Relatos de mi perrita Mayte: VUELTA AL COLE

Después de la cena de anoche estaba deseando servir con mayor interés, si eso era posible, a mi Amo. Nunca pensé que pudiera hacer esas cosas, aunque estaba claro que disfruté aprendiendo y sirviendo. La pregunta era: ¿Querría mi Amo seguir ocupándose de mí, enseñarme como ayer, convertirme en la mujer que Él quiera que yo sea?
Salí de trabajar con prisa por llegar a casa y conectarme al ordenador para ver si tenía noticias suyas. Mientras se ponía en marcha me preparé un sándwich para comer y me puse un vestidito vaporoso y unos taconazos para estar a la altura de las circunstancias si él se ponía en contacto conmigo.
Ver su nombre en la bandeja de entrada me puso el corazón a cien y llenó de ansiedad todo mi ser. Después de todas mis dudas se había puesto en contacto conmigo, no debía haberlo hecho tan mal la noche anterior.
En su mensaje me decía que quizás valiera la pena perder su precioso tiempo en educarme para hacer de mí la zorra que la noche anterior vislumbró que podía llegar a ser.
Para empezar quería que esa misma tarde fuera a la puerta del Corte Inglés a las seis de la tarde para ir de compras. Tardé tres segundos en ducharme y ponerme en marcha.
Todo el camino estuve fantaseando con los preciosos modelitos que íbamos a comprar. Me intrigaba saber qué le gustaba, y cuándo podría ponérmelo para él. Llegué al sitio indicado y no tuve que esperar mucho cuando se me acercó un hombre de edad y aspecto indefinidos y pronunció mi nombre con cortesía:
-Mayte?.
A él no pareció importarle llamarme así, pero a mí me chocó bastante, ya que iba vestida de chico. En cualquier caso estaba claro que por algún motivo él sabía quién era yo.
-Sí, soy yo
-Hola soy, Paco. Mister Born te ruega que le disculpes y me ha pedido que te acompañe. ¿Nos vamos de compras??
No supe qué decir, pero él siguió esperando amablemente mi respuesta a su invitación. Finalmente nos pusimos en marcha. Pasamos de largo El Corte Inglés, Intimíssimi, Oysho, Zara..y otras tiendas en las que yo tenía esperanza de entrar. ¿Me llevaría a un sitio donde trataran especialmente bien a los travestis? Cuando nos detuvimos no me lo podía creer: un hiper chino.
Mi acompañante esperaba pacientemente con la puerta abierta. Sonriendo y sin mediar palabra. Entramos y nos fuimos donde la ropa interior.
-Me ha dicho que elija tu ropa interior.
Más sorpresas ¿No le había gustado la mía?, ¿Quería hacerme un regalo y no tenía dinero?. Mi acompañante sacaba una braguita tras otra del estante, me la superponía y negaba o asentía con la cabeza. No podía creer lo que estaba pasando. Me sentía avergonzada y atemorizada…pero también superexcitada. La ropa era como de chica muy joven y a mí no me gustaba nada, aunque estaba claro que a él eso le daba igual y que tenía bien claro lo que buscaba
Cuando mi acompañante terminó de hacer su elección pagó, se despidió y cada uno nos fuimos por nuestro lado. Cuando llegué a casa encendí el ordenador y comprobé que tenía un mensaje con nuevas instrucciones: debía hacer una sesión fotográfica con mis compras y enviársela.¡¡¡ Por fin!!! Una orden y un poco de acción.
Me maquillé, me puse unos taconazos y comencé a hacerme fotos y más fotos, conjuntando braguitas y sujetadores. Cada vez más sexy, cada vez más mojada.
Al final cogí el bote de desodorante y me follé con él bien follada. Al principio dolía, pero una vez dentro…Una delicia. Llegó el orgasmo enseguida, sin poder ni querer evitarlo. Sonriendo descargué las fotos y se las envié a mi Señor
Me fui a la cama muy satisfecha con el día, aunque mi nueva ropa interior no me gustaba nada. Había satisfecho los deseos de mi Señor y eso era lo más importante. ¿Por qué esa ropa de quinceañera? A punto de dormirme una luz de alarma parpadea en algún rincón de mi cerebro… ¿por qué esa ropa? ¿Qué había hecho o dejado de hacer?
No te has enterado de nada, ¿verdad? Este era el desalentador asunto del mensaje que abrí a la mañana siguiente y en el que pude leer:
“No te has enterado de nada. Puede que hacer de ti una zorra sea más difícil de lo que yo pensaba, o quizás sea imposible. Para seguir adelante me tienes que explicar, con sinceridad, qué pensaste al comprar la ropa y en qué pensabas cuando te hiciste aquellas fotos y te violaste con ese bote de espuma de afeitar. Piensa bien lo que vas a escribir y no me engañes”.
