gustó, mi debilidad son los hombres peludos, siempre me
han calentado esos ricos machotes con el cuerpo cubierto de
pelos y éste lo era aunque no en exceso y a pesar de tener
aspecto intelectual había algo en él que le daba la imagen
de macho salvaje y rudo, su paquete fue blanco de mis más
profundas aunque discretas miradas, cuando oí su voz
diciéndome: "Hola, mucho gusto, mi nombre es Alejandro"
solo pude mirar su boca con detención y soñar con comérmelo
a besos, que sensación tan ardorosa provoco en mi ver esos
labios carnosos a solo unos centímetros de los míos que se
secaban con la solo idea de besarlo, todo fue tan especial
que ni siquiera recordaba el motivo de mi presencia en ese
lugar, su belleza y su virilidad me hicieron caer en un
quemante letargo que me consumió hasta que su mamá llegó a
despertarme y me preguntó si se me ofrecía un refresco y
aunque en esos instantes solo se me ofrecía una cosa, la de
mamar desesperadamente la verga a su hijo acepte ese jugo
que tal vez me ayudaría a calmar mi sed de tener la verga de
Alex entre mis nalgas, él vestía su uniforme de marino que
le quedaba realmente precioso, durante toda esa tarde, no
pude pensar en nada más que no fuera en él, en mi mente no
había lugar para estudiar solo quería tenerlo frente a mí
para poder contemplarlo a mis anchas. Así fueron pasando
las tardes en su casa, él se comportaba muy amable conmigo,
pronto nos hicimos amigos y aunque no éramos íntimos él me
tenia cierto grado de confianza, era muy extrovertido y
bromista, siempre tenia una sonrisa en sus labios carnositos
que permanentemente humedecía con su añorada lengüita, yo
pasaba las horas mirándolo sin que él se diera cuenta, me
gustaba soñar con su vigorosa verga dentro, fuera y en los
alrededores de mi boquita, soñaba con su maravilloso cuerpo,
que hombre tan hermoso, que manera tan varonil de caminar,
sus gruesas piernas, me enloquecían, cuando estaba sentado
en su escritorio, yo con disimulo tiraba un lápiz al suelo
para así agacharme y poder mirar aunque fuera por segundos
su paquete soñado por mi culo, como poder describirles ese
gordito bulto que prometía un sin fin de placeres de carne
dormida, olores, sudores, secreciones y lo más importante un
pene y unos huevos que esperaban pacientemente de alguna
generosa boquita o de algún culo dispuesto a todo con tal
de hacerlos gozar, como poder hacerles sentir lo que sentía
cuando a poca distancia de mis fogosos ojitos aparecía ese
hermoso paquete que me embelesaba con esos pantalones que
le quedaban tan ajustados en el culo que se le marcaban los
slip que llevaba puestos y eso me excitaba de sobre manera,
en todo caso yo también aprovechaba cualquier oportunidad
para mostrarle disimuladamente mis atributos, me vestía
con ropas muy ajustadas y paraba mis nalgas para que él
pudiera apreciarlas en todo su esplendor, todo marchaba
normalmente hasta que un día como era habitual fui a su
casa para asistir a una más de mis clases la que por
cierto no fue una más, cuando toque el timbre Alex salió
a abrirme la puerta venia muy transpirado y desordenado,
vestía unos jeans gastados y una camiseta muy delgada,
estaba empapado y desde la camiseta de traslucía su
exuberante torso velludo, yo quede un poco impresionado
al verlo en semejante facha por que el siempre andaba
muy ordenado y además por que se veía muy sensual, el
noto mi sorpresa al verlo así y me explico que había
estado lavando el auto y que por eso estaba tan mojado.
Después de explicarme todo me dijo que lamentablemente
su madre no podría darme clases por lo menos por una
semana porque había viajado a Santiago para asistir a
una serie de reuniones del ministerio de educación, yo
le dije que no había problema que volvería cuando la su
madre llegara de su viaje, pero Alex me detuvo y
tomándome del brazo me dijo: "No te vayas tan pronto,
quédate un rato y así podemos conversar, ¿sabes? No me
gusta estar solo y contigo la paso muy bien" yo
encantado acepte quedarme un rato, pensando que solo
conversaríamos pero no fue así, cuando estuvimos dentro
de la casa Alex maliciosamente se quito la camiseta y
frente a mi quedo su voluptuoso torso totalmente
desnudo, su piel estaba bañada en agua y sudor, su cara
tenia cierta sonrisa coqueta que me hizo casi desmayar,
la calentura comenzó a emanar de mi cuerpo ******* como
nunca antes, el verlo así y estar a solas con el en esa
amplia casa hizo que mi verga poco a poco comenzara a
endurecerse, el se dio cuenta de mi estado y con una
premeditaba lentitud y erotismo comenzó a secarse las
tetillas y las axilas con la misma camiseta, yo comencé
a ponerme nervioso, además se me acerco tanto que
estuvimos apunto de besarnos, pero no fue así, el quería
hacerme sufrir, ya se había dado cuenta de que yo moría
por el y estaba jugando conmigo porque justo cuando yo
ya estaba estirando mi trompita para besarlo se alejo de
mí sonriendo muy burlesco, yo no entendía su jueguito
pero de todas maneras me gustaba como Alex manejaba la
situación a su antojo, estuvimos un buen rato
conversando, estábamos tan juntitos que nuestras piernas
permanentemente se rozaban de una forma muy morbosa para
mi, la proximidad de nuestros cuerpos hacia pensar que
algo sucedería y así fue, de repente sentí su mano sobre
mi pierna sobándome con suavidad, cuando lo mire a los
ojos creyendo que había dado el primer paso, el me
tranquilizo diciéndome que le encantaba la tela de mi
pantalón y que este me quedaba muy bien, la conversación
fue amplia, hablamos de muchas cosas hasta que llegamos
al esperado tema del sexo ahí Alex comenzó a hacer
alarde de su hombría y a relatarme con un profundo tono
de voz algunas de sus experiencias sexuales con mujeres,
fue tan detallista que yo creí morir cuando me explicaba
lo dura que tenia la verga o como se la habían mamado en
alguna de sus aventuras, y solo me limitaba a escucharlo
y mirar de reojo su bulto que de tanto recordar sus
experiencias sexuales ya estaba empezando a crecer, Alex
se calentó tanto que propuso que subiéramos a su pieza
donde tenia el computador para que visitáramos paginas
porno en Internet, yo un poco dudoso acepte tratando de
disimular mi nerviosismo y subimos a su pieza, la cual
contaba con una amplia cama que todavía estaba sin
hacer, las sabanas se encontraban aun revueltas y
desordenadas dando fe de que ahí por las noche había
dormido, sudado y quizás se había masturbado un hombre
plenamente potente y atractivo.
Alex me pidió que perdonara el desorden y me puso una
silla frente al computador, me senté muy cerca de el, en
una posición en la cual podía fácilmente oler su aroma
tan varonil y en la que nuestras piernas nuevamente se
rozaban de una manera muy morbosa para mi, encendió el
computador y se puso a mirar fotos de mujeres desnudas,
el ver esas mujeres tan voluptuosas a mi no me provocaba
nada, yo solo estaba engolosinado mirando la cara de
placer que tenia Alex mirando como se mordía obscenamente
su labio inferior, de pronto sus venosas y huesudas manos
comenzaron a bajar desde su pecho hasta su entrepierna y
a acariciarse el paquete de una manera muy apasionada, con
tanto descaro como puedan imaginarse, sus dedos se perdían
en esa inmensa protuberancia de carne ardiente, no sé como
pude soportar semejante suplicio cuando se agarro la verga
por encima del pantalón y pude darme cuenta de su verdadera
magnitud y, yo habría querido arrancarle su pantalón con
*********, haber quitado cualquier obstáculo que separara
de mi aquella verga y chuparla hasta más no poder, hasta
ya no tener fuerzas en mi boca de tanto mamar y mamar y,
aunque me contuve, no pude evitar acariciarme también la
verga que de tanto mirarlo como se tocaba se me paro sin
control, fue tan obsceno, caliente, sucio y rico estar ahí
los 2 solitos sentados frente al computador, tan calientes,
con nuestros palos totalmente tiesos y que él supiera que
la causa de mi calentura no eran esas exuberantes mujeres
que aparecían en la pantalla, sino el verlo a él con esa
cara de goloso, deseoso de sexo con sus manos totalmente
concentradas en sus huevos y su verga, él se percataba de
que sus palabras con su tono de voz y sus gestos me ponían
cada vez más caliente y me seducía sin clemencia, él sabia
que en esos momentos mi hoyo clamaba por adueñarse por
completo de la verga que se tocaba con tanto orgullo pero,
me estaba haciendo desearlo aun más y más, realmente fue
malo conmigo y eso era muy excitante para mi. Los ojos
casi se me salen cuando el no soporto más la excitación
y comenzó a desabrocharse el pantalón, lentamente se
bajo el cierre y saco al aire su verga, en esos momentos
mi corazón empezó a latir más y más rápido, no se cual
fue mi expresión en ese instante pero cualquier persona
que me hubiera visto se habría dado cuenta que estaba
ansioso por probar esa monumental verga que crecía sin
parar tan cerca de mi y de la cual emanaban una serie de
olores que invadieron el dormitorio, que impresionante y
morboso fue ver por primera vez la verga de Alex, la
mire con detención para no olvidarla jamás, la tenía
gruesísima, su glande de colores inexactos brillaba como
un caramelo del cual ya salían las primeras secreciones,
él sin ningún pudor comenzó a hacerse una paja, gemía y
decía cosas, se contorneaba frenéticamente sobre la
silla, como hubiera querido yo en ese minuto ser esa
silla que poseía las nalgas tan redonditas de Alex, como
anhelaba yo ser ese slip que acompañaba su entrepierna
durante todo el día, para quedar impregnado de sus
olores y su sudor, para quedar manchado con las
secreciones que se desprendían de su verga que a ratos
estaba dormida y que a ratos se paraba deseando
introducirse en algún agujero que la satisficiera, su
paja se hizo cada vez más rápida y creí que acabaría ahí
mismo pero no alcanzo porque justo oímos un ruido muy
fuerte que provenía desde la calle.
