El avion
Los viajes siempre me han parecido algo aburridos, y me aterran los retrasos.
El avión con destino a parís no despegara hasta dentro de una hora, desde que Salí de Sevilla esta mañana no he comido nada así que aprovechare la espera para tomar algo y picar.
Cuando llego al self service hay una cola inmensa así que me acoplo a ella.
Delante de mí una preciosa morena de pelo largo y liso, aun no le he visto la cara pero sus bonitas curvas me inspiran un montón de cosas. A coger la bandeja se gira hacia mí y puedo ver sus bonitos rasgos, sus grandes e intensos ojos, sus sensuales labios y su preciosa nariz respingona. Tiene una carita redonda, una dulce sonrisa en los labios el brillo de sus ojos es encantador. Se le ve feliz pensé en mi interior, durante un momento me perdí en mis pensamientos mi cabeza me transporto a Paris y del brazo de esta belleza andaluza, de córdoba pensé, puede ser que julio Romero De Torres la escogiera como modelo para pintar su mujer morena., caminaba por los campos elíseos.
El siguiente de la cola me saco de mis divagaciones, empujando mi espalda con la bandeja
Una cerveza y una tapa sin perder de vista a mi desconocida morena de la cual no puedo apartar la vista desde que la vi en la cola. Que está sentada a dos o tres mesas de mí, sola da pequeños sorbos a su té helado mientras su mirada vaga sobre una revista de modas.
De pronto anuncian el vuelo y muy a regañadientes me levanto y me dirijo a la sala de embarque entrego mi tarjeta subo al avión y una preciosa azafata me conduce a mi asiento de primera, por una vez que la empresa se porta bien nos quejaremos. Me instalo en mi plaza cerca de la ventanilla y mi vista se pierde entre los técnicos que rodean el avión.
El ruido de bolsos y maletines empieza a desaparecer los pasajeros están embarcados, y yo sigo mirando fuera cuando la azafata indicando el asiento vecino al mío, miro distraídamente a ver si no me ha tocado un pesado al lado y veo mi diosa de ojos miel y cabello moreno sentándose a mi vera, en mi vida he sentido mas no estar en segunda, ahora la amplitud de las plazas de primera me parece el gran cañón de colorado entre nosotros.
Aun así percibo el olor de su perfume, una mezcla de lavanda y melocotón. “ que bien huele dios!!!!!!!”. Se sienta y puedo admirar sus piernas torneadas que asoman bajo su minifalda, lleva medias de seda lo que le da aún más sensualidad a la visión de ensueño que mantiene mi atención prisionera. Se gira y me saluda. “ Buenas tardes!”. Contesto con un susurro aun atormentado por mis pensamientos lujuriosos al verla tan cerca. “Buenas tardes”, le contesto
Cuando el avión se aproxima a la pista de despegue y emprende su recorrido lleno de baches y sacudidas veo que sus manos aprietan fuerte el reposabrazos de su sillón una leve mueca en su boca y muerde su labio superior. El miedo la hace aún más excitante casi no respira sus ojos grandes y fijos mirando al frente a un horizonte invisible para los demás.
Tranquila le digo esperando relajarla ya mismo estamos en el aire y aún más pronto en Paris,
Vuelve la cabeza y me mira sin pronunciar palabra, fija su vista en mí, intenta de hablarme pero la voz no consigue salir de su boca, no pudiendo resistir la tentación cojo su mano y ella se aferra a la mía apretando tanto que los nudillos se le blanquean.
Aprieta fuerte pero a mí me sabe a gloria, el contacto de esa suave piel de esas uñas que se clavan en mi palma,” dios como me gusta” esta sensación. Por fin el avión se estabiliza y la calma vuelve en la cabina, ella relaja la presión pero no suelta mi mano, cosa que agradezco.
No me atrevo a pronunciar palabra por no romper el hechizo del instante su mano en mi mano
Su mirada en mi mirada, sigue mordiéndose el labio y eso me excita considerablemente siento la presión de mi pene en mi pantalón, y me siento algo avergonzado como me puede haber calado tan hondo y solo la conozco desde hace unos cortos minutos. Ciento hacia ella todos los deseos del mundo y una irresistible gana de besarla de acariciarla, deseos de ternura y de sexo.
