La mujer de Pepe
Cuando salimos del bar de Antonio estaba muy confundido. Por un lado tenia la extraña sensación de haber abierto una puerta que no sabía bien hacia donde me conduciría, pero por otra parte, había sentido cosas de una manera que hacía tiempo que no sentía. Ver a Luz siendo follada salvajemente por tres hombres había sido algo muy excitante y perturbador. No estaba seguro de poder controlar eso. Caminamos unas cuadras en silencio cada uno en ensimismado en sus pensamientos
-Gracias-. Me dijo Luz repentinamente y dándome un beso en la mejilla.- Hacía tiempo que no me sentía tan satisfecha sexualmente y con tantas fantasías cumplidas.
-Gracias a ti - le contesté con una sonrisa. Ha sido también para mí una experiencia maravillosa y completa. Jamás pensé que ver como te penetraban dos hombres desconocidos me excitaría tanto
-Y a mi contestó ella.
Nos dimos un abrazo en medio de la calle y nos besamos profundamente. Mientras lo hacíamos vino a mi mente la imagen de Luz chupando y saboreando esas pollas enormes con la misma boca con la que me besaba y sentí una erección. Nuevamente estaba caliente
Llegamos casi corriendo a nuestra casa para follar como *********tes hasta yacer exhaustos.
Antes de dormirnos le dije.
-Me gustaría que lo hagas con quien quieras y cuando quieras, pero por favor avísame y cuéntame de tus experiencias. Es la única condición que te impongo
-Quédate tranquilo, a mi me gusta tanto que sepas lo que hago, como a ti saberlo.
Los días pasaron y cuando hacíamos el amor con Luz siempre surgía alguna palabra de lo ocurrido aquella noche, y hasta confieso que tuve que masturbarme alguna vez por el morbo que me producía el recuerdo.
Un viernes por la noche había quedado en ir a cenar con Luz. Esa misma tarde suena mi celular y escucho la voz de ella que me dice
-Pepe, recuerdas que tengo que ir a hacerme los masajes ¿ Por que no me pasas a buscar por lo del doctor y de allí nos vamos a cenar?.
-Está bien- le contesté sin mucho entusiasmo
Luz había estado desde hacía un tiempo con algunos dolores cervicales y el médico traumatólogo que visitaba le había recetado unos masajes que él mismo realizaba desde hacía unas semanas
Al salir del trabajo me dirijo hasta el consultorio del médico donde me encuentro con Luz que me esperaba ansiosa
-El doctor está algo retrasado, pero ya es mi turno.
-No tenía pensado esperar. Estoy hambriento-. Le dije un poco m*****o
-Bueno Pepe, no te preocupes, será rápido
En efecto a los pocos minutos, sale del consultorio una mujer y entra Luz.
-Hola doctor. ¿Puede entrar mi esposo también?
-Si por supuesto..
-Pepe Maritnez- lo saludo estrechándole la mano
-Damian Flores.- Me contesta retribuyéndome el saludo
Una vez dentro del consultorio tomo asiento en un sillón amplio que había en el interior y comencé a mirar los diplomas colgados en la pared esperando que todo esto se termine rápido
-El doctor Flores es un experto- me dijo Luz sonriente
Era verdad pese a su corta edad (rondaría los 30) .La pared estaba llena de certificados que avalaban la experiencia del medico. Damián Flores era morocho de mediana estatura pero muy robusto y con manos grandes
-Por favor señora, quítese la ropa y acuéstese en la camilla boca abajo.
Luz haciendo caso de las indicaciones se desabrocha la blusa y se quita la falda quedando en un conjunto de ropa interior tan diminuto que mi corazón dio un respingo, al tiempo que mi polla comenzó a crecer.
