Después de mi Divorcio 4
Aquel viernes cuando se marcho mi ex me quedé en casa sola, naturalmente; al día siguiente sábado, otra vez estaba que me subía por las paredes, me senté frente al ordenador y estuve navegando y descubrí varias páginas de contactos e incluso llegué a chatear con algunas personas pero nadie me parecía lo suficiente fiable y sobre todo discreto como para arriesgarme a quedar con un desconocido y mucho menos a hacer kms. a otra ciudad sin tener la seguridad de que la persona con la que quedaba fuera finalmente a acudir a la cita.
A última hora de la tarde salí con unas amigas a cenar, la que nos es separada es soltera y cuando quedamos los sábados nos retiramos a media noche, a no ser de que sean como yo y lo lleven muy en secreto ninguna está por la labor de ir a tomar una copa y mucho menos ligar con algún hombre. El polvo del día anterior con mi ex lejos de calmarme me había dejado más caliente de lo que estaba y temía hacer cualquier estupidez tal como ir a tomar una copa sola y enrollarme con alguien; tras la separación de mi marido que había dado mucho de hablar en la ciudad donde somos muy conocidos, lo último que deseaba era ponerme en evidencia o acostarme con alguien que luego se fuera de la boca. Entraba en casa poco pasadas las doce y nunca me había sentido así, dudaba si salir a tomar una copa y que fuera lo que Dios quisiera; de repente se me pasó otra idea por la cabeza: vivo en un ciudad que está a media hora en coche de Vitoria y una hora de Burgos, lo peor que podía pasar es que me quedase com estaba y lo más tardar a las cuatro estar de nuevo en casa, era tal mi calentura que que lo decidí en segundos, me cambié de ropa con idea de estar más atractiva o sexi y bajé al garaje sin decidir si iba a una u otra ciudad. El azar quiso que al tomar la autovía estuviera situada en la dirección a Burgos, bueno, había ido algunas veces con mi marido y lo habíamos pasado bien, además conocía la zona de los bares de copas y sabía que había buen ambiente. A la una y media de la mañana aparcaba mi coche en la zona de copas de Burgos y entré en un pub, todavía no había mucha gente, el bar comienza a llenarse después de las tres de la mad**gada y se mantenía abierto hasta el amanecer.
En cuanto se acercó a mi supe que si él quería me lo iba a follar. Carlos, burgalés muy atractivo y al que eché entre 40/45 años y que luego supe tenía 50 y también era divorciado, conectamos muy bien y pronto, sabiéndose atractivo fue bastante directo a los quince minutos de empezar a hablar. Le extrañó verme entrar sola en el pub y no conocerme puesto que era habitual del lugar, la música estaba demasiado alta y teníamos que acercar nuestras carraspera hacernos oír y en una de estas puso la mano en mi cintura para hablarme al oído y la dejó ahí, supongo que el no decirle nada le animó y a lo largo de los veinte primeros minutos de conversación cada vez se quedaba más cerca de mi cuerpo cuando terminaba de hablarme al oído. Trabajaba en un banco y llevaba dos años divorciado, continuaba extrañándole que estuviera sola y finalmente le dije la verdad, bueno la verdad a medias, tampoco era cuestión de decirle que me había hecho 80 km a esas horas para echar un polvo con el primero que se presentara, así que le conté que vivía en Miranda de Ebro y que después de cenar con mis amigas me había decidido a acercarme a Burgos para tomar una copa porque casi recién divorciada como estaba no me apetecía que me vieran en estos sitios.
