Una Asistenta que conoce Todos mis Secretos
Hola me llamo Rafa, tengo 20 años, soy alto 1'85m, pelo negro, ojos oscuros, de tez clara (no demasiado) y estoy mas o menos en forma. De vez en cuando practico el fútbol con los colegas y además salgo a correr casi a diario. Y en este relato voy a contaros una historia que me lleva sucediendo desde hace unos cuantos años. Todo esto va relacionado con mi afición al exhibismo. Si sale bien, incluiré mis secretos fetichistas en el siguiente relato.
Antes de todo, debo decir que gran parte de lo que voy a contar es totalmente real, excepto algunos detalles que aporta mi imaginación.
En mi casa somos 5 personas: mis padres, 2 hermanos mayores y yo. Desde que éramos unos críos siempre hemos tenido asistentas en casa para que cocinen y limpien, ya que mis padres trabajan mucho y pasan poco tiempo en casa. Hemos tenido bastantes pero, o se van a otra ciudad o encuentran otro trabajo o son malas asistentas, asi que hasta el 2006 habré contado más de 20 asistentas diferentes.
En primavera de 2006, no teníamos asistenta, pero mi madre estaba en busca de una que mereciera la pena, asi que una chica se ofreció. Élla se llama Raquel, de unos 29 años, bajita de 1'65m, pelo corto y negro, ojos oscuros y de tez más clara que yo, se podría decir que es bastante blanquita, es delgada aunque con un buen cuerpo, pechos pequeños pero firmes y un culo grande pero en forma.
Mientras yo estaba en el colegio, mi madre quedó con ella para conocerla y decirle lo que debería de hacer en casa, asi que élla aceptó el trabajo y al día siguiente empezó su jornada. Desde por la mañana temprano, para levantarnos para ir al colegio, hasta un poco antes de medio dia y por la tarde, a primera hora de la tarde, justo cuando volvíamos del colegio, hasta despues de cenar. Pasaron un par de semanas y yo, como pasaba mucho tiempo en casa, me pasaba las tardes hablando con ella sobre todos los temas, le contaba mi dia en las clases, le contaba anécdotas de cuando era más pequeño y todas esas cosas para conocernos mejor y entrar en confianza con ella.
Como joven que era, me masturbaba, lo hacía normalmente en mi habitación, aunque alguna que otra vez en otras partes de la casa. Siempre que lo hacía, obviamente, era a solas y nunca pensé que llegaría a hacerlo delante de alguien. Pero de éso ya hablaremos cuando llegue su momento.
Pasaban las semanas y cada vez nos conocíamos mejor y cogíamos más confianza el uno con el otro. Ése refrán que dice: "La confianza da asco", puede que tenga sentido. Poco a poco, debido a mi desarrollo como *********te, empecé a fijarme en Raquel y a tener sueños y fantasías con ella, aunque siempre manteniendo las distancias.
Empecé a pensar y me dije: ¿Qué pasaría si me viera desnudo? Aquí empezó todo. Recuerdo que en ese tiempo siempre andaba en camiseta y calzoncillos por casa, sin pantalones, al igual que mis hermanos. Un día decidí sacarme la punta de la polla por un lado de los calzoncillos, eran bóxers, por lo que se me mantenían pegados, y así me paseaba a veces por la casa, intentando siempre que Raquel no me viera fijamente y me dijera algo, aunque trataba de masturbarme antes para que se me empalmara y se viera más grande.
Como élla no decía nada, poco a poco fui aumentando el nivel de exhibicionismo. Cuando me metía en mi habitación, para estudiar o lo que sea, estaba atento a cuando Raquel fuera a entrar para desnudarme y que "por descuido" me pillase desnudo, siempre cuidándome de que quien entrase no fueran ni mis padres ni mis hermanos. Luego pasé a masturbarme cuando ella pasaba frente a mi habitación dejando la puerta entreabierta, cómo no, "por descuido". Y de mi habitación pasé al salón. Para que os hagáis una idea; nada mas entrar por la puerta principal de la casa, a la izquierda está el salón con unas puertas con grandes cristaleras, con lo que se tiene unas vistas perfectas del sofá, con una pequeña mesita de cristal enfrente del mismo. A la derecha de la puerta principal hay un pasillo. En el pasillo lo primero a la derecha se ven las escaleras que suben al segundo piso, lo segundo una puerta que baja al sótano, a la izquierda un baño y frente el comedor, y atravesando éste, la cocina.
Siempre antes de exhibirme, elaboraba una especie de plan, es decir, dónde me pondría, qué pose escogería y qué tipo de exhibición haría. El método que más a menudo escogía era: antes de que élla llegara por la tarde, si yo llegaba antes, me sentaba en el sofá que daba a la puerta, me desnudaba y esperaba. Cuando Raquel abría el portón del jardín, empezaba a masturbarme para que se me fuese poniendo dura, pero al mismo tiempo me iba poniendo más y más nervioso, y en el momento en que entraba por la puerta principal, reducía el ritmo con la polla totalmente empalmada para que me viera claramente, con las manos en la masa. Algunas veces me miraba y se daba la vuelta y se iba a la cocina para dejar sus cosas, pero en otras ocasiones me miraba y soltaba un comentario como: "¿Ya estás dándole?" ó "¡Qué salido estás, hijo mío!", e incluso alguna vez se ha quedado parada apoyada en el pomo de la puerta y con su mirada fija en mí preguntándome algo relacionado con la cena u otras cosas, y ante éso no sabia como reaccionar, si seguir masturbándome o si parar y responderle, asi que paré pero con la mano aún en la polla y le respondí, quedándome medio avergonzado pero excitado y esas situaciones lo que hacía éra ponerme caliente cada vez que pensaba en ello. Mi objetivo en todo ésto es conseguir que me vea, y que me vea claramente, conseguir que suelte uno de ésos comentarios o que en algún momento me hable de lo que vió. Y así poco a poco fui perdiendo el miedo y a estar más confiado cada vez que me exhibía ante ella.
Por otro lado, a parte de exhibirme yo, siempre que podía, también intentaba espiarla mientras se cambiaba. Ya que tenía un uniforme: pantalón largo blanco y una pequeña bata blanca. Élla se cambiaba en el baño y como el suelo de ese baño es de baldosa, se refleja bastante bien si se mira desde debajo de la puerta. Cuando entraba a cambiarse o a hacer pis, siempre intentaba echar un vistazo por si veía algo, pero por desgracia lo único que se veía eran las piernas desnudas o los pantalones/falda bajados cuando se sentaba en el inodoro. Pero ésto cambió, porque en ése baño hay una ventana con un cristal semiopaco, que normalmente está medio abierta. Desde la ventana, por fuera, se ve todo el baño, que es pequeño. Bueno, pues desde ahí me ponía para observarla mientras hacía pis o entraba al baño para lo que sea, asi que si te sientas en inodoro, lo que yo veo es el perfil del que se sienta, asi que le veía un lado del culo y las piernas hasta que se levantaba. Pero ésto no duró demasiado, se dió cuenta porque un dia rodeando la casa por el jardín, encontró unas zapatillas que me dejé una vez espiándola desde la ventana, asi que las recogió y me dijo: "La próxima vez, guarda las zapatillas", dando a entender que me había cazado y desde ahí casi siempre cierra la ventana cuando entra al baño. Pero yo más rápido y astuto, me busqué otra manera de espiarla. Una cámara y un pequeño mueble en la bañera donde ponemos las esponjas y los botes de champú y gel. En el mueble siempre hay un par de botes de cada por si se gastan, para que en ningun momento falte de nada, asi que entre tantos botes meto mi cámara de vídeos y fotos.
Cuando se acerca el verano, Raquel viene a trabajar con un vestido y entra al baño para ponerse su uniforme. Como siempre suele llegar a la misma hora, trato de poner a grabar la cámara un minuto antes de que llegue y así a la hora de ver el vídeo no tener que esperar tanto al momento en que élla entra en el plano. A menudo grababa material no demasiado interesante, es decir, entraba, se quitaba el vestido, se ponía el uniforme y se salía, pero un día, para mis sorpresa, fue diferente.
Como a menudo, traía un vestido de formas abstractas y colores vivos, entra en casa, deja sus cosas, entra en el baño, se mira al espejo y empieza a desnudarse. Se sube el vestido por la cabeza, se queda en sujetador y tanga y se vuelve a mirar al espejo unos segundos y enseguida se baja el tanga y sesienta en el inodoro, hace pis y se levanta, dejándome ver su peludo coño, pero al instante se vuelve a poner el tanga. Se queda mirando nuevamente al espejo y se quita el sujetador liberando sus pechos que tanto me gustan y se los manosea unos segundos mirándose en el espejo, y que más de una vez me ha pillado mirándole el escote y me ha dicho: "No mires tanto, porque no hay nada que mirar, si tuviera las tetas grandes pues lo comprendería, pero como no es así..." entonces yo me sonrojaba y me reía disimulando que no miraba. Entonces, sale del baño y se dispone a recoger la colada y a plancharla. Justo cuando ella sale del baño entro yo a por la cámara, disimulando que uso retrete para que no se entere de que la grabo. Entonces subo a mi habitación, dejo la cámara y vuelvo a bajar. En cuanto entro en el comedor, como habitualmente, me siento en la mesa para merendar algo, estando ella a un metro y medio de mi tras la tabla de planchar. Mientras meriendo, hablo con ella a la vez que vemos la tele y en un momento me doy cuenta de que tiene los 3 primeros botones de la bata desabrochados, por lo que se le ve desde un lado casi una teta entera y como a mí me gusta, no le dije nada y al moverse y agacharse para coger las distintas prendas, se le iban viendo las tetas claramente. Al acabar de merendar, me levanté de la silla y estaba empalmado debido a las buenas vistas de sus tetas, y como iba en calzoncillos se veía más que obvio, élla me miró los calzoncillos y luego a la cara con una expesión de extrañeza, pero como ya me había visto desnudo más de una vez, me dió igual y no traté de ocultarlo. Antes de salir del comedor me recoloqué la polla hacia un lado, y le dije que tenía los botones desabrochados, entonces tuvimos un breve diálogo sobre éso:
-Emm... Raquel, tienes los botones de arriba desabrochados.
+Ah! Ni me había dado cuenta. ¿Por eso me mirabas tanto mientras merendabas no?
-Bueno...
+¿Y por qué no me has avisado antes?
-Iba a decirtelo antes pero...
+Pero como a tí te gustan estas cosas has preferido callarte y disfrutar, ¿verdad?
-¡Es que no sabía como decirte que se te veían las tetas!
+Y qué, te ha gustado lo que has visto, ¿no? Qué cabrón que estás hecho, eres de lo peor. Hasta que no has acabado de comer no me has dicho nada, y ahora que ya te has cansado de mirarme las tetas, me avisas de que se me ve hasta el alma... entonces, ¿por eso te has levantado con semejante empalme, no?
-Bueno... es que si te pones al lado con todo desabrochado y encima, ¿porqué no llevas sujetador?, ¡qué quieres que haga! Soy un tío, no puedo evitarlo...
+Vale, me lo he quitado porque es nuevo y me va pequeño, sí, a pesar de que tengo poco pecho, ya está, dejémoslo, ¿no te ibas?
-Sí, me voy a estudiar un poco, si puedo claro...
+Anda vete a estudiar y no te vayas a masturbar por esto, que te conozco y sé de qué vas... luego te aviso para la hora de cenar.
-Vale, vale, haré lo que pueda... y perdón por no avisarte antes.
+Venga no pasa nada, ya me cuidaré yo de asegurarme de que me abroche bien los botones.
Y despues de ésto, no pude estudiar. Nada mas entrar en mi habitación, cayó una paja y despues me puse a hacer mis deberes. Un par de horas más tarde, en cuanto acabé, cogí la cámara para ver qué había grabado, su desnudo en el baño, pero a pesar de lo caliente que me había puesto ver el vídeo me aguanté las ganas de masturbarme y me puse a dibujar para relajarme. A la hora de la cena, Raquel subió a mi habitación y, por supuesto, me desnudé, abrió la puerta y me vió desnudo de espaldas sentado en la silla del escritorio dibujando:
+Rafa, ¿ya te has hecho una paja, no? Anda baja que la cena está lista.
Me quedé unos segundos callado sin responderle a lo de masturbarme:
-Vale, ya bajo.
+Venga, pero vístete que vas a coger frío si vas todo el día desnudo.
En cuanto dejó la habitación, cogí una camiseta y me puse unos calzoncillos y salí de mi habitación. Bajando por las escaleras fuí poniendome dura la polla y cuando me senté me la saqué entera por un lado del bóxer y enseguida me sirvió la comida y se volvió para acabar de lavar los platos. Al poco rato, como siempre, se sienta a mi lado para ver la tele mientras espera a que acabe de comer, suele liarse un cigarrillo para luego fumárselo mientras espera a que le recojan. Mientras comía le miraba a los ojos para ver si bajaba su mirada hacia mi polla, pero en ningun momento lo hizo, asi que acabé de comer y me levanté, entonces sí me miró, pero no dijo nada y siguió con su cigarrillo. Cogí un postre y mientras me lo comía llegó quien la recogía, asi que nos despedimos y se fué. Al acabarme el postre me fuí a estudiar un poco y antes de acostarme cogí la cámara, un par de servilletas y me masturbé mirando la grabación y acto seguido me acosté.
Semanas más tarde, subí un nivel más en mi afición a la exhibición y decidí hacer algo más allá de mostrarme desnudo o semidesnudo. Encontré un par de películas porno que había en un mueble en el sótano, no sé de quién eran pero a mí éso me daba igual, sólo me importaba que yo quería hacer algo con ellas. En el salón teníamos una pantalla bastante grande, de unas 40 pulgadas pero se rompió y compramos una más grande y ahora tenemos una de 47'', un par de reproductores de vídeo, la PS3 y una Xbox 360, por lo que intenté reproducir las películas en alguno de los aparatos. Primero intenté con la PS3 y con suerte funcionó, la consola tiene capacidad para reproducir una gran cantidad de distintos formatos de vídeo, asi que funcionaba a la perfección. Fui probando una a una las películas para ver cuál me gustaba más, y me decanté por una en la que salían un par de lesbianas haciendo cosillas y gimiendo como locas. Entonces llegó el día, como siempre, me preparé antes de que llegara a casa con la película preparada en la escena que quería, con una pose bien escogida y totalmente desnudo. Cuando abrió el portón puse la película a un volumen algo alto, para que se pudiera escuchar desde fuera, y masturbándome esperaba a que entrara en casa. Cuando abrió la puerta y entró, me hice el loco como que no le había escuchado entrar y seguí con lo mío. Obviamente me vió y creí que se iría directa a la cocina, pero no, todo lo contrario, se paró en la puerta mirando a la televisión y dijo entre gemidos altos provenientes de la película: "¿Ya te estás tocando?... Mmm, por lo que veo te van las lesbianas, ¿eh? A mí tambien me gusta ver algun vídeo de esos de vez en cuando, pero en los que yo veo las mujeres no son tan chillonas, ¡por dios, si se escucha desde fuera!, bájale un poco el volumen que te van a escuchar los vecinos". Mientras hablaba me miraba a mí y al televisor, asi que paré de pajearme y antes de que pudiera decir nada, cerró la puerta y se dirigió a la cocina a hacer sus cosas. Entonces lo apaqué todo y me fuí a mi habitación a coger algo de ropa y enseguida bajé de nuevo al comedor para merendar, pero Raquel aún seguía recogiendo la ropa tendida. En cuanto bajo, hablamos sobre el tema:
+¿Ya te has cansado de ver la película, o es que ya has acabado de pajearte? Qué guarrillo que eres...
-No, es que no esperaba que llegases justo en ese momento.
+Rafa, sabes que no es verdad. Desde hace bastante tiempo, siempre que llegas tú antes a casa, te encuentro desnudo o masturbándote en el salón.
-Ya, bueno...
+Sabes muy bien a la hora a la que llego y por tanto esperas a que llegue para hacer de las tuyas, no es casualidad que siempre "te pille" por sorpresa. ¿Es que solo lo haces para que yo te vea? Porque ya te he visto muchas veces, prácticamente casi a diario me enseñas la polla de una manera u otra.
-Bueno si te m*****a, paro ya...
+A ver, que estás en tu casa, asi que no voy a decirte que pares, pero no me vengas con que no te esperas que aparezca justo en el momento en que haces algo.
-Vale, vale.
+Bueno, pues no pongas ésa cara, que ésto no es una bronca, chico, jajaja.
-Jeje, vale, bueno voy a estudiar un rato.
Al ponerme a estudiar, me puse a pensar en lo que me había dicho, pero como no me dijo que le m*****aba ni que parara de hacer lo que hago, seguí haciéndolo, tanto que en la misma tarde, unos minutos antes de la hora de cenar bajé al salón y puse de nuevo la película con volumen alto y dejé la puerta abierta, pero en ésa ocasión no me quedé allí, sino que me senté en el comedor y me saqué la polla, preparado para cenar. Unos minutos antes de empezar a comer, ya se escuchaban gemidos que venían del salón, pero la televisión del comedor hacía que sonaran más bajo. Me puso la comida y enseguida se sentó a mi lado a ver la televisión. En cada pausa que hacían los actores en los diálogos, se escuchaban los gemidos de fondo, contínuamente y me dijo: "¿Qué es lo que suena? ¿Esque te has dejado el porno puesto en la televisión del salón? Porque estoy escuchando a una chica gemir..." Y no dijo más. Ésta vez acabé de cenar y Raquel aún seguía aquí, asi que se quedó mirando la televisión y yo me levanté con la polla por fuera y traté de meter la polla en el plato, en el que aún quedaba salsa, sin que notase que lo hacía a posta, haciendo como que me estiraba. Lo conseguí, me manché todo el capullo y Raquel se dió cuenta:
+¿Qué haces? ¿Cómo te has manchado ahí?
-******, me estaba estirando y la he metido en el plato, pásame una servilleta que gotea y no quiero manchar el suelo.
+Tóma anda, si es que tienes menos cuidado... Bueno ahora la polla te sabrá a carne en salsa jeje.
-¡Qué graciosa! ¿Es que quieres probarla o que? ¿No? Pues cállate...
+Toma otra servilleta que se te está bajando el aceitillo a los huevos y te vas a manchar los calzoncillos... Si no te sacaras la polla fuera de los calzoncillos, no pasarían estas cosas, tonto.
-Ya veo, ya... bueno ya estoy limpio, me voy al salón.
Al llegar al salón, pensé en cortar la película, pero lo pensé mejor y me tumbé en el sofá y me desnudé para pajearme, a la espera de que Raquel pasara por delante para irse. Oí que se levantó y apagó la tele y las luces de la cocina, entonces supuse que se iba y me corté, dejé de masturbarme y me vestí de nuevo dejando la película aún en marcha, y justo pasó por delante del salón, se despidió y salió de la casa. Entoces me decidí ponerme de nuevo, subí un poco más el volumen y me puse a ello, pero ésta vez sí que no me esperaba que Raquel volviera a entrar en casa, asi que yo seguía a lo mío. En cuanto Raquel entró en el salón y me pilló de lleno dijo: "Anda que has tardado poco en ponerte, ni un minuto ha pasado desde que he salido y ya estás. Anda tápate que aún no han venido a recogerme y voy a sentarme aquí hasta que llegue". Sorprendido, me fui poniendo la ropa poco a poco, dejándome la polla fuera por un lado del bóxer y sin parar la película. Se sentó en el otro sofá que queda en frente de la televisión y nos pusimos a hablar:
+Rafa, ¿te has dejado la polla por fuera a propósito o no te has dado cuenta?
-No me he dado cuenta.
+Mentira, métetela en los calzoncillos anda, no puedo mirarte a los ojos cuando hablo contigo si me apuntas con éso.
-Vale.
+¿Es la misma película que tenías puesta antes?
-Sí.
+¡Madre mía, qué tetazas! No sé por qué me espías a mí pudiendo ver ésas tétas.
-Porque no es lo mismo verlo en una película que verlo en persona.
+Cierto. Voy al baño que no me aguanto más el pis.
Fue cerrar la puerta del baño y me puse a tocarme, dispuesto a no parar aunque volviera Raquel. Claro está, que volvió:
+Joder, Rafa, ya estás de nuevo... Bah, ya me da igual... voy a sentarme, haz lo que quieras.
-¿De verdad te da igual que me pajee enfrente tuya?
+Ya he visto todo lo que tenía que ver, ya no me sorprende volver a verte.
Entonces seguí tocándome, pero en vez de mirar a la película, le miraba a élla y me dijo:
+No me mires a mí, mientras te pajees, mira la película.
-Esque, sinceramente, me pone bastante que estés aquí mirando mientras yo me toco...
+Bueno no esperes a que te toque yo, guarro, anda sigue mirando como se comen el coño la una a la otra y no paran de gemir.
Aumenté el ritmo, mirando a la televisión, sabiendo que Raquel me miraba a mí y en pocos segundos me corrí.
+No me vayas a manchar ahora el sofá.
-No, no, tengo servilletas preparadas, tranquila.
+Bueno pues límpiate bien.
Mientras me limpiaba la polla de semen, se dió cuenta de que habían llegado para recogerla.
+Parece que ahora sí que están aquí. Me voy, hasta mañana guarrete.
Y salió del salón dándose una palmada en el culo, no entendí por qué.
Élla sale de casa una noche despues de cenar tras haber presenciado uno de mis momentos más "íntimos", y por lo que ví, a Raquel cada vez le daba menos importancia a que me desnudase en frente suya, por lo que seguí así durante un tiempo, tomándolo como algo normal, aunque siempre buscando mi propio placer.
Entrado ya el 2008, me compré un ordenador portátil, porque lo necesitaba para hacer trabajos e imprimir documentos que me mandan, y para además descargar algunos juegos. El ordenador no es que sea el mejor, ni mucho menos, pero me vale. Algunos días después, investigando por internet, encontré una página que subía fotos de chicas desnudas, cerca de 10 cada día, asi que decidí ir guardando las que me gustaban. Explorando un poco el ordenador, descubrí que se puede poner de fondo de pantalla, una especie de presentación con las imágenes que seleccionas y puedes guardar varias presentaciones, asi que elegí para una presentación la carpeta de las imágenes porno y para otra, una carpeta de fondos normales, para usarlo de forma general por que no soy el único que utiliza el ordenador. A día de hoy tengo alrededor de 3000 imágenes porno y sé que no me voy a quedar aquí.
Ésto de las fotos me dió que pensar, asi que tenía que sacarle algún beneficio. Como Raquel hacía las habitaciones por las mañanas, yo dejaba el ordenador encendido sobre el escritorio con la presentación porno y con la cámara incorporada grabando, para ver cuál éra su reacción. El primer día que pude, temprano a las 9:00h me levanté, encendí el ordenador, lo dejé con las fotos porno y bajé a desayunar, con un pantalón corto y sin camiseta (cambié de camiseta y calzoncillos a pantalón sin camiseta un tiempo antes antes). Estuve hablando con Raquel un rato antes de que subiera a preparar mi habitación, asi que me quedé desayunando hasta que bajó de nuevo:
+Ya he acabado por si quieres subir, pero cuidado que está mojado.
-Pues me espero un poco.
+Como quieras. Por cierto, he visto que tienes fotos guarras de fondo de pantalla en el ordenador. ¿Que pasa si las ve tu madre?
-No las va a ver, puedo cambiar las fotos por otras normales.
+Y qué van, ¿cambiando?
-Sí, puedes poner que cambien cada pocos segundos.
+Entonces se repiten mucho, ¿no?
-No, porque tengo bastantes fotos, asi que no se repiten demasiado.
+¿De qué tienes fotos? He visto una foto que sale un coño, unas cuantas de chicas posando desnudas y algunas chicas masturbándose. ¿Cuáles son las que más te gustan, las que salen tocándose?
-Bueno, no del todo, las que más me gustan son las que salen con medias.
+Es verdad, en algunas fotos salían chicas con unas medias puestas, ¿pero, por qué con medias?
-Me gustan las medias, no se... Bueno voy a subir.
+Vale, vale.
Entonces subí a mi habitación y me puse a ver la grabación. En ella se ve cómo entra Raquel en la habitación y abre una ventana, que queda justo encima del escritorio, para que entre luz y se queda parada unos segundos mirando la pantalla, luego se gira y se pone a hacer la cama, mirando de reojo entre movimiento y movimiento, pero en cuanto acabó, cerró la puerta y se fue. Ésto de dejar las fotos puestas, lo hacía siempre que podía y siempre grababa prácticamente lo mismo, asi que decidí cambiar. Una tarde, estando Raquel en casa, en vez de dejar el ordenador en mi cuarto, lo bajé al comedor para hacer cosas mientras merendaba. Raquel estaba recogiendo la colada y cuando me senté a merendar, Raquel acabó y bajó al comedor mientras yo seguía disimulando que buscaba algo, pero segundos después, se puso a planchar y entonces cerré el internet dejé el escritorio con el fondo de pantalla con las nuevas fotos porno y giré el ordenador en la dirección donde estaba Raquel, asi que podía ver las fotos perfectamente. Mientras planchaba, hablábamos, veíamos la televisión y élla echaba un vistazo cada pocos segundos y yo veía que miraba a la pantalla del ordenador.
+¿Por qué me pones el ordenador delante con ésas fotos, qué pretendes?
-¿Yo?, nada, estaba haciendo cosas y he acabado.
+Claro y pones el ordenador mirando justo donde yo estoy.
-Am, pues no sé lo he puesto ahí para tener espacio para comer.
+Si quieres que vea las fotos, ya las he visto y, por cierto, ¿cuántas fotos tienes?
-Pues no se... muchas. ¿Por?
+¿Muchas? ¿Es que te pasas las tardes enteras buscando fotos guarras?
-No, es que llevo desde hace mucho tiempo guardando algunas poco a poco y así tengo ya las que tengo.
+Anda que... Que guarrillo que estás hecho.
-Ya... Bueno voy a subir.
Varios días después, dejando que Raquel viera todas las fotos que tenía, sentía la necesidad de ir más allá, así que quise fui a probarme unas medias. Empecé por coger un par de minimedias color carne y otro par negras para ver cómo se siente con ellas. Al principio sólo me las ponía para verme un rato y masturbarme, pero poco a poco pasaba más tiempo con ellas puestas, algunas tardes enteras e incluso empecé a ir a clase con las medias por debajo de los calcetines y más tarde sin calcetines, sólo las medias, y cada vez me gustaban más.
Como me cambié de instituto, tuve que empezar a coger el bus desde el centro hasta mi casa, dando la casualidad de que el autobús que yo cogía, era el que cogía Raquel, así que volvía casi todos los días con ella a casa. Como pasadas varias semanas, ya sólo llevaba las medias cuando iba a clase, un día al volver a casa con Raquel, como siempre, nos descalzamos antes de entrar a la casa, por higiene más que nada, me miró a los pies y vio que no llevaba calcetines, sino que llevaba unas medias:
+¿Cómo es que llevas puestas unas medias? ¿Desde cuando las usas?
-Pues desde hace un tiempo.
+¿Y eso?
-No sé, son muy cómodas.
+¿Y por qué llevas una de cada color? Qué moderno, jaja.
-Porque no me decidía ésta mañana y he cogido una de cada.
+¿Son las de tu madre? ¿Y si se da cuenta de que le coges las medias?
-Sí, son las suyas, pero tiene muchos pares iguales en un armario, así que no creo que se llegue a dar cuenta.
+Amm, bueno...
Me sentí un poco avergonzado cuando Raquel me vio con las minimedias de mi madre e intenté taparme los pies un poco, pero enseguida me excité y quise seguir usándolas aunque ella me viera. Así que a la hora de merendar y de cenar, bajaba con las medias ya puestas y ponía los pies de manera que pudiera verlos. Cuando pasaron unos días, fui un poco más allá y busqué unas pantys, las que cubren hasta la cintura. Me costó un poco más encontrar algunas que me vinieran bien ya que mi madre es bastante más baja que yo y las que ella usaba habitualmente, se me quedaban cortas, pero encontré una caja llena de pantys de tallas más grandes, supongo que al ver que eran más largas de lo que necesitaba las guardó. A mí me vino de perlas, así que cogí un par color carne y otro par negras. Empecé igual que con las minimedias, sólo usándolas cuando me masturbaba, pero poco a poco alargué el tiempo de llevarlas y un día me decidí a llevarlas puestas en clase, pero con unos calcetines encima y más tarde sin calcetines, sólo las pantys y unos calzoncillos encima. Como me gustaba mucho llevarlas, llegó un día en que fui al colegio con las pantys debajo de los pantalones y sin calzoncillos ni calcetines, pero tenía cuidado de que no se me vieran por ningún sitio e intercambiaba pantys color carne con las negras, tanto opacas como transparentes y había veces que me pasaba el día entero con unas puestas, desde que me levantaba hasta que me acostaba, así que cuando estaba en casa, Raquel veía que ya no solo usaba minimedias, sino que usaba pantys. Un día bajé a merendar con unas pantys negras transparentes y un pantalón corto y cuando entré en el comedor me vío Raquel:
+¿Llevas puestos unos leotardos?
-No, unas medias
+¿Unas pantys?
-Sí.
+¿Y has ido al colegio así, o te las has puesto ahora?
-No, he ido a clase con las pantys
+¿No te da vergüenza? A ver si te van a pillar.
-No me da vergüenza, además intento taparme lo que pueda y así no se me ven.
+¿Y al llevar los pantalones caídos, no se te ven las medias o los calzoncillos?
-No, porque no los llevo caídos y tampoco llevo calzoncillos, sólo las medias.
+¡Qué valor! Pero verás como te pillen.
-Pues un día que sólo llevaba unas medias color carne en clase, en la hora de deporte, jugando al fútbol se me escapó una de las zapatillas y corrí a ponérmela de nuevo. Puede que alguien me viera, pero en todo caso desde bastante lejos y no creo que fuera capaz de ver que llevaba medias y no calcetines.
+¿No llevabas calcetines? Pues seguramente alguien te viera, pero no te habrán dicho nada.
-Espero que no.
+Bueno pues ten cuidado.
-Ya. Voy a estudiar.
Estuve un rato estudiando y después me puse con el ordenador a mirar las fotos nuevas de aquella página, guardé unas cuantas y enseguida llegó la hora de cenar. Me cambié las medias negras por unas de color carne, me puse unos cascos y puse un vídeo porno, pero lo tenía minimizado, para que pareciera que éra música, poco antes de que Raquel subiera a avisarme, entró y me vió buscando fotos, con los cascos, de espaldas y sólo con las medias, me llamó pero con los cascos no la escuchaba, hasta que se acercó y me tocó el hombro:
+Rafa, chiquillo, que te estaba llamando.
-Ah! Perdón estaba escuchando música.
+¿Y qué escuchas?
-Nada, música electrónica.
+Déjame escuchar a ver.
-Si no te va a gustar, es muy rayante.
+Déjame probar anda...
-Bueno, vale, pero...
+¿Música? Si esto no son nada mas que gemidos, ¿es un vídeo porno verdad?
-Emm, sí...
+Hay que ver que cerdito estás hecho... Y, ¿no tienes frío? No es tiempo de ir solo con las medias que, por cierto, te las has cambiado.
-Pues no, no tengo demasiado frío. Y sí, me he cambiado las medias.
+¿Estabas masturbándote con las medias antes de que yo entrara?
-Sí, pero hace un rato. ¿Por qué?
+Porque, estás empalmado y sigues con la mano en la polla.
-Ah! Es verdad.
+Bueno, bájate que se enfría la cena, y ponte una camiseta al menos.
-Vale, voy.
Salió de la habitación, me levanté de la silla, me miré al espejo, muy empalmado con las pantys, cogí una camiseta nada mas y bajé a cenar. Me senté y ya estaba la mesa puesta, pero Raquel fregaba algunos platos. Al poco rato, se sentó y me dijo: "¿No te podías haber puesto un pantalón? Que todavía estas empalmado, chico. Bueno come que se te enfría", a lo que no respondí y me puse a comer. Mientras comía me tocaba de vez en cuando la polla para que se me mantuviera dura, y al acabar de comer, me levanté y se asomaba la polla por encima de la mesa, más o menos a la altura de la cabeza de Raquel, así que lo vio y se dio cuenta de algo:
+Aún sigues empalmado porque te has estado tocando mientras comías, ¿verdad?
-Sí, pero para recolocármela, porque con las pantys se me tuerce a un lado.
+¿Te has corrido? Es que tienes las pantys mojadas.
-Vaya... es que con el roce del capullo y la tela, pues se me ha escapado un poco.
+Anda toma una servilleta y limpias.
-Gracias, voy a coger algo de postre y me voy al salón.
Estando en el salón puse una de las películas porno y en cuanto me acabé el postre me puse a masturbarme debajo de las medias. Supuse que Raquel no vendría al salón ésta vez, pero a los pocos minutos de empezar yo, apareció por el pasillo, salió a la puerta, se puso sus tacones, volvió al salón y se sentó en el mismo sofá de la otra vez y sacó su móvil. Yo seguía masturbándome y veía que me miraba de vez en cuando, hasta que dejó el móvil:
+¿No te m*****an las medias al masturbarte?
-No, ¿por qué?
+Am... no sé... ¿Y luego no te correrás en las medias no?
-No, siempre tengo servilletas preparadas para cuando vaya a correrme, aunque alguna vez se me ha escapado y no me ha dado tiempo a sacármela de las medias.
+Vaya por dios, ¿y luego las echas a lavar?
-Sí, pero cuando me pasa, le doy con agua para que no se quede todo ahí.
+Am, vale, bien bien. ¿Todo ésto lo haces para que te vea?
-Mmm, en gran parte si...
+Eres un exhibicionista y te gusta que te mire, ¿no?
-Si bueno... me pone que me vean masturbándome.
+Anda que... ¡Cómo esta la juventud!
Como llevaba ya un par de minutos tocándome, estaba a punto de correrme, así que cogí unas servilletas y me preparé.
-Voy a correrme ya, no aguanto más.
+Cuidado al correrte, no vayas a manchar nada.
-Ya, ya tengo las servilletas.
Entonces, me corrí, puse la servilleta encima para que no salpicara fuera, pero algunas gotas se me escaparon, unas cayeron en mi camiseta, otras en las medias y alguna en el suelo. Cuando fui a limpiar la que cayó en el suelo, me dí cuenta de que una cayó también en uno sus tacones y su respectivo pie, pero no se dio cuenta. No sabía cómo decírselo, así que en cuanto fui a hacerlo, se levantó y se fue, al parecer habían llegado para recogerla. Se despidió y se fue. Supongo que al llegar a su casa y quitarse los zapatos, vería el semen en su pie y en la punta del tacón, pero nunca me lo comentó, así que supuse que simplemente, le dio igual.
Pasaron varias semanas y cada vez tenía más y más pantys, color carne, negras, alguna rojiza, con formas, totalmente opacas, semitransparentes, transparentes... Tenía una caja de zapatos escondida en el armario con todas las medias e iba intercambiándolas cada día, para ir a clase, para salir o simplemente para quedarme en casa. Supongo que Raquel se daba cuenta, ya que me veía que usaba unas medias distintas casi a diario, pero no decía nada. Cuando ya tenía una cantidad considerable de medias en la caja, me puse a pensar en otra prenda que podría usar, el tanga. Rebuscando el armario de mi madre, encontré una bolsa llena de tangas y culottes. Había tangas de hilo y normales, de varios colores con distintos adornos y dibujos y culottes de colores vivos y formas abstractas. Supuse que no las usaba y que eran nuevas porque muchas tenían la etiqueta de compra, así que cogí un par de tangas y unos culottes. Empecé a probarme los tangas y los culottes igual que con las medias, sólo para un rato, para verme y masturbarme y poco a poco empecé a llevarlos más tiempo, hasta que me acostumbré a llevar tanga, a veces debajo de los calzoncillos y otras sin calzoncillos, o incluso el tanga y unas medias, pero siempre con pantalón largo si era fuera de casa. Entonces empecé a llevar las medias y el tanga en casa también para exhibirme.
Uno de los primeros días en exhibirme con tanga estando en casa, cogí unas medias color carne y un tanga negro normal. Antes de bajar a merendar, me lo puse todo y estiré las medias para que me cubrieran hasta justo debajo del pecho y el tanga también estirado por la parte de atrás para que se viera bien por encima del pantalón, porque como ya estaba entrado el otoño, era época de llevar pantalón largo de pijama y no de ir sólo con las medias,luego cogí una camiseta blanca y me la puse por dentro del tanga y las medias.. Bajé a merendar y Raquel ya estaba planchando, en cuanto entré en el comedor, se quedó mirándome fijamente.
+¿Y eso? ¿Ahora usas tangas?
-Sí, de vez en cuando desde hace poco...
+¿Y te parecen cómodas?
-Sí bueno, más o menos, pero me quedan pequeñas y se me sale por los lados.
+Hombre, es obvio, encima te las estiras a más no poder..., ¿no te aprietan demasiado? Así van las putillas, asomando el tanga por encima del pantalón, pero eso de las medias no...
-No, no me aprietan tanto, ademas son suaves y no son tan m*****as. Y lo de las medias... pues yo que se...
+Vaya personaje estas hecho.
Mientras yo merendaba y ella planchaba, charlábamos y mirábamos la tele, y yo cada poco rato me iba estirando las medias para que se mantuvieran en su sitio. Raquel me miraba y sonreía pero no decía nada al respecto, así que en cuanto acabé, me fui a mi cuarto a estudiar un poco. Bastante rato antes de cenar, me puse a mirar mi colección de medias y tangas, buscando distintas combinaciones, me fui probando varias medias y tangas hasta que me quedé con unas medias grises algo oscuras, un tanga blanco de hilo y un tanga normal color carne. Me estuve mirando al espejo un rato colocándomelo todo para que se vieran bien, finalmente me decidí: las medias estiradas como antes, hasta por debajo del pecho y los tangas bien estirados por detras, un poco descolocados para que se viera que llevaba 2 y la camiseta remangada hasta la cintura de las medias, es decir que desde el pantalón hasta la camiseta se me veía todo el vientre, dejando ver perfectamente ambos tangas. Se me pasó el tiempo y rápidamente llegó la hora de la cena, así que me senté en el escritorio a esperar a que subiera Raquel. No tuve que esperar demasiado, ya que aquel día la cena estaba lista algunos minutos antes de lo normal, por lo que subió, tocó a la pierta y entró. Se acercó a la mesa para ver lo que hacía, me avisó de que la cena estaba lista y enseguida se marchó. Pocos segundos después bajé yo colocándome bien todo y me senté a cenar.
+¿Te has vuelto a cambiar las medias?
-Sí.
+¿Y ahora llevas 2 tangas? Como estaba oscuro, ni me había fijado.
-Ya lo suponía, como no habías dicho nada...
+Cada vez te pones más cosas, algun día vas a aparecer lleno de medias y tangas por todos lados, jajaja...
Sonreí sin decir nada y seguí comiendo, pero me estiré un poco más las medias y los tangas como si nada. Y en ese momento se sentó a prepararse su cigarrillo.
+Oye dime una cosa, Rafa. ¿Por qué te gustan tanto la lencería femenina? A ver, yo entiendo que te guste vérsela puesta a las chicas, pero de ahí a llevarlas tu, hay un gran paso.
-No sé, de ver la lencería en los vídeos, me entró la curiosidad de probar y me gustó. Poco a poco me he dado cuenta de que soy un fetichista de las medias y los tangas.
+Ya, bueno y, ¿crees que vas a tener ese fetiche para siempre?
-Pues seguramente siempre lo tenga. Supongo que en vez de ponérmelas yo, se las pondrá mi novia, con eso me vale...
+Bueno y si encuentras a una chica fetichista también, mira que bien, jeje.
-Sí estaría bien eso, pero lo veo muy dificil, además es dificil sacarle los fetiches a la gente, quien sabe...
+Todo es posible.
En ese momento acabé de cenar, me levanté de la mesa y me dí la vuelta para dejar los platos en el fregadero, pero noté que Raquel me tiró de la cintura de las medias, dándome un pequeño latigazo en la zona donde tiraba, se rió y yo me puse bastante colorado, pero no me giré a mirarla, simplemente dejé los platos y me fui directo al salón, donde me tumbé en el sofá a ver la televisión. Raquel acabó con su cigarrillo, se calzó sus tacones y se acercó de nuevo al salón, al mismo sofá de siempre.
+¿Ya no ves porno?
-No tengo muchas ganas. ¿Por qué? ¿Es que quieres que ponga algo?
+No hombre, si no quieres, pues nada, es que como siempre que acabas de cenar te vienes aquí a masturbarte... Bueno me voy. Ahí te quedas, guarrete.
-Vale, hasta mañana.
Me quedé un rato viendo la tele y después volví a mi cuarto. Hice unas cuantas cosas, me masturbé, me quité solo las medias y enseguida me acosté. Al día siguiente, a la vuelta de las clases, cogí todos los tangas y culottes que tenía, cerca de 10 entre todas las prendas, y me los puse a la vez, con distintas posiciones para que no se taparan unos con otros y me pasé la tarde entera agachándome cuando podía para que Raquel me viera. Le hacía gracia y soltó algunos comentarios como: "Parece que llevas una flor de colores en la espalda con tantos tangas" ó "Cómo se nota que quieres que te vea". Aquella tarde no fue apenas nada mas que éso, comentarios sueltos sobre mis tangas.
A la tarde siguiente, a propósito de su comentario sobre acabar lleno de tangas y medias, una tarde a la vuelta de las clases, antes de que ella llegara cogí la caja entera y me lo puse todo. Todas las medias a distintas alturas en las piernas, sólo usando una pierna de cada media y los tangas y los culottes colgando de los lados, así que tendría en cada pierna unas 6 medias y 3 tangas y en la otra pierna más de lo mismo. Cuando acabé de ponermelo todo, Raquel ya había llegado y estaba planchando la ropa, así que bajé a merendar. No llevaba pantalón, únicamente todo el arsenal de medias y una camiseta, en la polla, toda empalmada, llevaba una de las minimedias color carne, así que se me transparentaba todo. Me presenté en el comedor, tocándome la polla y Raquel se echó a reír.
+¡Por Dios, Rafa! ¿De qué vas disfrazado? ¿Ya estas preparando el disfraz para halloween, o que? ¿Por qué llevas una minimedia en la polla? Que se te ve todo, chico.
Y en vez de responderle algo, me corté y sonreí sin mas, cogí unas galletas de la cocina y enseguida salí del comedor hacia mi habitación, ****** de vergüenza, debido a mis pintas. Una hora más tarde, bajé de nuevo, pero ésta vez, con todas las medias y tangas en las manos para echarlas a lavar.
+¿A dónde vas con todo eso?
-Voy a echarlas a lavar.
+Amm... Me parece que voy a tener que poner una lavadora solo para tus medias y tus tangas, jeje.
-Ya... bueno, te las dejo en el cesto.
+Vale, pero ponle lo que sea por encima si no quieres que lo vea tu madre si se asomara al cesto.
-Es verdad, gracias.
+Pondré la lavadora mañana y las tendrás secas para la tarde probablemente.
-Vale, vale. Voy a hacer algo, luego hablamos.
En ésa tarde, como no tenía ninguna de mis medias, no pude hacer nada, mas que pensar en el día siguiente, por lo que no me exhibí en lo quedaba de tarde. Al día siguiente, a la vuelta de las clases, subí a la terraza donde tendiamos la ropa, me asomé a una ventana y vi en todas y cada unas de las pinzas y cuerdas, mis medias, tangas y culottes. A plena vista de los vecinos más cercanos. Cuando llegó Raquel, yo estaba mirando la tele tumbado en el sofá. Élla entró, dejó sus cosas en el comedor como de costumbre y subió a recoger la colada. Antes de que bajara de nuevo, fui a la cocina a por algo de merendar y me senté allí, entonces ella volvió. Como normalmente tiende prendas que planchar, se pasa cerca de media hora planchando, pero como aquel día sólo eran medias y tangas, no tendría que planchar, entonces se dispuso a doblarlo bien todo.
+¡Madre mía, Rafa! Cuántas medias, tienes incluso más que yo, con tantas medias, tangas y culottes voy a tener que tratarte como una chica y llamarte además Rafaela.
-Jajaja, no sabía que tenía ya tantas...
+En algunas tienes unas carreras increíbles.
-¿Carreras?
+Sí, ¿ves que cuando se te rompen un poco y te salen unas líneas por toda la misma costura?
-Sí.
+Pues éso son las carreras. Mira éstas negras por ejemplo, tienes una carrera desde la cintura hasta la costura de los dedos de los pies.
-Ya, eso fue de una vez que me estaba rascando la pierna y al rato me dí cuenta de que la había atravesado con el dedo y poco a poco se ha ido rompiendo más.
+¿Y al ponértelas no se te salen los dedos por ahi? ¿No te m*****an?
-Pues la verdad es que no, se me salen algunos dedos, pero no me m*****a.
+Pues yo odio cuando me pasa eso, algunas las he tirado porque no lo aguanto, pero bueno...¡Anda, qué monos los tangas, con un lacito y todo!
-Ya, pero en un tanga se ha caido el lacito
+Bueno qué más da si tienes otros cuantos tangas más iguales. Por cierto nunca te he visto puestos uno de éstos culottes.
-Ya, es que los uso menos, prefiero los tangas.
+Bueno, pues ya está todo bien dobladito, querida. ¿Te los subo a tu cuarto?
-Sí, vale, déjalo todo encima de mi mesa y ya lo guardo yo luego.
Entonces ella subió a dejármelo todo en mi habitación y mientras yo acababa de merendar. En el momento en que volvió a bajar, subí yo inmediatamente para guadarlo todo de nuevo en la caja de zapatos, dejando fuera unas medias de un color rojizo y unos culottes blancos con formas negras, para ponerme después debajo del pantalón de pijama. Estuve estudiando hasta que llegó la hora de cenar. Bajé al comedor y cené tranquilamente, sin hacer nada extraño, acabé con el postre y me fui al salón donde acoplé el ordenador a la televisión y me metí en internet en una página porno en busca de algún vídeo. Acto seguido me quité los pantalones, quedándome en medias y culottes y empecé a masturbarme, como siempre Raquel se calzó sus tacones y se sentó en el mismo sofá de siempre, a mirar el vídeo mientras yo no paraba de tocarme.
+¿Cómo te conectas al internet desde la tele?
-No es desde la tele, es que he enchufado el portatil a la tele con un cable.
+Amm, por eso estás conectado a internet como si fuera desde la tele, qué ingenioso.
-Ya...
+¡Anda, ahora sí llevas unos culottes! Ponte de pie para que te vea.
-¿Va en serio?
+Sí, venga, quiero ver como te queda.
En ese momento me levanté del sofá, me guardé la polla, me puse bien los culottes y las medias y me dí una vuelta para que me viera bien. Entonces me puso las manos en el culo y dijo:
+Te hacen muy buen culo y tu polla parece que sea más grande todavía dentro de los culottes.
Y enseguida me la saqué y empecé a masturbarme justo enfrente de ella.
+Cuidado hombre, a ver si te vas a correr encima mía, y por cierto Rafa, la última vez, cuando te corriste, me salpicaste en los tacones y los pies.
-Ah! Sí, lo siento, es que se me escapó un poco.
Dije mientras me sentaba de nuevo en el sofá, aún masturbándome.
+Bueno, no pasa nada, lo pude quitar sin problema, ya decía yo que notaba algo frío en el pie cuando salí de aquí, pero no me fijé en qué era, lo probé y todo porque creía que era otra cosa...
-¿En serio lo probaste? ¿Y qué otra cosa iba a ser de ése color?
+No sé, lo último en lo que pensaba que podría ser, era que fuese tu semen.
-Madre mía, deberías fijarte antes de llevárte nada a la boca...
+Pues sí, hijo, sí. Eso te pone, ¿verdad? Bueno, pues algún día... voy a tener que echarte una mano ahí abajo cuando te masturbes delante mía.
Entonces me sacó la lengua a modo de broma, me guiñó un ojo y me miró con una sonrisa viciosa, se lamió el dedo índice y el corazón y me acarició con ellos la punta de la polla y justo un segundo después me corrí a través de las medias mirándole a ella y élla a mi polla, entonces se despidió con la mano, me volvió a guiñar un ojo y se fue.
"Parece que ésto no acaba nada más que empezar", pensé.
Y así fue.
Como ya entramos en una época algo más fría, finales de otoño, Raquel empezó, por así decirlo, a soltarse, cosa que me encantó. Un lunes de la segunda semana de octubre de 2009, a la vuelta de las clases, como siempre, volvía a casa en el mismo bus que ella. Raquel vestía un abrigo largo, de un color oscuro cerrado hasta el cuello y unos tacones de bota alta, hasta las rodillas donde acababa el abrigo, no me pareció nada extraño así que no le dí demasiada importancia. Al llegar a casa y descalzarnos, vi que Raquel, mientras se quitaba las botas y se abría el abrigo, llevaba una camiseta blanca algo cortita, con short azul claro y unas medias negras transparentes, a las que me quedé mirando mientras entraba en casa. Notó que le miraba las piernas constantemente, así que se tomó su tiempo en descalzarse, pero sin decir nada. Al agacharse para meter las botas en un armario, pude ver que por encima del short asomaba, claramente, un encantador tanga rosa con flecos blancos, al que me quedé mirando embobado, también. Nada mas entrar me metí en mi habitación para dejar las cosas y para ponerme unas medias iguales que las suyas con un pantalón corto y una camiseta. Cuando bajé a merendar, Raquel iba a empezar a planchar la colada, y me fijé en que no llevaba su pantalón blanco de uniforme, por lo que debajo de la bata se veían las medias negras a primera vista. Cogí algo para merendar y me senté mirándole las piernas durante un rato.