No podía creer lo que veía. El corpiño era totalmente translúcido y dejaba completamente expuesto sus rojos pezones. La parte inferior era un tanga que se introducía procazmente en su coño dejando al descubierto los maravillosos labios vaginales de mi esposa. Por detrás el tanga consistía en un delicadísimo hilo dental incapaz de esconder aunque más no sea un poquito del dilatado agujero del culo. Mi mujer estaba casi desnuda. Peor que eso, estaba provocativamente vestida, como si fuera la mas vulgar ramera, frente al médico y se exhibia sin pudor cada vez que se movía.
-¿Estoy bien así doctor?- Preguntó Luz-
-Perfectamente señora. Tiene usted un cuerpo admirable y ese conjunto de ropa interior le queda esplendido.
-Ay gracias doctor ¿Le parece que me queda bien? ¿No es demasiado pequeño? –preguntó Luz girando y moviéndose de manera sexy para que el doctor la vea bien
-Aunque es demasiado pequeño para ser usado por una mujer con un poco de decoro o de vergüenza , sin duda, que le queda muy bien- y mirándome fijamente me dijo
-Tiene usted mucha suerte de tener una mujer tan guapa tan elegante y tan puta
Me quedé perplejo con lo que había oído. No tuve mas reacción que la de afirmar con la cabeza sin pronunciar palabra.
-Acuéstese señora por favor
Luz se acuesta boca abajo en la camilla y el doctor comienza a hacerle masajes por la espalda y las piernas.
-¿Quiere ver mas de cerca los masajes?- me pregunta
-Si, si claro
Los masajes comenzaron y desde un primer momento me di cuenta de que no eran para nada ni terapéuticos ni profesionales. El doctor estaba manoseando descaradamente a Luz frente a mis narices. Sus manos tocaban su culo sin disimulo y cuando nada lo hacia suponer metía sus manos por debajo del cuerpo de Luz y le tocaba sus pechos sin el ***** atisbo de disimulo. En una de las veces en la que estaba masajeando el interior de los muslos de Luz, toco su coño desvergonzadamente e introdujo un dedo dentro de ella
Luz gimió de placer y Damian me miro a los ojos fijamente después de tocarla
-¿Tienes algo para decir?
-No, no, nada
Después de masajear insolentemente los muslos y los glúteos de Luz que ya estaba mojada y jadeaba ante cada toqueteo procaz del doctor, Damian se ubicó en la cabecera de la camilla. Su polla erecta no podía ser disimulada por los holgados y livianos pantalones blancos de médico. Cuando se inclinó para masajear los hombros de Luz su polla quedo a pocos centímetros de su rostro. En ese momento Damian con una mano se bajó un poco los pantalones y su polla salió disparada como si tuviera un resorte y se detuvo sobre las mejillas de mi esposa. Era muy gorda, su glande era enorme y estaba curvada hacia arriba
-¿Doctor, Es profesional esto que está haciendo? pregunto ella con un suspiro
-No en absoluto. Solo estoy tomando lo que se me ofrece
-Doctor, soy una mujer casada y mi esposo está aquí mismo mirándonos
Damian sin dejar de refregar su miembro por la cara de Luz le contestó
-Señora, su esposo tiene una erección enorme de solo ver lo que estoy haciendo con usted. No pretenda fingir enojo ni indignación, usted es una verdadera puta, totalmente excitada y su esposo un perfecto cornudo al que voy a hacer feliz follándomela en su presencia.
No se que cara puse, pero en ese momento me desabroche el pantalón y comencé a masturbarme lentamente. Era verdad, mi erección era muy grande. Nuevamente ver a mi Luz siendo manoseada desfachatadamente por un desconocido en mis narices me generaba un morbo indescriptible, Mi corazón latía con mucha fuerza sabiendo que ella sería follada en muy poco tiempo.
Luz tomó la polla de Damián con una mano e intentó llevársela a su boca hambrienta.
-Todavía no es tiempo.- Dijo él mientras le quitaba la mano de su polla.
-Déjame, -dijo ella
Damian se aleja unos pasos de la camilla y abre un cajón de su escritorio de donde toma unas cintas de raso negro y comienza a atar las manos de Luz a la camilla
-¿Que haces?-Pregunto yo un tanto inquieto
-Ato a la puta de tu mujer para hacerle lo que se me de la gana
-Pepe, deja al doctor que el sabe lo que hace.- Me reconvino Luz con una voz que se deshacía del placer
-¿Has escuchado cornudo?
