Mi Gran Desgracia: Mi Polla.

"Tener una polla grande puede ser una ventaja, pero si es gigante, es una desgracia."


Estoy acostado, boca arriba, los ojos cerrados, no necesito abrirlos para saber lo que podría ver, paredes blancas, cama blanca, puertas blancas, armario blanco… estoy acostado en un hospital desde hace 72 días, y lo que me queda, tengo la pierna izquierda toda escayolada hasta arriba del muslo, la pierna sujeta con unos hierros a un soporte desde la cama, estoy inmovilizado, pero por lo menos tengo los brazos y la otra pierna libre.

Son las cuatro de la mad**gada, hace días que no duermo más de dos horas, estoy pensando, desvelado, es lo único que puedo hacer por mi cuenta.

Apenas recuerdo el accidente, tengo una moto pequeña y vi por el rabillo del ojo que un coche a mi lado giraba de golpe y me lanzó al suelo.

Tengo varios huesos rotos en la pierna, me operaron e igual me tienen que volver a operar.

El problema aquí empezó cuando salí del quirófano y me subieron a planta todavía adormilado,

Cuando me instalaron en la habitación, recuerdo entre nubes que vinieron varias enfermeras, mientras me colocaban bien la ropa para que estuviera cómodo, todas estaban admiradas y murmuraban entre ellas.

El problema que tengo es grave, todo el mundo se burla, pero si conocieran a fondo mi situación me entenderían.

Mi caso es que tengo una polla de un tamaño enorme, y cuando digo enorme es enorme, dicho así da hasta risa, pero no, es una desgracia.

Soy un chico normal, tengo 32 años y un tipo corriente, incluso perdí mucho pelo siendo *************** y me tengo que afeitar la cabeza para disimular, he hecho un poco deporte pero lo tuve que dejar. Solo tengo de familia un hermano casado y es como si no lo tuviera.

Me llamo Enrique, y soy informático, trabajo en una empresa con otros 7 compañeros en una sala con cubículos separados por mamparas, por lo que no nos vemos si no nos levantamos.

Cuando llegue al hospital se corrió el rumor rápidamente, porque desde el quirófano avisaron a planta, venían a visitarme de todas las salas, incluso vinieron médicas de pediatría, todas levantaban la sabana y se quedaban asombradas, al tener la pierna enyesada hasta la ingle no me pueden poner pantalones, por lo que llevo un camisón corto atado detrás.

Desde joven siempre he sido retraído, nunca he podido hacer una vida normal, no he podido ir a la playa, ni ponerme pantalones vaqueros, ni pantalones cortos, incluso me tengo que vestir siempre de traje con chaqueta, me los hacen a medida pues los de confección me tiran.

El primer día se quedó a cuidarme mi cuñada, se ofreció gentilmente y le agradecí mucho el detalle, no nos veíamos demasiado. Estuve toda la tarde m*****o y casi todo el rato durmiendo, por la noche ya me despabilé, si me dolía me daban calmantes, como tenía que orinar para despejarme de la anestesia, aunque me daba reparo, le dije a mi cuñada que me pusiera el vaso, por supuesto me lo trajo, pero cuando pensó que me lo tenía que poner ella, se quedó quieta, pero no le quedó otro remedio, me levanto la sabana y la oí decir…

--- Dios santo…

No sabía cómo hacerlo pero sabiendo que lo necesitaba y que se había ofrecido para eso, me cogió la polla y la metió en el vaso, casi no cabía pero lo intento hasta que descargué, le di las gracias y mirándome me sonrió nerviosa, al final estuvo casi toda la noche poniéndome el vaso, de mad**gada note como me cambiaban de sitio la polla, la tenia caída a lo largo de la pierna, tengo que decir abochornado que me mide cuando esta blanda 27 cm. de larga y de gruesa como una botella de medio litro de coca cola, es una pesadilla, la cogió con las dos manos y levantándola la dejo sobre mi vientre, me pasaba del ombligo y apenas la podía abarcar con las dos manos. Después de tres o cuatro meadas, ya mi cuñada me cogió la polla y le bajo la piel dejando la cabeza al aire, estaba hipnotizada viendo que tamaño de polla, entró en el servicio, mojo con agua tibia una toalla, me limpió cuidadosamente el glande y el tronco, mientras con una mano la sostenía con la otra la limpiaba. La anestesia ya se había pasado por lo que no tardo en ponerse dura y levantarse, separando sus manos para hacerse sitio, estaba como una estatua viendo la trasformación que tenia, pese a lo enorme que era ya blanda, se quedó vertical, balanceándose en el aire, con las dos manos a la vez estiró a fondo el pellejo, brillaba el glande rosado, aunque estábamos solos, miró alrededor y acercando la boca lamió el capullo, por supuesto no podía meterla en la boca por lo que se contentó con hacerme una paja suavemente, creyendo que estaba dormido, continuamente ponía su antebrazo para asegurarse la medida que tenía y para recordarlo luego, sus manos fueron cogiendo velocidad, mis venas hinchadas denotaban que estaba a punto de estallar, por lo que lió la toalla en la punta y siguió moviéndola de arriba abajo hasta que salió gran cantidad de leche, ella intentaba que no se saliera pero por todos los pliegues de la toalla salía leche, cuando terminé se guardó la toalla por no dejarla a la vista y con otra me limpió.

A la mañana siguiente se marchó dándome un beso, yo le guiñe un ojo.

A los dos días me llamó por teléfono, se excusó que no volvería a cuidarme, me contó que mi hermano lo primero que le pregunto, era si tenía la polla grande como le habían dicho, después de insistir, le tuvo que decir que un poco sí, mi hermano le dijo que si quería que me cuidaran, prefería que llamara a una enfermera por horas. Por supuesto no le contó lo de la paja.