En ese momento no me di cuenta de lo que estaba diciendo pero, tenía que ser muy tonto para no darse cuenta de lo que buscaba y desde luego no lo era. Tampoco yo lo soy y le vi llegar desde el primer minuto, quería tantear mi disposición y hábilmente encauzó la conversación a los problemas de las separaciones: los amigos de siempre tienen pareja, tienes que buscar nuevos amigos o salir solo y lo del sexo..... eso ya era mucho más complicado. Ya estábamos donde él quería llegar y no sabía que yo también, con la segunda copa a la que me invitó ya la conversación era más clara y desinhibida, y me gustó su sinceridad. Dijo que en ese aspecto ya no era como a los veinte años pero sin embargo ahora si una mujer le gustaba se tomaba una pastilla y podía jugar toda la noche aunque en general a ellas las m*****aba saberlo. Ahí si que fui muy clara y sincera y desde luego también fue lo que le animó a avanzar. Le dije que si también estoy a gusto con un hombre me da igual la forma en la que consiga estar bien para satisfacerme, que eso estaba bien para jovencitas pero a mi edad me daba igual si era porque me consideraba miss universo o porque se había tomado algo para empalmarse. Desde luego cuando lo pienso creo que debía estar muy necesitada porque por entonces (ahora soy muy directa) jamás hubiera empleado la expresión "empalmarse" con un hombre al que acababa de conocer.
Su mano en mi cintura no se había apartado y de vez en cuando acariciaba la espalda y aunque sin atreverse hacía amago de bajar a mis nalgas, me preguntó que planes tenía para la noche, otra vez no era cuestión de decirle que estaba mojada y simplemente respondí que tomar la copa y regresar a casa. Fue sutil y educado para proponerme que me fuera con él; dijo que era muy tarde y que el supiera había tomado dos copas, de modo que me ofrecía que puesto que vivía solo me quedase en su casa, le miré a la cara sonriéndome abiertamente sin responder y sin previo avisó acercó su cara a la mía y me besó en la boca, le devolví el beso y supuestamente no teníamos más que hablar al respecto. Diez minutos después salimos de pub camino de su casa, me dijo que podía dejar mi coche donde estaba y fuimos caminando puesto que vive en el centro de la ciudad, en una calle desierta volvió a besarme y acariciar mi pecho sobre la ropa, no sabía como decirle que necesitaba follar más que respirar y mientras nos besábamos puse una mano en su pierna y cuando volvimos a besarnos y acarició otra vez mi pecho no dudé en ponerla en su paquete acariciándole sobre el pantalón. Estaba duro como una roca y se lo dije: - ¡pero tú no necesitas tomar nada! - los dos nos echamos a reír con mi ocurrencia y mirándome dijo:
- Para una o dos veces no, pero una mujer como tú se merece mucho más...
A los cinco minutos de estar en su casa supe que había tenido suerte al encontrarle, no tienes mas que ver como te acaricia la primera vez un hombre para darte cuenta de que te va a hacer gozar; nos abrazamos en el dormitorio frente al espejo y mientras nos besábamos metió la mano bajo mi falda apartando la tira de la tanga y metiendo un dedo en mi coño, asqueé ligeramente las piernas gimiendo cuando lo sentí dentro y volvió mi cuerpo de manera que estaba de perfil junto a él, con mi cadera pegada a su cuerpo y un brazo rodeando su cuello, deslizó su otra mano bajo la falda y noté otro dedo jugando con la tira de la tanga buscando ano..... no se anduvo con remilgos y de repente me vi retorciéndome de gusto mientras pajeaba mi coño y mi culo a la vez con sus dedos, tuve el primer orgasmo en menos de cinco minutos.
Nos desnudamos a la vez y me pidió que me colocara a cuatro patas sobre la cama mientras el se ponía un preservativo, estaba tan mojada que entró en mi coño de un golpe de riñón y comenzó a bombear con fuerza, luego se quedó quieto y agarrando de mis caderas me hacía mover de adelanta atrás entrando y saliendo como una máquina. Carlos es de los que les gusta hablar mientras folla, me preguntó mientras bombeaba cuanto tiempo hacía que no follaba y respondí que la víspera con mi ex pero que lo que necesitaba era alguien como él, aceleró sus embestidas al tiempo que volvía a meter un dedo en mi ano y gemí como una gata en celo para mostrarle que me gustaba eso también, él jadeaba de un modo que yo entendía iba a correrse de un momento a otro. No sé la razón, pero si hay algo que me pone a mil es que se corran en mi boca y pensé que iba a ser un desperdicio que lo hiciera en un condón; se lo dije, le dije que me encantaba la primera descarga en la boca pero no le dio tiempo, tampoco se lo podía reprochar, había estado casi veinte minutos dándome caña y se vació con un grito nada más decirle que me gustaba en la boca. Se disculpó por no haberse controlado dos minutos más pero sinceramente tampoco me importaba porque el polvo que me acababa de echar era de los buenos. No obstante nos echamos sobre la cama y tras quitarse el preservativo despacio me ofreció la polla para que saborease lo que había quedado sobre ella; le hice una buena limpieza, sabe diferente el esperma de un hombre y otro y el de Carlos tenía un punto dulce; su polla se había bajado con rapidez pero le dediqué varios minutos a hurgar con mi lengua en cada pliegue de ella y entonces ocurrió algo que en cuestión de segundos volvió a ponerme caliente como una perra.