+¿Qué pasa? Yo tambien uso medias, que las lleven las mujeres es lo normal, ¿eh?
-No, no, es que... ¿sólo llevas las medias debajo de la bata?
+No, chico, me he dejado el short en vez de ponerme el pantalón de siempre.
-Ah, es que con la bata parece que no llevas nada debajo...
+¡Ya te gustaría, Guarrete! Te has cogido unas medias como las mías, pero sabes que a mí me quedan mejor.
Levanté las piernas y las acerqué a las suyas para compararlas, me enrojecí y sonreí pero sin contestar y poco después me fuí a estudiar hasta la hora de cenar. En cuanto entró en mi habitación, me vió sólo con las medias masturbándobe mientras miraba al ordenador, se acercó y me dijo:
+¿Qué ves, esta vez? ¿Lesbianas como siempre?
-Sí...
+Bueno, bájate que la cena está lista, luego cuando termines de cenar te acabas eso.
Corté el vídeo, me subí las medias y sólo me puse una camiseta antes de bajar. Seguramente habría salido a sacar la basura, por que ya no llevaba su bata e iba únicamente con la camiseta. Como en otras ocasiones, bajé totalmente empalmado, pero Raquel aún estaba limpiando la cocina y entre movimiento y movimiento, mostraba su tanga bastante estirado hacia arriba y al acabar se puso de cuclillas para jugar un rato con el perro, dándome la espalda, por lo que dejaba ver casi medio culo con el tanga. Después de unos minutos, se sentó en la mesa con sus cigarrillos y mientras cenaba, veía que Raquel me miraba la polla a través de las medias cada poco rato y movía las piernas sensualmente entrecruzándolas varias veces que hacían que estuviera empalmado durante toda la cena. Al acabar me levanté y me coloqué la polla delante suya, apuntando hacia el frente.
+Te has vuelto a correr un poco en las medias, Rafa.
Me miré las medias y, efectivamente, estaban manchadas, pero antes de que pudiera hacer nada, me acercó una servilleta y me dijo:
+Déjame que te limpie un poquito.
-Emm, gracias...
+De nada, hombre.
Acto seguido cogí algo de postre y me dirijí al salón, donde me puse a pajearme de nuevo con una de las películas porno. Poco después Raquel salió del comedor, cogió sus tacones y se sentó en el sofá, como siempre, a ponérselos. Mientras yo miraba a la televisión noté uno de sus pies en los míos, con los que empezó a juguetear. Miré a Raquel, que sonreía, y luego a sus pies junto con los míos. Notar la suavidad de sus medias y el movimiento de sus pies, hizo que me corriese enseguida, sin darme tiempo a coger una servilleta. Me corrí bastante, manchando mi camiseta, el sofá, el suelo y mis medias, entonces descansé durante unos segundos, mientras élla seguía jugueteando con sus pies. Al coger una servilleta para limpiarlo todo, me di cuenta de que el semen había llegado hasta sus piernas, así que antes de nada las cogí y las limpié rápidamente, mientras Raquel se reía, y lamí un poco sus medias para que no quedase nada de semen antes de limpiar el resto de cosas.
+Rafa, ten cuidado al correrte, que ya me manchaste los tacones el otro día y ahora las medias...
-Si es que me provocas, jugueteando con los pies... Lo haces por maldad porque sabes que me pone.
+¡Ay, que guarrillo que estás hecho, hijo mio!
-Sí, ahora soy yo...
+Bueno límpialo todo bien, que me voy ya. Hasta mañana.
-Por cierto, bonito tanga.
+Como?
-Que es muy bonito el tanga que llevas, el que me has estado enseñando a lo largo de la tarde.
+A que es bonito? Me lo compré hace dos días.
-Sí, me encanta pero, por qué te lo estiras tanto? No te aprieta el...?
+No, es que me cogí el de mi talla y me apretaba mucho.
-Se te marcaban mucho los labios en el tanga?
+Emm... Sí... Por eso me he comprado una talla más grande, para que no se me marque todo el coño.
-Pero, y lo de llevarlo tan arriba?
+Es que es así, supongo, para llevarlo alto...
-Ammm... Pues me gusta.
+Ainss, viciosillo, algún día te dejaré que te lo pruebes a ver como te queda...
-Me parece perfecto, jeje
+Pues lo dicho, hasta mañana.
Después de irse Raquel, me quedé un rato limpiando bien todo lo que había manchado. En lo que quedaba de noche, hice unas cuantas tareas, busqué algunas medias más y me acosté pronto.
Al día siguiente, a lo largo de la mañana hizo bastante calor, para la época en que estábamos. Así que vi, en el bus camino a casa, que Raquel llevaba un vestido de un color rosado, con unas finas rayas blancas, unas medias blanquecinas de liga y unos tacones a juego con el vestido. Pude ver que era un vestido bastante ceñido por que, en un momento en que se agachó, se le marcaban el tanga y las ligas. Al llegar a casa y descalzarnos antes de entrar, me quedé mirándole las medias, cómo se quitaba los tacones y se recolocaba el vestido, dejándome ver el principio de las ligas durante unos segundos.
Procuré que antes de que Raquel entrara en el baño a cambiarse, poner la cámara en posición para grabar y yo mientras, en mi habitación, me ponía una camiseta y unas medias negras casi opacas, que difícilmente dejaban ver mi polla a través. Al poco rato, bajé a merendar y para mi sorpresa, Raquel, que estaba planchando ya, no se había cambiado de ropa, porque debido al calor que hacía, prefería dejarse el vestido. Así que verle solo con el vestido y las medias blancas me la puso bastante dura, por lo que se me marcaba la polla, claramente, bajo las medias. Con cada movimiento que hacía, se le subía poco a poco el vestido, mostrando cada vez más las medias y las ligas y como consecuencia, más empalmado estaba yo.
Como al terminar de plancharlo todo sube a las habitaciones a dejarlo todo, mientras subía las escaleras, me puse al pie de la escalera, sin que me viera por el cubo que llevaba con toda la ropa, a mirarle desde abajo. Pude verlo todo perfectamente, el culo enfundado por un tanga blanco en el que se le marcaba la rajita y coronado con las ligas. Al bajar de nuevo, me di cuenta de que el vestido se había subido hasta casi mostrar el culo, dejándome ver perfectamente las ligas, haciendo que mi polla se mantuviera firme.
-Raquel llevas medias de liga, verdad? Es que se te ven las ligas.
+Si ya, es que tengo mucho calor y me he subido un poco el vestido. Te gustan o que?
-Sí, me encantan, de hecho estoy pensando en buscarme unas.
+Ya sabía yo que te gustarían... Las hay muy baratas, puedes comprarte tu mismo unas.
-Ya pero, que vergüenza, cómo entro yo en una tienda para comprarme unas medias...
+Pues no se... Di que son para regalo o algo...
-También...
+Bueno, pero deja de mirármelas, que me pongo nerviosa...
-Jeje, perdón, perdón, es que no puedo evitarlo.
+Viciosillo...
-Bueno, voy a subirme.
+Vale, vale.
Subí a mi cuarto a intentar estudiar un poco, pero no podía con la imagen de las piernas de Raquel en la cabeza, así que me puse a dibujar un rato escuchando música para distraerme durante la tarde.
Poco antes de la hora de la cena, me cambié las medias negras por unas de un color rojo intenso, que encontré, totalmente transparentes. Cuando Raquel entró en mi habitación para avisarme me vió dibujando con la música.
+¿Que dibujas?
-No se, algo para pasar la tarde.
+Am, ¿y esas medias rojas tan chulas?
-Las encontré ayer medio escondidas en uno de los armarios del sótano, y al parecer a mi madre le van grandes o simplemente no le gustan.
+Pues no estan nada mal, aunque podrías ponerte debajo unos calzoncillos o un tanga al menos para no ir con la polla a la vista.
-Ya bueno, total ya me has visto y eres la única persona que me va a ver así.
+También es verdad y a mí, sinceramente, me da igual como vayas, estas en tu casa.
-Pues eso.
+Bueno que la cena está lista, baja cuando puedas.
-Voy.
Bajé tal cual estaba, con la camiseta y las medias, a cenar. Cuando me senté Raquel estaba lavando unos platos y guardando algunas cosas en los muebles de la cocina, cuando se agachaba mantenía el culo más alto, por lo que podía verle casi todo desde donde estaba, es decir, las ligas, medio culo y la rajita del coño marcado en el tanga. Cuando acabó, vino a la mesa y se sentó casi de frente a mí y se subió un poco el vestido antes de sentarse. Desde donde yo estaba veía perfectamente el triángulo que se forma en el hueco de entre las piernas y el vestido, y ya cuando hacía el movimiento de cruce de piernas, que se le veía todo. Sé que lo hacía a drede, porque me miraba constantemente cada vez que se movía y me dejaba ver su tanga.
+No le quitas el ojo de encima a mis piernas, eh?
-Ni tu de mi polla.
+Estoy viendo como reaccionas ante esto.
-Pues ya lo ves, cada vez estoy más empalmado, ya me aprietan mucho las medias...
+Ya, ya lo veo, y eso que sólo me estás viendo el tanguita, no quiero ni pensar qué pasaría si vieses más.
-Compruébalo por tí misma.
+Jaja, ya si eso otro día puedo pensarmelo, viciosillo.
-Uhmm, casi cuela, pero al menos puedo conformarme con que se te marque la rajita en el tanga y los pezones en el vestido.
+Éso si que no puedo ocultarlo, no llevo sujetador y encima se me están poniendo puntiagudos... es que si me apuntas con éso, es inevitable.
-Parece que no te disgusta, y además la tengo así de empalmada por tí, así que es razonable que te apunte, ¿no crees?
+La verdad, es que la tienes bonita, con ese tamaño y con las medias... ¿Por qué no te la sacas de las medias y tocas un poco para que la vea?
-¿De verdad? ¿Quieres que me masturbe frente a tí?
+Ya lo has estado haciendo últimamente, así que no le veo diferencia.
-Si pero no me pajeaba mirándote a tí, sino a un vídeo.
+Bueno pues mírame a mí ahora y menéatela y ya veremos otro día si te dejo ver más.
-Bueno vale, como quieras.
Dejé la cena de lado y comencé a meterme una mano bajo las medias, con la mirada fija en sus ojos, su tanga y sus pezones, manoseándomela lentamente bajo su atenta mirada. Disfrutaba como nunca lo había hecho, masturbarme mientras Raquel no perdía detalle, fue algo que no puedo explicar. Mientras seguía tocándome, noté que Raquel empezaba a juguetear con sus pies sobre mis piernas, subiendo cada vez más, llegando hasta mis huevos, acariándolos, mientras yo seguía a lo mío bajo las medias. Seguidamente apoyó ambos pies sobre mi polla y con la mano que me quedaba libre, empecé a acariciar sus medias y a presionar sus pies contra mi polla, que estaba durísima. Restregué y restregué mi polla contra sus medias hasta que me corrí. Chorros de semen salían a presión, llenando sus medias y las mías y algunas cosas enfrente de mi. Quedé descompuesto despues de aquello, así que descansé cerrando los ojos y dejándome caer sobre el respaldo de la sillaunos segundos antes de limpiarlo todo. Raquel, por su parte, con sus dedos en su coñito, observaba con asombro la escena: sus pies empapados en semen, mis medias goteando, mi polla convulsionando y yo enfrente suya echado en la silla y respirando hondo.
+Vaya...
-Sí, vaya...
+Qué intenso...
-Sí...
+Ahora que hago? Me has dejado las medias empapadas... Voy a tener que quitármelas y meterlas en una bolsa o algo...
-Sí, yo voy a quitármelas y a limpiarme un poco que tengo semen por todos lados.
+Vale, mientras limpio yo aquí un poco.
-No, no hace falta, lo he manchado yo todo, ahora lo limpio yo.
+De verdad que no importa. Ve a limpiarte tu que yo cuando me quite las mías lo limpio todo.
-Bueno pues ahora vengo, si luego te hace falta una mano avísame.
+Vale, no te preocupes.
Antes de subir a quitarme las medias y limpiarme, me quedé embobado viendo cómo Raquel se quitaba las suyas, dándome un primer plano de su tanga, sin cortarse un pelo, levantaba las piernas a la par que se abría para sacarse cada media, por lo que pude ver que por un lado de su tanga, se le asomaba medio chocho, totalmente depilado.
+No ibas a limpiarte?
-Emm, sí es que...
+Te pone ver como me quito las medias o es por el tanga?
+Emm... no, es que se te asoma el conejito por un lado del tanga.
+Qué?
A lo que bajó la mirada y se dió cuenta de que se le había doblado el tanga por un lado dejando medio conejito al aire. Así que rápidamente se puso el tanga correctamente.
+Upss... Ni me había dado cuenta, aún no estás preparado para ver esto...
-Bueno ya me puedo hacer una idea jeje...
+Anda subete ya.
-Sí, sí, ya voy.
Subí a quitarme las medias, limpiarme y ponerme un pijama y bajé de nuevo a echar las medias a lavar y ver como Raquel lo limpiaba todo pero, élla ya se había ido, así que volví a mi cuarto a hacer algunas cosas.
Después de aquel día estuve un par de meses sin hacer nada, quiero decir, sin exhibirme y centrándome en los exámenes y eso, pero aún así me decidí a comprarme unas medias por internet: unas de rejilla azules y unas de liga blancas, con su liguero, totalmente transparentes, como las de élla, y unos cuantos pares más que ya nombraré. Aquella temporada de sequía dió de sí y al parecer Raquel tenía ganas de más, tanto que casi entrada la primavera del año siguiente (2010), se atrevió con algo que yo no me esperaba de ella.
Como a esas alturas del año ya no hace frío, a excepción de algunos días, Raquel empezó a vestir, por así decirlo, "más fresca".
Recuerdo uno de los primeros días de primavera cuando volvíamos a casa en el mismo bus, como siempre, que Raquel llevaba su vestido rosa, muy cortito, y unas medias color carne (lo que yo veía a simple vista). Durante el trayecto a casa, estuve buscando algo que se le marcase en el vestido, el tanga, el sujetador o algo, pero no conseguí encontrar nada. Antes de llegar a casa me abrí la cremallera del pantalón para sacarme la polla en la puerta de mi casa justo antes de entrar. Al sacármela aún estaba pequeñita, haciéndome el despistado con la cremallera bajada y apenas se salía del pantalón. Al descalzarnos me dí cuenta de algo que hizo que me empalmara y se me notara a leguas la polla por fuera del pantalón: Raquel no llevaba nada debajo! Sólo las medias que, totalmente transparentes, me permitieron verle el coño en un momento en que se agachó a guardar sus tacones en un mueblecito para los zapatos. Obviamente se percató de mi empalme, más que nada por que yo ni si quiera trataba de ocultarlo.
+Se te escapa el pajarito, o mejor dicho, pajarazo, de la bragueta, chico. ¿Acabamos de llegar y ya la tienes dura?
-Ah, perdón, es que...
+¿Qué pasa, es que se me ve algo?
-Emm... no nada nada...
+Hacía tiempo que no te exhibías... ya echaba en falta que me enseñaras la pichilla, jeje
-Ya es que con los exámenes y eso, quería estar más centrado y dejar de pensar en cómo exhibirme. Pero ya estamos de vuelta.
+Sí, ya te veo...
Mientras hablábamos no dejaba de mirarme la polla, así que se me mantuvo firme hasta que entramos y me fuí a mi habitación, para minutos después bajar de nuevo con una camiseta, las medias de rejilla azules y un tanga blanco con florecillas azules. Al ser el tanga algo pequeño, se me salía la herramienta por un lado y no me preocupé de intentar mantanerla por dentro, así que bajé tal cual. Raquel no se había cambiado el vestido y se encontraba planchando como habitualmente.
+¿Y ésas medias de rejilla? ¿Son nuevas?
-Sí, al final me decidí a comprarme un par de medias.
+¿Sí? ¿En qué tienda? ¿Calzedonia o que?
-No, no, por internet, así no tengo que estar en persona a la hora de comprarlas...
+Amm, pues son muy monas.
-Ya, por eso las compré.
+¿Y te has comprado más medias?
-Sí, bueno, unos pares más.
+¿Y cómo son?
-Ya las verás, no te preocupes por eso...
+Bueno, ¿y por qué te pones el tanga si te vas a sacar el pitorro por fuera?
+Es que no me cabe dentro y al bajar las escaleras se me ha salido y como ya lo tengo todo puesto, es un latazo quitarme de nuevo las medias y buscarme un tanga donde me entre el nabo, así que aquí estoy. Pero que si quieres intento camuflarlo un poco.
+No, no importa déjatela así, total, ahora que estas tan empalmado no creo que te entre en ese tanga, ni en ése ni en ningun otro, pero bueno...
-Pues ale... Me la dejo así...
Acto seguido cogí algo para merendar, me senté en la mesa y empezamos a charlar sobre varias cosas. Cuando terminó de plancharlo todo, se puso a limpiar la cocina: los cacharros, los muebles, la encimera, etc... Y yo desde la mesa no perdía detalle cada vez que se agachaba o se estiraba, ya que me dejaba ver claramente debajo de su vestido. Cada poco rato se giraba para ver lo que yo hacía y me veía mirándola fijamente totalmente empalmado y alguna que otra vez, manoseándomela, así que en vez de decir nada, simulaba que se rascaba la espalda para subirse el vestido poco a poco hasta mostrar medio culo y poniéndose en pompa a modo de descuido. A mí eso me ponía a cien, así que seguía mirándola, ya que había tenido la ocasión de verle la almeja en varias ocasiones y un primer plano de su perfecto culo.
+¿Vas a masturbarte ahora o que?
-Pues mira casi que sí, porque me tientas con esas vistas que me das y esas poses que coges...
+Si sólo estoy limpiando la cocina, pero adelante, masturbate, no me importa.
-No, mejor me voy al salón.
+Bueno, como quieras, allá tu...
Entonces subí y cogí todas las medias, tangas y culottes que tenía en el cajón de mi escritorio y bajé de nuevo al salón. Me tumbé y me eché toda la lencería por encima, prácticamente cubierto de prendas femeninas como si fuera una manta hecha de ropa interior. Empecé a masturbarme, pensando en cómo se insinuaba Raquel, sumergiéndome en una fantasía, olvidándome de que me encontraba en el salón de mi casa rodeado de lencería. Mientras estaba inmerso en mi pompa, en mi fantasía, Raquel iba a salir de casa para sacar la basura y, por lo tanto, debía pasar por delante del salón. Como no prestaba atención a mi alrededor, pasó por delante sin pararse y ni me cosqué, salió y pocos minutos después estaba de vuelta. Al llegar de nuevo, vió que yo seguía a mi rollo tumbado en el sofá y se decidió a entrar, a irrumpir en mi fantasía.
+Rafa, ¿qué haces?
-Dios, que susto!
+Sí, claro... Venga ya, ¿qué estás haciendo?
-Pues, hacer croquetas... ¿Tu que crees? Hacerme una paja!
+Ya, ya, eso ya lo veo tontín... Pero me refiero a lo de rodearte de medias, tangas y culottes. ¿Te estás montando una fiesta fetichista tu solo?
-Am... Pues no sé... Me ha dado por ahí y me lo he bajado todo...
+Madre mía, mira qué cantidad de medias... Estoy segura de que tienes incluso más que yo, ni me imagino de donde sacas tantas, pero yo tengo más tangas.
-Sí, tienes más, tantos tangas que tienes, pero que hoy no llevas ninguno.
+Qué!!?? Cómo lo sabes?
-Cuando te has agachado para guardar los zapatos en el armario, nada mas llegar a casa, te lo he visto todo.
+En serio?
-Sí, venga, no te hagas la loca, que sé que lo has hecho a posta y antes en el comedor cogías esas poses para enseñarme el coño.
+Bueno, quería probar a venir sin nada... Y, ¿entonces por eso estabas empalmado y con la polla fuera del pantalón cuando hemos llegado?
-Emm... Sí, para qué voy a mentirte, es que tus medias no tapan nada.
+Hombre pues claro, como que son transparentes, cerdito...
-Pues eso...
+¿Bueno y es que no me has visto salir antes?
-Pues no, la verdad... Estaba... Pensando en mis cosillas, jeje.
+Estoy segura de eso... Bueno, ¿y no vas a parar de pajearte aun hablando conmigo?
-Qué más dá, si ya me has visto más de una vez... Y además, ya estoy apunto de correrme.
+Vaya, pues entonces acaba, pero esperate que te dé una servilleta no vayas a correrte por todos lados...
+No puedo aguantar...
Y pocos segundos antes de que Raquel llegara con la servilleta para impedir que salpicara todo, exploté, exploté en todas direcciones, como la metralla de una granada, sin control... Todas mis medias, culottes y tangas manchados, el sofá, el suelo, la mesa... Al quedar Raquel justo delante mía, también se manchó, sus piernas, el vestido, el brazo que me acercaba la servilleta y... La servilleta, por supuesto... Por unos segundos me quedé inmóvil mirándole, esperando una reacción. Élla por su parte, se quedó petrificada, sin saber qué hacer ni qué decir. Me acercó el paquete de servilletas y se enderezó, sin decir una sola palabra, así que empecé a limpiar mientras ella me miraba fijamente. Comencé por el suelo, después la mesa, seguido el sofá y por último media tras media, tanga tras tanga y los culottes para el final, pero antes de acabar, Raquel salió del salón y supuse que se iría a limpiar, así que, tras quedar todo limpio, cogí todas las prendas y las eché al cesto, acto seguido subí a mi habitación y estuve un buen rato pensando en si se habría enfadado o no. Para no arriesgarme a que se enfadara más todavía, a la hora de cenar, bajé vestido normal, es decir, con una camiseta y un pantalón largo, sin exhibir nada. Al sentarme en la mesa me fijé en que Raquel seguía con el vestido, no se había vuelto a poner el uniforme, pero seguía lavando unas cosas, así que no le dije nada. Algunos minutos antes de acabar de cenar, se acercó al haber acabado de limpiar y se sentó frente a mí, donde siempre, a liarse su cigarrillo. Yo si darle más importancia, acabé de cenar y me levanté, cogí algo de postre y antes de salir del comedor, miré a Raquel y me quedé atónito. Tanto sus piernas, como su vestido, seguían manchados por mi corrida de antes, así que me empalmé, notándoseme en el pantalón... ¿Se habrá dado cuenta de que me he corrido encima suya? Digo yo que sí, pero, ¿por qué no se habrá limpiado? Que raro...
-Raquel...
+Dime.
-Emm... Tienes el vestido y las medias manchadas de...
+Ya, ya lo sé, más que nada, por que te has corrido encima mía...
-¿Y no vas a limpiártelo?
+Pues no, quería dejármelo hasta que me vaya... ¿Te pone esto? Porque estás muy empalmado...
-Emm... Bueno, es que no me lo esperaba, creía que te habías enfadado...
+Para nada... Es más, esto me excita un poco.
-¿Ah, sí? Y si... Te hubiera llegado el semen a la cara... ¿Te lo habrías limpiado?
+Pues... No sé, quien sabe... Hasta mañana cerdito
En cuanto se fue, subí a mi habitación y me puse a pensar en la tarde que había pasado. Así que en vez de hacer tareas, me puse a dibujar y me acosté temprano. A la tarde siguiente, hizo buena temperatura, como para estar en manga corta sin pasar frío, pero al encontrarme con Raquel en el bus, me extrañó cómo vestía: llevaba su abrigo largo cerrado hasta arriba, unas medias negras transparentes y unos tacones de bota, demasiado abrigada para el temporal que hacía, así que supuse que estaría resfriada o algo. Al llegar a casa le veía algo diferente, así que le pregunté.
-Raquel, ¿qué te pasa? ¿Es que estás resfriada o algo?
+¿Qué? No, no es que... Da igual...
-Bueno... Pues vamos adentro.
En la puerta, se quitó los tacones sin desabrocharse el abrigo, pero no le di importancia, a lo mejor tenía frío. Subí a mi habitación y me cogí unas medias rosas de liga, con su liguero correspondiente, que me compré por internet, un tanga blanco y una camiseta blanca. A medida que bajaba por las escaleras me ponía más nervioso, nunca me había presentando delante de Raquel con unas medias con liguero, pero también me ponía más cachondo, así que me empalmaba poco a poco cuanto más me acercaba al comedor, tanto que justo cuando llegué a la puerta, se me escapó la polla por un lado del tanga pero, Raquel no estaba, así que me senté a merendar algo, esperando a que bajara. Pocos minutos después, apareció por el pasillo con el cubo de la ropa. Al dejarlo a un lado, para empezar a planchar, recordé que el dia anterior lo eché todo a lavar y me fijé, además, en que Raquel solo vestía su bata, sin el pantalón de uniforme, por lo que se veían las medias.
+Rafa, tengo aquí toda la lencería que ayer echaste a lavar, tienes muchas prendas, me atrevería a decir que más que algunas chicas de tu clase.
-Es verdad, a lo tonto tengo de todo y lo eché todo junto.
+Y mira, puse una lavadora sólo para tu ropa, solo medias, tangas y culottes, a ver que hay por aquí...
-Pues todo... Como bien has dicho antes...
+Todo excepto esas medias rosas... ¿Son de las que te compraste por internet?
-Sí, venían con las ligas a juego y todo.
+Y cómo no, con la polla fuera y totalmente empalmado.
-Es que ya sabes que no me entra en los tangas que tengo, si estoy muy empalmado...
+Ya, ya lo sé...
-A lo mejor con tu tanga rosa, al ser más grande sí me cabe entera, jeje.
+Posiblemente sí... Conjunta muy bien mi tanga y tus medias, me quedarían de ******!
-Jaja, estoy seguro de que sí, algún día te dejo que te las pruebes a ver cómo te quedan, pero con una condición.
+Te escucho.
-Que después me dejes a mí probármelas con tu tanga.
+Es un buen trato, pero ya veremos más adelante...
-Jeje, vale vale, y por cierto, ¿otra vez llevas un short?
+¿Qué? Ah, no, es que...
-Bueno, es igual...
Le vi sonrojarse y acto seguido hubo un silencio mientras yo miraba la televisión y ella acaba de doblar todas las medias. Al poco rato acabó y rompió el silencio.
+¿Las medias van en un cajón y los tangas y culottes en otro o todo en el mismo sitio?
-Dame, yo las guardo, no te preocupes.
+Bueno, vale, pues luego bajas el cubo.
-Vale.
Enseguida subí a mi habitación para colocarlo todo en su sitio y volví a bajar el cubo al comedor pero Raquel no estaba, supuse que estaba en el baño por que se escuchaba a alguien dentro, así que subí de nuevo y me puse a hacer tareas. A la hora de cenar en vez de venir Raquel a avisarme, me llamó desde el comedor, por lo que bajé sin cambiarme nada y con la polla, sin empalmar, por dentro del tanga. Al sentarme en la mesa miré a Raquel que seguía limpiando algunas cosas, de espaldas a mí, así que me dispuse a comer pero me fijé en que llevaba la bata abierta, pero al estar detrás no veía nada de lo que llevaba bajo la bata. Algunos minutos después se acercó a la mesa pasando por mi lado pero aún dándome la espalda, y cogió su móvil para mandar un mensaje. Cuando acabó, guardó su móvil, se dió media vuelta y volvió a la cocina. Estaba yo mirando la televisión a mi rollo y cuando se giró me dió por mirarle de reojo y... Dios mío, no me lo podía creer... Debajo de la bata, ¡¡no llevaba nada!! Totalmente desnuda, ni un mísero tanga o sujetador, en pelotas excepto por esas medias negras transparentes. Únicamente pude admirarle durante 1 segundo, que fue lo que tardó en darme la espalda de nuevo. Me puse a cien y no tardé en empalmarme, noté que me apretaba el tanga así que me la saqué de ahí. Ésto sí que no me lo esperaba, totalmente desnuda, coño y tetas al aire y vistiendo sólo unas medias... Aún así no dije ni una palabra y seguí fingiendo que comía. Poco después se acercó, noté cómo respiraba hondo y se sentó frente a mí con la bata abierta totalmente, apuntándome con sus preciosos pechos y sus puntiagudos pezones y dejando oculto su chochito tras un lento y sensual cruce de piernas, las cuales balanceaba con un movimiento hipnótico. Me quedé boquiabierto analizando su cuerpo de arriba abajo varios segundos sin poder hablar, hasta que lo hizo élla mientras no le quitaba el ojo de encima.
+¿Sin palabras?
-Emm...
+¿No vas a decir nada?
-N-n-n-no sé q-qué decir...
+Pues tu polla parece si que tiene algo que decir.
-Ya...
+¿Que te parece?
-Pues que voy a correrme sin y ni siquiera me la he tocado.
+Me lo tomaré como un piropo.
-¿Cómo es que te ha dado por esto?
+Como tú dices, ha sido un volunto.
-Pues espero que te den más voluntos de éstos, por que no sabes como me estoy poniendo de cachondo...
+Yo también me estoy calentando un poquito, no sabía que esto de exhibirse ponía tanto.
-¿Ahora me entiendes no?
+Sí, ahora te entiendo...
-¿Y donde has dejado la ropa?
+En mi casa.
-¿Cómo?
+Que la ropa está en mi casa o mejor dicho, no hay ropa.
-¿¡En serio!? ¿Por eso has venido con el abrigo largo? ¿Has venido desnuda bajo el abrigo desde tu casa?
+Bueno, desnuda no, llevaba el abrigo.
-Bueno sí, eso... Y yo que creía que estabas resfriada o algo.
+Pues no, todo lo contrario.
-Entonces has estado toda la tarde desnuda bajo la bata también, ¿no?
+Claro, por eso no te respondí a lo del short...
-Aaammm, ahora todo encaja... ¿Y sabes qué? Ganas mucho desnuda y con las medias negras me pones como una moto.
+Emm, gracias, tú con ese modelito rosa de ligas, medias y tanga también me estás poniendo cachonda, sobre todo con tu pollita al aire.
-Pues lo mismo que yo te enseño la polla, ¿por qué no abres esas piernas y me enseñas tu conejito?
+¿No tienes bastante con mis tetas? ¿También quieres que me abra de piernas?
-Me encantan tus tetas, pero ya que estamos, pues el chichi también, ¿no?
+Vale, pero tendrás que hacer algo por mí...
-Déjame que adivine, ¿quieres que me masturbe ahora no?
+Bueno, es un buen trato, y si lo haces bien y me calientas más... A lo mejor pongo yo mi parte...
-¡Pues entonces voy al lío!
+Así me gusta.
-Pero... ¿Y porque no vas abriendo las piernas para que lo haga con más ganas?
+Bueno, tu ve empezando y si veo que lo haces bien, me abro poquito a poco, ¿vale?
-Me parece perfecto...
Enseguida me aparté a un lado el tanga mientras me cogía la polla con la otra mano y la meneaba suavemente con la vista fija en su cuerpo, que empezaba a moverse lentamente y acariciando sus tetas y bajando poco a poco hacia su coñito. Despues de pocos minutos, comenzó a separar las piernas tímidamente mientras me miraba la polla, que cada vez estaba más dura, por lo que aumenté el ritmo llegando casi al orgasmo. Puso sus manos en sus muslos y acariciaba sus piernas, enfundadas por las medias negras, que dejaban ver su conejito poco a poco. En cuanto se abrió totalmente de piernas, le dije:
-¡Raquel, voy a correrme! ¡No puedo más!
+Venga, apúntame a mí y córrete.
-¿Estás segura?
+Sí, venga ya.
Así que exploté. Ya no aguantaba más, me corrí, mucho más que en otras ocasiones y todo en dirección a Raquel. Chorreaba como una manguera de bomberos apagando un fuego. Salpicó en varias direcciones, pero sobre todo hacia élla, manchándole todo: sus medias, sus piernas, su vientre, sus tetas, su bata, la silla donde se sentaba, la mesa, el suelo y mis medias rosas un poco. Me quedé exhausto y embobado mirándola. Durante unos segundos me miraba sonriente y enseguida se miró todo el cuerpo manchado por mi semen. Echó un vistazo a su alrededor, cogió unas servilletas y comenzó a limpiar la silla, el suelo y la mesa, pero no su cuerpo.
+¡Dios mío! Cuanto semen...
-Ya ves, nunca me había corrido tanto...
+Sí, y ha salido en todas direcciones.
-Deja que lo limpie yo y así te limpias tu mientras.
+No, no déjame a mí y límpiate las medias y la polla.
-Vale, vale. Voy a subir a cambiarme.
Entonces subí, me cambié todo lo rápido que pude y bajé de nuevo. Al llegar al comedor, Raquel estaba limpiando la silla, así que me acerqué y sin saber cómo iba a reaccionar, puse una mano en su culo, acariciándolo. No reaccionó pero enseguida se enderezó, me aparté un poco y acabó de limpiar lo que quedaba. Al terminar se quitó la bata y cogió un trapo para quitar el semen que quedaba en la bata, quedando de espaldas, totalmente desnuda frente a mí. No me perdía detalle de su cuerpo aún manchado de semen, y cuando acabó pasó delante mía de nuevo y me acarició la polla, al no saber cómo reaccionar, le dí nuevamente una palmadita en el culo, a lo que me respondió con una mueca. Se puso su abrigo y su bolso y fue a la entrada para calzarse las botas. Me senté en uno de los escalones de la entrada mientras se calzaba a la vez que hablábamos.
-¿Ya te vas?
+Si, hoy tengo que coger el bus.
-Pero... Todavía tienes semen por todo el cuerpo...
+Ya... ¿Y que?
-Am, ¿es que no vas a limpiarte?
+No, me lo quiero a dejar así.
-Desnuda frente a mí y con semen en la barriga y las tetas... Eres increíble.
+Lo sé, lo sé...
-¿Y las medias?
+Las echaré a lavar cuando llegue a casa, no voy a quitármelas, porque si no va a parecer que no llevo nada bajo el abrigo.
-Es que no llevas nada, realmente.
+Pero eso nadie lo sabe, sólo tu.
-Tambien es verdad, ¿y vas a coger el bus con las medias llenas de semen?
+Bueno, si no te fijas mucho, no se nota...
-Pero huele.
+No tanto. Bueno me voy que lo pierdo.
-Vale, hasta mañana.
Acto seguido se llevó un dedo a su coño, se lo lamió guiñándome un ojo, se abrochó el abrigo hasta arriba, guardó unas zapatillas en el armario, dejándome ver su coño, por última vez en el día y se fue. Así cabó un día intenso y muy especial para mí.
Después de aquel día, nuestra relación "exhibicionista", se hizo más cercana y más intensa cada vez.
Bien, si no recuerdo mal, tras un gran día de exhibicionismos por mi parte y la de raquel, ésta "práctica" se hizo cada vez más común, llegando a ser algo habitual entre nosotros. Después de la temporada de primavera, llegó el verano que, como siempre en mi ciudad, hace un calor mortal. Suerte que tengo una piscina propia para pasarme las horas muertas ahí metido. Llegando ya a mitad de Junio (2010), acabé las clases y empecé a pasar mucho mas tiempo en casa, lo que hacía que el aburrimiento me invadiera a diario. Aquel verano, Raquel decidió seguir trabajando, a pesar de que no era realmente necesario, pero de lunes a jueves y menos horas al día. A mí me vino de lujo, podría seguir con nuestro rito durante todo el verano y poder buscar nuevas maneras de hacerlo. A la semana siguiente de acabar las clases, me lo tomé con calma y no hicimos nada, yo por mi parte, me pasaba los días durmiendo y poco más. Pero a mitad de la segunda semana, me vinieron las ganas exhibirme de nuevo y como teníamos la piscina lista, me busqué las habichuelas para volver a las andadas. El segundo miércoles después del fin de curso, empecé a tomar el sol en el jardín, en una de las tumbonas que tenemos junto a la piscina tras bañarme un rato. Me tumbé, todo mojado, me eché un poco de crema y recordé que el verano anterior, en el día de san juan, tras tomar el sol durante toda la mañana, me quedó un corte de sol por el bañador, por lo que decidí tomar el sol en cueros, total es mi casa y no me ve nadie excepto los vecinos más próximos. Cogí el móvil y puse algo de música mientras me relajaba al aire libre. Se me pasaron las horas sin darme cuenta y llegó Raquel. Cuando abrió la el portón del jardín, no me dí ni cuenta por la música, así que me quedé tumbado. Élla cerró y me vio totalmente desnudo en la tumbona como si nada, se acercó, me miró unos segundos y me tocó en el hombro.
+Rafa, que te van a ver los vecinos...
-Ueegh! Qué susto...
+Perdona, hijo, creía que me habías escuchado entrar.
-Es que estaba en mi mundo, con la música y eso...
+Ya, ya veo lo bien que te lo has montado, pero ten cuidado que te pueden ver los vecinos desde sus balcones
-Me da igual, estoy en mi casa no?
+Cierto... Bueno que, cogiendo colorcito para el verano?
-Sí, a ver si cojo algo.
+Te habrás echado crema no? Porque si no si que vas a coger un buen moreno y sobre todo ponte crema ahí abajo que ésa zona es muy sensible.
-Ya, ya tranquila, ya me he echado en todo el cuerpo y sobre todo en la polla, fíjate la tengo blanquita de la crema.
+Bien, bien no querrás quemarte esa cosita, no?
-Por supuesto que no, lo tengo todo controlado, pero tengo un problemilla.
+Dime.
-Que a la espalda no me llego del todo y no me he echado bien la crema.
+Vale pues si quieres gírate y te echo yo.
-Perfecto.
Me levanté y me volví a tumbar boca abajo y mientras me acomodaba, élla ya me estaba echando crema. Empezó a echarme una línea de crema por toda la espalda y a untarla lentamente.
+Te la echo por toda la espalda? O ya te has puesto tu en algún sitio?
-Me he puesto un poco pero, échame de nuevo, no importa.
+Y los hombros?
-También.
+Allá voy.
Tras unos minutos de masajeo, quedándome casi dormido, me salió un comentario involuntario.
-Qué gusto, tienes las manos muy suaves...
+Gracias, primor. Ahora voy a ponerte crema en el culo que lo tienes muy blanquito, te parece?
-Claro, cómo no, no te cortes.
+Jaja, qué bonico.
Entonces me echó dos pegotes de crema, uno en cada cachete, y comenzó a masajearme el culo lentamente y apretando de vez en cuando. Cuando acabó metió las manos en el agua para limpiarse y se enderezó
-Muchas gracias, Raquel.
+De nada chico, ha sido un placer aunque es una pena que ya te hayas echado crema en la polla...
-Todavía puedes ponerme crema ahí si tu quieres, eh?
+Tranquilo, era una broma. Bueno voy a entrar.
-Vale, como quieras... yo me quedo aquí un ratillo más.
Entonces me miró entero de nuevo, me dio una cachetada en el culo, se dio la vuelta y se fue. A los pocos segundos de irse, me di la vuelta, me miré la herramienta, empalmada y toda blanca de la crema y empecé a restregármela para que se filtrase mejor. Como había estado Raquel justo al lado, toqueteándone y mirándome de arriba a abajo, se me había empalmado y con el restregón de la crema me puse muy caliente, así que me puse a masturbarme. Tras unos minutos de pajeo, desde la terraza de la casa, Raquel, recogiendo la colada, me veía y cuando acabó de recogerlo todo, me chifló y me saludó con la mano. Yo sorprendido, me quedé quieto creyendo que sería un vecino, miré arriba y la vi a élla. Suspiré y saludé también con la mano, mientras que con la otra volvía a pajearme.
Una hora después, todo acalorado, me tiré a la piscina para refrescarme pero me salí enseguida, cogí las cosas, entré en casa y de camino a la ducha me fui secando. Dejé las cosas en el baño y me dispuse a ducharme. Pocos minutos después de empezar entró Raquel en el baño, cosa que no esperaba, al parecer no me di cuenta de que no eché el pestillo. Élla se dio un pequeño repullo ya que no se esperaba que yo estuviese ahí, pero aun así entró.
+Ui! Perdón, iba a dejar unas toallas.
-Emmm... se me ha olvidado echar el pestillo, bueno no importa, adelante.
+Jajaja, tienes la pichilla escondida...
-Ya, es que con el agua de la piscina todo encoje, sabes? Pero tranquila que ya vuelve.
+Ya, ya lo suponía. Ahora vengo...
Entonces salió del baño corriendo y riendo, pero no se a qué y tras un par de segundos estuvo de vuelta con el móvil.
-Qué haces con el móvil?
+Una fotillo, que me hace mucha gracia...
-No seas así, déjame!
+Bueno ya la tengo, te dejo!
Y salió del baño de nuevo entre risas. Acabé, me sequé y fui a ver lo que había sacado. Entré en el comedor y estaba con el móvil riendo de nuevo.
-De qué te ríes?
+Le estoy enviando las fotos a una amiga...
-En serio? Dame éso! Déjame ver qué le has enviado!
+Te dejo ver las fotos si no las borras, vale?
-Bueno... A ver... Has hecho 3 fotos?
+Sí, mira en estas 2 tienes la pichilla pequeñita, pero en esta última ya vuelve a salir grandota, jeje.
-Estás fatal de la cabeza...
+Venga hombre si sólo es una broma, si ya he hablado mucho con ella de lo que hacemos y le encanta, para que lo sepas...
-Bueno, ésta te la paso, ya me la devolverás...
+Te tomo la palabra... Bueno voy a hacer cosillas.
-Vale, vale...
Acto seguido me subí a mi habitación para unas cosas, pero despues de una hora o así me puse a pensar en lo de las fotos. Porqué le contaría a alguien lo que hacemos ella y yo? Será su amiga otra fetichista o exhibicionista? Que extraño...
Poco después, no sé porqué cogí el móvil y me hice unas cuantas fotos a mi pene, por supuesto, totalmente empalmado. Entonces bajé de nuevo y Raquel estaba ya preparando la cena, me puse a su lado y comenzamos a charlar.
-A qué ha venido eso de las fotos?
+No sé, me ha dado por ahí. Te ha m*****ado? Puedo decirle que las borre, si quieres...
-No, no si me da igual, es más si quieres fotos de mi polla, pídemelas que te dejo que me hagas una sesión entera si quieres o te paso unas cuantas que me he hecho yo mismo, pero no me las hagas así de improvisto que además en ése momento la tenía pequeña.
+Vale, la próxima vez te echo las fotos cuando la tengas dura dura. Y a lo de pasarme tu las fotos lo veo bien, sabes? Luego me las enseñas y me las pasas que se las envíe a mi amiga, que por cierto me ha dicho que le encanta que le envíe fotos tuyas y de tu polla, dice que la tienes muy bonita.
-Qué guarrilla... Pues mira por dónde, aquí mismo tengo unas fotos.
+Déjame ver...
-Me he hecho 4 o 5, de lado, desde abajo, desde arriba, de frente y todas desde cerca para que se vea mejor.
+Están muy bien, se ve de lujo! Pásamelas que se las envíe a ésta.
-Sí, claro pones de excusa que se las vas a enviar a tu amiga, pero en realidad eres tú la que más quiere las fotos...
+Aish! Me has pillado... No hombre, para qué voy a querer fotos, si puedo verla en persona e incluso tocarla...
-Bueno, eso de tocarla... Es broma, cuando quieras.
+Estoy deseándolo... Bueno siéntate que la cena está lista.
-Vale.
Entonces me senté a cenar mientras élla termimaba de lavar los platos. Enseguida acabó y se fué mientras yo aún seguía comiendo. Cuando acabé me puse en el ordenador un rato y me acosté. Al día siguiente, por la mañana me levanté temprano y me cogí las medias rosas con liguero, un tanguita blanco y una camiseta, sin pantalones, y bajé a desayunar. Raquel ya había llegado y estaba limpiando el salón, en cuanto me vió bajar vino a la cocina a preparar el desayuno.
+Ya has vuelto a los modelitos de medias y tangas?
-Sí, hacía ya tiempo que no me ponía algo de esto.
+Me alegro, de verdad que hace tiempo que no las usas.
-Echaba de menos esto, sabes?
+Ya lo suponía... Y sácate la pichilla del tanga que lo vas a reventar, que no se ni como no se te ha salido ya.
+No, no, aguantará tranquila.
-Ten cuidado a ver si se te va a partir... Es broma, pero no es bueno que tengas mucha presión ahí.
+Pues entonces me la saco, no me quiero arriesgar...
Entonces sin pensármelo dos veces, me aparté el tanga y me la saqué y estaba durísima, por poco no atraviesa el tanga.
+Así está mejor, ves? No te sientes más libre?
-Sí, lo sé mucho mejor, ya lo sé, recuerda que he estado haciendo esto antes.
+Sí, sí es verdad perdona. Bueno voy a seguir con el salón.
-Vale.
Después de esto, desayuné y volví a mi habitación para usar el ordenador otro rato. Un par de horas después, bajé al jardín a bañarme un rato y tomar el sol. En vez de ponerme un bañador decidí meterme en el agua con las medias pero sin el tanga. Estuve relajándome en el agua durante una hora y llegando a la hora de irse Raquel, decidí salir. En ese mismo momento, justo antes de salir del agua, apareció ella en el jardín y se sentó en una de las tumbonas.
-Ya te vas?
+No, aún no. Es que he acabado ya y aun queda como media hora para que vengan a recogerme.
-Vale, perfecto. Justo ahora iba a tumbarme para tomar el sol y me vendría de perlas que me ayudases con la crema.
+Como quieras. Estas muy mono con las medias, pero deberías quitártelas para tomar el sol.
-Vale, dame un segundo.
+Es que ya hasta para bañarte te pones medias y, el tanga? Se te ha caído dentro de la piscina? O te lo has quitado? Eres de lo que no hay...
-Qué más da si sólo vas a verme tu y ya que llevaba las medias antes, no ensucio un bañador y el tanga me lo he dejado en la habitación. Anda ayúdame con las ligas que así mojado me cuesta quitármelas.
+Ven aquí que te las quite, si es que no se ni como has sido capaz de ponértelas.
-Que sepas que me he tirado como 10 minutos para ponérmelas bien, sobre todo me cuesta más engancharme las de detrás.
+Ya está, ligas fuera. Y no me acerques la polla tanto, que me vas a dar en la cara con ella...
-Perdón, es que si no como me pongo para que me quites las ligas?
+Bueno no importa y dame las medias que las deje en la silla para que se sequen, sécate tú y túmbate que te eche la crema.
-Listo, dame por la espalda y ya si eso me echo yo por delante.
+Tus deseos son órdenes...
Tras tumbarme, boca abajo y desnudo, Raquel comenzó a echarme crema por los hombros, masajeando lentamente describiendo círculos con las manos. Acto seguido me volvió a echar un poquito de crema en la espalda y a masajear de nuevo, después el culo, donde creo que se tomó más tiempo del necesario, pero bueno, y justo cuando estaba a punto de quedarme dormido por el masaje, acabó por echarme crema en las piernas y me dijo que me diese la vuelta. Tardé unos segundos en reaccionar y enseguida me volteé, todo empalmado, de cara a Raquel.
-Me estaba quedando dormido... Qué gusto de masaje!
+Jaja, gracias ya lo suponía. Quieres que... te eche crema por delante?
-Por supuesto! Sigue con el masaje, por favor! Que lo haces de lujo...
+Vale, vale. Cierra los ojos que te echo en la cara un poco tambien y ahora te pongo por el resto del cuerpo
Entonces cerré los ojos y noté como Raquel me echaba unas gotitas de crema por la cara y justo después me la restregaba bien. Acto seguido me echó en el pecho y en el vientre, masajeando bien y cuando acabó se paró unos segundos, por lo que abrí los ojos para ver que hacía. Le miré y élla me estaba mirando la herramienta fijamente sin saber qué hacer, entonces me miró y me hizo un gesto para ver si queria que me echase crema ahí y le respondí con otro gesto con la cabeza permitiendo que lo hiciera, todo ésto sin una palabra de por medio. Sin quitarme el ojo de encima cogió el bote de crema, se echó un poco en las manos y se dispuso a ponérmela en la polla. Respiró hondo y acercó sus manos lentamente, en cuanto hizo contacto uno de sus dedos bañados en crema con mi glande al descubierto, me recorrió un increíble escalofrío por todo el cuerpo, haciendo que tuviera que reacomodarme en la tumbona y que Raquel parara unos segundos para que me acomodara de nuevo. Entonces acercó ambas manos de nuevo para seguir con el masaje. Me agarraba bien fuerte el pene como si no quisiera que se escapara, con un movimiento lento de arriba a abajo acariciando a su vez la puntita con los dedos una mano y los huevos con la otra. Estuvo cerca de 10 minutos masajeando ésa zona y yo, más que relajado, estaba cachondo y a punto de correrme, así que le avisé de que estaba a punto de venirme. Paró varios segundos, me miró sonriente sin decir una palabra y siguió pajeándome como si no me hubiera escuchado aumentando el ritmo. No tardé en correrme y todo el semen se esparció por mi cuerpo: un poco cayó en mi vientre, otro poco en mis muslos, otro poco en sus piernas y lo que goteaba por la punta, resbaló hasta sus manos. Se restregó mano con mano lo que tenía en ellas y se dispuso a restregarme lo que yo tenía en mi cuerpo, lentamente subía hasta el pecho y volvía a bajar hasta los muslos durante unos minutos. Cuando todo había filtrado bien en mi piel, me volvió a coger la polla para darle un último meneito para que volviera a empalmarse, miró su reloj, me acarició la mejilla y se fue.