Las auxiliares pasaban todas las mañanas y me lavaban, venían de dos en dos y se disputaban mi habitación, me lavaban con esponjas jabonosas y me secaban cuidadosamente procurando que se me pusiera dura, la acariciaban como si fuera un talismán. Cuando se iban estaban las otras esperando para que les contaran como la tenía,

Las enfermeras siempre tenían una escusa para revisarme los vendajes hasta la ingle, por lo que apartaban la polla de una pierna a otra, se alternaban con las manos.

Había unas chicas auxiliares que eran más lanzadas que las demás, cuando estaban en el turno, yo sabía lo que me tocaba, me ponían un empapador bajo el culo y me lavaban todos los huevos y la polla minuciosamente, la primera vez me pusieron la polla vertical y me estuvieron acariciando con las manos hasta que me corrí, no habían calculado bien, pues mis huevos hacen juego a mi polla, por lo que con el empapador no hubo bastante y como no podían detener los chorros de leche la soltaron y moje hasta el suelo.

Al siguiente día que vinieron, hicieron la misma operación para hacerme una paja, pero me pusieron un guante de látex en el glande para cuando eyaculara, cuando estaban a cuatro manos con mi polla, no pude aguantar y le pasé la mano bajo el uniforme de una de ellas, metí la mano bajo sus bragas y estuve acariciando sus labios hasta que me mojó la mano, las suya seguían conmigo y me incliné sobre la otra o por debajo del uniforme le estiré el sujetador y le dejé las tetas colgando para luego acariciárselas, no me dieron mucho tiempo pues ya me iba a correr, sujetaron el guante alrededor de mi polla y lo llene de leche, los dedos del guante estaban hinchados.

Al principio lo pasé un poco mal con las comidas pero luego eran ellas las que me traían de su casa bocadillos o tapers con alguna cerveza que guardaban en su nevera, luego me invitaban a cenar, por supuesto, siempre que me traían algo, tenían que meter la mano y cogerme la polla hasta ponerla dura, después le pasaban la mano por encima de la sabana y decían…

--- Hasta mañana chiquitin.

Las horas pasaban lentas, estaba esperando que empezara a amanecer como todas las mañanas, miré el reloj, las cinco de la mañana, me di cuenta de lo bonito que era el reloj, su esfera y manecillas tenían fosforo y se veían en la oscuridad, era deportivo, me acordé de su procedencia, fue un regalo.

Cuando estaba un año trabajando en mi empresa, las chicas sentían curiosidad por mí, no salía con nadie aunque se insinuaban y me iba a casa nada más salir. Un compañero me convenció para que fuera a un gimnasio que iba el también, me apunté y empecé a ir, yo procuraba guardarme y me ponía por los rincones, en las duchas me escondía cara a la pared.

Una tarde mi compañero se despidió de mi y al volverme sin pensar, me vio la polla, se quedó pasmado, entonces lo cogí de los brazos y le hice jurar que no se lo diría a nadie, me lo juró, y la verdad lo cumplió, yo seguí en el gimnasio hasta que una tarde se me arrimaron dos chicos gay y me dijeron…

--- Chico, quieres ver lo que es una polla? Mira la de mi amigo.

Se estuvieron riendo mientras le cogía la polla al amigo, que la tenía bastante grande, ya me habría gustado a mi tenerla así, la tenía empinada 45º y de unos 20 cm, yo sin hacer comentarios me volví y les enseñe la mía que descansaba a lo largo de mi pierna hasta casi la rodilla, se volvieron locos y se fueron chillando, a partir de ese día ya no volví al gimnasio.

Mi compañero no pudo guardar el secreto mucho tiempo, a los pocos días oí exclamaciones de asombro y risitas entre los cubículos, no le di importancia hasta que se fue extendiendo y una mañana se presentaron todos en mi puesto de trabajo.

Entre las chicas habían muchas muy monas, casi todas, pero había una que era caso aparte, era una pantera, ella lo sabía y presumía de ello, siempre iba vestida con grandes escotes, las tetas medio fuera, las faldas estrechas, muy bien peinada y pintada, de ella decían que era una come hombres, ella no lo desmentía.

Con todos los compañeros detrás se presentó mi compañera Elisa y sentándose sobre mi mesa cruzo las piernas despacio, me puso sus muslos frente a mi cara, mirándome fijamente y me dijo…

--- Hola Quique, ha llegado a mis oídos un rumor sobre ti, me intriga un poco porque sé que exageran mucho, yo no quiero presumir, pero me he tragado pollas más grandes de lo que puedas imaginar, he apostado con todas las chicas que te follaré sin enterarme, la apuesta es una cena para todos, aceptas o sales corriendo ya?

--- Elisa, la verdad es que no me gusta apostar, si crees que vas a ganar, me doy por perdido desde ya.

--- Como, es que te rajas, no tienes narices de apostar? Ya pueden pagar la cena.

Las demás chicas empezaron a animarme, que no las dejara mal, que ellas me pagarían el hotel, en fin me empujaron a los brazos de Elisa.

Cuando por fin acepte, sonrió socarrona cuando fijamos una cita.

Cuando llegamos al hotel, estaba preciosa, vestía si cabe más provocativa, cualquiera se hubiera corrido nada más verla, yo me reprimía, quería verla en la habitación.