Todo se confunde en mi mente, mis divagaciones se interrumpen cuando oigo su dulce voz pidiendo disculpas y preguntando si me a echo daño, a lo que contesto que no, y que el contacto de mi mano y las pocas palabras sirvieron de algo me sentía orgulloso de haber ayudado a pasar el trance del despegue. Cuando suelta mi mano siento como si mi universo se derrumbara. Apenas la conozco, no sé ni su nombre y mi cuerpo pide a gritos su contacto.
Manolo me llamo susurro mirándola soy de Sevilla, a lo que ella me contesta si apartar su mirada Tamara es mi nombre. Al oír su suave y dulce voz pronunciarlo aún me pareció más bello. “Tamara bonito nombre para una bella mujer hermosa y deseable” otra vez mis pensamientos se dislocan,” Perdona estaba pensando en lo bella que eres”, no puedo reprimir un hormigueo por mi espalada al pronunciar esas palabras que atrevido he sido. Ella ríe y se sonroja el rojo de sus mejillas le sienta bien después de la palidez del despegue.
El ambiente se relaja y ella parece más a gusto se vuelve hacia mí, gracias me ha ayudado mucho tu apoyo durante el despegue y el hecho de que me dieras la mano fue un bonito gesto al apretarla sentí como mis miedos se pasaban no sé porque le tengo tanto pánico a volar.
Miro mi mano y aun sus uñas siguen marcadas en mi palma, me la acaricio, y ella que no aparta su vista me pide de nuevo perdón y me la coge entre sus manos para darme un masaje aliviador. Te he marcado las uñas perdona, sigue masajeando mi palma con esos dedos largos y suaves, esta vez soy yo quien se ruboriza, no sé si es por el hecho de sentir sus dedos o por las imágenes que nublan mi vista y el dulce pensamiento de todas las marranadas que se me ocurren en mi mente lujuriosa, desde luego no tengo arreglo pensé en mi interior.
“Cómo?” pregunta ella.
Qué?, le contesto
Creía que habias dicho algo como que no tienes arreglo?
Joder lo he dicho en voz alta, no sé qué decirle. Después de madurar miles de respuestas en mi cabeza opto por la casi verdad y le digo que era una manera de silenciar mi subconsciente algo alborotado por el tacto de su mano que aún sigue acariciando la mía.
Lejos de apartar sus manos me mira fijamente a los ojos, no aparto la mirado me siento absorbido por la intensidad de esos bonitos ojos, sabes me dice yo también debería silenciar mi voz interior porque desde que tu mano estrecho la mía he sentido un extraño hormigueo por mi espalda y un pellizco en mi pecho que me hizo olvidar mis nervios e inquietudes del miedo que sentía fue un bálsamo reparador a la vez que una chispa que prendió el volcán de mis sentidos.
“en mi vida he sentido algo así y perdona mi franqueza”
Ya somos dos le conteste acariciando aún más fuerte su manos y la piel de su antebrazo,
Desde que te vi en la cola del restaurante por mi cabeza circulan miles de imágenes miles de deseos tuviste un efecto impactante sobre mí, un hechizo tal vez.
Inclino mi cuerpo en su dirección buscando su mirada y sus labios, no vuelve la cara no se defiende, acerca su boca a la mía y nuestros labios se confunden mi lengua y su lengua se unen nos invadimos mutuamente, siento el deseo de poseerla de amarla mis manos recorren su cara su cuello su espalda su perfume embriagador inunda el lago de mis sentidos.
Y sus brazos sobre mi cuerpo son la balsa que me mantiene a flote e impide que me hunda y ahogue.
De pronto se aparta, me suelta se levanta y se dirige andando por el pasillo hasta el servicio a llegar a la puerta se vuelve me mira largamente, y leo en su mirada todo el deseo que como a mí ha invadido su cuerpo.
Mi ****** se alborota mi cuerpo se tensa, “me desea tanto como yo la deseo “ese maravilloso cuerpo quiere y necesita ser mío tanto como el mío desea abandonarse entre sus brazos.
Sin pensarlo me levanto de mi asiento y me dirijo hacia ella , ha entrado en el baño la puerta no está cerrada y sin pensar tan siquiera en los demás pasajeros entretenidos por la película, “ amor sin preaviso”, que las pantallas del avión ofrecen al pasaje.