Después de ese gran rato que pasé, me quedé una hora más tomando el sol. Luego me puse a hacer algunas cosas antes de comer, me quedé frente a la televisión algo así como dos horas y de nuevo salí a la piscina a mojarme un rato y ponerme al sol otra vez. No pasó más de una hora cuando Raquel llegaba para su turno de tarde. Yo, desnudo tumbado frente a la piscina, me había quedado dormido y no sabía que élla ya estaba de vuelta, por lo que cogí mi ropa y volví adentro con la ropa en la mano, lo dejé todo en un sofá del salón y me dirigí a la cocina a por algo para beber. Rebuscar en la nevera un refresco o algo de agua hizo que no me diera cuenta de que Raquel había entrado en el comedor al acabar de recoger la colada, así que cuando encontré una cerveza, cerré la nevera y cuando la ví ahi delante me quedé de piedra. Yo, desnudo, con una cerveza en la mano y mi polla empalmándose por momentos, frente a Raquel que me recorría el cuerpo con su mirada y me clavaba sus ojos en el mástil. Por mi parte, analizaba también cada una de las prendas que élla vestía: una camiseta amarillenta de finos tirantes, muy abierta por los lados, bastante suelta y sin sujetador, por lo que no es dificil verle los pechos al completo; un diminuto y apretado short azul de chándal moderno de esos que dejan ver la parte baja del culo y que por delante se marca la rajita; y por último unas medias de rejilla amarillas a juego con la camiseta. Al ver ése conjunto, me quedé boquiabierto, sin poder decir palabra pero con un empalme descomunal. Sinceramente no sabía que Raquel ya estaría en casa y menos así vestida.
-Madre de Dios! Y ese modelito?
+No sé, me apetecía venir fresquita ahora que estamos en verano.
-Y tan fresquita! Se te ve todo y se te marca todo!
+Bueno, quiero enseñar carne mientras todavía pueda. Y además no sabes el calor que hace en la calle.
-Vale sí hace calor, pero de ahí a enseñarlo todo, hay un gran paso, no crees?
+Mira quién fue a hablar, el que va desnudo por la casa.
-Bueno ya, pero como bien has dicho, en casa. Tú venías en el autobús.
+Pues no, hoy me han traido en coche.
-Aam, bueno pues seguro que alguien te habrá visto.
+Lo dudo mucho, pero aun así si alguien me ha visto que mire todo lo que quiera que es lo único que va a poder hacer.
-Qué tía... Y por cierto, no llevas nada debajo del short?
+No, solo las medias. Por qué, se me nota mucho?
-Pues sí, la verdad. Se te marca el chochito a la perfección.
+Lo sé, te crees que las chicas no nos damos cuenta de cuando se nos marcan los pezones o el conejito?
-Ya me olía algo, si es que en realidad sois unas morbosas.
+No te pases tampoco.
-Perdona, calentorra buenorra...
+Bueno que, vas a quedarte ahí parado analizándome y desnudándome con la mirada?
-No, perdón, es que me ha sorprendido que vengas así vestida.
+Pues no deberías sabiendo cómo vistes tu a veces...
-También es verdad. Bueno voy a vestirme.
+Emm... Si no quieres tampoco hace falta, eh? Que estas en tu casa...
-Tu lo que quieres es verme desnudo, no? Que no has parado de mirarme la polla en todo el rato que llevamos hablando.
+Hombre si te pones así delante mía, pues que menos que alegrarme la vista... no?
-Te digo exactamente lo mismo.
En ése momento salí del comedor para ponerme de nuevo la ropa, pero antes de salir me volteé en el momento exacto en el que Raquel clavaba sus ojos en mi trasero. No dije nada, sólo sonreí y fui a vestirme. Después estuve bastante rato tumbado mirando la televisión hasta poco antes de la hora de cenar. Me levanté del sofá y me decidí a coger otro modelito de los míos. Me decanté por unas medias de liga, pero en esa ocasión, una pierna blanca y la otra negra, el liguero blanco, un tanga negro muy pequeño, una camiseta y de nuevo sin pantalones. Justo después de vestirme me llamó desde el comedor, así que no tardé en bajar. A medida que bajaba, como siempre, me empalmaba más y más por lo que me la saqué por encima del tanga, sujeta por las ligas y pegada a mi vientre. Cuando llegué a la cocina, ella aún estaba acabando con algunas cosas así que me senté sin más. Pocos minutos después se acercó a su bolso y a escaso medio metro me daba la espalda y se inclinaba levemente hacia delante, dándome un perfecto plano de su culo. Estuvo así durante un par de minutos permitiéndome acercar la cara poco a poco a su trasero, captando el olor que rezumaba de su coñito, hasta un momento en el que se le cayó algo del bolso, se agachó poniéndose en pompa y acercó su culo y su coño marcado en el short aún más a mi cara, a unos 10cm de distancia. En ése instante, impulsivamente, acerqué dos dedos a su chochito y la acaricié presionando suavemente a lo largo rajita, permitiéndome sentir en mis dedos los hilos de las medias que se entrecruzaban sobre su conejito, entonces oí un pequeño gemido que supongo no pudo evitar dejar salir. Enseguida se enderezó y me miró, pensé que se habría enfadado, pero no.
+Chiquillo, avísame antes de hacer algo así que no me lo esperaba...
-Es que te me pones así delante y...
+No sabes el susto que me he llevado. Me han temblado las piernas y he estado a punto de caerme.
-Perdón, ha sido un volunto. Es tenía que hacerlo.
+Ya, seguro... Por cierto, miras la fotos que tengo.
-Y eso? Es mi polla? Cuando me has sacado esas fotos?
+Cuando he llegado a casa, que estabas dormido ahí fuera tomando el sol en pelotas.
-Es verdad, no me he dado ni cuenta de cuándo has entrado.
+Pues eso, me ha dado tiempo a hacer unas cuantas.
-Mira a ver si me haces mas fotos...
+Es que no se te empalmaba en las primeras.
-Y cómo has conseguido que se me empalmara en las últimas?
+Pues he tenido que tocártela un ratito para conseguirlo.
-Que viciosilla... Pues ya que tienes tantas fotos mías, o más bien de mi herramienta, a ver si me pasas alguna de tu conejito.
+Qué listo! Bueno, ya veremos... Por cierto, ahora que estás así de guapo, déjame que te haga otro par de fotos con las medias y eso
-Jeje, vale, vale, hazlas ahora que estoy empalmado.
+Venga y agárratela un poco, como si te estuvieras masturbando.
-Así?
+Perfecto! Un día me voy a traer una cámara buena que tengo y te hago buenas fotos.
-Cuando quieras! Yo estoy encantado!
+Qué bonico...
En ese momento acabé de cenar y élla, rápidamente, lavó los platos y se fue a la entrada de la casa, mientras me acababa el postre. Salí y me senté en unos escalones para despedirla.
+Bueno, chico, tengo que irme que hoy me toca coger el autobús.
-En serio? Y vas a coger el bus así vestida?
+Y que esperas que haga?
-No sé, ponte algo que tape más. Si es que por qué no lo pensaste antes de salir de tu casa?
+No sabía que tendría que cogerlo, me han avisado de que no pueden recogerme hace un par de horas.
-Hay que ver...
+Ya, bueno... En realidad estoy un poco impaciente por subirme ya al bus y ver que pasa.
-Te estás pasando al exhibicionismo, eh?
+Me lo has pegado, maldito seas!
-Si seguro que te pone enseñar carne por ahí, si no no habrías venido así vestida.
+Cómo me conoces... Bueno me voy que lo pierdo. El lunes te cuento qué tal.
-Venga, hasta el lunes.
+Hasta el lunes. Y deja de mirarme las tetas, ya sé que se me ve todo con esta camiseta, pero no seas tan descarado.
-Qué más da, si ya me las has enseñado mas de una vez y me encantan, ya lo sabes. Y ya ves si se te ve todo, que sepas que vas a tener mínimo un par de tíos mirándote todo el trayecto por si se te sale una teta.
+Ni lo dudes... Ya me encargaré yo de animarles el viaje. Adiós! Y no te masturbes pensando en mí, vale?
-No te prometo nada, jeje.
Entonces acabó de calzarse y se fue corriendo. Yo me senté en el ordenador y estuve un par de horas antes de acostarme. Pensé en lo que me dijo antes de irse y le hice caso, no me masturbé antes de dormir.
Al día siguiente (viernes) a penas me moví del sofa, todo el día tirado frente a la tele menos para comer y para ponerme un par de horas al sol. Ése mismo día me acosté temprano, impaciente por que acabase el fin de semana. Sábado, más de lo mismo: sofá y televisión, desayuno y televisión, sofá y ordenador, comida y televisión, siesta, piscina y tumbona, sofá y televisión, cena y televisión, sofá y televisión, y por fin, cama. Totalmente dormido, sobre las 3:00 de la mañana, me despierta un sonido y al abrir los ojos veo una luz, el móvil. Al mirarlo vi que me llegaron unos cuantos mensajes al Whatsapp, como no suelo tener un buen despertar y menos si es a las tantas de la mad**gada, me dispuse a leer los mensajes por si era importante, pero con mala cara y maldiciendo entre dientes. Al abrir la aplicación vi que era Raquel la de los mensajes, nada más y nada menos que 20 mensajes. Yo extrañado me incorporé de la cama pensando en si le habría pasado algo de camino a su casa. En cuanto abrí la conversación, el primer mensaje: "Rafa, he estado pensando en lo que me dijiste y quiero devolverte el favor. No es justo que sólo yo tenga fotos tuyas, así que aquí te dejo unos regalitos, espero que los disfrutes como tú sabes (ya me entiendes *guiño*)". Tras leer este mensaje, me quedé de piedra, los otros 19 mensajes eran fotos de ella misma desnuda, con modelitos, de sus tetas, de su coño y masturbándose. Ahora entendí el porqué de lo que me dijo de no masturbarme, me tenía preparado una sorpresa. Así que, ya más que despierto y cachondo, encendí una pequeña lámpara y empecé a masturbarme mirando las fotos, pero enseguida paré y me puse a pensar, entonces cogí una cámara de vídeo y la puse a grabar enfocándome la polla. Volví a coger el movil para ver las fotos y empezar a masturbarme de nuevo. A medida que pasaba cada imagen me pajeaba más y más rápido y justo cuando llegué a la última, me giré a un lado y me corrí, casi tanto como aquella vez que lo hice frente a ella. Todo el semen cayó en el suelo, excepto unas cuantas gotas que se quedaron en la cama. Acto seguido cogí la cámara y grabé la gran línea de semen que quedaba en el suelo, me enfoqué a la cara, le mandé un beso dedicándole la corrida y corté el vídeo. Tras limpiarlo todo, me acosté exhausto.
Al día siguiente (domingo), me levanté en cuanto pude, a las 14:30 ya que dormí como nunca, comí lo rápido que pude y me puse con el ordenador para tratar de pasar el vídeo de la cámara al móvil. Tras trastear un rato, lo conseguí y mientras se transfería el vídeo, metí las fotos que me envió Raquel en el ordenador también. Después de eso hice mas bien poco, solo pensar en aquellas fotos. Al llegar la noche, con mi vídeo en mi móvil, le mandé un mensaje a modo de agradecimiento: "Raquel, gracias por tu regalito, me ha encantado, supongo que ya lo sabías pero quiero enseñarte lo mucho que he disfrutado mientras las veía.", y en el siguiente mensaje, el vídeo. Serían ya las 23:30, por lo que sin nada más que hacer, me acosté esperando su respuesta.
Raquel me mandó unas fotos subidas de tono que yo respondí con un vídeo a modo de agradecimiento, así que pasado el fin de semana volvemos a encontrarnos.
Lunes por la mañana, temprano a las 9:00 me levanté y bajé a desayunar con las medias de color rojo intenso transparentes, sin nada debajo, y una camiseta. Entré en el comedor y me dispuse a prepararme el desayuno, en ese momento llega Raquel, entra allí mismo, deja sus cosas e inmediatamente se acerca a un enchufe y pone a cargar su movil. No me fijé en ella hasta que se me acercó para darme los buenos días, entonces fue cuando me volteé para responderle pero se me cortó la frase en cuanto me giré y la vi. Traía un vestido de un color naranja muy claro, muy corto, muy escotado, muy suelto y además sin nada de ropa interior, por lo que al agacharse se le podían ver las tetas perfectamente y por detrás deja ver claramente el culo y el coño. También traía unas pequeñas bolsas que al parecer contenían ropa y justo antes de preguntarle qué llevaba en ellas, comenzó a desnudarse ahí mismo, se sacó con cuidado el vestido por la cabeza dejando al descubierto cada parte íntima tras el vestido, abrió la bolsa y sacó unas cuantas prendas. Cogió un tanga rojo de hilo y se lo puso lentamente, acomodando el diminuto triángulo de tela entre los labios de su chochito que supuestamente debía cubrir su sexo pero dejaba a la vista los labios a ambos lados del tanga, después tomó un liguero blanco con sus correspondientes medias y se sentó para ponérselas sensualmente atenta a mi mirada y a mi creciente empalme bajo las medias, en cuanto se colocó perfectamente las ligas cogió un vestidito blanco también, muy corto, bastante ceñido y con botones de arriba a abajo, de los cuales dejó sin abotonar los 4 primeros, dejando abierto hasta por debajo de los pechos y para rematar, de la otra bolsa, sacó unos tacones rojos también, muy exóticos, se los calzó, se puso en pie y se quedó mirándome cómo babeaba.
+Te gusta mi nuevo uniforme?
-Emmm... Que?
+Ya veo que te gusta, tanto que te ha dejado sin palabras no?
-Que si me gusta!? Me encanta! No sé como describir cómo me siento ahora.
+Me alegro, a mi también me encantan esas medias que llevas.
-Pues cuando quieras te las dejo!
+Vale, vale, te tomo la palabra. Por cierto, te llegó algo al movil el viernes por la noche?
-Claro! Si te respondí ayer.
+Ah sí? Es que se me quedó sin batería el movil y por eso lo estoy cargando ahora. Voy a ver qué me mandaste.
-Ahora?
+Si no te importa...
-Claro que no... adelante.
+Bien, a ver... Parece que te gustó mi regalo no? Tu tambien me has preparado algo? Anda, un video?
-Emm, sí... Míralo ahora o si quieres mejor en tu casa.
+No, no, me apetece verlo ahora...
Acto seguido abrió el vídeo y se sentó para verlo. Los primeros 2 o 3 segundos puso una cara como extrañada, pero enseguida comprendió el contenido del vídeo. Me miró, me sonrió y volvió la mirada a la pantalla. Después de unos segundos se reclinó sobre la silla, se sacó una teta y empezó a manosearla, luego comenzó a bajar lentamente la mano desabotonando un botón tras otro hacia su chochito y a acariciarlo sobre el tanga para poco más tarde apartárselo y masturbarse justo enfrente de mí. Yo, sentado frente a ella, empecé a masturbarme bajo las medias mientras disfrutaba del espectáculo, ella levantó la mirada y me vió observándola a menos de un metro y me acercó sus pies a mi polla, con los que me froté de todas las maneras posibles y llegando a pajearme con uno de ellos mientras el otro lo olía y lo lamía. Nunca me había planteado llegar a tal fetichismo de pies, pero en ese momento lo estaba disfrutando por primera vez.
Después de unos minutos entre gemidos, cerca del final del vídeo, acabamos casi a la par y haciendo que me corriera tanto en sus medias como en las mías, la única diferencia era que en las mías se notaba más la corrida debido al intenso color rojo.
+Rafa, me ha encantado el vídeo, de verdad...
-Me alegra escucharte decir eso, de hecho te lo había dedicado.
+Ya, ya lo te visto.
Tras esto, un silencio entre suspiros y miradas, cogí un par de servilletas para limpiar ambas medias para después echarlas a lavar y subir a terminar de limpiarme y cogerme las medias de rejilla azules. Cuando acabé baje de nuevo pero ésta vez con el ordenador y como se me pasaron las ganas de desayunar, me senté en el salón para navegar un rato por internet. Un par de horas después de acomodarme se acercó Raquel al salón.
+Te has cambiado las medias?
-Sí, para no ir con las otras corridas.
+Ni pantalones ni nada no? Qué tío.
-Por supuesto, la polla a la vista como a tí te gusta.
+Bueno, acabo de limpiar y ordenar tu cuarto.
-Y bien?
+He visto una mancha en la cama. Ésa mancha es por lo que grabaste en el vídeo?
-Pues si no recuerdo mal... Creo que sí, pero intenté limpiarlo al acabar.
+Vamos que es semen en toda regla, no?
-Emm... Sí.
+Jaja, vale, vale. Ahora cada vez que vea el rastro voy a acordarme del vídeo e imaginarte a ti tumbado en la cama masturbándote mientras miras las fotos que te envié...
-Para que cuando no esté en casa, te acuerdes de mí de buena manera
+Bueno voy a seguir haciendo cosas.
Después de eso, volví a lo mío en internet durante una hora o así. Llegando a la hora de irse Raquel me acerque a la cocina donde estaba ella aún con ese uniforme tan sexy que hizo que se me empalmara de nuevo y se me escapara entre los hilos de las medias.
-Raquel, podrías dejarme preparado algo de comer para luego?
+De hecho ahora mismo iba a acercarme a hablarte de eso. Mira como voy a estar sola en mi casa y ni tengo ganas de coger el bus ni de cocinar para mí sola, que te parece si me quedo hoy aquí y ya empalmo con el turno de tarde?
-Me parece perfecto, así no me aburriré ni tendré que cocinar.
+Bueno pues voy a tomarme un descanso porque ya he acabado con las cosas del turno de mañana
-Como quieras, voy a estar en el salón por si quieres venirte.
+Vale voy a hacer unas cosillas y voy enseguida.
Entonces me di la vuelta, me volví al salón y seguí mirando cosas en internet. Algunos minutos después se acercó Raquel al salón y sentó a mi lado con su móvil. De vez en cuando levantaba la mirada del móvil y miraba lo que yo hacía en el ordenador, entonces me puse a pensar en sus fotos. Las abrí una tras otra para enseñárselas en mayor tamaño.
-Mira, Raquel, tengo tus fotos en el ordenador, aquí se ven mejor.
+Desde luego! Qué vas a hacer con ellas?
-Pues no sé, pero no dejar de mirarlas lo primero.
+Te has masturbado mirando las fotos alguna otra vez a parte de la del vídeo?
-No, más que nada por que el vídeo lo grabé hace pocos días, pero como las tengo en el móvil, cada vez que las veo me entran ganas de hacerme un buen pajote a tu costa.
+Me gusta, me gusta, pero sólo vas a limitarte a pajearte con ellas?
-Pues ahora que lo dices, se me está ocurriendo algo... Espera y verás.
Configuré los fondos de pantalla para poner sus fotos como presentación de fondo que cambiaban cada pocos segundos. Hecho esto, le dí un golpecito para que mirara al ordenador, levantó la mirada y sorprendida y sonriente me miró.
+Como!? Cómo has puesto las fotos de fondo?
-No tiene mucho misterio, jeje... Ahora puedo tenerte desnuda en el ordenador, jaja
+Qué malo eres... Aunque las fotos se ven de lujo. Ahí tienes mi chochito en grande depiladito exclusivamente para las fotos.
-Tienes un chochito precioso! Anda mira, con ése modelito estás para comerte.
+Sí, me encanta ese conjunto y me salió baratísimo.
-Vaya chollo entonces... Ah, mira! Ésta es la que más me gusta, que sales con el consolador ese. No sabía que usaras eso.
+Pues no sabes cómo me lo paso con él...
-Y qué casualidad que tiene casi el mismo tamaño que mi polla... En qué pensarías el día que te lo compraste.
+No voy a responderte a eso...
-Como sea lo que pienso... No tenía ni idea de que te gustaba tanto.
+Aún hay cosas que no sabes de mí, jeje...
-Ya veo, pero poco a poco las estoy descubriendo.
+Sip. Por cierto déjame tu móvil que haga una llamada, es que el mío no se que le pasa que no me deja.
-Sí, sí, claro toma.
+Voy a salir un momento a llamar.
Entonces salió al jardín a hacer la llamada y vi que dejó su móvil al lado del ordenador, lo cogí y supuse que tendría un código de bloqueo, pero no, así que decidí hacerle una pequeña broma. Entré en su galería de fotos y vi que había muchas fotos de ella misma desnuda, pero no podría pasármelas todas antes de que volviera, así que busqué las fotos de mi polla que le mandé y escogí una en la que se veía entera y bastante bien y la configuré como fondo de pantalla. Justo cuando volví a bloquear el móvil y dejarlo en la mesa, entró ella en el salón de nuevo. Me dio las gracias por dejarle llamar y me lo dio en mano, se sentó y cogió el suyo y a la vez que yo desbloqueaba el mío, ella desbloqueaba el suyo y en ese momento nos miramos mutuamente sorprendidos. Ella había hecho lo mismo que yo con su móvil y de fondo de pantalla yo tenía una foto de su coño bien de cerca, hubo un corto silencio y nos echamos a reír.
+Madre mía, mira que casualidad y no es que sea una broma habitual!
-Para nada! Yo que creía que iba a ser una broma única y vas tu y me copias...
+Pero qué dices! Por qué te crees que te he pedido el móvil? Mira a ver si he hecho alguna llamada.
-Es verdad! No hay ninguna llamada... Anda que, la verdad es que se me acaba de ocurrir.
+Entonces me has copiado tu.
-Ya, por cierto he visto todas las fotos que tienes desnuda en la galería de imágenes.
+Cómo te atreves! Es broma, si te ha gustado alguna te la paso. Además ya decía yo que antes de irme no estabas empalmado y a la vuelta te he visto la polla muy tiesa.
-Es que no me ha dado tiempo, entre los nervios y que no tenía la intención de pararme a mirarlas pero lo poco que he visto me ha gustado mucho y además no puedo ocultar el empalme de ninguna forma...
+Pues toma, míralas y me dices si te gusta alguna. Es que claro con esas medias encima de rejilla pues como que no van a sujetarte la polla.
-Claro, se me cuela entre los hilos y como no me ponga algo encima... Bueno, voy a hacer una cosa, las paso todas al ordenador y ya elijo ahí que se ven mejor.
+Si las quieres todas, no tienes más que pedírmelo, tontín...
-Era para no ser desconsiderado, jeje.
+Si ya lo has sido cogiéndome el móvil para rebuscar entre mis fotos. Pero si te las doy me vas a prometer que pondrás todas las fotos que tengas mías como fondo de pantalla para el ordenador.
-Dicho y hecho. Dame que me las pase.
+Toma. Por cierto, me gusta como queda tu polla de fondo en mi móvil, creo que lo voy a dejar así, jeje.
-Y a mí más cómo queda tu coñito en el mío y además esa foto no la tenía. Te has hecho más fotos?
+Emm... Bueno, sí, alguna que otra. Échale un vistazo a las fotos.
-Estas 4 fotos han sido de ahora? Pues me voy a poner ésta que sales con los dedos dentro del chochito, que me gusta más, con tu permiso.
+Claro, hijo, es tu móvil. Bueno, voy a ir preparando algo para comer que ya va siendo hora.
-Vale, yo me quedo aquí disfrutando de tus fotitos... jeje.
En ese momento se levanta, se coloca bien el vestido y las medias y se fue a la cocina. Yo empalmado sentado en el sofá delante del ordenador, con la polla saliendo entre los hilos de las medias pensé en masturbarme pero me contuve. Estuve mirando cosas alrededor de una media hora, hasta que Raquel me avisó para comer. Mientras comíamos veíamos la televisión y charlábamos sobre las fotos. Al acabar me senté otro rato en el salón para descansar pero Raquel se acercó para preguntarme si quería tomar un rato el sol con ella, a lo que respondí afirmativamente sin pensármelo dos veces. Cogí un bañador mientras ella preparaba las toallas y la crema. Salimos al jardín y me quedé mirándola un ratito disfrutando de su modelito antes de que se lo quitara.
-Con qué vas a tomar el sol? Tienes bikini o algo?
+Que va, me lo quito todo que no me gusta que me queden marcas de sol en el cuerpo
-Emm... yo me he cogido un bañador, pero en realidad no se ni por qué.
+No hace falta que te lo pongas si no quieres, además ya estoy acostumbrada a verte desnudo.
-Vale, pues entonces no me pongo el bañador, no?
+Bueno, como tu quieras.
Mientras me desvestía, miraba cómo Raquel lo hacía tambien. Se abría poco a poco el vestido, dejando al aire sus preciosos pechos y el tanga, acto seguido se sentó en una silla para quitarse las medias y después el tanga. Totalmente desnuda, se echó sobre la tumbona boca abajo y me pidió que le echara crema por la espalda y yo boquiabierto acepté. Nervioso me acerqué a ella por un lado y sin quitarle los ojos del culo fui dejando caer una fina línea de crema a lo largo de la espalda y empecé a masajearle los hombros, la nuca y el resto de la espalda. A medida que me acercaba al culo, me empalmaba más y más, cosa que ella notaría porque me ofreció a ponerle crema en el culo y las piernas. Cómo no, no tardé en verter más crema en cada cachete y cada pierna. Respiré hondo, acerqué mis manos a su redondo culito y comencé a masajear lentamente, entreteniéndome en cada centímetro de ése culo, apretándolo, acariciándolo y volviendo a apretarlo. Cuando fui a untarle la crema de las piernas, me fijé que se le veía claramente el conejito desde donde yo estaba, así que no podía quitarle ojo mientras las manos estaban en otro lado y cuando acabé con las piernas, se giró Raquel.
+Ya has acabado?
-Emm... no, no, espera un momento.
+Pero ya me has echado crema en todos sitios no?
-No, dejame un momentito, túmbate.
+Vale, pero no me eches más crema en el culo que ya te has tirado bastante rato masajeándome el culo que lo he notado.
-Ya lo sé, es que...
+Tranquilo, no importa.
Volví a coger aire, me eché una gotita de crema en los dedos índice y corazón y los acerqué a su chochito. Estuve acariciando su chocho durante unos segundos mientras veía cómo se retorcía del gusto antes de que me cogiera la mano y se girara.
+Para, ***************... Échame crema por delante también, ya tendrás tiempo luego de hacer eso.
-Es que tenía que hacerlo...
Me sonrió, me hizo un gesto para que le echara crema también por delante y cerró los ojos. Empecé esta vez por las piernas hasta las ingles y luego me fui al pecho. Le eché crema alrededor de los pezones y en el vientre y se la restregué lentamente, acariciando y masajeando los pechos durante un buen rato. Después de un par de minutos masajeando el torso, me volvió a coger las manos pero ésta vez para acercármelas a su coño, así que cogí un poco más de crema y se lo restregué en la rajita. No podía empalmarme más y casi iba a correrme sin tocarme si quiera, mientras ella me guiaba los dedos sobre su coñito y gemía suavemente y antes de correrme se paró, se enderezó y me soltó las manos.
+Perdona Rafa, es que estoy... mejor túmbate que te eche crema.
-Uff, estaba apunto de correrme.
+Lo sé, yo casi que también, por eso mejor he parado.
-Se me ha nublado la vista y no se cuanto tiempo he estado ahí abajo.
+Suficiente tiempo.
Entonces me tumbé bocabajo para que me echara crema en la espalda. No tardó mucho en acabar con la parte de atrás, después me dio unos golpecitos para que me volteara y me echara crema por delante. Como era obvio estaba empalmado, pero no hizo ningún caso a eso mientras me untaba la crema. Cuando había acabado con las piernas y el pecho, se levantó un momento, supuse que iría a echarme más crema, pero todo lo contrario, fue a limpiarse las manos. A lo mejor no iba a volver a echarme crema en la polla por lo de antes, así que me dispuse a enderezarme cuando me agarró por el hombro y me tumbó de nuevo, se arrodilló frente a mí, me cogió la polla con ambas manos y comenzó a masajearla. Me recosté acomodándome sobre la tumbona con los ojos entreabiertos para no perderme detalle de lo que hacía. Después de unos minutos masajeando la zona agachó la cabeza lentamente, no me creía lo que iba a hacer. Abrió la boca y se la introdujo suavemente todo lo que pudo mientras seguía jugueteando con las pelotas y acariciaba la base de la polla. Con movimientos lentos pero placenteros me succionaba el glande y lamía el resto. No tardé en correrme, pero ella no apartó la boca dejando que me corriera en su boca, reteniendo todo el semen en ella levantó la cabeza, me miró y dejó caer un hilo de semen desde su boca hasta mi polla y cuando no le quedaba más en la boca, se volvió a acercar a mi polla para volver a lamerla, limpiarla y tragarse el semen. Una vez más levantó la cabeza y me miró mientras se acercaba lentamente a mi cara. Me acercó sus labios a los míos y me besó como nunca nadie lo ha hecho compartiendo conmigo el poco semen que le quedaba en la boca a la vez que exploraba con su lengua todo el interior de la mía. Tras unos segundos de pasión, se levantó y se puso de espaldas a mí, me acercó su culo a la cara y se arrodilló de manera que su chochito quedaba sobre mi cara mientras que la suya estaba sobre mi polla. Acto seguido pegó su culo a mi cara y cerró las piernas, quedando mi cabeza atrapada por sus muslos y su coño. Como fue la primera vez que hice algo así, como loco lamía y lamía sin descanso cada milímetro de ésa zona que quedaba sobre mi boca y Raquel por su parte me pajeaba y mamaba entre gemidos.
Durante casi media hora estuvimos en ese plan, hasta que se derrumbó sobre mí, exhausta ella y exhausto yo, nos separamos y tomamos el sol por separado, cada uno en su hamaca aún desnudos hasta que nos dormimos. No pasó más de una hora cuando Raquel se despertó, se levantó y entró en casa sin decir nada, pero a los pocos minutos estaba de vuelta.
-A donde has ido?
+Perdona, hijo, tenía que ir al baño.
-Ah vale...
+Te bañas un rato conmigo?
-Claro! Además estoy empezando a asarme de calor con el solano que hace.
+Y que lo digas.
En ese momento, se lanzó al agua tal cual estaba, desnuda. Yo, sin pensármelo dos veces, me lancé tras ella buceando durante unos segundos hasta donde estaba ella y, bajo el agua, me acerqué por su espalda para agarrarle por el culo y pegarme a ella, restregando mi polla por su trasero y manoseando sus tetas con ambas manos durante unos segundos antes de que Raquel nadara hacia el otro lado de la piscina "huyendo" de mí. Pasamos alrededor de un cuarto de hora persiguiéndonos y toqueteándonos hasta que se quedó en una esquina cansada de tanto nadar mientras yo descansaba en la escalerilla.
+Estoy ******... Hace mucho que no me pongo a nadar durante tanto rato.
-Yo también y eso que tenemos la piscina puesta todos los veranos.
+Pero si los años anteriores también te has bañado, que te he visto yo.
-Ya pero para echar el rato, no para nadar como ahora.
+Amm... Por cierto, no teníais unos flotadores y churros de piscina?
-Sí, creo que están en el garaje. Espera que voy a buscarlos.
+Voy contigo.
Estuvimos buscando los flotadores durante un ratito y finalmente en una caja algo grande encontramos todo tipo de juguetes de piscina: flotadores, pelotas, manguitos, pistolas de agua, tablas, colchones de agua y al lado de la caja tres churros de piscina. Cogimos los flotadores, las pelotas, los colchones y los churros y el resto lo dejamos en su sitio. Antes de meterlos en la piscina teníamos que hincharlo todo, por su puesto, y tras unos minutos hinchándolo todo y lanzarlo a la piscina, sin casi aire en los pulmones, nos tiramos de nuevo al agua. Yo me subí a uno de los colchones y ella se sentó en un flotador que, al ser un flotador bastante grande, se colaba casi por completo, con su culo entero dentro del agua y la mitad de sus piernas por fuera del flotador, pero se mantenía encima gracias a unas asas de plástico a las que se agarraba como si no hubiera mañana. Durante unos minutos estuvimos en silencio y tomando el sol tranquilamente, hasta que me dio por girarme para mirar a Raquel y entre movimientos puse todo el peso en un lado del colchón y volqué. Ella se echó a reír, así que me acerqué para volcarle el flotador pero se agarraba con tanta fuerza a él que no pude tirarla al agua así que me rendí, me retiré un poco y cogí un par de churros para pegarle con ellos.
El hecho de darle con el churro en la cara, en las tetas y en las piernas hizo que me entrara un calentón de repente, así que dejé los churros y me metí bajo el agua sin decir nada. Durante unos segundos estuve rondando cerca de ella cual tiburón buscando la manera de tirarla al agua, pero en ése momento vi la luz, en serio, vi la luz entrando por el hueco que Raquel dejaba entre sus piernas y el flotador, un hueco perfecto para una cabeza, la mía. Buceé hacia arriba siguiendo la luz y saqué la cabeza justo por aquel hueco y sin perder ni un segundo comencé a lamerle el chochito empapado por el agua. De primeras dio un pequeño salto por el susto pero enseguida me agarró la cabeza y me empujaba contra su coño para que me lo comiera entero y como yo tenía las manos libres, con una manoseaba su culo y con la otra me pajeaba, mientras que ella con una me sujetaba la cabeza bien fuerte y con la otra se manoseaba las tetas. Cuando estaba apunto de correrme, a Raquel le dio un espasmo tan fuerte que se encogió y se coló por el agujero del flotador haciendo que cayera al agua y en un intento por volver a la superficie pataleó en todas direcciones debido al susto. Soltó patadas y manotazos a diestro y siniestro dando la casualidad de que en una de las patadas acertó a darme en los huevos. Me entró tal mareo en ése momento que estuve a punto de ahogarme debido a que perdí las fuerzas por el golpe, menos mal que se dio cuenta y me sacó de la piscina como pudo... qué menos podía hacer después de patearme las pelotas, no?
+Perdona hijo, es que iba a ahogarme y del susto he empezado a moverme y te he dado.
-No, si ya...
+Bueno pero también ha sido tu culpa, si no me hubieras hecho el cunilingus no me habría caído.
-Venga ya! Si te ha encantado.
+Vale, sí, la verdad es que me ha gustado mucho. Pero y a ti a parte de la patada?
-Si no fuera por la patada ahora estaría más tranquilo, pero sí a mí también me ha encantado, siempre me gusta hacértelo, por mí me pegaba a tu chocho y te lo comía a todas horas.
+Tanto te gusta?
-Es que... es tan suave y a veces tan húmedo y calentito que me lo comía literalmente, pero entonces sólo podría saborearlo una vez, así que me gusta lamerlo para no desgastarlo.
+Ay! Qué tonto éres, no sabía que un simple chocho podría ser gran cosa.
-Si tu supieras lo que daría yo por ése coño...
+Pues que sepas que lo tienes a tu disposición cuando quieras.
-De verdad? Qué gran regalo! Y que puedo ofrecerte yo a cambio?
+Bueno tu pollita tampoco está nada mal, eh?
-Si pero eso es otra cosa, además no es tan grande como me gustaría...
+No es la más grande que he visto, obviamente, pero no es tan chica como te parece.
-No? Yo me la veo normal, tirando a pequeña.
+Eso es que estás algo acomplejado, pero no te rayes, tu polla es grande y muy bonita.
-Jeje, gracias, gracias...
+No sabes la de veces que he soñado con ésa polla cuando te exhibías hace un par de años.
-De veras?
+Y tanto... No te decía nada porque eras más pequeño y no es lo normal que a una asistenta le guste tanto la polla del hijo más pequeño.
-Bueno, seguramente mi polla será la única que has visto en ésta casa.
+Pues sí, y me basta y me sobra.
-Qué halago.
+Bueno túmbate y relájate.
-Vale.
Me tumbé en el suelo al lado de la piscina con los pies en el agua mirando al cielo mientras ella seguía nadando y jugueteando con el flotador. Poco a poco se me pasaba el dolor y cada vez estaba más relajado, entre el agua en los pies, el sol en la cara y el viento soplando, me iba a quedar dormido y pensar en la conversación que acabábamos de tener hacía que me empalmara lentamente. Yo no me dí cuenta porque estaba pensando en mis cosas y mirando al cielo, pero Raquel sí se dio cuenta e inmediatamente se dispuso a tomar cuentas en el asunto. De repente dejé de escucharla chapoteando a mi alrededor, así que me incorporé y la busqué, la vi que buceaba hacia mi y tras unos segundos apareció justo delante mía y fue acercándose a mi hasta que su boca quedó sobre mi polla.
+Parece que se te está yendo el dolor y estás comenzando a empalmarte, vamos a tener que hacer algo, no crees?
-Te doy permiso para hacer con ella lo que quieras, seguro que con tu lengua mágica, en unos minutos ya ni me duele.
+Oh... muchas gracias, voy a premiarte como a ambos nos gusta.
Sacó las manos del agua y me acarició las piernas lentamente, subiendo hacia mis huevos. Cuando alcanzó a acariciarme los huevos, se acercó a mi polla y comenzó a lamerla de arriba a abajo antes de metérsela entera en la boca pero de repente paró, se alejó un poco, apoyó las manos en el borde de la piscina y salió del agua lentamente arrastrando todo su cuerpo contra el mío, sus tetas, su vientre, su coño... Se acercaba lentamente a mi cara, lamiéndo todo lo que tenía al alcance de su lengua, hasta mi cuello. Se paró a la altura de mi boca y a una distancia de 5cm un par de segundos y me besó apasionadamente. Mientras, yo le agarraba el culo con fuerza y ella me acariciaba la polla como podía, de nuevo se separó de mi, se puso de cuclillas sobre mi polla, agarrándola y acercándola a su conejo me dijo:
+Qué te parece si...
-Así sin mas? Al aire libre? Nos pueden ver...
+Sí, así me pone más, que mire quien quiera que ya me da igual.
-Y el condón?
+No le des importancia a eso.
-Pues cuando quieras, llevo esperando esto desde hace unos años...
+Pues ha llegado ese día.
-No me puedo creer que esté... que estés... ¡Que estemos haciendo ésto!
+Pues créetelo por que vas a disfrutar como un niño.
Y sin una palabra más de por medio, se sentó sobre mi, siendo penetrada, tras lo que soltó un gemido sin poder contenerse. Se quedó unos segundos quieta asimilando el momento, mientras yo sentía mi polla entrando en su coño lentamente notando sus húmedos y suaves labios y el calor en su interior. Puse mis manos en su culo para ayudarle en los movimientos mientras ella se manoseaba las tetas. Comenzó a moverse y a restregarse contra mi polla con movimientos rápidos, luego lentos y de nuevo rápidos. Subí mis manos a sus tetas a la vez que ella me las apretaba con sus manos sin parar de botar sobre mi. Entre gemidos y golpes de carne escuché a un grupo de jóvenes , tendrían 15 o 16 años por el tono de voz, que pasaban al lado de la casa. Se acercaron a los frondosos pinos que separaban el jardín de la calle y entre los diminutos huecos que dejan sus hojas lograban ver el espectáculo mientras comentaban sin descaro. Desde donde estábamos, unos 2 metros de distancia, se escuchaba perfectamente lo que decían y estoy seguro que desde su posición era lo mismo, pero Raquel no cesaba, ni reducía el ritmo ni la potencia de sus gemidos, parecía que le gustaba que nos mirasen, cosa que me animó a penetrarle más duramente y a aumentar el ritmo. Durante el acto escuchaba comentarios de los chicos y las chicas pero todo sin quitar la mirada de nuestros cuerpos, hasta que Raquel, cansada de botar sobre mi polla, me pidió que cambiásemos de posición. Entonces se tumbó bocaarriba en una de las tumbonas y levantó las piernas, yo me arrodillé ante ella y acerqué mi cara a su coño, unos cuantos lametones para rehumedecer la zona y un par de dedos para mantenerla cachonda, después me acoplé de frente a ella con sus piernas sobre mis hombros y empecé a penetrarla de nuevo. Me volvió a coger las manos para apretármelas contra sus tetas, poco después encogió las piernas, quedando sus pies a la altura de mi pecho, liberé una mano de sus tetas y agarré una de sus piernas para lamerlas desde la espinilla hasta la punta de los dedos, durante unos minutos estuve jugueteando con mi lengua entre los dedos de los pies, la planta y el talón, intercambiando entre un pie y el otro. Tras chupetear cada centímetro de ambos pies, bajó las piernas y se giró hacia un lado, el lado que daba a los pinos, por lo que quedaba de cara a los chicos, dejándoles ver perfectamente las caras que ponía de gusto, sus tetas y una parte de su coño. Gemía sin parar, sin dejar de mirar a los jóvenes y sin dejar de pedirme más y más hasta que le avisé de que iba a correrme, me separé de ella, me incorporé y se acercó de rodillas a mi polla para lamerla. No tardé en correrme sobre su boca, su nariz y un poco por el resto de su cara, inclyendo el pelo y durante unos segundos después de correrme seguía chupándome la polla y absorbiendo todo el semen que me quedaba. Acto seguido, con dos dedos se recorrió la cara para coger todo el semen que le quedaba y llevárselo a la boca para en un segundo tragárselo todo, luego me agaché quedando a la misma altura que ella y la besé. De nuevo, jugueteamos con nuestras lenguas con el poco semen que le quedaba en la boca, llegando a cada rincón de ambas bocas, compartiendo una mezcla de semen y saliva que, una última vez, me succionó lo que quedaba en mi boca y se lo volvía a tragar. Justo después nos tumbamos de cara al cielo uno al lado del otro para descansar y en ése momento los jóvenes se alejaron entre comentarios impresionados por lo que acababan de ver.
+Ha sido increíble... Me has impresionado.
-Ya, lo he supuesto por la forma que gemías.
+Lo sé, me era imposible contenerme. En un principio he intentado no hacer mucho ruido, pero ha llegando un momento en que no podía aguantarme más.
-Sí, lo he notado, en un momento como que has soltado un suspiro y has empezado a gemir con más ganas.
+Exacto, ya es que no podía, que me escuchase quien sea que me daba igual.
-Y a mí que me ha encantado. Me gusta como gimes, son gemidos muy... dulces, eróticos, sensuales... nose...
+Sí, oish... que vergüenza, pero gracias.
-Estoy seguro de que algún vecino nos ha oído.
+Bueno, más bien me han oído a mí pero me da igual, ha sido un momento muy especial y eso es lo que importa.
-Por cierto, te has dado cuenta de los jóvenes que había antes aquí al lado?
+Claro, por qué te crees que me he girado hacia los pinos, por amor a la naturaleza?
-Aahh... Qué guarrona, creo que eran demasiado jóvenes para ver esto no?
+Nah... Si ya los chicos con el internet pueden ver porno a todas horas. Acuérdate de hace un par de años, estabas con el porno a todas horas.
-Sí, bueno... Pero de todas formas no solo había chicos, también me ha parecido escuchar a un par de chicas.
+Sí, de hecho cuando estaba de cara a ellos, he visto como a 3 chicos y 2 chicas, y ninguno de los 5 paraba de mirar.
-Normal, si se lo enseñas todo...
+Estoy casi segura de que no ha sido ni la primera ni la segunda vez que han visto a una mujer y un hombre desnudos.
-Bueno, quién sabe, pero follando? A lo mejor alguno de ellos se ha quedado traumatizado.
+Lo dudo, bueno ya va siendo hora de ponerme a hacer tareas.
-Vale, pues yo me voy a dar una ducha que después de haber estado en la piscina y sudando mientras lo hacíamos, se me ha quedado el cuerpo algo raro.
+De verdad...
-Vas a ducharte tu? Si quieres dúchate primero que yo no tengo nada que hacer.
+No sé... En realidad no debería de ducharme aquí, supuestamente estoy para limpiar no para gastar.
-Bueno... como yo voy a ducharme de todos modos... emm... podrías...
+Podría...?
-Ducharte conmigo? Así no gastas agua.
+La verdad, después de haber follado no hay nada de malo en ducharnos juntos, así que vale, nos duchamos juntos.
-Bien!
+Pero no me hagas cositas que tengo que ponerme ya con la colada y eso.
-Vale, vale, a ver si puedo contenerme aunque... no te prometo nada.
+Hay que ver, cómo eres... Anda vamos que se me hace tarde.
Después de recoger las cosas, es decir, las toallas, la crema y la ropa, nos dirigimos a la ducha. Como íbamos totalmente desnudos, de camino al baño le di una palmadita en el trasero y corrió hacia el interior de la casa, dejó su ropa en el salón y sin más demora, nos encerramos en el baño. Pusimos el agua a una buena temperatura, es decir, templada tirando a caliente ya que después de la fría agua de la piscina, una ducha calentita sienta de lujo. Primero entró ella, mientras yo... cambiaba el agua al canario... Estando inmóvil ella bajo el chorro de agua, me metí detrás suya y tras varios intentos de apartarla del agua me decidí por pegarme a su espalda para poder disfrutar del agua yo también. En un principio me agarré a sus hombros y me relajé unos segundos antes de darme cuenta de la increíble vista que tenía desde esa posición, sus majestuosos pechos con sus puntiagudos pezones empapados por el agua. En ese instante bajé las manos a su abdomen empujándola suavemente hacia mí, apoyó sus manos sobre las mías y comencé a empalmarme lentamente sobre su culo. No tardó en darse cuenta de lo que le presionaba el trasero, por lo que me agarró las manos y me las puso en sus tetas y tras eso, bajó sus manos hasta llegar a mi polla, empezó a pajearme sensualmente y con la misma delicadeza fui bajando una de mis manos hacia su chochito a la vez que le besaba el cuello. Estuvimos masturbándonos el uno al otro varios minutos hasta que paró, se giró con la mano aún en mi polla y me dió un pequeño beso.
+Me estoy poniendo muy caliente, no tenía pensado hacer esto en la ducha otra vez pero hijo, sabes como provocarme.
-En serio? Quieres que echemos otro?
+Qué demonios! Con lo cachonda que me estás poniendo ahora... Ya estás tardando en metérmela.
-Encantado de la vida.
No se lo pensó ni un momento, se giró, se inclinó hacia adelante levemente, se apoyó en la pared y con una mano me cogió de la polla para ella misma metérsela en el coño, de nuevo volví a notar la presión dentro de su coño sobre mi polla y el calor que desprendía por ahí junto con el agua caliente. Acto seguido, se llevó un par de dedos suyos a al clítoris para juguetear con él mientras yo le penetraba lentamente y con las manos le acariciaba las tetas a la vez que le besuqueaba los hombros. Todo esto bajo el chorro de agua y entre el sonido del agua al caer sobre nuestros cuerpos y sobre el suelo de la ducha y de nuevo entre gemidos, algo más controlados y suaves, más romántico. Unos segundos antes de correrme me separé de ella y la puse de cara a mí, se agachó y la rocié con mi semen por todo su pecho que no se mantuvo más de un par de segundos antes de escurrirse con el agua. Justo después me metí bajo el agua para darme un último remojón antes de salirme mientras ella descansaba apoyada sobre la pared aún bajo el agua. Me sequé y salí del baño hacia mi habitación para coger algo de ropa, algo normal: unos bóxers y un pantalón corto. Bajé de nuevo y Raquel aún estaba en el baño así que me senté en el salón a ver la tele un rato pero me dí cuenta de que la ropa que dejó en uno de los sofás ya no estaba, por lo que estaría vistiéndose. 10 minutos después de sentarme a ver la tele, salió Raquel del baño pero no le di ni la más mínima importancia, cogió un cubo y subió a la terraza a por la colada mientras yo seguía mirando la televisión. Unos minutos más tarde la escuché bajando por las escaleras, silbando y con el cubo lleno de ropa, le miré y me quedé atónito, ¡Iba totalmente desnuda! Así que no tardé en acercarme a la cocina donde dejó el cubo, cuando me quedé sin palabras, lo único que vestía eran las medias blancas con su liguero y los tacones rojos, ni el vestido ni si quiera el tanga, nada, todo al descubierto y cuando le miré a la cara, se había pintado los labios de color rojo muy intenso. Cuando me vió, me miró sorprendida.
+Ha pasado algo?
-Pues sí, que me acabo de dar cuenta que ibas desnuda.
+Bueno ya me has visto hace un ratillo, no sé de qué te sorprendes...
-No, ya pero me refiero a subir a la terraza en pelotas.
+No, en pelotas no, llevo las medias que tanto te gustan...
-Ya pero no llevas nada más, éso no cuenta como vestida.
+Bueno...
-Y ese pintalabios tan erótico?
+Te gusta? Lo he traído con el vestido pero se me ha olvidado ponérmelo ésta mañana.
-Me ponen mucho los labios llamativos.
+Pues aquí los tienes.
-Bueno y cómo es que te ha dado por subir a la terraza desnuda?
+No sé, no tenía ganas de vestirme y me he subido tal cual.
-No te ha visto nadie?
+No lo sé, no me he parado a mirar si habia alguien, sólo me he limitado a recoger la colada.
-Me gustaria haber visto la cara de el que te hubiera visto.
+Y a mí...
-Ya no vas a vestirte en lo que queda de tarde?
+Quieres que me quede así? No me importa, además me siento muy cómoda como estoy.
-Que si quiero!? Te ruego, que te quedes así!
+Vale, vale, jeje, pues así me quedaré, pero tu también tienes que poner algo de tu parte.
-Pide lo que quieras.
+Cógete tus medias medias rosas con liguero y nada más. Y así vamos igual.
-A sus órdenes.... Ahora vengo.
No tardé en subir a mi habitación y ponerme las medias pero el liguero se me resistía, por lo que bajé de nuevo para que me ayudara a ponérmelo. Llegué al comedor y Raquel estaba ya planchando la ropa, me acerqué a ella y le enseñé las ligas, así que no tuve que decir más palabra para que entendiera el problema.
+Qué pasa? No puedes ponerte las ligas?
-No, no sé por qué si ya me las he puesto más de una vez, pero ahora se me resisten y no puedo engancharlas bien.
+Espera que te ayudo. Ponte de espaldas que te ponga primero las de atras y así las de delante no cuesta nada ponértelas.
-Como tu digas, tu que sabrás más de esto, supongo.
+Pues claro hijo, cómo un hombre va a saber más de ligueros que una mujer.
-No si ya...