Lo primero que hizo fue desnudarse lentamente hasta quedarse en dos piezas, aproveché para ir a darme una ducha fría, cuando salí estaba tumbada sobre la cama completamente desnuda, era una diosa, su cara bellísima, ojos, boca, cutis, cuello, todo una belleza, los pechos, grandes, turgentes, altos, con unas areolas como galletas y unos pezones como cerezas, sin vientre, con un monte de Venus depilado totalmente y unos labios perfectos, parecían modelados por un escultor, el culo perfecto, redondo, alto, nalgas separadas y unas piernas con unos muslos suaves torneados y que dejaban ver a través de ellos los labios de su vagina.

Yo llevaba una toalla a la cintura, se notaba un poco el bulto de mi polla pero como tenía dos vueltas no destacaba mucho.

Me señaló el lado suyo y me dijo un poco displicente que subiera y le enseñara lo que tenía.

Subí lentamente a su lado y me solté lentamente la toalla, hasta quedar mi polla colgando, la vi tragar saliva, pero aunque era mayor de lo que había pensado me dijo…

--- No estás mal de polla, pero yo tengo un arma secreta que no se me resiste ninguna y las he metido de grandes.

Sacó de su bolso un frasco grande con crema, se iba a untar el coño, cuando le dije…

--- Pero no me vas a dejar que te c*** al coño antes?

--- Bien, puedes hacer lo que quieras, pero vas a perder la apuesta.

Me puse a su lado y le cogí las tetas duras que apenas las podía abarcar, los pezones salieron duros y ásperos, los chupé hasta que le dolieron, el coño fue víctima de mis labios y mis manos, sus labios quedaron rojos de irritación e hinchados de las lamidas que les di, el clítoris me lo fui comiendo con los dientes levantando su piel hasta dejarlo brillante y duro, hasta su culo lo lamí, sabía que no lo iba a catar pero quise aprovechar la ocasión.

Aunque muy caliente, Elisa estaba impaciente de ganar la apuesta, por lo que se untó el coño con mucha crema y cogiéndome, a mi la polla hizo le mismo, todavía colgaba, solo un poco morcillona,

Sin esperar más, me acostó en la cama y se sentó sobre mí, le entró un poco la punta y se bajo toda eufórica, había ganado, pero no me conformé, tenía que meterla hasta dentro, por lo que la puse a cuatro patas en la orilla y antes de meterla me la menee un poco, se levanto un poco pero aun no estaba bien, ella se impacientó y me dijo…

--- Venga, la metes o qué?, que es para hoy.

Me acerque y se la fui metiendo, al principio se iba colando, ella presumiendo, culeaba para que se la metiera más, cuando la había metido bastante, ya soplaba y se estaba quieta, gemía de gusto y tragaba saliva de dolor, pero cuando la tuve toda dentro y aprecié la tía tan buena que tenía delante empecé a meterla y sacarla rápido, mi polla empezó a crecer de verdad y ella ya no podía aguantar, no paraba de ponerse más dura y gorda, ya me gritaba que no podía más, continué metiendo y mi polla alcanzó los 32 cm. habituales cuando estaba empalmada, ya el dolor era insoportable la vagina no dilataba más y Elisa ya no podía resistir, me urgió…

--- Quique por Dios, sácala ya, me estás destrozando por dentro, sácala, sácala ya.

Yo seguía metiendo hasta que me dolía a mí también, la tenía más dura que nunca.

Fui a sacarla y no pude, estaba tan gorda que el glande no salía por donde había entrado cuando estaba más blanda, me seguía gritando…

--- Sácala Quique, sácala ya.

--- No puedo sacarla, es más gorda que tu coño.

--- No puede ser, tú sácala.

--- Te voy a hacer mucho daño, no puedo sacarla.

--- No puedo resistir más esa polla, sácala como sea.

Intenté otra vez y le salía por entre las nalgas un bulto con mi polla y su vagina bloqueados, le hice que se volviera y se viera en el espejo y se asustó, le dije…

--- Vamos a calmarnos Elisa, la única manera que veo para que salga, es correrme yo y cuando se baje saldrá ella sola.

Se quedó pensativa y reconoció que era lo mejor.

--- Vale pues, córrete y sal de una vez.

--- Pero para correrme, te tengo que follar más, así que aguanta un poco y procura hacerme correr.

--- Bien, que quieres que haga?

--- Pasa la mano entre tus piernas y me acaricias los huevos.

--- Así?….Los tienes llenos de leche.

--- Los tengo repletos, prepárate cuando me corra. Déjame las tetas, te las quiero pellizcar,

--- Haz lo que quieras.

Le estuve apretando las tetas y sacándole los pezones hasta que le llegaban a las sabanas, seguí metiendo la polla despacio, estaba muy lubricada pero no salía aun, le unte el culo con la crema que me salía con la polla, ella protestó, pero le di un empujón fuerte y le dolió, así que se estuvo quieta cuando entro todo el dedo y el otro además, ya estaba sudando, por la espalda le corría el sudor, cuando empecé a sentir que me iba a correr y empecé a acelerar, me gritaba…

--- Quique por tu madre, córrete ya, reconozco que he perdido, pagaré la cena pero quítame la polla de dentro.

Aceleré aun más y cuando me vino el chorro me apreté contra ella y lo solté de golpe, su vagina se hinchó de una manera exagerada, en un momento parecía que iba a explotar, pero de golpe salió un chorro de leche entre mi polla y las paredes de su vagina, hasta que salió mi polla como el tapón del champan.

Se quedó desmadejada sobre la cama. No podía ni hablar, cuando se repuso, aun tenía yo la polla un poco dura, la señalé y le dije si quería seguir, ella me miro suplicante y me dijo…

--- Prométeme que no vas a decir nada a nadie de lo que ha pasado aquí hoy,

--- Te lo prometo Elisa, te doy mi palabra.

