El origen de mi necesidad de ser un buen cornudo
Aquel viernes 15 de Junio mi esposa salió a cenar con sus amigas, es una tradición que no han perdido ni quiero que pierdan. Vi una aburrida película, hice zapping y me acosté.
Sentí el ruido de la puerta de casa, era Alba mi esposa, entró en nuestro dormitorio, se aseó y lavo los dientes. Se desnudó y sin ponerse el pijama se acostó a mi lado. ¿Estás despierto me preguntó?. Ahora si contesté algo m*****o.
-¿Quieres que te cuente lo que me ha pasado esta noche? me preguntó mi esposa.
-Sino queda otro remedio contesté, pensando que sería algún chisme de sus amigas.
-Prométeme que no te enfadarás.
-Conforme respondí, ahora intrigado.
Y mi esposa me contó lo siguiente: salimos de cenar y fuimos a tomar unas copas. Marga quería ir a la discoteca pero Belén nos habló de un nuevo pub donde ponían salsa y allí nos fuimos. Entramos en el pub, pedimos unas consumiciones y nos sentamos. Al poco rato unos chicos sudamericanos se acercaron y nos invitaron a bailar.
-¿aceptaste? le pregunté a Alba.
-Insistieron mucho, y sí acepté, bailé con un chico que se me presentó como Alfredo, bien continúo.
Comenzamos a bailar y al poco rato en un giro quedé de espaldas al chico, Alfredo me cogió la cintura y se arrimó a mi de forma descarada, noté su paquete contra mis nalgas, su polla pegada al hilo dental de mi tanga. En ese instante tuve una erección tremenda y la excitación se apoderó de mí. El chico nuevamente me hizo dar la vuelta con la excusa del baile, sus manos aprisionaron mis nalgas y pude notar como uno de sus dedos recorría el hilo dental de mi tanga.
Yo comenzé a tocarme con disimulo, siempre fui mi muy celoso, pero en aquel instante sentía excitación.
-¿Estas enfadado?, me preguntó mi mujer.
-No expectante contesté, continúa por favor.
Prométeme que no te enfadarás. Una de sus manos me aprisionó con fuerza uno de mis pechos, metió la mano por debajo de mi camiseta y desplazando la copa del sujetador pellizcó mi pezón totalmente endurecido, suotra mano se deslizó debajo de mi falda tocando el hilo dental de mi tanga y sobando mis nalgas. En ese instante me separé de Alfredo. El chico me pidió disculpas y me alejé de él. Afortunadamente mis amigas no se dieron cuenta de nada.
Pasado un rato, Alfredo se acercó al grupo y me invitó a bailar. No se porqué acepté, estaba excitada pero sobretodo mojada. Bailé con él, no intentó meterme mano pero acercando su boca a mi oído me susurró que nos fuésemos a tomar una copa a su casa que deseaba acostarse conmigo.
-¿os fuisteis?, pregunte a mi esposa.
-no me contestó soy una mujer casada, me alejé de él y todas nos fuimos, lo siento cariño, perdóname.
Como un poseso me abrazé a mi mujer, lamí todo su cuerpo, me comí sus tetas y su coño mientras Alba gemía de placer. Abrí sus piernas y de un fuerte pollazo la poseí. Mientras la follaba la pregunté sobre Alfredo, ¿era guapo?, si; ¿estaba bien dotado?. si tenía una polla tremenda confesó Alba; ¿como lo sabes?, la noté en mi culo y en mi coño; ¿hubieses ido a su casa a follar sino hubiesen estado tus amigas?, mi mujer no contestó, repetí la pregunta hasta en cuatro ocasiones y finalmente mi esposa alcanzando un gran orgasmo me dijo que sí, que desearía habers follado con él, que estaba muy caliente y que se hubiese ido a su casa a follar con ese semental. En ese instante me corrí en el interior de mi esposa como un verdadero a****l.
