La cabaña secreta del bosque
Domingo por la mañana.Me levanto temprano y tomo mi bicicleta. Después de casi una hora pedaleando, llego a la pequeña cabaña en el bosque en la que ya me estás esperando. Esta es la tercera vez que nos encontramos, pero todavía estoy nervioso y asustado. Sé que esto es un error, porque yo sólo tengo diez años y los niños no hacen estas cosas. Pero tú me has dicho que ya no soy un niño: soy un hombre, porque tengo los deseos de un hombre.
En la penumbra de la cabaña nos saludamos y me ordenas que tome tu pene. Me pongo de rodillas y te abro la bragueta. Tu pene es grande y venoso. Lo tomo y lo lamo con cuidado. Tú empiezas a gemir, lo que me encanta. Entonces meto todo lo que pueda en mi boca y siento el sabor de tu precum. Me excito muchísimo. Después de un rato chupando, la polla está dura como una roca, me ordenas levantarme y desnudarme. Cuando sólo tengo los calzoncillos, me ordenas parar. Los bajas lentamente, disfrutando del momento, viendo mi pequeño culo apareciendo poco a poco ... Cuando por fin queda expuesto, me empiezas a lamer las nalgas y el ano. "Muérdeme", te suplico, y muerdes mi carne tierna. "¡Más fuerte!", exclamé "Qué putita eres ..." susurras, satisfecho. Tus dientes apretando mi carne me hacen gemir, y luego gritar de placer. "Siiii ... hazlo de nuevo, por favor" es lo único que puedo decir. Me muerdes el culo tan fuerte que unas lágrimas caen por mis mejillas y ahogo un grito de dolor. Sin previo aviso, metes un dedo en mi pequeño agujero y un escalofrío corre por mi cuerpecito. A continuación, otro dedo, y otro. "¡Me duele!", Grito, y luego "¡Sigue, por favor!"
"¡Ahora te voy a follar, putita!" Es el último que escucho antes de sentir tu enorme pene abriéndose paso en mi culo. Me duele, pero me he dado cuenta hace un tiempo que me gusta el dolor, especialmente en mi culo. Mueves tu pene dentro y fuera, bombeando mi culito ******il y me gritas en un éxtasis de placer. Soy el niño más feliz del mundo porque un hombre adulto me está sodomizando y no quiero que termine nunca.
Pero entonces, sacas tu polla y me ordenas que me dé la vuelta y me ponga de nuevo de rodillas. Tu regalo final se acerca ... y con un gruñido de placer, viertes tu semen en mi cara. Trato de tragarlo todo ella, pero es imposible. Después de eso, limpio mi cara, me visto y tomo mi bicicleta de vuelta a casa. No puedo montarla ahora.
Joder, ya estoy esperando el próximo domingo.
En la penumbra de la cabaña nos saludamos y me ordenas que tome tu pene. Me pongo de rodillas y te abro la bragueta. Tu pene es grande y venoso. Lo tomo y lo lamo con cuidado. Tú empiezas a gemir, lo que me encanta. Entonces meto todo lo que pueda en mi boca y siento el sabor de tu precum. Me excito muchísimo. Después de un rato chupando, la polla está dura como una roca, me ordenas levantarme y desnudarme. Cuando sólo tengo los calzoncillos, me ordenas parar. Los bajas lentamente, disfrutando del momento, viendo mi pequeño culo apareciendo poco a poco ... Cuando por fin queda expuesto, me empiezas a lamer las nalgas y el ano. "Muérdeme", te suplico, y muerdes mi carne tierna. "¡Más fuerte!", exclamé "Qué putita eres ..." susurras, satisfecho. Tus dientes apretando mi carne me hacen gemir, y luego gritar de placer. "Siiii ... hazlo de nuevo, por favor" es lo único que puedo decir. Me muerdes el culo tan fuerte que unas lágrimas caen por mis mejillas y ahogo un grito de dolor. Sin previo aviso, metes un dedo en mi pequeño agujero y un escalofrío corre por mi cuerpecito. A continuación, otro dedo, y otro. "¡Me duele!", Grito, y luego "¡Sigue, por favor!"
"¡Ahora te voy a follar, putita!" Es el último que escucho antes de sentir tu enorme pene abriéndose paso en mi culo. Me duele, pero me he dado cuenta hace un tiempo que me gusta el dolor, especialmente en mi culo. Mueves tu pene dentro y fuera, bombeando mi culito ******il y me gritas en un éxtasis de placer. Soy el niño más feliz del mundo porque un hombre adulto me está sodomizando y no quiero que termine nunca.
Pero entonces, sacas tu polla y me ordenas que me dé la vuelta y me ponga de nuevo de rodillas. Tu regalo final se acerca ... y con un gruñido de placer, viertes tu semen en mi cara. Trato de tragarlo todo ella, pero es imposible. Después de eso, limpio mi cara, me visto y tomo mi bicicleta de vuelta a casa. No puedo montarla ahora.
Joder, ya estoy esperando el próximo domingo.
9年前