Cuando al día siguiente llego a la oficina, un poco tarde, con la cabeza baja, solo murmuró…

--- Ya podéis elegir día y restaurante para la cena, pago yo.

Mis compañeros el día de la cena me felicitaron sin nombrar nada y las chicas dándome cada una un beso me regalaron el reloj que llevo ahora.

Nunca antes he contado esto a nadie.

Mi gran desgracia… es mi polla. (2)

Estoy esperando, como siempre inmóvil, a que empiecen el servicio las enfermeras, apenas puedo moverme para cambiar de postura, me pica la espalda y no me puedo ni rascar, apenas puedo llegar a mitad de mi polla y cambiarla de postura, los huevos los tengo gordos como una naranja y pegados a la polla, solo puedo separar la pierna derecha, a la primera que venga le pediré que me ponga el vaso de orinar y que me lave la polla entera y los huevos. Reconozco que me miman las chicas, procuran no poner a nadie en mi habitación, saben que mi problema es especial, aunque yo he buscado muchas veces soluciones, he visitado muchos médicos, en la seguridad social no me daban solución y en la privada encontré unos médicos que sí me daban soluciones pero sin garantías y a la pregunta del millón me decían…

--- Si usted estuviera en mi lugar, se operaría?

--- Pues francamente, no me haría nada, hay personas con verdaderos problemas, ciegos, mancos cojos, etc. que se adaptan su vida, usted con más motivo lo tendrá que hacer.

--- Ya se oye ajetreo por los pasillos, no tardarán en venir.

En efecto, vinieron esa la pareja de auxiliares que me tenían que cambiar, las recibí con los brazos abiertos.

--- Hola Quique, como estas?

--- No puedo estar quieto, además sin dormir casi.

--- Tranquilo, no te preocupes hoy le vamos a dejar suave como un bebé.

De un tirón me quitaron la sabana y después me aflojaron el camisón, quedé completamente desnudo, como siempre las manos se les fueron primero a mi polla y me la pusieron dura, después de verla en su esplendor, me enjabonaron todo el cuerpo y dándome la vuelta un poco me lavaron la espalda, Ana, la más alta, me separó las piernas y me pasó la esponja por las nalgas y entre los huevos y a lo largo de toda la polla, descapullándola, toda.

Después me secaron y me pusieron crema, por todo el cuerpo, yo estaba en el cielo, Ana me ladeó un poco y me pasó la mano llena de crema entre las nalgas, se entretuvo un poco en mi ano, metiendo un dedo dentro, di una encogida, pero me dijo con el dedo que me callara, al notar el dedo dentro de mi rozándome la próstata sentí un placer interno, cuando notó que me relajaba metió otro dedo, yo le miraba preguntando, pero seguía diciendo que callara, lo cierto es que la polla se me ponía dura de una forma espectacular, Ana me cogió la mano y me la puso entre sus piernas y comprobé que no llevaba bragas, fue como pisar fuerte el acelerador, la polla se me puso recta al cielo y mi mano exploraba el coño de Ana que ponía la pierna en el chasis de mi cama facilitándome la entrada, sus labios se abrían entre mis dedos y llegaban a entrar en la vagina, al mirar a Fina que estaba al otro lado de la cama vi que se había desabrochado la camisa y enseñaba las tetas sin sujetador y que pugnaban por salir, me cogió la otra mano y me la acercó a sus tetas duras que colgaban con los pezones brillantes, con una mano puso el sillón del acompañante detrás de la puerta bloqueándola, Ana se subió sobre mí poniendo cuidado de no mover mi pierna rota, se sentó sobre mi polla a lo largo de mi pelvis, estaba sobre el comienzo y le sobraba más de media por delante de su coño, tenía al coño casi depilado, solo un triangulo, el clítoris se frotaba con la vena gruesa a lo largo de mi polla hasta llegar al glande, después retrocedía. Fina por su parte se había quitado la camisa y me dejaba sobre la boca sus tetas y las iba cambiando según se ponían duros los pezones, bajaron la cama dejándola horizontal y Fina se sentó sobre mi boca, yo le iba guiando los muslos para lamer todo su coño, estaba mojado y sus jugos me goteaban en la cara, con mis manos tenia las tetas de las dos a mi alcance, estaban encaradas y los clítoris también bajo mi alcance, tuvieron un orgasmo casi al mismo tiempo, se abrazaron, empezando a agitarse sobre mí, les llegó el éxtasis con grandes espasmos, yo tenía a Ana cabalgado mi polla y quiso cambiarse para que Fina la probara, note la diferencia, sus labios eran más carnosos y su clítoris mas salido, lo atrapé y lo estuve mordiendo hasta sacarlo pelado. Otro orgasmo las sacudió cuando ya estaban esperando otro les anuncié que me iba a correr, se bajaron muy a su pesar y apoyaron sus caras en mi pecho mirando al glande tumbado sobre mi vientre, lo vieron palpitar y se prepararon, los chorros les pillaron desprevenidas pese a estar atentas y les llene el rostro de leche, el pelo tenía girones de semen espeso y los labios llenos de espuma, los relamieron, se quitaron una a la otra los chorros de la cabeza, me lavaron y se asearon ellas antes de salir, cuando cerraban la puerta me dieron un beso al aire.

Mi gran desgracia… es mi polla. (2)

Hace unos días me llamó mi cuñada, me sorprendió mucho, a la vez que me alegró, ya que la última vez que hablé con ella le noté un poco triste, me preguntó si podía venir a verme, pues su hermana se había enterado del accidente y quería visitarme.