+Bueno gírate que las de detrás ya estan puestas.
-Mande!
+No has tardado nada en empalmarte, eh?
-Y que lo digas, eso de que estés sólo con las medias, unos tacones y labios porno, a la altura de mi polla, mientras yo visto lo mismo... No sabes como he soñado con momentos como éste...
+Sí? Pues mira que suerte tienes.
Nada más acabar de ponerme las ligas, me agarró la polla con una mano y se la metió entera en la boca, haciendo que me flojearan las piernas estando a punto de caerme al suelo. Sólo lo hizo una vez, se enderezó y volvió a lo que estaba antes. Como si no pasara nada raro entré en la cocina para prepararme un sándwich y ver la tele un rato mientras hablábamos y aun estando la tele puesta, no dejaba de mirar a Raquel, sus tetas y su chochete, tan sexy, provocativa y exhibicionista.
+No se te hace raro estar en una misma habitación con una mujer con la misma ropa que tú?
-Más bien, yo con la misma ropa que ella. Y sí, se me hace raro pero me encanta poder compartir contigo mi fetiche y que no te m*****e e incluso te guste.
+Bueno tengo que decirte que al principio me parecía de lo más extraño y es normal, no se ven todos los días jóvenes exhibicionistas y fetichistas.
-Pero llegó a m*****arte?
+Que seas fetichista no, lo del exhibicionismo tampoco demasiado, al final me acostumbré. Lo que si me m*****ó un poco fue que me grabaras en vídeo mientras me cambiaba en el baño.
-Ah, que lo sabias?
+Sí, no sé cuantas veces me grabaste antes de darme cuenta, pero habré visto unas 7 veces la cámara escondida.
-De verdad? Porque creo que grabé unas 8 o 9 veces nada más.
+Entonces me di cuenta bastante rápido.
-Sí, la verdad es que sí, vaya vista que tienes, y perdona por hacerlo, pero en ese tiempo solo pensaba en encontrar la manera de verte desnuda.
+Pues lo conseguiste, porque recuerdo que más de una vez me quedé desnuda mientras me cambiaba.
-Sí, es verdad. Pero y si sabías que te grababa, por qué no me dijiste nada?
+No supe cómo reaccionar cuando vi la cámara la primera vez. Ése mismo día en mi casa recuerdo que estaba dispuesta a echarte una bronca pero al día siguiente se me pasó en cabreo y no pude darte la charla.
-Joder y yo tan convencido de que era un perfecto voyeur... Y si tanto te m*****aba, por qué empezaste a desnudarte sabiendo que te grababa?
+Creo que fue a la cuarta vez o así cuando me empezó a dar un poco de morbo el que me espiases y pensar en que te masturbarías mirándome desnuda despertaba algo de curiosidad en mí.
-Pues que sepas que me he masturbado bastante mirando esos vídeos. No me podía creer que hablara contigo, habiéndote visto desnuda un par de minutos antes y haberme tocado mirándote.
+Y aún tienes los vídeos guardados?
-Por supuesto, todos los vídeos que grabé en el baño y las fotos que me mandaste las voy a guardar para siempre.
+Pues me gustaría verlos, a ver con qué te conformabas para masturbarte tanto.
-Tanto?
+Claro hijo, que tantas servilletas llenas de semen, acaban oliendo.
-Joder ya sabía yo que eso daba demasiado el cante.
+Y por cierto, recuerdas que alguna vez te pillé masturbándote antes de que te empezaras a exhibirte?
-Sí, pero no sabía que te habías dado cuenta de que me estaba masturbando.
+Pues una de las veces, entré en tu cuarto y me parece que tenías los cascos puestos y estabas mirando uno de los vídeos que grabaste mientras me cambiaba en el baño y el hecho de verme desnuda en tu pantalla del ordenador y verte mirándome desnuda hizo que se me cortara la respiración, luego cerré la puerta y volví a abrirla haciendo ruido suficiente para que te dieras cuenta de que estaba detrás tuya.
-Ahora que lo dices, seguramente sería esa ocasión, pero estaba apunto de empezar a pajearme cuando oí un ruido pero creí que era de el vídeo, por eso ni me giré ni nada, y estaba viendo una de las grabaciones tuyas.
+Pues eso es lo único que me m*****ó al principio y alguna vez me dieron ganas de darte un bofetón, pero si te digo la verdad, cuando me puse a pensar y me entró la curiosidad, me daba algo de morbo y me gustaba. Por eso ahora si te pillo grabándome, hazme caso de que te voy a dar un buen espectáculo para que te hagas una buena paja.
-Es todo un detalle por tu parte, jeje.
+Qué menos si llevas como 2 años exhibiéndote, 2 años viendo como tu pichita se convierte en toda una polla adulta.
-Creo que con lo que estás haciendo este último mes más o menos, compensas mis 2 años de exhibicionismo de lejos.
+Aún te queda mucho por ver y espero que a mí también.
-Sí, sí, no te preocupes que yo no voy a dejarlo.
+Pues cuenta conmigo.
-Vale, perfecto. Bueno voy a echarme una siesta, ahora me avisas para cenar.
+Vale, buenas noches.
Subí a mi habitación y tal cual estaba, me acosté. Unas horas después me despertó Raquel con una suave y sensual voz llamándome desde la puerta de mi habitación, la vi ahí parada con sus medias y con todo al aire y apenas volvió a bajar, me levanté de muy buen humor y todo empalmado. Bajé y aun estaba terminando de preparar algo, por lo que me acerqué por detrás y acoplé la polla entre sus muslos acariciando sus pechos con ambas manos mientras ella no despegaba las suyas de la cocina. Después de restregarle la polla por todo el culo, me dijo que me sentara a cenar que ella se iba en 10 minutos. Me sirvió la comida, se sentó a mi lado para liarse un cigarrillo y empezó a vestirse para coger el bus. Cogió el vestido naranja que traía por la mañana antes de ponerse el uniforme sexy, se lo puso y metió en las bolsas el resto de prendas, el vestido blanco, el tanga, los tacones rojos, todo menos las ligas y medias blancas que se dejó puestas. Mientras lo guardaba todo, inclinada hacia adelante, dejándome ver su coño y su culo perfectamente bajo el vestido le pedí por favor que me dejara hacer una foto para pajearme antes de acostarme, cosa que aceptó y añadió un par de dedos alrededor del chocho. Cuando lo tenía todo recogido, se recolocó el vestido para no enseñar demasiado y se paró frente a mi.
+Bueno hijo, me voy.
-Vale. Una cosa, podrías despertarme cuando llegues por la mañana?
+Llego a las 9, para que?
-Para hacer algo y no perder toda la mañana durmiendo.
+Vale, vale yo te despierto en cuanto llegue. Buenas noches pequeño.
-Buenas noches y ten cuidado de camino a tu casa, que vas muy zorrona.
+Lo sé, tranquilo, sé cuidarme.
-De cualquier modo, mándame un whatsapp cuando llegues a tu casa.
+Pareces mi pareja... Tu tranquilo que yo te lo mando, además de un regalito por ti consideración, así que espero que te pajees antes de acostarte, pero sólo si piensas en mi.
-Ni lo dudes.
+No lo hago.
En ese momento, me guiñó un ojo y se me acercó a la cara para darme un beso en la mejilla pero me giré en el último segundo y acabó besándome en la boca y metiéndome la lengua hasta el fondo. Un beso apasionado de despedida en toda regla.
-Qué buen despertar sería si con esto me levantaras cada día...
Me sonrió sin decir palabra y se fue. Por supuesto, cuando llegó a su casa me envió un mensaje: "He llegado sana y salva", además de enviarme otro par de fotos de ella desnuda y tocándose en la ducha, antes de enviarme otro último mensaje: " Te siento muy cerca cuando me meto en la ducha". Estos mensajes los vi un par de horas después de que me los enviara, cuando iba a acostarme y cómo no, me masturbe con la foto que le hice mientras cenaba y las otras 2 que me envió en la ducha.
Día siguiente, Martes 9:00 de la mañana, llega Raquel para su turno de mañana, deja sus cosas en el comedor y acto seguido sube las escaleras directa a mi habitación. Toca dos veces en la puerta suavemente con los nudillos y entra, yo aún profundamente dormido me revuelvo en la cama. Se me acerca, me llama por mi nombre en voz baja acercándose a mi oreja pero se retira unos centímetros para sentarse en la cama junto a mí y arrimarse a mi boca y plantarme un beso de buenos días en los labios a la vez que introduce toda su lengua en mi boca. Por todo esto, me despierto a mitad del beso pero no abro los ojos hasta que se retira para darme los buenos días.
+Buenos días, pequeñín.
-Emm... B-Buenos días.
+Me dijiste que te levantara cuando llegara no?
-Sí, sí... Gracias.
+Bueno voy a ponerme con mis cosas.
-Vale, ahora bajo a desayunar.
En ese momento volví a cerrar los ojos unos segundos, lo que tardó Raquel en cerrar la puerta y bajar de nuevo. Me levanté y salí de la cama sólo vistiendo unos calzoncillos y con un inmenso empalme tanto por el despertar natural del hombre como por el buen despertar gracias a Raquel. Después de espabilarme un poco, noté algo en los calzoncillos, algo frío y húmedo, me miré y lo tenía todo mojado, seguramente me habría corrido por la noche o más probablemente por el beso. Entonces me puse otros calzoncillos, un pantalón corto y bajé a desayunar con los sucios en la mano. Nada mas llegar al comedor me vio Raquel que iba al baño y me miró extrañada.
+Y esos calzoncillos?
-Están sucios.
+Por qué no los echaste al cesto anoche?
-Es que anoche no estaban sucios. He debido de tener un sueño húmedo y me habré corrido por la noche.
+Por la noche? Pues aún parecen mojados, como si los hubieras mojado hace poco.
-Pues eso es lo que me extraña, que esto en poco rato se acartona.
+Eso ha debido de ser por el beso. Seguramente te habrás corrido nada mas levantarte o durante el beso...
-Pues puede ser, quién sabe...
+Bueno voy a cambiarme, espérate y te preparo el desayuno.
Dejé los calzoncillos en el cesto de la ropa sucia y me senté en la mesa para ver un rato la tele. Raquel entró en el baño y después de unos segundos estando dentro sin cerrar la puerta, por curiosidad, me acerqué a ver que hacía. Me asomé lentamente por la puerta y la "sorprendí" totalmente desnuda, de pie en medio del baño, poniéndose un tanga de hilo azul.
+Pero bueno! Que haces mirando? Es que no se puede tener un poco de intimidad en esta casa?
-Venga ya! Pero si estás aquí con la puerta totalmente abierta, no me cuentes historias...
+Era broma chico, estaba esperando a que te asomaras, sabía que no podías evitar espiarme o curiosear mientras estoy en el baño.
-Es que si me dices que vas a cambiarte y te dejas la puerta abierta, lo ultimo que me espero es que te estés cambiando.
+Pues deberías esperártelo, después de lo que hemos estado haciendo últimamente. Ya no debería extrañarnos vernos desnudos en cualquier lugar y momento del día.
-Pues la verdad es que no. La de veces que te habré visto desnuda...
+Apuesto lo que quieras a que yo te he visto desnudo más veces.
-No apuesto nada porque sé que es verdad, así que sería una apuesta absurda.
En ese instante acabó de vestirse y sobre el tanga vestía su uniforme rutinario, pero con la parte de arriba totalmente desabotonada y abierta y sin sujetador alguno, mientras que el tanga sobresalía por encima del pantalón.
+Bueno, ya he terminado de vestirme. Te preparo algo para desayunar?
-En realidad en todo este rato que llevamos hablando podría haberme hecho yo mismo el desayuno, pero es que me lías y al final se me pasa el tiempo.
-Pero si te encanta, que se te nota todo el empalme bajo los pantalones... Pero bueno, tu no te preocupes yo te lo preparo en un segundo.
+Si es que me pones mucho cuando haces cosas así. Bueno venga pues hazme unas tostadas que voy un momento a mi habitación.
-Vale, ahora te aviso cuando esté listo el desayuno.
Tras esto subí a mi habitación para ordenar un poco la cama y la mesa y después me puse unas medias de un color gris muy claro que transparentaba mucho y bajé sin nada más de ropa aún con el empalme que era más que obvio que se notaba y se veía bajo las medias. En cuanto llegué al comedor me topé de frente con Raquel que justo iba a avisarme de que el desayuno estaba listo y como yo iba mirando hacia abajo, hacia mi polla y Raquel miraba detrás suya a dios sabe qué, chocamos, no con las caras, pero sí mi polla contra su vientre y sus tetas contra mi pecho. Tras el susto y como acto reflejo, levanté las manos como para no chocarme con la cara, apoyando mis manos en sus pechos, sin querer, a la vez que ella se apoyaba en mi vientre. Me miró a la cara y acto seguido bajó la mirada, viendo mi polla bajo las medias en contacto con su ombligo y mis manos en sus tetas. Antes de que me separara de élla le dí un apretón a sus pequeños pechos y un empujón con un golpe de cadera, apretujando aún más mi polla con su vientre, pero sólo por un par de segundos.
+Ayy, hijo! No me esperaba que fueras a bajar tan pronto.
-Ni yo te esperaba justo aquí.
+Bueno pues ya lo tienes. Y ya me parecía raro que no te hubieses puesto unas medias nada más levantarte.
-No sé, es que antes me he levantado medio rápido y ni lo he pensado y ahora que te he visto desnuda me he puesto cachondo.
+Y tan cachondo, me has clavado la polla en el ombligo y me has hecho hasta daño.
-Perdón, no te esperaba en la puerta, es que no estaba mirando al frente.
+Ya, ya, ni yo... Anda siéntate y desayuna.
Me senté para desayunar y ella subía a mi habitación para hacer la cama y volvió a bajar para limpiar el salón. No tardé en terminar y volví a subir a mi habitación para echar un rato en el ordenador. Se me pasaron las horas volando y llegaron las 11:30, hora a la que normalmente Raquel acaba su turno de mañana. Me asomé fuera de la habitación y me pareció que ya se había ido, así que algo decepcionado, me senté frente al ordenador y empecé a masturbarme bajo las medias. Como supuse que estaba solo en casa, puse el porno con el volumen lo suficientemente alto como para que se escuchara también en el piso de abajo, pero no demasiado como para que se escuchara fuera de la casa. Durante unos minutos estuve atento al vídeo, tiempo suficiente para que Raquel, que estaba en el baño cuando me asomé, escuchó gemidos y subió a mi habitación a ver porqué me masturbaba con el porno a todo volumen. Como dejé la puerta abierta, no noté ningun ruido cuando entró y se paró justo detrás de mí a observar, unos segundos después se sentó en la cama que queda detrás de la silla donde me sentaba a unos dos pasos y comenzó a tocarse. Yo no me había enterado y seguía con mi vídeo porno y poco a poco iba escuchando gemidos detras mía cada vez más intensos, como tenía el volumen algo alto creí que los gemidos venían del vídeo, así que no me inmuté. Cada vez los gemidos que escuchaba eran más fuertes y no me cuadraban con lo que veía en el vídeo pero no le di mucha importancia hasta que, estando a punto de correrme, oí una puerta cerrarse, del susto cerré corriendo el vídeo, quedando en la pantalla el escritorio principal con las fotos de Raquel desnuda. Como corté el vídeo de golpe y seguía escuchando gemidos, ya no podía ser por el ordenador así que como acto reflejo me levanté y me giré quedando de frente a la cama con una mano en la polla y las medias bajadas a medio muslo me di cuenta de que era Raquel la que gemía, porque estaba masturbándose a un metro de mí, con una mano en su coño todo mojado y la otra en sus pechos, gimiendo sin parar, hizo que me entrara un escalofrío y un espasmo a la vez corriéndome sobre mi mano, el suelo, la cama y Raquel. Sus piernas, su coño y su mano con la que jugueteaba con sus labios, quedaron empapadas por mi semen e incluso alguna gota llegó a parar a su vientre.
No sé si se corrió, pero en el momento en que me corrí sobre ella paró de masturbarse y con dos dedos se recorrió todo el cuerpo recogiendo el semen que tenía para llevárselo a la boca. Después de haberse "limpiado" todo el semen de su cuerpo se levantó y vino directa hacia mí para besarme. Aquella mezcla de líquidos calientes y algo espesos recorrían el interior de nuestras bocas hasta que cada uno tragó poco a poco hasta no dejar nada.
-No me esperaba que aún siguieras aquí.
+De verdad? Seguro que no has puesto el porno a todo volumen para tentarme a venir a verte?
-No, no, de verdad creía que te habías ido, por eso me he puesto un vídeo, por que creía que no iba a verte hasta la tarde.
+Y por qué iba a irme?
-Pues porque son las 11:40. No ha acabado tu turno hace 10 minutos?
+Sí, pero pensaba en quedarme a comer aquí como ayer ya que sigo sola en mi casa hasta dentro de unas semanas.
-Bueno pues me parece perfecto. Sabes? Me has dado un susto que casi me caigo al suelo.
+Ya, si te lo he visto en la cara, tan pálido como el suelo.
-No me esperaba que estuvieses justo detrás mía y menos masturbándote. No me he dado cuenta hasta lo de la puerta.
+Ha debido de ser el viento y, además, no tenía pensado ponerme a masturbarme aquí mismo, pero es que te he visto ahí sentando tan concentrado mirando como se comen el coño esas dos rubias y con las medias... no he podido resistirme.
-Aunque ya decía yo que había gemidos que no me cuadraban con el vídeo.
+Y cómo no te dabas cuenta de me tenías masturbándome y gimiendo detrás tuya a un metro?
-Yo que sé...
+Bueno te vienes a tomar el sol un rato ahora que hace calorcito?
-Vale, déjame que me quite las medias.
+Venga, por cierto veo que aún tienes mis fotitos desnuda de fondo. Te masturbas mucho disfrutando de mi coño y mis tetas en mi ausencia?
-No sabes cuanto... A veces me tiro largos ratos mirando tus fotos pasar una a una y deseando que estés conmigo para comértelo todo...
+Qué halago, por dios...
-Y tu sigues teniendo mis fotos?
+Por supuesto! Aún las tengo de fondo en el móvil y me encanta tener tu pollita merodeando siempre cerca de mí.
-Me alegra que tengas una pequeña parte de mí siempre a tu lado.
+Querrás decir una gran parte de ti... Anda vamos y hablamos abajo.
Tras quitarme las medias y apagar el ordenador, Raquel me cogió de la mano y me llevó al jardín para tumbarnos al sol y charlar un rato. Antes de tumbarse se quitó toda la ropa, quedando los dos desnudos cara a cara y me pidió que le echara crema para luego echarme ella a mí. Primero se tumbó bocabajo así que le puse crema en los hombros, espalda, culo (entreteniéndome más de la cuenta en su hermoso culo, masajeándolo y apretándolo) y sus piernas. Le dí dos golpecitos en el culo para que se volteara y empecé a echarle crema por delante. Primero un poco en la cara, luego sus pechos (entreteniéndome también más de la cuenta), su vientre, sus piernas y por último su conejito. Parecía recién depilado, seguramente se lo rasuraba cada día porque sabía que me gustan más los coñitos sin nada de pelo. Estuve masajeándole la zona durante bastante rato, introduciendo suavemente un par de dedos en la rajita pero sin el objetivo de que se corriera, sino trantando de que se relajara. Tras unos minutos de ése lento y sensual masaje, abrió los ojos y me cogió las manos, se enderezó y me ordenó tumbarme para cambiar los papeles. Entonces me tubé bocabajo y comenzó a masajearme untándome crema por toda la espalda, culo y piernas. Cuando acabó, con una sensual voz me dijo al oído que me girara, por lo que no tardé en hacerlo. Una vez bocarriba, empalmándome por momentos a unos pocos palmos de su cara, me echaba crema por todo el cuerpo para seguir con lo suyo. Un poco en la cara, hombros, pecho, vientre, piernas y lo mejor para lo último. Cogió un pegote de crema entre las manos y las restregó a lo largo de mi polla con movimientos lentos y constantes y con algún que otro apretón, masajeando mi herramienta y jugueteando con mis pelotas. Élla tampoco lo hizo como para que me corriera, sino para relajarme, así que poco antes de quedarme dormido, se retiró y se tumbó en su tumbona a mi lado y comenzamos a charlar.
+Qué agusto se está aquí y qué tranquilidad...
-Y tanto... Qué hay mejor que esto en verano?
+Hacerlo en la playa supongo, aunque no puedo quejarme. El trabajo me gusta, mis jefes son simpáticos y agradables, el horario me permite tiempo para mí y en los descansos tengo piscina, buena compañía y sexo si es preciso... Sexo del bueno, por supuesto.
-Pero qué cosas me dices... Anda que yo, que puedo dar rienda suelta a mi fetiche y mi exhibicionismo y que además se me recompense con ése sexo del bueno...
+Qué buen verano estamos pasando, no me arrepiento de seguir trabajando durante el verano,
-Y no sabes cómo me agrada eso... Por cierto hablando de exhibicionismo, sabes que me cambié de peluquería a finales del verano pasado?
+Si? Y qué tiene éso que ver con el exhibicionismo?
-Pues sabes qué me pasó la primera vez que fuí a esa peluquería?
+Cuenta, cuenta.
-Pues mira. Bajé al centro por la tarde y antes de pelarme estuve haciendo tiempo pensando en tí, en tus fotos, en lo que hacíamos aquí en casa y empecé a empalmarme bastante. De repente me entraron ganas de ir al baño, no sabes lo que me costó hacer pis con el empalme... y al acabar fuí directo a la peluquería, casi que corriendo porque a ver si iban a cerrar la peluquería. Toqué a un timbre que tienen en la puerta y me recibió una señora de unos 40 y pocos, morena, bajita, rellenita, con una voz muy dulce y aguda, unas tetas bastante grandes, una carita inocente, con gafas y un uniforme negro de blusa con botones y falda hasta las rodillas. Me dejó pasar y me dijo que por pocas no llegaba tarde, que estaban a punto de cerrar, a lo que respondí con una sonrisa nerviosa. Ya dentro, detrás de un mostrador donde tenían un ordenador, un teléfono y muchos papeles, vi a una chica, más jóven, de unos 25, rubia, también algo bajita pero más delgada y menos tetas, que vestía el mismo uniforme y que no paraba de mirarme.
+Eran guapas?
-La cuarentona tenía su morbillo, no es que me vayan las maduras pero no era fea y la otra era normalita.
+Vale, continúa.
-Sí, sí... Pues eso, que no paraba de mirarme y la otra me decía que me sentara en una silla para que me lavara el pelo antes de cortármelo. Me senté, me puso una toalla en el cuello y me reclinó hacia atrás encajando en el lavabo ese que tienen para lavar el pelo. En lo que tardaba en lavarme el pelo, que era bastante, no sé por qué se tomaba tanto tiempo si supuestamente ya iban a cerrar, iba mirando mi alrededor para ver la peluquería y me fijé en que la chica seguía mirándome y yo le aparté la mirada varias veces porque me estaba poniendo nervioso.
+A lo mejor le gustabas.
-No lo sé. Bueno, pues eso que acaba de lavarme el pelo, he de decir que la morena tenía unas manos... Sabía masajear bien la cabeza y con mucha suavidad me enjabonaba el pelo. Después me lo aclaró con agua algo fresquita y me lo secó con una toalla para mandarme a otra silla frente al típico espejo de peluquería y cortarme allí el pelo. Nada maás sentarme me puso el poncho ese raro de peluquería para que no te caiga pelo en la ropa y me preguntó cómo me lo quería cortar. Tras unas indicaciones empezó con la maquinilla mientras me daba conversación, de si vivía en el centro, si estudiaba o trabajaba y esas cosas. Durante el pelado iba mirando la decoración de la peluquería a través del espejo y me di cuenta de que la rubia ya no me miraba tanto, si no que estaba más pendiente de los papeles que tenía delante suya, así que seguí mirando cosas. Mientras me pelaba y me hablaba, yo me iba despistando de la conversación respondiendo con frases cortas y volviendo a pensar en tus fotos, en tí y me iba calentando poco a poco hasta un punto en que ya no estaba prestando nada de atención a lo que me decía la peluquera, me dió un golpecito en el hombro y me preguntó qué me parecía el pelado. Se me había pasado el tiempo volando nada más pensando en tu maldito cuerpo desnudo.
+El mío?
-Sí, el tuyo...
+Me agrada que me tengas desnuda en tu mente en cualquier lugar y momento.
-Ya, pero me despista de lo que pasa a mi alrededor.
+Bueno, sigue contando, que hasta ahora solo ha sido una visita normal y corriente a la peluquería y no sé qué tiene de especial.
-Espera y verás. Bueno, eso que me pregunta que tal el pelado y le digo que bien. Entonces deja las tijeras y empieza a quitarme la manta esa y me pregunta que si quería que me enjuagase la cabeza para quitarme los pelillos y eso, así que obviamente le digo que sí y me vuelve a sentar en la silla de antes. Mientras me acomodaba volví a ver a la rubia mirarme sin parar pero miré a otro lado para acomodar el cuello en el lavabo y la morena empezó a lavarme de nuevo el pelo. Mientras lo lavaba me sacó otro tema de conversación al que yo prestaba poca atención gracias a las imágenes de tu cuerpo desnudo grabadas en mi mente y en unos minutos acabó y me volvió a secar con otra toalla, y de nuevo me sentó frente al espejo para ponerme algo de gomina, mientras notaba que la rubia seguía mirando sin cortarse. Aún bajo la atenta mirada de la rubia reflejada en el espejo, yo seguía pensando en tí y me estaba poniendo más y más cachondo hasta que acabó de peinarme, me miré en el espejo, me incorporé, mientras la morena se acercaba al mostrador donde estaba la rubia para esperar a que le pagase supongo, me sacudí un poco la camiseta que tenían algunos pelos y fui a pagar. Cuando estaba frente al mostrador y a ellas, noté que me miraban fijamente a mis manos que estaban en mis bolsillos buscando el dinero, cuando la rubia se apoyó en el mostrador, acercando su mirada a mí y cuando fuí a mirarme los bolsillos por que no encontraba el dinero...
+No me digas que no llevabas dinero encima...
-Qué va! Si dinero llevaba de sobra, lo que pasaba es que tenía toda la polla asomando por fuera del pantalon, que tiene botones en vez de cremallera y se me habría olvidado cerrarme abrochármelos antes de ir y supongo que al sentarme y ponerme cachondo me empalmaría y se saldría fuera del pantalón.
+Qué me dices!! Y estuviste todo el rato con la polla fuera?
-Pues supongo que sí, sería por eso que la rubia no me quitaba ojo. Entonces cuando fui a sacar el dinero me la ví empalmada saliendo del pantalón a la altura del mostrador y tanto la rubia como la morena miraban sin perder detalle y yo creyendo que miraban ahí esperando a que sacara el dinero.
+Y no dijeron nada?
-Qué va, las dos más calladas... Y yo todo rojo antes de darle el dinero les pedí perdon y traté de meterme la polla de vuelta en el pantalón pero me costó lo mío ya que como bien sabes me gusta exhibirme y eso hizo que la tuviera durísima como para guardármela de nuevo. Pero lo conseguí tras unos forcejeos y abroché los botones más nervioso que nunca y les puse el dinero en la mesa. Volví a pedirles perdón por ir enseñando la polla por toda la peluquería y sabes que dijeron?
+Que iban a llamar a la policía por exhibicionista?
-Todo lo contrario, que no pasaba nada, que estuvo bien, que pasaron un buen rato y todo entre risitas.
+Que guarrillas.
-Y yo salí más rojo que un tomate despidiéndome y con el empalme entre las piernas.
+Pues tuviste suerte de que no fuera una de esas que llama a la policía por nada.
-Ya ves... Lo pensé de vuelta a casa, pero aún así fue una experiencia rara que me gustó mucho y a pesar de estar muy nervioso, por otro lado estaba cachondo.
+Y cómo es que no me lo has contado hasta ahora?
-Pues no sé, hace un año no teníamos tanta confianza como para sentirme tan cómodo contándotelo.
+Bueno, pero de eso hace un año, supongo que te has pelado a lo largo de un año. Sigues en esa peluquería?
-Por su puesto, como voy cada dos meses mas o menos, cada vez que voy me saco la polla a posta ya que se que les gusta, aunque la última vez que fui a pelarme no pude hacerlo porque había más gente y entre ellos un hombre y paso de exhibirme delante de un tío.
+Jajaja, qué personaje estás hecho, no se cómo tienes tanto valor de hacerlo.
-Bueno tú estás desnuda delante mía y éso hace un par de años ni se te hubiera ocurrido.
+Ya pero es distinto.
-Pero al final y al cabo es exhibirse de una manera o de otra.
+Sí, bueno luego me cuentas otra de ésas que voy a hacer de comer. Qué te apetece?
-Pues ahora mismo me apetece...
+A parte de mi coño y mis tetas...
-Aish, me has pillado! Bueno pues no sé algo de pasta.
+Si es que te conozco más de lo que crees.
Mientras hablábamos sobre qué comer se levantaba y cogía su ropa.
-Vas a vestirte?
+Por qué? No quieres que lo haga?
-Sinceramente, no. Me gustaría disfrutar de tu cuerpo desnudo todo el día.
+Bueno, como quieras, pero entonces tú tampoco puedes ponerte nada. Ni medias ni tangas ni nada.
-Vale, vale.
Entonces entramos dentro de la casa con toda la ropa en la mano, la dejamos en el comedor y luego Raquel se puso a hacer la comida mientras yo miraba la televisión aunque prefería mirar su culo en constante movimiento, el cual me hipnotizaba. Estuve tocándome lentamente mientras disfrutaba del espectáculo hasta que acabó de cocinar, cogió dos platos para servir la comida, espaguetis con nata, y ponerlos en la mesa. Pero antes de empezar a comer se metió en el baño, así que sin entender por qué, comencé a masturbarme rápidamente pensando en ella desnuda sentada en el váter haciendo sus cosas y antes de correrme me levanté y me acerqué a su plato para esparcir todo mi semen sobre sus espaguetis, que debido a la nata no se notaba demasiado el chorretón de semen que se colaba entre los fideos. Cuando salió del baño, disimulé mirando a la televisión, se sentó, cogió el tenedor y se dispuso a meterse un puñado de espaguetis en la boca, por lo que no pude quitar ojo. Tras comerse el primer bocado, echó un vistazo a mi polla y notó que caía un hilo de semen por la punta hasta la silla, así que empezó a sospechar.
+Por qué tienes la polla mojada?
-Emm... Pues no sé...
+Te has pajeado mientras estaba en el baño?
-Emm... No...
Dije apartando la mirada y haciendo una mueca de mentirosillo.
+Sé que te has masturbado porque aún te queda semen en la polla, que lo estoy viendo.
-Bueno, sí, vale me he masturbado. Qué hay de malo?
+Nada, nada, no tiene nada de malo, pero lo que me pregunto es si te has corrido, donde lo has hecho?
-A qué te refieres?
+Me refiero a que en algún sitio habrás tenido que correrte y el suelo lo veo limpio... No te habrás corrido en...
-En?
+Oh dios... Te has corrido en mi plato! Y me has visto comérmelos y no me has dicho nada?
-Emm, bueno esa era la intención.
+Eres de lo que no hay, no me m*****a demasiado porque ya me he tragado tu semen mas de una vez, pero en la comida?
-No sé, un volunto...
+Si te digo la verdad, están buenos igualmente los espaguetis. Quieres probarlos?
-No, yo estoy bien con mis espaguetis.
+Pero no con semen no?
-No, sólo me he corrido en el tuyo.
+Pues más para mí.
Y comenzó a comerse el plato, sabiendo, notando y viendo el semen en cada puñado de fideos que se metía en la boca.
Cuando acabamos de comer me propuso tumbarnos al sol de nuevo para que le contara otra de las veces que fui a la peluquería. Por supuesto le dije que sí y como ya estábamos desnudos, no tuvimos que coger nada, si no que fuimos directamente al jardín. Como siempre nos untamos crema mutuamente, entreteniéndonos en nuestras partes y masajeando sensualmente para justo después relajarnos tranquilamente bajo el sol y la brisa de verano. Una vez tumbados junto a la piscina me volvió a sacar el tema de la peluquería así que con gusto le conté mi segunda visita.
+No me vas a contar otra de tus hazañas en la peluquería?
-Lo de antes?
+Sí. Hiciste algo más la segunda vez que fuiste?
-Pues sí! Una vez que sabía que no les importó ni m*****ó si no todo lo contrario el verme la polla, despertó en mi el exhibicionista que llevo dentro.
+Pues cuenta, cuenta.
-A ver... Si me pelo cada dos meses aproximadamente y la primera visita fue a principios de septiembre creo, pues la segunda visita sería en noviembre. Sí, por que hacía frío ese día y me acuerdo que llevaba una chaqueta. Bueno pues llegué a la peluquería y justo antes me había preparado para la ocasión, es decir, con los botones del pantalón ya desabrochados y la polla casi asomando pero sin empalmar, no me la saqué entera por miedo a que hubiera más gente, así que toqué a la puerta y me recibió la morena cincuentona con una cara de alegría, creo que ya sabría lo que le esperaba la visita. Me dejó pasar y me dijo que dejara la chaqueta en un perchero mientras se iba a poner el uniforme porque acababa de llegar y ni si quiera le había dado tiempo a cambiarse. Había llegado tan pronto que no tenía ni las luces encendidas ni su compañera, la chica rubia, había llegado todavía.
+Pues sí que tenías ganas de pelarte, no?
-Bueno precisamente de pelarme no...
+Bueno pero ya me entiendes.
-Sí, sí... Pues eso... Mientras se cambiaba, que fue un minutos escaso, me dió tiempo a colgar la chaqueta donde me dijo y de sacarme la polla del pantalón, pero sólo la punta aun que ya medio empalmada nada más de pensar en lo que iba a hacer. Salió de una pequeña habitación donde se cambiaba y me pidió que me sentara para que me lavara el pelo. Me senté y me aseguré de que se me asomara la polla, no entera, pero sí una parte mientras estuviera ahí sentado. No se me empalmó del todo pero aún así la peluquera tenía una buena visión de ella desde donde estaba, es decir, justo detrás mía al otro lado del lavabo. Lo supe por el tiempo que tardó en lavarme la cabeza, más o menos como la última vez, pero no sé si me vió la polla entera durante toda la visita en la primera vez.
+Pero cómo no te diste cuenta de que tenías el nabo fuera del pantalón?
-No sé, estaba pensando en otras cosas y ni me di cuenta.
+Pensabas en mí, guarro.
-Pues sí... Bueno, me sentó frente al espejo y me puso la manta esa, que aún sigo sin saber si tiene un nombre en concreto... Me preguntó cómo quería el pelo y se dispuso a empezar con la maquinilla. Mientras me pelaba me daba conversación sobre qué tal los estudios y esas cosas, que si tiene un hijo pequeño, que si va a tal colegio y varias cosas más de su vida. Durante todo el rato estuvo contándome su vida y al parecer estaba divorciada y con la custodia del niño, que si su exmarido no se qué, que si su exmarido no se cuanto y en cuanto acabó de contarme parte de su vida, antes de dar un último repaso a mi pelo, se escuchó la puerta y al otro lado estaba la rubia con una sudadera negra y unos leggins grises muy ceñidos en los que se le notaba perfectamente el contorno de su culo y que me puso a tope cuando entró y pasó por mi lado a una habitación trasera para dejar sus cosas y ponerse el uniforme. Antes de que saliera la rubia de aquella habitación, ya estaba yo sentado de nuevo en la otra silla esperando a que me lavara el pelo. Mientras estuve con la manta esa, me tocaba lentamente y me la saqué entera, aunque estaba flácida, por lo que al sentarme en el otro sitio seguía blandona hasta que salió la rubia. No sé por qué pero se me puso durísima en cuanto salió y me vió con la polla a la vista de ambas mujeres. Intenté mirar de reojo a la rubia y vi en ella una cara de sorpresa y supongo que la morena estando detrás de mí y mas cerca, también se habría sorprendido al verla flácida y en dos segundo más recta que el mástil de un barco.
+Seguro que sí, si soy yo que ya te la he visto miles de veces y me sigo sorprendiendo cada vez que te la veo dura...
-Oish... Ya sabes que a mí también me encantan tu coñito y tus tetas.
+Lo sé, lo sé...
-Bueno, entonces yo ahí sentado con el mástil en su posición y las dos peluqueras mirando sin parar. De repente, la rubia pareció bajar de su paja mental y empezó a hablar con la otra sobre si habían llegado los productos que encargaron y cosas de peluqueras mientras se acercaba disimuladamente a mi. Ya se lo que intentaba, pero quería poner una excusa para acercarse sin que pareciese extraño, pero no más del hecho de estar yo exhibiéndome en una peluquería. Siguieron hablando un rato más, lo suficiente como para que pudiera acercarse a mí lo bastante como para tener una perfecta visión de mi herramienta y se quedaron así hablando unos segundos. Notaba como la rubia me miraba discretamente a medida que se acercaba, pero una vez a mi lado, no se cortaba ni un pelo y supongo que la morena estaba encantada de estar a mi espalda para no tener que cortarse al mirar. Cuando acabaron de hablar, la rubia si dirigió al mostrador sin quitarme ojo y la morena comenzó a lavarme el pelo de nuevo. Mientras me masajeaba la cabeza con el champú, no sé qué hizo pero un goterón de espuma salió volando, dando la casualidad de que me cayó en la punta de la polla.
+Casualidad? Seguro que lo hizo a posta y le salió a la primera.
-Eso es lo mismo que creo yo. Bueno, pues no tardó ni un segundo en acercarme una toalla para que me limpiara y me dijo: "Si no fueras con eso al aire, no habría pasado nada", mientras la rubia reía por lo bajo. Y yo pensé: "Claro si no tuviera la polla al aire no habrías tenido la tentación de mancharmela". Pero no lo dije, sólo me limité a limpiarme con la toalla y cuando fui a guardarme la polla en para que no me dijera más cosas, me dijo: "No hace falta que te la guardes si no quieres... Sé que te la sacas a propósito y la verdad no nos m*****a a ninguna de las dos", mientras la rubia asentía con la cabeza dándole la razón. Y pensé: "Qué guarronas", pero sólo sonreí y me volví a sacar la polla, aún empalmada. Una vez acabó de lavarme la cabeza, me ofreció ponerme gomina así que me senté de nuevo frente al espejo cosa que me facilitaba verle la cara a la morena y ver a donde dirigía su mirada. Durante el poco rato que tardó moldeándome el pelo, echaba unos vistazos rápidos desde arriba a mi polla y como veía que yo le observaba desde el espejo, me sonreía y seguía con lo suyo. Ya lavado y peinado me levanté de la silla y frente al espejo me quité algunos pelos que tenía por la cara y me sacudí un poco la camiseta moviéndome con todo el cuerpo para que la polla se moviera de un lado para otro y de arriba a abajo, sabiendo que las dos iban a estar mirando sin descaro.
+Estarían esperando algo más que un simple meneo.
-Pues se quedaron con las ganas.
+Como te gusta hacerte de rogar eh?
-Jejeje... Contigo siempre lo he dado todo y te he ofrecido todo lo que podía.
+Ya... Y aún tienes más cosas que ofrecerme seguro...
-Que lo sepas... Bueno, que despues de "bailar" para ellas, me acerqué al mostrador donde me esperaban las dos, saqué el dinero del bolsillo, lo dejé en el mostrador y me cogí la polla para guardármela a la vez que decía: "Bueno, ya no tengo por qué llevarla por fuera del pantalón, no?". A lo que la morena algo decepcionada pero satisfecha a la vez, me dijo: "Métetela en los pantalones, no sea que te la vea alguien por la calle y tengas algún problema". Así que sonreí y dije: "Tranquila, sé cuidarme. Hasta la próxima!", mientras me dirigía a la puerta y antes de salir, escuché decir a la rubia: "Te estaremos esperando para la próxima vez que vengas, no tardes en volver!", a la vez que sonreían ambas pícaramente. Entonces cogí mi chaqueta, me despedí con la mano y salí de la puquería
+Bueno, parece que ya no soy la única a la que te exhibes, no?
-Pues no, aun que llevo ya un año con esto más o menos.
+Entonces haciendo cuentas, hasta este verano te has pelado 3 veces más no?
-Sí, una a mediados de enero, otra a finales de marzo y la última a mediados de junio cuando acabé las clases. Pero cuando fui en junio no hice nada por eso de que había mas gente.
+Entonces aún te quedan por contarme dos visitas.
-Sip, te las cuento ahora?
+No, ya mañana, así me entra la intriga y mañana tengo más ganas de saber qué haces en la peluquería a parte de pelarte.
-Como quieras. Pues voy a echarme una siesta que se está la mar de bien aquí al aire libre.
+Y tanto, hace calorcito pero viene bien para tomar el sol y eso de estar en pelotas te hace sentir como más libre, verdad?
-No sé, solo digo que estoy perfecto para echarme a dormir un rato.
+Pues ale, a sobar.
No tardé en dormirme, no se si Raquel se durmió también pero pasó como hora y media más o menos. Me desperté de repente con unas ganas inmensas de ir a echar un meo, por lo que me fui corriendo al baño. Cuando volví al jardín vi a Raquel bocabajo y supongo que durmiendo, porque la llamé pero no contestaba. Entonces me acerqué y la vi ahí tumbada tan bonita, con todo al aire, me puse donde tenía los pies y veía claramente su rajita y su culo entre la sombra que hacían sus cachetes. Nada más ver su coñito empecé a empalmarme y fui acercándome para verlo mejor, me llevé una mano a mi polla para tocarme pero lo pensé bien, para qué voy a tocarme teniendo ése pedazo de chocho a mi alcance? Por lo que me acerqué a su culo y empecé a lamerlo, luego me acerqué lentamente a su rajita y con dos dedos masajeé suavemente su clítoris a la vez que lamía como podía el resto de la almejita. Después del clítoris pasé a penetrarla con los dedos, por lo que se despertó y se giró hacia mi con cara extrañada, así que paré por si no le había gustado lo que estaba haciendo, pero al contrario, se dió la vuelta quedando bocarriba y acercó mi cara a su coño para encerrarme entre sus muslos y mantenerme ahí todo lo que pudiera, así que acomodé la cabeza entre sus piernas preparándome para quedarme ahí un buen rato. No sé cuanto tiempo estuve lamiendo y relamiendo su coño por todos sitios, pero seguramente más de cinco minutos a la vez que con una mano masajeaba uno de sus pechos y con la otra su culo. Ella misma se masajeaba las tetas también y cada poco rato me cogía de la cabeza y me apretaba más contra su coño. En algunos momentos notaba que me faltaba la respiración pero aún así no deja a de lamer y ella me sujetaba la cabeza sabiendo que me encanta estar entre sus piernas. Pude dejarme las papilas gustativas pegadas a los labios de su coño y enterrar mi nariz contra su clítoris pero, como dije antes, no dejaba de lamer y saborear su jugo caliente y espeso, que resbalaba hasta su ano, cayendo sobre la tumbona y colándose por los agujeros de la misma dejando un pequeño charco de ése líquido transparente tan rico que acaba por estancarse en el suelo.
Después de tantos lametones y lametones, empecé a notarme la lengua rara y a ver su conejito algo colorado, así que me despegué de su coñito y fui recorriendo el vientre, los pechos, el cuello y por último la boca con mi lengua para acabar con un beso con lengua, por supuesto. Tras unos segundos perdido en su boca, me separó unos centímetros y me dijo: "Es mi turno", se enderezó, me tumbó bocarriba en la tumbona y se arrodilló poniendo su cabeza sobre mi pecho. Desde ahí hizo el mismo recorrido que yo pero en sentido contrario, primero el pecho, luego el vientre y por último la polla. La cogió con ambas manos y dejó caer un hilo de saliva sobre la punta para masajearla con más suavidad y fluidez. Subiendo y bajando las manos, jugueteando con mis huevos y dejando caer poco a poco más saliva, se dispuso a chuparla. Rodeó la punta con la lengua y acto seguido le dió un beso a mi glande al descubierto, me sonrió y se la introdujo lentamente hasta que llegué a notar su campanilla y se mantuvo unos segundos. Después volvió a sacársela de la boca para respirar y volver a metérsela y comenzar con movimientos constantes desde la punta hasta la base. Yo por mi parte iba perdiendo la noción del tiempo a cada lametón que me daba y cerré los ojos para concentrarme en la mamada. Poco rato después levantó la mirada y me vió ahí, con los ojos medio cerrados, parecía que estaba ***********e o dormido, así se enderezó y me dijo: "Para que no te duermas, te voy a dar trabajo", y en ese momento acercó de nuevo su coño a mi boca para que siguiera lamiendo mientras ella me seguía chupando la polla, un 69 en toda regla como ya hicimos alguna vez. De nuevo tenía mi cabeza atascada entre sus muslos y de cara a su jugoso coño, así que sin más remedio me dispuse a comérselo todo, otra vez. Aunque éso mismo lo hubiese hecho pocos minutos antes, yo volvía a estar encantado de comérselo todo una vez más y ella me lo agradecía con cada gemido que soltaba con mi polla entre sus carnosos labios.
Al estar ésta vez yo debajo de ella, todo lo que chorreaba de su coño iba a parar a mi cara y a mi boca, y como no me dejaba moverme por la presión de sus muslos sobre mi cabeza, no tenía mas remedio que tragar, y lo que no me tragaba caía sobre mi cuello y seguía bajando hasta encharcar de nuevo el suelo. En un momento de lucidez decidí penetrarle con dos dedos mientras aumentaba el ritmo con mi lengua, acelerando su orgasmo. Ella por su parte me respondió con movimientos más y más rápidos hasta que no pude contenerme y me corrí y un par de segundos después se corrió ella, inundando mi boca e inundando yo la suya con mi semen. Tuve que voltearme hacia un lado porque iba a ahogarme con tanto flujo y me fijé en que el suelo que quedaba debajo estaba todo mojado, pero aún con su flujo en mi boca, se giró rápidamente y con mi semen en la suya me plantó un beso sin dejar escapar ni una gota. Mi semen y su líquido se mezclaron en nuestras bocas junto a las salivas de ambos. Mientras me besaba, dejaba escapar poco a poco la mezcla que fabricamos en nuestras bocas que caía sobre su mano con la que iba a humedecer tanto mi polla como su rajita. Era increíble, después de todo este rato de magreos y lametones, incluso después de haberme corrido, esperaba que tuviera fuerzas para follar... Así que mientras seguía besándome, se acomodaba sobre mi hereamienta, todavía flácida.
+Qué pasa? No se te empalma? No eres un hombre o qué?
-Pero bueno! Déjame un poco de margen... Los hombres tenemos que recargar baterías, sabes?
+Pues a ver si esto te ayuda a ponerte las pilas...
Entonces se levantó un poco sobre sus rodillas y me aplastó las tetas sobre mi cara mientras restregaba su coño sobre mi polla blandona pero sin penetrarse. Después de encerrarme entre sus piernas para que me comiera su coño, ahora me encerraba entre sus tetas... Parece que le gusta dejarme sin respiración... Estuve un rato lamiendo y mordisqueando sus tetas y sus pezones a la vez que manoseaba y apretujaba su culo mientras élla seguía restregándose sobre mi polla hasta que me empalmé de nuevo. En cuanto notó que se me puso dura se llevó una mano a la boca para lamerse unos dedos y agarrar mi polla para humedecerla. Se puso de cuclillas sobre mí, quedando mi cara a la altura de sus pechos, bajó suavemente hasta quedar totalmente penetrada y pegó sus tetas contra mi cara nuevamente. Se mantuvo en esa posición durante un buen rato con movimientos lentos y sensuales sin dejar de gemir a medio centímetro de mi oído. Momentos antes de correrme cambiamos de posición por lo que ella quedaba tumbada con las piernas hacia arriba y yo la penetraba con mis rodillas en el suelo. De nuevo lamía y relamía sus pies mientras aceleraba el ritmo hasta que llegué a mi punto máximo y le dije que iba a correrme, entonces fui a incorporarme para dejar salir toda mi leche pero para mi sorpresa, Raquel me agarró del culo y me mantuvo pegado a ella para que me corriera dentro, me guiñó un ojo y me eché sobre ella con mi polla aun dentro de su muy empapado coño, la besé y descargué todo mi semen en su rajita. Después de unos segundos de descanso, me besó y me dispuse a lamerle el coño para saborear la mezcla de fluidos que brotaba de su interior durante unos segundos.
Cuando ya casi no quedaba nada me volvió a besar, se incorporó y cogió sus cosas para darse una ducha. Me extrañó ya que no suele tener tanta prisa por ducharse al acabar de follar, por lo que cogí mis cosas y fui a darme una ducha en el otro baño de la casa. Cuando acabé, Raquel se estaba preparando para salir.
-Te vas?
+Sí, no me acordaba de que tengo que ir a hacer unas cosas y esta tarde no podré venir a trabajar.
-Vaya... Bueno me ha llamado mi madre hace un ratito.
+Yo voy a llamarla cuando llegue a mi casa y le digo que no podré venir esta tarde.
-Vale. Sabes quién viene el verano que viene?
+Quién? A donde?
-Aquí a casa, Sara.
+Qué Sara?
-Mi hermana.
+Aaaahhh!! Sí, sí, Sara, he escuchado hablar de ella alguna vez a tus padres, pero no la he visto nunca.
-Ya, porque justo el año que viniste a trabajar, ella se fue a estudiar fuera.
+Y eso? Ya ha acabado sus estudios?
-Sí y mientras busca un trabajo se va a quedar aquí una temporada.
+Vaya hombre... Vamos a tener que cortarnos a la hora de hacer nuestras cosas, no?
-Sí, supongo que sí, aunque ya encontraremos la manera de hacerlo.
