Voyerista esposa exhibicionista 1

Ella es bronceada, de cabello rubio, ojos verdes, pechos grandes, piernas morenas, nalgas grandes y redondas, mide 1:69 m; Te la presento, es la Wera, está en mi perfil y estoy subiendo algunas fotos de ella.
Yo soy moreno, 1:70 m, cuerpo regular, siempre he practicado artes marciales; además juego futbol americano, pero ya no soy joven.
La Wera y yo tenemos dos hijos y, si eres papá o mamá esto que te cuento será lo más normal para ti: Cuando uno de tus hijos duerme, el otro juega, o ambos están despiertos todo el día y la noche. El caso es que la Wera y yo no teníamos la oportunidad de hacer el amor tranquilamente en casa, porque los niños rondaban a toda hora por nuestra habitación. Además, cuando hacemos el amor la Wera y yo, ella tiene la costumbre de gemir y gritar como desesperada. Obvio, los niños se daban cuenta de lo que hacíamos y eso a mí no me gustaba; eso de hacer el amor con mis hijos ahí afuera, escuchando todo nuestro relajo me reprimía. Además a mí me gusta decirle cosas sucias a la Wera; Tú sabes, cosas como: “Eres una puta”, “Oye Wera te gustan demasiado las vergas”; “Ábrete el ano como puta y muéstrame todo el hoyo”, cosas por el estilo, que creo que todos los matrimonios hacemos de vez en cuando para excitarnos. Ya estando bien calientes yo le preguntaba a la Wera cosas como: ¿Te gustaría que otro hombre te cogiera? ¿Quién te imaginas que te mete la verga?, ¿Te gustaría que alguno de mis primos te coja? Esas cosas, que ningún padre quiere que sus hijos las escuchen, menos cuando van dirigidas a su santa y decente mamá.
Sin dinero para ir al Motel y ningún lugar en casa donde coger, la Wera y yo optamos por salirnos en el carro los fines de semana por la noche para buscar parajes solitarios donde coger. Pero no se trataba de ir a escondernos a follar en lo oscurito, esto sería aburrido, sería coger como los a****les, por instinto y necesidad fisiológica. Teníamos que hacer las cosas emocionantes para prendernos, para sacarnos la tensión de toda la semana ¿Cómo le hicimos? Bueno, pues yo soy voyerista; es decir, necesito ver calzones, medias, ligueros, piernas, nalgas para excitarme. Así que le pedía a la Wera que se maquillara mucho, como putona y que se pusiera faldas cortas, medias, ligueros y tangas ajustadas, zapatillas de tacón: Ella es muy chichona, yo le compraba sujetadores muy chicos, para que le cubrieran sólo medio busto y se le salieran los pezones. Tú sabes, que la gente le viera los pezones, también le compraba tangas chicas, transparentes, bien apretadas, luego yo se las acomodaba para metérselas dentro de la vagina, para que le quedaran como hilo dental por delante y por detrás. Imagínate como se veían con los vellos rubios de su panocha y esas nalgas enormes en hilo dental. Así como les cuento la Wera y yo nos íbamos a Soriana, Aurrera o un café, pero antes de entrar a esos lugares públicos yo le enroscaba aún más la falda, para que le quedara más corta y ella enseñara más, te puedo decir que sólo caminando, le podías ver la línea que une las nalgas con las piernas y el borde de sus pantaletas; no necesita agacharse, para que pudieras verle la panocha o las nalgas.
En los lugares públicos, las mujeres fingían no vernos, evitaban el contacto visual con nosotros; pero los hombres devoraban a la Wera, se le quedaban viendo con tanto morbo, que la desnudaban con la mirada y seguro que la violaban con la mente, eso me calentaba demasiado, me imaginaba a la Wera bien clavada, cogiendo con otro hombre, manoseada y “dedeada” sin piedad. A ella nunca le faltaron al respeto, porque yo tengo fama de cabrón y soy algo agresivo, creo que tengo cara de pocos amigos. Bueno, en los centros comerciales buscábamos los pasillos más solos y, le pedía a ella que se agachara como para recoger algo del piso o tomar algún producto de los anaqueles de abajo. Cualquiera podía verle, los calzones, las nalgas, sus piernas, casi hasta el hoyo. Si te acercabas a la Wera podías ver sus pezones de su blusa abierta o escotada, dependía de lo que se pusiera. Yo le pedía a la Wera sentarse en cuclillas abriendo las piernas ¿Qué te puedo decir? Que esa tímida y decente mujer, mostraba con gusto su coño bien abierto en público, cuando se agachaba la Wera para mostrar el trasero, ella separaba con sus dos manos las nalgas, para que se le viera bien abierto su ano, muchas veces no resistí la tentación y le metí salvajemente el dedo por el ano, en pleno centro comercial o en el café.