Ambos nos paramos, yo me dirigí a la ventana a ver que
sucedía, Alex se subió el pantalón y también se dirigió
a la ventana, era un choque entre dos autos sin mayores
consecuencias para sus ocupantes, pero si para nosotros
porque cuando estábamos ahí mirando Alex quiso
acomodarse para ver mejor lo que pasaba afuera y lo hizo
justo poniéndose detrás de mi, de inmediato reaccione al
tenerlo tan aproximado a mi, sintiendo su respiración y
sus palabras cerca de mi oído, pronto pude percibir el
contacto generoso de su paquete sobre mis nalgas, me
restregó disimuladamente su verga con mucha suavidad,
contorneándose delicadamente simulando estar concentrado
en lo que sucedía en la calle, yo me sentía en las
nubes, mi culo era presa de un magnifico palo carnal que
debido a tanto sobar comenzaba a crecer nuevamente sin
detenerse, cerré mis ojos y me deje llevar, pare mis
nalgas para sentirlo aun más pegadito, que puto me sentí
en ese momento, ya no tenia fuerzas para negarme y
tratar de disimular mi calentura, la verga de Alex se
encontraba durísima entre mis nalgas y eso era lo que a
mi realmente me gustaba, estuvimos jugando ese quemante
juego erótico hasta que yo, a pesar del regocijo que
sentía quise escabullirme de su lado y escapar, pero
Alex me detuvo diciéndome: "Quédate quietito, ya se que
te gusto... No tuve necesidad de responderle porque el
me volteo con fuerza y me beso, mejor dicho me comió la
boca en un beso y ¡¡que beso!!, nuestros labios no se
besaban, más bien se golpeaban frenéticamente, la
humedad de nuestras lenguas se transformo en algo
lubrico, nuestras salivas de conjugaron en una sola, él
con sus manos me afirmaba las mejillas para tenerme muy
pegado a su boca, yo no perdí tiempo fui
desesperadamente en busca de su verga, baje desde su
pecho hasta llegar a ella, la acaricie, la sobe, por fin
la hice mía, por fin pude tenerla entre mis manos y
arrullarla con verdadero fervor, mis dedos la
recorrieron diestramente y jugaron con sus marcadas
venas, le tire el prepucio hacia atrás y toque su glande
a punto de estallar, dejamos de besarnos y me agache
hasta quedar a la altura de la cintura de Alex poder
mirar bien su verga, el verla tan de cerca fue como
estar en sueños la verga parecía tener vida propia y se
presentaba ante mi de una manera arrogante como
exigiéndome que la mamara, Alex al verme tan
impresionado con su verga me dijo: "¿Qué estas
esperando?, vamos salúdala, dale un besito para que te
conozca" yo no tarde ni un segundo en obedecer las
instrucciones del dueño de aquel palo de carne celestial
que se me acercaba más cada vez que Alex hacia su pelvis
hacia adelante para aproximarlo a mi boca, entonces
cerré mis ojos y la bese tiernamente, la humedad de mis
labios se confundió con la humedad de la cabeza de la
verga, la sentí muy caliente y justo cuando iba a darle
otro besito, Alex me empujo la cabeza hacia él para que
me la metiera toda de una sola vez, al tenerla toda mía,
tan firme y palpitante dentro de mi boca comencé a
chuparla, me divertí como un loco jugando con ella,
absorbiendo todas sus secreciones mientras con mis manos
fui recorriendo el culo de Alex, sus nalgas me
fascinaron, eran firmes y velludas tal como las había soñado.
Alex solo gemía y me acariciaba el pelo, fue una de las
mamadas más largas de mi vida pero para mi fui como un
soplo, hubiera podido estar toda la vida llenando de
saliva la verga de ese marino que me regalaba tanto
placer sin limite, Alex no pudo aguantar más el contacto
incendioso de mis manos sobre sus glúteos y de mi boca
acorralando con tanta adoración su sexo y me detuvo para
proceder a desnudarme, con rapidez fue quitando cada
prenda que cubría mi duro cuerpo, fue arrancándome
primero la polera y jugo un rato con mis menudas
tetillas, las mordió tan rico como solo el lo ha hecho
hasta el momento, me las mojo con su saliva y cuando
dejaba de jugar con una para hacerlo con la otra me
miraba para constatar que realmente me estaba haciendo
gozar, después me fue desabrochando el pantalón y a
medida que me lo iba bajando sus caricias se hacían más
y más intensas, me dejo solo en slip y me miro con
dulzura un instante, luego me lo quito de un solo golpe
con tanta fuerza que lo rompió, cuando vio mi verga me
la sobo y luego se la metió en la boca sin perder
tiempo, fue extraordinario sentir como me la mamaba con
tanto cuidado y frenesí, fue realmente tierno como su
lengua transito desde mi glande hasta mis huevos con
tanta pasión, sus extensas manos la recorrieron cada
rincón de mi ser, mis nalgas fueron suyas, me las apretó
y me las sobo hasta que quiso, después dejo de mamarme
la verga para mamarme el culo, mis fuerzas casi me
abandonan cuando sentí su finita barba raspándome las
nalgas y la maestría de su larga lengua invadiéndome el
culo, mi hoyito le perteneció por entero, hizo con él lo
que se le vino a la mente, luego de besarlo hasta que se
canso me lo baño con su saliva y fue introduciendo poco
a poco sus dedos en mi incandescente ano, de pronto se
detuvo me pregunto: "¿Estas seguro que quieres que te
penetre?" Yo lo mire a los ojos y le respondí: "pero te
queda alguna dudad, es lo que más deseo, mi hoyo es
tuyo, haz lo que quieras conmigo " volvimos a besarnos
pero ahora mucho más suciamente pasando nuestras lenguas
por nuestras caras, realmente queríamos comernos, Alex
se desnudo por completo me llevo hasta su cama y me
tendió sobre ella luego tomo mis piernas y las coloco
sobre sus hombros, en esa posición podíamos mirarnos a
los ojos y saber que sentíamos, su verga apuntaba
fijamente hacia mi hoyito que se la atraía como un
poderoso imán, así fue como se acerco cada vez más hasta
que su verga toco la puerta mi ano, me la fue metiendo
sin esperar a que me dejara de doler es que ya no
podíamos aguantar las ganas de culiar, ambos sabíamos
que queríamos hacerlo aunque me causara dolor, además yo
le había dicho que hiciera lo que quisiera conmigo y el
se tomo muy enserio mis palabras, su verga de deposito
toda en mi interior, Alex fue mío y yo de el, estábamos
ahí culiando como dos a****les irracionales sin pensar
en nada más nuestros cuerpos que necesitaban calmar la
pasión y la calentura que los consumía y que nos perdía
sin dejar que nos separáramos, los movimientos rítmicos
de Alex sincronizaban con los míos mientras yo me
pajeaba estuvimos culiando delirantemente hasta que no
soportamos más y Alex iniciamos unos frenéticos
embestidas hasta que dando un hondo suspiro deposito en
mi interminables chorros de su magnifico licor de vida,
al mismo tiempo en que yo estaba a punto de ayacular
también, entonces Alex que ya se había vaciado tomo mi
verga y me masturbo presionándome la verga hasta que me
hizo acabar como pocas veces en su mano y pecho, ahí
quedamos los dos tendidos uno sobre el otro tan agotados
que no pudimos recuperarnos en seguida, a mi se me hizo
muy tarde y le dije a Alex que debía irme a casa, el no
me respondió nada y se alejo de mi, yo pensé que se
estaba comportando así tan frío porque estaba cansado y
fui a vestirme, claro que tuve que hacerlo sin slip
porque Alex me los había roto, cuando me fui a despedir
de él y quise bésalo el me empujo y me dijo: "No creas
que tiene alguna importancia, yo solo lo hice porque
estaba caliente y tu estabas a mano, además tengo 29
años y no quiero cumplir los 30 sin probar como sería
culiarme a un maraco como tu”.
Sus palabras calaron como cuchillas en mi, pensé que
estaba bromeando pero no, lo que me decía era cierto, el
muy puto me echo de su casa y me prohibió que le contara
a alguien lo que había sucedido, yo en todo caso no le
pedí ninguna explicación y me fui pero no sin antes
decirle que para mí también lo sucedido había sido solo
un momento de calentura y nada más.
