SORPRESA-2
Pasé dos días nerviosa y excitada pensando en el hombre me que folló el otro día y que se llevó las llaves de la casa. No sabía si iba a volver y a pesar de lo fenomenal que lo pasé me sentía algo insegura. Una vez que pasé delante de la puerta vi un papel que asomaba por debajo, nerviosa me agaché a recogerlo y lo leí. El papel decía: “Hola negra a las 16 horas espérame sentada en una silla de espaldas a la puerta, ponte bien puta”. Creí que me moría de la excitación y los nervios que me entraron. Faltaba algo más de una hora, se me iba a hacer eterna la espera. Busqué que ponerme para eso de “ponte bien puta”, me puse unas medias rojas de rejilla, unos zapatos de tacón rojos, unas braguitas abiertas rojas y un camisón corto y abierto desde el pecho del mismo color. Puse una silla en el salón de espaldas a la puerta y me puse a masturbarme recordando aquella polla que tan bien me folló.
Sentí la puerta de la calle abrirse y cerrarse y pasos que se acercaban.
- Hola negra, ya veo lo obediente que eres y eso me gusta, no te vuelvas ¿eh? Estate quietecita puta que hoy también vas a gozar y mucho – me puso las manos sobre los hombros, me acarició desde atrás los pechos y luego me colocó un antizaz y me ató los brazos a la silla y los tobillos a las patas de la silla - por cierto me gusta como te has puesto, muy puta.
Estaba excitadísima y solo faltó que empezara a tocarme por todo el cuerpo para que me pusiera a gemir. Pronto algo duro y que me traía deliciosos recuerdos empezó a rozar mi cara y mi boca, yo intentaba atraparlo con los labios y solo acertaba a darle lametones, también me dió dos o tres bofetones.
- Bien, bien guarra ¿estás deseando que te la meta en la boca, eh? Que mamona eres, a ver que te toque el coño, mírala ya está mojado.
Poco a poco fue dejando la polla quieta junto a mi boca con lo que enseguida empecé a lamerla y chuparla como si se tratase de la golosona más exquisita. Sus manos me sobaban las tetas y me daba pellizquitos en los pezones, creía morirme de gusto aunque lo mejor era chupar esa polla. Me pareció imposible pero unos dedos empezaron a meterme en el coño mientras me agarraban los dos pechos. Había dos personas conmigo.
- Ya lo notas¿no puta?, pues sí, me he traído a un amigo para que disfrute también de lo guarra que eres, seguro que no te va a importar, lo vas a pasar muy bien – el amigo que todavía no había dicho nada comenzó a follarme y pronto me corrí a mi estilo, con un gran chorro mientras me tragaba literalmente la polla que tenía en mi boca.
- Menuda guarra está hecha tu puta, me ha puesto predido – por primera vez habló el amigo que sando la polla volvió a meterme varios dedos en el coño sintiendo luego que me los pasaba por la cara mojándola con mis jugos – vamos a ver si puede con las dos – noté como otra polla me rozaba los labios y enseguida pude chupar y lamer las dos, una u otra o las dos a la vez mientras ahora cuatro manos me magreaban las tetas y me empujaban la cabeza.
- ¿Qué, te gusta? Jodida negra parece que hace un mes que no come, como traga la muy mamona – cuando dijo esto mi chulo me abrieron más la boca con las manos y se pusieron a empujar más adentro sus pollas.
- Mira que cara de puta se le pone, si pudiera verse.
Desatándome los brazos y piernas me obligaron a ponerme de pie, me llevé unos cuantos azotes en el culo mientras se reían y me decían obscenidades. Uno me cogió del brazo y comenzó a tirar de mí obligándome a seguirle mientras el otro detrás mía me iba dando azotes. Imagino que me llevaron hasta el dormitorio pues una vez parada uno me tiró del pelo agachando mi cabeza y apoyé las manos en la cama para acto seguido tragarme su polla (era la del amigo), el otro situado detrás mía me acariciaba el coño a la vez que me azotaba el culo. El que se había tumbado en la cama dirigía mi cabeza agarrándome de los pelos haciendo que le comiera la polla al ritmo que él marcaba. Por detrás me abrieron las piernas y enseguida noté aquella polla del otro día entrando y llenando mi coño, empezó un mete-saca al ritmo que el otro hacía que se la mamara y pronto me corrí como una mona. Entonces comenzó a pasarme la verga por mi mojada raja y por mi ojete. Poco a poco fue introduciendo su pollón en mi culo, aunque la polla estaba bien lubricada con mis jugos, era bien gorda y se atascaba en mi estrecho agujero. Comencé a gritar y el otro me hundió la polla en la boca hasta los huevos. La polla que había en mi culo empezó a bombear, sentía que me partía las entrañas y se quedó a la mitad llenándome todo mi agujero. El que estaba en mi boca se escurrió entre mis piernas y me montó sobre él, metiéndome su verga en el coño y entrando y saliendo sin parar mientras el del culo la mantenía tal cual sin sacarla. Mis berridos hicieron que me quitaran el antifaz y me lo metieran en la boca, así como que me gané dos o tres bofetadas. Perdí el control de mí misma pues ya no sabía quien estaba debajo mía, quién encima, quién me la metía por un sitio u por otro. Eso sí, no paraban de follarme el culo y el coño dándome pollazos en la cara cuendo cambiaban de posición. Uno me sujetó las piernas en alto mientras el otro me la clavaba salvajemente y luego se cambiaron, me follaron el coño los dos a la vez, después me volvieron a poner a cuatro patas me follaron el culo mientras que hacían que se la mamara al otro, luego cambiaban. No se cuanto tiempo me estuvieron follando ni cuantas veces me corrí, al final me pusieron de rodillas en el suelo y se corrieron sobre mi llenándome de leche las tetas y la cara y así tumbada hicieron que les limpiara las pollas con mi lengua.