Cuando le dije que me gustaba el sabor de su esperma y que tenía un punto dulce dijo que lo sabía, me quedé mirándole esperando que se explicara y dijo que alguna vez que había follado sin preservativo y después se había comiso el coño había probado su propio esperma, le gustaba además de excitarle, e incluso alguna vez cuando se masturbaba lamía lo que se quedaba entre sus dedos y mano. Pregunté si era bisex y le gustaba mamar pollas pero dijo que no, nunca lo había hecho aunque no lo descartaba en un calentón dentro de un trío.
Tanta confesión me puso en plan perra, nos estuvimos besando y frotando nuestros cuerpos desnudos un rato y vi el preservativo que se había quitado sobre la cama, Carlos estaba sobre mi y notaba su polla rozar mi sexo todavía flácida pero dando muestras de que iba a recuperarse, cogí el preservativo y con cuidado traté de darle la vuelta, tenía una buena cantidad de esperma en el depósito y Carlos estaba adivinando mis intenciones y miraba expectante con los ojos muy abiertos. No estaba bien situada y no podía verme en el espejo pero imagino que la escena que protagonicé se la hubiera puesto dura a un ******, saqué la lengua dando la vuelta al preservativo fui recogiendo su esperma, con dos dedos a modo de pinza lo escurrí hasta que cayó la última gota; mi intención era mirarle a ver como reaccionaba pero no me dio opción, se fundió en un beso y entrelazamos las lenguas jugando y saboreando su esperma. Se puso duro inmediatamente, nos besábamos frotando nuestros cuerpos, yo mantenía mis piernas separadas y estaba tan mojada que sentí como volvía a entrar en mi casi sin quererlo, dio un golpe de riñón y otra vez me la metió hasta el fondo, al cuarto o quinto empujón yo estaba otra vez corriéndome como una cerda con una mano en su cintura y otra en su nalga empujándole contra mi, me corrí y me quedé unos segundos inmóvil recuperándome pero desde luego esperando continuar, le pedí que por favor no se corriera y respondió que no me preocupase, la segunda vez podía aguantar controlándose al menos media hora. Me estaba haciendo tocar el cielo con las manos, el tío follaba como los ángeles; mi lengua recorría su cara y de vez en cuando jugaba con ella dentro de su oreja, le mordí suavemente el lóbulo y le susurré al oído: "si te gusta puedes meterla en el culo", metió la lengua hasta el fondo de mi garganta entrando y saliendo de mi como un taladro, me decía que era una joya, que era su sueño, la mejor mujer que se había encontrado nunca....... Salió de mi y se deslizó sobre mi cuerpo hasta quedar con su boca pegada a mi coño, comenzó a lamerlo y succionas mi clítoris, con las manos bajo mis muslos alzó un poco mis piernas y la siguiente vez que lamió mi coño ya llegó hasta mi ano y se dedicó en exclusiva a él, ¡buffffff! otra vez me estaba llevando a las puerta de otra corrida espectacular. Me puso de costado sobre la cama de manera que tenía una pierna alzada apoyada sobre su hombro, se metió entre mis piernas sujetándose la polla con la mano, ahora si, ahora estábamos frente al espejo del armario y podía verme reflejada en todo lo que estaba haciendo y eso suponía un morbo añadido....apoyó el glande en mi ano, para no haberlo trabajado con los dedos estaba lo suficientemente dilatado y sentí como me abría e iba abrazando cada centímetro de polla que iba entrando en mi, ¡joder! era maravilloso. Me sentía llena y como mis esfínteres hacían movimientos involuntarios tratando de expulsar su polla alargué un brazo y con la mano bajo sus huevos le apretaba fuerte contra mi, me habitué a aquello en dos minutos y muy despacio comenzó a follarme, recuerdo que pensé en ese momento que tenía la polla perfecta para follarme analmente, no era muy gruesa pero perfecta para