Al salir de su casa me sentí tan mal que estuve a punto
de llorar, no lo hice porque el no lo merecía, por la
noche me puse recordar cada detalle de lo que había
pasado en con Alex y al verme desnudo frente al espejo
note que sobre mi piel todavía quedaban las huellas
morbosas de sus manos, esto me calentó tanto que a pesar
de la rabia que a ratos me invadía no aguante las ganas
de hacerme una paja, mientras me masturbaba en plena
oscuridad a mi mente vinieron esos momentos tan intensos
en cuales el me envestía con fuerza, recordé como mi
cuerpo había quedado envuelto entre sus extensos brazos,
recordé como gemía Alex cuando me culiaba sin parar,
quise meterme los dedos en el hoyo pero no pude porque
aun me dolía y como no me iba a doler si Alejandro me
había poseído con tanta firmeza, su verga había invadido
mi ano sin ningún cuidado, lo recordé con tanta claridad
que ahí, solo en mi pieza dije su nombre en silencio,
imaginando que estaba junto a mí, comiéndose cada parte
de mi cuerpo, dejándose llevar por sus instintos y sin
dejar que sus falsos pudores lo detuvieran, imaginé que
sus labios me besaban con tanta pasión como me habían
besado hacia algunas horas atrás, fue tanta mi calentura
que hasta creí sentir su cálido semen inundándome el
hoyito, una parte de mi lo rechazaba y me obligaba a no
recordarlo, pero mi hoyito jugoso no sabia de orgullos ni
de rencores y se contraía solo con la idea de volver a
sentir la tibia y la firme verga de Alex, esto me hacia
añorarlo y pensar que si no hubiera sido por actitud tan
cruel, hubiéramos podido estar juntos en ese momento,
tendidos sobre su cama revolcándonos desenfrenadamente,
derrochando sobre aquél lecho todo el fuego que emanara
de nuestros cuerpos salvajemente compenetrados.
Pasaron dos días durante los cuales no supe nada de él,
hasta que una noche me llamo por teléfono, no quise
contestarle y me dejo un mensaje en la grabadora en el
que me decía que iría a buscarme al día siguiente a la
universidad para que conversáramos.
Para que les voy a negar que en el fondo lo único que yo
quería era volver a verlo. Por la mañana me arregle con
especial entusiasmo, me puse mi mejor pinta y me fui a
clases, estuve impaciente toda la mañana esperándolo
hasta que cerca de la hora de salida, por la ventana vi
su auto, cuando lo vi bajarse casi me derretí, se veía
realmente hermoso con sus pantalones de tela y esa con
camisa negra, parecía un dios de erotismo, la verga se
me paro de solo verlo, mis compañeras de inmediato se
fijaron en él y comenzaron a comentar lo guapo que
estaba, el muy puto se hacia el educadito y le sonreía a
todas, algunas hasta planeaban acercársele, yo sentí un
poco de celos al saber que lo miraban tanto, pero en el
fondo me sentía orgulloso de que ese hombre que mis
compañeras admiraban tanto estuviera ahí por mí y no por
ninguna de mujer, ellas nunca habrían imaginado que
aquel machote estaba ahí para pedirme perdón a mí y eso
me enorgullecía, al salir de clase me fije que él estaba
conversando con unos profesores, todos lo conocían pues
él había estudiado también en esa universidad, al verme
se despido rápidamente de ellos y fue hasta mi lado, yo
hice como si no lo hubiera visto y seguí caminando, el
me pidió que por favor lo escuchara, que necesitaba
hablar conmigo para explicarme las cosas ahora que las
tenia más claras, yo simplemente no le hice caso y trate
de correr para no oírlo, él me detuvo y me dijo:
"Perdóname estoy muy arrepentido de haberte dicho todo
lo que te dije, es que estaba muy confundido, ¿sabes?
Era la primera vez que tenia sexo con alguien de mismo
sexo. Quiero que nos veamos en mi casa a las 5 de la
tarde para que conversemos..., te prometo que todo será
diferente", yo solo le dije: "esta bien... esperame, ahí
estare a las 5 en punto" él me sonrió y se ofreció a
llevarme a casa no acepte y le dije que tenia que ir a
otro lugar y me despedí con mucha frialdad, finalmente
lo deje plantado, no fui a su casa como le había dicho,
lo hice como una forma de hacerle saber que no me
importaba, que yo no estaba disponible para cuando el me
necesitara, pero en el fondo me moría de ganas de volver
al lugar donde habíamos follado con tanto ímpetu,
querida hablar con él y saber sus razones para haberme
tratado así, pero mi orgullo me lo impedía, esto debió
haberlo enfurecido mucho porque no volvió a buscarme.
Los días siguieron pasando con normalidad y sin señales
de Alex, hasta que una noche me llamo a casa, mi mamá
contesto y me paso la llamada a mi pieza, cuando escuche
su voz se oía muy mal, le pregunte que le pasaba y me
contó que estaba enfermo y que no tenia nadie que lo
ayudara porque su mamá se quedaría unos días más en
Santiago, me pidió por favor que fuera a su casa, en un
principio me negué pero la verdad me dio un poco de pena
imaginármelo enfermo y accedí a ir solo para atenderlo.
Le explique a mi mamá que iría ver a un amigo que estaba
enfermo y que talvez me demoraría un poco, fui a su casa
y cuando quise tocar el timbre me fije que la puerta
estaba abierta, subí hasta su pieza pensando que me
encontraría a Alex muy enfermo pero me equivoque, al
entrar a su dormitorio me lo encontré sentado sobre su
cama sin pantalones, vestido solo con una camisa sin
abrochar, con su gorra de marino y con su mano metida
dentro de su slip jugando con su verga, se veía
bellísimo, parecía un ángel, la luz que proverbia desde
la ventana lo iluminada y lo hacia verse demasiado
apetecible, su paquete totalmente abultado me puso como
loquita, el jugaba con su verga para hacerme caer
nuevamente como un siervo ante aquel manjar que era su
entrepierna, al verme sonrió y me pidió perdón, el sabia
que al mostrarse así yo no podría negarme a caería
nuevamente en sus brazos me llamo estirándome la mano,
yo estuve a punto de caer, una sensación de calor se
apodero de mí, mi ano comenzó a demandar ser penetrado,
mis manos querían volar como gaviotas hasta su verga y
tocarla como si fuera la última verga que quedaba en
este mundo, las piernas me tiritaban; no sé de donde
saque fuerzas para tratar de escapar, pero el esfuerzo
fue en vano porque él no me lo permitió, me tomo con
fuerza y cerro la puerta con llave, yo le dije que no
quería saber nada de él y que me dejara en paz, no me
hizo caso, se metió la llave dentro del slip y dijo: "Si
quieres irte... tendrás que sacar las llaves de mi
paquete..." se paró con las piernas y brazos abiertos
delante de la puerta, con su cuerpo a mi disposición, yo
acepte el reto y mirando hacia otro lado metí mi manito
dentro de su slip, la fui introduciendo con mucha
lentitud, tratando de no tocar su verga pero no pude,
esta se encontraba tan dura que pronto percibí el
contacto lujurioso de mi mano con ese palpitante pedazo
de maza viril, su verga ocupaba todo el espacio que daba
la tela del slip y yo quería tocarla, mi naturaleza
afloraba a pesar de mí y me traicionaba, mi orgullo
desaparecía cada vez que mis manos sentían el roce de
aquella verga y cada vez que a mis narices llegaba el
aroma masculino del cuerpo de Alex, así a medida que
hurgueteaba entre sus huevos buscando las llaves, los
roces se hicieron cada vez más intensos, el tocar sus
genitales nuevamente y sentir la proximidad de su cuerpo
me hizo dar un profundo suspiro que me termino por
delatarme, Alejandro no soporto más ese suplicio, me
tomo la cara entre sus manos, trato de besarme a la
fuerza pero yo no lo deje, me resistí a pesar de estar
deseándolo más que nunca, entonces me dijo: "Ya no sigas
resistiéndote, se que esto es lo que quieres y yo no te
quiero a ti, por favor trata de olvidar lo que te
dije..., ya te explique que fue en un momento de
confusión, me muero de ganas de repetirlo lo de esa
tarde, no sabes como he estado de caliente estos dias
después de haberte tenido, perdona cachorrito" cuando el
muy maraco me dijo cachorrito me olvide de todo y lo
bese, no sé porque pero que me llamara así me volvió
loco, lo bese de una forma puta realmente con ansiedad,
fue un beso húmedo, delicioso e interminable, comenzamos
a manosearnos mutuamente de una manera tan desesperada
que siempre me hará recodar que no hay nada como las
reconciliaciones, yo quise quitarme toda la ropa para
quedar desnudito, pero él me detuvo, abrió la puerta y
me dijo al oído que quería jugar algo nuevo conmigo, me
propuso que jugáramos a que él me secuestraba y me
violaba, yo acepte gustoso cumplir su fantasía y
comenzamos a forcejear, claro todo como un juego, él me
agarraba con fuerza tratando de sujetarme, yo le
suplicaba por favor que no me hiciera daño: "nooo, nooo