Al llegar puedo ver que se mira en el espejo la puerta abierta, está retocando un mechón rebelde de su larga y negra cabellera, es preciosa recorro su cuerpo despacio, con la mirada sus bonitas piernas esa espalda que apenas esconde su fina blusa de seda blanca, casi transparente, su hermoso culito redondo y bien moldeado su minifalda que apenas esconde sus torneados muslos. Mi cuerpo arde de deseo, siento que mi virilidad se siente cohibida dentro de mi pantalón , siento en ella los latidos de mi corazón mi cerebro arde. Doy un paso adelante y me encuentro en este diminuto compartimento del avión apretadito contra ella, y cierro la puerta tras mí.
Joder que sensación estar pegadito a este cuerpo tan suave y caliente el roce de su piel es como tocar el fuego con las manos.
Suave y caliente como seda ardiente
Acaricio sus brazos, ella no se vuelve pero siento como su piel responde a tacto de mis manos
Mi boca busca su cuello, aparto su larga melena, y mis labios besan con ternura desde el lóbulo de la oreja hasta su hombro, paseo mi lengua por su cuello y el sabor de su piel es tan dulce como su perfume, recorrería cada milímetro de este cuerpo con mis labios y mi lengua no me cansaría de acariciarlo de besarlo uy lamerlo.
Una mano atrevida acaricia un pecho a través de la fina seda de su blusa y siento como su cuerpo responde y se endurece su pecho bajo mi mano
Sin parar de besar su cuello y mordisquear el lóbulo de su oreja, desabrocho un par de botones de su blusa dejando un espléndido canalillo a la vista.
Un dedo penetra entre sus preciosos ceños recorriendo el canalillo. E introduciéndose bajo la suave tela del sujetador, buscando el bultito de su erguido pezón cuando lo encuentra un gemido discreto se escapa de sus labios entre abiertos.
Me gusta oír esos suaves gemidos son como una bella música para mis oídos, y me disparan aún más mis sentidos.
Sus manos agiles me acarician, apartan mi cuerpo del suyo buscando mi virilidad aun escondida en mi pantalón pero marcando en todo su esplendor un abultado paquete en él,
Siento sus dedos aprisionándola, recorriéndola, con un suave masaje solo interrumpido por un apretón de vez en cuando que incendia mi cerebro.
La vuelvo hacia mi quiero ver su cara mientras la acaricio, cuando me fijo en ella se muerde el labio inferior sus ojos están medio cerrados sumergida en un mar de deseos y nadando hacia mí al ritmo de las olas que nos mecen.
Es bella y deseable aún más cuando su cuerpo responde a mis caricias y al calor del momento.
Me pego a ella ciento como su cuerpo vibra contra el mío como sus caderas describen un círculo acariciando mi pene con su pubis. Me aprieta fuerte contra su cuerpo, la miro a los ojos y mi boca y mi lengua invaden la suya agarro fuerte su cabeza y la aprieto contra mí como si su boca y la mía fuesen una misma boca y terminen confundidas la una con la otra.
Desabrocho los pocos botones que quedan por quitar de la blusa, introduzco mis manos por su espalda desde la cintura hasta sus hombros acariciando su espalda y buscando el broche del sujetador mientras ella busca mi correa el botón de mi cintura y mi bragueta
Y los dos al unísono liberamos nuestros cuerpos de sus jaulas
Siento sus pechos contra mi torso desnudo, mi pene erguido contra su vientre, nuestros labios confundidos.
La atrapo por los muslos , fuertes duros a la vez que suaves la aupó y la siento sobre la tarima del lavabo dejando mi pene entre sus piernas golpeando su más íntimo rincón a través del tejido de las braguitas que a duras penas disimulan su espléndido monte de venus.
Unos de sus pezones en mi boca, lo aprieto fuerte con los labios succionándolo y sintiendo como se endurece bajo la presión el otro lo pellizco suavemente, gime bajo mis caricias y mi cuerpo responde al ritmo de sus quejidos.
Atrapa mi pene con su cálida mano,” follame” grita quiero sentirlo en los más hondo de mi cuerpo, suena como una súplica como un deseo irrefrenable.