amoldarse a mi. Cuando levábamos unos minutos deslizó otra vez su mano a mi coño y tras acariciarlo metió un dedo, luego otro..... era un polvo perfecto, cada vez que empujaba su polla al fondo sus dedos salían de mi coño y volvían a entrar cuando su polla se deslizaba hacia atrás; cogió el ritmo adecuado y me estaba llevando a la gloria, deslicé mi mano derecha a mi coño y empecé a acariciar mi clitoris, luego lo pinté con dos dedos y lo frotaba. ¡Hostia! me veía en el espejo con mis dos agujeros ocupados y mi clítoris hinchado y enojecido y volví a sentir ese calambre en la espalda que me anuncia un placer extremo. Esta vez ya sabía que no me estaba orinando cuando ocurrió, comencé a moverme sin control y mis jugos salían de mi coño como una fuente pero en esta ocasión al mantener Carlos sus dedos dentro salía con más fuerza hasta llegar a su cuerpo, era como un surtidor y pensé que era más intenso que las veces que había estado con Ramón.
Fue muy largo este polvo, la media hora que me había prometido Carlos fue mucho más, los dos queremos continuar pero era ya muy tarde y sin pretenderlo los dos nos quedamos dormidos. A las once de la mañana me despertaron los dedos de Carlos jugando en mi coño, en unos segundos me puse otra vez como una moto, él estaba con la típica reacción matinal más duro si cabe que la noche anterior. Queria regresar a casa porque tenía una cita para comer con mi hermana pero no estaba dispuesta a hacerlo sin disfrutarle otra vez, este si que fue también un polvo largo; Carlos me dijo algo que yo desconocía, no se había levantado a orinar y le iba a costar correrse más de lo habitual y esperaba que los disfrutase para poder convencerme de tener otra cita. Casi una hora estuvo follándome esta vez alternando el lugar: la metía en mi coño y estaba diez minutos bombeando para luego salir y meterla en el ano, luego metía la cabeza entra mis piernas y me comía ambos lugares cinco minutos antes de volver a empezar. Aquella mañana me corrí otra vez al menos cuatro veces y no tuve objeción en intercambiar el teléfono.
A última hora de la tarde salí con unas amigas a cenar, la que nos es separada es soltera y cuando quedamos los sábados nos retiramos a media noche, a no ser de que sean como yo y lo lleven muy en secreto ninguna está por la labor de ir a tomar una copa y mucho menos ligar con algún hombre. El polvo del día anterior con mi ex lejos de calmarme me había dejado más caliente de lo que estaba y temía hacer cualquier estupidez tal como ir a tomar una copa sola y enrollarme con alguien; tras la separación de mi marido que había dado mucho de hablar en la ciudad donde somos muy conocidos, lo último que deseaba era ponerme en evidencia o acostarme con alguien que luego se fuera de la boca. Entraba en casa poco pasadas las doce y nunca me había sentido así, dudaba si salir a tomar una copa y que fuera lo que Dios quisiera; de repente se me pasó otra idea por la cabeza: vivo en un ciudad que está a media hora en coche de Vitoria y una hora de Burgos, lo peor que podía pasar es que me quedase com estaba y lo más tardar a las cuatro estar de nuevo en casa, era tal mi calentura que que lo decidí en segundos, me cambié de ropa con idea de estar más atractiva o sexi y bajé al garaje sin decidir si iba a una u otra ciudad. El azar quiso que al tomar la autovía estuviera situada en la dirección a Burgos, bueno, había ido algunas veces con mi marido y lo habíamos pasado bien, además conocía la zona de los bares de copas y sabía que había buen ambiente. A la una y media de la mañana aparcaba mi coche en la zona de copas de Burgos y entré en un pub, todavía no había mucha gente, el bar comienza a llenarse después de las tres de la mad**gada y se mantenía abierto hasta el amanecer.
