Pura Química - Introducción
Buenos días,
Escribo esto acá porque es el lugar adecuado, no es un bar lleno de bocas ansiosas de sobrealimentar mentiras. Yo no escondo mi adicción, adicción a las mujeres, a los hombres, a las trans,a las cd....y en la vida tendrás buenas experiencias si abrís la cabeza.
Llegó el primer día de oficina. Creo que fue de esas veces que la atracción fue mutua. Era bajita, tenía curvas, pero curvas de verdad, pelo castaño a hasta los hombros, la mandíbula marcada y unos labios grandes. Llevaba un jersey rojo de lana (estábamos en Diciembre en Madrid, je) que marcaba unos pechos naturales IMPRE SIO NAN TES (la caída indicaba que no llevaba un suje deportivo si no que prefería la comodidad). Tenía un buen orto dentro de esos jeans, grande, cachetudo..de esos que queres abrir, morder, azotar con las manos. Unas botas marrones que contrastaban la formalidad de vestir con un descaro motero. Al presentármela mi jefe y darme un beso en la mejilla se le levanto un poco el jersey vi una barriguita blanca, unas caderas super marcadas y un piercing en el ombligo ¡SI TODO NATURAL JODER! ¡SI! ¡GRACIAS SEÑOR!
Los primeros días me di cuenta que hablaba con todo el mundo, pero que si yo le daba pie ella hablaba muchísimo conmigo, yo cada vez que íbamos a hacer el café me daba un infarto cuando llevaba falda y podía verle esas pantorrillas mientras estábamos sentados y cuando volvíamos a la oficina siempre me quedaba embobado viendo como subía moviendo el culo por las escaleras y contoneaba la cabeza como siguiera el ritmo de una música invisible.
Era increíble, exótica, espectacular. Un día al medio día, en la cafetería dela empresa, estábamos solos y salió el tema del sexo y el punto llega a que sin comerlo ni beberlo salen las experiencias sexuales:
- "Un día mi novio se corrió en un flan, lo llenó de semen y me lo comí con cuchara delante de él, ¿es muy hardcore no? pero no me pareció mal."
En esa época yo tenía menos sexo que una monja de clausura y casi me desmayo. Por una vez dije algo adecuado:
- "A mi me parece que si te gustó fue porque hiciste algo sin miedo a que te juzguen. Me parece muy valiente que me lo cuentes. La gente no es tan abierta con su sexualidad"
Me miró y me sonrió, no dijo nada, seguimos comiendo en silencio.
Al salir nunca habíamos hablado donde vivíamos, la casualidad hizo que ella viviera 5 calles más abajo con su novio....Pero oigan ¿estamos en época de poliamor, no?
- "Quieres que te lleve, pareces muy cansado".
- "No hace falta gracias" - dije, la verdad es que pensaba "después de lo que me has dicho al medio día, se que no estoy a tu altura, tenés novio y yo quitaría 30 años de mi vida para tener una novia como vos - "Nos vemos mañana, me voy para la estación de tren."
110 minutos, un retraso de tren y tres transbordes después estaba en mi habitación, escuchando música y pensando POR QUÉ HABÍA DICHO QUE NO, ¡LA REPUTA MADRE!
Al día siguiente volvimos al trabajo, la saludé y en pleno invierno llevaba unos zapatos cerrados pero la punta estaba abierta y se veían unos preciosos deditos de los pies: blancos como su dueña, con las uñas pintadas de color rojo a conjunto con el outfit que llevaba ese día.
Me quise matar: quería echar fuera a la gente de la oficina, quedarnos solos, que me utilizara de alfombra, de WC humano, de esclavo... de lo que quisiera. Me armé de valor y la dije:
-"¿Te querés tomar una cerveza hoy al medio día?"
-"Sí, estaría muy bien, eres de los pocos que me cuida aquí. Ser nueva es duro, mi jefa se pasa mucho. ¿Ya qué estás aquí podrías mirarme una cosa del PC?"