Por supuesto que me encantó, una tarde asomó la cara bonita de mi cuñada y saludando entró en la habitación, le seguía su hermana pequeña, se llama Ángela, les pedí que se sentaran, mi cuñada se sentó en mi cama, su hermana en una silla.

Me preguntaron cómo estaba y demás, estuvimos hablando de todo un poco, me contó el enfado de mi hermano, lo que le costó llamar y decirme que no iba a venir más, le quité importancia, parece que se tranquilizo, estuvieron hasta tarde, me dieron la cena y Ángela se empeño en quedarse esa noche conmigo para cuidarme, le dije que no hacía falta que si por casualidad necesitaba algo, llamaba a las enfermeras que venían enseguida, pero se empeñó y se quedó, mi cuñada se fue a una hora prudente.

Ángela me estuvo contando cosas del trabajo y yo de la vida tan aburrida del hospital aunque me trataban como a un rey.

Cuando apagaron las luces, dejaron la de ambiente, se acercó a mi cama, apoyo los brazos a mi lado y me dijo…

--- Quique, quisiera hablar contigo, me he quedado entre otras cosa para poder hacerlo, ya que mi hermana no puede.

--- Qué pasa Ángela? hay algún problema?

--- Bueno todavía no es un gran problema pero podría serlo.

Me cogió de la mano y en la oscuridad noté que me miraba.

--- Cuéntame, por favor.

--- Quique, tú conoces bien a tu hermano?

--- Mujer, creo que sí, él es mayor que yo cuatro años y aunque el siempre iba con sus amigos, nunca hemos tenido mayores problemas.

--- Veo que no lo conoces bien, me sabe muy mal decírtelo, pero tu hermano es un cabrón.

--- Es algo que no me esperaba, pero creo que si tú lo dices es porque sabes más que yo.

--- Mi hermana es una chica que como ves, siempre está en su casa y no hace nada si su marido no se lo dice, pero él la tiene en un puño, es celoso enfermizo y violento, bastante violento.

--- No me lo puedo creer.

--- El día que se quedó contigo cuando llegó por la mañana la estuvo interrogando, hasta que con golpes le hizo decirle que tú tienes una polla enorme y que te la había cogido para ponerte a orinar.

--- Que horror…

--- Al día siguiente me llamó y fui a verla, me contó lo que había pasado, me enseño los moratones que le había dejado, tenía las tetas negras, los muslos y el estómago, tuvo mucho cuidado de no darle en la cara.

--- Me dejas de piedra.

--- Me pidió que me quedara esa noche con ella, tu hermano cuando vino, se metió en su habitación y cuando yo me había acostado entró en mi cuarto y me insultó, me dijo de todo y quitándome el camisón de un tirón intento violarme, como no me dejaba me cogió del pelo, se sacó la polla y me obligó a que le hiciera una mamada, se corrió en mi boca y se fue riendo se nosotras. Mi hermana lo había visto todo desde fuera, lloramos las dos juntas, me contó la diferencia que hay entre tú y el, en un momento de sinceridad, me contó con detalle la noche que estuvo contigo aquí.

Ángela se puso a llorar sobre mi mano, yo estaba muy violento, por un lado no quería admitir que mi hermano fuera así y por otro me ponía en el lado de las chicas y me indignaba. No sabía cómo consolar a las chicas y menos darle una solución, Intenté demostrarle que estaba con ella y tirando de su brazo la subí sobre mi pecho, la besé en la frente, ella agradeció el gesto cariñoso, se recostó sobre mí pecho, sus tetas estaban sobre mí, separados solo por el pijama hospitalario, me abrazó y la atraje más acariciándole la cabeza, su aroma me envolvía y su melena se enredaba entre mi cara, le separé el pelo de la cara y buscando sus labios se los besé, fue un beso suave, un roce de labios, me lo devolvió posando los suyos con la cara ladeada, estaban buscándose con ardor, queriendo aspirar el aliento del otro, mi lengua le rozó sus labios entreabiertos que se abrieron para darme paso, me recibió con dulzura y juntamos nuestras bocas abiertas alocadamente, en ese momento mi polla ya estaba casi al cien por cien, estaba sobre mi vientre y subía hasta interponerse entre los dos, ella notó como entre sus piernas y las mías algo estaba creciendo, se acomodó mejor y quitando la sabana descubrió mi polla en pleno crecimiento, fue bajando por mi cuerpo y al llegar a mi polla su boca la besó suavemente, yo desde arriba vi como se despasaba el sujetador y quitándose la camisa, abrazó mi polla con sus pechos colgantes, subía y bajaba sobre el falo y cuando le llegaba a la altura de su boca la besaba. Me dijo…

--- Como se podría callar mi hermana que había besado esta maravilla?, aun a costa de golpes.

--- Es una gran mujer tu hermana y muy bella.

--- Me confesó que habría querido que la follaras tú, en vez que la tocara tu hermano.

--- Si te soy sincero, a mí también me habría gustado metérsela, pero estoy condenado a no poder meterla en ningún coño, no cabe en ninguno.

--- A mi me gustaría probar, creo que es imposible, pero el tenerla entre las piernas, me haría sentirme respetada.

--- Mi polla es tuya, esta a tu disposición igual que yo.

Se quitó la falda y las bragas, en la oscuridad de la habitación apenas podía ver sus labios del coño, pero lo note abrazándome el tronco de la polla con ellos completamente mojados, estuvo cabalgándolo con suavidad, su clítoris frotaba mi frenillo, y cuando se aproximaba su orgasmo aceleró sus movimientos, se lo dije, se levanto en cuclillas y se apoyó con su vagina sobre mi glande y apretó hasta que no pudo meterse más, solo le había cabido el glande y con un gran esfuerzo, no podía respirar apenas, pero esperó a que yo eyaculara para correrse conmigo, notó como se llenaba a presión su vagina de leche caliente y cuando no pudo recibir más, se salió entre sus muslos.