-Si, si
Damián se desnudó completamente y después de atar también las piernas de Luz comenzó a lamerle toda la espalda. El tanga de Luz era tan pequeño que no podía evitar que sus jugos chorrearan desde su vagina
-Que golfa perdida que eres mujer, tienes todo tu coño mojado frente a tu esposo
-Si, es cierto doctor, soy una ramera y estoy muy cachonda
Damián rompió la delicada tela del tanga de un tirón, se subió a la camilla y penetro a mi esposa de un solo empellón metiendo su polla en la mojadísima vagina de Luz
-¡¡¡ Siiii, asi la quiero!!!. -grito luz
Damián comenzó a follarla lentamente y girando su cabeza me mira y me dice
-Ponte mas cerca cornudo, que desde allí no ves bien como me estoy follando a tu esposa
Le hice caso y ahora veía con mucha claridad como la polla entraba y salía completamente mojada del interior de Luz, quien jadeaba intensamente. Yo estaba como hipnotizado mirando ese pedazo de carne brilloso que se perdía una y otra vez en lo profundo de mi esposa
Después de uno o dos minutos, Damián sacó su polla del coño de luz se incorporó y caminando hasta la cara de Luz le dijo
-Tú querías chuparmela, pues hazlo ahora
La polla de Damian estaba completamente empapada de los jugos vaginales de Luz, pero ella abrió la boca y comenzó a chuparlo lentamente jugando con su lengua y recorriéndola desde los huevos hasta el glande No se quien de los dos estaba disfrutando esa chupada. Al cabo de un par de minutos retira su polla de la boca de luz y ella exclama
-Me ha hecho esperar mucho para esto doctor, Se me hacía agua la boca por lamerlo. ¡Que deleite sentir esa cosa tan dura y caliente en mi boca!
-Chupas como una condenada. Continúa que me gusta como lo haces.
Después de introducir su polla nuevamente en la boca, Damián me mira y me dice
-Oye, lubrica bien el culo de tu esposa que lo necesitará
Mi corazón latía desaforado. Me estaban pidiendo que le lubrique el culo a mi esposa para penetrarla. Creía estar en el cielo. Yo trataba de hacerlo correctamente, pero la calentura de Luz hacía que esta moviera las caderas descontroladamente, casi suplicando por un desahogo.
En ese instante se abrió la puerta del consultorio y entró otro hombre
-¡Al fin has llegado!. Te has demorado mucho
-Vine los más rápido que pude, -contestó el recién llegado, quien se detuvo un rato a mirar como luz chupaba la polla de Damián
-Que puta maravillosa que- tienes exclamo
Ahora tenían sentido todos los mensajes de texto que Damián había estado enviando continuamente desde su teléfono celular. Álvaro era más alto y delgado. Tenía aproximadamente la misma edad que Damian
-¿Estás listo?- le preguntó Damián
-Por supuesto- contestó el hombre. Mientras terminaba de desnudarse
-Este es Álvaro y el te follará también para deleite de tu esposo- le dijo a Luz y sin mirarme en absoluto, como si mi opinión no tuviera ninguna importancia
-Si está bien, pero por favor que sea rápido porque necesito urgente una polla contestó ella casi angustiada por la desesperación
Álvaro se acercó hasta donde estaba yo que había conseguido lubricar muy bien el ano de Luz y empujándome levemente con un brazo se subió a la camilla y penetro con su larga polla el culo completamente abierto de Luz
-Dios, Sii, sigue, no te detengas -gritaba descontrolada luz que había podido sacarse la polla de Damian de su boca
Yo miraba extasiado como esa polla entraba y salía del culo de mi esposa una y otra vez mientras me masturbaba y hacía esfuerzos por no correrme
-Que culo maravilloso que tienes puta.