por favor señor, no me haga nada soy virgen, por favor,
se lo suplico", el jueguito se fue haciendo cada vez más
erótico, él me quitaba la ropa con ********* y me besaba
la espalda pasando su lengua, en una oportunidad pude
escaparme de él y salí corriendo casi desnudo por toda
la casa, él me perseguía como un lobo detrás de su
caperucita, corría hacia mi con la verga totalmente
tiesa, cuando iba bajando las escaleras me alcanzo y a
la fuerza me llevo hasta la cocina; abrió el
refrigerador y saco un tarro de leche condensada,
mientras me quitaba las ultimas vestiduras que cubrían
mi apasionado cuerpo me fue esparciendo la leche con
impaciencia y me decía cosas muy cachondas como: "Voy a
comerte todo el culito", se agarraba fuertemente la
verga y me la mostraba diciendo: "esto es lo que vas a
tener entre las piernas putita deliciosa, te lo voy a
encajar en todo el hoyo" yo solo me resistía ante su
poder y me excitaba al verlo a él tan caliente como la
primera vez que vi su verga, no saben cuan deseado me
sentí, cuan sensual se veía Alex con su gorra de marino
y con su slip de color café tan abultado y manchado en
la parte de su glande que a veces se escapaba de la tela
dejando que mis ojitos pudieran apreciar su brillo y
humedad, después de dejarme todo el culo, las piernas, y
la verga embadurnadas con la leche condensada, me ordeno
que hiciera lo mismo con él, entonces fui tomado pocos
de crema y las fui colocando por todo su cuerpo peludo,
primero por su pecho y tetillas, luego baje a su abdomen
y ahí me entretuve un ratito masajeándolo como un
experto su piel cubierta de vellos, mis manos parecían
tocar el paraíso, mis dedos se enredaban en los
abundantes vellos de Alex, después fui bajando hasta su
paquete y sin quitarle el slip llene de crema su verga y
sus huevos, la suavidad que nos proporcionaba la crema
era exquisita por lo que Alex cerraba los ojos y
suspiraba locamente, luego me detuvo y fue cerrando
todas las cortinas de la casa para convertirla en un
verdadero templo ardiente en el que nada más estábamos
él y yo sumidos en una quemante y perversa calentura,
cuando termino de cerrar la cortinas me levanto y me
tendió sobre la mesa de la cocina, empezó a lamerme
retirando de mi todo rastro de leche, me abrió las
piernas violentamente, me lamió las nalgas y luego el
ano; en mi vida he experimentado goce pero jamás como me
lo hizo sentir Alex, él era un maestro en el arte del
sexo, sabia como manejar los tiempos y alargar el goce
hasta más no poder, de tanto pasar su lengua por las
vías de mi culo me dejo limpiecito sin huellas de leche,
fui un instrumento sexual bajo su poder y él era todo
aquello que yo había soñado en la vida, luego me dijo
que me preparara porque me iba a meter la verga, yo
continuando con el juego le suplique que no lo hiciera,
que no me creía capaz de soportar algo tan grande en el
hoyo y me ofrecí a darle una mamada a cambio, acepto
enseguida y quitándose el slip, me mostró su sexo: "¿La
ves?, mírala bien..., debes chuparla con ganas, debes
hacerme sentir en éxtasis, chupala como si fuera un
helado " antes de proceder a mamar nuevamente me escape
de él y esta vez fui más lejos, llegue al cuarto del
lavado, me metí ahí y cerré la puerta por dentro, Alex
se desespero y me exigió que abriera amenazándome de
castigarme si no lo hacia, no me quedo más remedio que
acatar sus ordenes y le abrí, entonces entro muy brusco
y me beso como forma de castigo, después saco de una
caja su ropa sucia y la tiro al suelo, me ordeno que la
oliera y me la restregara por el culo, el aroma de sus
camisetas, de sus pantalones, calcetas y slip me
encabrono, me revolqué en su ropa como un cerdo en el
lodo, me pase sus prendas por el culo, por la verga, por
las axilas, el solo me miraba, se mordía el labio
inferior y se pajeaba lentamente; "Sigue, sigue,
realmente estoy caliente" me decía mientras yo me
contorneaba simulando tener miedo ante aquel hombre que
estaba a punto de violarme, no aguante más las ganas,
bese su abdomen y sus vellos quedaron con pequeñas
gotitas de mi saliva, luego me lance al encuentro de su
verga, me la metí en la boca lo más que pude, me la metí
casi toda, tenia ganas de extraer de ella hasta el más
mínimo liquido viril que desprendiera, la succione como
una aspiradora, Alex tomo mi cabeza entre sus, manos y
comenzó a follarme la boca, mi nariz chocaba con sus
vellos pubicos, mis manos no hacían sino mimar sus
huevos peludos y sus nalgotas también peludas, estábamos
ahí en un cuarto de lavado un muchacho de 18 años
encerrando en su boca la verga imponente y erguida de un
marino de 29 y ambos parecían seres sin control. Le
chupe la verga y los huevos con tanta energía que Alex
tuvo que detenerme para no acabar en mi boca, me tomo en
brazos y me llevo nuevamente a su dormitorio, en el
trayecto hasta allá seguíamos con el juego, yo le pedía
piedad y me sometía a sus más bajos deseos.
Entramos a su pieza y me ordeno que me pusiera en cuatro
patas sobre la cama mirando hacia la cabecera, luego se
subió él e inicio una metida de dedos en mi hoyo que
casi me hizo desfallecer, sus dedos en mi hoyo se
agitaban como queriendo hundirse cada vez más, yo me
afirmaba del respaldo de su cama y gemía como una niña,
de pronto sin avisar ni darme oportunidad de abrirme
más, Alex me introdujo toda la verga de un solo golpe
provocando que hasta la cama crujiera, yo di un grito
pero el me tapo la boca, el sudor pegaba aun más mi piel
con la de él, el sol que ya estaba por esconderse
entraba por un rinconcito de la ventana y era testigo de
nuestro carnaval de sexo, en la pieza la TV prendida
daba una noticia y nosotros continuábamos culiando y
culiando, no teníamos otro afán que no fuera gozar y
gozar, nuestras fuerzas se concentraban solo en tratar
de proporcionarnos mutuamente el mejor sexo de nuestras
vidas, yo me sentía tan feliz con ese palo incrustado en
el hoyo que no podía hacer más que gemir y gemir, Alex
seguía con el juego me decía: "¿Ves como si te gusta?,
me gusta follarte asi, toma mi verga siéntela tuya,
¿Dime de quien es este culito? Me perteneces, eres mio y
solo mio, me oíste", a lo que yo le respondía "siii,
siii papito" estuvimos culiando violentamente hasta que
Alex dejo de jugar y me empezó a tratar con ternura, sus
envestidas se hicieron más suaves cada vez, pero
igualmente profundas, comenzó a acariciarme con cariño,
ya no había brusquedad en sus manos ni en sus besos, ya
no me culiaba, ahora me hacia el amor con cuidado y
dedicación, sus movimientos fueron acelerando y cuando
estuvo apunto de eyacular se retiro de mi para vaciar
sobre mi espalda prolongados chorros de jarabe viril que
se derramaron sobre mi piel sudada, luego cayo rendido
sobre la cama y tomo mi verga para metersela en la boca,
si la primera vez me la había mamado con maestría ahora
lo hacia como un experto, como agradeciéndome por
haberlo perdonado, me la comió como un niño hambriento,
mientras desde mi espalda se desplazaban hasta mis
nalgas sus chorros de semen recién eyaculados, no tarde
demasiado en vaciar cremosos trallazos de semen que él
recibió en sus manos, luego de eso un profundo silencio
invadió el lugar y quedamos rendidos uno encima del otro
plenamente satisfechos sobre sus revolcadas sabanas,
descansamos un momento y luego acercando mis labios a
los de él le pregunte: ¿Estas arrepentido como la
primera vez?, Él me miro a los ojos y simplemente me
beso demostrándome que ahora no se sentía culpable ni
avergonzado, que se sentía plenamente feliz.
A los pocos días llego su mamá pero esto no fue
obstáculo para que pudiéramos dar rienda suelta a
nuestra pasión, nos coqueteábamos y aprovechábamos cada
oportunidad para gozar, un día me propuso que lo ayudara
a pintar el garaje, hacia mucho calor por lo que primero
me presto unas bermudas para que me sintiera mas
desahogado, le gustaba que me pusiera su ropa, me decía
que eso lo excitaba, cuando me vio salir del baño
vestido con su ropa se volvió loco me agarro y continuara...
durante el cual me costó mucho adaptarme al nuevo estilo
de enseñanza y mis notas no eran del todo favorables,
especialmente en un ramo que se me hacia muy difícil, fue
por esta razón, que decidí tomar clases particulares con
una profesora muy simpática con la que me llevaba muy bien
y que anteriormente ya me había ofrecido ayuda invitándome
a estudiar a su casa, éramos muy amigos a pesar de nuestra
diferencia de edad, ella era viuda y tenia un hijo de 29
años que era marino y que se encontraba desde hacia un año
en el norte del país, en esos tiempos mi interés estaba
centrado solo en estudiar y sacar adelante mi año escolar.