Aparta con un dedo su braguita, guía mi pene con la mano para que encuentre su rajita y se habrá camino entre sus carnosos labios ardientes y húmedos.
De pronto cuando siente que está en su sitio aparta la mano me mira y leo en sus ojos como una súplica, “tómame hazme tuya”
Y de un golpe de cintura invado ese coño ávido de mi pene y golpeo con fuerza en su interior, sus uñas se clavan en mi espalda.
Su boca expulsa un quejido indescriptible de dolor y de satisfacción a la vez, de sentir toda mi virilidad en su interior invadida de golpe me siento bien su íntima vagina se acopla a mi virilidad se ajusta al milímetro el calor de su interior quema mis venas y su humedad hace que me sienta recogido y protegido, casi a regaña dientes despacio to aflojo la presión y lentamente me retiro hasta que mi glande está casi fuera. Repitiendo de nuevo la embestida,
Su cuerpo se tensa sus uñas se aferran a mi espalda su boca emite ruidos indescriptibles, mis dedos pellizcan sus hermosos y duros pezones, esos redondos y preciosos pechos son míos los acaricio ansiosamente siento su piel tensa están duros una piel de seda envolviendo unos preciosos pechos, besos, mi lengua ávida lame toda su piel desde sus ricos pechos su torso su cuello, su mentón hasta unirse a su bica que beso con pasión. Ella responde a mis caricias recorriendo mi espalda suavemente con sus suaves manos agarrando fuerte a cada embestida de mi pene. Cuando aprieta fuerte me duele pero lo que siento es placer cuando sus uñas se clavan en mi piel.
Poco a poco aumento el ritmo de las embestidas, dentro fuera cada vez más rápido, dentro fuera a un ritmo frenético hago esfuerzos para no correrme quiero llegar al orgasmo con ella.
Dámelo suplico quiero que te corras quiero que te abandones sus ojos fijos en los míos se muerde el labio, quiero ver tu cara tu boca tus ojos mientras lo haces.
La cadencia de sus gemidos se acelera, como con una súplica en la mirada entiendo que está a punto y acelero aún más el ritmo golpeando con fuerza en su interior y de pronto un largo gemido, aprieta fuerte su boca cierra los ojos su cara se tensa un siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ¡ sale de su garganta con mi boca tapo la suya para ahogar ese grito se agarra a mis brazos con fuerza y a mi pelo y entonces mi cuerpo se tensa y una sensación de liberación inunda mi cuerpo mi espalda se arquea mis músculos están a puntos de romperse ¿diosssss grito en su boca que aun está unida a la mía “me corrooooo”. Siento mi cuerpo y su cuerpo unidos en una explosión de placer donde todos nuestros sentidos se acoplan, somos uno, unidos por el placer que nos sacude y nos eleva en una nube estamos tocando el cielo.
Nos quedamos un largo rato así abrazados acaricio su pelo beso su boca mis sentimientos se confunden siento lujuria pero también amor siento que es la mujer que mi cuerpo y mi mente han deseado y buscado tanto tiempo. Miro su cara mi pene aun está dentro de ella no quiere salir está en un paraíso cálido y húmedo mi semen la ha inundado y mezclado con su cálido néctar dios que sensación más agradable no hablamos solo nos miramos es aún más bella después de esta explosión de placer.
Muy a regaña dientes y porque alguien golpea la puerta del baño me retiro.
Disculpen vamos a aterrizar deben volver a sus asientos. Dios la azafate sabe que estamos los dos aquí nos sonrojamos los dos agacha la vista y recompone su ropa retoca su melena y yo me visto salgo primero y vuelvo a mi sitio. Al momento veo como viene por el pasillo agachando la vista para no cruzar la mirada con los demás pasajeros, seguramente el rojo de sus mejillas es por lo cortante de la situación pero ella de un paso firme viene hacia mí.
Se sienta me mira de reojo y yo no aparto mi vista de ella es preciosa dios, tiendo la mano y el responde apretándola fuerte vuelve a mirarme y sus ojos reflejan ternura, no hace falta que nuestras bocas pronuncien palabras nuestras caras, nuestros cuerpos y ojos lo han hablado todo, la amo y ella me ama y no hace ni dos horas que nos conocemos no creía que una cosa así pudiera pasar.
Apaguen los cigarrillos abrochen el cinturón que nos disponemos a aterrizar.