-Me corro, me corro- gritaba ella,
-Eres una zorra muy caliente. Realmente te gustan las pollas en el culo
Finalmente un grito profundo me indicó que finalmente había sucedido y que Luz se había corrido mientras le perforaban el ano. En ese instante, yo que había estado aguantando no pude contenerme, y me corrí muy fuerte y abundante.
-¿Te has corrido amor? me preguntó Luz jadeando
-Si, ha sido maravilloso
-Espero que tengas mas leche porque necesito que me follen por más tiempo. Esas pollas me enloquecen
-Necesito que me follen los dos al mismo tiempo- dice luz mirando a Damian
-No hay problema, siempre que lo pidas por favor y con corrección
-Doctor, por favor, necesito que me follen por el coño y el culo al mismo tiempo
-Bien, pero a ti cornudo no te escuchado pedirlo
Con un hilo de voz por lo excitante de la situación logre articular algunas palabras
-Por favor follense a mi esposa los dos, uno por el coño y otro por el culo. Háganme bien cornudo mientras los miro y me pajeo
Damian desato a Luz y los tres fueron hasta el sillón. Álvaro se sentó abajo y Luz con una maestría absoluta se montó sobre su durísima polla introduciéndosela en el coño con un profundo gemido de placer. Una vez que Luz se acomodó bien, Damián enfilo su polla en el culo de Luz que ya estaba increíblemente dilatado y tanto él como su compañero comenzaron a follarla muy duro.
Luz estaba como poseída gritando de placer con un macho arriba y otro abajo. Movía sus caderas descontroladas y le refregaba las tetas en la cara a Álvaro
-Eres muy pero muy puta mujer.- Le decía Damian mientras la penetraba incansable por su culo.- No te olvides que tu esposo te está mirando
Yo comencé a masturbarme nuevamente. Era inevitable que lo hiciera. Ver a mi esposa así follada era demasiado como para que me fuera indiferente
.Entre Álvaro y Damian la sujetaron fuerte porque con sus descontrolados movimientos cada tanto alguna de las pollas se salía y cuando esto sucedía Luz exigía que se la metan nuevamente y de manera urgente
Era una hembra en celo que no dejaba de gritar desaforada mientras la penetraban una y otra vez hasta que finalmente quedó exhausta. No se cuantas veces se corrió Luz, pero se que fueron varias y todas ellas desmedidas
-He follado putas, pero como tu ninguna le comentó Álvaro a Luz-Eres un hembra descomunal
-Es lo que quiero ser para mi esposo. La más puta de todas- contestó ella con la respiración agitada, casi sin aire
Luz quedo arrodillada sobre el sillón sin fuerzas tratando de recomponerse yo podía ver claramente como se escurría el semen de Álvaro y de Damian por su coño y por su culo. Yo me acerque a ella sin dejar de masturbarme y me corrí sobre su espalda mirando alucinado como toda esa leche salía de sus agujeros.
Después de correrme le di un beso muy profundo y le dije con mucha ternura
-Eres maravillosa Luz
-Tú también lo eres Pepe
-¿Tienes hambre? me preguntó
-Si, sin duda. Pero quisiera pedirte por favor una última cosa
-¿Cual amor?
-No te limpies, necesito saber que la leche de ellos todavía esta dentro de ti e imaginar como se escurrirá por tus piernas.
-Hecho amor. A mi también me gustará sentir el liquido caliente ensuciándome mis piernas. Recuerda que ya no tengo bragas
Nos despedimos de Álvaro y cuando nos acercamos a Damian Luz le dice en mi presencia.
-Recuerde doctor, que el martes por la tarde tengo otra cita con usted ¿le m*****a si vengo sola?
-No, para nada señora. Si su esposo no se opone yo no tengo ningún reparo
-No, para nada, no me opongo en absoluto- le respondo- la dejo enteramente en sus manos. Para que aplique en ella el tratamiento que considere apropiado.