En cuanto se acercó a mi supe que si él quería me lo iba a follar. Carlos, burgalés muy atractivo y al que eché entre 40/45 años y que luego supe tenía 50 y también era divorciado, conectamos muy bien y pronto, sabiéndose atractivo fue bastante directo a los quince minutos de empezar a hablar. Le extrañó verme entrar sola en el pub y no conocerme puesto que era habitual del lugar, la música estaba demasiado alta y teníamos que acercar nuestras carraspera hacernos oír y en una de estas puso la mano en mi cintura para hablarme al oído y la dejó ahí, supongo que el no decirle nada le animó y a lo largo de los veinte primeros minutos de conversación cada vez se quedaba más cerca de mi cuerpo cuando terminaba de hablarme al oído. Trabajaba en un banco y llevaba dos años divorciado, continuaba extrañándole que estuviera sola y finalmente le dije la verdad, bueno la verdad a medias, tampoco era cuestión de decirle que me había hecho 80 km a esas horas para echar un polvo con el primero que se presentara, así que le conté que vivía en Miranda de Ebro y que después de cenar con mis amigas me había decidido a acercarme a Burgos para tomar una copa porque casi recién divorciada como estaba no me apetecía que me vieran en estos sitios.
En ese momento no me di cuenta de lo que estaba diciendo pero, tenía que ser muy tonto para no darse cuenta de lo que buscaba y desde luego no lo era. Tampoco yo lo soy y le vi llegar desde el primer minuto, quería tantear mi disposición y hábilmente encauzó la conversación a los problemas de las separaciones: los amigos de siempre tienen pareja, tienes que buscar nuevos amigos o salir solo y lo del sexo..... eso ya era mucho más complicado. Ya estábamos donde él quería llegar y no sabía que yo también, con la segunda copa a la que me invitó ya la conversación era más clara y desinhibida, y me gustó su sinceridad. Dijo que en ese aspecto ya no era como a los veinte años pero sin embargo ahora si una mujer le gustaba se tomaba una pastilla y podía jugar toda la noche aunque en general a ellas las m*****aba saberlo. Ahí si que fui muy clara y sincera y desde luego también fue lo que le animó a avanzar. Le dije que si también estoy a gusto con un hombre me da igual la forma en la que consiga estar bien para satisfacerme, que eso estaba bien para jovencitas pero a mi edad me daba igual si era porque me consideraba miss universo o porque se había tomado algo para empalmarse. Desde luego cuando lo pienso creo que debía estar muy necesitada porque por entonces (ahora soy muy directa) jamás hubiera empleado la expresión "empalmarse" con un hombre al que acababa de conocer.
Su mano en mi cintura no se había apartado y de vez en cuando acariciaba la espalda y aunque sin atreverse hacía amago de bajar a mis nalgas, me preguntó que planes tenía para la noche, otra vez no era cuestión de decirle que estaba mojada y simplemente respondí que tomar la copa y regresar a casa. Fue sutil y educado para proponerme que me fuera con él; dijo que era muy tarde y que el supiera había tomado dos copas, de modo que me ofrecía que puesto que vivía solo me quedase en su casa, le miré a la cara sonriéndome abiertamente sin responder y sin previo avisó acercó su cara a la mía y me besó en la boca, le devolví el beso y supuestamente no teníamos más que hablar al respecto. Diez minutos después salimos de pub camino de su casa, me dijo que podía dejar mi coche donde estaba y fuimos caminando puesto que vive en el centro de la ciudad, en una calle desierta volvió a besarme y acariciar mi pecho sobre la ropa, no sabía como decirle que necesitaba follar más que respirar y mientras nos besábamos puse una mano en su pierna y cuando volvimos a besarnos y acarició otra vez mi pecho no dudé en ponerla en su paquete acariciándole sobre el pantalón. Estaba duro como una roca y se lo dije: - ¡pero tú no necesitas tomar nada! - los dos nos echamos a reír con mi ocurrencia y mirándome dijo:
- Para una o dos veces no, pero una mujer como tú se merece mucho más...