El avión con destino a parís no despegara hasta dentro de una hora, desde que Salí de Sevilla esta mañana no he comido nada así que aprovechare la espera para tomar algo y picar.
Cuando llego al self service hay una cola inmensa así que me acoplo a ella.
Delante de mí una preciosa morena de pelo largo y liso, aun no le he visto la cara pero sus bonitas curvas me inspiran un montón de cosas. A coger la bandeja se gira hacia mí y puedo ver sus bonitos rasgos, sus grandes e intensos ojos, sus sensuales labios y su preciosa nariz respingona. Tiene una carita redonda, una dulce sonrisa en los labios el brillo de sus ojos es encantador. Se le ve feliz pensé en mi interior, durante un momento me perdí en mis pensamientos mi cabeza me transporto a Paris y del brazo de esta belleza andaluza, de córdoba pensé, puede ser que julio Romero De Torres la escogiera como modelo para pintar su mujer morena., caminaba por los campos elíseos.
El siguiente de la cola me saco de mis divagaciones, empujando mi espalda con la bandeja
Una cerveza y una tapa sin perder de vista a mi desconocida morena de la cual no puedo apartar la vista desde que la vi en la cola. Que está sentada a dos o tres mesas de mí, sola da pequeños sorbos a su té helado mientras su mirada vaga sobre una revista de modas.
De pronto anuncian el vuelo y muy a regañadientes me levanto y me dirijo a la sala de embarque entrego mi tarjeta subo al avión y una preciosa azafata me conduce a mi asiento de primera, por una vez que la empresa se porta bien nos quejaremos. Me instalo en mi plaza cerca de la ventanilla y mi vista se pierde entre los técnicos que rodean el avión.
El ruido de bolsos y maletines empieza a desaparecer los pasajeros están embarcados, y yo sigo mirando fuera cuando la azafata indicando el asiento vecino al mío, miro distraídamente a ver si no me ha tocado un pesado al lado y veo mi diosa de ojos miel y cabello moreno sentándose a mi vera, en mi vida he sentido mas no estar en segunda, ahora la amplitud de las plazas de primera me parece el gran cañón de colorado entre nosotros.
Aun así percibo el olor de su perfume, una mezcla de lavanda y melocotón. “ que bien huele dios!!!!!!!”. Se sienta y puedo admirar sus piernas torneadas que asoman bajo su minifalda, lleva medias de seda lo que le da aún más sensualidad a la visión de ensueño que mantiene mi atención prisionera. Se gira y me saluda. “ Buenas tardes!”. Contesto con un susurro aun atormentado por mis pensamientos lujuriosos al verla tan cerca. “Buenas tardes”, le contesto
Cuando el avión se aproxima a la pista de despegue y emprende su recorrido lleno de baches y sacudidas veo que sus manos aprietan fuerte el reposabrazos de su sillón una leve mueca en su boca y muerde su labio superior. El miedo la hace aún más excitante casi no respira sus ojos grandes y fijos mirando al frente a un horizonte invisible para los demás.
Tranquila le digo esperando relajarla ya mismo estamos en el aire y aún más pronto en Paris,
Vuelve la cabeza y me mira sin pronunciar palabra, fija su vista en mí, intenta de hablarme pero la voz no consigue salir de su boca, no pudiendo resistir la tentación cojo su mano y ella se aferra a la mía apretando tanto que los nudillos se le blanquean.
Aprieta fuerte pero a mí me sabe a gloria, el contacto de esa suave piel de esas uñas que se clavan en mi palma,” dios como me gusta” esta sensación. Por fin el avión se estabiliza y la calma vuelve en la cabina, ella relaja la presión pero no suelta mi mano, cosa que agradezco.
No me atrevo a pronunciar palabra por no romper el hechizo del instante su mano en mi mano
Su mirada en mi mirada, sigue mordiéndose el labio y eso me excita considerablemente siento la presión de mi pene en mi pantalón, y me siento algo avergonzado como me puede haber calado tan hondo y solo la conozco desde hace unos cortos minutos. Ciento hacia ella todos los deseos del mundo y una irresistible gana de besarla de acariciarla, deseos de ternura y de sexo.