Todo iba muy bien y sin mayores problemas, hasta que un día
al llegar a casa de mi profesora me encontré con la agradable
sorpresa de que su Hijo Alex había llegado para quedarse
una temporada y descansar, ahí fue donde conocí al hombre
que más tarde me haría conocer nuevos y excitantes placeres,
ella me lo presento y desde el primer instante en que lo vi
en lo más hondo de mi hoyo jugoso brotó una palpitación que
me hizo calentarme, su cara de niño malo y de hombre fuerte
a la vez me puso como una puta en celo, él era un hombre
perversamente hermoso, arrebatadoramente sexy, su cuerpo era
un verdadero espectáculo erótico para mis libidinosos ojitos
de maraco polvero, era peludo y creo que eso fue lo que más
me gustó, mi debilidad son los hombres peludos, siempre me
han calentado esos ricos machotes con el cuerpo cubierto de
pelos y éste lo era aunque no en exceso y a pesar de tener
aspecto intelectual había algo en él que le daba la imagen
de macho salvaje y rudo, su paquete fue blanco de mis más
profundas aunque discretas miradas, cuando oí su voz
diciéndome: "Hola, mucho gusto, mi nombre es Alejandro"
solo pude mirar su boca con detención y soñar con comérmelo
a besos, que sensación tan ardorosa provoco en mi ver esos
labios carnosos a solo unos centímetros de los míos que se
secaban con la solo idea de besarlo, todo fue tan especial
que ni siquiera recordaba el motivo de mi presencia en ese
lugar, su belleza y su virilidad me hicieron caer en un
quemante letargo que me consumió hasta que su mamá llegó a
despertarme y me preguntó si se me ofrecía un refresco y
aunque en esos instantes solo se me ofrecía una cosa, la de
mamar desesperadamente la verga a su hijo acepte ese jugo
que tal vez me ayudaría a calmar mi sed de tener la verga de
Alex entre mis nalgas, él vestía su uniforme de marino que
le quedaba realmente precioso, durante toda esa tarde, no
pude pensar en nada más que no fuera en él, en mi mente no
había lugar para estudiar solo quería tenerlo frente a mí
para poder contemplarlo a mis anchas. Así fueron pasando
las tardes en su casa, él se comportaba muy amable conmigo,
pronto nos hicimos amigos y aunque no éramos íntimos él me
tenia cierto grado de confianza, era muy extrovertido y
bromista, siempre tenia una sonrisa en sus labios carnositos
que permanentemente humedecía con su añorada lengüita, yo
pasaba las horas mirándolo sin que él se diera cuenta, me
gustaba soñar con su vigorosa verga dentro, fuera y en los
alrededores de mi boquita, soñaba con su maravilloso cuerpo,
que hombre tan hermoso, que manera tan varonil de caminar,
sus gruesas piernas, me enloquecían, cuando estaba sentado
en su escritorio, yo con disimulo tiraba un lápiz al suelo
para así agacharme y poder mirar aunque fuera por segundos
su paquete soñado por mi culo, como poder describirles ese
gordito bulto que prometía un sin fin de placeres de carne
dormida, olores, sudores, secreciones y lo más importante un
pene y unos huevos que esperaban pacientemente de alguna
generosa boquita o de algún culo dispuesto a todo con tal
de hacerlos gozar, como poder hacerles sentir lo que sentía
cuando a poca distancia de mis fogosos ojitos aparecía ese
hermoso paquete que me embelesaba con esos pantalones que
le quedaban tan ajustados en el culo que se le marcaban los
slip que llevaba puestos y eso me excitaba de sobre manera,
en todo caso yo también aprovechaba cualquier oportunidad
para mostrarle disimuladamente mis atributos, me vestía
con ropas muy ajustadas y paraba mis nalgas para que él
pudiera apreciarlas en todo su esplendor, todo marchaba
normalmente hasta que un día como era habitual fui a su
casa para asistir a una más de mis clases la que por
cierto no fue una más, cuando toque el timbre Alex salió
a abrirme la puerta venia muy transpirado y desordenado,
vestía unos jeans gastados y una camiseta muy delgada,
estaba empapado y desde la camiseta de traslucía su
exuberante torso velludo, yo quede un poco impresionado
al verlo en semejante facha por que el siempre andaba
muy ordenado y además por que se veía muy sensual, el
noto mi sorpresa al verlo así y me explico que había
estado lavando el auto y que por eso estaba tan mojado.
Después de explicarme todo me dijo que lamentablemente
su madre no podría darme clases por lo menos por una
semana porque había viajado a Santiago para asistir a
una serie de reuniones del ministerio de educación, yo
le dije que no había problema que volvería cuando la su
madre llegara de su viaje, pero Alex me detuvo y
tomándome del brazo me dijo: "No te vayas tan pronto,
quédate un rato y así podemos conversar, ¿sabes? No me
gusta estar solo y contigo la paso muy bien" yo
encantado acepte quedarme un rato, pensando que solo
conversaríamos pero no fue así, cuando estuvimos dentro
de la casa Alex maliciosamente se quito la camiseta y
frente a mi quedo su voluptuoso torso totalmente
desnudo, su piel estaba bañada en agua y sudor, su cara
tenia cierta sonrisa coqueta que me hizo casi desmayar,
la calentura comenzó a emanar de mi cuerpo ******* como
nunca antes, el verlo así y estar a solas con el en esa
amplia casa hizo que mi verga poco a poco comenzara a
endurecerse, el se dio cuenta de mi estado y con una
premeditaba lentitud y erotismo comenzó a secarse las
tetillas y las axilas con la misma camiseta, yo comencé
a ponerme nervioso, además se me acerco tanto que
estuvimos apunto de besarnos, pero no fue así, el quería
hacerme sufrir, ya se había dado cuenta de que yo moría
por el y estaba jugando conmigo porque justo cuando yo
ya estaba estirando mi trompita para besarlo se alejo de
mí sonriendo muy burlesco, yo no entendía su jueguito
pero de todas maneras me gustaba como Alex manejaba la
situación a su antojo, estuvimos un buen rato
conversando, estábamos tan juntitos que nuestras piernas
permanentemente se rozaban de una forma muy morbosa para
mi, la proximidad de nuestros cuerpos hacia pensar que
algo sucedería y así fue, de repente sentí su mano sobre
mi pierna sobándome con suavidad, cuando lo mire a los
ojos creyendo que había dado el primer paso, el me
tranquilizo diciéndome que le encantaba la tela de mi
pantalón y que este me quedaba muy bien, la conversación
fue amplia, hablamos de muchas cosas hasta que llegamos
al esperado tema del sexo ahí Alex comenzó a hacer
alarde de su hombría y a relatarme con un profundo tono
de voz algunas de sus experiencias sexuales con mujeres,
fue tan detallista que yo creí morir cuando me explicaba
lo dura que tenia la verga o como se la habían mamado en
alguna de sus aventuras, y solo me limitaba a escucharlo
y mirar de reojo su bulto que de tanto recordar sus
experiencias sexuales ya estaba empezando a crecer, Alex
se calentó tanto que propuso que subiéramos a su pieza
donde tenia el computador para que visitáramos paginas
porno en Internet, yo un poco dudoso acepte tratando de
disimular mi nerviosismo y subimos a su pieza, la cual
contaba con una amplia cama que todavía estaba sin
hacer, las sabanas se encontraban aun revueltas y
desordenadas dando fe de que ahí por las noche había
dormido, sudado y quizás se había masturbado un hombre
plenamente potente y atractivo.
Alex me pidió que perdonara el desorden y me puso una
silla frente al computador, me senté muy cerca de el, en
una posición en la cual podía fácilmente oler su aroma
tan varonil y en la que nuestras piernas nuevamente se
rozaban de una manera muy morbosa para mi, encendió el
computador y se puso a mirar fotos de mujeres desnudas,
el ver esas mujeres tan voluptuosas a mi no me provocaba
nada, yo solo estaba engolosinado mirando la cara de
placer que tenia Alex mirando como se mordía obscenamente
su labio inferior, de pronto sus venosas y huesudas manos
comenzaron a bajar desde su pecho hasta su entrepierna y
a acariciarse el paquete de una manera muy apasionada, con
tanto descaro como puedan imaginarse, sus dedos se perdían
en esa inmensa protuberancia de carne ardiente, no sé como
pude soportar semejante suplicio cuando se agarro la verga
por encima del pantalón y pude darme cuenta de su verdadera
magnitud y, yo habría querido arrancarle su pantalón con
*********, haber quitado cualquier obstáculo que separara
de mi aquella verga y chuparla hasta más no poder, hasta
ya no tener fuerzas en mi boca de tanto mamar y mamar y,
aunque me contuve, no pude evitar acariciarme también la
verga que de tanto mirarlo como se tocaba se me paro sin
control, fue tan obsceno, caliente, sucio y rico estar ahí
los 2 solitos sentados frente al computador, tan calientes,
con nuestros palos totalmente tiesos y que él supiera que
la causa de mi calentura no eran esas exuberantes mujeres
que aparecían en la pantalla, sino el verlo a él con esa
cara de goloso, deseoso de sexo con sus manos totalmente
concentradas en sus huevos y su verga, él se percataba de
que sus palabras con su tono de voz y sus gestos me ponían
cada vez más caliente y me seducía sin clemencia, él sabia
que en esos momentos mi hoyo clamaba por adueñarse por
completo de la verga que se tocaba con tanto orgullo pero,
me estaba haciendo desearlo aun más y más, realmente fue
malo conmigo y eso era muy excitante para mi. Los ojos
casi se me salen cuando el no soporto más la excitación
y comenzó a desabrocharse el pantalón, lentamente se
bajo el cierre y saco al aire su verga, en esos momentos
mi corazón empezó a latir más y más rápido, no se cual
fue mi expresión en ese instante pero cualquier persona
que me hubiera visto se habría dado cuenta que estaba
ansioso por probar esa monumental verga que crecía sin
parar tan cerca de mi y de la cual emanaban una serie de
olores que invadieron el dormitorio, que impresionante y
morboso fue ver por primera vez la verga de Alex, la
mire con detención para no olvidarla jamás, la tenía
gruesísima, su glande de colores inexactos brillaba como
un caramelo del cual ya salían las primeras secreciones,
él sin ningún pudor comenzó a hacerse una paja, gemía y
decía cosas, se contorneaba frenéticamente sobre la
silla, como hubiera querido yo en ese minuto ser esa
silla que poseía las nalgas tan redonditas de Alex, como
anhelaba yo ser ese slip que acompañaba su entrepierna
durante todo el día, para quedar impregnado de sus
olores y su sudor, para quedar manchado con las
secreciones que se desprendían de su verga que a ratos
estaba dormida y que a ratos se paraba deseando
introducirse en algún agujero que la satisficiera, su
paja se hizo cada vez más rápida y creí que acabaría ahí
mismo pero no alcanzo porque justo oímos un ruido muy
fuerte que provenía desde la calle.