A los cinco minutos de estar en su casa supe que había tenido suerte al encontrarle, no tienes mas que ver como te acaricia la primera vez un hombre para darte cuenta de que te va a hacer gozar; nos abrazamos en el dormitorio frente al espejo y mientras nos besábamos metió la mano bajo mi falda apartando la tira de la tanga y metiendo un dedo en mi coño, asqueé ligeramente las piernas gimiendo cuando lo sentí dentro y volvió mi cuerpo de manera que estaba de perfil junto a él, con mi cadera pegada a su cuerpo y un brazo rodeando su cuello, deslizó su otra mano bajo la falda y noté otro dedo jugando con la tira de la tanga buscando ano..... no se anduvo con remilgos y de repente me vi retorciéndome de gusto mientras pajeaba mi coño y mi culo a la vez con sus dedos, tuve el primer orgasmo en menos de cinco minutos.
Nos desnudamos a la vez y me pidió que me colocara a cuatro patas sobre la cama mientras el se ponía un preservativo, estaba tan mojada que entró en mi coño de un golpe de riñón y comenzó a bombear con fuerza, luego se quedó quieto y agarrando de mis caderas me hacía mover de adelanta atrás entrando y saliendo como una máquina. Carlos es de los que les gusta hablar mientras folla, me preguntó mientras bombeaba cuanto tiempo hacía que no follaba y respondí que la víspera con mi ex pero que lo que necesitaba era alguien como él, aceleró sus embestidas al tiempo que volvía a meter un dedo en mi ano y gemí como una gata en celo para mostrarle que me gustaba eso también, él jadeaba de un modo que yo entendía iba a correrse de un momento a otro. No sé la razón, pero si hay algo que me pone a mil es que se corran en mi boca y pensé que iba a ser un desperdicio que lo hiciera en un condón; se lo dije, le dije que me encantaba la primera descarga en la boca pero no le dio tiempo, tampoco se lo podía reprochar, había estado casi veinte minutos dándome caña y se vació con un grito nada más decirle que me gustaba en la boca. Se disculpó por no haberse controlado dos minutos más pero sinceramente tampoco me importaba porque el polvo que me acababa de echar era de los buenos. No obstante nos echamos sobre la cama y tras quitarse el preservativo despacio me ofreció la polla para que saborease lo que había quedado sobre ella; le hice una buena limpieza, sabe diferente el esperma de un hombre y otro y el de Carlos tenía un punto dulce; su polla se había bajado con rapidez pero le dediqué varios minutos a hurgar con mi lengua en cada pliegue de ella y entonces ocurrió algo que en cuestión de segundos volvió a ponerme caliente como una perra.
Cuando le dije que me gustaba el sabor de su esperma y que tenía un punto dulce dijo que lo sabía, me quedé mirándole esperando que se explicara y dijo que alguna vez que había follado sin preservativo y después se había comiso el coño había probado su propio esperma, le gustaba además de excitarle, e incluso alguna vez cuando se masturbaba lamía lo que se quedaba entre sus dedos y mano. Pregunté si era bisex y le gustaba mamar pollas pero dijo que no, nunca lo había hecho aunque no lo descartaba en un calentón dentro de un trío.
Tanta confesión me puso en plan perra, nos estuvimos besando y frotando nuestros cuerpos desnudos un rato y vi el preservativo que se había quitado sobre la cama, Carlos estaba sobre mi y notaba su polla rozar mi sexo todavía flácida pero dando muestras de que iba a recuperarse, cogí el preservativo y con cuidado traté de darle la vuelta, tenía una buena cantidad de esperma en el depósito y Carlos estaba adivinando mis intenciones y miraba expectante con los ojos muy abiertos. No estaba bien situada y no podía verme en el espejo pero imagino que la escena que protagonicé se la hubiera puesto dura a un ******, saqué la lengua dando la vuelta al preservativo fui recogiendo su esperma, con dos dedos a modo de pinza lo escurrí hasta que cayó la última gota; mi intención era mirarle a ver como reaccionaba pero no me dio opción, se fundió en un beso y entrelazamos las lenguas jugando y saboreando su esperma. Se puso duro inmediatamente, nos besábamos frotando nuestros cuerpos, yo mantenía mis piernas separadas y estaba tan mojada que sentí como volvía a entrar en mi casi sin