Sirvienta
La tensión aumentante a cada momento cuando lo veía recorrer la casa a pesar de que se comportaba de forma tranquila. Ella, empleada para las labores de la casa, se sentía intrigada ante su patrón pues solía ser muy tranquilo y no prestarle mucha atención a nada. Su mujer una señora arrogante y poco considerada lo dominaba siempre que podía pero aquel día una emergencia la hizo salir corriendo a su trabajo dejándonos al patrón y a la empleada solo en casa.
Tras unos momentos de la ida de la mujer, se acerca a la chica y le pide que le haga la limpieza de una de las habitaciones pero se niega pues estaba muy atareada. Le dice que si puede luego lo haría pero con un violento movimiento la toma de la mano y la pone contra la pared. Su boca muy cerca de la de ella diciéndole que si no hace lo que le pide la echaría a patadas de su casa. Esa ********* la toma por sorpresa pero a pesar de ello hace que su adrenalina estalle en un ligero placer al sentir el azote. Nunca se imagino que tal apacible hombre fuera capaz de hacer algo así por lo que accedió de inmediato a ir a la habitación.
Estando allá le pregunta que por donde empezaba y le dice que por su negativa primera tendría que pagar una multa por ello a lo cual ella le pide que no le quite el poco dinero que ganaba pero el se guardaba una peculiar penitencia en forma de pago
Tomo un aparato extraño de su bolsillo. Era un pequeño vibrador de forma de pastilla. Se acerca a ella y baja su ropa interior y con una cinta adhesiva lo fija en su entrepierna. Lo posiciona de tal manera que lo siente rozando su clítoris y sus labios vaginales. Acto seguido vuelve a colocarle la ropa interior y como un Don toma una silla para quedarse mirando como ella se colocaba dispuesta a realizar el aseo. No comprendía el porqué del acto de su patrón pero aun así la hacia sentirse encantada con todo lo que sucedía aunque algo asustada tanto por la petición de el como por sensación de sentir ese objeto en su sexo.
Conforme iba realizando su trabajo parecía sentir un calor que iba creciendo y una leve vibración que la estaban excitando de sobremanera. Con cada paso que daba sentía como la tensión de sus piernas aumentaba y la vibración se hacia mas evidente en su entrepierna. Ya comenzaba a ponerse a limpiar los vidrios cuando una sensación de electricidad recorrió su cuerpo y la hizo gemir de placer. No aguantaba como el vibrador hacia resonar tu sexo de tan deliciosa manera. Apretaba sus muslos intentando contenerse pero cada vez se hacia mas evidente su excitación.
De la nada mira al señor como se contentaba viéndola así y como el jugueteaba con una especie de control remoto. Estaba manejando a distancia el vibrador e iba aumentando poco a poco la intensidad del mismo. A ratos la bajaba y luego la volvía a subir haciendo que ya ni pudiera sostener el paño con el cual limpiaba los muebles. Sentía su clítoris palpitante y unas intensas ganas de pasar sus manos por su entrepierna pero él se lo impedía. Se complacía de verla delirando de pasión con las piernas temblorosas. El miraba con encanto y cuando estaba al punto del orgasmo detenía la vibración dejándola desesperada por acabar. Ya estaba al punto de rogarle que la dejara terminar pero él se lo negaba. La torturaba estaba de placer. Ya su ropa interior estaba por gotear de tanta humedad y sentía como que no podía respirar. En eso se saco la corbata y le ato las manos a la espalda. Le puso una pelota con correa y se la fijo en la boca con las mismas. A pesar de que se sentía asustada no oponía resistencia porque estaba demasiado caliente. Le corrían sus lagrimas pero por alguna extraña razón el sentirse humillada por su patrón le estaba gustando demasiado y a él también le estaba excitando pues podía ver en sus ojos como brillaban con cada acción. Se apresto a romperle la blusa y dejar al descubierto sus prominentes senos. Tomo el plumero mientras la iba desnudando completamente. Se presentaba dispuesta ante su patrón de tal forma que podía sentir como la iba desnudando poco a poco sin resistirse. Podía sentir su piel estremecer cuando las plumas de plumero recorrían su cuerpo desnudo erizando los vellos de su piel cada vez que lo sentía. Podía sentir como recorría su entrepierna deseosa y ardiente de forma tan suave que casi no podía aguantar las ganas de no gemir
Era tal la excitación que sentía la pelota en su boca como si fuera su miembro con lo cual su lengua enloquecía con el roce en ella. En eso el abre sus piernas y le inserta el mango del plumero en su sexo haciéndola doblar las rodillas de placer. Insertaba con fuerza el mango masturbándola con fervor mientras tomaba el control remoto del vibrador encendiéndolo a la máxima potencia. Entre toda la escena le daba nalgadas a mano alzada atragantándose con su propia saliva de tanto gemir y gritar. Era tan intenso que no sabía si estaba en el cielo o el infierno porque a pesar del dolor ansiaba aun más y mas.