Le dije que sí, que sin problema, me senté y con desidia vi que efectivamente tenía un problema grave en su PC.
Lo arreglé y al girarme su culazo estaba a menos de 10 centímetros de mi cara, pensé para mi que tenía que guardar esa foto mentalmente pero vi una especie de hilo oscuro pegado a un trozo de cinta adhesiva en su espléndida retaguardia.
-"Tenés algo pegado en la falda" - dije con mucha educación - "lo digo porque sé que vas a la reunión con el canario ahora en 5 minutos"
-"Vaya, ahora me lo quito, eso es que no quieres tocarme el culo" y se empezó a reír en voz alta. Si se reía con esa voz tan maravillosa ni imaginar como sería escucharla gemir.
-"Sí quiero, pero no busco darte problemas" - la miré a los ojos fijamente y levanté la mano y puse mi muñeca en su mano.
Ella miró para un lado y para otro, la llevo a su nalga izquierda y no pude evitar apretarla. Tenia unas nalgas durísimas, me excito notar el tacto de la falda y notar el calor de la nalga.
-"Me esperan para la reunión, gracias por solventar la incidencia".
Se fue corriendo con una carpeta pegada a su cuerpo, yo mirándome la mano y oliéndola.
Llegó el descanso de la comida, fuimos a tomar la cerveza, que en vez de pedirnos birra al final pedimos vino y nos bajamos una botella cada uno. Empezó a soltarse y explicar lo muy activa que era en el sexo y como su novio la frenaba porque no le aguantaba el ritmo, de lo poco que la mimaba, como le gustaba y qué posición, qué había probado....Yo estaba con los ojos como platos y con una erección tremendísima. Se nos hizo tarde y tuvimos que volver entrar a la oficina, un encuentro con mi jefe me privó de subir las escaleras detrás de ella, vaya por Dios.
Llegó el final de otro día de ****** y al salir me dijo otra vez:
- "¿Te llevo a casa?"
- "Te lo agradecería" - iba todavía tocado por el vino, ella estaba tan tranqui, bebía como un camionero y eso me gustaba - "estoy algo cansado" - no señora, lo que pasa es que no bebo y todavia voy grogui.
Bajamos al parquing de la empresa, entramos en su coche, un Nissan gris minúsculo. me metí dentro como pude y me abroché el cinturón de seguridad.
- "Espera, tengo que cambiarme de zapatos"
Se quitó los taconazos y me dijo
- "Debajo del asiento hay unas sandalias planas, pásamelas y deja los tacones ahí por fa"
Se quedó descalza y me puso los zapatos en la cara, esa mezcla de su olor, del olor de los zapatos os juro que para mi fue *****, se notaba crema hidratante mezclada con el olor. Busque las sandalias bajo el asiento, eran marrones de suela y de tiras blancas, tenían las marcas de sus pies de haberlas usado. Dejé los zapatos debajo del asiento y me quedé mirando las sandalias, sus pies, su cara, el olor. Creo que estuve a punto de correrme ahi.
- "Lo siento, deben oler fatal después de todo el día arriba y abajo" - dijo disculpándose.
- "¡No qué va!, a mi me gusta, podría estar aqui todas las tardes si quisieras, tienes unos pies super bonitos" - el vino me había regalado una dosis extra de estupidez.
Se partió el culo y pensé que a lo mejor debía pensar en buscar un nuevo empleo, que le daría asco. Sin embargo se quedó quieta, mirándome, sonriendo y yo estaba ya tan encogido en el asiento y contra la puerta que ya no sabía donde más esconderme: me moría de la vergüenza. ¿Esto no podía ir a peor, no? ¿O si?
Se sentó ladeada, se subió un poco la falda y puso sus pies en el salpicadero. Yo no sabía que hacer, veía esos pies arrugaditos, bellos con las plantas tan cerca. No sabía qué hacer, bajé la mirada, le besé las dos plantas de los pies como quien saluda alguien, le puse sus sandalias y me quedé en mi asiento, mirando hacía abajo, colorado, con las manos apoyadas en mis rodillas.