-Me alegro mucho, doctor. Siempre es bueno ser atendida por un profesional que conoce mis necesidades
Al salir del consultorio Luz me mira con una sonrisa pícara y me dice
-¿Sabes Pepe? Creo que el martes por la noche tendré muuuchas cosas para contarte.
Y sin duda que así fue, pero eso es tema de otro relato
-Gracias-. Me dijo Luz repentinamente y dándome un beso en la mejilla.- Hacía tiempo que no me sentía tan satisfecha sexualmente y con tantas fantasías cumplidas.
-Gracias a ti - le contesté con una sonrisa. Ha sido también para mí una experiencia maravillosa y completa. Jamás pensé que ver como te penetraban dos hombres desconocidos me excitaría tanto
-Y a mi contestó ella.
Nos dimos un abrazo en medio de la calle y nos besamos profundamente. Mientras lo hacíamos vino a mi mente la imagen de Luz chupando y saboreando esas pollas enormes con la misma boca con la que me besaba y sentí una erección. Nuevamente estaba caliente
Llegamos casi corriendo a nuestra casa para follar como *********tes hasta yacer exhaustos.
Antes de dormirnos le dije.
-Me gustaría que lo hagas con quien quieras y cuando quieras, pero por favor avísame y cuéntame de tus experiencias. Es la única condición que te impongo
-Quédate tranquilo, a mi me gusta tanto que sepas lo que hago, como a ti saberlo.
Los días pasaron y cuando hacíamos el amor con Luz siempre surgía alguna palabra de lo ocurrido aquella noche, y hasta confieso que tuve que masturbarme alguna vez por el morbo que me producía el recuerdo.
Un viernes por la noche había quedado en ir a cenar con Luz. Esa misma tarde suena mi celular y escucho la voz de ella que me dice
-Pepe, recuerdas que tengo que ir a hacerme los masajes ¿ Por que no me pasas a buscar por lo del doctor y de allí nos vamos a cenar?.
-Está bien- le contesté sin mucho entusiasmo
Luz había estado desde hacía un tiempo con algunos dolores cervicales y el médico traumatólogo que visitaba le había recetado unos masajes que él mismo realizaba desde hacía unas semanas
Al salir del trabajo me dirijo hasta el consultorio del médico donde me encuentro con Luz que me esperaba ansiosa
-El doctor está algo retrasado, pero ya es mi turno.
-No tenía pensado esperar. Estoy hambriento-. Le dije un poco m*****o
-Bueno Pepe, no te preocupes, será rápido
En efecto a los pocos minutos, sale del consultorio una mujer y entra Luz.
-Hola doctor. ¿Puede entrar mi esposo también?
-Si por supuesto..
-Pepe Maritnez- lo saludo estrechándole la mano
-Damian Flores.- Me contesta retribuyéndome el saludo
Una vez dentro del consultorio tomo asiento en un sillón amplio que había en el interior y comencé a mirar los diplomas colgados en la pared esperando que todo esto se termine rápido
-El doctor Flores es un experto- me dijo Luz sonriente
Era verdad pese a su corta edad (rondaría los 30) .La pared estaba llena de certificados que avalaban la experiencia del medico. Damián Flores era morocho de mediana estatura pero muy robusto y con manos grandes
-Por favor señora, quítese la ropa y acuéstese en la camilla boca abajo.
Luz haciendo caso de las indicaciones se desabrocha la blusa y se quita la falda quedando en un conjunto de ropa interior tan diminuto que mi corazón dio un respingo, al tiempo que mi polla comenzó a crecer.
No podía creer lo que veía. El corpiño era totalmente translúcido y dejaba completamente expuesto sus rojos pezones. La parte inferior era un tanga que se introducía procazmente en su coño dejando al descubierto los maravillosos labios vaginales de mi esposa. Por detrás el tanga consistía en un delicadísimo hilo dental incapaz de esconder aunque más no sea un poquito del dilatado agujero del culo. Mi mujer estaba casi desnuda. Peor que eso, estaba provocativamente vestida, como si fuera la mas vulgar ramera, frente al médico y se exhibia sin pudor cada vez que se movía.