Cuando estaba tumbada junto a mí se me ocurrió una idea, por la mañana le dicté una lista de cosas que debería comprar y le dije que viniera con su hermana.

A los pocos días vinieron las dos, estaban guapísimas, sobre todo con un semblante radiante, Ángela le había contado también con detalle nuestra noche.

Cuando se sentaron a mi lado, quise saber más detalles del comportamiento de mi hermano, mi cuñada se subió la blusa y quitándose el sujetador me enseño un par de tetas hermosas, redondas y duras, sus pezones estaban elevados y brillantes, pero también tenía varios moratones de los golpes de mi hermano, para reafirmar los hechos, se levanto la falda y bajándose las bragas me enseñó su pubis que aún cubierto de vello rizado tenía varios moratones hasta en las ingles.

No supe que decir, solo que ella al ver que me los ojos se me humedecían, me cogió la mano, se la metió entre las piernas y las cerró atrapándome entre sus labios.

Ángela saco los artículos que había comprado y les explique mi plan, era una cámara digital, la configuré para que grabara cuando hubiera movimiento delante de ella y se la di, le explique cómo podía reproducirla en un pc y grabar su contenido en un pen.

Les expliqué que debían grabar los malos tratos, y que una vez grabados, se los enseñaran a mi hermano y le amenazaran denunciarlo a su empresa y a la policía, y que tuvieran varias copias en lugar seguro. Si se avenía a no volver a tocarte, bien pero si no…

Se fueron muy contentas y esperanzadas, cuando se iban saliendo metieron las manos bajo la sabana y me cogieron la polla entre las dos, me pasaron la mano suavemente y me dijeron…

--- Hasta pronto, Quique.

Estuve esperando varios días para conocer noticias, pero no debería ir mal la cosa.

Una mañana entraron en la habitación tres mujeres, dos llevaban bata de médico la otra iba de calle y muy elegante, se presentaron, a una la conocía de sobra, era mi doctora de trauma, las otras dos eran Marcela la uróloga, luego se presento la otra Susana como la directora del banco de semen del hospital.

Se sentaron las dos sobre la cama a mi lado, la de trauma una vez hechas las presentaciones me dijo…

--- Quique, estas doctoras son amigas mías y quieren ayudarte, hasta luego.

La doctora de urología me dijo que conocía de referencias mi “problemilla”, y que vería de ayudarme en lo posible, la otra escuchaba atenta.

Me dijo que si podía enseñarle mi pene, lo hice y las dos exclamaron un Oh! a la vez, pero aparentando indiferencia me lo cogió, lo sostuvo en el aire, lo descapullo y apretó el glande y los huevos, me dijo que estaba perfectamente y que no tenía que preocuparme de nada, tenía una polla la mar de sana.

--- Si pero no me sirve de nada, no la puedo meter en ningún coño, estoy condenado a hacerme pajas toda la vida?

---Pues… piensa que el problema no es tuyo, imagina que nadie tiene una vagina que le quepa esto.

--- Pues viene a ser lo mismo, pero yo sin follar.

--- Ten en cuenta que hay mucha gente que te envidiaría, los hay quien la tienen tan pequeña que no la pueden meter, tienen una mini polla, y también es un problema.

La otra señora asintió con la cabeza y dijo…

--- Es cierto, yo “conozco” un caso muy cercano.

--- No me digas que tú…?

--- Si hija, si, mi marido tiene un pene de casi 10 cm. cuando lo tiene duro, apenas me lo puede meter dos centímetros, aunque yo grito como si me estuviera partiendo en dos, es un drama, llevo sin correrme con una polla 10 años. Si yo tuviera una polla así cerca le buscaría una solución como fuera.

--- Quique, cuando salgas de aquí, localíceme y ya le daré alguna utilidad.

La señora le cogió a la uróloga mi polla y la sostuvo con las dos manos y sacándome el glande la puso dura, cuando vio el tozo de carne que tenía entre sus manos, dijo…

--- La verdad es hermoso, ya veré como me las apaño, pero entrará.

Sin soltarla y sin dejarle que se relajara me propuso el motivo de su visita.

--- Como le he dicho soy la directora del banco de semen del hospital, estamos bastante escasos de semen por los embarazos inducidos que hacemos, hemos oído hablar de ti y queremos ofrecerte un trato, tu nos proporcionas semen y nosotros te lo agradeceremos con algo de tu gusto a cambio, la doctora ya nos ha dicho que estas sano y con eso nos basta, solo quisiera ver de cuanta cantidad podemos disponer.

Sus manos lubricadas me estaban recorriendo la polla pero no llegaba a ponerse del todo dura.

--- Que te pasa? No se te empina?

--- Necesitaría un pequeño estimulo.

--- Ah no había pensado en esto, lo siento no he traído ninguna revista erótica.

--- No hace falta, le puedo decir algo al oído?

--- Claro, cómo no!

Sentada como estaba se inclinó sobre mí y rápidamente metí la mano en su escote y soltándole un tirante del sujetador, le saqué una teta fuera, se sorprendió como me cambió la polla y la uróloga exclamo…

--- Que polla más hermosa, que envidia.