Ambos nos paramos, yo me dirigí a la ventana a ver que
sucedía, Alex se subió el pantalón y también se dirigió
a la ventana, era un choque entre dos autos sin mayores
consecuencias para sus ocupantes, pero si para nosotros
porque cuando estábamos ahí mirando Alex quiso
acomodarse para ver mejor lo que pasaba afuera y lo hizo
justo poniéndose detrás de mi, de inmediato reaccione al
tenerlo tan aproximado a mi, sintiendo su respiración y
sus palabras cerca de mi oído, pronto pude percibir el
contacto generoso de su paquete sobre mis nalgas, me
restregó disimuladamente su verga con mucha suavidad,
contorneándose delicadamente simulando estar concentrado
en lo que sucedía en la calle, yo me sentía en las
nubes, mi culo era presa de un magnifico palo carnal que
debido a tanto sobar comenzaba a crecer nuevamente sin
detenerse, cerré mis ojos y me deje llevar, pare mis
nalgas para sentirlo aun más pegadito, que puto me sentí
en ese momento, ya no tenia fuerzas para negarme y
tratar de disimular mi calentura, la verga de Alex se
encontraba durísima entre mis nalgas y eso era lo que a
mi realmente me gustaba, estuvimos jugando ese quemante
juego erótico hasta que yo, a pesar del regocijo que
sentía quise escabullirme de su lado y escapar, pero
Alex me detuvo diciéndome: "Quédate quietito, ya se que
te gusto... No tuve necesidad de responderle porque el
me volteo con fuerza y me beso, mejor dicho me comió la
boca en un beso y ¡¡que beso!!, nuestros labios no se
besaban, más bien se golpeaban frenéticamente, la
humedad de nuestras lenguas se transformo en algo
lubrico, nuestras salivas de conjugaron en una sola, él
con sus manos me afirmaba las mejillas para tenerme muy
pegado a su boca, yo no perdí tiempo fui
desesperadamente en busca de su verga, baje desde su
pecho hasta llegar a ella, la acaricie, la sobe, por fin
la hice mía, por fin pude tenerla entre mis manos y
arrullarla con verdadero fervor, mis dedos la
recorrieron diestramente y jugaron con sus marcadas
venas, le tire el prepucio hacia atrás y toque su glande
a punto de estallar, dejamos de besarnos y me agache
hasta quedar a la altura de la cintura de Alex poder
mirar bien su verga, el verla tan de cerca fue como
estar en sueños la verga parecía tener vida propia y se
presentaba ante mi de una manera arrogante como
exigiéndome que la mamara, Alex al verme tan
impresionado con su verga me dijo: "¿Qué estas
esperando?, vamos salúdala, dale un besito para que te
conozca" yo no tarde ni un segundo en obedecer las
instrucciones del dueño de aquel palo de carne celestial
que se me acercaba más cada vez que Alex hacia su pelvis
hacia adelante para aproximarlo a mi boca, entonces
cerré mis ojos y la bese tiernamente, la humedad de mis
labios se confundió con la humedad de la cabeza de la
verga, la sentí muy caliente y justo cuando iba a darle
otro besito, Alex me empujo la cabeza hacia él para que
me la metiera toda de una sola vez, al tenerla toda mía,
tan firme y palpitante dentro de mi boca comencé a
chuparla, me divertí como un loco jugando con ella,
absorbiendo todas sus secreciones mientras con mis manos
fui recorriendo el culo de Alex, sus nalgas me
fascinaron, eran firmes y velludas tal como las había soñado.
Alex solo gemía y me acariciaba el pelo, fue una de las
mamadas más largas de mi vida pero para mi fui como un
soplo, hubiera podido estar toda la vida llenando de
saliva la verga de ese marino que me regalaba tanto
placer sin limite, Alex no pudo aguantar más el contacto
incendioso de mis manos sobre sus glúteos y de mi boca
acorralando con tanta adoración su sexo y me detuvo para
proceder a desnudarme, con rapidez fue quitando cada
prenda que cubría mi duro cuerpo, fue arrancándome
primero la polera y jugo un rato con mis menudas
tetillas, las mordió tan rico como solo el lo ha hecho
hasta el momento, me las mojo con su saliva y cuando
dejaba de jugar con una para hacerlo con la otra me
miraba para constatar que realmente me estaba haciendo
gozar, después me fue desabrochando el pantalón y a
medida que me lo iba bajando sus caricias se hacían más
y más intensas, me dejo solo en slip y me miro con
dulzura un instante, luego me lo quito de un solo golpe
con tanta fuerza que lo rompió, cuando vio mi verga me
la sobo y luego se la metió en la boca sin perder
tiempo, fue extraordinario sentir como me la mamaba con
tanto cuidado y frenesí, fue realmente tierno como su
lengua transito desde mi glande hasta mis huevos con
tanta pasión, sus extensas manos la recorrieron cada
rincón de mi ser, mis nalgas fueron suyas, me las apretó
y me las sobo hasta que quiso, después dejo de mamarme
la verga para mamarme el culo, mis fuerzas casi me
abandonan cuando sentí su finita barba raspándome las
nalgas y la maestría de su larga lengua invadiéndome el
culo, mi hoyito le perteneció por entero, hizo con él lo
que se le vino a la mente, luego de besarlo hasta que se
canso me lo baño con su saliva y fue introduciendo poco
a poco sus dedos en mi incandescente ano, de pronto se
detuvo me pregunto: "¿Estas seguro que quieres que te
penetre?" Yo lo mire a los ojos y le respondí: "pero te
queda alguna dudad, es lo que más deseo, mi hoyo es
tuyo, haz lo que quieras conmigo " volvimos a besarnos
pero ahora mucho más suciamente pasando nuestras lenguas
por nuestras caras, realmente queríamos comernos, Alex
se desnudo por completo me llevo hasta su cama y me
tendió sobre ella luego tomo mis piernas y las coloco
sobre sus hombros, en esa posición podíamos mirarnos a
los ojos y saber que sentíamos, su verga apuntaba
fijamente hacia mi hoyito que se la atraía como un
poderoso imán, así fue como se acerco cada vez más hasta
que su verga toco la puerta mi ano, me la fue metiendo
sin esperar a que me dejara de doler es que ya no
podíamos aguantar las ganas de culiar, ambos sabíamos
que queríamos hacerlo aunque me causara dolor, además yo
le había dicho que hiciera lo que quisiera conmigo y el
se tomo muy enserio mis palabras, su verga de deposito
toda en mi interior, Alex fue mío y yo de el, estábamos
ahí culiando como dos a****les irracionales sin pensar
en nada más nuestros cuerpos que necesitaban calmar la
pasión y la calentura que los consumía y que nos perdía
sin dejar que nos separáramos, los movimientos rítmicos
de Alex sincronizaban con los míos mientras yo me
pajeaba estuvimos culiando delirantemente hasta que no
soportamos más y Alex iniciamos unos frenéticos
embestidas hasta que dando un hondo suspiro deposito en
mi interminables chorros de su magnifico licor de vida,
al mismo tiempo en que yo estaba a punto de ayacular
también, entonces Alex que ya se había vaciado tomo mi
verga y me masturbo presionándome la verga hasta que me
hizo acabar como pocas veces en su mano y pecho, ahí
quedamos los dos tendidos uno sobre el otro tan agotados
que no pudimos recuperarnos en seguida, a mi se me hizo
muy tarde y le dije a Alex que debía irme a casa, el no
me respondió nada y se alejo de mi, yo pensé que se
estaba comportando así tan frío porque estaba cansado y
fui a vestirme, claro que tuve que hacerlo sin slip
porque Alex me los había roto, cuando me fui a despedir
de él y quise bésalo el me empujo y me dijo: "No creas
que tiene alguna importancia, yo solo lo hice porque
estaba caliente y tu estabas a mano, además tengo 29
años y no quiero cumplir los 30 sin probar como sería
culiarme a un maraco como tu”.