Muy nerviosa me puse a escribir con toda la sinceridad del mundo, deseando fervientemente que él aceptara mi razonamiento. No me gustaba aquella ropa interior: estrellitas y colorines. No iba con mis gustos ni con mi edad. Me gustó que aquel hombre decidiera por mí y supuse que respondía a los gustos de Amo, aunque no alcanzara a entender porqué.. Cuando fui a hacer las fotos creí que quería que me pusiera sexy y me entregara a él de una forma virtual. Me gustaba por fin soltarme. Y lo del tubo…bueno no era la primera vez. Estas sesiones las acababa siempre igual… Pulsé enviar y me quedé clavada mirando la pantalla, esperando con ansiedad la respuesta.
Su respuesta, que tardó una eternidad en llegar, decía así: “No me ha gustado tu repuesta porque has dudado de mis intenciones y gustos y te has imaginado que me contento con satisfacer tus pulsiones sexuales, y eso no me interesa lo más mínimo…pero has sido sincera. A partir de hoy sólo llevarás la ropa interior que te compré y con ella estarás dentro de tres días, a las ocho de la tarde, en el Retiro”.
Me había perdonado. Todo iba bien. Pero no tendría noticias suyas hasta tres días después, lo cual me parecía una eternidad. Sin embargo todo pasa y todo llega y a la hora exacta yo estaba en el punto exacto donde me dio mi primera lección de disciplina. Él ya me estaba esperando
Sin más explicaciones me tendió una bolsa y me dijo que me vistiera detrás de unos árboles. Mi sorpresa al abrir la bolsa no tuvo límites, pero el resultado me gustó. Satisfacía un sueño de hacía muchísimos años: ropa de colegiala. La blusa la faldita, los zapatos planos, las medias… Cuando volví me tendió una mochilita para que metiera mi ropa y una carpeta. Luego me examinó un momento y dijo que me faltaba un detalle. Metió la mano en el bolsillo y sacó un tampón. Entendí a la primera. Me fui tras los árboles y volví más mujer.
Entonces me dijo con suavidad que ya podíamos irnos. Y se puso a andar. Le seguí sin saber qué quería ni darme tiempo a preguntarle, y así salimos a la calle. Yo estaba ****** de miedo. Estábamos cerca de mi casa. Yo iba de colegiala con la mochila colgada de un hombro y la carpeta agarrada al pecho y la mirada fija en el suelo. Él andaba con naturalidad a mi lado. Yo me preguntaba qué pasaría si me veía alguien conocido y qué pensarían los que me vieran. El pelo muy corto, cara de hombre sin nada de maquillaje...menos mal que al menos iba depilada. Era humillante. Me dijo entonces que nos sentáramos en un banco. Hice lo que pude para que no se me viera todo con la faldita. Empezó a hablar.
Para ser una zorra, primero tenía que haber sido una chica joven y pasar por lo que ellas pasan. Sus miedos y vergüenzas cuando salen a la calle, vestidas como no quieren, sin estar contentas con la imagen que proyectan. Aprendiendo a moverse y a sentirse observadas… es decir, justo lo que yo estaba sintiendo desde hacía un rato. Ahora entendía lo de la ropa interior y por qué las fotos no eran adecuadas. Empezaba a darme cuenta de que ese hombre era todo lo que yo necesitaba para poder ordenar mi vida. Continuamos paseando y él seguía mostrándome el camino a seguir. Ya no me importaba la gente de la calle Absorbía sus palabras y deseaba que él me pidiera algo para demostrarle que estaba dispuesta y preparada para serle obediente.
La brisa acariciaba mis piernas y subía a refrescar mi sexo, caliente y húmedo bajo mis braguitas de *********te por la tremenda excitación que todo aquello me producía. Y de repente se despidió y me dejó sola en medio de la calle. Perdida. Sin salvavidas. Vulnerable a todos y a todo. Bajé la cabeza y apreté el paso hacia el parque, maldiciendo el momento. Deseando que estuviera aquí. Disfrutando de la felicidad sin fin que me había proporcionado aderezada por el miedo y la vergüenza. Quería llegar deprisa, pero no quería que aquel momento se acabara nunca. Quería más enseñanzas. Quería que él fuera mi Amo. Que me llevara adonde él quisiera, pues era evidente que me conocía más que yo misma. Quería…lo que él quisiese.
Quería dejar de ser esa niña cuanto antes…hacerme mayor.

発行者 Soniacdcross
10年前
コメント数
xHamsterは 成人専用のウェブサイトです!

xHamster で利用できるコンテンツの中には、ポルノ映像が含まれる場合があります。

xHamsterは18歳以上またはお住まいの管轄区域の法定年齢いずれかの年齢が高い方に利用を限定しています。

私たちの中核的目標の1つである、保護者の方が未成年によるxHamsterへのアクセスを制限できるよう、xHamsterはRTA (成人限定)コードに完全に準拠しています。つまり、簡単なペアレンタルコントロールツールで、サイトへのアクセスを防ぐことができるということです。保護者の方が、未成年によるオンライン上の不適切なコンテンツ、特に年齢制限のあるコンテンツへのアクセスを防御することは、必要かつ大事なことです。

未成年がいる家庭や未成年を監督している方は、パソコンのハードウェアとデバイス設定、ソフトウェアダウンロード、またはISPフィルタリングサービスを含む基礎的なペアレンタルコントロールを活用し、未成年が不適切なコンテンツにアクセスするのを防いでください。

운영자와 1:1 채팅