Todo se confunde en mi mente, mis divagaciones se interrumpen cuando oigo su dulce voz pidiendo disculpas y preguntando si me a echo daño, a lo que contesto que no, y que el contacto de mi mano y las pocas palabras sirvieron de algo me sentía orgulloso de haber ayudado a pasar el trance del despegue. Cuando suelta mi mano siento como si mi universo se derrumbara. Apenas la conozco, no sé ni su nombre y mi cuerpo pide a gritos su contacto.
Manolo me llamo susurro mirándola soy de Sevilla, a lo que ella me contesta si apartar su mirada Tamara es mi nombre. Al oír su suave y dulce voz pronunciarlo aún me pareció más bello. “Tamara bonito nombre para una bella mujer hermosa y deseable” otra vez mis pensamientos se dislocan,” Perdona estaba pensando en lo bella que eres”, no puedo reprimir un hormigueo por mi espalada al pronunciar esas palabras que atrevido he sido. Ella ríe y se sonroja el rojo de sus mejillas le sienta bien después de la palidez del despegue.
El ambiente se relaja y ella parece más a gusto se vuelve hacia mí, gracias me ha ayudado mucho tu apoyo durante el despegue y el hecho de que me dieras la mano fue un bonito gesto al apretarla sentí como mis miedos se pasaban no sé porque le tengo tanto pánico a volar.
Miro mi mano y aun sus uñas siguen marcadas en mi palma, me la acaricio, y ella que no aparta su vista me pide de nuevo perdón y me la coge entre sus manos para darme un masaje aliviador. Te he marcado las uñas perdona, sigue masajeando mi palma con esos dedos largos y suaves, esta vez soy yo quien se ruboriza, no sé si es por el hecho de sentir sus dedos o por las imágenes que nublan mi vista y el dulce pensamiento de todas las marranadas que se me ocurren en mi mente lujuriosa, desde luego no tengo arreglo pensé en mi interior.
“Cómo?” pregunta ella.
Qué?, le contesto
Creía que habias dicho algo como que no tienes arreglo?
Joder lo he dicho en voz alta, no sé qué decirle. Después de madurar miles de respuestas en mi cabeza opto por la casi verdad y le digo que era una manera de silenciar mi subconsciente algo alborotado por el tacto de su mano que aún sigue acariciando la mía.
Lejos de apartar sus manos me mira fijamente a los ojos, no aparto la mirado me siento absorbido por la intensidad de esos bonitos ojos, sabes me dice yo también debería silenciar mi voz interior porque desde que tu mano estrecho la mía he sentido un extraño hormigueo por mi espalda y un pellizco en mi pecho que me hizo olvidar mis nervios e inquietudes del miedo que sentía fue un bálsamo reparador a la vez que una chispa que prendió el volcán de mis sentidos.
“en mi vida he sentido algo así y perdona mi franqueza”
Ya somos dos le conteste acariciando aún más fuerte su manos y la piel de su antebrazo,
Desde que te vi en la cola del restaurante por mi cabeza circulan miles de imágenes miles de deseos tuviste un efecto impactante sobre mí, un hechizo tal vez.
Inclino mi cuerpo en su dirección buscando su mirada y sus labios, no vuelve la cara no se defiende, acerca su boca a la mía y nuestros labios se confunden mi lengua y su lengua se unen nos invadimos mutuamente, siento el deseo de poseerla de amarla mis manos recorren su cara su cuello su espalda su perfume embriagador inunda el lago de mis sentidos.
Y sus brazos sobre mi cuerpo son la balsa que me mantiene a flote e impide que me hunda y ahogue.
De pronto se aparta, me suelta se levanta y se dirige andando por el pasillo hasta el servicio a llegar a la puerta se vuelve me mira largamente, y leo en su mirada todo el deseo que como a mí ha invadido su cuerpo.
Mi ****** se alborota mi cuerpo se tensa, “me desea tanto como yo la deseo “ese maravilloso cuerpo quiere y necesita ser mío tanto como el mío desea abandonarse entre sus brazos.
Sin pensarlo me levanto de mi asiento y me dirijo hacia ella , ha entrado en el baño la puerta no está cerrada y sin pensar tan siquiera en los demás pasajeros entretenidos por la película, “ amor sin preaviso”, que las pantallas del avión ofrecen al pasaje.