Se desplomaba en orgasmos continuos para desfallecer y volver a montarse en esa montaña rusa de sensaciones. En su vida la habían tratado de forma tan violenta pero a la vez excitante. Desde el mango del plumero se deslizaba más y más su humedad mojando ya las plumas del mismo.
En el interior de su sexo sentía fuego y unas ganas intensas de orinar como nunca las había sentido. Su cuerpo se relajaba y tensaba de forma tan violenta que no percibió el momento en que su eyaculación femenina salió de chorro mojando el piso contundentemente.
El al ver lo ocurrido la mira con una sonrisa perversa diciéndote que tendrá que limpiar el desastre con su propio cuerpo ya que ella había manchado el piso. Por lo cual la puso contra el piso y refregaba con sus senos su propia eyaculación como si estuviera usando un trapo para limpiar. Ella sentía como sus pezones se mojaban junto con sus senos y la excitaba aun mas sentirse así se sucia. Él le quito la pelota de su boca e hizo que probara su propia humedad desde el piso y le encanto. Lamia con ganas su propia eyaculación como si fuera un perro bebiendo agua. Ya con concebía que estaba bien o mal. En eso el bajo sus pantalones y la penetro con fuerza. Se sentía tan sucia que perdía la cabeza y aullaba como loba mientras la penetraba con fuerza. Se le ponían los ojos blancos de tanto placer y sentirse completamente mojada la excitaba hasta enloquecer. Estallo en un sinfín de orgasmos hasta sentir la tibia eyaculación de él y quedar en el piso sin fuerzas.
No podía aun creer como aquel señor podía manifestar tal ********* y someterla como nadie sin oponer resistencia. Así pues cada vez que quedaban juntos y solos en casa el hacia que sus tareas habituales cambiaran para convertirse en la sirvienta sexual que saciara sus ganas de dura excitación
Tras unos momentos de la ida de la mujer, se acerca a la chica y le pide que le haga la limpieza de una de las habitaciones pero se niega pues estaba muy atareada. Le dice que si puede luego lo haría pero con un violento movimiento la toma de la mano y la pone contra la pared. Su boca muy cerca de la de ella diciéndole que si no hace lo que le pide la echaría a patadas de su casa. Esa ********* la toma por sorpresa pero a pesar de ello hace que su adrenalina estalle en un ligero placer al sentir el azote. Nunca se imagino que tal apacible hombre fuera capaz de hacer algo así por lo que accedió de inmediato a ir a la habitación.
Estando allá le pregunta que por donde empezaba y le dice que por su negativa primera tendría que pagar una multa por ello a lo cual ella le pide que no le quite el poco dinero que ganaba pero el se guardaba una peculiar penitencia en forma de pago
Tomo un aparato extraño de su bolsillo. Era un pequeño vibrador de forma de pastilla. Se acerca a ella y baja su ropa interior y con una cinta adhesiva lo fija en su entrepierna. Lo posiciona de tal manera que lo siente rozando su clítoris y sus labios vaginales. Acto seguido vuelve a colocarle la ropa interior y como un Don toma una silla para quedarse mirando como ella se colocaba dispuesta a realizar el aseo. No comprendía el porqué del acto de su patrón pero aun así la hacia sentirse encantada con todo lo que sucedía aunque algo asustada tanto por la petición de el como por sensación de sentir ese objeto en su sexo.
Conforme iba realizando su trabajo parecía sentir un calor que iba creciendo y una leve vibración que la estaban excitando de sobremanera. Con cada paso que daba sentía como la tensión de sus piernas aumentaba y la vibración se hacia mas evidente en su entrepierna. Ya comenzaba a ponerse a limpiar los vidrios cuando una sensación de electricidad recorrió su cuerpo y la hizo gemir de placer. No aguantaba como el vibrador hacia resonar tu sexo de tan deliciosa manera. Apretaba sus muslos intentando contenerse pero cada vez se hacia mas evidente su excitación.