Mi mano derecha pasó entre los muslos de la uróloga que abriendo su bata dejó al descubierto unas bragas de tul blancas con muy poca tela, metí dos dedos por un lado y separé los labios ya húmedos, las dos medicas gemían a la vez, las tetas de la directora estaban duras y con los pezones salidos, y el coño de la uróloga abierto y chorreando de jugos, el primer orgasmo fue de la uróloga que me cogió del brazo y me lo sostuvo para que no lo sacara de entre sus muslos, la directora le siguió con tan poca diferencia del mío, que estando agachada vio en primerísimo plano como de mi polla salían chorros intermitentes de leche que le cayeron entre las tetas.

Cuando se recompuso la ropa me dijo…

--- Estoy impresionada, con esta cantidad en una corrida podríamos fecundar a muchas mujeres.

Puse otra condición inapelable, que la leche me la sacaría una chica y en el hospital, nada de pajas mías.

--- No hay problema, y procuraré que sea la más buena de todas.

Mi gran desgracia… es mi polla. (3)

Se marcharon muy contentas, yo me quedé descansando con las tres piernas en reposo.

Un domingo me dieron una sorpresa mis compañeras de la oficina, hacía mucho que no sabía de ellas, solo había una que no vino, era una chica muy retraída, de las últimas en entrar y aunque tenía muy buen tipo, siempre iba muy discreta.

Los chicos vendrían otro día que no hubiese partido.

Las chicas alborotaban mucho y querían a toda costa que les contara lo sucedido en el hotel con la apuesta, yo me escurrí lo que pude y pensé que si Elisa no les había contado nada, yo tampoco. Me hicieron bromas y alguna se aventuró a tocarme la polla, pero la escondí como pude.

Cuando se fueron respiré tranquilo.

A la semana siguiente vino la otra compañera, Elvira cuando la vi me alegré mucho, pues no la veía mucho y en la cena apenas habló.

Como siempre y a pesar de ser domingo vestía muy decorosa, con una rebeca abrochada hasta el cuello y una falda plisada, me dio la mano y se sentó en la silla, estuvo contando cosas del trabajo y como se entendía con los compañeros, me dijo que no le interesaban muchos los chicos como los de la oficina y las chicas menos si eran como las de la oficina, poco a poco me fue diciendo, como de paso, que la única chica que le simpatizaba era Elisa y que se sentía muy cómoda en su compañía, que había ido a su casa algún día a cenar y a dormir, en alguna ocasión incluso habían bebido mucho y le había contado como perdió la apuesta.

Yo cerré los ojos y me dije, si lo ha contado, las otras se me echaran encima, es cuestión de tiempo.

Siguió contándome que le gustaba mucho el cuerpo de Elisa porque se cuidaba mucho y lo lucía, mejor que ella que no valía casi, le dije que ella era muy guapa y dijo que no se gustaba nada.

Bajo la rebeca de ella apenas se notaba nada, además andaba un poco encogida, acomplejada, le pedí que se acercara y le levanté un poco la barbilla y le empecé a desabotonarla rebeca, habían un montón de botones, pero cuando iba por la mitad ya vi el nacimiento de sus tetas y me parecieron ideales, de piel muy blanca, pero abultadas y sobre todo sueltas, cuando llegué bajo y separé la rebeca, vi dos hermosas tetas blancas como la porcelana pero con dos pezones negros y anchos, no llevaba sujetador, le dije que se sentara en el respaldo y entonces se ofrecieron altas, con un canalillo estrecho y que le nacían desde bajo de la axila, redondas por bajo y con los pezones un poco separados, se los cogí y se retiró un poco, le pregunté porque dejaba que se los viera y no que se los acariciara, me dijo que había venido porque Elisa se lo había pedido, dijo que me quería, pero que tenía que ver una polla de verdad y decidir.

Pensé con Elisa, por una parte le agradecía que me mandara esta hermosura de mujer, pero me m*****aba que me utilizara de conejo de laboratorio. Le pregunté que si sabía la historia del hotel, en que podría ayudarle, me dijo que quería demostrarle a Elisa que ella también la quería y quería probar mi polla hasta que pudiera resistir…

--- Es una gran demostración de amor, pero creo que has apostado muy alto, ella lo sabe bien.

--- Me sacrificaré por ella, tan grande la tienes?

--- Has visto muchas pollas?

--- Si, hasta que conocí a Elisa, me follaba a los tíos y a las tías, pero con Elisa tengo bastante con ella, tiene un cuerpo divino, verdad?

--- Es cierto, pero usa a las personas y la tira luego, como los pañuelos, deberías saberlo.

--- La quiero y me quiere.

--- Ya te lo advertí, que quieres que hagamos?

--- Quiero meterme tu polla y follar contigo, cuando la tenga dentro me haré una foto y se la enseñaré.

Quité la sabana con cuidado y descubrí la polla en descanso, llegaba casi a la rodilla y como una botella de gorda, la chica la miró fijamente y al fin se decidió.

--- Hasta que pueda, susurro.

La cogió y empezó a subir las manos por ella y bajarlas, metí una mano bajo su falda y descubrí que no llevaba bragas, le levanté la falda y tenía el culo como la nieve, fui pasando el dedo por los labios y noté la humedad que tenía y lo grandes y descolgados que tenía los labios *******, cuando me la había puesto al 90% decidió que ya estaba bien para probar, sacó del bolso un tubo de vaselina, me untó la polla e hizo lo propio en su coño cuando se sentó frente a mi encima de mi polla descubrí que la entrada a la vagina estaba súper dilatada, ella se dio cuenta y me dijo…

--- No tienes idea de las cosas que me he metido en el coño, cuando tenía una polla me parecía un dedo de lo dilatado que está.