-¿Estoy bien así doctor?- Preguntó Luz-
-Perfectamente señora. Tiene usted un cuerpo admirable y ese conjunto de ropa interior le queda esplendido.
-Ay gracias doctor ¿Le parece que me queda bien? ¿No es demasiado pequeño? –preguntó Luz girando y moviéndose de manera sexy para que el doctor la vea bien
-Aunque es demasiado pequeño para ser usado por una mujer con un poco de decoro o de vergüenza , sin duda, que le queda muy bien- y mirándome fijamente me dijo
-Tiene usted mucha suerte de tener una mujer tan guapa tan elegante y tan puta
Me quedé perplejo con lo que había oído. No tuve mas reacción que la de afirmar con la cabeza sin pronunciar palabra.
-Acuéstese señora por favor
Luz se acuesta boca abajo en la camilla y el doctor comienza a hacerle masajes por la espalda y las piernas.
-¿Quiere ver mas de cerca los masajes?- me pregunta
-Si, si claro
Los masajes comenzaron y desde un primer momento me di cuenta de que no eran para nada ni terapéuticos ni profesionales. El doctor estaba manoseando descaradamente a Luz frente a mis narices. Sus manos tocaban su culo sin disimulo y cuando nada lo hacia suponer metía sus manos por debajo del cuerpo de Luz y le tocaba sus pechos sin el ***** atisbo de disimulo. En una de las veces en la que estaba masajeando el interior de los muslos de Luz, toco su coño desvergonzadamente e introdujo un dedo dentro de ella
Luz gimió de placer y Damian me miro a los ojos fijamente después de tocarla
-¿Tienes algo para decir?
-No, no, nada
Después de masajear insolentemente los muslos y los glúteos de Luz que ya estaba mojada y jadeaba ante cada toqueteo procaz del doctor, Damian se ubicó en la cabecera de la camilla. Su polla erecta no podía ser disimulada por los holgados y livianos pantalones blancos de médico. Cuando se inclinó para masajear los hombros de Luz su polla quedo a pocos centímetros de su rostro. En ese momento Damian con una mano se bajó un poco los pantalones y su polla salió disparada como si tuviera un resorte y se detuvo sobre las mejillas de mi esposa. Era muy gorda, su glande era enorme y estaba curvada hacia arriba
-¿Doctor, Es profesional esto que está haciendo? pregunto ella con un suspiro
-No en absoluto. Solo estoy tomando lo que se me ofrece
-Doctor, soy una mujer casada y mi esposo está aquí mismo mirándonos
Damian sin dejar de refregar su miembro por la cara de Luz le contestó
-Señora, su esposo tiene una erección enorme de solo ver lo que estoy haciendo con usted. No pretenda fingir enojo ni indignación, usted es una verdadera puta, totalmente excitada y su esposo un perfecto cornudo al que voy a hacer feliz follándomela en su presencia.
No se que cara puse, pero en ese momento me desabroche el pantalón y comencé a masturbarme lentamente. Era verdad, mi erección era muy grande. Nuevamente ver a mi Luz siendo manoseada desfachatadamente por un desconocido en mis narices me generaba un morbo indescriptible, Mi corazón latía con mucha fuerza sabiendo que ella sería follada en muy poco tiempo.
Luz tomó la polla de Damián con una mano e intentó llevársela a su boca hambrienta.
-Todavía no es tiempo.- Dijo él mientras le quitaba la mano de su polla.
-Déjame, -dijo ella
Damian se aleja unos pasos de la camilla y abre un cajón de su escritorio de donde toma unas cintas de raso negro y comienza a atar las manos de Luz a la camilla
-¿Que haces?-Pregunto yo un tanto inquieto
-Ato a la puta de tu mujer para hacerle lo que se me de la gana
-Pepe, deja al doctor que el sabe lo que hace.- Me reconvino Luz con una voz que se deshacía del placer
-¿Has escuchado cornudo?