Sus palabras calaron como cuchillas en mi, pensé que
estaba bromeando pero no, lo que me decía era cierto, el
muy puto me echo de su casa y me prohibió que le contara
a alguien lo que había sucedido, yo en todo caso no le
pedí ninguna explicación y me fui pero no sin antes
decirle que para mí también lo sucedido había sido solo
un momento de calentura y nada más.
Al salir de su casa me sentí tan mal que estuve a punto
de llorar, no lo hice porque el no lo merecía, por la
noche me puse recordar cada detalle de lo que había
pasado en con Alex y al verme desnudo frente al espejo
note que sobre mi piel todavía quedaban las huellas
morbosas de sus manos, esto me calentó tanto que a pesar
de la rabia que a ratos me invadía no aguante las ganas
de hacerme una paja, mientras me masturbaba en plena
oscuridad a mi mente vinieron esos momentos tan intensos
en cuales el me envestía con fuerza, recordé como mi
cuerpo había quedado envuelto entre sus extensos brazos,
recordé como gemía Alex cuando me culiaba sin parar,
quise meterme los dedos en el hoyo pero no pude porque
aun me dolía y como no me iba a doler si Alejandro me
había poseído con tanta firmeza, su verga había invadido
mi ano sin ningún cuidado, lo recordé con tanta claridad
que ahí, solo en mi pieza dije su nombre en silencio,
imaginando que estaba junto a mí, comiéndose cada parte
de mi cuerpo, dejándose llevar por sus instintos y sin
dejar que sus falsos pudores lo detuvieran, imaginé que
sus labios me besaban con tanta pasión como me habían
besado hacia algunas horas atrás, fue tanta mi calentura
que hasta creí sentir su cálido semen inundándome el
hoyito, una parte de mi lo rechazaba y me obligaba a no
recordarlo, pero mi hoyito jugoso no sabia de orgullos ni
de rencores y se contraía solo con la idea de volver a
sentir la tibia y la firme verga de Alex, esto me hacia
añorarlo y pensar que si no hubiera sido por actitud tan
cruel, hubiéramos podido estar juntos en ese momento,
tendidos sobre su cama revolcándonos desenfrenadamente,
derrochando sobre aquél lecho todo el fuego que emanara
de nuestros cuerpos salvajemente compenetrados.
Pasaron dos días durante los cuales no supe nada de él,
hasta que una noche me llamo por teléfono, no quise
contestarle y me dejo un mensaje en la grabadora en el
que me decía que iría a buscarme al día siguiente a la
universidad para que conversáramos.
Para que les voy a negar que en el fondo lo único que yo
quería era volver a verlo. Por la mañana me arregle con
especial entusiasmo, me puse mi mejor pinta y me fui a
clases, estuve impaciente toda la mañana esperándolo
hasta que cerca de la hora de salida, por la ventana vi
su auto, cuando lo vi bajarse casi me derretí, se veía
realmente hermoso con sus pantalones de tela y esa con
camisa negra, parecía un dios de erotismo, la verga se
me paro de solo verlo, mis compañeras de inmediato se
fijaron en él y comenzaron a comentar lo guapo que
estaba, el muy puto se hacia el educadito y le sonreía a
todas, algunas hasta planeaban acercársele, yo sentí un
poco de celos al saber que lo miraban tanto, pero en el
fondo me sentía orgulloso de que ese hombre que mis
compañeras admiraban tanto estuviera ahí por mí y no por
ninguna de mujer, ellas nunca habrían imaginado que
aquel machote estaba ahí para pedirme perdón a mí y eso
me enorgullecía, al salir de clase me fije que él estaba
conversando con unos profesores, todos lo conocían pues
él había estudiado también en esa universidad, al verme
se despido rápidamente de ellos y fue hasta mi lado, yo
hice como si no lo hubiera visto y seguí caminando, el
me pidió que por favor lo escuchara, que necesitaba
hablar conmigo para explicarme las cosas ahora que las
tenia más claras, yo simplemente no le hice caso y trate
de correr para no oírlo, él me detuvo y me dijo:
"Perdóname estoy muy arrepentido de haberte dicho todo
lo que te dije, es que estaba muy confundido, ¿sabes?
Era la primera vez que tenia sexo con alguien de mismo
sexo. Quiero que nos veamos en mi casa a las 5 de la
tarde para que conversemos..., te prometo que todo será
diferente", yo solo le dije: "esta bien... esperame, ahí
estare a las 5 en punto" él me sonrió y se ofreció a
llevarme a casa no acepte y le dije que tenia que ir a
otro lugar y me despedí con mucha frialdad, finalmente
lo deje plantado, no fui a su casa como le había dicho,
lo hice como una forma de hacerle saber que no me
importaba, que yo no estaba disponible para cuando el me
necesitara, pero en el fondo me moría de ganas de volver
al lugar donde habíamos follado con tanto ímpetu,
querida hablar con él y saber sus razones para haberme
tratado así, pero mi orgullo me lo impedía, esto debió
haberlo enfurecido mucho porque no volvió a buscarme.
Los días siguieron pasando con normalidad y sin señales
de Alex, hasta que una noche me llamo a casa, mi mamá
contesto y me paso la llamada a mi pieza, cuando escuche
su voz se oía muy mal, le pregunte que le pasaba y me
contó que estaba enfermo y que no tenia nadie que lo
ayudara porque su mamá se quedaría unos días más en
Santiago, me pidió por favor que fuera a su casa, en un
principio me negué pero la verdad me dio un poco de pena
imaginármelo enfermo y accedí a ir solo para atenderlo.
Le explique a mi mamá que iría ver a un amigo que estaba
enfermo y que talvez me demoraría un poco, fui a su casa
y cuando quise tocar el timbre me fije que la puerta
estaba abierta, subí hasta su pieza pensando que me
encontraría a Alex muy enfermo pero me equivoque, al
entrar a su dormitorio me lo encontré sentado sobre su
cama sin pantalones, vestido solo con una camisa sin
abrochar, con su gorra de marino y con su mano metida
dentro de su slip jugando con su verga, se veía
bellísimo, parecía un ángel, la luz que proverbia desde
la ventana lo iluminada y lo hacia verse demasiado
apetecible, su paquete totalmente abultado me puso como
loquita, el jugaba con su verga para hacerme caer
nuevamente como un siervo ante aquel manjar que era su
entrepierna, al verme sonrió y me pidió perdón, el sabia
que al mostrarse así yo no podría negarme a caería
nuevamente en sus brazos me llamo estirándome la mano,
yo estuve a punto de caer, una sensación de calor se
apodero de mí, mi ano comenzó a demandar ser penetrado,
mis manos querían volar como gaviotas hasta su verga y
tocarla como si fuera la última verga que quedaba en
este mundo, las piernas me tiritaban; no sé de donde
saque fuerzas para tratar de escapar, pero el esfuerzo
fue en vano porque él no me lo permitió, me tomo con
fuerza y cerro la puerta con llave, yo le dije que no
quería saber nada de él y que me dejara en paz, no me
hizo caso, se metió la llave dentro del slip y dijo: "Si
quieres irte... tendrás que sacar las llaves de mi
paquete..." se paró con las piernas y brazos abiertos
delante de la puerta, con su cuerpo a mi disposición, yo
acepte el reto y mirando hacia otro lado metí mi manito
dentro de su slip, la fui introduciendo con mucha
lentitud, tratando de no tocar su verga pero no pude,
esta se encontraba tan dura que pronto percibí el
contacto lujurioso de mi mano con ese palpitante pedazo
de maza viril, su verga ocupaba todo el espacio que daba
la tela del slip y yo quería tocarla, mi naturaleza
afloraba a pesar de mí y me traicionaba, mi orgullo
desaparecía cada vez que mis manos sentían el roce de
aquella verga y cada vez que a mis narices llegaba el
aroma masculino del cuerpo de Alex, así a medida que
hurgueteaba entre sus huevos buscando las llaves, los
roces se hicieron cada vez más intensos, el tocar sus
genitales nuevamente y sentir la proximidad de su cuerpo
me hizo dar un profundo suspiro que me termino por
delatarme, Alejandro no soporto más ese suplicio, me
tomo la cara entre sus manos, trato de besarme a la
fuerza pero yo no lo deje, me resistí a pesar de estar
deseándolo más que nunca, entonces me dijo: "Ya no sigas
resistiéndote, se que esto es lo que quieres y yo no te
quiero a ti, por favor trata de olvidar lo que te
dije..., ya te explique que fue en un momento de
confusión, me muero de ganas de repetirlo lo de esa
tarde, no sabes como he estado de caliente estos dias
después de haberte tenido, perdona cachorrito" cuando el
muy maraco me dijo cachorrito me olvide de todo y lo
bese, no sé porque pero que me llamara así me volvió
loco, lo bese de una forma puta realmente con ansiedad,
fue un beso húmedo, delicioso e interminable, comenzamos
a manosearnos mutuamente de una manera tan desesperada