Ella encendió el coche, fue hasta una esquina del parquing donde se controlaba toda la entrada. Me quito el cinturón de seguridad y reclinó mi asiento hacia atrás, hasta quedar casi tumbado, yo estaba pensando si eso era fantasía o qué ****** estaba pasando.
Se giró de lado, puso una sandalia en mi cara y me dijo
- "Cierra los ojos y respira muy profundo por la nariz, no abras esa boca"
Yo estaba ****ado, alucinado, CHORREABA liquido preseminal mientras aspiraba. Con la otra sandalia frotaba por encima de mi pantalón y me daba toques suaves en la polla. Joder, joder, joder, no iba a aguantar.
-"Voy a correrme como no pares, por favor"
-"A mi no me importa" - dio una carcajada - "no abras los ojos ni la boca"
No los abrí porque se que me estaba mirando, dejó darme toques con la sandalia y noté como era su mano la que me magreaba por el pantalón y me frotaba por encima con fuerza.
Dolía, era frustrante no poder liberar mi glande, no podía gemir...¿Pero cuando iba a volver a vivir algo así? y después de uno de los mejores momentos llegó el climax. Tuve la sensación que me orinaba encima, no paraba de salir semen de mi polla, manché mi ropa interior, mi pantalón, mis muslos.... todo
-"Ha sido increible" - todavia no habia abierto los ojos
-"Ajá" - dijo ella como si me hubiera prestado un clip - "ponte bien otra vez".
Encendió la radio, se puso las sandalias y me llevó a casa. 40min, en silencio, con los pantalones mojados. Una mezcla de cachondez y humillación y más cachondez. Un subidón. Al bajarme, me dio dos besos y me dijo adiós con la mano.
Bajé del coche, tapándome con la bolsa de trabajo la parte del pantalón arruinada mientras entraba al portal, llegué a casa y me masturbé otra vez.
Fue uno de los mejores viajes de vuelta a casa que jamás he vivido.
Escribo esto acá porque es el lugar adecuado, no es un bar lleno de bocas ansiosas de sobrealimentar mentiras. Yo no escondo mi adicción, adicción a las mujeres, a los hombres, a las trans,a las cd....y en la vida tendrás buenas experiencias si abrís la cabeza.
Llegó el primer día de oficina. Creo que fue de esas veces que la atracción fue mutua. Era bajita, tenía curvas, pero curvas de verdad, pelo castaño a hasta los hombros, la mandíbula marcada y unos labios grandes. Llevaba un jersey rojo de lana (estábamos en Diciembre en Madrid, je) que marcaba unos pechos naturales IMPRE SIO NAN TES (la caída indicaba que no llevaba un suje deportivo si no que prefería la comodidad). Tenía un buen orto dentro de esos jeans, grande, cachetudo..de esos que queres abrir, morder, azotar con las manos. Unas botas marrones que contrastaban la formalidad de vestir con un descaro motero. Al presentármela mi jefe y darme un beso en la mejilla se le levanto un poco el jersey vi una barriguita blanca, unas caderas super marcadas y un piercing en el ombligo ¡SI TODO NATURAL JODER! ¡SI! ¡GRACIAS SEÑOR!
Los primeros días me di cuenta que hablaba con todo el mundo, pero que si yo le daba pie ella hablaba muchísimo conmigo, yo cada vez que íbamos a hacer el café me daba un infarto cuando llevaba falda y podía verle esas pantorrillas mientras estábamos sentados y cuando volvíamos a la oficina siempre me quedaba embobado viendo como subía moviendo el culo por las escaleras y contoneaba la cabeza como siguiera el ritmo de una música invisible.
Era increíble, exótica, espectacular. Un día al medio día, en la cafetería dela empresa, estábamos solos y salió el tema del sexo y el punto llega a que sin comerlo ni beberlo salen las experiencias sexuales:
- "Un día mi novio se corrió en un flan, lo llenó de semen y me lo comí con cuchara delante de él, ¿es muy hardcore no? pero no me pareció mal."