+Vale, bueno tengo que irme que pierdo el bus. Mañana nos vemos y me cuentas lo de tu hermana.
-Venga, hasta mañana.
Antes de irse me plantó un beso largo y apasionado y se fue a coger el bus.
Antes de todo, debo decir que gran parte de lo que voy a contar es totalmente real, excepto algunos detalles que aporta mi imaginación.
En mi casa somos 5 personas: mis padres, 2 hermanos mayores y yo. Desde que éramos unos críos siempre hemos tenido asistentas en casa para que cocinen y limpien, ya que mis padres trabajan mucho y pasan poco tiempo en casa. Hemos tenido bastantes pero, o se van a otra ciudad o encuentran otro trabajo o son malas asistentas, asi que hasta el 2006 habré contado más de 20 asistentas diferentes.
En primavera de 2006, no teníamos asistenta, pero mi madre estaba en busca de una que mereciera la pena, asi que una chica se ofreció. Élla se llama Raquel, de unos 29 años, bajita de 1'65m, pelo corto y negro, ojos oscuros y de tez más clara que yo, se podría decir que es bastante blanquita, es delgada aunque con un buen cuerpo, pechos pequeños pero firmes y un culo grande pero en forma.
Mientras yo estaba en el colegio, mi madre quedó con ella para conocerla y decirle lo que debería de hacer en casa, asi que élla aceptó el trabajo y al día siguiente empezó su jornada. Desde por la mañana temprano, para levantarnos para ir al colegio, hasta un poco antes de medio dia y por la tarde, a primera hora de la tarde, justo cuando volvíamos del colegio, hasta despues de cenar. Pasaron un par de semanas y yo, como pasaba mucho tiempo en casa, me pasaba las tardes hablando con ella sobre todos los temas, le contaba mi dia en las clases, le contaba anécdotas de cuando era más pequeño y todas esas cosas para conocernos mejor y entrar en confianza con ella.
Como joven que era, me masturbaba, lo hacía normalmente en mi habitación, aunque alguna que otra vez en otras partes de la casa. Siempre que lo hacía, obviamente, era a solas y nunca pensé que llegaría a hacerlo delante de alguien. Pero de éso ya hablaremos cuando llegue su momento.
Pasaban las semanas y cada vez nos conocíamos mejor y cogíamos más confianza el uno con el otro. Ése refrán que dice: "La confianza da asco", puede que tenga sentido. Poco a poco, debido a mi desarrollo como *********te, empecé a fijarme en Raquel y a tener sueños y fantasías con ella, aunque siempre manteniendo las distancias.
Empecé a pensar y me dije: ¿Qué pasaría si me viera desnudo? Aquí empezó todo. Recuerdo que en ese tiempo siempre andaba en camiseta y calzoncillos por casa, sin pantalones, al igual que mis hermanos. Un día decidí sacarme la punta de la polla por un lado de los calzoncillos, eran bóxers, por lo que se me mantenían pegados, y así me paseaba a veces por la casa, intentando siempre que Raquel no me viera fijamente y me dijera algo, aunque trataba de masturbarme antes para que se me empalmara y se viera más grande.
Como élla no decía nada, poco a poco fui aumentando el nivel de exhibicionismo. Cuando me metía en mi habitación, para estudiar o lo que sea, estaba atento a cuando Raquel fuera a entrar para desnudarme y que "por descuido" me pillase desnudo, siempre cuidándome de que quien entrase no fueran ni mis padres ni mis hermanos. Luego pasé a masturbarme cuando ella pasaba frente a mi habitación dejando la puerta entreabierta, cómo no, "por descuido". Y de mi habitación pasé al salón. Para que os hagáis una idea; nada mas entrar por la puerta principal de la casa, a la izquierda está el salón con unas puertas con grandes cristaleras, con lo que se tiene unas vistas perfectas del sofá, con una pequeña mesita de cristal enfrente del mismo. A la derecha de la puerta principal hay un pasillo. En el pasillo lo primero a la derecha se ven las escaleras que suben al segundo piso, lo segundo una puerta que baja al sótano, a la izquierda un baño y frente el comedor, y atravesando éste, la cocina.
Siempre antes de exhibirme, elaboraba una especie de plan, es decir, dónde me pondría, qué pose escogería y qué tipo de exhibición haría. El método que más a menudo escogía era: antes de que élla llegara por la tarde, si yo llegaba antes, me sentaba en el sofá que daba a la puerta, me desnudaba y esperaba. Cuando Raquel abría el portón del jardín, empezaba a masturbarme para que se me fuese poniendo dura, pero al mismo tiempo me iba poniendo más y más nervioso, y en el momento en que entraba por la puerta principal, reducía el ritmo con la polla totalmente empalmada para que me viera claramente, con las manos en la masa. Algunas veces me miraba y se daba la vuelta y se iba a la cocina para dejar sus cosas, pero en otras ocasiones me miraba y soltaba un comentario como: "¿Ya estás dándole?" ó "¡Qué salido estás, hijo mío!", e incluso alguna vez se ha quedado parada apoyada en el pomo de la puerta y con su mirada fija en mí preguntándome algo relacionado con la cena u otras cosas, y ante éso no sabia como reaccionar, si seguir masturbándome o si parar y responderle, asi que paré pero con la mano aún en la polla y le respondí, quedándome medio avergonzado pero excitado y esas situaciones lo que hacía éra ponerme caliente cada vez que pensaba en ello. Mi objetivo en todo ésto es conseguir que me vea, y que me vea claramente, conseguir que suelte uno de ésos comentarios o que en algún momento me hable de lo que vió. Y así poco a poco fui perdiendo el miedo y a estar más confiado cada vez que me exhibía ante ella.
Por otro lado, a parte de exhibirme yo, siempre que podía, también intentaba espiarla mientras se cambiaba. Ya que tenía un uniforme: pantalón largo blanco y una pequeña bata blanca. Élla se cambiaba en el baño y como el suelo de ese baño es de baldosa, se refleja bastante bien si se mira desde debajo de la puerta. Cuando entraba a cambiarse o a hacer pis, siempre intentaba echar un vistazo por si veía algo, pero por desgracia lo único que se veía eran las piernas desnudas o los pantalones/falda bajados cuando se sentaba en el inodoro. Pero ésto cambió, porque en ése baño hay una ventana con un cristal semiopaco, que normalmente está medio abierta. Desde la ventana, por fuera, se ve todo el baño, que es pequeño. Bueno, pues desde ahí me ponía para observarla mientras hacía pis o entraba al baño para lo que sea, asi que si te sientas en inodoro, lo que yo veo es el perfil del que se sienta, asi que le veía un lado del culo y las piernas hasta que se levantaba. Pero ésto no duró demasiado, se dió cuenta porque un dia rodeando la casa por el jardín, encontró unas zapatillas que me dejé una vez espiándola desde la ventana, asi que las recogió y me dijo: "La próxima vez, guarda las zapatillas", dando a entender que me había cazado y desde ahí casi siempre cierra la ventana cuando entra al baño. Pero yo más rápido y astuto, me busqué otra manera de espiarla. Una cámara y un pequeño mueble en la bañera donde ponemos las esponjas y los botes de champú y gel. En el mueble siempre hay un par de botes de cada por si se gastan, para que en ningun momento falte de nada, asi que entre tantos botes meto mi cámara de vídeos y fotos.
Cuando se acerca el verano, Raquel viene a trabajar con un vestido y entra al baño para ponerse su uniforme. Como siempre suele llegar a la misma hora, trato de poner a grabar la cámara un minuto antes de que llegue y así a la hora de ver el vídeo no tener que esperar tanto al momento en que élla entra en el plano. A menudo grababa material no demasiado interesante, es decir, entraba, se quitaba el vestido, se ponía el uniforme y se salía, pero un día, para mis sorpresa, fue diferente.
Como a menudo, traía un vestido de formas abstractas y colores vivos, entra en casa, deja sus cosas, entra en el baño, se mira al espejo y empieza a desnudarse. Se sube el vestido por la cabeza, se queda en sujetador y tanga y se vuelve a mirar al espejo unos segundos y enseguida se baja el tanga y sesienta en el inodoro, hace pis y se levanta, dejándome ver su peludo coño, pero al instante se vuelve a poner el tanga. Se queda mirando nuevamente al espejo y se quita el sujetador liberando sus pechos que tanto me gustan y se los manosea unos segundos mirándose en el espejo, y que más de una vez me ha pillado mirándole el escote y me ha dicho: "No mires tanto, porque no hay nada que mirar, si tuviera las tetas grandes pues lo comprendería, pero como no es así..." entonces yo me sonrojaba y me reía disimulando que no miraba. Entonces, sale del baño y se dispone a recoger la colada y a plancharla. Justo cuando ella sale del baño entro yo a por la cámara, disimulando que uso retrete para que no se entere de que la grabo. Entonces subo a mi habitación, dejo la cámara y vuelvo a bajar. En cuanto entro en el comedor, como habitualmente, me siento en la mesa para merendar algo, estando ella a un metro y medio de mi tras la tabla de planchar. Mientras meriendo, hablo con ella a la vez que vemos la tele y en un momento me doy cuenta de que tiene los 3 primeros botones de la bata desabrochados, por lo que se le ve desde un lado casi una teta entera y como a mí me gusta, no le dije nada y al moverse y agacharse para coger las distintas prendas, se le iban viendo las tetas claramente. Al acabar de merendar, me levanté de la silla y estaba empalmado debido a las buenas vistas de sus tetas, y como iba en calzoncillos se veía más que obvio, élla me miró los calzoncillos y luego a la cara con una expesión de extrañeza, pero como ya me había visto desnudo más de una vez, me dió igual y no traté de ocultarlo. Antes de salir del comedor me recoloqué la polla hacia un lado, y le dije que tenía los botones desabrochados, entonces tuvimos un breve diálogo sobre éso:
-Emm... Raquel, tienes los botones de arriba desabrochados.
+Ah! Ni me había dado cuenta. ¿Por eso me mirabas tanto mientras merendabas no?
-Bueno...
+¿Y por qué no me has avisado antes?
-Iba a decirtelo antes pero...
+Pero como a tí te gustan estas cosas has preferido callarte y disfrutar, ¿verdad?
-¡Es que no sabía como decirte que se te veían las tetas!
+Y qué, te ha gustado lo que has visto, ¿no? Qué cabrón que estás hecho, eres de lo peor. Hasta que no has acabado de comer no me has dicho nada, y ahora que ya te has cansado de mirarme las tetas, me avisas de que se me ve hasta el alma... entonces, ¿por eso te has levantado con semejante empalme, no?
-Bueno... es que si te pones al lado con todo desabrochado y encima, ¿porqué no llevas sujetador?, ¡qué quieres que haga! Soy un tío, no puedo evitarlo...
+Vale, me lo he quitado porque es nuevo y me va pequeño, sí, a pesar de que tengo poco pecho, ya está, dejémoslo, ¿no te ibas?
-Sí, me voy a estudiar un poco, si puedo claro...
+Anda vete a estudiar y no te vayas a masturbar por esto, que te conozco y sé de qué vas... luego te aviso para la hora de cenar.
-Vale, vale, haré lo que pueda... y perdón por no avisarte antes.
+Venga no pasa nada, ya me cuidaré yo de asegurarme de que me abroche bien los botones.
Y despues de ésto, no pude estudiar. Nada mas entrar en mi habitación, cayó una paja y despues me puse a hacer mis deberes. Un par de horas más tarde, en cuanto acabé, cogí la cámara para ver qué había grabado, su desnudo en el baño, pero a pesar de lo caliente que me había puesto ver el vídeo me aguanté las ganas de masturbarme y me puse a dibujar para relajarme. A la hora de la cena, Raquel subió a mi habitación y, por supuesto, me desnudé, abrió la puerta y me vió desnudo de espaldas sentado en la silla del escritorio dibujando:
+Rafa, ¿ya te has hecho una paja, no? Anda baja que la cena está lista.
Me quedé unos segundos callado sin responderle a lo de masturbarme:
-Vale, ya bajo.
+Venga, pero vístete que vas a coger frío si vas todo el día desnudo.
En cuanto dejó la habitación, cogí una camiseta y me puse unos calzoncillos y salí de mi habitación. Bajando por las escaleras fuí poniendome dura la polla y cuando me senté me la saqué entera por un lado del bóxer y enseguida me sirvió la comida y se volvió para acabar de lavar los platos. Al poco rato, como siempre, se sienta a mi lado para ver la tele mientras espera a que acabe de comer, suele liarse un cigarrillo para luego fumárselo mientras espera a que le recojan. Mientras comía le miraba a los ojos para ver si bajaba su mirada hacia mi polla, pero en ningun momento lo hizo, asi que acabé de comer y me levanté, entonces sí me miró, pero no dijo nada y siguió con su cigarrillo. Cogí un postre y mientras me lo comía llegó quien la recogía, asi que nos despedimos y se fué. Al acabarme el postre me fuí a estudiar un poco y antes de acostarme cogí la cámara, un par de servilletas y me masturbé mirando la grabación y acto seguido me acosté.
Semanas más tarde, subí un nivel más en mi afición a la exhibición y decidí hacer algo más allá de mostrarme desnudo o semidesnudo. Encontré un par de películas porno que había en un mueble en el sótano, no sé de quién eran pero a mí éso me daba igual, sólo me importaba que yo quería hacer algo con ellas. En el salón teníamos una pantalla bastante grande, de unas 40 pulgadas pero se rompió y compramos una más grande y ahora tenemos una de 47'', un par de reproductores de vídeo, la PS3 y una Xbox 360, por lo que intenté reproducir las películas en alguno de los aparatos. Primero intenté con la PS3 y con suerte funcionó, la consola tiene capacidad para reproducir una gran cantidad de distintos formatos de vídeo, asi que funcionaba a la perfección. Fui probando una a una las películas para ver cuál me gustaba más, y me decanté por una en la que salían un par de lesbianas haciendo cosillas y gimiendo como locas. Entonces llegó el día, como siempre, me preparé antes de que llegara a casa con la película preparada en la escena que quería, con una pose bien escogida y totalmente desnudo. Cuando abrió el portón puse la película a un volumen algo alto, para que se pudiera escuchar desde fuera, y masturbándome esperaba a que entrara en casa. Cuando abrió la puerta y entró, me hice el loco como que no le había escuchado entrar y seguí con lo mío. Obviamente me vió y creí que se iría directa a la cocina, pero no, todo lo contrario, se paró en la puerta mirando a la televisión y dijo entre gemidos altos provenientes de la película: "¿Ya te estás tocando?... Mmm, por lo que veo te van las lesbianas, ¿eh? A mí tambien me gusta ver algun vídeo de esos de vez en cuando, pero en los que yo veo las mujeres no son tan chillonas, ¡por dios, si se escucha desde fuera!, bájale un poco el volumen que te van a escuchar los vecinos". Mientras hablaba me miraba a mí y al televisor, asi que paré de pajearme y antes de que pudiera decir nada, cerró la puerta y se dirigió a la cocina a hacer sus cosas. Entonces lo apaqué todo y me fuí a mi habitación a coger algo de ropa y enseguida bajé de nuevo al comedor para merendar, pero Raquel aún seguía recogiendo la ropa tendida. En cuanto bajo, hablamos sobre el tema:
+¿Ya te has cansado de ver la película, o es que ya has acabado de pajearte? Qué guarrillo que eres...
-No, es que no esperaba que llegases justo en ese momento.
+Rafa, sabes que no es verdad. Desde hace bastante tiempo, siempre que llegas tú antes a casa, te encuentro desnudo o masturbándote en el salón.
-Ya, bueno...
+Sabes muy bien a la hora a la que llego y por tanto esperas a que llegue para hacer de las tuyas, no es casualidad que siempre "te pille" por sorpresa. ¿Es que solo lo haces para que yo te vea? Porque ya te he visto muchas veces, prácticamente casi a diario me enseñas la polla de una manera u otra.
-Bueno si te m*****a, paro ya...
+A ver, que estás en tu casa, asi que no voy a decirte que pares, pero no me vengas con que no te esperas que aparezca justo en el momento en que haces algo.
-Vale, vale.
+Bueno, pues no pongas ésa cara, que ésto no es una bronca, chico, jajaja.
-Jeje, vale, bueno voy a estudiar un rato.
Al ponerme a estudiar, me puse a pensar en lo que me había dicho, pero como no me dijo que le m*****aba ni que parara de hacer lo que hago, seguí haciéndolo, tanto que en la misma tarde, unos minutos antes de la hora de cenar bajé al salón y puse de nuevo la película con volumen alto y dejé la puerta abierta, pero en ésa ocasión no me quedé allí, sino que me senté en el comedor y me saqué la polla, preparado para cenar. Unos minutos antes de empezar a comer, ya se escuchaban gemidos que venían del salón, pero la televisión del comedor hacía que sonaran más bajo. Me puso la comida y enseguida se sentó a mi lado a ver la televisión. En cada pausa que hacían los actores en los diálogos, se escuchaban los gemidos de fondo, contínuamente y me dijo: "¿Qué es lo que suena? ¿Esque te has dejado el porno puesto en la televisión del salón? Porque estoy escuchando a una chica gemir..." Y no dijo más. Ésta vez acabé de cenar y Raquel aún seguía aquí, asi que se quedó mirando la televisión y yo me levanté con la polla por fuera y traté de meter la polla en el plato, en el que aún quedaba salsa, sin que notase que lo hacía a posta, haciendo como que me estiraba. Lo conseguí, me manché todo el capullo y Raquel se dió cuenta:
+¿Qué haces? ¿Cómo te has manchado ahí?
-******, me estaba estirando y la he metido en el plato, pásame una servilleta que gotea y no quiero manchar el suelo.
+Tóma anda, si es que tienes menos cuidado... Bueno ahora la polla te sabrá a carne en salsa jeje.
-¡Qué graciosa! ¿Es que quieres probarla o que? ¿No? Pues cállate...
+Toma otra servilleta que se te está bajando el aceitillo a los huevos y te vas a manchar los calzoncillos... Si no te sacaras la polla fuera de los calzoncillos, no pasarían estas cosas, tonto.
-Ya veo, ya... bueno ya estoy limpio, me voy al salón.
Al llegar al salón, pensé en cortar la película, pero lo pensé mejor y me tumbé en el sofá y me desnudé para pajearme, a la espera de que Raquel pasara por delante para irse. Oí que se levantó y apagó la tele y las luces de la cocina, entonces supuse que se iba y me corté, dejé de masturbarme y me vestí de nuevo dejando la película aún en marcha, y justo pasó por delante del salón, se despidió y salió de la casa. Entoces me decidí ponerme de nuevo, subí un poco más el volumen y me puse a ello, pero ésta vez sí que no me esperaba que Raquel volviera a entrar en casa, asi que yo seguía a lo mío. En cuanto Raquel entró en el salón y me pilló de lleno dijo: "Anda que has tardado poco en ponerte, ni un minuto ha pasado desde que he salido y ya estás. Anda tápate que aún no han venido a recogerme y voy a sentarme aquí hasta que llegue". Sorprendido, me fui poniendo la ropa poco a poco, dejándome la polla fuera por un lado del bóxer y sin parar la película. Se sentó en el otro sofá que queda en frente de la televisión y nos pusimos a hablar:
+Rafa, ¿te has dejado la polla por fuera a propósito o no te has dado cuenta?
-No me he dado cuenta.
+Mentira, métetela en los calzoncillos anda, no puedo mirarte a los ojos cuando hablo contigo si me apuntas con éso.
-Vale.
+¿Es la misma película que tenías puesta antes?
-Sí.
+¡Madre mía, qué tetazas! No sé por qué me espías a mí pudiendo ver ésas tétas.
-Porque no es lo mismo verlo en una película que verlo en persona.
+Cierto. Voy al baño que no me aguanto más el pis.
Fue cerrar la puerta del baño y me puse a tocarme, dispuesto a no parar aunque volviera Raquel. Claro está, que volvió:
+Joder, Rafa, ya estás de nuevo... Bah, ya me da igual... voy a sentarme, haz lo que quieras.
-¿De verdad te da igual que me pajee enfrente tuya?
+Ya he visto todo lo que tenía que ver, ya no me sorprende volver a verte.
Entonces seguí tocándome, pero en vez de mirar a la película, le miraba a élla y me dijo:
+No me mires a mí, mientras te pajees, mira la película.
-Esque, sinceramente, me pone bastante que estés aquí mirando mientras yo me toco...
+Bueno no esperes a que te toque yo, guarro, anda sigue mirando como se comen el coño la una a la otra y no paran de gemir.
Aumenté el ritmo, mirando a la televisión, sabiendo que Raquel me miraba a mí y en pocos segundos me corrí.
+No me vayas a manchar ahora el sofá.
-No, no, tengo servilletas preparadas, tranquila.
+Bueno pues límpiate bien.
Mientras me limpiaba la polla de semen, se dió cuenta de que habían llegado para recogerla.
+Parece que ahora sí que están aquí. Me voy, hasta mañana guarrete.
Y salió del salón dándose una palmada en el culo, no entendí por qué.
Élla sale de casa una noche despues de cenar tras haber presenciado uno de mis momentos más "íntimos", y por lo que ví, a Raquel cada vez le daba menos importancia a que me desnudase en frente suya, por lo que seguí así durante un tiempo, tomándolo como algo normal, aunque siempre buscando mi propio placer.
Entrado ya el 2008, me compré un ordenador portátil, porque lo necesitaba para hacer trabajos e imprimir documentos que me mandan, y para además descargar algunos juegos. El ordenador no es que sea el mejor, ni mucho menos, pero me vale. Algunos días después, investigando por internet, encontré una página que subía fotos de chicas desnudas, cerca de 10 cada día, asi que decidí ir guardando las que me gustaban. Explorando un poco el ordenador, descubrí que se puede poner de fondo de pantalla, una especie de presentación con las imágenes que seleccionas y puedes guardar varias presentaciones, asi que elegí para una presentación la carpeta de las imágenes porno y para otra, una carpeta de fondos normales, para usarlo de forma general por que no soy el único que utiliza el ordenador. A día de hoy tengo alrededor de 3000 imágenes porno y sé que no me voy a quedar aquí.
Ésto de las fotos me dió que pensar, asi que tenía que sacarle algún beneficio. Como Raquel hacía las habitaciones por las mañanas, yo dejaba el ordenador encendido sobre el escritorio con la presentación porno y con la cámara incorporada grabando, para ver cuál éra su reacción. El primer día que pude, temprano a las 9:00h me levanté, encendí el ordenador, lo dejé con las fotos porno y bajé a desayunar, con un pantalón corto y sin camiseta (cambié de camiseta y calzoncillos a pantalón sin camiseta un tiempo antes antes). Estuve hablando con Raquel un rato antes de que subiera a preparar mi habitación, asi que me quedé desayunando hasta que bajó de nuevo:
+Ya he acabado por si quieres subir, pero cuidado que está mojado.
-Pues me espero un poco.
+Como quieras. Por cierto, he visto que tienes fotos guarras de fondo de pantalla en el ordenador. ¿Que pasa si las ve tu madre?
-No las va a ver, puedo cambiar las fotos por otras normales.
+Y qué van, ¿cambiando?
-Sí, puedes poner que cambien cada pocos segundos.
+Entonces se repiten mucho, ¿no?
-No, porque tengo bastantes fotos, asi que no se repiten demasiado.
+¿De qué tienes fotos? He visto una foto que sale un coño, unas cuantas de chicas posando desnudas y algunas chicas masturbándose. ¿Cuáles son las que más te gustan, las que salen tocándose?
-Bueno, no del todo, las que más me gustan son las que salen con medias.
+Es verdad, en algunas fotos salían chicas con unas medias puestas, ¿pero, por qué con medias?
-Me gustan las medias, no se... Bueno voy a subir.
+Vale, vale.
Entonces subí a mi habitación y me puse a ver la grabación. En ella se ve cómo entra Raquel en la habitación y abre una ventana, que queda justo encima del escritorio, para que entre luz y se queda parada unos segundos mirando la pantalla, luego se gira y se pone a hacer la cama, mirando de reojo entre movimiento y movimiento, pero en cuanto acabó, cerró la puerta y se fue. Ésto de dejar las fotos puestas, lo hacía siempre que podía y siempre grababa prácticamente lo mismo, asi que decidí cambiar. Una tarde, estando Raquel en casa, en vez de dejar el ordenador en mi cuarto, lo bajé al comedor para hacer cosas mientras merendaba. Raquel estaba recogiendo la colada y cuando me senté a merendar, Raquel acabó y bajó al comedor mientras yo seguía disimulando que buscaba algo, pero segundos después, se puso a planchar y entonces cerré el internet dejé el escritorio con el fondo de pantalla con las nuevas fotos porno y giré el ordenador en la dirección donde estaba Raquel, asi que podía ver las fotos perfectamente. Mientras planchaba, hablábamos, veíamos la televisión y élla echaba un vistazo cada pocos segundos y yo veía que miraba a la pantalla del ordenador.
+¿Por qué me pones el ordenador delante con ésas fotos, qué pretendes?
-¿Yo?, nada, estaba haciendo cosas y he acabado.
+Claro y pones el ordenador mirando justo donde yo estoy.
-Am, pues no sé lo he puesto ahí para tener espacio para comer.
+Si quieres que vea las fotos, ya las he visto y, por cierto, ¿cuántas fotos tienes?
-Pues no se... muchas. ¿Por?
+¿Muchas? ¿Es que te pasas las tardes enteras buscando fotos guarras?
-No, es que llevo desde hace mucho tiempo guardando algunas poco a poco y así tengo ya las que tengo.
+Anda que... Que guarrillo que estás hecho.
-Ya... Bueno voy a subir.
Varios días después, dejando que Raquel viera todas las fotos que tenía, sentía la necesidad de ir más allá, así que quise fui a probarme unas medias. Empecé por coger un par de minimedias color carne y otro par negras para ver cómo se siente con ellas. Al principio sólo me las ponía para verme un rato y masturbarme, pero poco a poco pasaba más tiempo con ellas puestas, algunas tardes enteras e incluso empecé a ir a clase con las medias por debajo de los calcetines y más tarde sin calcetines, sólo las medias, y cada vez me gustaban más.
Como me cambié de instituto, tuve que empezar a coger el bus desde el centro hasta mi casa, dando la casualidad de que el autobús que yo cogía, era el que cogía Raquel, así que volvía casi todos los días con ella a casa. Como pasadas varias semanas, ya sólo llevaba las medias cuando iba a clase, un día al volver a casa con Raquel, como siempre, nos descalzamos antes de entrar a la casa, por higiene más que nada, me miró a los pies y vio que no llevaba calcetines, sino que llevaba unas medias:
+¿Cómo es que llevas puestas unas medias? ¿Desde cuando las usas?
-Pues desde hace un tiempo.
+¿Y eso?
-No sé, son muy cómodas.
+¿Y por qué llevas una de cada color? Qué moderno, jaja.
-Porque no me decidía ésta mañana y he cogido una de cada.
+¿Son las de tu madre? ¿Y si se da cuenta de que le coges las medias?
-Sí, son las suyas, pero tiene muchos pares iguales en un armario, así que no creo que se llegue a dar cuenta.
+Amm, bueno...
Me sentí un poco avergonzado cuando Raquel me vio con las minimedias de mi madre e intenté taparme los pies un poco, pero enseguida me excité y quise seguir usándolas aunque ella me viera. Así que a la hora de merendar y de cenar, bajaba con las medias ya puestas y ponía los pies de manera que pudiera verlos. Cuando pasaron unos días, fui un poco más allá y busqué unas pantys, las que cubren hasta la cintura. Me costó un poco más encontrar algunas que me vinieran bien ya que mi madre es bastante más baja que yo y las que ella usaba habitualmente, se me quedaban cortas, pero encontré una caja llena de pantys de tallas más grandes, supongo que al ver que eran más largas de lo que necesitaba las guardó. A mí me vino de perlas, así que cogí un par color carne y otro par negras. Empecé igual que con las minimedias, sólo usándolas cuando me masturbaba, pero poco a poco alargué el tiempo de llevarlas y un día me decidí a llevarlas puestas en clase, pero con unos calcetines encima y más tarde sin calcetines, sólo las pantys y unos calzoncillos encima. Como me gustaba mucho llevarlas, llegó un día en que fui al colegio con las pantys debajo de los pantalones y sin calzoncillos ni calcetines, pero tenía cuidado de que no se me vieran por ningún sitio e intercambiaba pantys color carne con las negras, tanto opacas como transparentes y había veces que me pasaba el día entero con unas puestas, desde que me levantaba hasta que me acostaba, así que cuando estaba en casa, Raquel veía que ya no solo usaba minimedias, sino que usaba pantys. Un día bajé a merendar con unas pantys negras transparentes y un pantalón corto y cuando entré en el comedor me vío Raquel:
+¿Llevas puestos unos leotardos?
-No, unas medias
+¿Unas pantys?
-Sí.
+¿Y has ido al colegio así, o te las has puesto ahora?
-No, he ido a clase con las pantys
+¿No te da vergüenza? A ver si te van a pillar.
-No me da vergüenza, además intento taparme lo que pueda y así no se me ven.
+¿Y al llevar los pantalones caídos, no se te ven las medias o los calzoncillos?
-No, porque no los llevo caídos y tampoco llevo calzoncillos, sólo las medias.
+¡Qué valor! Pero verás como te pillen.
-Pues un día que sólo llevaba unas medias color carne en clase, en la hora de deporte, jugando al fútbol se me escapó una de las zapatillas y corrí a ponérmela de nuevo. Puede que alguien me viera, pero en todo caso desde bastante lejos y no creo que fuera capaz de ver que llevaba medias y no calcetines.
+¿No llevabas calcetines? Pues seguramente alguien te viera, pero no te habrán dicho nada.
-Espero que no.
+Bueno pues ten cuidado.
-Ya. Voy a estudiar.
Estuve un rato estudiando y después me puse con el ordenador a mirar las fotos nuevas de aquella página, guardé unas cuantas y enseguida llegó la hora de cenar. Me cambié las medias negras por unas de color carne, me puse unos cascos y puse un vídeo porno, pero lo tenía minimizado, para que pareciera que éra música, poco antes de que Raquel subiera a avisarme, entró y me vió buscando fotos, con los cascos, de espaldas y sólo con las medias, me llamó pero con los cascos no la escuchaba, hasta que se acercó y me tocó el hombro:
+Rafa, chiquillo, que te estaba llamando.
-Ah! Perdón estaba escuchando música.
+¿Y qué escuchas?
-Nada, música electrónica.
+Déjame escuchar a ver.
-Si no te va a gustar, es muy rayante.
+Déjame probar anda...
-Bueno, vale, pero...
+¿Música? Si esto no son nada mas que gemidos, ¿es un vídeo porno verdad?
-Emm, sí...
+Hay que ver que cerdito estás hecho... Y, ¿no tienes frío? No es tiempo de ir solo con las medias que, por cierto, te las has cambiado.
-Pues no, no tengo demasiado frío. Y sí, me he cambiado las medias.
+¿Estabas masturbándote con las medias antes de que yo entrara?
-Sí, pero hace un rato. ¿Por qué?
+Porque, estás empalmado y sigues con la mano en la polla.
-Ah! Es verdad.
+Bueno, bájate que se enfría la cena, y ponte una camiseta al menos.
-Vale, voy.
Salió de la habitación, me levanté de la silla, me miré al espejo, muy empalmado con las pantys, cogí una camiseta nada mas y bajé a cenar. Me senté y ya estaba la mesa puesta, pero Raquel fregaba algunos platos. Al poco rato, se sentó y me dijo: "¿No te podías haber puesto un pantalón? Que todavía estas empalmado, chico. Bueno come que se te enfría", a lo que no respondí y me puse a comer. Mientras comía me tocaba de vez en cuando la polla para que se me mantuviera dura, y al acabar de comer, me levanté y se asomaba la polla por encima de la mesa, más o menos a la altura de la cabeza de Raquel, así que lo vio y se dio cuenta de algo:
+Aún sigues empalmado porque te has estado tocando mientras comías, ¿verdad?
-Sí, pero para recolocármela, porque con las pantys se me tuerce a un lado.
+¿Te has corrido? Es que tienes las pantys mojadas.
-Vaya... es que con el roce del capullo y la tela, pues se me ha escapado un poco.
+Anda toma una servilleta y limpias.
-Gracias, voy a coger algo de postre y me voy al salón.
Estando en el salón puse una de las películas porno y en cuanto me acabé el postre me puse a masturbarme debajo de las medias. Supuse que Raquel no vendría al salón ésta vez, pero a los pocos minutos de empezar yo, apareció por el pasillo, salió a la puerta, se puso sus tacones, volvió al salón y se sentó en el mismo sofá de la otra vez y sacó su móvil. Yo seguía masturbándome y veía que me miraba de vez en cuando, hasta que dejó el móvil:
+¿No te m*****an las medias al masturbarte?
-No, ¿por qué?
+Am... no sé... ¿Y luego no te correrás en las medias no?
-No, siempre tengo servilletas preparadas para cuando vaya a correrme, aunque alguna vez se me ha escapado y no me ha dado tiempo a sacármela de las medias.
+Vaya por dios, ¿y luego las echas a lavar?
-Sí, pero cuando me pasa, le doy con agua para que no se quede todo ahí.
+Am, vale, bien bien. ¿Todo ésto lo haces para que te vea?
-Mmm, en gran parte si...
+Eres un exhibicionista y te gusta que te mire, ¿no?
-Si bueno... me pone que me vean masturbándome.
+Anda que... ¡Cómo esta la juventud!
Como llevaba ya un par de minutos tocándome, estaba a punto de correrme, así que cogí unas servilletas y me preparé.
-Voy a correrme ya, no aguanto más.
+Cuidado al correrte, no vayas a manchar nada.
-Ya, ya tengo las servilletas.
Entonces, me corrí, puse la servilleta encima para que no salpicara fuera, pero algunas gotas se me escaparon, unas cayeron en mi camiseta, otras en las medias y alguna en el suelo. Cuando fui a limpiar la que cayó en el suelo, me dí cuenta de que una cayó también en uno sus tacones y su respectivo pie, pero no se dio cuenta. No sabía cómo decírselo, así que en cuanto fui a hacerlo, se levantó y se fue, al parecer habían llegado para recogerla. Se despidió y se fue. Supongo que al llegar a su casa y quitarse los zapatos, vería el semen en su pie y en la punta del tacón, pero nunca me lo comentó, así que supuse que simplemente, le dio igual.
Pasaron varias semanas y cada vez tenía más y más pantys, color carne, negras, alguna rojiza, con formas, totalmente opacas, semitransparentes, transparentes... Tenía una caja de zapatos escondida en el armario con todas las medias e iba intercambiándolas cada día, para ir a clase, para salir o simplemente para quedarme en casa. Supongo que Raquel se daba cuenta, ya que me veía que usaba unas medias distintas casi a diario, pero no decía nada. Cuando ya tenía una cantidad considerable de medias en la caja, me puse a pensar en otra prenda que podría usar, el tanga. Rebuscando el armario de mi madre, encontré una bolsa llena de tangas y culottes. Había tangas de hilo y normales, de varios colores con distintos adornos y dibujos y culottes de colores vivos y formas abstractas. Supuse que no las usaba y que eran nuevas porque muchas tenían la etiqueta de compra, así que cogí un par de tangas y unos culottes. Empecé a probarme los tangas y los culottes igual que con las medias, sólo para un rato, para verme y masturbarme y poco a poco empecé a llevarlos más tiempo, hasta que me acostumbré a llevar tanga, a veces debajo de los calzoncillos y otras sin calzoncillos, o incluso el tanga y unas medias, pero siempre con pantalón largo si era fuera de casa. Entonces empecé a llevar las medias y el tanga en casa también para exhibirme.
Uno de los primeros días en exhibirme con tanga estando en casa, cogí unas medias color carne y un tanga negro normal. Antes de bajar a merendar, me lo puse todo y estiré las medias para que me cubrieran hasta justo debajo del pecho y el tanga también estirado por la parte de atrás para que se viera bien por encima del pantalón, porque como ya estaba entrado el otoño, era época de llevar pantalón largo de pijama y no de ir sólo con las medias,luego cogí una camiseta blanca y me la puse por dentro del tanga y las medias.. Bajé a merendar y Raquel ya estaba planchando, en cuanto entré en el comedor, se quedó mirándome fijamente.
+¿Y eso? ¿Ahora usas tangas?
-Sí, de vez en cuando desde hace poco...
+¿Y te parecen cómodas?
-Sí bueno, más o menos, pero me quedan pequeñas y se me sale por los lados.
+Hombre, es obvio, encima te las estiras a más no poder..., ¿no te aprietan demasiado? Así van las putillas, asomando el tanga por encima del pantalón, pero eso de las medias no...
-No, no me aprietan tanto, ademas son suaves y no son tan m*****as. Y lo de las medias... pues yo que se...
+Vaya personaje estas hecho.
Mientras yo merendaba y ella planchaba, charlábamos y mirábamos la tele, y yo cada poco rato me iba estirando las medias para que se mantuvieran en su sitio. Raquel me miraba y sonreía pero no decía nada al respecto, así que en cuanto acabé, me fui a mi cuarto a estudiar un poco. Bastante rato antes de cenar, me puse a mirar mi colección de medias y tangas, buscando distintas combinaciones, me fui probando varias medias y tangas hasta que me quedé con unas medias grises algo oscuras, un tanga blanco de hilo y un tanga normal color carne. Me estuve mirando al espejo un rato colocándomelo todo para que se vieran bien, finalmente me decidí: las medias estiradas como antes, hasta por debajo del pecho y los tangas bien estirados por detras, un poco descolocados para que se viera que llevaba 2 y la camiseta remangada hasta la cintura de las medias, es decir que desde el pantalón hasta la camiseta se me veía todo el vientre, dejando ver perfectamente ambos tangas. Se me pasó el tiempo y rápidamente llegó la hora de la cena, así que me senté en el escritorio a esperar a que subiera Raquel. No tuve que esperar demasiado, ya que aquel día la cena estaba lista algunos minutos antes de lo normal, por lo que subió, tocó a la pierta y entró. Se acercó a la mesa para ver lo que hacía, me avisó de que la cena estaba lista y enseguida se marchó. Pocos segundos después bajé yo colocándome bien todo y me senté a cenar.
+¿Te has vuelto a cambiar las medias?
-Sí.
+¿Y ahora llevas 2 tangas? Como estaba oscuro, ni me había fijado.
-Ya lo suponía, como no habías dicho nada...
+Cada vez te pones más cosas, algun día vas a aparecer lleno de medias y tangas por todos lados, jajaja...
Sonreí sin decir nada y seguí comiendo, pero me estiré un poco más las medias y los tangas como si nada. Y en ese momento se sentó a prepararse su cigarrillo.
+Oye dime una cosa, Rafa. ¿Por qué te gustan tanto la lencería femenina? A ver, yo entiendo que te guste vérsela puesta a las chicas, pero de ahí a llevarlas tu, hay un gran paso.
-No sé, de ver la lencería en los vídeos, me entró la curiosidad de probar y me gustó. Poco a poco me he dado cuenta de que soy un fetichista de las medias y los tangas.
+Ya, bueno y, ¿crees que vas a tener ese fetiche para siempre?
-Pues seguramente siempre lo tenga. Supongo que en vez de ponérmelas yo, se las pondrá mi novia, con eso me vale...
+Bueno y si encuentras a una chica fetichista también, mira que bien, jeje.
-Sí estaría bien eso, pero lo veo muy dificil, además es dificil sacarle los fetiches a la gente, quien sabe...
+Todo es posible.
En ese momento acabé de cenar, me levanté de la mesa y me dí la vuelta para dejar los platos en el fregadero, pero noté que Raquel me tiró de la cintura de las medias, dándome un pequeño latigazo en la zona donde tiraba, se rió y yo me puse bastante colorado, pero no me giré a mirarla, simplemente dejé los platos y me fui directo al salón, donde me tumbé en el sofá a ver la televisión. Raquel acabó con su cigarrillo, se calzó sus tacones y se acercó de nuevo al salón, al mismo sofá de siempre.
+¿Ya no ves porno?
-No tengo muchas ganas. ¿Por qué? ¿Es que quieres que ponga algo?
+No hombre, si no quieres, pues nada, es que como siempre que acabas de cenar te vienes aquí a masturbarte... Bueno me voy. Ahí te quedas, guarrete.
-Vale, hasta mañana.
Me quedé un rato viendo la tele y después volví a mi cuarto. Hice unas cuantas cosas, me masturbé, me quité solo las medias y enseguida me acosté. Al día siguiente, a la vuelta de las clases, cogí todos los tangas y culottes que tenía, cerca de 10 entre todas las prendas, y me los puse a la vez, con distintas posiciones para que no se taparan unos con otros y me pasé la tarde entera agachándome cuando podía para que Raquel me viera. Le hacía gracia y soltó algunos comentarios como: "Parece que llevas una flor de colores en la espalda con tantos tangas" ó "Cómo se nota que quieres que te vea". Aquella tarde no fue apenas nada mas que éso, comentarios sueltos sobre mis tangas.
A la tarde siguiente, a propósito de su comentario sobre acabar lleno de tangas y medias, una tarde a la vuelta de las clases, antes de que ella llegara cogí la caja entera y me lo puse todo. Todas las medias a distintas alturas en las piernas, sólo usando una pierna de cada media y los tangas y los culottes colgando de los lados, así que tendría en cada pierna unas 6 medias y 3 tangas y en la otra pierna más de lo mismo. Cuando acabé de ponermelo todo, Raquel ya había llegado y estaba planchando la ropa, así que bajé a merendar. No llevaba pantalón, únicamente todo el arsenal de medias y una camiseta, en la polla, toda empalmada, llevaba una de las minimedias color carne, así que se me transparentaba todo. Me presenté en el comedor, tocándome la polla y Raquel se echó a reír.
+¡Por Dios, Rafa! ¿De qué vas disfrazado? ¿Ya estas preparando el disfraz para halloween, o que? ¿Por qué llevas una minimedia en la polla? Que se te ve todo, chico.
Y en vez de responderle algo, me corté y sonreí sin mas, cogí unas galletas de la cocina y enseguida salí del comedor hacia mi habitación, ****** de vergüenza, debido a mis pintas. Una hora más tarde, bajé de nuevo, pero ésta vez, con todas las medias y tangas en las manos para echarlas a lavar.
+¿A dónde vas con todo eso?
-Voy a echarlas a lavar.
+Amm... Me parece que voy a tener que poner una lavadora solo para tus medias y tus tangas, jeje.
-Ya... bueno, te las dejo en el cesto.
+Vale, pero ponle lo que sea por encima si no quieres que lo vea tu madre si se asomara al cesto.
-Es verdad, gracias.
+Pondré la lavadora mañana y las tendrás secas para la tarde probablemente.
-Vale, vale. Voy a hacer algo, luego hablamos.
En ésa tarde, como no tenía ninguna de mis medias, no pude hacer nada, mas que pensar en el día siguiente, por lo que no me exhibí en lo quedaba de tarde. Al día siguiente, a la vuelta de las clases, subí a la terraza donde tendiamos la ropa, me asomé a una ventana y vi en todas y cada unas de las pinzas y cuerdas, mis medias, tangas y culottes. A plena vista de los vecinos más cercanos. Cuando llegó Raquel, yo estaba mirando la tele tumbado en el sofá. Élla entró, dejó sus cosas en el comedor como de costumbre y subió a recoger la colada. Antes de que bajara de nuevo, fui a la cocina a por algo de merendar y me senté allí, entonces ella volvió. Como normalmente tiende prendas que planchar, se pasa cerca de media hora planchando, pero como aquel día sólo eran medias y tangas, no tendría que planchar, entonces se dispuso a doblarlo bien todo.
+¡Madre mía, Rafa! Cuántas medias, tienes incluso más que yo, con tantas medias, tangas y culottes voy a tener que tratarte como una chica y llamarte además Rafaela.
-Jajaja, no sabía que tenía ya tantas...
+En algunas tienes unas carreras increíbles.
-¿Carreras?
+Sí, ¿ves que cuando se te rompen un poco y te salen unas líneas por toda la misma costura?
-Sí.
+Pues éso son las carreras. Mira éstas negras por ejemplo, tienes una carrera desde la cintura hasta la costura de los dedos de los pies.
-Ya, eso fue de una vez que me estaba rascando la pierna y al rato me dí cuenta de que la había atravesado con el dedo y poco a poco se ha ido rompiendo más.
+¿Y al ponértelas no se te salen los dedos por ahi? ¿No te m*****an?
-Pues la verdad es que no, se me salen algunos dedos, pero no me m*****a.
+Pues yo odio cuando me pasa eso, algunas las he tirado porque no lo aguanto, pero bueno...¡Anda, qué monos los tangas, con un lacito y todo!
-Ya, pero en un tanga se ha caido el lacito
+Bueno qué más da si tienes otros cuantos tangas más iguales. Por cierto nunca te he visto puestos uno de éstos culottes.
-Ya, es que los uso menos, prefiero los tangas.
+Bueno, pues ya está todo bien dobladito, querida. ¿Te los subo a tu cuarto?
-Sí, vale, déjalo todo encima de mi mesa y ya lo guardo yo luego.
Entonces ella subió a dejármelo todo en mi habitación y mientras yo acababa de merendar. En el momento en que volvió a bajar, subí yo inmediatamente para guadarlo todo de nuevo en la caja de zapatos, dejando fuera unas medias de un color rojizo y unos culottes blancos con formas negras, para ponerme después debajo del pantalón de pijama. Estuve estudiando hasta que llegó la hora de cenar. Bajé al comedor y cené tranquilamente, sin hacer nada extraño, acabé con el postre y me fui al salón donde acoplé el ordenador a la televisión y me metí en internet en una página porno en busca de algún vídeo. Acto seguido me quité los pantalones, quedándome en medias y culottes y empecé a masturbarme, como siempre Raquel se calzó sus tacones y se sentó en el mismo sofá de siempre, a mirar el vídeo mientras yo no paraba de tocarme.
+¿Cómo te conectas al internet desde la tele?
-No es desde la tele, es que he enchufado el portatil a la tele con un cable.
+Amm, por eso estás conectado a internet como si fuera desde la tele, qué ingenioso.
-Ya...
+¡Anda, ahora sí llevas unos culottes! Ponte de pie para que te vea.
-¿Va en serio?
+Sí, venga, quiero ver como te queda.
En ese momento me levanté del sofá, me guardé la polla, me puse bien los culottes y las medias y me dí una vuelta para que me viera bien. Entonces me puso las manos en el culo y dijo:
+Te hacen muy buen culo y tu polla parece que sea más grande todavía dentro de los culottes.
Y enseguida me la saqué y empecé a masturbarme justo enfrente de ella.
+Cuidado hombre, a ver si te vas a correr encima mía, y por cierto Rafa, la última vez, cuando te corriste, me salpicaste en los tacones y los pies.
-Ah! Sí, lo siento, es que se me escapó un poco.
Dije mientras me sentaba de nuevo en el sofá, aún masturbándome.
+Bueno, no pasa nada, lo pude quitar sin problema, ya decía yo que notaba algo frío en el pie cuando salí de aquí, pero no me fijé en qué era, lo probé y todo porque creía que era otra cosa...
-¿En serio lo probaste? ¿Y qué otra cosa iba a ser de ése color?
+No sé, lo último en lo que pensaba que podría ser, era que fuese tu semen.
-Madre mía, deberías fijarte antes de llevárte nada a la boca...
+Pues sí, hijo, sí. Eso te pone, ¿verdad? Bueno, pues algún día... voy a tener que echarte una mano ahí abajo cuando te masturbes delante mía.
Entonces me sacó la lengua a modo de broma, me guiñó un ojo y me miró con una sonrisa viciosa, se lamió el dedo índice y el corazón y me acarició con ellos la punta de la polla y justo un segundo después me corrí a través de las medias mirándole a ella y élla a mi polla, entonces se despidió con la mano, me volvió a guiñar un ojo y se fue.
"Parece que ésto no acaba nada más que empezar", pensé.
Y así fue.
Como ya entramos en una época algo más fría, finales de otoño, Raquel empezó, por así decirlo, a soltarse, cosa que me encantó. Un lunes de la segunda semana de octubre de 2009, a la vuelta de las clases, como siempre, volvía a casa en el mismo bus que ella. Raquel vestía un abrigo largo, de un color oscuro cerrado hasta el cuello y unos tacones de bota alta, hasta las rodillas donde acababa el abrigo, no me pareció nada extraño así que no le dí demasiada importancia. Al llegar a casa y descalzarnos, vi que Raquel, mientras se quitaba las botas y se abría el abrigo, llevaba una camiseta blanca algo cortita, con short azul claro y unas medias negras transparentes, a las que me quedé mirando mientras entraba en casa. Notó que le miraba las piernas constantemente, así que se tomó su tiempo en descalzarse, pero sin decir nada. Al agacharse para meter las botas en un armario, pude ver que por encima del short asomaba, claramente, un encantador tanga rosa con flecos blancos, al que me quedé mirando embobado, también. Nada mas entrar me metí en mi habitación para dejar las cosas y para ponerme unas medias iguales que las suyas con un pantalón corto y una camiseta. Cuando bajé a merendar, Raquel iba a empezar a planchar la colada, y me fijé en que no llevaba su pantalón blanco de uniforme, por lo que debajo de la bata se veían las medias negras a primera vista. Cogí algo para merendar y me senté mirándole las piernas durante un rato.
+¿Qué pasa? Yo tambien uso medias, que las lleven las mujeres es lo normal, ¿eh?
-No, no, es que... ¿sólo llevas las medias debajo de la bata?
+No, chico, me he dejado el short en vez de ponerme el pantalón de siempre.