-Si, si
Damián se desnudó completamente y después de atar también las piernas de Luz comenzó a lamerle toda la espalda. El tanga de Luz era tan pequeño que no podía evitar que sus jugos chorrearan desde su vagina
-Que golfa perdida que eres mujer, tienes todo tu coño mojado frente a tu esposo
-Si, es cierto doctor, soy una ramera y estoy muy cachonda
Damián rompió la delicada tela del tanga de un tirón, se subió a la camilla y penetro a mi esposa de un solo empellón metiendo su polla en la mojadísima vagina de Luz
-¡¡¡ Siiii, asi la quiero!!!. -grito luz
Damián comenzó a follarla lentamente y girando su cabeza me mira y me dice
-Ponte mas cerca cornudo, que desde allí no ves bien como me estoy follando a tu esposa
Le hice caso y ahora veía con mucha claridad como la polla entraba y salía completamente mojada del interior de Luz, quien jadeaba intensamente. Yo estaba como hipnotizado mirando ese pedazo de carne brilloso que se perdía una y otra vez en lo profundo de mi esposa
Después de uno o dos minutos, Damián sacó su polla del coño de luz se incorporó y caminando hasta la cara de Luz le dijo
-Tú querías chuparmela, pues hazlo ahora
La polla de Damian estaba completamente empapada de los jugos vaginales de Luz, pero ella abrió la boca y comenzó a chuparlo lentamente jugando con su lengua y recorriéndola desde los huevos hasta el glande No se quien de los dos estaba disfrutando esa chupada. Al cabo de un par de minutos retira su polla de la boca de luz y ella exclama
-Me ha hecho esperar mucho para esto doctor, Se me hacía agua la boca por lamerlo. ¡Que deleite sentir esa cosa tan dura y caliente en mi boca!
-Chupas como una condenada. Continúa que me gusta como lo haces.
Después de introducir su polla nuevamente en la boca, Damián me mira y me dice
-Oye, lubrica bien el culo de tu esposa que lo necesitará
Mi corazón latía desaforado. Me estaban pidiendo que le lubrique el culo a mi esposa para penetrarla. Creía estar en el cielo. Yo trataba de hacerlo correctamente, pero la calentura de Luz hacía que esta moviera las caderas descontroladamente, casi suplicando por un desahogo.
En ese instante se abrió la puerta del consultorio y entró otro hombre
-¡Al fin has llegado!. Te has demorado mucho
-Vine los más rápido que pude, -contestó el recién llegado, quien se detuvo un rato a mirar como luz chupaba la polla de Damián
-Que puta maravillosa que- tienes exclamo
Ahora tenían sentido todos los mensajes de texto que Damián había estado enviando continuamente desde su teléfono celular. Álvaro era más alto y delgado. Tenía aproximadamente la misma edad que Damian
-¿Estás listo?- le preguntó Damián
-Por supuesto- contestó el hombre. Mientras terminaba de desnudarse
-Este es Álvaro y el te follará también para deleite de tu esposo- le dijo a Luz y sin mirarme en absoluto, como si mi opinión no tuviera ninguna importancia
-Si está bien, pero por favor que sea rápido porque necesito urgente una polla contestó ella casi angustiada por la desesperación
Álvaro se acercó hasta donde estaba yo que había conseguido lubricar muy bien el ano de Luz y empujándome levemente con un brazo se subió a la camilla y penetro con su larga polla el culo completamente abierto de Luz
-Dios, Sii, sigue, no te detengas -gritaba descontrolada luz que había podido sacarse la polla de Damian de su boca
Yo miraba extasiado como esa polla entraba y salía del culo de mi esposa una y otra vez mientras me masturbaba y hacía esfuerzos por no correrme
-Que culo maravilloso que tienes puta.
-Me corro, me corro- gritaba ella,
-Eres una zorra muy caliente. Realmente te gustan las pollas en el culo
Finalmente un grito profundo me indicó que finalmente había sucedido y que Luz se había corrido mientras le perforaban el ano. En ese instante, yo que había estado aguantando no pude contenerme, y me corrí muy fuerte y abundante.