En esa época yo tenía menos sexo que una monja de clausura y casi me desmayo. Por una vez dije algo adecuado:
- "A mi me parece que si te gustó fue porque hiciste algo sin miedo a que te juzguen. Me parece muy valiente que me lo cuentes. La gente no es tan abierta con su sexualidad"
Me miró y me sonrió, no dijo nada, seguimos comiendo en silencio.
Al salir nunca habíamos hablado donde vivíamos, la casualidad hizo que ella viviera 5 calles más abajo con su novio....Pero oigan ¿estamos en época de poliamor, no?
- "Quieres que te lleve, pareces muy cansado".
- "No hace falta gracias" - dije, la verdad es que pensaba "después de lo que me has dicho al medio día, se que no estoy a tu altura, tenés novio y yo quitaría 30 años de mi vida para tener una novia como vos - "Nos vemos mañana, me voy para la estación de tren."
110 minutos, un retraso de tren y tres transbordes después estaba en mi habitación, escuchando música y pensando POR QUÉ HABÍA DICHO QUE NO, ¡LA REPUTA MADRE!
Al día siguiente volvimos al trabajo, la saludé y en pleno invierno llevaba unos zapatos cerrados pero la punta estaba abierta y se veían unos preciosos deditos de los pies: blancos como su dueña, con las uñas pintadas de color rojo a conjunto con el outfit que llevaba ese día.
Me quise matar: quería echar fuera a la gente de la oficina, quedarnos solos, que me utilizara de alfombra, de WC humano, de esclavo... de lo que quisiera. Me armé de valor y la dije:
-"¿Te querés tomar una cerveza hoy al medio día?"
-"Sí, estaría muy bien, eres de los pocos que me cuida aquí. Ser nueva es duro, mi jefa se pasa mucho. ¿Ya qué estás aquí podrías mirarme una cosa del PC?"
Le dije que sí, que sin problema, me senté y con desidia vi que efectivamente tenía un problema grave en su PC.
Lo arreglé y al girarme su culazo estaba a menos de 10 centímetros de mi cara, pensé para mi que tenía que guardar esa foto mentalmente pero vi una especie de hilo oscuro pegado a un trozo de cinta adhesiva en su espléndida retaguardia.
-"Tenés algo pegado en la falda" - dije con mucha educación - "lo digo porque sé que vas a la reunión con el canario ahora en 5 minutos"
-"Vaya, ahora me lo quito, eso es que no quieres tocarme el culo" y se empezó a reír en voz alta. Si se reía con esa voz tan maravillosa ni imaginar como sería escucharla gemir.
-"Sí quiero, pero no busco darte problemas" - la miré a los ojos fijamente y levanté la mano y puse mi muñeca en su mano.
Ella miró para un lado y para otro, la llevo a su nalga izquierda y no pude evitar apretarla. Tenia unas nalgas durísimas, me excito notar el tacto de la falda y notar el calor de la nalga.
-"Me esperan para la reunión, gracias por solventar la incidencia".
Se fue corriendo con una carpeta pegada a su cuerpo, yo mirándome la mano y oliéndola.
Llegó el descanso de la comida, fuimos a tomar la cerveza, que en vez de pedirnos birra al final pedimos vino y nos bajamos una botella cada uno. Empezó a soltarse y explicar lo muy activa que era en el sexo y como su novio la frenaba porque no le aguantaba el ritmo, de lo poco que la mimaba, como le gustaba y qué posición, qué había probado....Yo estaba con los ojos como platos y con una erección tremendísima. Se nos hizo tarde y tuvimos que volver entrar a la oficina, un encuentro con mi jefe me privó de subir las escaleras detrás de ella, vaya por Dios.
Llegó el final de otro día de ****** y al salir me dijo otra vez:
- "¿Te llevo a casa?"