En las tiendas como Aurrera o Soriana, yo la dejaba sola, para que ella buscara a un hombre que le gustara, ella por lo regular buscaba a algún hombre maduro solitario o a algún chavito de apariencia inocente, pero guapos, según ella y, que anduvieran solos, para hacerles su “show” de agacharse despistadamente y mostrarse como “sin querer”, nalgas, piernas o busto. Yo la veía desde lejos cómo excitaba a otros hombres, pero ella también se excitaba, cuando yo veía que algún “aventado” se quería pasar de la raya, yo llegaba tranquilo, como si nada y nos retirábamos. Seguro que varios señores y chavos se masturbaron hasta el cansancio recordando el cuerpo de mi esposa. Como dicen: “tan cerca y tan lejos”.
En los cafés hacíamos otras cosas: Primero siempre tratábamos de que nos atendiera un chavito, no una mesera, para que en lo que ordenábamos nuestras bebidas ella le mostrara primero las pantaletas y las piernas, después de un rato, les dejaba ver su vagina. Otra cosa que hacíamos era sentarnos frente a la típica pareja de tórtolos; la Wera, frente al novio y yo tapando a otros clientes que pudieran ponerse de mirones impertinentes. Imagina esta escena: Tú estás con tu chava, de manita sudada bien tranquilo y llega un matrimonio y la mujer te enseña primero las piernas, las pantaletas y pasados unos minutos, cuando ella regresa del baño trae las pantaletas en la mano, te las muestra discretamente en su mano y ahora se sienta frente a Ti con las piernas más abiertas, ahora puedes ver su concha, ves cómo se acaricia con los dedos la panocha y abre sus labios vaginales ¿Qué harías, si vas con tu novia? Literalmente los chavos y meseros se “babeaban” mirándola, la Wera no es fea, ve sus fotos en mi perfil. Los meseros se morían por atenderla. Recuerdo una vez, en un “Italian Café” yo entré a orinar y el mesero que nos atendía, estaba a unos metros de mí; el mesero se masturbaba con tanta furia que parecía que se hiba a arrancar la verga, a él no le importó que yo estuviera a un mingitorio de distancia se la jaló sabroso con la imagen de mi mujer en su mente.
Después de estos espectáculos voyeristas que daba la Wera, yo tenía la verga enorme y bien dura, el corazón latiendo al mil. Mi esposa también excitada y mojada, nos salíamos de los centros comerciales o del café cuando comenzaban a apagar las luces, subíamos al auto y yo conducía despacio hacia algún paraje solitario, en el trayecto obviamente teníamos que pasar por la zona urbana. Yo le pedía a la Wera que mostrara los senos a otros conductores o a los peatones, que se subiera la falda para que la gente de a píe la mirara. Mientras conducía con una mano, con la otra la masturbaba; a veces la giraba boca abajo, de espaldas, para que sus nalgas quedaran hacia el frente del carro, es decir hacia el parabrisas delantero, sólo para que los peatones le miraran el culo, algunas veces le metía los dedos en el ano. Por supuesto que en algunos lugares del camino paraba o aminoraba la marcha del automóvil para que los transeúntes se “echaran su buen taco de ojo”, esta gente la veía con tanto deseo y sorpresa, que yo me calentaba muchísimo, llegaba con los pantalones mojados y la verga adolorida. Regularmente me cogía a la Wera en calles solitarias o en fraccionamientos en construcción.
Cogíamos con furia, lo hacíamos como locos. Dentro y fuera del coche ¿Posiciones?….Todas, lo hacíamos anal y vaginal, la tiraba en los jardines públicos sin iluminación, le desagarraba las pantaletas, la blusa. La metía en baldíos oscuros y le gritaba “puta” “perra” y ella gemía. Quiero que te imagines su rostro de placer, no parecía para nada una decente y recatada ama de casa, era una puta en celo, a todo calor, mamando y montada salvajemente.
Cuando yo sentía que ya no me quedaban más mecos en la verga, que ya me había desahogado completamente; ella, la Werita, me decía: ¿Viste al meserito aquel, aquel de ojos de color? Yo le decía, sí o no lo recuerdo ¿Qué hay con él? Ella me contestaba: “Me hubieras dejado cogérmelo en el baño o en el carro”. Me decía: “Oye cuando estaba en el pasillo de abarrotes de Soriana, un Señor muy interesante me miraba, me hubiera gustado mamársela ahí, pero Tú llegaste, no me dejaste hacer nada”. Vas a pensar que exagero, pero de nuevo se me paraba la verga y volvíamos a coger al mil, pero ahora me la imaginaba follando con un tipo extraño que habíamos visto hace rato. Ahora yo me la imaginaba encuerada y manoseada por un extraño. Así pasé del voyerismo al deseo de ver a la Wera cogiendo con otro hombre. Ahora ya no sólo me excita que otros hombres le vean las nalgas o las chichis, como decimos en México, que otros se “echaran los caldos con ella”; ahora mi mente perversa la imaginaba bien clavada por otro hombre; ella también lo deseaba, nuestras mentes volaban a mirarla cogiendo con otro hombre, pero eso….. ESO ES OTRA HISTORIA.
9年前
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