quererlo, dio un golpe de riñón y otra vez me la metió hasta el fondo, al cuarto o quinto empujón yo estaba otra vez corriéndome como una cerda con una mano en su cintura y otra en su nalga empujándole contra mi, me corrí y me quedé unos segundos inmóvil recuperándome pero desde luego esperando continuar, le pedí que por favor no se corriera y respondió que no me preocupase, la segunda vez podía aguantar controlándose al menos media hora. Me estaba haciendo tocar el cielo con las manos, el tío follaba como los ángeles; mi lengua recorría su cara y de vez en cuando jugaba con ella dentro de su oreja, le mordí suavemente el lóbulo y le susurré al oído: "si te gusta puedes meterla en el culo", metió la lengua hasta el fondo de mi garganta entrando y saliendo de mi como un taladro, me decía que era una joya, que era su sueño, la mejor mujer que se había encontrado nunca....... Salió de mi y se deslizó sobre mi cuerpo hasta quedar con su boca pegada a mi coño, comenzó a lamerlo y succionas mi clítoris, con las manos bajo mis muslos alzó un poco mis piernas y la siguiente vez que lamió mi coño ya llegó hasta mi ano y se dedicó en exclusiva a él, ¡buffffff! otra vez me estaba llevando a las puerta de otra corrida espectacular. Me puso de costado sobre la cama de manera que tenía una pierna alzada apoyada sobre su hombro, se metió entre mis piernas sujetándose la polla con la mano, ahora si, ahora estábamos frente al espejo del armario y podía verme reflejada en todo lo que estaba haciendo y eso suponía un morbo añadido....apoyó el glande en mi ano, para no haberlo trabajado con los dedos estaba lo suficientemente dilatado y sentí como me abría e iba abrazando cada centímetro de polla que iba entrando en mi, ¡joder! era maravilloso. Me sentía llena y como mis esfínteres hacían movimientos involuntarios tratando de expulsar su polla alargué un brazo y con la mano bajo sus huevos le apretaba fuerte contra mi, me habitué a aquello en dos minutos y muy despacio comenzó a follarme, recuerdo que pensé en ese momento que tenía la polla perfecta para follarme analmente, no era muy gruesa pero perfecta para amoldarse a mi. Cuando levábamos unos minutos deslizó otra vez su mano a mi coño y tras acariciarlo metió un dedo, luego otro..... era un polvo perfecto, cada vez que empujaba su polla al fondo sus dedos salían de mi coño y volvían a entrar cuando su polla se deslizaba hacia atrás; cogió el ritmo adecuado y me estaba llevando a la gloria, deslicé mi mano derecha a mi coño y empecé a acariciar mi clitoris, luego lo pinté con dos dedos y lo frotaba. ¡Hostia! me veía en el espejo con mis dos agujeros ocupados y mi clítoris hinchado y enojecido y volví a sentir ese calambre en la espalda que me anuncia un placer extremo. Esta vez ya sabía que no me estaba orinando cuando ocurrió, comencé a moverme sin control y mis jugos salían de mi coño como una fuente pero en esta ocasión al mantener Carlos sus dedos dentro salía con más fuerza hasta llegar a su cuerpo, era como un surtidor y pensé que era más intenso que las veces que había estado con Ramón.
Fue muy largo este polvo, la media hora que me había prometido Carlos fue mucho más, los dos queremos continuar pero era ya muy tarde y sin pretenderlo los dos nos quedamos dormidos. A las once de la mañana me despertaron los dedos de Carlos jugando en mi coño, en unos segundos me puse otra vez como una moto, él estaba con la típica reacción matinal más duro si cabe que la noche anterior. Queria regresar a casa porque tenía una cita para comer con mi hermana pero no estaba dispuesta a hacerlo sin disfrutarle otra vez, este si que fue también un polvo largo; Carlos me dijo algo que yo desconocía, no se había levantado a orinar y le iba a costar correrse más de lo habitual y esperaba que los disfrutase para poder convencerme de tener otra cita. Casi una hora estuvo follándome esta vez alternando el lugar: la metía en mi coño y estaba diez minutos bombeando para luego salir y meterla en el ano, luego metía la cabeza entra mis piernas y me comía ambos lugares cinco minutos antes de volver a empezar. Aquella mañana me corrí otra vez al menos cuatro veces y no tuve objeción en intercambiar el teléfono.
9年前