Al llegar puedo ver que se mira en el espejo la puerta abierta, está retocando un mechón rebelde de su larga y negra cabellera, es preciosa recorro su cuerpo despacio, con la mirada sus bonitas piernas esa espalda que apenas esconde su fina blusa de seda blanca, casi transparente, su hermoso culito redondo y bien moldeado su minifalda que apenas esconde sus torneados muslos. Mi cuerpo arde de deseo, siento que mi virilidad se siente cohibida dentro de mi pantalón , siento en ella los latidos de mi corazón mi cerebro arde. Doy un paso adelante y me encuentro en este diminuto compartimento del avión apretadito contra ella, y cierro la puerta tras mí.
Joder que sensación estar pegadito a este cuerpo tan suave y caliente el roce de su piel es como tocar el fuego con las manos.
Suave y caliente como seda ardiente
Acaricio sus brazos, ella no se vuelve pero siento como su piel responde a tacto de mis manos
Mi boca busca su cuello, aparto su larga melena, y mis labios besan con ternura desde el lóbulo de la oreja hasta su hombro, paseo mi lengua por su cuello y el sabor de su piel es tan dulce como su perfume, recorrería cada milímetro de este cuerpo con mis labios y mi lengua no me cansaría de acariciarlo de besarlo uy lamerlo.
Una mano atrevida acaricia un pecho a través de la fina seda de su blusa y siento como su cuerpo responde y se endurece su pecho bajo mi mano
Sin parar de besar su cuello y mordisquear el lóbulo de su oreja, desabrocho un par de botones de su blusa dejando un espléndido canalillo a la vista.
Un dedo penetra entre sus preciosos ceños recorriendo el canalillo. E introduciéndose bajo la suave tela del sujetador, buscando el bultito de su erguido pezón cuando lo encuentra un gemido discreto se escapa de sus labios entre abiertos.
Me gusta oír esos suaves gemidos son como una bella música para mis oídos, y me disparan aún más mis sentidos.
Sus manos agiles me acarician, apartan mi cuerpo del suyo buscando mi virilidad aun escondida en mi pantalón pero marcando en todo su esplendor un abultado paquete en él,
Siento sus dedos aprisionándola, recorriéndola, con un suave masaje solo interrumpido por un apretón de vez en cuando que incendia mi cerebro.
La vuelvo hacia mi quiero ver su cara mientras la acaricio, cuando me fijo en ella se muerde el labio inferior sus ojos están medio cerrados sumergida en un mar de deseos y nadando hacia mí al ritmo de las olas que nos mecen.
Es bella y deseable aún más cuando su cuerpo responde a mis caricias y al calor del momento.
Me pego a ella ciento como su cuerpo vibra contra el mío como sus caderas describen un círculo acariciando mi pene con su pubis. Me aprieta fuerte contra su cuerpo, la miro a los ojos y mi boca y mi lengua invaden la suya agarro fuerte su cabeza y la aprieto contra mí como si su boca y la mía fuesen una misma boca y terminen confundidas la una con la otra.
Desabrocho los pocos botones que quedan por quitar de la blusa, introduzco mis manos por su espalda desde la cintura hasta sus hombros acariciando su espalda y buscando el broche del sujetador mientras ella busca mi correa el botón de mi cintura y mi bragueta
Y los dos al unísono liberamos nuestros cuerpos de sus jaulas
Siento sus pechos contra mi torso desnudo, mi pene erguido contra su vientre, nuestros labios confundidos.
La atrapo por los muslos , fuertes duros a la vez que suaves la aupó y la siento sobre la tarima del lavabo dejando mi pene entre sus piernas golpeando su más íntimo rincón a través del tejido de las braguitas que a duras penas disimulan su espléndido monte de venus.
Unos de sus pezones en mi boca, lo aprieto fuerte con los labios succionándolo y sintiendo como se endurece bajo la presión el otro lo pellizco suavemente, gime bajo mis caricias y mi cuerpo responde al ritmo de sus quejidos.
Atrapa mi pene con su cálida mano,” follame” grita quiero sentirlo en los más hondo de mi cuerpo, suena como una súplica como un deseo irrefrenable.
Aparta con un dedo su braguita, guía mi pene con la mano para que encuentre su rajita y se habrá camino entre sus carnosos labios ardientes y húmedos.