-Te has portado muy bien negra, así vestida de puta y llena de leche dan ganas de follarte otra vez pero va a ser otro día, ya sabes ¿eh? Te quiero puta y sumisa – tiraron unos billetes sobre la cama y se fueron sin más.
Sentí la puerta de la calle abrirse y cerrarse y pasos que se acercaban.
- Hola negra, ya veo lo obediente que eres y eso me gusta, no te vuelvas ¿eh? Estate quietecita puta que hoy también vas a gozar y mucho – me puso las manos sobre los hombros, me acarició desde atrás los pechos y luego me colocó un antizaz y me ató los brazos a la silla y los tobillos a las patas de la silla - por cierto me gusta como te has puesto, muy puta.
Estaba excitadísima y solo faltó que empezara a tocarme por todo el cuerpo para que me pusiera a gemir. Pronto algo duro y que me traía deliciosos recuerdos empezó a rozar mi cara y mi boca, yo intentaba atraparlo con los labios y solo acertaba a darle lametones, también me dió dos o tres bofetones.
- Bien, bien guarra ¿estás deseando que te la meta en la boca, eh? Que mamona eres, a ver que te toque el coño, mírala ya está mojado.
Poco a poco fue dejando la polla quieta junto a mi boca con lo que enseguida empecé a lamerla y chuparla como si se tratase de la golosona más exquisita. Sus manos me sobaban las tetas y me daba pellizquitos en los pezones, creía morirme de gusto aunque lo mejor era chupar esa polla. Me pareció imposible pero unos dedos empezaron a meterme en el coño mientras me agarraban los dos pechos. Había dos personas conmigo.
- Ya lo notas¿no puta?, pues sí, me he traído a un amigo para que disfrute también de lo guarra que eres, seguro que no te va a importar, lo vas a pasar muy bien – el amigo que todavía no había dicho nada comenzó a follarme y pronto me corrí a mi estilo, con un gran chorro mientras me tragaba literalmente la polla que tenía en mi boca.
- Menuda guarra está hecha tu puta, me ha puesto predido – por primera vez habló el amigo que sando la polla volvió a meterme varios dedos en el coño sintiendo luego que me los pasaba por la cara mojándola con mis jugos – vamos a ver si puede con las dos – noté como otra polla me rozaba los labios y enseguida pude chupar y lamer las dos, una u otra o las dos a la vez mientras ahora cuatro manos me magreaban las tetas y me empujaban la cabeza.
- ¿Qué, te gusta? Jodida negra parece que hace un mes que no come, como traga la muy mamona – cuando dijo esto mi chulo me abrieron más la boca con las manos y se pusieron a empujar más adentro sus pollas.
- Mira que cara de puta se le pone, si pudiera verse.
Desatándome los brazos y piernas me obligaron a ponerme de pie, me llevé unos cuantos azotes en el culo mientras se reían y me decían obscenidades. Uno me cogió del brazo y comenzó a tirar de mí obligándome a seguirle mientras el otro detrás mía me iba dando azotes. Imagino que me llevaron hasta el dormitorio pues una vez parada uno me tiró del pelo agachando mi cabeza y apoyé las manos en la cama para acto seguido tragarme su polla (era la del amigo), el otro situado detrás mía me acariciaba el coño a la vez que me azotaba el culo. El que se había tumbado en la cama dirigía mi cabeza agarrándome de los pelos haciendo que le comiera la polla al ritmo que él marcaba. Por detrás me abrieron las piernas y enseguida noté aquella polla del otro día entrando y llenando mi coño, empezó un mete-saca al ritmo que el otro hacía que se la mamara y pronto me corrí como una mona. Entonces comenzó a pasarme la verga por mi mojada raja y por mi ojete. Poco a poco fue introduciendo su pollón en mi culo, aunque la polla estaba bien lubricada con mis jugos, era bien gorda y se atascaba en mi estrecho agujero. Comencé a gritar y el otro me hundió la polla en la boca hasta los huevos. La polla que había en mi culo empezó a bombear, sentía que me partía las entrañas y se quedó a la mitad llenándome todo mi agujero. El que estaba en mi boca se escurrió entre mis piernas y me montó sobre él, metiéndome su verga en el coño y entrando y saliendo sin parar mientras el del culo la mantenía tal cual sin sacarla. Mis berridos hicieron que me quitaran el antifaz y me lo metieran en la boca, así como que me gané dos o tres bofetadas. Perdí el control de mí misma pues ya no sabía quien estaba debajo mía, quién encima, quién me la metía por un sitio u por otro. Eso sí, no paraban de follarme el culo y el coño dándome pollazos en la cara cuendo cambiaban de posición. Uno me sujetó las piernas en alto mientras el otro me la clavaba salvajemente y luego se cambiaron, me follaron el coño los dos a la vez, después me volvieron a poner a cuatro patas me follaron el culo mientras que hacían que se la mamara al otro, luego cambiaban. No se cuanto tiempo me estuvieron follando ni cuantas veces me corrí, al final me pusieron de rodillas en el suelo y se corrieron sobre mi llenándome de leche las tetas y la cara y así tumbada hicieron que les limpiara las pollas con mi lengua.
-Te has portado muy bien negra, así vestida de puta y llena de leche dan ganas de follarte otra vez pero va a ser otro día, ya sabes ¿eh? Te quiero puta y sumisa – tiraron unos billetes sobre la cama y se fueron sin más.
10年前