- "Te lo agradecería" - iba todavía tocado por el vino, ella estaba tan tranqui, bebía como un camionero y eso me gustaba - "estoy algo cansado" - no señora, lo que pasa es que no bebo y todavia voy grogui.
Bajamos al parquing de la empresa, entramos en su coche, un Nissan gris minúsculo. me metí dentro como pude y me abroché el cinturón de seguridad.
- "Espera, tengo que cambiarme de zapatos"
Se quitó los taconazos y me dijo
- "Debajo del asiento hay unas sandalias planas, pásamelas y deja los tacones ahí por fa"
Se quedó descalza y me puso los zapatos en la cara, esa mezcla de su olor, del olor de los zapatos os juro que para mi fue *****, se notaba crema hidratante mezclada con el olor. Busque las sandalias bajo el asiento, eran marrones de suela y de tiras blancas, tenían las marcas de sus pies de haberlas usado. Dejé los zapatos debajo del asiento y me quedé mirando las sandalias, sus pies, su cara, el olor. Creo que estuve a punto de correrme ahi.
- "Lo siento, deben oler fatal después de todo el día arriba y abajo" - dijo disculpándose.
- "¡No qué va!, a mi me gusta, podría estar aqui todas las tardes si quisieras, tienes unos pies super bonitos" - el vino me había regalado una dosis extra de estupidez.
Se partió el culo y pensé que a lo mejor debía pensar en buscar un nuevo empleo, que le daría asco. Sin embargo se quedó quieta, mirándome, sonriendo y yo estaba ya tan encogido en el asiento y contra la puerta que ya no sabía donde más esconderme: me moría de la vergüenza. ¿Esto no podía ir a peor, no? ¿O si?
Se sentó ladeada, se subió un poco la falda y puso sus pies en el salpicadero. Yo no sabía que hacer, veía esos pies arrugaditos, bellos con las plantas tan cerca. No sabía qué hacer, bajé la mirada, le besé las dos plantas de los pies como quien saluda alguien, le puse sus sandalias y me quedé en mi asiento, mirando hacía abajo, colorado, con las manos apoyadas en mis rodillas.
Ella encendió el coche, fue hasta una esquina del parquing donde se controlaba toda la entrada. Me quito el cinturón de seguridad y reclinó mi asiento hacia atrás, hasta quedar casi tumbado, yo estaba pensando si eso era fantasía o qué ****** estaba pasando.
Se giró de lado, puso una sandalia en mi cara y me dijo
- "Cierra los ojos y respira muy profundo por la nariz, no abras esa boca"
Yo estaba ****ado, alucinado, CHORREABA liquido preseminal mientras aspiraba. Con la otra sandalia frotaba por encima de mi pantalón y me daba toques suaves en la polla. Joder, joder, joder, no iba a aguantar.
-"Voy a correrme como no pares, por favor"
-"A mi no me importa" - dio una carcajada - "no abras los ojos ni la boca"
No los abrí porque se que me estaba mirando, dejó darme toques con la sandalia y noté como era su mano la que me magreaba por el pantalón y me frotaba por encima con fuerza.
Dolía, era frustrante no poder liberar mi glande, no podía gemir...¿Pero cuando iba a volver a vivir algo así? y después de uno de los mejores momentos llegó el climax. Tuve la sensación que me orinaba encima, no paraba de salir semen de mi polla, manché mi ropa interior, mi pantalón, mis muslos.... todo
-"Ha sido increible" - todavia no habia abierto los ojos
-"Ajá" - dijo ella como si me hubiera prestado un clip - "ponte bien otra vez".
Encendió la radio, se puso las sandalias y me llevó a casa. 40min, en silencio, con los pantalones mojados. Una mezcla de cachondez y humillación y más cachondez. Un subidón. Al bajarme, me dio dos besos y me dijo adiós con la mano.
Bajé del coche, tapándome con la bolsa de trabajo la parte del pantalón arruinada mientras entraba al portal, llegué a casa y me masturbé otra vez.
Fue uno de los mejores viajes de vuelta a casa que jamás he vivido.
7年前