que siempre me hará recodar que no hay nada como las
reconciliaciones, yo quise quitarme toda la ropa para
quedar desnudito, pero él me detuvo, abrió la puerta y
me dijo al oído que quería jugar algo nuevo conmigo, me
propuso que jugáramos a que él me secuestraba y me
violaba, yo acepte gustoso cumplir su fantasía y
comenzamos a forcejear, claro todo como un juego, él me
agarraba con fuerza tratando de sujetarme, yo le
suplicaba por favor que no me hiciera daño: "nooo, nooo
por favor señor, no me haga nada soy virgen, por favor,
se lo suplico", el jueguito se fue haciendo cada vez más
erótico, él me quitaba la ropa con ********* y me besaba
la espalda pasando su lengua, en una oportunidad pude
escaparme de él y salí corriendo casi desnudo por toda
la casa, él me perseguía como un lobo detrás de su
caperucita, corría hacia mi con la verga totalmente
tiesa, cuando iba bajando las escaleras me alcanzo y a
la fuerza me llevo hasta la cocina; abrió el
refrigerador y saco un tarro de leche condensada,
mientras me quitaba las ultimas vestiduras que cubrían
mi apasionado cuerpo me fue esparciendo la leche con
impaciencia y me decía cosas muy cachondas como: "Voy a
comerte todo el culito", se agarraba fuertemente la
verga y me la mostraba diciendo: "esto es lo que vas a
tener entre las piernas putita deliciosa, te lo voy a
encajar en todo el hoyo" yo solo me resistía ante su
poder y me excitaba al verlo a él tan caliente como la
primera vez que vi su verga, no saben cuan deseado me
sentí, cuan sensual se veía Alex con su gorra de marino
y con su slip de color café tan abultado y manchado en
la parte de su glande que a veces se escapaba de la tela
dejando que mis ojitos pudieran apreciar su brillo y
humedad, después de dejarme todo el culo, las piernas, y
la verga embadurnadas con la leche condensada, me ordeno
que hiciera lo mismo con él, entonces fui tomado pocos
de crema y las fui colocando por todo su cuerpo peludo,
primero por su pecho y tetillas, luego baje a su abdomen
y ahí me entretuve un ratito masajeándolo como un
experto su piel cubierta de vellos, mis manos parecían
tocar el paraíso, mis dedos se enredaban en los
abundantes vellos de Alex, después fui bajando hasta su
paquete y sin quitarle el slip llene de crema su verga y
sus huevos, la suavidad que nos proporcionaba la crema
era exquisita por lo que Alex cerraba los ojos y
suspiraba locamente, luego me detuvo y fue cerrando
todas las cortinas de la casa para convertirla en un
verdadero templo ardiente en el que nada más estábamos
él y yo sumidos en una quemante y perversa calentura,
cuando termino de cerrar la cortinas me levanto y me
tendió sobre la mesa de la cocina, empezó a lamerme
retirando de mi todo rastro de leche, me abrió las
piernas violentamente, me lamió las nalgas y luego el
ano; en mi vida he experimentado goce pero jamás como me
lo hizo sentir Alex, él era un maestro en el arte del
sexo, sabia como manejar los tiempos y alargar el goce
hasta más no poder, de tanto pasar su lengua por las
vías de mi culo me dejo limpiecito sin huellas de leche,
fui un instrumento sexual bajo su poder y él era todo
aquello que yo había soñado en la vida, luego me dijo
que me preparara porque me iba a meter la verga, yo
continuando con el juego le suplique que no lo hiciera,
que no me creía capaz de soportar algo tan grande en el
hoyo y me ofrecí a darle una mamada a cambio, acepto
enseguida y quitándose el slip, me mostró su sexo: "¿La
ves?, mírala bien..., debes chuparla con ganas, debes
hacerme sentir en éxtasis, chupala como si fuera un
helado " antes de proceder a mamar nuevamente me escape
de él y esta vez fui más lejos, llegue al cuarto del
lavado, me metí ahí y cerré la puerta por dentro, Alex
se desespero y me exigió que abriera amenazándome de
castigarme si no lo hacia, no me quedo más remedio que
acatar sus ordenes y le abrí, entonces entro muy brusco
y me beso como forma de castigo, después saco de una
caja su ropa sucia y la tiro al suelo, me ordeno que la
oliera y me la restregara por el culo, el aroma de sus
camisetas, de sus pantalones, calcetas y slip me
encabrono, me revolqué en su ropa como un cerdo en el
lodo, me pase sus prendas por el culo, por la verga, por
las axilas, el solo me miraba, se mordía el labio
inferior y se pajeaba lentamente; "Sigue, sigue,
realmente estoy caliente" me decía mientras yo me
contorneaba simulando tener miedo ante aquel hombre que
estaba a punto de violarme, no aguante más las ganas,
bese su abdomen y sus vellos quedaron con pequeñas
gotitas de mi saliva, luego me lance al encuentro de su
verga, me la metí en la boca lo más que pude, me la metí
casi toda, tenia ganas de extraer de ella hasta el más
mínimo liquido viril que desprendiera, la succione como
una aspiradora, Alex tomo mi cabeza entre sus, manos y
comenzó a follarme la boca, mi nariz chocaba con sus
vellos pubicos, mis manos no hacían sino mimar sus
huevos peludos y sus nalgotas también peludas, estábamos
ahí en un cuarto de lavado un muchacho de 18 años
encerrando en su boca la verga imponente y erguida de un
marino de 29 y ambos parecían seres sin control. Le
chupe la verga y los huevos con tanta energía que Alex
tuvo que detenerme para no acabar en mi boca, me tomo en
brazos y me llevo nuevamente a su dormitorio, en el
trayecto hasta allá seguíamos con el juego, yo le pedía
piedad y me sometía a sus más bajos deseos.
Entramos a su pieza y me ordeno que me pusiera en cuatro
patas sobre la cama mirando hacia la cabecera, luego se
subió él e inicio una metida de dedos en mi hoyo que
casi me hizo desfallecer, sus dedos en mi hoyo se
agitaban como queriendo hundirse cada vez más, yo me
afirmaba del respaldo de su cama y gemía como una niña,
de pronto sin avisar ni darme oportunidad de abrirme
más, Alex me introdujo toda la verga de un solo golpe
provocando que hasta la cama crujiera, yo di un grito
pero el me tapo la boca, el sudor pegaba aun más mi piel
con la de él, el sol que ya estaba por esconderse
entraba por un rinconcito de la ventana y era testigo de
nuestro carnaval de sexo, en la pieza la TV prendida
daba una noticia y nosotros continuábamos culiando y
culiando, no teníamos otro afán que no fuera gozar y
gozar, nuestras fuerzas se concentraban solo en tratar
de proporcionarnos mutuamente el mejor sexo de nuestras
vidas, yo me sentía tan feliz con ese palo incrustado en
el hoyo que no podía hacer más que gemir y gemir, Alex
seguía con el juego me decía: "¿Ves como si te gusta?,
me gusta follarte asi, toma mi verga siéntela tuya,
¿Dime de quien es este culito? Me perteneces, eres mio y
solo mio, me oíste", a lo que yo le respondía "siii,
siii papito" estuvimos culiando violentamente hasta que
Alex dejo de jugar y me empezó a tratar con ternura, sus
envestidas se hicieron más suaves cada vez, pero
igualmente profundas, comenzó a acariciarme con cariño,
ya no había brusquedad en sus manos ni en sus besos, ya
no me culiaba, ahora me hacia el amor con cuidado y
dedicación, sus movimientos fueron acelerando y cuando
estuvo apunto de eyacular se retiro de mi para vaciar
sobre mi espalda prolongados chorros de jarabe viril que
se derramaron sobre mi piel sudada, luego cayo rendido
sobre la cama y tomo mi verga para metersela en la boca,
si la primera vez me la había mamado con maestría ahora
lo hacia como un experto, como agradeciéndome por
haberlo perdonado, me la comió como un niño hambriento,
mientras desde mi espalda se desplazaban hasta mis
nalgas sus chorros de semen recién eyaculados, no tarde
demasiado en vaciar cremosos trallazos de semen que él
recibió en sus manos, luego de eso un profundo silencio
invadió el lugar y quedamos rendidos uno encima del otro
plenamente satisfechos sobre sus revolcadas sabanas,
descansamos un momento y luego acercando mis labios a
los de él le pregunte: ¿Estas arrepentido como la
primera vez?, Él me miro a los ojos y simplemente me
beso demostrándome que ahora no se sentía culpable ni
avergonzado, que se sentía plenamente feliz.
A los pocos días llego su mamá pero esto no fue
obstáculo para que pudiéramos dar rienda suelta a
nuestra pasión, nos coqueteábamos y aprovechábamos cada
oportunidad para gozar, un día me propuso que lo ayudara
a pintar el garaje, hacia mucho calor por lo que primero
me presto unas bermudas para que me sintiera mas
desahogado, le gustaba que me pusiera su ropa, me decía
que eso lo excitaba, cuando me vio salir del baño
vestido con su ropa se volvió loco me agarro y continuara...
10年前