-Ah, es que con la bata parece que no llevas nada debajo...
+¡Ya te gustaría, Guarrete! Te has cogido unas medias como las mías, pero sabes que a mí me quedan mejor.
Levanté las piernas y las acerqué a las suyas para compararlas, me enrojecí y sonreí pero sin contestar y poco después me fuí a estudiar hasta la hora de cenar. En cuanto entró en mi habitación, me vió sólo con las medias masturbándobe mientras miraba al ordenador, se acercó y me dijo:
+¿Qué ves, esta vez? ¿Lesbianas como siempre?
-Sí...
+Bueno, bájate que la cena está lista, luego cuando termines de cenar te acabas eso.
Corté el vídeo, me subí las medias y sólo me puse una camiseta antes de bajar. Seguramente habría salido a sacar la basura, por que ya no llevaba su bata e iba únicamente con la camiseta. Como en otras ocasiones, bajé totalmente empalmado, pero Raquel aún estaba limpiando la cocina y entre movimiento y movimiento, mostraba su tanga bastante estirado hacia arriba y al acabar se puso de cuclillas para jugar un rato con el perro, dándome la espalda, por lo que dejaba ver casi medio culo con el tanga. Después de unos minutos, se sentó en la mesa con sus cigarrillos y mientras cenaba, veía que Raquel me miraba la polla a través de las medias cada poco rato y movía las piernas sensualmente entrecruzándolas varias veces que hacían que estuviera empalmado durante toda la cena. Al acabar me levanté y me coloqué la polla delante suya, apuntando hacia el frente.
+Te has vuelto a correr un poco en las medias, Rafa.
Me miré las medias y, efectivamente, estaban manchadas, pero antes de que pudiera hacer nada, me acercó una servilleta y me dijo:
+Déjame que te limpie un poquito.
-Emm, gracias...
+De nada, hombre.
Acto seguido cogí algo de postre y me dirijí al salón, donde me puse a pajearme de nuevo con una de las películas porno. Poco después Raquel salió del comedor, cogió sus tacones y se sentó en el sofá, como siempre, a ponérselos. Mientras yo miraba a la televisión noté uno de sus pies en los míos, con los que empezó a juguetear. Miré a Raquel, que sonreía, y luego a sus pies junto con los míos. Notar la suavidad de sus medias y el movimiento de sus pies, hizo que me corriese enseguida, sin darme tiempo a coger una servilleta. Me corrí bastante, manchando mi camiseta, el sofá, el suelo y mis medias, entonces descansé durante unos segundos, mientras élla seguía jugueteando con sus pies. Al coger una servilleta para limpiarlo todo, me di cuenta de que el semen había llegado hasta sus piernas, así que antes de nada las cogí y las limpié rápidamente, mientras Raquel se reía, y lamí un poco sus medias para que no quedase nada de semen antes de limpiar el resto de cosas.
+Rafa, ten cuidado al correrte, que ya me manchaste los tacones el otro día y ahora las medias...
-Si es que me provocas, jugueteando con los pies... Lo haces por maldad porque sabes que me pone.
+¡Ay, que guarrillo que estás hecho, hijo mio!
-Sí, ahora soy yo...
+Bueno límpialo todo bien, que me voy ya. Hasta mañana.
-Por cierto, bonito tanga.
+Como?
-Que es muy bonito el tanga que llevas, el que me has estado enseñando a lo largo de la tarde.
+A que es bonito? Me lo compré hace dos días.
-Sí, me encanta pero, por qué te lo estiras tanto? No te aprieta el...?
+No, es que me cogí el de mi talla y me apretaba mucho.
-Se te marcaban mucho los labios en el tanga?
+Emm... Sí... Por eso me he comprado una talla más grande, para que no se me marque todo el coño.
-Pero, y lo de llevarlo tan arriba?
+Es que es así, supongo, para llevarlo alto...
-Ammm... Pues me gusta.
+Ainss, viciosillo, algún día te dejaré que te lo pruebes a ver como te queda...
-Me parece perfecto, jeje
+Pues lo dicho, hasta mañana.
Después de irse Raquel, me quedé un rato limpiando bien todo lo que había manchado. En lo que quedaba de noche, hice unas cuantas tareas, busqué algunas medias más y me acosté pronto.
Al día siguiente, a lo largo de la mañana hizo bastante calor, para la época en que estábamos. Así que vi, en el bus camino a casa, que Raquel llevaba un vestido de un color rosado, con unas finas rayas blancas, unas medias blanquecinas de liga y unos tacones a juego con el vestido. Pude ver que era un vestido bastante ceñido por que, en un momento en que se agachó, se le marcaban el tanga y las ligas. Al llegar a casa y descalzarnos antes de entrar, me quedé mirándole las medias, cómo se quitaba los tacones y se recolocaba el vestido, dejándome ver el principio de las ligas durante unos segundos.
Procuré que antes de que Raquel entrara en el baño a cambiarse, poner la cámara en posición para grabar y yo mientras, en mi habitación, me ponía una camiseta y unas medias negras casi opacas, que difícilmente dejaban ver mi polla a través. Al poco rato, bajé a merendar y para mi sorpresa, Raquel, que estaba planchando ya, no se había cambiado de ropa, porque debido al calor que hacía, prefería dejarse el vestido. Así que verle solo con el vestido y las medias blancas me la puso bastante dura, por lo que se me marcaba la polla, claramente, bajo las medias. Con cada movimiento que hacía, se le subía poco a poco el vestido, mostrando cada vez más las medias y las ligas y como consecuencia, más empalmado estaba yo.
Como al terminar de plancharlo todo sube a las habitaciones a dejarlo todo, mientras subía las escaleras, me puse al pie de la escalera, sin que me viera por el cubo que llevaba con toda la ropa, a mirarle desde abajo. Pude verlo todo perfectamente, el culo enfundado por un tanga blanco en el que se le marcaba la rajita y coronado con las ligas. Al bajar de nuevo, me di cuenta de que el vestido se había subido hasta casi mostrar el culo, dejándome ver perfectamente las ligas, haciendo que mi polla se mantuviera firme.
-Raquel llevas medias de liga, verdad? Es que se te ven las ligas.
+Si ya, es que tengo mucho calor y me he subido un poco el vestido. Te gustan o que?
-Sí, me encantan, de hecho estoy pensando en buscarme unas.
+Ya sabía yo que te gustarían... Las hay muy baratas, puedes comprarte tu mismo unas.
-Ya pero, que vergüenza, cómo entro yo en una tienda para comprarme unas medias...
+Pues no se... Di que son para regalo o algo...
-También...
+Bueno, pero deja de mirármelas, que me pongo nerviosa...
-Jeje, perdón, perdón, es que no puedo evitarlo.
+Viciosillo...
-Bueno, voy a subirme.
+Vale, vale.
Subí a mi cuarto a intentar estudiar un poco, pero no podía con la imagen de las piernas de Raquel en la cabeza, así que me puse a dibujar un rato escuchando música para distraerme durante la tarde.
Poco antes de la hora de la cena, me cambié las medias negras por unas de un color rojo intenso, que encontré, totalmente transparentes. Cuando Raquel entró en mi habitación para avisarme me vió dibujando con la música.
+¿Que dibujas?
-No se, algo para pasar la tarde.
+Am, ¿y esas medias rojas tan chulas?
-Las encontré ayer medio escondidas en uno de los armarios del sótano, y al parecer a mi madre le van grandes o simplemente no le gustan.
+Pues no estan nada mal, aunque podrías ponerte debajo unos calzoncillos o un tanga al menos para no ir con la polla a la vista.
-Ya bueno, total ya me has visto y eres la única persona que me va a ver así.
+También es verdad y a mí, sinceramente, me da igual como vayas, estas en tu casa.
-Pues eso.
+Bueno que la cena está lista, baja cuando puedas.
-Voy.
Bajé tal cual estaba, con la camiseta y las medias, a cenar. Cuando me senté Raquel estaba lavando unos platos y guardando algunas cosas en los muebles de la cocina, cuando se agachaba mantenía el culo más alto, por lo que podía verle casi todo desde donde estaba, es decir, las ligas, medio culo y la rajita del coño marcado en el tanga. Cuando acabó, vino a la mesa y se sentó casi de frente a mí y se subió un poco el vestido antes de sentarse. Desde donde yo estaba veía perfectamente el triángulo que se forma en el hueco de entre las piernas y el vestido, y ya cuando hacía el movimiento de cruce de piernas, que se le veía todo. Sé que lo hacía a drede, porque me miraba constantemente cada vez que se movía y me dejaba ver su tanga.
+No le quitas el ojo de encima a mis piernas, eh?
-Ni tu de mi polla.
+Estoy viendo como reaccionas ante esto.
-Pues ya lo ves, cada vez estoy más empalmado, ya me aprietan mucho las medias...
+Ya, ya lo veo, y eso que sólo me estás viendo el tanguita, no quiero ni pensar qué pasaría si vieses más.
-Compruébalo por tí misma.
+Jaja, ya si eso otro día puedo pensarmelo, viciosillo.
-Uhmm, casi cuela, pero al menos puedo conformarme con que se te marque la rajita en el tanga y los pezones en el vestido.
+Éso si que no puedo ocultarlo, no llevo sujetador y encima se me están poniendo puntiagudos... es que si me apuntas con éso, es inevitable.
-Parece que no te disgusta, y además la tengo así de empalmada por tí, así que es razonable que te apunte, ¿no crees?
+La verdad, es que la tienes bonita, con ese tamaño y con las medias... ¿Por qué no te la sacas de las medias y tocas un poco para que la vea?
-¿De verdad? ¿Quieres que me masturbe frente a tí?
+Ya lo has estado haciendo últimamente, así que no le veo diferencia.
-Si pero no me pajeaba mirándote a tí, sino a un vídeo.
+Bueno pues mírame a mí ahora y menéatela y ya veremos otro día si te dejo ver más.
-Bueno vale, como quieras.
Dejé la cena de lado y comencé a meterme una mano bajo las medias, con la mirada fija en sus ojos, su tanga y sus pezones, manoseándomela lentamente bajo su atenta mirada. Disfrutaba como nunca lo había hecho, masturbarme mientras Raquel no perdía detalle, fue algo que no puedo explicar. Mientras seguía tocándome, noté que Raquel empezaba a juguetear con sus pies sobre mis piernas, subiendo cada vez más, llegando hasta mis huevos, acariándolos, mientras yo seguía a lo mío bajo las medias. Seguidamente apoyó ambos pies sobre mi polla y con la mano que me quedaba libre, empecé a acariciar sus medias y a presionar sus pies contra mi polla, que estaba durísima. Restregué y restregué mi polla contra sus medias hasta que me corrí. Chorros de semen salían a presión, llenando sus medias y las mías y algunas cosas enfrente de mi. Quedé descompuesto despues de aquello, así que descansé cerrando los ojos y dejándome caer sobre el respaldo de la sillaunos segundos antes de limpiarlo todo. Raquel, por su parte, con sus dedos en su coñito, observaba con asombro la escena: sus pies empapados en semen, mis medias goteando, mi polla convulsionando y yo enfrente suya echado en la silla y respirando hondo.
+Vaya...
-Sí, vaya...
+Qué intenso...
-Sí...
+Ahora que hago? Me has dejado las medias empapadas... Voy a tener que quitármelas y meterlas en una bolsa o algo...
-Sí, yo voy a quitármelas y a limpiarme un poco que tengo semen por todos lados.
+Vale, mientras limpio yo aquí un poco.
-No, no hace falta, lo he manchado yo todo, ahora lo limpio yo.
+De verdad que no importa. Ve a limpiarte tu que yo cuando me quite las mías lo limpio todo.
-Bueno pues ahora vengo, si luego te hace falta una mano avísame.
+Vale, no te preocupes.
Antes de subir a quitarme las medias y limpiarme, me quedé embobado viendo cómo Raquel se quitaba las suyas, dándome un primer plano de su tanga, sin cortarse un pelo, levantaba las piernas a la par que se abría para sacarse cada media, por lo que pude ver que por un lado de su tanga, se le asomaba medio chocho, totalmente depilado.
+No ibas a limpiarte?
-Emm, sí es que...
+Te pone ver como me quito las medias o es por el tanga?
+Emm... no, es que se te asoma el conejito por un lado del tanga.
+Qué?
A lo que bajó la mirada y se dió cuenta de que se le había doblado el tanga por un lado dejando medio conejito al aire. Así que rápidamente se puso el tanga correctamente.
+Upss... Ni me había dado cuenta, aún no estás preparado para ver esto...
-Bueno ya me puedo hacer una idea jeje...
+Anda subete ya.
-Sí, sí, ya voy.
Subí a quitarme las medias, limpiarme y ponerme un pijama y bajé de nuevo a echar las medias a lavar y ver como Raquel lo limpiaba todo pero, élla ya se había ido, así que volví a mi cuarto a hacer algunas cosas.
Después de aquel día estuve un par de meses sin hacer nada, quiero decir, sin exhibirme y centrándome en los exámenes y eso, pero aún así me decidí a comprarme unas medias por internet: unas de rejilla azules y unas de liga blancas, con su liguero, totalmente transparentes, como las de élla, y unos cuantos pares más que ya nombraré. Aquella temporada de sequía dió de sí y al parecer Raquel tenía ganas de más, tanto que casi entrada la primavera del año siguiente (2010), se atrevió con algo que yo no me esperaba de ella.
Como a esas alturas del año ya no hace frío, a excepción de algunos días, Raquel empezó a vestir, por así decirlo, "más fresca".
Recuerdo uno de los primeros días de primavera cuando volvíamos a casa en el mismo bus, como siempre, que Raquel llevaba su vestido rosa, muy cortito, y unas medias color carne (lo que yo veía a simple vista). Durante el trayecto a casa, estuve buscando algo que se le marcase en el vestido, el tanga, el sujetador o algo, pero no conseguí encontrar nada. Antes de llegar a casa me abrí la cremallera del pantalón para sacarme la polla en la puerta de mi casa justo antes de entrar. Al sacármela aún estaba pequeñita, haciéndome el despistado con la cremallera bajada y apenas se salía del pantalón. Al descalzarnos me dí cuenta de algo que hizo que me empalmara y se me notara a leguas la polla por fuera del pantalón: Raquel no llevaba nada debajo! Sólo las medias que, totalmente transparentes, me permitieron verle el coño en un momento en que se agachó a guardar sus tacones en un mueblecito para los zapatos. Obviamente se percató de mi empalme, más que nada por que yo ni si quiera trataba de ocultarlo.
+Se te escapa el pajarito, o mejor dicho, pajarazo, de la bragueta, chico. ¿Acabamos de llegar y ya la tienes dura?
-Ah, perdón, es que...
+¿Qué pasa, es que se me ve algo?
-Emm... no nada nada...
+Hacía tiempo que no te exhibías... ya echaba en falta que me enseñaras la pichilla, jeje
-Ya es que con los exámenes y eso, quería estar más centrado y dejar de pensar en cómo exhibirme. Pero ya estamos de vuelta.
+Sí, ya te veo...
Mientras hablábamos no dejaba de mirarme la polla, así que se me mantuvo firme hasta que entramos y me fuí a mi habitación, para minutos después bajar de nuevo con una camiseta, las medias de rejilla azules y un tanga blanco con florecillas azules. Al ser el tanga algo pequeño, se me salía la herramienta por un lado y no me preocupé de intentar mantanerla por dentro, así que bajé tal cual. Raquel no se había cambiado el vestido y se encontraba planchando como habitualmente.
+¿Y ésas medias de rejilla? ¿Son nuevas?
-Sí, al final me decidí a comprarme un par de medias.
+¿Sí? ¿En qué tienda? ¿Calzedonia o que?
-No, no, por internet, así no tengo que estar en persona a la hora de comprarlas...
+Amm, pues son muy monas.
-Ya, por eso las compré.
+¿Y te has comprado más medias?
-Sí, bueno, unos pares más.
+¿Y cómo son?
-Ya las verás, no te preocupes por eso...
+Bueno, ¿y por qué te pones el tanga si te vas a sacar el pitorro por fuera?
+Es que no me cabe dentro y al bajar las escaleras se me ha salido y como ya lo tengo todo puesto, es un latazo quitarme de nuevo las medias y buscarme un tanga donde me entre el nabo, así que aquí estoy. Pero que si quieres intento camuflarlo un poco.
+No, no importa déjatela así, total, ahora que estas tan empalmado no creo que te entre en ese tanga, ni en ése ni en ningun otro, pero bueno...
-Pues ale... Me la dejo así...
Acto seguido cogí algo para merendar, me senté en la mesa y empezamos a charlar sobre varias cosas. Cuando terminó de plancharlo todo, se puso a limpiar la cocina: los cacharros, los muebles, la encimera, etc... Y yo desde la mesa no perdía detalle cada vez que se agachaba o se estiraba, ya que me dejaba ver claramente debajo de su vestido. Cada poco rato se giraba para ver lo que yo hacía y me veía mirándola fijamente totalmente empalmado y alguna que otra vez, manoseándomela, así que en vez de decir nada, simulaba que se rascaba la espalda para subirse el vestido poco a poco hasta mostrar medio culo y poniéndose en pompa a modo de descuido. A mí eso me ponía a cien, así que seguía mirándola, ya que había tenido la ocasión de verle la almeja en varias ocasiones y un primer plano de su perfecto culo.
+¿Vas a masturbarte ahora o que?
-Pues mira casi que sí, porque me tientas con esas vistas que me das y esas poses que coges...
+Si sólo estoy limpiando la cocina, pero adelante, masturbate, no me importa.
-No, mejor me voy al salón.
+Bueno, como quieras, allá tu...
Entonces subí y cogí todas las medias, tangas y culottes que tenía en el cajón de mi escritorio y bajé de nuevo al salón. Me tumbé y me eché toda la lencería por encima, prácticamente cubierto de prendas femeninas como si fuera una manta hecha de ropa interior. Empecé a masturbarme, pensando en cómo se insinuaba Raquel, sumergiéndome en una fantasía, olvidándome de que me encontraba en el salón de mi casa rodeado de lencería. Mientras estaba inmerso en mi pompa, en mi fantasía, Raquel iba a salir de casa para sacar la basura y, por lo tanto, debía pasar por delante del salón. Como no prestaba atención a mi alrededor, pasó por delante sin pararse y ni me cosqué, salió y pocos minutos después estaba de vuelta. Al llegar de nuevo, vió que yo seguía a mi rollo tumbado en el sofá y se decidió a entrar, a irrumpir en mi fantasía.
+Rafa, ¿qué haces?
-Dios, que susto!
+Sí, claro... Venga ya, ¿qué estás haciendo?
-Pues, hacer croquetas... ¿Tu que crees? Hacerme una paja!
+Ya, ya, eso ya lo veo tontín... Pero me refiero a lo de rodearte de medias, tangas y culottes. ¿Te estás montando una fiesta fetichista tu solo?
-Am... Pues no sé... Me ha dado por ahí y me lo he bajado todo...
+Madre mía, mira qué cantidad de medias... Estoy segura de que tienes incluso más que yo, ni me imagino de donde sacas tantas, pero yo tengo más tangas.
-Sí, tienes más, tantos tangas que tienes, pero que hoy no llevas ninguno.
+Qué!!?? Cómo lo sabes?
-Cuando te has agachado para guardar los zapatos en el armario, nada mas llegar a casa, te lo he visto todo.
+En serio?
-Sí, venga, no te hagas la loca, que sé que lo has hecho a posta y antes en el comedor cogías esas poses para enseñarme el coño.
+Bueno, quería probar a venir sin nada... Y, ¿entonces por eso estabas empalmado y con la polla fuera del pantalón cuando hemos llegado?
-Emm... Sí, para qué voy a mentirte, es que tus medias no tapan nada.
+Hombre pues claro, como que son transparentes, cerdito...
-Pues eso...
+¿Bueno y es que no me has visto salir antes?
-Pues no, la verdad... Estaba... Pensando en mis cosillas, jeje.
+Estoy segura de eso... Bueno, ¿y no vas a parar de pajearte aun hablando conmigo?
-Qué más dá, si ya me has visto más de una vez... Y además, ya estoy apunto de correrme.
+Vaya, pues entonces acaba, pero esperate que te dé una servilleta no vayas a correrte por todos lados...
+No puedo aguantar...
Y pocos segundos antes de que Raquel llegara con la servilleta para impedir que salpicara todo, exploté, exploté en todas direcciones, como la metralla de una granada, sin control... Todas mis medias, culottes y tangas manchados, el sofá, el suelo, la mesa... Al quedar Raquel justo delante mía, también se manchó, sus piernas, el vestido, el brazo que me acercaba la servilleta y... La servilleta, por supuesto... Por unos segundos me quedé inmóvil mirándole, esperando una reacción. Élla por su parte, se quedó petrificada, sin saber qué hacer ni qué decir. Me acercó el paquete de servilletas y se enderezó, sin decir una sola palabra, así que empecé a limpiar mientras ella me miraba fijamente. Comencé por el suelo, después la mesa, seguido el sofá y por último media tras media, tanga tras tanga y los culottes para el final, pero antes de acabar, Raquel salió del salón y supuse que se iría a limpiar, así que, tras quedar todo limpio, cogí todas las prendas y las eché al cesto, acto seguido subí a mi habitación y estuve un buen rato pensando en si se habría enfadado o no. Para no arriesgarme a que se enfadara más todavía, a la hora de cenar, bajé vestido normal, es decir, con una camiseta y un pantalón largo, sin exhibir nada. Al sentarme en la mesa me fijé en que Raquel seguía con el vestido, no se había vuelto a poner el uniforme, pero seguía lavando unas cosas, así que no le dije nada. Algunos minutos antes de acabar de cenar, se acercó al haber acabado de limpiar y se sentó frente a mí, donde siempre, a liarse su cigarrillo. Yo si darle más importancia, acabé de cenar y me levanté, cogí algo de postre y antes de salir del comedor, miré a Raquel y me quedé atónito. Tanto sus piernas, como su vestido, seguían manchados por mi corrida de antes, así que me empalmé, notándoseme en el pantalón... ¿Se habrá dado cuenta de que me he corrido encima suya? Digo yo que sí, pero, ¿por qué no se habrá limpiado? Que raro...
-Raquel...
+Dime.
-Emm... Tienes el vestido y las medias manchadas de...
+Ya, ya lo sé, más que nada, por que te has corrido encima mía...
-¿Y no vas a limpiártelo?
+Pues no, quería dejármelo hasta que me vaya... ¿Te pone esto? Porque estás muy empalmado...
-Emm... Bueno, es que no me lo esperaba, creía que te habías enfadado...
+Para nada... Es más, esto me excita un poco.
-¿Ah, sí? Y si... Te hubiera llegado el semen a la cara... ¿Te lo habrías limpiado?
+Pues... No sé, quien sabe... Hasta mañana cerdito
En cuanto se fue, subí a mi habitación y me puse a pensar en la tarde que había pasado. Así que en vez de hacer tareas, me puse a dibujar y me acosté temprano. A la tarde siguiente, hizo buena temperatura, como para estar en manga corta sin pasar frío, pero al encontrarme con Raquel en el bus, me extrañó cómo vestía: llevaba su abrigo largo cerrado hasta arriba, unas medias negras transparentes y unos tacones de bota, demasiado abrigada para el temporal que hacía, así que supuse que estaría resfriada o algo. Al llegar a casa le veía algo diferente, así que le pregunté.
-Raquel, ¿qué te pasa? ¿Es que estás resfriada o algo?
+¿Qué? No, no es que... Da igual...
-Bueno... Pues vamos adentro.
En la puerta, se quitó los tacones sin desabrocharse el abrigo, pero no le di importancia, a lo mejor tenía frío. Subí a mi habitación y me cogí unas medias rosas de liga, con su liguero correspondiente, que me compré por internet, un tanga blanco y una camiseta blanca. A medida que bajaba por las escaleras me ponía más nervioso, nunca me había presentando delante de Raquel con unas medias con liguero, pero también me ponía más cachondo, así que me empalmaba poco a poco cuanto más me acercaba al comedor, tanto que justo cuando llegué a la puerta, se me escapó la polla por un lado del tanga pero, Raquel no estaba, así que me senté a merendar algo, esperando a que bajara. Pocos minutos después, apareció por el pasillo con el cubo de la ropa. Al dejarlo a un lado, para empezar a planchar, recordé que el dia anterior lo eché todo a lavar y me fijé, además, en que Raquel solo vestía su bata, sin el pantalón de uniforme, por lo que se veían las medias.
+Rafa, tengo aquí toda la lencería que ayer echaste a lavar, tienes muchas prendas, me atrevería a decir que más que algunas chicas de tu clase.
-Es verdad, a lo tonto tengo de todo y lo eché todo junto.
+Y mira, puse una lavadora sólo para tu ropa, solo medias, tangas y culottes, a ver que hay por aquí...
-Pues todo... Como bien has dicho antes...
+Todo excepto esas medias rosas... ¿Son de las que te compraste por internet?
-Sí, venían con las ligas a juego y todo.
+Y cómo no, con la polla fuera y totalmente empalmado.
-Es que ya sabes que no me entra en los tangas que tengo, si estoy muy empalmado...
+Ya, ya lo sé...
-A lo mejor con tu tanga rosa, al ser más grande sí me cabe entera, jeje.
+Posiblemente sí... Conjunta muy bien mi tanga y tus medias, me quedarían de ******!
-Jaja, estoy seguro de que sí, algún día te dejo que te las pruebes a ver cómo te quedan, pero con una condición.
+Te escucho.
-Que después me dejes a mí probármelas con tu tanga.
+Es un buen trato, pero ya veremos más adelante...
-Jeje, vale vale, y por cierto, ¿otra vez llevas un short?
+¿Qué? Ah, no, es que...
-Bueno, es igual...
Le vi sonrojarse y acto seguido hubo un silencio mientras yo miraba la televisión y ella acaba de doblar todas las medias. Al poco rato acabó y rompió el silencio.
+¿Las medias van en un cajón y los tangas y culottes en otro o todo en el mismo sitio?
-Dame, yo las guardo, no te preocupes.
+Bueno, vale, pues luego bajas el cubo.
-Vale.
Enseguida subí a mi habitación para colocarlo todo en su sitio y volví a bajar el cubo al comedor pero Raquel no estaba, supuse que estaba en el baño por que se escuchaba a alguien dentro, así que subí de nuevo y me puse a hacer tareas. A la hora de cenar en vez de venir Raquel a avisarme, me llamó desde el comedor, por lo que bajé sin cambiarme nada y con la polla, sin empalmar, por dentro del tanga. Al sentarme en la mesa miré a Raquel que seguía limpiando algunas cosas, de espaldas a mí, así que me dispuse a comer pero me fijé en que llevaba la bata abierta, pero al estar detrás no veía nada de lo que llevaba bajo la bata. Algunos minutos después se acercó a la mesa pasando por mi lado pero aún dándome la espalda, y cogió su móvil para mandar un mensaje. Cuando acabó, guardó su móvil, se dió media vuelta y volvió a la cocina. Estaba yo mirando la televisión a mi rollo y cuando se giró me dió por mirarle de reojo y... Dios mío, no me lo podía creer... Debajo de la bata, ¡¡no llevaba nada!! Totalmente desnuda, ni un mísero tanga o sujetador, en pelotas excepto por esas medias negras transparentes. Únicamente pude admirarle durante 1 segundo, que fue lo que tardó en darme la espalda de nuevo. Me puse a cien y no tardé en empalmarme, noté que me apretaba el tanga así que me la saqué de ahí. Ésto sí que no me lo esperaba, totalmente desnuda, coño y tetas al aire y vistiendo sólo unas medias... Aún así no dije ni una palabra y seguí fingiendo que comía. Poco después se acercó, noté cómo respiraba hondo y se sentó frente a mí con la bata abierta totalmente, apuntándome con sus preciosos pechos y sus puntiagudos pezones y dejando oculto su chochito tras un lento y sensual cruce de piernas, las cuales balanceaba con un movimiento hipnótico. Me quedé boquiabierto analizando su cuerpo de arriba abajo varios segundos sin poder hablar, hasta que lo hizo élla mientras no le quitaba el ojo de encima.
+¿Sin palabras?
-Emm...
+¿No vas a decir nada?
-N-n-n-no sé q-qué decir...
+Pues tu polla parece si que tiene algo que decir.
-Ya...
+¿Que te parece?
-Pues que voy a correrme sin y ni siquiera me la he tocado.
+Me lo tomaré como un piropo.
-¿Cómo es que te ha dado por esto?
+Como tú dices, ha sido un volunto.
-Pues espero que te den más voluntos de éstos, por que no sabes como me estoy poniendo de cachondo...
+Yo también me estoy calentando un poquito, no sabía que esto de exhibirse ponía tanto.
-¿Ahora me entiendes no?
+Sí, ahora te entiendo...
-¿Y donde has dejado la ropa?
+En mi casa.
-¿Cómo?
+Que la ropa está en mi casa o mejor dicho, no hay ropa.
-¿¡En serio!? ¿Por eso has venido con el abrigo largo? ¿Has venido desnuda bajo el abrigo desde tu casa?
+Bueno, desnuda no, llevaba el abrigo.
-Bueno sí, eso... Y yo que creía que estabas resfriada o algo.
+Pues no, todo lo contrario.
-Entonces has estado toda la tarde desnuda bajo la bata también, ¿no?
+Claro, por eso no te respondí a lo del short...
-Aaammm, ahora todo encaja... ¿Y sabes qué? Ganas mucho desnuda y con las medias negras me pones como una moto.
+Emm, gracias, tú con ese modelito rosa de ligas, medias y tanga también me estás poniendo cachonda, sobre todo con tu pollita al aire.
-Pues lo mismo que yo te enseño la polla, ¿por qué no abres esas piernas y me enseñas tu conejito?
+¿No tienes bastante con mis tetas? ¿También quieres que me abra de piernas?
-Me encantan tus tetas, pero ya que estamos, pues el chichi también, ¿no?
+Vale, pero tendrás que hacer algo por mí...
-Déjame que adivine, ¿quieres que me masturbe ahora no?
+Bueno, es un buen trato, y si lo haces bien y me calientas más... A lo mejor pongo yo mi parte...
-¡Pues entonces voy al lío!
+Así me gusta.
-Pero... ¿Y porque no vas abriendo las piernas para que lo haga con más ganas?
+Bueno, tu ve empezando y si veo que lo haces bien, me abro poquito a poco, ¿vale?
-Me parece perfecto...
Enseguida me aparté a un lado el tanga mientras me cogía la polla con la otra mano y la meneaba suavemente con la vista fija en su cuerpo, que empezaba a moverse lentamente y acariciando sus tetas y bajando poco a poco hacia su coñito. Despues de pocos minutos, comenzó a separar las piernas tímidamente mientras me miraba la polla, que cada vez estaba más dura, por lo que aumenté el ritmo llegando casi al orgasmo. Puso sus manos en sus muslos y acariciaba sus piernas, enfundadas por las medias negras, que dejaban ver su conejito poco a poco. En cuanto se abrió totalmente de piernas, le dije:
-¡Raquel, voy a correrme! ¡No puedo más!
+Venga, apúntame a mí y córrete.
-¿Estás segura?
+Sí, venga ya.
Así que exploté. Ya no aguantaba más, me corrí, mucho más que en otras ocasiones y todo en dirección a Raquel. Chorreaba como una manguera de bomberos apagando un fuego. Salpicó en varias direcciones, pero sobre todo hacia élla, manchándole todo: sus medias, sus piernas, su vientre, sus tetas, su bata, la silla donde se sentaba, la mesa, el suelo y mis medias rosas un poco. Me quedé exhausto y embobado mirándola. Durante unos segundos me miraba sonriente y enseguida se miró todo el cuerpo manchado por mi semen. Echó un vistazo a su alrededor, cogió unas servilletas y comenzó a limpiar la silla, el suelo y la mesa, pero no su cuerpo.
+¡Dios mío! Cuanto semen...
-Ya ves, nunca me había corrido tanto...
+Sí, y ha salido en todas direcciones.
-Deja que lo limpie yo y así te limpias tu mientras.
+No, no déjame a mí y límpiate las medias y la polla.
-Vale, vale. Voy a subir a cambiarme.
Entonces subí, me cambié todo lo rápido que pude y bajé de nuevo. Al llegar al comedor, Raquel estaba limpiando la silla, así que me acerqué y sin saber cómo iba a reaccionar, puse una mano en su culo, acariciándolo. No reaccionó pero enseguida se enderezó, me aparté un poco y acabó de limpiar lo que quedaba. Al terminar se quitó la bata y cogió un trapo para quitar el semen que quedaba en la bata, quedando de espaldas, totalmente desnuda frente a mí. No me perdía detalle de su cuerpo aún manchado de semen, y cuando acabó pasó delante mía de nuevo y me acarició la polla, al no saber cómo reaccionar, le dí nuevamente una palmadita en el culo, a lo que me respondió con una mueca. Se puso su abrigo y su bolso y fue a la entrada para calzarse las botas. Me senté en uno de los escalones de la entrada mientras se calzaba a la vez que hablábamos.
-¿Ya te vas?
+Si, hoy tengo que coger el bus.
-Pero... Todavía tienes semen por todo el cuerpo...
+Ya... ¿Y que?
-Am, ¿es que no vas a limpiarte?
+No, me lo quiero a dejar así.
-Desnuda frente a mí y con semen en la barriga y las tetas... Eres increíble.
+Lo sé, lo sé...
-¿Y las medias?
+Las echaré a lavar cuando llegue a casa, no voy a quitármelas, porque si no va a parecer que no llevo nada bajo el abrigo.
-Es que no llevas nada, realmente.
+Pero eso nadie lo sabe, sólo tu.
-Tambien es verdad, ¿y vas a coger el bus con las medias llenas de semen?
+Bueno, si no te fijas mucho, no se nota...
-Pero huele.
+No tanto. Bueno me voy que lo pierdo.
-Vale, hasta mañana.
Acto seguido se llevó un dedo a su coño, se lo lamió guiñándome un ojo, se abrochó el abrigo hasta arriba, guardó unas zapatillas en el armario, dejándome ver su coño, por última vez en el día y se fue. Así cabó un día intenso y muy especial para mí.
Después de aquel día, nuestra relación "exhibicionista", se hizo más cercana y más intensa cada vez.
Bien, si no recuerdo mal, tras un gran día de exhibicionismos por mi parte y la de raquel, ésta "práctica" se hizo cada vez más común, llegando a ser algo habitual entre nosotros. Después de la temporada de primavera, llegó el verano que, como siempre en mi ciudad, hace un calor mortal. Suerte que tengo una piscina propia para pasarme las horas muertas ahí metido. Llegando ya a mitad de Junio (2010), acabé las clases y empecé a pasar mucho mas tiempo en casa, lo que hacía que el aburrimiento me invadiera a diario. Aquel verano, Raquel decidió seguir trabajando, a pesar de que no era realmente necesario, pero de lunes a jueves y menos horas al día. A mí me vino de lujo, podría seguir con nuestro rito durante todo el verano y poder buscar nuevas maneras de hacerlo. A la semana siguiente de acabar las clases, me lo tomé con calma y no hicimos nada, yo por mi parte, me pasaba los días durmiendo y poco más. Pero a mitad de la segunda semana, me vinieron las ganas exhibirme de nuevo y como teníamos la piscina lista, me busqué las habichuelas para volver a las andadas. El segundo miércoles después del fin de curso, empecé a tomar el sol en el jardín, en una de las tumbonas que tenemos junto a la piscina tras bañarme un rato. Me tumbé, todo mojado, me eché un poco de crema y recordé que el verano anterior, en el día de san juan, tras tomar el sol durante toda la mañana, me quedó un corte de sol por el bañador, por lo que decidí tomar el sol en cueros, total es mi casa y no me ve nadie excepto los vecinos más próximos. Cogí el móvil y puse algo de música mientras me relajaba al aire libre. Se me pasaron las horas sin darme cuenta y llegó Raquel. Cuando abrió la el portón del jardín, no me dí ni cuenta por la música, así que me quedé tumbado. Élla cerró y me vio totalmente desnudo en la tumbona como si nada, se acercó, me miró unos segundos y me tocó en el hombro.
+Rafa, que te van a ver los vecinos...
-Ueegh! Qué susto...
+Perdona, hijo, creía que me habías escuchado entrar.
-Es que estaba en mi mundo, con la música y eso...
+Ya, ya veo lo bien que te lo has montado, pero ten cuidado que te pueden ver los vecinos desde sus balcones
-Me da igual, estoy en mi casa no?
+Cierto... Bueno que, cogiendo colorcito para el verano?
-Sí, a ver si cojo algo.
+Te habrás echado crema no? Porque si no si que vas a coger un buen moreno y sobre todo ponte crema ahí abajo que ésa zona es muy sensible.
-Ya, ya tranquila, ya me he echado en todo el cuerpo y sobre todo en la polla, fíjate la tengo blanquita de la crema.
+Bien, bien no querrás quemarte esa cosita, no?
-Por supuesto que no, lo tengo todo controlado, pero tengo un problemilla.
+Dime.
-Que a la espalda no me llego del todo y no me he echado bien la crema.
+Vale pues si quieres gírate y te echo yo.
-Perfecto.
Me levanté y me volví a tumbar boca abajo y mientras me acomodaba, élla ya me estaba echando crema. Empezó a echarme una línea de crema por toda la espalda y a untarla lentamente.
+Te la echo por toda la espalda? O ya te has puesto tu en algún sitio?
-Me he puesto un poco pero, échame de nuevo, no importa.
+Y los hombros?
-También.
+Allá voy.
Tras unos minutos de masajeo, quedándome casi dormido, me salió un comentario involuntario.
-Qué gusto, tienes las manos muy suaves...
+Gracias, primor. Ahora voy a ponerte crema en el culo que lo tienes muy blanquito, te parece?
-Claro, cómo no, no te cortes.
+Jaja, qué bonico.
Entonces me echó dos pegotes de crema, uno en cada cachete, y comenzó a masajearme el culo lentamente y apretando de vez en cuando. Cuando acabó metió las manos en el agua para limpiarse y se enderezó
-Muchas gracias, Raquel.
+De nada chico, ha sido un placer aunque es una pena que ya te hayas echado crema en la polla...
-Todavía puedes ponerme crema ahí si tu quieres, eh?
+Tranquilo, era una broma. Bueno voy a entrar.
-Vale, como quieras... yo me quedo aquí un ratillo más.
Entonces me miró entero de nuevo, me dio una cachetada en el culo, se dio la vuelta y se fue. A los pocos segundos de irse, me di la vuelta, me miré la herramienta, empalmada y toda blanca de la crema y empecé a restregármela para que se filtrase mejor. Como había estado Raquel justo al lado, toqueteándone y mirándome de arriba a abajo, se me había empalmado y con el restregón de la crema me puse muy caliente, así que me puse a masturbarme. Tras unos minutos de pajeo, desde la terraza de la casa, Raquel, recogiendo la colada, me veía y cuando acabó de recogerlo todo, me chifló y me saludó con la mano. Yo sorprendido, me quedé quieto creyendo que sería un vecino, miré arriba y la vi a élla. Suspiré y saludé también con la mano, mientras que con la otra volvía a pajearme.
Una hora después, todo acalorado, me tiré a la piscina para refrescarme pero me salí enseguida, cogí las cosas, entré en casa y de camino a la ducha me fui secando. Dejé las cosas en el baño y me dispuse a ducharme. Pocos minutos después de empezar entró Raquel en el baño, cosa que no esperaba, al parecer no me di cuenta de que no eché el pestillo. Élla se dio un pequeño repullo ya que no se esperaba que yo estuviese ahí, pero aun así entró.
+Ui! Perdón, iba a dejar unas toallas.
-Emmm... se me ha olvidado echar el pestillo, bueno no importa, adelante.
+Jajaja, tienes la pichilla escondida...
-Ya, es que con el agua de la piscina todo encoje, sabes? Pero tranquila que ya vuelve.
+Ya, ya lo suponía. Ahora vengo...
Entonces salió del baño corriendo y riendo, pero no se a qué y tras un par de segundos estuvo de vuelta con el móvil.
-Qué haces con el móvil?
+Una fotillo, que me hace mucha gracia...
-No seas así, déjame!
+Bueno ya la tengo, te dejo!
Y salió del baño de nuevo entre risas. Acabé, me sequé y fui a ver lo que había sacado. Entré en el comedor y estaba con el móvil riendo de nuevo.
-De qué te ríes?
+Le estoy enviando las fotos a una amiga...
-En serio? Dame éso! Déjame ver qué le has enviado!
+Te dejo ver las fotos si no las borras, vale?
-Bueno... A ver... Has hecho 3 fotos?
+Sí, mira en estas 2 tienes la pichilla pequeñita, pero en esta última ya vuelve a salir grandota, jeje.
-Estás fatal de la cabeza...
+Venga hombre si sólo es una broma, si ya he hablado mucho con ella de lo que hacemos y le encanta, para que lo sepas...
-Bueno, ésta te la paso, ya me la devolverás...
+Te tomo la palabra... Bueno voy a hacer cosillas.
-Vale, vale...
Acto seguido me subí a mi habitación para unas cosas, pero despues de una hora o así me puse a pensar en lo de las fotos. Porqué le contaría a alguien lo que hacemos ella y yo? Será su amiga otra fetichista o exhibicionista? Que extraño...
Poco después, no sé porqué cogí el móvil y me hice unas cuantas fotos a mi pene, por supuesto, totalmente empalmado. Entonces bajé de nuevo y Raquel estaba ya preparando la cena, me puse a su lado y comenzamos a charlar.
-A qué ha venido eso de las fotos?
+No sé, me ha dado por ahí. Te ha m*****ado? Puedo decirle que las borre, si quieres...
-No, no si me da igual, es más si quieres fotos de mi polla, pídemelas que te dejo que me hagas una sesión entera si quieres o te paso unas cuantas que me he hecho yo mismo, pero no me las hagas así de improvisto que además en ése momento la tenía pequeña.
+Vale, la próxima vez te echo las fotos cuando la tengas dura dura. Y a lo de pasarme tu las fotos lo veo bien, sabes? Luego me las enseñas y me las pasas que se las envíe a mi amiga, que por cierto me ha dicho que le encanta que le envíe fotos tuyas y de tu polla, dice que la tienes muy bonita.
-Qué guarrilla... Pues mira por dónde, aquí mismo tengo unas fotos.
+Déjame ver...
-Me he hecho 4 o 5, de lado, desde abajo, desde arriba, de frente y todas desde cerca para que se vea mejor.
+Están muy bien, se ve de lujo! Pásamelas que se las envíe a ésta.
-Sí, claro pones de excusa que se las vas a enviar a tu amiga, pero en realidad eres tú la que más quiere las fotos...
+Aish! Me has pillado... No hombre, para qué voy a querer fotos, si puedo verla en persona e incluso tocarla...
-Bueno, eso de tocarla... Es broma, cuando quieras.
+Estoy deseándolo... Bueno siéntate que la cena está lista.
-Vale.
Entonces me senté a cenar mientras élla termimaba de lavar los platos. Enseguida acabó y se fué mientras yo aún seguía comiendo. Cuando acabé me puse en el ordenador un rato y me acosté. Al día siguiente, por la mañana me levanté temprano y me cogí las medias rosas con liguero, un tanguita blanco y una camiseta, sin pantalones, y bajé a desayunar. Raquel ya había llegado y estaba limpiando el salón, en cuanto me vió bajar vino a la cocina a preparar el desayuno.
+Ya has vuelto a los modelitos de medias y tangas?
-Sí, hacía ya tiempo que no me ponía algo de esto.
+Me alegro, de verdad que hace tiempo que no las usas.
-Echaba de menos esto, sabes?
+Ya lo suponía... Y sácate la pichilla del tanga que lo vas a reventar, que no se ni como no se te ha salido ya.
+No, no, aguantará tranquila.
-Ten cuidado a ver si se te va a partir... Es broma, pero no es bueno que tengas mucha presión ahí.
+Pues entonces me la saco, no me quiero arriesgar...
Entonces sin pensármelo dos veces, me aparté el tanga y me la saqué y estaba durísima, por poco no atraviesa el tanga.
+Así está mejor, ves? No te sientes más libre?
-Sí, lo sé mucho mejor, ya lo sé, recuerda que he estado haciendo esto antes.
+Sí, sí es verdad perdona. Bueno voy a seguir con el salón.
-Vale.
Después de esto, desayuné y volví a mi habitación para usar el ordenador otro rato. Un par de horas después, bajé al jardín a bañarme un rato y tomar el sol. En vez de ponerme un bañador decidí meterme en el agua con las medias pero sin el tanga. Estuve relajándome en el agua durante una hora y llegando a la hora de irse Raquel, decidí salir. En ese mismo momento, justo antes de salir del agua, apareció ella en el jardín y se sentó en una de las tumbonas.
-Ya te vas?
+No, aún no. Es que he acabado ya y aun queda como media hora para que vengan a recogerme.
-Vale, perfecto. Justo ahora iba a tumbarme para tomar el sol y me vendría de perlas que me ayudases con la crema.
+Como quieras. Estas muy mono con las medias, pero deberías quitártelas para tomar el sol.
-Vale, dame un segundo.
+Es que ya hasta para bañarte te pones medias y, el tanga? Se te ha caído dentro de la piscina? O te lo has quitado? Eres de lo que no hay...
-Qué más da si sólo vas a verme tu y ya que llevaba las medias antes, no ensucio un bañador y el tanga me lo he dejado en la habitación. Anda ayúdame con las ligas que así mojado me cuesta quitármelas.
+Ven aquí que te las quite, si es que no se ni como has sido capaz de ponértelas.
-Que sepas que me he tirado como 10 minutos para ponérmelas bien, sobre todo me cuesta más engancharme las de detrás.
+Ya está, ligas fuera. Y no me acerques la polla tanto, que me vas a dar en la cara con ella...
-Perdón, es que si no como me pongo para que me quites las ligas?
+Bueno no importa y dame las medias que las deje en la silla para que se sequen, sécate tú y túmbate que te eche la crema.
-Listo, dame por la espalda y ya si eso me echo yo por delante.
+Tus deseos son órdenes...
Tras tumbarme, boca abajo y desnudo, Raquel comenzó a echarme crema por los hombros, masajeando lentamente describiendo círculos con las manos. Acto seguido me volvió a echar un poquito de crema en la espalda y a masajear de nuevo, después el culo, donde creo que se tomó más tiempo del necesario, pero bueno, y justo cuando estaba a punto de quedarme dormido por el masaje, acabó por echarme crema en las piernas y me dijo que me diese la vuelta. Tardé unos segundos en reaccionar y enseguida me volteé, todo empalmado, de cara a Raquel.
-Me estaba quedando dormido... Qué gusto de masaje!
+Jaja, gracias ya lo suponía. Quieres que... te eche crema por delante?
-Por supuesto! Sigue con el masaje, por favor! Que lo haces de lujo...
+Vale, vale. Cierra los ojos que te echo en la cara un poco tambien y ahora te pongo por el resto del cuerpo
Entonces cerré los ojos y noté como Raquel me echaba unas gotitas de crema por la cara y justo después me la restregaba bien. Acto seguido me echó en el pecho y en el vientre, masajeando bien y cuando acabó se paró unos segundos, por lo que abrí los ojos para ver que hacía. Le miré y élla me estaba mirando la herramienta fijamente sin saber qué hacer, entonces me miró y me hizo un gesto para ver si queria que me echase crema ahí y le respondí con otro gesto con la cabeza permitiendo que lo hiciera, todo ésto sin una palabra de por medio. Sin quitarme el ojo de encima cogió el bote de crema, se echó un poco en las manos y se dispuso a ponérmela en la polla. Respiró hondo y acercó sus manos lentamente, en cuanto hizo contacto uno de sus dedos bañados en crema con mi glande al descubierto, me recorrió un increíble escalofrío por todo el cuerpo, haciendo que tuviera que reacomodarme en la tumbona y que Raquel parara unos segundos para que me acomodara de nuevo. Entonces acercó ambas manos de nuevo para seguir con el masaje. Me agarraba bien fuerte el pene como si no quisiera que se escapara, con un movimiento lento de arriba a abajo acariciando a su vez la puntita con los dedos una mano y los huevos con la otra. Estuvo cerca de 10 minutos masajeando ésa zona y yo, más que relajado, estaba cachondo y a punto de correrme, así que le avisé de que estaba a punto de venirme. Paró varios segundos, me miró sonriente sin decir una palabra y siguió pajeándome como si no me hubiera escuchado aumentando el ritmo. No tardé en correrme y todo el semen se esparció por mi cuerpo: un poco cayó en mi vientre, otro poco en mis muslos, otro poco en sus piernas y lo que goteaba por la punta, resbaló hasta sus manos. Se restregó mano con mano lo que tenía en ellas y se dispuso a restregarme lo que yo tenía en mi cuerpo, lentamente subía hasta el pecho y volvía a bajar hasta los muslos durante unos minutos. Cuando todo había filtrado bien en mi piel, me volvió a coger la polla para darle un último meneito para que volviera a empalmarse, miró su reloj, me acarició la mejilla y se fue.