De pronto cuando siente que está en su sitio aparta la mano me mira y leo en sus ojos como una súplica, “tómame hazme tuya”
Y de un golpe de cintura invado ese coño ávido de mi pene y golpeo con fuerza en su interior, sus uñas se clavan en mi espalda.
Su boca expulsa un quejido indescriptible de dolor y de satisfacción a la vez, de sentir toda mi virilidad en su interior invadida de golpe me siento bien su íntima vagina se acopla a mi virilidad se ajusta al milímetro el calor de su interior quema mis venas y su humedad hace que me sienta recogido y protegido, casi a regaña dientes despacio to aflojo la presión y lentamente me retiro hasta que mi glande está casi fuera. Repitiendo de nuevo la embestida,
Su cuerpo se tensa sus uñas se aferran a mi espalda su boca emite ruidos indescriptibles, mis dedos pellizcan sus hermosos y duros pezones, esos redondos y preciosos pechos son míos los acaricio ansiosamente siento su piel tensa están duros una piel de seda envolviendo unos preciosos pechos, besos, mi lengua ávida lame toda su piel desde sus ricos pechos su torso su cuello, su mentón hasta unirse a su bica que beso con pasión. Ella responde a mis caricias recorriendo mi espalda suavemente con sus suaves manos agarrando fuerte a cada embestida de mi pene. Cuando aprieta fuerte me duele pero lo que siento es placer cuando sus uñas se clavan en mi piel.
Poco a poco aumento el ritmo de las embestidas, dentro fuera cada vez más rápido, dentro fuera a un ritmo frenético hago esfuerzos para no correrme quiero llegar al orgasmo con ella.
Dámelo suplico quiero que te corras quiero que te abandones sus ojos fijos en los míos se muerde el labio, quiero ver tu cara tu boca tus ojos mientras lo haces.
La cadencia de sus gemidos se acelera, como con una súplica en la mirada entiendo que está a punto y acelero aún más el ritmo golpeando con fuerza en su interior y de pronto un largo gemido, aprieta fuerte su boca cierra los ojos su cara se tensa un siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ¡ sale de su garganta con mi boca tapo la suya para ahogar ese grito se agarra a mis brazos con fuerza y a mi pelo y entonces mi cuerpo se tensa y una sensación de liberación inunda mi cuerpo mi espalda se arquea mis músculos están a puntos de romperse ¿diosssss grito en su boca que aun está unida a la mía “me corrooooo”. Siento mi cuerpo y su cuerpo unidos en una explosión de placer donde todos nuestros sentidos se acoplan, somos uno, unidos por el placer que nos sacude y nos eleva en una nube estamos tocando el cielo.
Nos quedamos un largo rato así abrazados acaricio su pelo beso su boca mis sentimientos se confunden siento lujuria pero también amor siento que es la mujer que mi cuerpo y mi mente han deseado y buscado tanto tiempo. Miro su cara mi pene aun está dentro de ella no quiere salir está en un paraíso cálido y húmedo mi semen la ha inundado y mezclado con su cálido néctar dios que sensación más agradable no hablamos solo nos miramos es aún más bella después de esta explosión de placer.
Muy a regaña dientes y porque alguien golpea la puerta del baño me retiro.
Disculpen vamos a aterrizar deben volver a sus asientos. Dios la azafate sabe que estamos los dos aquí nos sonrojamos los dos agacha la vista y recompone su ropa retoca su melena y yo me visto salgo primero y vuelvo a mi sitio. Al momento veo como viene por el pasillo agachando la vista para no cruzar la mirada con los demás pasajeros, seguramente el rojo de sus mejillas es por lo cortante de la situación pero ella de un paso firme viene hacia mí.
Se sienta me mira de reojo y yo no aparto mi vista de ella es preciosa dios, tiendo la mano y el responde apretándola fuerte vuelve a mirarme y sus ojos reflejan ternura, no hace falta que nuestras bocas pronuncien palabras nuestras caras, nuestros cuerpos y ojos lo han hablado todo, la amo y ella me ama y no hace ni dos horas que nos conocemos no creía que una cosa así pudiera pasar.
Apaguen los cigarrillos abrochen el cinturón que nos disponemos a aterrizar.
10年前