De la nada mira al señor como se contentaba viéndola así y como el jugueteaba con una especie de control remoto. Estaba manejando a distancia el vibrador e iba aumentando poco a poco la intensidad del mismo. A ratos la bajaba y luego la volvía a subir haciendo que ya ni pudiera sostener el paño con el cual limpiaba los muebles. Sentía su clítoris palpitante y unas intensas ganas de pasar sus manos por su entrepierna pero él se lo impedía. Se complacía de verla delirando de pasión con las piernas temblorosas. El miraba con encanto y cuando estaba al punto del orgasmo detenía la vibración dejándola desesperada por acabar. Ya estaba al punto de rogarle que la dejara terminar pero él se lo negaba. La torturaba estaba de placer. Ya su ropa interior estaba por gotear de tanta humedad y sentía como que no podía respirar. En eso se saco la corbata y le ato las manos a la espalda. Le puso una pelota con correa y se la fijo en la boca con las mismas. A pesar de que se sentía asustada no oponía resistencia porque estaba demasiado caliente. Le corrían sus lagrimas pero por alguna extraña razón el sentirse humillada por su patrón le estaba gustando demasiado y a él también le estaba excitando pues podía ver en sus ojos como brillaban con cada acción. Se apresto a romperle la blusa y dejar al descubierto sus prominentes senos. Tomo el plumero mientras la iba desnudando completamente. Se presentaba dispuesta ante su patrón de tal forma que podía sentir como la iba desnudando poco a poco sin resistirse. Podía sentir su piel estremecer cuando las plumas de plumero recorrían su cuerpo desnudo erizando los vellos de su piel cada vez que lo sentía. Podía sentir como recorría su entrepierna deseosa y ardiente de forma tan suave que casi no podía aguantar las ganas de no gemir
Era tal la excitación que sentía la pelota en su boca como si fuera su miembro con lo cual su lengua enloquecía con el roce en ella. En eso el abre sus piernas y le inserta el mango del plumero en su sexo haciéndola doblar las rodillas de placer. Insertaba con fuerza el mango masturbándola con fervor mientras tomaba el control remoto del vibrador encendiéndolo a la máxima potencia. Entre toda la escena le daba nalgadas a mano alzada atragantándose con su propia saliva de tanto gemir y gritar. Era tan intenso que no sabía si estaba en el cielo o el infierno porque a pesar del dolor ansiaba aun más y mas.
Se desplomaba en orgasmos continuos para desfallecer y volver a montarse en esa montaña rusa de sensaciones. En su vida la habían tratado de forma tan violenta pero a la vez excitante. Desde el mango del plumero se deslizaba más y más su humedad mojando ya las plumas del mismo.
En el interior de su sexo sentía fuego y unas ganas intensas de orinar como nunca las había sentido. Su cuerpo se relajaba y tensaba de forma tan violenta que no percibió el momento en que su eyaculación femenina salió de chorro mojando el piso contundentemente.
El al ver lo ocurrido la mira con una sonrisa perversa diciéndote que tendrá que limpiar el desastre con su propio cuerpo ya que ella había manchado el piso. Por lo cual la puso contra el piso y refregaba con sus senos su propia eyaculación como si estuviera usando un trapo para limpiar. Ella sentía como sus pezones se mojaban junto con sus senos y la excitaba aun mas sentirse así se sucia. Él le quito la pelota de su boca e hizo que probara su propia humedad desde el piso y le encanto. Lamia con ganas su propia eyaculación como si fuera un perro bebiendo agua. Ya con concebía que estaba bien o mal. En eso el bajo sus pantalones y la penetro con fuerza. Se sentía tan sucia que perdía la cabeza y aullaba como loba mientras la penetraba con fuerza. Se le ponían los ojos blancos de tanto placer y sentirse completamente mojada la excitaba hasta enloquecer. Estallo en un sinfín de orgasmos hasta sentir la tibia eyaculación de él y quedar en el piso sin fuerzas.
No podía aun creer como aquel señor podía manifestar tal ********* y someterla como nadie sin oponer resistencia. Así pues cada vez que quedaban juntos y solos en casa el hacia que sus tareas habituales cambiaran para convertirse en la sirvienta sexual que saciara sus ganas de dura excitación
10年前