Después de ese gran rato que pasé, me quedé una hora más tomando el sol. Luego me puse a hacer algunas cosas antes de comer, me quedé frente a la televisión algo así como dos horas y de nuevo salí a la piscina a mojarme un rato y ponerme al sol otra vez. No pasó más de una hora cuando Raquel llegaba para su turno de tarde. Yo, desnudo tumbado frente a la piscina, me había quedado dormido y no sabía que élla ya estaba de vuelta, por lo que cogí mi ropa y volví adentro con la ropa en la mano, lo dejé todo en un sofá del salón y me dirigí a la cocina a por algo para beber. Rebuscar en la nevera un refresco o algo de agua hizo que no me diera cuenta de que Raquel había entrado en el comedor al acabar de recoger la colada, así que cuando encontré una cerveza, cerré la nevera y cuando la ví ahi delante me quedé de piedra. Yo, desnudo, con una cerveza en la mano y mi polla empalmándose por momentos, frente a Raquel que me recorría el cuerpo con su mirada y me clavaba sus ojos en el mástil. Por mi parte, analizaba también cada una de las prendas que élla vestía: una camiseta amarillenta de finos tirantes, muy abierta por los lados, bastante suelta y sin sujetador, por lo que no es dificil verle los pechos al completo; un diminuto y apretado short azul de chándal moderno de esos que dejan ver la parte baja del culo y que por delante se marca la rajita; y por último unas medias de rejilla amarillas a juego con la camiseta. Al ver ése conjunto, me quedé boquiabierto, sin poder decir palabra pero con un empalme descomunal. Sinceramente no sabía que Raquel ya estaría en casa y menos así vestida.
-Madre de Dios! Y ese modelito?
+No sé, me apetecía venir fresquita ahora que estamos en verano.
-Y tan fresquita! Se te ve todo y se te marca todo!
+Bueno, quiero enseñar carne mientras todavía pueda. Y además no sabes el calor que hace en la calle.
-Vale sí hace calor, pero de ahí a enseñarlo todo, hay un gran paso, no crees?
+Mira quién fue a hablar, el que va desnudo por la casa.
-Bueno ya, pero como bien has dicho, en casa. Tú venías en el autobús.
+Pues no, hoy me han traido en coche.
-Aam, bueno pues seguro que alguien te habrá visto.
+Lo dudo mucho, pero aun así si alguien me ha visto que mire todo lo que quiera que es lo único que va a poder hacer.
-Qué tía... Y por cierto, no llevas nada debajo del short?
+No, solo las medias. Por qué, se me nota mucho?
-Pues sí, la verdad. Se te marca el chochito a la perfección.
+Lo sé, te crees que las chicas no nos damos cuenta de cuando se nos marcan los pezones o el conejito?
-Ya me olía algo, si es que en realidad sois unas morbosas.
+No te pases tampoco.
-Perdona, calentorra buenorra...
+Bueno que, vas a quedarte ahí parado analizándome y desnudándome con la mirada?
-No, perdón, es que me ha sorprendido que vengas así vestida.
+Pues no deberías sabiendo cómo vistes tu a veces...
-También es verdad. Bueno voy a vestirme.
+Emm... Si no quieres tampoco hace falta, eh? Que estas en tu casa...
-Tu lo que quieres es verme desnudo, no? Que no has parado de mirarme la polla en todo el rato que llevamos hablando.
+Hombre si te pones así delante mía, pues que menos que alegrarme la vista... no?
-Te digo exactamente lo mismo.
En ése momento salí del comedor para ponerme de nuevo la ropa, pero antes de salir me volteé en el momento exacto en el que Raquel clavaba sus ojos en mi trasero. No dije nada, sólo sonreí y fui a vestirme. Después estuve bastante rato tumbado mirando la televisión hasta poco antes de la hora de cenar. Me levanté del sofá y me decidí a coger otro modelito de los míos. Me decanté por unas medias de liga, pero en esa ocasión, una pierna blanca y la otra negra, el liguero blanco, un tanga negro muy pequeño, una camiseta y de nuevo sin pantalones. Justo después de vestirme me llamó desde el comedor, así que no tardé en bajar. A medida que bajaba, como siempre, me empalmaba más y más por lo que me la saqué por encima del tanga, sujeta por las ligas y pegada a mi vientre. Cuando llegué a la cocina, ella aún estaba acabando con algunas cosas así que me senté sin más. Pocos minutos después se acercó a su bolso y a escaso medio metro me daba la espalda y se inclinaba levemente hacia delante, dándome un perfecto plano de su culo. Estuvo así durante un par de minutos permitiéndome acercar la cara poco a poco a su trasero, captando el olor que rezumaba de su coñito, hasta un momento en el que se le cayó algo del bolso, se agachó poniéndose en pompa y acercó su culo y su coño marcado en el short aún más a mi cara, a unos 10cm de distancia. En ése instante, impulsivamente, acerqué dos dedos a su chochito y la acaricié presionando suavemente a lo largo rajita, permitiéndome sentir en mis dedos los hilos de las medias que se entrecruzaban sobre su conejito, entonces oí un pequeño gemido que supongo no pudo evitar dejar salir. Enseguida se enderezó y me miró, pensé que se habría enfadado, pero no.
+Chiquillo, avísame antes de hacer algo así que no me lo esperaba...
-Es que te me pones así delante y...
+No sabes el susto que me he llevado. Me han temblado las piernas y he estado a punto de caerme.
-Perdón, ha sido un volunto. Es tenía que hacerlo.
+Ya, seguro... Por cierto, miras la fotos que tengo.
-Y eso? Es mi polla? Cuando me has sacado esas fotos?
+Cuando he llegado a casa, que estabas dormido ahí fuera tomando el sol en pelotas.
-Es verdad, no me he dado ni cuenta de cuándo has entrado.
+Pues eso, me ha dado tiempo a hacer unas cuantas.
-Mira a ver si me haces mas fotos...
+Es que no se te empalmaba en las primeras.
-Y cómo has conseguido que se me empalmara en las últimas?
+Pues he tenido que tocártela un ratito para conseguirlo.
-Que viciosilla... Pues ya que tienes tantas fotos mías, o más bien de mi herramienta, a ver si me pasas alguna de tu conejito.
+Qué listo! Bueno, ya veremos... Por cierto, ahora que estás así de guapo, déjame que te haga otro par de fotos con las medias y eso
-Jeje, vale, vale, hazlas ahora que estoy empalmado.
+Venga y agárratela un poco, como si te estuvieras masturbando.
-Así?
+Perfecto! Un día me voy a traer una cámara buena que tengo y te hago buenas fotos.
-Cuando quieras! Yo estoy encantado!
+Qué bonico...
En ese momento acabé de cenar y élla, rápidamente, lavó los platos y se fue a la entrada de la casa, mientras me acababa el postre. Salí y me senté en unos escalones para despedirla.
+Bueno, chico, tengo que irme que hoy me toca coger el autobús.
-En serio? Y vas a coger el bus así vestida?
+Y que esperas que haga?
-No sé, ponte algo que tape más. Si es que por qué no lo pensaste antes de salir de tu casa?
+No sabía que tendría que cogerlo, me han avisado de que no pueden recogerme hace un par de horas.
-Hay que ver...
+Ya, bueno... En realidad estoy un poco impaciente por subirme ya al bus y ver que pasa.
-Te estás pasando al exhibicionismo, eh?
+Me lo has pegado, maldito seas!
-Si seguro que te pone enseñar carne por ahí, si no no habrías venido así vestida.
+Cómo me conoces... Bueno me voy que lo pierdo. El lunes te cuento qué tal.
-Venga, hasta el lunes.
+Hasta el lunes. Y deja de mirarme las tetas, ya sé que se me ve todo con esta camiseta, pero no seas tan descarado.
-Qué más da, si ya me las has enseñado mas de una vez y me encantan, ya lo sabes. Y ya ves si se te ve todo, que sepas que vas a tener mínimo un par de tíos mirándote todo el trayecto por si se te sale una teta.
+Ni lo dudes... Ya me encargaré yo de animarles el viaje. Adiós! Y no te masturbes pensando en mí, vale?
-No te prometo nada, jeje.
Entonces acabó de calzarse y se fue corriendo. Yo me senté en el ordenador y estuve un par de horas antes de acostarme. Pensé en lo que me dijo antes de irse y le hice caso, no me masturbé antes de dormir.
Al día siguiente (viernes) a penas me moví del sofa, todo el día tirado frente a la tele menos para comer y para ponerme un par de horas al sol. Ése mismo día me acosté temprano, impaciente por que acabase el fin de semana. Sábado, más de lo mismo: sofá y televisión, desayuno y televisión, sofá y ordenador, comida y televisión, siesta, piscina y tumbona, sofá y televisión, cena y televisión, sofá y televisión, y por fin, cama. Totalmente dormido, sobre las 3:00 de la mañana, me despierta un sonido y al abrir los ojos veo una luz, el móvil. Al mirarlo vi que me llegaron unos cuantos mensajes al Whatsapp, como no suelo tener un buen despertar y menos si es a las tantas de la mad**gada, me dispuse a leer los mensajes por si era importante, pero con mala cara y maldiciendo entre dientes. Al abrir la aplicación vi que era Raquel la de los mensajes, nada más y nada menos que 20 mensajes. Yo extrañado me incorporé de la cama pensando en si le habría pasado algo de camino a su casa. En cuanto abrí la conversación, el primer mensaje: "Rafa, he estado pensando en lo que me dijiste y quiero devolverte el favor. No es justo que sólo yo tenga fotos tuyas, así que aquí te dejo unos regalitos, espero que los disfrutes como tú sabes (ya me entiendes *guiño*)". Tras leer este mensaje, me quedé de piedra, los otros 19 mensajes eran fotos de ella misma desnuda, con modelitos, de sus tetas, de su coño y masturbándose. Ahora entendí el porqué de lo que me dijo de no masturbarme, me tenía preparado una sorpresa. Así que, ya más que despierto y cachondo, encendí una pequeña lámpara y empecé a masturbarme mirando las fotos, pero enseguida paré y me puse a pensar, entonces cogí una cámara de vídeo y la puse a grabar enfocándome la polla. Volví a coger el movil para ver las fotos y empezar a masturbarme de nuevo. A medida que pasaba cada imagen me pajeaba más y más rápido y justo cuando llegué a la última, me giré a un lado y me corrí, casi tanto como aquella vez que lo hice frente a ella. Todo el semen cayó en el suelo, excepto unas cuantas gotas que se quedaron en la cama. Acto seguido cogí la cámara y grabé la gran línea de semen que quedaba en el suelo, me enfoqué a la cara, le mandé un beso dedicándole la corrida y corté el vídeo. Tras limpiarlo todo, me acosté exhausto.
Al día siguiente (domingo), me levanté en cuanto pude, a las 14:30 ya que dormí como nunca, comí lo rápido que pude y me puse con el ordenador para tratar de pasar el vídeo de la cámara al móvil. Tras trastear un rato, lo conseguí y mientras se transfería el vídeo, metí las fotos que me envió Raquel en el ordenador también. Después de eso hice mas bien poco, solo pensar en aquellas fotos. Al llegar la noche, con mi vídeo en mi móvil, le mandé un mensaje a modo de agradecimiento: "Raquel, gracias por tu regalito, me ha encantado, supongo que ya lo sabías pero quiero enseñarte lo mucho que he disfrutado mientras las veía.", y en el siguiente mensaje, el vídeo. Serían ya las 23:30, por lo que sin nada más que hacer, me acosté esperando su respuesta.
Raquel me mandó unas fotos subidas de tono que yo respondí con un vídeo a modo de agradecimiento, así que pasado el fin de semana volvemos a encontrarnos.
Lunes por la mañana, temprano a las 9:00 me levanté y bajé a desayunar con las medias de color rojo intenso transparentes, sin nada debajo, y una camiseta. Entré en el comedor y me dispuse a prepararme el desayuno, en ese momento llega Raquel, entra allí mismo, deja sus cosas e inmediatamente se acerca a un enchufe y pone a cargar su movil. No me fijé en ella hasta que se me acercó para darme los buenos días, entonces fue cuando me volteé para responderle pero se me cortó la frase en cuanto me giré y la vi. Traía un vestido de un color naranja muy claro, muy corto, muy escotado, muy suelto y además sin nada de ropa interior, por lo que al agacharse se le podían ver las tetas perfectamente y por detrás deja ver claramente el culo y el coño. También traía unas pequeñas bolsas que al parecer contenían ropa y justo antes de preguntarle qué llevaba en ellas, comenzó a desnudarse ahí mismo, se sacó con cuidado el vestido por la cabeza dejando al descubierto cada parte íntima tras el vestido, abrió la bolsa y sacó unas cuantas prendas. Cogió un tanga rojo de hilo y se lo puso lentamente, acomodando el diminuto triángulo de tela entre los labios de su chochito que supuestamente debía cubrir su sexo pero dejaba a la vista los labios a ambos lados del tanga, después tomó un liguero blanco con sus correspondientes medias y se sentó para ponérselas sensualmente atenta a mi mirada y a mi creciente empalme bajo las medias, en cuanto se colocó perfectamente las ligas cogió un vestidito blanco también, muy corto, bastante ceñido y con botones de arriba a abajo, de los cuales dejó sin abotonar los 4 primeros, dejando abierto hasta por debajo de los pechos y para rematar, de la otra bolsa, sacó unos tacones rojos también, muy exóticos, se los calzó, se puso en pie y se quedó mirándome cómo babeaba.
+Te gusta mi nuevo uniforme?
-Emmm... Que?
+Ya veo que te gusta, tanto que te ha dejado sin palabras no?
-Que si me gusta!? Me encanta! No sé como describir cómo me siento ahora.
+Me alegro, a mi también me encantan esas medias que llevas.
-Pues cuando quieras te las dejo!
+Vale, vale, te tomo la palabra. Por cierto, te llegó algo al movil el viernes por la noche?
-Claro! Si te respondí ayer.
+Ah sí? Es que se me quedó sin batería el movil y por eso lo estoy cargando ahora. Voy a ver qué me mandaste.
-Ahora?
+Si no te importa...
-Claro que no... adelante.
+Bien, a ver... Parece que te gustó mi regalo no? Tu tambien me has preparado algo? Anda, un video?
-Emm, sí... Míralo ahora o si quieres mejor en tu casa.
+No, no, me apetece verlo ahora...
Acto seguido abrió el vídeo y se sentó para verlo. Los primeros 2 o 3 segundos puso una cara como extrañada, pero enseguida comprendió el contenido del vídeo. Me miró, me sonrió y volvió la mirada a la pantalla. Después de unos segundos se reclinó sobre la silla, se sacó una teta y empezó a manosearla, luego comenzó a bajar lentamente la mano desabotonando un botón tras otro hacia su chochito y a acariciarlo sobre el tanga para poco más tarde apartárselo y masturbarse justo enfrente de mí. Yo, sentado frente a ella, empecé a masturbarme bajo las medias mientras disfrutaba del espectáculo, ella levantó la mirada y me vió observándola a menos de un metro y me acercó sus pies a mi polla, con los que me froté de todas las maneras posibles y llegando a pajearme con uno de ellos mientras el otro lo olía y lo lamía. Nunca me había planteado llegar a tal fetichismo de pies, pero en ese momento lo estaba disfrutando por primera vez.
Después de unos minutos entre gemidos, cerca del final del vídeo, acabamos casi a la par y haciendo que me corriera tanto en sus medias como en las mías, la única diferencia era que en las mías se notaba más la corrida debido al intenso color rojo.
+Rafa, me ha encantado el vídeo, de verdad...
-Me alegra escucharte decir eso, de hecho te lo había dedicado.
+Ya, ya lo te visto.
Tras esto, un silencio entre suspiros y miradas, cogí un par de servilletas para limpiar ambas medias para después echarlas a lavar y subir a terminar de limpiarme y cogerme las medias de rejilla azules. Cuando acabé baje de nuevo pero ésta vez con el ordenador y como se me pasaron las ganas de desayunar, me senté en el salón para navegar un rato por internet. Un par de horas después de acomodarme se acercó Raquel al salón.
+Te has cambiado las medias?
-Sí, para no ir con las otras corridas.
+Ni pantalones ni nada no? Qué tío.
-Por supuesto, la polla a la vista como a tí te gusta.
+Bueno, acabo de limpiar y ordenar tu cuarto.
-Y bien?
+He visto una mancha en la cama. Ésa mancha es por lo que grabaste en el vídeo?
-Pues si no recuerdo mal... Creo que sí, pero intenté limpiarlo al acabar.
+Vamos que es semen en toda regla, no?
-Emm... Sí.
+Jaja, vale, vale. Ahora cada vez que vea el rastro voy a acordarme del vídeo e imaginarte a ti tumbado en la cama masturbándote mientras miras las fotos que te envié...
-Para que cuando no esté en casa, te acuerdes de mí de buena manera
+Bueno voy a seguir haciendo cosas.
Después de eso, volví a lo mío en internet durante una hora o así. Llegando a la hora de irse Raquel me acerque a la cocina donde estaba ella aún con ese uniforme tan sexy que hizo que se me empalmara de nuevo y se me escapara entre los hilos de las medias.
-Raquel, podrías dejarme preparado algo de comer para luego?
+De hecho ahora mismo iba a acercarme a hablarte de eso. Mira como voy a estar sola en mi casa y ni tengo ganas de coger el bus ni de cocinar para mí sola, que te parece si me quedo hoy aquí y ya empalmo con el turno de tarde?
-Me parece perfecto, así no me aburriré ni tendré que cocinar.
+Bueno pues voy a tomarme un descanso porque ya he acabado con las cosas del turno de mañana
-Como quieras, voy a estar en el salón por si quieres venirte.
+Vale voy a hacer unas cosillas y voy enseguida.
Entonces me di la vuelta, me volví al salón y seguí mirando cosas en internet. Algunos minutos después se acercó Raquel al salón y sentó a mi lado con su móvil. De vez en cuando levantaba la mirada del móvil y miraba lo que yo hacía en el ordenador, entonces me puse a pensar en sus fotos. Las abrí una tras otra para enseñárselas en mayor tamaño.
-Mira, Raquel, tengo tus fotos en el ordenador, aquí se ven mejor.
+Desde luego! Qué vas a hacer con ellas?
-Pues no sé, pero no dejar de mirarlas lo primero.
+Te has masturbado mirando las fotos alguna otra vez a parte de la del vídeo?
-No, más que nada por que el vídeo lo grabé hace pocos días, pero como las tengo en el móvil, cada vez que las veo me entran ganas de hacerme un buen pajote a tu costa.
+Me gusta, me gusta, pero sólo vas a limitarte a pajearte con ellas?
-Pues ahora que lo dices, se me está ocurriendo algo... Espera y verás.
Configuré los fondos de pantalla para poner sus fotos como presentación de fondo que cambiaban cada pocos segundos. Hecho esto, le dí un golpecito para que mirara al ordenador, levantó la mirada y sorprendida y sonriente me miró.
+Como!? Cómo has puesto las fotos de fondo?
-No tiene mucho misterio, jeje... Ahora puedo tenerte desnuda en el ordenador, jaja
+Qué malo eres... Aunque las fotos se ven de lujo. Ahí tienes mi chochito en grande depiladito exclusivamente para las fotos.
-Tienes un chochito precioso! Anda mira, con ése modelito estás para comerte.
+Sí, me encanta ese conjunto y me salió baratísimo.
-Vaya chollo entonces... Ah, mira! Ésta es la que más me gusta, que sales con el consolador ese. No sabía que usaras eso.
+Pues no sabes cómo me lo paso con él...
-Y qué casualidad que tiene casi el mismo tamaño que mi polla... En qué pensarías el día que te lo compraste.
+No voy a responderte a eso...
-Como sea lo que pienso... No tenía ni idea de que te gustaba tanto.
+Aún hay cosas que no sabes de mí, jeje...
-Ya veo, pero poco a poco las estoy descubriendo.
+Sip. Por cierto déjame tu móvil que haga una llamada, es que el mío no se que le pasa que no me deja.
-Sí, sí, claro toma.
+Voy a salir un momento a llamar.
Entonces salió al jardín a hacer la llamada y vi que dejó su móvil al lado del ordenador, lo cogí y supuse que tendría un código de bloqueo, pero no, así que decidí hacerle una pequeña broma. Entré en su galería de fotos y vi que había muchas fotos de ella misma desnuda, pero no podría pasármelas todas antes de que volviera, así que busqué las fotos de mi polla que le mandé y escogí una en la que se veía entera y bastante bien y la configuré como fondo de pantalla. Justo cuando volví a bloquear el móvil y dejarlo en la mesa, entró ella en el salón de nuevo. Me dio las gracias por dejarle llamar y me lo dio en mano, se sentó y cogió el suyo y a la vez que yo desbloqueaba el mío, ella desbloqueaba el suyo y en ese momento nos miramos mutuamente sorprendidos. Ella había hecho lo mismo que yo con su móvil y de fondo de pantalla yo tenía una foto de su coño bien de cerca, hubo un corto silencio y nos echamos a reír.
+Madre mía, mira que casualidad y no es que sea una broma habitual!
-Para nada! Yo que creía que iba a ser una broma única y vas tu y me copias...
+Pero qué dices! Por qué te crees que te he pedido el móvil? Mira a ver si he hecho alguna llamada.
-Es verdad! No hay ninguna llamada... Anda que, la verdad es que se me acaba de ocurrir.
+Entonces me has copiado tu.
-Ya, por cierto he visto todas las fotos que tienes desnuda en la galería de imágenes.
+Cómo te atreves! Es broma, si te ha gustado alguna te la paso. Además ya decía yo que antes de irme no estabas empalmado y a la vuelta te he visto la polla muy tiesa.
-Es que no me ha dado tiempo, entre los nervios y que no tenía la intención de pararme a mirarlas pero lo poco que he visto me ha gustado mucho y además no puedo ocultar el empalme de ninguna forma...
+Pues toma, míralas y me dices si te gusta alguna. Es que claro con esas medias encima de rejilla pues como que no van a sujetarte la polla.
-Claro, se me cuela entre los hilos y como no me ponga algo encima... Bueno, voy a hacer una cosa, las paso todas al ordenador y ya elijo ahí que se ven mejor.
+Si las quieres todas, no tienes más que pedírmelo, tontín...
-Era para no ser desconsiderado, jeje.
+Si ya lo has sido cogiéndome el móvil para rebuscar entre mis fotos. Pero si te las doy me vas a prometer que pondrás todas las fotos que tengas mías como fondo de pantalla para el ordenador.
-Dicho y hecho. Dame que me las pase.
+Toma. Por cierto, me gusta como queda tu polla de fondo en mi móvil, creo que lo voy a dejar así, jeje.
-Y a mí más cómo queda tu coñito en el mío y además esa foto no la tenía. Te has hecho más fotos?
+Emm... Bueno, sí, alguna que otra. Échale un vistazo a las fotos.
-Estas 4 fotos han sido de ahora? Pues me voy a poner ésta que sales con los dedos dentro del chochito, que me gusta más, con tu permiso.
+Claro, hijo, es tu móvil. Bueno, voy a ir preparando algo para comer que ya va siendo hora.
-Vale, yo me quedo aquí disfrutando de tus fotitos... jeje.
En ese momento se levanta, se coloca bien el vestido y las medias y se fue a la cocina. Yo empalmado sentado en el sofá delante del ordenador, con la polla saliendo entre los hilos de las medias pensé en masturbarme pero me contuve. Estuve mirando cosas alrededor de una media hora, hasta que Raquel me avisó para comer. Mientras comíamos veíamos la televisión y charlábamos sobre las fotos. Al acabar me senté otro rato en el salón para descansar pero Raquel se acercó para preguntarme si quería tomar un rato el sol con ella, a lo que respondí afirmativamente sin pensármelo dos veces. Cogí un bañador mientras ella preparaba las toallas y la crema. Salimos al jardín y me quedé mirándola un ratito disfrutando de su modelito antes de que se lo quitara.
-Con qué vas a tomar el sol? Tienes bikini o algo?
+Que va, me lo quito todo que no me gusta que me queden marcas de sol en el cuerpo
-Emm... yo me he cogido un bañador, pero en realidad no se ni por qué.
+No hace falta que te lo pongas si no quieres, además ya estoy acostumbrada a verte desnudo.
-Vale, pues entonces no me pongo el bañador, no?
+Bueno, como tu quieras.
Mientras me desvestía, miraba cómo Raquel lo hacía tambien. Se abría poco a poco el vestido, dejando al aire sus preciosos pechos y el tanga, acto seguido se sentó en una silla para quitarse las medias y después el tanga. Totalmente desnuda, se echó sobre la tumbona boca abajo y me pidió que le echara crema por la espalda y yo boquiabierto acepté. Nervioso me acerqué a ella por un lado y sin quitarle los ojos del culo fui dejando caer una fina línea de crema a lo largo de la espalda y empecé a masajearle los hombros, la nuca y el resto de la espalda. A medida que me acercaba al culo, me empalmaba más y más, cosa que ella notaría porque me ofreció a ponerle crema en el culo y las piernas. Cómo no, no tardé en verter más crema en cada cachete y cada pierna. Respiré hondo, acerqué mis manos a su redondo culito y comencé a masajear lentamente, entreteniéndome en cada centímetro de ése culo, apretándolo, acariciándolo y volviendo a apretarlo. Cuando fui a untarle la crema de las piernas, me fijé que se le veía claramente el conejito desde donde yo estaba, así que no podía quitarle ojo mientras las manos estaban en otro lado y cuando acabé con las piernas, se giró Raquel.
+Ya has acabado?
-Emm... no, no, espera un momento.
+Pero ya me has echado crema en todos sitios no?
-No, dejame un momentito, túmbate.
+Vale, pero no me eches más crema en el culo que ya te has tirado bastante rato masajeándome el culo que lo he notado.
-Ya lo sé, es que...
+Tranquilo, no importa.
Volví a coger aire, me eché una gotita de crema en los dedos índice y corazón y los acerqué a su chochito. Estuve acariciando su chocho durante unos segundos mientras veía cómo se retorcía del gusto antes de que me cogiera la mano y se girara.
+Para, ***************... Échame crema por delante también, ya tendrás tiempo luego de hacer eso.
-Es que tenía que hacerlo...
Me sonrió, me hizo un gesto para que le echara crema también por delante y cerró los ojos. Empecé esta vez por las piernas hasta las ingles y luego me fui al pecho. Le eché crema alrededor de los pezones y en el vientre y se la restregué lentamente, acariciando y masajeando los pechos durante un buen rato. Después de un par de minutos masajeando el torso, me volvió a coger las manos pero ésta vez para acercármelas a su coño, así que cogí un poco más de crema y se lo restregué en la rajita. No podía empalmarme más y casi iba a correrme sin tocarme si quiera, mientras ella me guiaba los dedos sobre su coñito y gemía suavemente y antes de correrme se paró, se enderezó y me soltó las manos.
+Perdona Rafa, es que estoy... mejor túmbate que te eche crema.
-Uff, estaba apunto de correrme.
+Lo sé, yo casi que también, por eso mejor he parado.
-Se me ha nublado la vista y no se cuanto tiempo he estado ahí abajo.
+Suficiente tiempo.
Entonces me tumbé bocabajo para que me echara crema en la espalda. No tardó mucho en acabar con la parte de atrás, después me dio unos golpecitos para que me volteara y me echara crema por delante. Como era obvio estaba empalmado, pero no hizo ningún caso a eso mientras me untaba la crema. Cuando había acabado con las piernas y el pecho, se levantó un momento, supuse que iría a echarme más crema, pero todo lo contrario, fue a limpiarse las manos. A lo mejor no iba a volver a echarme crema en la polla por lo de antes, así que me dispuse a enderezarme cuando me agarró por el hombro y me tumbó de nuevo, se arrodilló frente a mí, me cogió la polla con ambas manos y comenzó a masajearla. Me recosté acomodándome sobre la tumbona con los ojos entreabiertos para no perderme detalle de lo que hacía. Después de unos minutos masajeando la zona agachó la cabeza lentamente, no me creía lo que iba a hacer. Abrió la boca y se la introdujo suavemente todo lo que pudo mientras seguía jugueteando con las pelotas y acariciaba la base de la polla. Con movimientos lentos pero placenteros me succionaba el glande y lamía el resto. No tardé en correrme, pero ella no apartó la boca dejando que me corriera en su boca, reteniendo todo el semen en ella levantó la cabeza, me miró y dejó caer un hilo de semen desde su boca hasta mi polla y cuando no le quedaba más en la boca, se volvió a acercar a mi polla para volver a lamerla, limpiarla y tragarse el semen. Una vez más levantó la cabeza y me miró mientras se acercaba lentamente a mi cara. Me acercó sus labios a los míos y me besó como nunca nadie lo ha hecho compartiendo conmigo el poco semen que le quedaba en la boca a la vez que exploraba con su lengua todo el interior de la mía. Tras unos segundos de pasión, se levantó y se puso de espaldas a mí, me acercó su culo a la cara y se arrodilló de manera que su chochito quedaba sobre mi cara mientras que la suya estaba sobre mi polla. Acto seguido pegó su culo a mi cara y cerró las piernas, quedando mi cabeza atrapada por sus muslos y su coño. Como fue la primera vez que hice algo así, como loco lamía y lamía sin descanso cada milímetro de ésa zona que quedaba sobre mi boca y Raquel por su parte me pajeaba y mamaba entre gemidos.
Durante casi media hora estuvimos en ese plan, hasta que se derrumbó sobre mí, exhausta ella y exhausto yo, nos separamos y tomamos el sol por separado, cada uno en su hamaca aún desnudos hasta que nos dormimos. No pasó más de una hora cuando Raquel se despertó, se levantó y entró en casa sin decir nada, pero a los pocos minutos estaba de vuelta.
-A donde has ido?
+Perdona, hijo, tenía que ir al baño.
-Ah vale...
+Te bañas un rato conmigo?
-Claro! Además estoy empezando a asarme de calor con el solano que hace.
+Y que lo digas.
En ese momento, se lanzó al agua tal cual estaba, desnuda. Yo, sin pensármelo dos veces, me lancé tras ella buceando durante unos segundos hasta donde estaba ella y, bajo el agua, me acerqué por su espalda para agarrarle por el culo y pegarme a ella, restregando mi polla por su trasero y manoseando sus tetas con ambas manos durante unos segundos antes de que Raquel nadara hacia el otro lado de la piscina "huyendo" de mí. Pasamos alrededor de un cuarto de hora persiguiéndonos y toqueteándonos hasta que se quedó en una esquina cansada de tanto nadar mientras yo descansaba en la escalerilla.
+Estoy ******... Hace mucho que no me pongo a nadar durante tanto rato.
-Yo también y eso que tenemos la piscina puesta todos los veranos.
+Pero si los años anteriores también te has bañado, que te he visto yo.
-Ya pero para echar el rato, no para nadar como ahora.
+Amm... Por cierto, no teníais unos flotadores y churros de piscina?
-Sí, creo que están en el garaje. Espera que voy a buscarlos.
+Voy contigo.
Estuvimos buscando los flotadores durante un ratito y finalmente en una caja algo grande encontramos todo tipo de juguetes de piscina: flotadores, pelotas, manguitos, pistolas de agua, tablas, colchones de agua y al lado de la caja tres churros de piscina. Cogimos los flotadores, las pelotas, los colchones y los churros y el resto lo dejamos en su sitio. Antes de meterlos en la piscina teníamos que hincharlo todo, por su puesto, y tras unos minutos hinchándolo todo y lanzarlo a la piscina, sin casi aire en los pulmones, nos tiramos de nuevo al agua. Yo me subí a uno de los colchones y ella se sentó en un flotador que, al ser un flotador bastante grande, se colaba casi por completo, con su culo entero dentro del agua y la mitad de sus piernas por fuera del flotador, pero se mantenía encima gracias a unas asas de plástico a las que se agarraba como si no hubiera mañana. Durante unos minutos estuvimos en silencio y tomando el sol tranquilamente, hasta que me dio por girarme para mirar a Raquel y entre movimientos puse todo el peso en un lado del colchón y volqué. Ella se echó a reír, así que me acerqué para volcarle el flotador pero se agarraba con tanta fuerza a él que no pude tirarla al agua así que me rendí, me retiré un poco y cogí un par de churros para pegarle con ellos.
El hecho de darle con el churro en la cara, en las tetas y en las piernas hizo que me entrara un calentón de repente, así que dejé los churros y me metí bajo el agua sin decir nada. Durante unos segundos estuve rondando cerca de ella cual tiburón buscando la manera de tirarla al agua, pero en ése momento vi la luz, en serio, vi la luz entrando por el hueco que Raquel dejaba entre sus piernas y el flotador, un hueco perfecto para una cabeza, la mía. Buceé hacia arriba siguiendo la luz y saqué la cabeza justo por aquel hueco y sin perder ni un segundo comencé a lamerle el chochito empapado por el agua. De primeras dio un pequeño salto por el susto pero enseguida me agarró la cabeza y me empujaba contra su coño para que me lo comiera entero y como yo tenía las manos libres, con una manoseaba su culo y con la otra me pajeaba, mientras que ella con una me sujetaba la cabeza bien fuerte y con la otra se manoseaba las tetas. Cuando estaba apunto de correrme, a Raquel le dio un espasmo tan fuerte que se encogió y se coló por el agujero del flotador haciendo que cayera al agua y en un intento por volver a la superficie pataleó en todas direcciones debido al susto. Soltó patadas y manotazos a diestro y siniestro dando la casualidad de que en una de las patadas acertó a darme en los huevos. Me entró tal mareo en ése momento que estuve a punto de ahogarme debido a que perdí las fuerzas por el golpe, menos mal que se dio cuenta y me sacó de la piscina como pudo... qué menos podía hacer después de patearme las pelotas, no?
+Perdona hijo, es que iba a ahogarme y del susto he empezado a moverme y te he dado.
-No, si ya...
+Bueno pero también ha sido tu culpa, si no me hubieras hecho el cunilingus no me habría caído.
-Venga ya! Si te ha encantado.
+Vale, sí, la verdad es que me ha gustado mucho. Pero y a ti a parte de la patada?
-Si no fuera por la patada ahora estaría más tranquilo, pero sí a mí también me ha encantado, siempre me gusta hacértelo, por mí me pegaba a tu chocho y te lo comía a todas horas.
+Tanto te gusta?
-Es que... es tan suave y a veces tan húmedo y calentito que me lo comía literalmente, pero entonces sólo podría saborearlo una vez, así que me gusta lamerlo para no desgastarlo.
+Ay! Qué tonto éres, no sabía que un simple chocho podría ser gran cosa.
-Si tu supieras lo que daría yo por ése coño...
+Pues que sepas que lo tienes a tu disposición cuando quieras.
-De verdad? Qué gran regalo! Y que puedo ofrecerte yo a cambio?
+Bueno tu pollita tampoco está nada mal, eh?
-Si pero eso es otra cosa, además no es tan grande como me gustaría...
+No es la más grande que he visto, obviamente, pero no es tan chica como te parece.
-No? Yo me la veo normal, tirando a pequeña.
+Eso es que estás algo acomplejado, pero no te rayes, tu polla es grande y muy bonita.
-Jeje, gracias, gracias...
+No sabes la de veces que he soñado con ésa polla cuando te exhibías hace un par de años.
-De veras?
+Y tanto... No te decía nada porque eras más pequeño y no es lo normal que a una asistenta le guste tanto la polla del hijo más pequeño.
-Bueno, seguramente mi polla será la única que has visto en ésta casa.
+Pues sí, y me basta y me sobra.
-Qué halago.
+Bueno túmbate y relájate.
-Vale.
Me tumbé en el suelo al lado de la piscina con los pies en el agua mirando al cielo mientras ella seguía nadando y jugueteando con el flotador. Poco a poco se me pasaba el dolor y cada vez estaba más relajado, entre el agua en los pies, el sol en la cara y el viento soplando, me iba a quedar dormido y pensar en la conversación que acabábamos de tener hacía que me empalmara lentamente. Yo no me dí cuenta porque estaba pensando en mis cosas y mirando al cielo, pero Raquel sí se dio cuenta e inmediatamente se dispuso a tomar cuentas en el asunto. De repente dejé de escucharla chapoteando a mi alrededor, así que me incorporé y la busqué, la vi que buceaba hacia mi y tras unos segundos apareció justo delante mía y fue acercándose a mi hasta que su boca quedó sobre mi polla.
+Parece que se te está yendo el dolor y estás comenzando a empalmarte, vamos a tener que hacer algo, no crees?
-Te doy permiso para hacer con ella lo que quieras, seguro que con tu lengua mágica, en unos minutos ya ni me duele.
+Oh... muchas gracias, voy a premiarte como a ambos nos gusta.
Sacó las manos del agua y me acarició las piernas lentamente, subiendo hacia mis huevos. Cuando alcanzó a acariciarme los huevos, se acercó a mi polla y comenzó a lamerla de arriba a abajo antes de metérsela entera en la boca pero de repente paró, se alejó un poco, apoyó las manos en el borde de la piscina y salió del agua lentamente arrastrando todo su cuerpo contra el mío, sus tetas, su vientre, su coño... Se acercaba lentamente a mi cara, lamiéndo todo lo que tenía al alcance de su lengua, hasta mi cuello. Se paró a la altura de mi boca y a una distancia de 5cm un par de segundos y me besó apasionadamente. Mientras, yo le agarraba el culo con fuerza y ella me acariciaba la polla como podía, de nuevo se separó de mi, se puso de cuclillas sobre mi polla, agarrándola y acercándola a su conejo me dijo:
+Qué te parece si...
-Así sin mas? Al aire libre? Nos pueden ver...
+Sí, así me pone más, que mire quien quiera que ya me da igual.
-Y el condón?
+No le des importancia a eso.
-Pues cuando quieras, llevo esperando esto desde hace unos años...
+Pues ha llegado ese día.
-No me puedo creer que esté... que estés... ¡Que estemos haciendo ésto!
+Pues créetelo por que vas a disfrutar como un niño.
Y sin una palabra más de por medio, se sentó sobre mi, siendo penetrada, tras lo que soltó un gemido sin poder contenerse. Se quedó unos segundos quieta asimilando el momento, mientras yo sentía mi polla entrando en su coño lentamente notando sus húmedos y suaves labios y el calor en su interior. Puse mis manos en su culo para ayudarle en los movimientos mientras ella se manoseaba las tetas. Comenzó a moverse y a restregarse contra mi polla con movimientos rápidos, luego lentos y de nuevo rápidos. Subí mis manos a sus tetas a la vez que ella me las apretaba con sus manos sin parar de botar sobre mi. Entre gemidos y golpes de carne escuché a un grupo de jóvenes , tendrían 15 o 16 años por el tono de voz, que pasaban al lado de la casa. Se acercaron a los frondosos pinos que separaban el jardín de la calle y entre los diminutos huecos que dejan sus hojas lograban ver el espectáculo mientras comentaban sin descaro. Desde donde estábamos, unos 2 metros de distancia, se escuchaba perfectamente lo que decían y estoy seguro que desde su posición era lo mismo, pero Raquel no cesaba, ni reducía el ritmo ni la potencia de sus gemidos, parecía que le gustaba que nos mirasen, cosa que me animó a penetrarle más duramente y a aumentar el ritmo. Durante el acto escuchaba comentarios de los chicos y las chicas pero todo sin quitar la mirada de nuestros cuerpos, hasta que Raquel, cansada de botar sobre mi polla, me pidió que cambiásemos de posición. Entonces se tumbó bocaarriba en una de las tumbonas y levantó las piernas, yo me arrodillé ante ella y acerqué mi cara a su coño, unos cuantos lametones para rehumedecer la zona y un par de dedos para mantenerla cachonda, después me acoplé de frente a ella con sus piernas sobre mis hombros y empecé a penetrarla de nuevo. Me volvió a coger las manos para apretármelas contra sus tetas, poco después encogió las piernas, quedando sus pies a la altura de mi pecho, liberé una mano de sus tetas y agarré una de sus piernas para lamerlas desde la espinilla hasta la punta de los dedos, durante unos minutos estuve jugueteando con mi lengua entre los dedos de los pies, la planta y el talón, intercambiando entre un pie y el otro. Tras chupetear cada centímetro de ambos pies, bajó las piernas y se giró hacia un lado, el lado que daba a los pinos, por lo que quedaba de cara a los chicos, dejándoles ver perfectamente las caras que ponía de gusto, sus tetas y una parte de su coño. Gemía sin parar, sin dejar de mirar a los jóvenes y sin dejar de pedirme más y más hasta que le avisé de que iba a correrme, me separé de ella, me incorporé y se acercó de rodillas a mi polla para lamerla. No tardé en correrme sobre su boca, su nariz y un poco por el resto de su cara, inclyendo el pelo y durante unos segundos después de correrme seguía chupándome la polla y absorbiendo todo el semen que me quedaba. Acto seguido, con dos dedos se recorrió la cara para coger todo el semen que le quedaba y llevárselo a la boca para en un segundo tragárselo todo, luego me agaché quedando a la misma altura que ella y la besé. De nuevo, jugueteamos con nuestras lenguas con el poco semen que le quedaba en la boca, llegando a cada rincón de ambas bocas, compartiendo una mezcla de semen y saliva que, una última vez, me succionó lo que quedaba en mi boca y se lo volvía a tragar. Justo después nos tumbamos de cara al cielo uno al lado del otro para descansar y en ése momento los jóvenes se alejaron entre comentarios impresionados por lo que acababan de ver.
+Ha sido increíble... Me has impresionado.
-Ya, lo he supuesto por la forma que gemías.
+Lo sé, me era imposible contenerme. En un principio he intentado no hacer mucho ruido, pero ha llegando un momento en que no podía aguantarme más.
-Sí, lo he notado, en un momento como que has soltado un suspiro y has empezado a gemir con más ganas.
+Exacto, ya es que no podía, que me escuchase quien sea que me daba igual.
-Y a mí que me ha encantado. Me gusta como gimes, son gemidos muy... dulces, eróticos, sensuales... nose...
+Sí, oish... que vergüenza, pero gracias.
-Estoy seguro de que algún vecino nos ha oído.
+Bueno, más bien me han oído a mí pero me da igual, ha sido un momento muy especial y eso es lo que importa.
-Por cierto, te has dado cuenta de los jóvenes que había antes aquí al lado?
+Claro, por qué te crees que me he girado hacia los pinos, por amor a la naturaleza?
-Aahh... Qué guarrona, creo que eran demasiado jóvenes para ver esto no?
+Nah... Si ya los chicos con el internet pueden ver porno a todas horas. Acuérdate de hace un par de años, estabas con el porno a todas horas.
-Sí, bueno... Pero de todas formas no solo había chicos, también me ha parecido escuchar a un par de chicas.
+Sí, de hecho cuando estaba de cara a ellos, he visto como a 3 chicos y 2 chicas, y ninguno de los 5 paraba de mirar.
-Normal, si se lo enseñas todo...
+Estoy casi segura de que no ha sido ni la primera ni la segunda vez que han visto a una mujer y un hombre desnudos.
-Bueno, quién sabe, pero follando? A lo mejor alguno de ellos se ha quedado traumatizado.
+Lo dudo, bueno ya va siendo hora de ponerme a hacer tareas.
-Vale, pues yo me voy a dar una ducha que después de haber estado en la piscina y sudando mientras lo hacíamos, se me ha quedado el cuerpo algo raro.
+De verdad...
-Vas a ducharte tu? Si quieres dúchate primero que yo no tengo nada que hacer.
+No sé... En realidad no debería de ducharme aquí, supuestamente estoy para limpiar no para gastar.
-Bueno... como yo voy a ducharme de todos modos... emm... podrías...
+Podría...?
-Ducharte conmigo? Así no gastas agua.
+La verdad, después de haber follado no hay nada de malo en ducharnos juntos, así que vale, nos duchamos juntos.
-Bien!
+Pero no me hagas cositas que tengo que ponerme ya con la colada y eso.
-Vale, vale, a ver si puedo contenerme aunque... no te prometo nada.
+Hay que ver, cómo eres... Anda vamos que se me hace tarde.
Después de recoger las cosas, es decir, las toallas, la crema y la ropa, nos dirigimos a la ducha. Como íbamos totalmente desnudos, de camino al baño le di una palmadita en el trasero y corrió hacia el interior de la casa, dejó su ropa en el salón y sin más demora, nos encerramos en el baño. Pusimos el agua a una buena temperatura, es decir, templada tirando a caliente ya que después de la fría agua de la piscina, una ducha calentita sienta de lujo. Primero entró ella, mientras yo... cambiaba el agua al canario... Estando inmóvil ella bajo el chorro de agua, me metí detrás suya y tras varios intentos de apartarla del agua me decidí por pegarme a su espalda para poder disfrutar del agua yo también. En un principio me agarré a sus hombros y me relajé unos segundos antes de darme cuenta de la increíble vista que tenía desde esa posición, sus majestuosos pechos con sus puntiagudos pezones empapados por el agua. En ese instante bajé las manos a su abdomen empujándola suavemente hacia mí, apoyó sus manos sobre las mías y comencé a empalmarme lentamente sobre su culo. No tardó en darse cuenta de lo que le presionaba el trasero, por lo que me agarró las manos y me las puso en sus tetas y tras eso, bajó sus manos hasta llegar a mi polla, empezó a pajearme sensualmente y con la misma delicadeza fui bajando una de mis manos hacia su chochito a la vez que le besaba el cuello. Estuvimos masturbándonos el uno al otro varios minutos hasta que paró, se giró con la mano aún en mi polla y me dió un pequeño beso.
+Me estoy poniendo muy caliente, no tenía pensado hacer esto en la ducha otra vez pero hijo, sabes como provocarme.
-En serio? Quieres que echemos otro?
+Qué demonios! Con lo cachonda que me estás poniendo ahora... Ya estás tardando en metérmela.
-Encantado de la vida.
No se lo pensó ni un momento, se giró, se inclinó hacia adelante levemente, se apoyó en la pared y con una mano me cogió de la polla para ella misma metérsela en el coño, de nuevo volví a notar la presión dentro de su coño sobre mi polla y el calor que desprendía por ahí junto con el agua caliente. Acto seguido, se llevó un par de dedos suyos a al clítoris para juguetear con él mientras yo le penetraba lentamente y con las manos le acariciaba las tetas a la vez que le besuqueaba los hombros. Todo esto bajo el chorro de agua y entre el sonido del agua al caer sobre nuestros cuerpos y sobre el suelo de la ducha y de nuevo entre gemidos, algo más controlados y suaves, más romántico. Unos segundos antes de correrme me separé de ella y la puse de cara a mí, se agachó y la rocié con mi semen por todo su pecho que no se mantuvo más de un par de segundos antes de escurrirse con el agua. Justo después me metí bajo el agua para darme un último remojón antes de salirme mientras ella descansaba apoyada sobre la pared aún bajo el agua. Me sequé y salí del baño hacia mi habitación para coger algo de ropa, algo normal: unos bóxers y un pantalón corto. Bajé de nuevo y Raquel aún estaba en el baño así que me senté en el salón a ver la tele un rato pero me dí cuenta de que la ropa que dejó en uno de los sofás ya no estaba, por lo que estaría vistiéndose. 10 minutos después de sentarme a ver la tele, salió Raquel del baño pero no le di ni la más mínima importancia, cogió un cubo y subió a la terraza a por la colada mientras yo seguía mirando la televisión. Unos minutos más tarde la escuché bajando por las escaleras, silbando y con el cubo lleno de ropa, le miré y me quedé atónito, ¡Iba totalmente desnuda! Así que no tardé en acercarme a la cocina donde dejó el cubo, cuando me quedé sin palabras, lo único que vestía eran las medias blancas con su liguero y los tacones rojos, ni el vestido ni si quiera el tanga, nada, todo al descubierto y cuando le miré a la cara, se había pintado los labios de color rojo muy intenso. Cuando me vió, me miró sorprendida.
+Ha pasado algo?
-Pues sí, que me acabo de dar cuenta que ibas desnuda.
+Bueno ya me has visto hace un ratillo, no sé de qué te sorprendes...
-No, ya pero me refiero a subir a la terraza en pelotas.
+No, en pelotas no, llevo las medias que tanto te gustan...
-Ya pero no llevas nada más, éso no cuenta como vestida.
+Bueno...
-Y ese pintalabios tan erótico?
+Te gusta? Lo he traído con el vestido pero se me ha olvidado ponérmelo ésta mañana.
-Me ponen mucho los labios llamativos.
+Pues aquí los tienes.
-Bueno y cómo es que te ha dado por subir a la terraza desnuda?
+No sé, no tenía ganas de vestirme y me he subido tal cual.
-No te ha visto nadie?
+No lo sé, no me he parado a mirar si habia alguien, sólo me he limitado a recoger la colada.
-Me gustaria haber visto la cara de el que te hubiera visto.
+Y a mí...
-Ya no vas a vestirte en lo que queda de tarde?
+Quieres que me quede así? No me importa, además me siento muy cómoda como estoy.
-Que si quiero!? Te ruego, que te quedes así!
+Vale, vale, jeje, pues así me quedaré, pero tu también tienes que poner algo de tu parte.
-Pide lo que quieras.
+Cógete tus medias medias rosas con liguero y nada más. Y así vamos igual.
-A sus órdenes.... Ahora vengo.
No tardé en subir a mi habitación y ponerme las medias pero el liguero se me resistía, por lo que bajé de nuevo para que me ayudara a ponérmelo. Llegué al comedor y Raquel estaba ya planchando la ropa, me acerqué a ella y le enseñé las ligas, así que no tuve que decir más palabra para que entendiera el problema.
+Qué pasa? No puedes ponerte las ligas?
-No, no sé por qué si ya me las he puesto más de una vez, pero ahora se me resisten y no puedo engancharlas bien.
+Espera que te ayudo. Ponte de espaldas que te ponga primero las de atras y así las de delante no cuesta nada ponértelas.
-Como tu digas, tu que sabrás más de esto, supongo.
+Pues claro hijo, cómo un hombre va a saber más de ligueros que una mujer.
-No si ya...
+Bueno gírate que las de detrás ya estan puestas.
-Mande!
+No has tardado nada en empalmarte, eh?
-Y que lo digas, eso de que estés sólo con las medias, unos tacones y labios porno, a la altura de mi polla, mientras yo visto lo mismo... No sabes como he soñado con momentos como éste...