-¿Te has corrido amor? me preguntó Luz jadeando
-Si, ha sido maravilloso
-Espero que tengas mas leche porque necesito que me follen por más tiempo. Esas pollas me enloquecen
-Necesito que me follen los dos al mismo tiempo- dice luz mirando a Damian
-No hay problema, siempre que lo pidas por favor y con corrección
-Doctor, por favor, necesito que me follen por el coño y el culo al mismo tiempo
-Bien, pero a ti cornudo no te escuchado pedirlo
Con un hilo de voz por lo excitante de la situación logre articular algunas palabras
-Por favor follense a mi esposa los dos, uno por el coño y otro por el culo. Háganme bien cornudo mientras los miro y me pajeo
Damian desato a Luz y los tres fueron hasta el sillón. Álvaro se sentó abajo y Luz con una maestría absoluta se montó sobre su durísima polla introduciéndosela en el coño con un profundo gemido de placer. Una vez que Luz se acomodó bien, Damián enfilo su polla en el culo de Luz que ya estaba increíblemente dilatado y tanto él como su compañero comenzaron a follarla muy duro.
Luz estaba como poseída gritando de placer con un macho arriba y otro abajo. Movía sus caderas descontroladas y le refregaba las tetas en la cara a Álvaro
-Eres muy pero muy puta mujer.- Le decía Damian mientras la penetraba incansable por su culo.- No te olvides que tu esposo te está mirando
Yo comencé a masturbarme nuevamente. Era inevitable que lo hiciera. Ver a mi esposa así follada era demasiado como para que me fuera indiferente
.Entre Álvaro y Damian la sujetaron fuerte porque con sus descontrolados movimientos cada tanto alguna de las pollas se salía y cuando esto sucedía Luz exigía que se la metan nuevamente y de manera urgente
Era una hembra en celo que no dejaba de gritar desaforada mientras la penetraban una y otra vez hasta que finalmente quedó exhausta. No se cuantas veces se corrió Luz, pero se que fueron varias y todas ellas desmedidas
-He follado putas, pero como tu ninguna le comentó Álvaro a Luz-Eres un hembra descomunal
-Es lo que quiero ser para mi esposo. La más puta de todas- contestó ella con la respiración agitada, casi sin aire
Luz quedo arrodillada sobre el sillón sin fuerzas tratando de recomponerse yo podía ver claramente como se escurría el semen de Álvaro y de Damian por su coño y por su culo. Yo me acerque a ella sin dejar de masturbarme y me corrí sobre su espalda mirando alucinado como toda esa leche salía de sus agujeros.
Después de correrme le di un beso muy profundo y le dije con mucha ternura
-Eres maravillosa Luz
-Tú también lo eres Pepe
-¿Tienes hambre? me preguntó
-Si, sin duda. Pero quisiera pedirte por favor una última cosa
-¿Cual amor?
-No te limpies, necesito saber que la leche de ellos todavía esta dentro de ti e imaginar como se escurrirá por tus piernas.
-Hecho amor. A mi también me gustará sentir el liquido caliente ensuciándome mis piernas. Recuerda que ya no tengo bragas
Nos despedimos de Álvaro y cuando nos acercamos a Damian Luz le dice en mi presencia.
-Recuerde doctor, que el martes por la tarde tengo otra cita con usted ¿le m*****a si vengo sola?
-No, para nada señora. Si su esposo no se opone yo no tengo ningún reparo
-No, para nada, no me opongo en absoluto- le respondo- la dejo enteramente en sus manos. Para que aplique en ella el tratamiento que considere apropiado.
-Me alegro mucho, doctor. Siempre es bueno ser atendida por un profesional que conoce mis necesidades
Al salir del consultorio Luz me mira con una sonrisa pícara y me dice
-¿Sabes Pepe? Creo que el martes por la noche tendré muuuchas cosas para contarte.
Y sin duda que así fue, pero eso es tema de otro relato
10年前