Desde entonces nuestra vida sexual ha mejorado muchísimo, cuando follamos ella me cuenta como la soba y se la folla su jefe, un primo lejano suyo, incluso Oscar mi mejor amigo, he conseguido que me llame cornudo y pronuncie el nombre de esas personas cuando follamos. Nuestros orgasmos son bestiales. Eso sí, cuando todo acaba e intento sacar el tema, Alba me contesta que son juegos de pareja
Sentí el ruido de la puerta de casa, era Alba mi esposa, entró en nuestro dormitorio, se aseó y lavo los dientes. Se desnudó y sin ponerse el pijama se acostó a mi lado. ¿Estás despierto me preguntó?. Ahora si contesté algo m*****o.
-¿Quieres que te cuente lo que me ha pasado esta noche? me preguntó mi esposa.
-Sino queda otro remedio contesté, pensando que sería algún chisme de sus amigas.
-Prométeme que no te enfadarás.
-Conforme respondí, ahora intrigado.
Y mi esposa me contó lo siguiente: salimos de cenar y fuimos a tomar unas copas. Marga quería ir a la discoteca pero Belén nos habló de un nuevo pub donde ponían salsa y allí nos fuimos. Entramos en el pub, pedimos unas consumiciones y nos sentamos. Al poco rato unos chicos sudamericanos se acercaron y nos invitaron a bailar.
-¿aceptaste? le pregunté a Alba.
-Insistieron mucho, y sí acepté, bailé con un chico que se me presentó como Alfredo, bien continúo.
Comenzamos a bailar y al poco rato en un giro quedé de espaldas al chico, Alfredo me cogió la cintura y se arrimó a mi de forma descarada, noté su paquete contra mis nalgas, su polla pegada al hilo dental de mi tanga. En ese instante tuve una erección tremenda y la excitación se apoderó de mí. El chico nuevamente me hizo dar la vuelta con la excusa del baile, sus manos aprisionaron mis nalgas y pude notar como uno de sus dedos recorría el hilo dental de mi tanga.
Yo comenzé a tocarme con disimulo, siempre fui mi muy celoso, pero en aquel instante sentía excitación.
-¿Estas enfadado?, me preguntó mi mujer.
-No expectante contesté, continúa por favor.
Prométeme que no te enfadarás. Una de sus manos me aprisionó con fuerza uno de mis pechos, metió la mano por debajo de mi camiseta y desplazando la copa del sujetador pellizcó mi pezón totalmente endurecido, suotra mano se deslizó debajo de mi falda tocando el hilo dental de mi tanga y sobando mis nalgas. En ese instante me separé de Alfredo. El chico me pidió disculpas y me alejé de él. Afortunadamente mis amigas no se dieron cuenta de nada.
Pasado un rato, Alfredo se acercó al grupo y me invitó a bailar. No se porqué acepté, estaba excitada pero sobretodo mojada. Bailé con él, no intentó meterme mano pero acercando su boca a mi oído me susurró que nos fuésemos a tomar una copa a su casa que deseaba acostarse conmigo.
-¿os fuisteis?, pregunte a mi esposa.
-no me contestó soy una mujer casada, me alejé de él y todas nos fuimos, lo siento cariño, perdóname.
Como un poseso me abrazé a mi mujer, lamí todo su cuerpo, me comí sus tetas y su coño mientras Alba gemía de placer. Abrí sus piernas y de un fuerte pollazo la poseí. Mientras la follaba la pregunté sobre Alfredo, ¿era guapo?, si; ¿estaba bien dotado?. si tenía una polla tremenda confesó Alba; ¿como lo sabes?, la noté en mi culo y en mi coño; ¿hubieses ido a su casa a follar sino hubiesen estado tus amigas?, mi mujer no contestó, repetí la pregunta hasta en cuatro ocasiones y finalmente mi esposa alcanzando un gran orgasmo me dijo que sí, que desearía habers follado con él, que estaba muy caliente y que se hubiese ido a su casa a follar con ese semental. En ese instante me corrí en el interior de mi esposa como un verdadero a****l.
Desde entonces nuestra vida sexual ha mejorado muchísimo, cuando follamos ella me cuenta como la soba y se la folla su jefe, un primo lejano suyo, incluso Oscar mi mejor amigo, he conseguido que me llame cornudo y pronuncie el nombre de esas personas cuando follamos. Nuestros orgasmos son bestiales. Eso sí, cuando todo acaba e intento sacar el tema, Alba me contesta que son juegos de pareja
8年前