+Sí? Pues mira que suerte tienes.
Nada más acabar de ponerme las ligas, me agarró la polla con una mano y se la metió entera en la boca, haciendo que me flojearan las piernas estando a punto de caerme al suelo. Sólo lo hizo una vez, se enderezó y volvió a lo que estaba antes. Como si no pasara nada raro entré en la cocina para prepararme un sándwich y ver la tele un rato mientras hablábamos y aun estando la tele puesta, no dejaba de mirar a Raquel, sus tetas y su chochete, tan sexy, provocativa y exhibicionista.
+No se te hace raro estar en una misma habitación con una mujer con la misma ropa que tú?
-Más bien, yo con la misma ropa que ella. Y sí, se me hace raro pero me encanta poder compartir contigo mi fetiche y que no te m*****e e incluso te guste.
+Bueno tengo que decirte que al principio me parecía de lo más extraño y es normal, no se ven todos los días jóvenes exhibicionistas y fetichistas.
-Pero llegó a m*****arte?
+Que seas fetichista no, lo del exhibicionismo tampoco demasiado, al final me acostumbré. Lo que si me m*****ó un poco fue que me grabaras en vídeo mientras me cambiaba en el baño.
-Ah, que lo sabias?
+Sí, no sé cuantas veces me grabaste antes de darme cuenta, pero habré visto unas 7 veces la cámara escondida.
-De verdad? Porque creo que grabé unas 8 o 9 veces nada más.
+Entonces me di cuenta bastante rápido.
-Sí, la verdad es que sí, vaya vista que tienes, y perdona por hacerlo, pero en ese tiempo solo pensaba en encontrar la manera de verte desnuda.
+Pues lo conseguiste, porque recuerdo que más de una vez me quedé desnuda mientras me cambiaba.
-Sí, es verdad. Pero y si sabías que te grababa, por qué no me dijiste nada?
+No supe cómo reaccionar cuando vi la cámara la primera vez. Ése mismo día en mi casa recuerdo que estaba dispuesta a echarte una bronca pero al día siguiente se me pasó en cabreo y no pude darte la charla.
-Joder y yo tan convencido de que era un perfecto voyeur... Y si tanto te m*****aba, por qué empezaste a desnudarte sabiendo que te grababa?
+Creo que fue a la cuarta vez o así cuando me empezó a dar un poco de morbo el que me espiases y pensar en que te masturbarías mirándome desnuda despertaba algo de curiosidad en mí.
-Pues que sepas que me he masturbado bastante mirando esos vídeos. No me podía creer que hablara contigo, habiéndote visto desnuda un par de minutos antes y haberme tocado mirándote.
+Y aún tienes los vídeos guardados?
-Por supuesto, todos los vídeos que grabé en el baño y las fotos que me mandaste las voy a guardar para siempre.
+Pues me gustaría verlos, a ver con qué te conformabas para masturbarte tanto.
-Tanto?
+Claro hijo, que tantas servilletas llenas de semen, acaban oliendo.
-Joder ya sabía yo que eso daba demasiado el cante.
+Y por cierto, recuerdas que alguna vez te pillé masturbándote antes de que te empezaras a exhibirte?
-Sí, pero no sabía que te habías dado cuenta de que me estaba masturbando.
+Pues una de las veces, entré en tu cuarto y me parece que tenías los cascos puestos y estabas mirando uno de los vídeos que grabaste mientras me cambiaba en el baño y el hecho de verme desnuda en tu pantalla del ordenador y verte mirándome desnuda hizo que se me cortara la respiración, luego cerré la puerta y volví a abrirla haciendo ruido suficiente para que te dieras cuenta de que estaba detrás tuya.
-Ahora que lo dices, seguramente sería esa ocasión, pero estaba apunto de empezar a pajearme cuando oí un ruido pero creí que era de el vídeo, por eso ni me giré ni nada, y estaba viendo una de las grabaciones tuyas.
+Pues eso es lo único que me m*****ó al principio y alguna vez me dieron ganas de darte un bofetón, pero si te digo la verdad, cuando me puse a pensar y me entró la curiosidad, me daba algo de morbo y me gustaba. Por eso ahora si te pillo grabándome, hazme caso de que te voy a dar un buen espectáculo para que te hagas una buena paja.
-Es todo un detalle por tu parte, jeje.
+Qué menos si llevas como 2 años exhibiéndote, 2 años viendo como tu pichita se convierte en toda una polla adulta.
-Creo que con lo que estás haciendo este último mes más o menos, compensas mis 2 años de exhibicionismo de lejos.
+Aún te queda mucho por ver y espero que a mí también.
-Sí, sí, no te preocupes que yo no voy a dejarlo.
+Pues cuenta conmigo.
-Vale, perfecto. Bueno voy a echarme una siesta, ahora me avisas para cenar.
+Vale, buenas noches.
Subí a mi habitación y tal cual estaba, me acosté. Unas horas después me despertó Raquel con una suave y sensual voz llamándome desde la puerta de mi habitación, la vi ahí parada con sus medias y con todo al aire y apenas volvió a bajar, me levanté de muy buen humor y todo empalmado. Bajé y aun estaba terminando de preparar algo, por lo que me acerqué por detrás y acoplé la polla entre sus muslos acariciando sus pechos con ambas manos mientras ella no despegaba las suyas de la cocina. Después de restregarle la polla por todo el culo, me dijo que me sentara a cenar que ella se iba en 10 minutos. Me sirvió la comida, se sentó a mi lado para liarse un cigarrillo y empezó a vestirse para coger el bus. Cogió el vestido naranja que traía por la mañana antes de ponerse el uniforme sexy, se lo puso y metió en las bolsas el resto de prendas, el vestido blanco, el tanga, los tacones rojos, todo menos las ligas y medias blancas que se dejó puestas. Mientras lo guardaba todo, inclinada hacia adelante, dejándome ver su coño y su culo perfectamente bajo el vestido le pedí por favor que me dejara hacer una foto para pajearme antes de acostarme, cosa que aceptó y añadió un par de dedos alrededor del chocho. Cuando lo tenía todo recogido, se recolocó el vestido para no enseñar demasiado y se paró frente a mi.
+Bueno hijo, me voy.
-Vale. Una cosa, podrías despertarme cuando llegues por la mañana?
+Llego a las 9, para que?
-Para hacer algo y no perder toda la mañana durmiendo.
+Vale, vale yo te despierto en cuanto llegue. Buenas noches pequeño.
-Buenas noches y ten cuidado de camino a tu casa, que vas muy zorrona.
+Lo sé, tranquilo, sé cuidarme.
-De cualquier modo, mándame un whatsapp cuando llegues a tu casa.
+Pareces mi pareja... Tu tranquilo que yo te lo mando, además de un regalito por ti consideración, así que espero que te pajees antes de acostarte, pero sólo si piensas en mi.
-Ni lo dudes.
+No lo hago.
En ese momento, me guiñó un ojo y se me acercó a la cara para darme un beso en la mejilla pero me giré en el último segundo y acabó besándome en la boca y metiéndome la lengua hasta el fondo. Un beso apasionado de despedida en toda regla.
-Qué buen despertar sería si con esto me levantaras cada día...
Me sonrió sin decir palabra y se fue. Por supuesto, cuando llegó a su casa me envió un mensaje: "He llegado sana y salva", además de enviarme otro par de fotos de ella desnuda y tocándose en la ducha, antes de enviarme otro último mensaje: " Te siento muy cerca cuando me meto en la ducha". Estos mensajes los vi un par de horas después de que me los enviara, cuando iba a acostarme y cómo no, me masturbe con la foto que le hice mientras cenaba y las otras 2 que me envió en la ducha.
Día siguiente, Martes 9:00 de la mañana, llega Raquel para su turno de mañana, deja sus cosas en el comedor y acto seguido sube las escaleras directa a mi habitación. Toca dos veces en la puerta suavemente con los nudillos y entra, yo aún profundamente dormido me revuelvo en la cama. Se me acerca, me llama por mi nombre en voz baja acercándose a mi oreja pero se retira unos centímetros para sentarse en la cama junto a mí y arrimarse a mi boca y plantarme un beso de buenos días en los labios a la vez que introduce toda su lengua en mi boca. Por todo esto, me despierto a mitad del beso pero no abro los ojos hasta que se retira para darme los buenos días.
+Buenos días, pequeñín.
-Emm... B-Buenos días.
+Me dijiste que te levantara cuando llegara no?
-Sí, sí... Gracias.
+Bueno voy a ponerme con mis cosas.
-Vale, ahora bajo a desayunar.
En ese momento volví a cerrar los ojos unos segundos, lo que tardó Raquel en cerrar la puerta y bajar de nuevo. Me levanté y salí de la cama sólo vistiendo unos calzoncillos y con un inmenso empalme tanto por el despertar natural del hombre como por el buen despertar gracias a Raquel. Después de espabilarme un poco, noté algo en los calzoncillos, algo frío y húmedo, me miré y lo tenía todo mojado, seguramente me habría corrido por la noche o más probablemente por el beso. Entonces me puse otros calzoncillos, un pantalón corto y bajé a desayunar con los sucios en la mano. Nada mas llegar al comedor me vio Raquel que iba al baño y me miró extrañada.
+Y esos calzoncillos?
-Están sucios.
+Por qué no los echaste al cesto anoche?
-Es que anoche no estaban sucios. He debido de tener un sueño húmedo y me habré corrido por la noche.
+Por la noche? Pues aún parecen mojados, como si los hubieras mojado hace poco.
-Pues eso es lo que me extraña, que esto en poco rato se acartona.
+Eso ha debido de ser por el beso. Seguramente te habrás corrido nada mas levantarte o durante el beso...
-Pues puede ser, quién sabe...
+Bueno voy a cambiarme, espérate y te preparo el desayuno.
Dejé los calzoncillos en el cesto de la ropa sucia y me senté en la mesa para ver un rato la tele. Raquel entró en el baño y después de unos segundos estando dentro sin cerrar la puerta, por curiosidad, me acerqué a ver que hacía. Me asomé lentamente por la puerta y la "sorprendí" totalmente desnuda, de pie en medio del baño, poniéndose un tanga de hilo azul.
+Pero bueno! Que haces mirando? Es que no se puede tener un poco de intimidad en esta casa?
-Venga ya! Pero si estás aquí con la puerta totalmente abierta, no me cuentes historias...
+Era broma chico, estaba esperando a que te asomaras, sabía que no podías evitar espiarme o curiosear mientras estoy en el baño.
-Es que si me dices que vas a cambiarte y te dejas la puerta abierta, lo ultimo que me espero es que te estés cambiando.
+Pues deberías esperártelo, después de lo que hemos estado haciendo últimamente. Ya no debería extrañarnos vernos desnudos en cualquier lugar y momento del día.
-Pues la verdad es que no. La de veces que te habré visto desnuda...
+Apuesto lo que quieras a que yo te he visto desnudo más veces.
-No apuesto nada porque sé que es verdad, así que sería una apuesta absurda.
En ese instante acabó de vestirse y sobre el tanga vestía su uniforme rutinario, pero con la parte de arriba totalmente desabotonada y abierta y sin sujetador alguno, mientras que el tanga sobresalía por encima del pantalón.
+Bueno, ya he terminado de vestirme. Te preparo algo para desayunar?
-En realidad en todo este rato que llevamos hablando podría haberme hecho yo mismo el desayuno, pero es que me lías y al final se me pasa el tiempo.
-Pero si te encanta, que se te nota todo el empalme bajo los pantalones... Pero bueno, tu no te preocupes yo te lo preparo en un segundo.
+Si es que me pones mucho cuando haces cosas así. Bueno venga pues hazme unas tostadas que voy un momento a mi habitación.
-Vale, ahora te aviso cuando esté listo el desayuno.
Tras esto subí a mi habitación para ordenar un poco la cama y la mesa y después me puse unas medias de un color gris muy claro que transparentaba mucho y bajé sin nada más de ropa aún con el empalme que era más que obvio que se notaba y se veía bajo las medias. En cuanto llegué al comedor me topé de frente con Raquel que justo iba a avisarme de que el desayuno estaba listo y como yo iba mirando hacia abajo, hacia mi polla y Raquel miraba detrás suya a dios sabe qué, chocamos, no con las caras, pero sí mi polla contra su vientre y sus tetas contra mi pecho. Tras el susto y como acto reflejo, levanté las manos como para no chocarme con la cara, apoyando mis manos en sus pechos, sin querer, a la vez que ella se apoyaba en mi vientre. Me miró a la cara y acto seguido bajó la mirada, viendo mi polla bajo las medias en contacto con su ombligo y mis manos en sus tetas. Antes de que me separara de élla le dí un apretón a sus pequeños pechos y un empujón con un golpe de cadera, apretujando aún más mi polla con su vientre, pero sólo por un par de segundos.
+Ayy, hijo! No me esperaba que fueras a bajar tan pronto.
-Ni yo te esperaba justo aquí.
+Bueno pues ya lo tienes. Y ya me parecía raro que no te hubieses puesto unas medias nada más levantarte.
-No sé, es que antes me he levantado medio rápido y ni lo he pensado y ahora que te he visto desnuda me he puesto cachondo.
+Y tan cachondo, me has clavado la polla en el ombligo y me has hecho hasta daño.
-Perdón, no te esperaba en la puerta, es que no estaba mirando al frente.
+Ya, ya, ni yo... Anda siéntate y desayuna.
Me senté para desayunar y ella subía a mi habitación para hacer la cama y volvió a bajar para limpiar el salón. No tardé en terminar y volví a subir a mi habitación para echar un rato en el ordenador. Se me pasaron las horas volando y llegaron las 11:30, hora a la que normalmente Raquel acaba su turno de mañana. Me asomé fuera de la habitación y me pareció que ya se había ido, así que algo decepcionado, me senté frente al ordenador y empecé a masturbarme bajo las medias. Como supuse que estaba solo en casa, puse el porno con el volumen lo suficientemente alto como para que se escuchara también en el piso de abajo, pero no demasiado como para que se escuchara fuera de la casa. Durante unos minutos estuve atento al vídeo, tiempo suficiente para que Raquel, que estaba en el baño cuando me asomé, escuchó gemidos y subió a mi habitación a ver porqué me masturbaba con el porno a todo volumen. Como dejé la puerta abierta, no noté ningun ruido cuando entró y se paró justo detrás de mí a observar, unos segundos después se sentó en la cama que queda detrás de la silla donde me sentaba a unos dos pasos y comenzó a tocarse. Yo no me había enterado y seguía con mi vídeo porno y poco a poco iba escuchando gemidos detras mía cada vez más intensos, como tenía el volumen algo alto creí que los gemidos venían del vídeo, así que no me inmuté. Cada vez los gemidos que escuchaba eran más fuertes y no me cuadraban con lo que veía en el vídeo pero no le di mucha importancia hasta que, estando a punto de correrme, oí una puerta cerrarse, del susto cerré corriendo el vídeo, quedando en la pantalla el escritorio principal con las fotos de Raquel desnuda. Como corté el vídeo de golpe y seguía escuchando gemidos, ya no podía ser por el ordenador así que como acto reflejo me levanté y me giré quedando de frente a la cama con una mano en la polla y las medias bajadas a medio muslo me di cuenta de que era Raquel la que gemía, porque estaba masturbándose a un metro de mí, con una mano en su coño todo mojado y la otra en sus pechos, gimiendo sin parar, hizo que me entrara un escalofrío y un espasmo a la vez corriéndome sobre mi mano, el suelo, la cama y Raquel. Sus piernas, su coño y su mano con la que jugueteaba con sus labios, quedaron empapadas por mi semen e incluso alguna gota llegó a parar a su vientre.
No sé si se corrió, pero en el momento en que me corrí sobre ella paró de masturbarse y con dos dedos se recorrió todo el cuerpo recogiendo el semen que tenía para llevárselo a la boca. Después de haberse "limpiado" todo el semen de su cuerpo se levantó y vino directa hacia mí para besarme. Aquella mezcla de líquidos calientes y algo espesos recorrían el interior de nuestras bocas hasta que cada uno tragó poco a poco hasta no dejar nada.
-No me esperaba que aún siguieras aquí.
+De verdad? Seguro que no has puesto el porno a todo volumen para tentarme a venir a verte?
-No, no, de verdad creía que te habías ido, por eso me he puesto un vídeo, por que creía que no iba a verte hasta la tarde.
+Y por qué iba a irme?
-Pues porque son las 11:40. No ha acabado tu turno hace 10 minutos?
+Sí, pero pensaba en quedarme a comer aquí como ayer ya que sigo sola en mi casa hasta dentro de unas semanas.
-Bueno pues me parece perfecto. Sabes? Me has dado un susto que casi me caigo al suelo.
+Ya, si te lo he visto en la cara, tan pálido como el suelo.
-No me esperaba que estuvieses justo detrás mía y menos masturbándote. No me he dado cuenta hasta lo de la puerta.
+Ha debido de ser el viento y, además, no tenía pensado ponerme a masturbarme aquí mismo, pero es que te he visto ahí sentando tan concentrado mirando como se comen el coño esas dos rubias y con las medias... no he podido resistirme.
-Aunque ya decía yo que había gemidos que no me cuadraban con el vídeo.
+Y cómo no te dabas cuenta de me tenías masturbándome y gimiendo detrás tuya a un metro?
-Yo que sé...
+Bueno te vienes a tomar el sol un rato ahora que hace calorcito?
-Vale, déjame que me quite las medias.
+Venga, por cierto veo que aún tienes mis fotitos desnuda de fondo. Te masturbas mucho disfrutando de mi coño y mis tetas en mi ausencia?
-No sabes cuanto... A veces me tiro largos ratos mirando tus fotos pasar una a una y deseando que estés conmigo para comértelo todo...
+Qué halago, por dios...
-Y tu sigues teniendo mis fotos?
+Por supuesto! Aún las tengo de fondo en el móvil y me encanta tener tu pollita merodeando siempre cerca de mí.
-Me alegra que tengas una pequeña parte de mí siempre a tu lado.
+Querrás decir una gran parte de ti... Anda vamos y hablamos abajo.
Tras quitarme las medias y apagar el ordenador, Raquel me cogió de la mano y me llevó al jardín para tumbarnos al sol y charlar un rato. Antes de tumbarse se quitó toda la ropa, quedando los dos desnudos cara a cara y me pidió que le echara crema para luego echarme ella a mí. Primero se tumbó bocabajo así que le puse crema en los hombros, espalda, culo (entreteniéndome más de la cuenta en su hermoso culo, masajeándolo y apretándolo) y sus piernas. Le dí dos golpecitos en el culo para que se volteara y empecé a echarle crema por delante. Primero un poco en la cara, luego sus pechos (entreteniéndome también más de la cuenta), su vientre, sus piernas y por último su conejito. Parecía recién depilado, seguramente se lo rasuraba cada día porque sabía que me gustan más los coñitos sin nada de pelo. Estuve masajeándole la zona durante bastante rato, introduciendo suavemente un par de dedos en la rajita pero sin el objetivo de que se corriera, sino trantando de que se relajara. Tras unos minutos de ése lento y sensual masaje, abrió los ojos y me cogió las manos, se enderezó y me ordenó tumbarme para cambiar los papeles. Entonces me tubé bocabajo y comenzó a masajearme untándome crema por toda la espalda, culo y piernas. Cuando acabó, con una sensual voz me dijo al oído que me girara, por lo que no tardé en hacerlo. Una vez bocarriba, empalmándome por momentos a unos pocos palmos de su cara, me echaba crema por todo el cuerpo para seguir con lo suyo. Un poco en la cara, hombros, pecho, vientre, piernas y lo mejor para lo último. Cogió un pegote de crema entre las manos y las restregó a lo largo de mi polla con movimientos lentos y constantes y con algún que otro apretón, masajeando mi herramienta y jugueteando con mis pelotas. Élla tampoco lo hizo como para que me corriera, sino para relajarme, así que poco antes de quedarme dormido, se retiró y se tumbó en su tumbona a mi lado y comenzamos a charlar.
+Qué agusto se está aquí y qué tranquilidad...
-Y tanto... Qué hay mejor que esto en verano?
+Hacerlo en la playa supongo, aunque no puedo quejarme. El trabajo me gusta, mis jefes son simpáticos y agradables, el horario me permite tiempo para mí y en los descansos tengo piscina, buena compañía y sexo si es preciso... Sexo del bueno, por supuesto.
-Pero qué cosas me dices... Anda que yo, que puedo dar rienda suelta a mi fetiche y mi exhibicionismo y que además se me recompense con ése sexo del bueno...
+Qué buen verano estamos pasando, no me arrepiento de seguir trabajando durante el verano,
-Y no sabes cómo me agrada eso... Por cierto hablando de exhibicionismo, sabes que me cambié de peluquería a finales del verano pasado?
+Si? Y qué tiene éso que ver con el exhibicionismo?
-Pues sabes qué me pasó la primera vez que fuí a esa peluquería?
+Cuenta, cuenta.
-Pues mira. Bajé al centro por la tarde y antes de pelarme estuve haciendo tiempo pensando en tí, en tus fotos, en lo que hacíamos aquí en casa y empecé a empalmarme bastante. De repente me entraron ganas de ir al baño, no sabes lo que me costó hacer pis con el empalme... y al acabar fuí directo a la peluquería, casi que corriendo porque a ver si iban a cerrar la peluquería. Toqué a un timbre que tienen en la puerta y me recibió una señora de unos 40 y pocos, morena, bajita, rellenita, con una voz muy dulce y aguda, unas tetas bastante grandes, una carita inocente, con gafas y un uniforme negro de blusa con botones y falda hasta las rodillas. Me dejó pasar y me dijo que por pocas no llegaba tarde, que estaban a punto de cerrar, a lo que respondí con una sonrisa nerviosa. Ya dentro, detrás de un mostrador donde tenían un ordenador, un teléfono y muchos papeles, vi a una chica, más jóven, de unos 25, rubia, también algo bajita pero más delgada y menos tetas, que vestía el mismo uniforme y que no paraba de mirarme.
+Eran guapas?
-La cuarentona tenía su morbillo, no es que me vayan las maduras pero no era fea y la otra era normalita.
+Vale, continúa.
-Sí, sí... Pues eso, que no paraba de mirarme y la otra me decía que me sentara en una silla para que me lavara el pelo antes de cortármelo. Me senté, me puso una toalla en el cuello y me reclinó hacia atrás encajando en el lavabo ese que tienen para lavar el pelo. En lo que tardaba en lavarme el pelo, que era bastante, no sé por qué se tomaba tanto tiempo si supuestamente ya iban a cerrar, iba mirando mi alrededor para ver la peluquería y me fijé en que la chica seguía mirándome y yo le aparté la mirada varias veces porque me estaba poniendo nervioso.
+A lo mejor le gustabas.
-No lo sé. Bueno, pues eso que acaba de lavarme el pelo, he de decir que la morena tenía unas manos... Sabía masajear bien la cabeza y con mucha suavidad me enjabonaba el pelo. Después me lo aclaró con agua algo fresquita y me lo secó con una toalla para mandarme a otra silla frente al típico espejo de peluquería y cortarme allí el pelo. Nada maás sentarme me puso el poncho ese raro de peluquería para que no te caiga pelo en la ropa y me preguntó cómo me lo quería cortar. Tras unas indicaciones empezó con la maquinilla mientras me daba conversación, de si vivía en el centro, si estudiaba o trabajaba y esas cosas. Durante el pelado iba mirando la decoración de la peluquería a través del espejo y me di cuenta de que la rubia ya no me miraba tanto, si no que estaba más pendiente de los papeles que tenía delante suya, así que seguí mirando cosas. Mientras me pelaba y me hablaba, yo me iba despistando de la conversación respondiendo con frases cortas y volviendo a pensar en tus fotos, en tí y me iba calentando poco a poco hasta un punto en que ya no estaba prestando nada de atención a lo que me decía la peluquera, me dió un golpecito en el hombro y me preguntó qué me parecía el pelado. Se me había pasado el tiempo volando nada más pensando en tu maldito cuerpo desnudo.
+El mío?
-Sí, el tuyo...
+Me agrada que me tengas desnuda en tu mente en cualquier lugar y momento.
-Ya, pero me despista de lo que pasa a mi alrededor.
+Bueno, sigue contando, que hasta ahora solo ha sido una visita normal y corriente a la peluquería y no sé qué tiene de especial.
-Espera y verás. Bueno, eso que me pregunta que tal el pelado y le digo que bien. Entonces deja las tijeras y empieza a quitarme la manta esa y me pregunta que si quería que me enjuagase la cabeza para quitarme los pelillos y eso, así que obviamente le digo que sí y me vuelve a sentar en la silla de antes. Mientras me acomodaba volví a ver a la rubia mirarme sin parar pero miré a otro lado para acomodar el cuello en el lavabo y la morena empezó a lavarme de nuevo el pelo. Mientras lo lavaba me sacó otro tema de conversación al que yo prestaba poca atención gracias a las imágenes de tu cuerpo desnudo grabadas en mi mente y en unos minutos acabó y me volvió a secar con otra toalla, y de nuevo me sentó frente al espejo para ponerme algo de gomina, mientras notaba que la rubia seguía mirando sin cortarse. Aún bajo la atenta mirada de la rubia reflejada en el espejo, yo seguía pensando en tí y me estaba poniendo más y más cachondo hasta que acabó de peinarme, me miré en el espejo, me incorporé, mientras la morena se acercaba al mostrador donde estaba la rubia para esperar a que le pagase supongo, me sacudí un poco la camiseta que tenían algunos pelos y fui a pagar. Cuando estaba frente al mostrador y a ellas, noté que me miraban fijamente a mis manos que estaban en mis bolsillos buscando el dinero, cuando la rubia se apoyó en el mostrador, acercando su mirada a mí y cuando fuí a mirarme los bolsillos por que no encontraba el dinero...
+No me digas que no llevabas dinero encima...
-Qué va! Si dinero llevaba de sobra, lo que pasaba es que tenía toda la polla asomando por fuera del pantalon, que tiene botones en vez de cremallera y se me habría olvidado cerrarme abrochármelos antes de ir y supongo que al sentarme y ponerme cachondo me empalmaría y se saldría fuera del pantalón.
+Qué me dices!! Y estuviste todo el rato con la polla fuera?
-Pues supongo que sí, sería por eso que la rubia no me quitaba ojo. Entonces cuando fui a sacar el dinero me la ví empalmada saliendo del pantalón a la altura del mostrador y tanto la rubia como la morena miraban sin perder detalle y yo creyendo que miraban ahí esperando a que sacara el dinero.
+Y no dijeron nada?
-Qué va, las dos más calladas... Y yo todo rojo antes de darle el dinero les pedí perdon y traté de meterme la polla de vuelta en el pantalón pero me costó lo mío ya que como bien sabes me gusta exhibirme y eso hizo que la tuviera durísima como para guardármela de nuevo. Pero lo conseguí tras unos forcejeos y abroché los botones más nervioso que nunca y les puse el dinero en la mesa. Volví a pedirles perdón por ir enseñando la polla por toda la peluquería y sabes que dijeron?
+Que iban a llamar a la policía por exhibicionista?
-Todo lo contrario, que no pasaba nada, que estuvo bien, que pasaron un buen rato y todo entre risitas.
+Que guarrillas.
-Y yo salí más rojo que un tomate despidiéndome y con el empalme entre las piernas.
+Pues tuviste suerte de que no fuera una de esas que llama a la policía por nada.
-Ya ves... Lo pensé de vuelta a casa, pero aún así fue una experiencia rara que me gustó mucho y a pesar de estar muy nervioso, por otro lado estaba cachondo.
+Y cómo es que no me lo has contado hasta ahora?
-Pues no sé, hace un año no teníamos tanta confianza como para sentirme tan cómodo contándotelo.
+Bueno, pero de eso hace un año, supongo que te has pelado a lo largo de un año. Sigues en esa peluquería?
-Por su puesto, como voy cada dos meses mas o menos, cada vez que voy me saco la polla a posta ya que se que les gusta, aunque la última vez que fui a pelarme no pude hacerlo porque había más gente y entre ellos un hombre y paso de exhibirme delante de un tío.
+Jajaja, qué personaje estás hecho, no se cómo tienes tanto valor de hacerlo.
-Bueno tú estás desnuda delante mía y éso hace un par de años ni se te hubiera ocurrido.
+Ya pero es distinto.
-Pero al final y al cabo es exhibirse de una manera o de otra.
+Sí, bueno luego me cuentas otra de ésas que voy a hacer de comer. Qué te apetece?
-Pues ahora mismo me apetece...
+A parte de mi coño y mis tetas...
-Aish, me has pillado! Bueno pues no sé algo de pasta.
+Si es que te conozco más de lo que crees.
Mientras hablábamos sobre qué comer se levantaba y cogía su ropa.
-Vas a vestirte?
+Por qué? No quieres que lo haga?
-Sinceramente, no. Me gustaría disfrutar de tu cuerpo desnudo todo el día.
+Bueno, como quieras, pero entonces tú tampoco puedes ponerte nada. Ni medias ni tangas ni nada.
-Vale, vale.
Entonces entramos dentro de la casa con toda la ropa en la mano, la dejamos en el comedor y luego Raquel se puso a hacer la comida mientras yo miraba la televisión aunque prefería mirar su culo en constante movimiento, el cual me hipnotizaba. Estuve tocándome lentamente mientras disfrutaba del espectáculo hasta que acabó de cocinar, cogió dos platos para servir la comida, espaguetis con nata, y ponerlos en la mesa. Pero antes de empezar a comer se metió en el baño, así que sin entender por qué, comencé a masturbarme rápidamente pensando en ella desnuda sentada en el váter haciendo sus cosas y antes de correrme me levanté y me acerqué a su plato para esparcir todo mi semen sobre sus espaguetis, que debido a la nata no se notaba demasiado el chorretón de semen que se colaba entre los fideos. Cuando salió del baño, disimulé mirando a la televisión, se sentó, cogió el tenedor y se dispuso a meterse un puñado de espaguetis en la boca, por lo que no pude quitar ojo. Tras comerse el primer bocado, echó un vistazo a mi polla y notó que caía un hilo de semen por la punta hasta la silla, así que empezó a sospechar.
+Por qué tienes la polla mojada?
-Emm... Pues no sé...
+Te has pajeado mientras estaba en el baño?
-Emm... No...
Dije apartando la mirada y haciendo una mueca de mentirosillo.
+Sé que te has masturbado porque aún te queda semen en la polla, que lo estoy viendo.
-Bueno, sí, vale me he masturbado. Qué hay de malo?
+Nada, nada, no tiene nada de malo, pero lo que me pregunto es si te has corrido, donde lo has hecho?
-A qué te refieres?
+Me refiero a que en algún sitio habrás tenido que correrte y el suelo lo veo limpio... No te habrás corrido en...
-En?
+Oh dios... Te has corrido en mi plato! Y me has visto comérmelos y no me has dicho nada?
-Emm, bueno esa era la intención.
+Eres de lo que no hay, no me m*****a demasiado porque ya me he tragado tu semen mas de una vez, pero en la comida?
-No sé, un volunto...
+Si te digo la verdad, están buenos igualmente los espaguetis. Quieres probarlos?
-No, yo estoy bien con mis espaguetis.
+Pero no con semen no?
-No, sólo me he corrido en el tuyo.
+Pues más para mí.
Y comenzó a comerse el plato, sabiendo, notando y viendo el semen en cada puñado de fideos que se metía en la boca.
Cuando acabamos de comer me propuso tumbarnos al sol de nuevo para que le contara otra de las veces que fui a la peluquería. Por supuesto le dije que sí y como ya estábamos desnudos, no tuvimos que coger nada, si no que fuimos directamente al jardín. Como siempre nos untamos crema mutuamente, entreteniéndonos en nuestras partes y masajeando sensualmente para justo después relajarnos tranquilamente bajo el sol y la brisa de verano. Una vez tumbados junto a la piscina me volvió a sacar el tema de la peluquería así que con gusto le conté mi segunda visita.
+No me vas a contar otra de tus hazañas en la peluquería?
-Lo de antes?
+Sí. Hiciste algo más la segunda vez que fuiste?
-Pues sí! Una vez que sabía que no les importó ni m*****ó si no todo lo contrario el verme la polla, despertó en mi el exhibicionista que llevo dentro.
+Pues cuenta, cuenta.
-A ver... Si me pelo cada dos meses aproximadamente y la primera visita fue a principios de septiembre creo, pues la segunda visita sería en noviembre. Sí, por que hacía frío ese día y me acuerdo que llevaba una chaqueta. Bueno pues llegué a la peluquería y justo antes me había preparado para la ocasión, es decir, con los botones del pantalón ya desabrochados y la polla casi asomando pero sin empalmar, no me la saqué entera por miedo a que hubiera más gente, así que toqué a la puerta y me recibió la morena cincuentona con una cara de alegría, creo que ya sabría lo que le esperaba la visita. Me dejó pasar y me dijo que dejara la chaqueta en un perchero mientras se iba a poner el uniforme porque acababa de llegar y ni si quiera le había dado tiempo a cambiarse. Había llegado tan pronto que no tenía ni las luces encendidas ni su compañera, la chica rubia, había llegado todavía.
+Pues sí que tenías ganas de pelarte, no?
-Bueno precisamente de pelarme no...
+Bueno pero ya me entiendes.
-Sí, sí... Pues eso... Mientras se cambiaba, que fue un minutos escaso, me dió tiempo a colgar la chaqueta donde me dijo y de sacarme la polla del pantalón, pero sólo la punta aun que ya medio empalmada nada más de pensar en lo que iba a hacer. Salió de una pequeña habitación donde se cambiaba y me pidió que me sentara para que me lavara el pelo. Me senté y me aseguré de que se me asomara la polla, no entera, pero sí una parte mientras estuviera ahí sentado. No se me empalmó del todo pero aún así la peluquera tenía una buena visión de ella desde donde estaba, es decir, justo detrás mía al otro lado del lavabo. Lo supe por el tiempo que tardó en lavarme la cabeza, más o menos como la última vez, pero no sé si me vió la polla entera durante toda la visita en la primera vez.
+Pero cómo no te diste cuenta de que tenías el nabo fuera del pantalón?
-No sé, estaba pensando en otras cosas y ni me di cuenta.
+Pensabas en mí, guarro.
-Pues sí... Bueno, me sentó frente al espejo y me puso la manta esa, que aún sigo sin saber si tiene un nombre en concreto... Me preguntó cómo quería el pelo y se dispuso a empezar con la maquinilla. Mientras me pelaba me daba conversación sobre qué tal los estudios y esas cosas, que si tiene un hijo pequeño, que si va a tal colegio y varias cosas más de su vida. Durante todo el rato estuvo contándome su vida y al parecer estaba divorciada y con la custodia del niño, que si su exmarido no se qué, que si su exmarido no se cuanto y en cuanto acabó de contarme parte de su vida, antes de dar un último repaso a mi pelo, se escuchó la puerta y al otro lado estaba la rubia con una sudadera negra y unos leggins grises muy ceñidos en los que se le notaba perfectamente el contorno de su culo y que me puso a tope cuando entró y pasó por mi lado a una habitación trasera para dejar sus cosas y ponerse el uniforme. Antes de que saliera la rubia de aquella habitación, ya estaba yo sentado de nuevo en la otra silla esperando a que me lavara el pelo. Mientras estuve con la manta esa, me tocaba lentamente y me la saqué entera, aunque estaba flácida, por lo que al sentarme en el otro sitio seguía blandona hasta que salió la rubia. No sé por qué pero se me puso durísima en cuanto salió y me vió con la polla a la vista de ambas mujeres. Intenté mirar de reojo a la rubia y vi en ella una cara de sorpresa y supongo que la morena estando detrás de mí y mas cerca, también se habría sorprendido al verla flácida y en dos segundo más recta que el mástil de un barco.
+Seguro que sí, si soy yo que ya te la he visto miles de veces y me sigo sorprendiendo cada vez que te la veo dura...
-Oish... Ya sabes que a mí también me encantan tu coñito y tus tetas.
+Lo sé, lo sé...
-Bueno, entonces yo ahí sentado con el mástil en su posición y las dos peluqueras mirando sin parar. De repente, la rubia pareció bajar de su paja mental y empezó a hablar con la otra sobre si habían llegado los productos que encargaron y cosas de peluqueras mientras se acercaba disimuladamente a mi. Ya se lo que intentaba, pero quería poner una excusa para acercarse sin que pareciese extraño, pero no más del hecho de estar yo exhibiéndome en una peluquería. Siguieron hablando un rato más, lo suficiente como para que pudiera acercarse a mí lo bastante como para tener una perfecta visión de mi herramienta y se quedaron así hablando unos segundos. Notaba como la rubia me miraba discretamente a medida que se acercaba, pero una vez a mi lado, no se cortaba ni un pelo y supongo que la morena estaba encantada de estar a mi espalda para no tener que cortarse al mirar. Cuando acabaron de hablar, la rubia si dirigió al mostrador sin quitarme ojo y la morena comenzó a lavarme el pelo de nuevo. Mientras me masajeaba la cabeza con el champú, no sé qué hizo pero un goterón de espuma salió volando, dando la casualidad de que me cayó en la punta de la polla.
+Casualidad? Seguro que lo hizo a posta y le salió a la primera.
-Eso es lo mismo que creo yo. Bueno, pues no tardó ni un segundo en acercarme una toalla para que me limpiara y me dijo: "Si no fueras con eso al aire, no habría pasado nada", mientras la rubia reía por lo bajo. Y yo pensé: "Claro si no tuviera la polla al aire no habrías tenido la tentación de mancharmela". Pero no lo dije, sólo me limité a limpiarme con la toalla y cuando fui a guardarme la polla en para que no me dijera más cosas, me dijo: "No hace falta que te la guardes si no quieres... Sé que te la sacas a propósito y la verdad no nos m*****a a ninguna de las dos", mientras la rubia asentía con la cabeza dándole la razón. Y pensé: "Qué guarronas", pero sólo sonreí y me volví a sacar la polla, aún empalmada. Una vez acabó de lavarme la cabeza, me ofreció ponerme gomina así que me senté de nuevo frente al espejo cosa que me facilitaba verle la cara a la morena y ver a donde dirigía su mirada. Durante el poco rato que tardó moldeándome el pelo, echaba unos vistazos rápidos desde arriba a mi polla y como veía que yo le observaba desde el espejo, me sonreía y seguía con lo suyo. Ya lavado y peinado me levanté de la silla y frente al espejo me quité algunos pelos que tenía por la cara y me sacudí un poco la camiseta moviéndome con todo el cuerpo para que la polla se moviera de un lado para otro y de arriba a abajo, sabiendo que las dos iban a estar mirando sin descaro.
+Estarían esperando algo más que un simple meneo.
-Pues se quedaron con las ganas.
+Como te gusta hacerte de rogar eh?
-Jejeje... Contigo siempre lo he dado todo y te he ofrecido todo lo que podía.
+Ya... Y aún tienes más cosas que ofrecerme seguro...
-Que lo sepas... Bueno, que despues de "bailar" para ellas, me acerqué al mostrador donde me esperaban las dos, saqué el dinero del bolsillo, lo dejé en el mostrador y me cogí la polla para guardármela a la vez que decía: "Bueno, ya no tengo por qué llevarla por fuera del pantalón, no?". A lo que la morena algo decepcionada pero satisfecha a la vez, me dijo: "Métetela en los pantalones, no sea que te la vea alguien por la calle y tengas algún problema". Así que sonreí y dije: "Tranquila, sé cuidarme. Hasta la próxima!", mientras me dirigía a la puerta y antes de salir, escuché decir a la rubia: "Te estaremos esperando para la próxima vez que vengas, no tardes en volver!", a la vez que sonreían ambas pícaramente. Entonces cogí mi chaqueta, me despedí con la mano y salí de la puquería
+Bueno, parece que ya no soy la única a la que te exhibes, no?
-Pues no, aun que llevo ya un año con esto más o menos.
+Entonces haciendo cuentas, hasta este verano te has pelado 3 veces más no?
-Sí, una a mediados de enero, otra a finales de marzo y la última a mediados de junio cuando acabé las clases. Pero cuando fui en junio no hice nada por eso de que había mas gente.
+Entonces aún te quedan por contarme dos visitas.
-Sip, te las cuento ahora?
+No, ya mañana, así me entra la intriga y mañana tengo más ganas de saber qué haces en la peluquería a parte de pelarte.
-Como quieras. Pues voy a echarme una siesta que se está la mar de bien aquí al aire libre.
+Y tanto, hace calorcito pero viene bien para tomar el sol y eso de estar en pelotas te hace sentir como más libre, verdad?
-No sé, solo digo que estoy perfecto para echarme a dormir un rato.
+Pues ale, a sobar.
No tardé en dormirme, no se si Raquel se durmió también pero pasó como hora y media más o menos. Me desperté de repente con unas ganas inmensas de ir a echar un meo, por lo que me fui corriendo al baño. Cuando volví al jardín vi a Raquel bocabajo y supongo que durmiendo, porque la llamé pero no contestaba. Entonces me acerqué y la vi ahí tumbada tan bonita, con todo al aire, me puse donde tenía los pies y veía claramente su rajita y su culo entre la sombra que hacían sus cachetes. Nada más ver su coñito empecé a empalmarme y fui acercándome para verlo mejor, me llevé una mano a mi polla para tocarme pero lo pensé bien, para qué voy a tocarme teniendo ése pedazo de chocho a mi alcance? Por lo que me acerqué a su culo y empecé a lamerlo, luego me acerqué lentamente a su rajita y con dos dedos masajeé suavemente su clítoris a la vez que lamía como podía el resto de la almejita. Después del clítoris pasé a penetrarla con los dedos, por lo que se despertó y se giró hacia mi con cara extrañada, así que paré por si no le había gustado lo que estaba haciendo, pero al contrario, se dió la vuelta quedando bocarriba y acercó mi cara a su coño para encerrarme entre sus muslos y mantenerme ahí todo lo que pudiera, así que acomodé la cabeza entre sus piernas preparándome para quedarme ahí un buen rato. No sé cuanto tiempo estuve lamiendo y relamiendo su coño por todos sitios, pero seguramente más de cinco minutos a la vez que con una mano masajeaba uno de sus pechos y con la otra su culo. Ella misma se masajeaba las tetas también y cada poco rato me cogía de la cabeza y me apretaba más contra su coño. En algunos momentos notaba que me faltaba la respiración pero aún así no deja a de lamer y ella me sujetaba la cabeza sabiendo que me encanta estar entre sus piernas. Pude dejarme las papilas gustativas pegadas a los labios de su coño y enterrar mi nariz contra su clítoris pero, como dije antes, no dejaba de lamer y saborear su jugo caliente y espeso, que resbalaba hasta su ano, cayendo sobre la tumbona y colándose por los agujeros de la misma dejando un pequeño charco de ése líquido transparente tan rico que acaba por estancarse en el suelo.
Después de tantos lametones y lametones, empecé a notarme la lengua rara y a ver su conejito algo colorado, así que me despegué de su coñito y fui recorriendo el vientre, los pechos, el cuello y por último la boca con mi lengua para acabar con un beso con lengua, por supuesto. Tras unos segundos perdido en su boca, me separó unos centímetros y me dijo: "Es mi turno", se enderezó, me tumbó bocarriba en la tumbona y se arrodilló poniendo su cabeza sobre mi pecho. Desde ahí hizo el mismo recorrido que yo pero en sentido contrario, primero el pecho, luego el vientre y por último la polla. La cogió con ambas manos y dejó caer un hilo de saliva sobre la punta para masajearla con más suavidad y fluidez. Subiendo y bajando las manos, jugueteando con mis huevos y dejando caer poco a poco más saliva, se dispuso a chuparla. Rodeó la punta con la lengua y acto seguido le dió un beso a mi glande al descubierto, me sonrió y se la introdujo lentamente hasta que llegué a notar su campanilla y se mantuvo unos segundos. Después volvió a sacársela de la boca para respirar y volver a metérsela y comenzar con movimientos constantes desde la punta hasta la base. Yo por mi parte iba perdiendo la noción del tiempo a cada lametón que me daba y cerré los ojos para concentrarme en la mamada. Poco rato después levantó la mirada y me vió ahí, con los ojos medio cerrados, parecía que estaba ***********e o dormido, así se enderezó y me dijo: "Para que no te duermas, te voy a dar trabajo", y en ese momento acercó de nuevo su coño a mi boca para que siguiera lamiendo mientras ella me seguía chupando la polla, un 69 en toda regla como ya hicimos alguna vez. De nuevo tenía mi cabeza atascada entre sus muslos y de cara a su jugoso coño, así que sin más remedio me dispuse a comérselo todo, otra vez. Aunque éso mismo lo hubiese hecho pocos minutos antes, yo volvía a estar encantado de comérselo todo una vez más y ella me lo agradecía con cada gemido que soltaba con mi polla entre sus carnosos labios.
Al estar ésta vez yo debajo de ella, todo lo que chorreaba de su coño iba a parar a mi cara y a mi boca, y como no me dejaba moverme por la presión de sus muslos sobre mi cabeza, no tenía mas remedio que tragar, y lo que no me tragaba caía sobre mi cuello y seguía bajando hasta encharcar de nuevo el suelo. En un momento de lucidez decidí penetrarle con dos dedos mientras aumentaba el ritmo con mi lengua, acelerando su orgasmo. Ella por su parte me respondió con movimientos más y más rápidos hasta que no pude contenerme y me corrí y un par de segundos después se corrió ella, inundando mi boca e inundando yo la suya con mi semen. Tuve que voltearme hacia un lado porque iba a ahogarme con tanto flujo y me fijé en que el suelo que quedaba debajo estaba todo mojado, pero aún con su flujo en mi boca, se giró rápidamente y con mi semen en la suya me plantó un beso sin dejar escapar ni una gota. Mi semen y su líquido se mezclaron en nuestras bocas junto a las salivas de ambos. Mientras me besaba, dejaba escapar poco a poco la mezcla que fabricamos en nuestras bocas que caía sobre su mano con la que iba a humedecer tanto mi polla como su rajita. Era increíble, después de todo este rato de magreos y lametones, incluso después de haberme corrido, esperaba que tuviera fuerzas para follar... Así que mientras seguía besándome, se acomodaba sobre mi hereamienta, todavía flácida.
+Qué pasa? No se te empalma? No eres un hombre o qué?
-Pero bueno! Déjame un poco de margen... Los hombres tenemos que recargar baterías, sabes?
+Pues a ver si esto te ayuda a ponerte las pilas...
Entonces se levantó un poco sobre sus rodillas y me aplastó las tetas sobre mi cara mientras restregaba su coño sobre mi polla blandona pero sin penetrarse. Después de encerrarme entre sus piernas para que me comiera su coño, ahora me encerraba entre sus tetas... Parece que le gusta dejarme sin respiración... Estuve un rato lamiendo y mordisqueando sus tetas y sus pezones a la vez que manoseaba y apretujaba su culo mientras élla seguía restregándose sobre mi polla hasta que me empalmé de nuevo. En cuanto notó que se me puso dura se llevó una mano a la boca para lamerse unos dedos y agarrar mi polla para humedecerla. Se puso de cuclillas sobre mí, quedando mi cara a la altura de sus pechos, bajó suavemente hasta quedar totalmente penetrada y pegó sus tetas contra mi cara nuevamente. Se mantuvo en esa posición durante un buen rato con movimientos lentos y sensuales sin dejar de gemir a medio centímetro de mi oído. Momentos antes de correrme cambiamos de posición por lo que ella quedaba tumbada con las piernas hacia arriba y yo la penetraba con mis rodillas en el suelo. De nuevo lamía y relamía sus pies mientras aceleraba el ritmo hasta que llegué a mi punto máximo y le dije que iba a correrme, entonces fui a incorporarme para dejar salir toda mi leche pero para mi sorpresa, Raquel me agarró del culo y me mantuvo pegado a ella para que me corriera dentro, me guiñó un ojo y me eché sobre ella con mi polla aun dentro de su muy empapado coño, la besé y descargué todo mi semen en su rajita. Después de unos segundos de descanso, me besó y me dispuse a lamerle el coño para saborear la mezcla de fluidos que brotaba de su interior durante unos segundos.
Cuando ya casi no quedaba nada me volvió a besar, se incorporó y cogió sus cosas para darse una ducha. Me extrañó ya que no suele tener tanta prisa por ducharse al acabar de follar, por lo que cogí mis cosas y fui a darme una ducha en el otro baño de la casa. Cuando acabé, Raquel se estaba preparando para salir.
-Te vas?
+Sí, no me acordaba de que tengo que ir a hacer unas cosas y esta tarde no podré venir a trabajar.
-Vaya... Bueno me ha llamado mi madre hace un ratito.
+Yo voy a llamarla cuando llegue a mi casa y le digo que no podré venir esta tarde.
-Vale. Sabes quién viene el verano que viene?
+Quién? A donde?
-Aquí a casa, Sara.
+Qué Sara?
-Mi hermana.
+Aaaahhh!! Sí, sí, Sara, he escuchado hablar de ella alguna vez a tus padres, pero no la he visto nunca.
-Ya, porque justo el año que viniste a trabajar, ella se fue a estudiar fuera.
+Y eso? Ya ha acabado sus estudios?
-Sí y mientras busca un trabajo se va a quedar aquí una temporada.
+Vaya hombre... Vamos a tener que cortarnos a la hora de hacer nuestras cosas, no?
-Sí, supongo que sí, aunque ya encontraremos la manera de hacerlo.
+Vale, bueno tengo que irme que pierdo el bus. Mañana nos vemos y me cuentas lo de tu hermana.
-Venga, hasta mañana.
Antes de irse me plantó un beso largo y apasionado y se fue a coger el bus.
7年前