--- La verdad es que te cabe de todo, parece una boca abierta.

--- Las berenjenas me entran bien pero los calabacines son mejor, pues son más largos y me llenan más, los botes de cerveza son corrientes y las botellas de champan ya me dejan más relajada, me han metido un puño cerrado y dos pollas a la vez muchas veces, incluso teniendo otra en el culo y otra en la boca, se me han corrido cuatro pollas a la vez en todos los huecos, tu polla será más difícil pero entrará, ya lo verás.

--- Me encantaría que lo lograras, sería la primera follada que tengo en la vida, la de Elisa no cuenta, casi la reviento.

--- No me digas que no has follado nunca?

--- Pues no, nunca.

--- Y tus novias?

--- He salido con cuatro chicas, pero cuando han visto el tamaño de la polla, una se fue sin decir nada, otra que quería formar una familia y tener hijos y otras lo intentaron pero no pudieron aguantar.

--- Que faena no?, te prometo hacer lo posible por follarte, será por Elisa y por ti.

--- Te lo agradeceré.

La chica se subió sobre mi polla y después de rodear su vagina con mi glande, fue dejándose caer moviendo las caderas hasta que le entró la cabeza, lo noté enseguida por los pliegues de la vagina, siguió bajando, mientras miraba al techo y se cogía al cabezal de mi cama, cuando llevaba por la mitad, por la frente le caían gruesas gotas de sudor que le resbalaban por las tetas, yo le ayudaba apretando suavemente el clítoris, que tenia duro y brillante, a su lado el tronco iba pasando lentamente hacia dentro, yo sufra de verla, se estaba exigiendo demasiado, cuando habrían dentro más de 25 cm. consideré que yo me daba por follado y que debía parar, el útero se lo iba a romper, le dije que ya bastaba, se le vio en la cara una expresión de alivio, le pedí el móvil y le dije que se quitara la falda, estaba desnuda frente a mí, el coño abierto y lleno casi todo, lo puse en modo video y le dije que me cabalgara, ella empezó a saltar sobre mi polla sacando y metiendo carne, aún así hacía por que le entrara mas, el video iba registrando la gran follada hasta que le llego el orgasmo y se dejó caer, yo me asusté pero no deje de grabar, mi polla casi desapareció totalmente y de momento me corrí, sin avisar, en su vagina se apreció un abultamiento hasta que reventó un chorro de leche que empapó lo que quedaba de polla por entrar y mis huevos, cuando se levantó y le salió toda del coño, pulsé Stop.

Cuando se fue me dio las gracias y me dijo que había disfrutado mucho.

Una mañana vino una chica delgadita, estaba prácticamente plana aunque muy guapa de cara, vestía una bata blanca con su nombre, Chelo, y llevaba una cartera con el logo del banco de semen, me dijo que venía a coger una muestra de semen mía, aunque me pareció muy simpática, quedé un poco decepcionado pues Susana me había prometido una súper hembra para coger la muestra, la chica muy profesionalmente preparó un paño empapador y depositó sobre él unos frasquitos asépticos dentro de un vaso, se puso unos guantes de látex y con una esponja jabonosa me estuvo limpiando a fondo el glande que después de dejarlo descubierto siguió hasta llegar a los huevos, luego secó todo, con las dos manos, intentó poner dura la polla pero como no se ponía cambio de postura varias veces acelerando o cambiando de mano, pues se cansaba, me preguntó si estaba seguro de poder ponerla en condiciones, le dije que era problema suyo, hasta que después de intentarlo varios minutos, se rindió y me dijo que por favor le ayudara, le dije que tenía que poner algo de su parte, y me dijo…

--- No sé cómo, no tengo el cuerpo lo voluptuoso que quisiera, a ti te gustarán con tetas grande y culo respingón.

--- A mí me gustan todas las mujeres, cada una tiene su misterio, tú eres muy guapa y si no tienes muchas tetas, tendrás otras cosas.

--- Si quieres me quito la bata y me tocas donde quieras, igual te animas.

--- Como quieras, pero creo que si le das unos besos, se animará.

--- Como quieras.

Con la mano que tenía el glande lo acercó a sus labios y le dio un beso amoroso, como vi que esto no tenía futuro, le pasé la mano por la espalda y comprobé que no tenía apenas culo, por lo que la metí bajo la bata, por lo menos tenía piernas y no muy delgadas, al final de sus piernas tenía unas nalgas finas y entre ellas se adivinaba un culo apretado y rugoso, se quedó parada al notar mi dedo, pero como siguió adelante abrió las piernas para dejar que le explorara más, tenía unos labios tibios y suaves, con los muslos tan delgados acunaban mis manos, mi polla empezó a agrandarse y la chica apenas podía sostenerla vertical, ya tenía los dedos dentro de su vagina cuando se subió a mí cama después de quitarse la bata, por supuesto no llevaba sujetador, se le habría caído, apenas tenía solo pezón, dándome la espalda se puso de rodillas a mi lado y con las manos abrazadas a mi polla contra sus pechos, o mejor pezones, estuvo haciéndome una cubana imaginaria hacia arriba y abajo al agacharse sacaba el culo hacia mí y entonces yo le estaba esperando con dos dedos que se metía en el coño, el ritmo se iba acelerando según ella culeaba y le iba a llegar el orgasmo, no le veía la cara pero la oía gemir, cuando se corrió mi polla estaba al máximo y notando como palpitaba el glande morado, preparó las cubetas para la muestra, las dejó abiertas dentro del vaso,

Casi en el momento que me leche iba a salir apretó la boquita del glande para que cayera dentro de la cubeta.

El chorro de leche salió a tal presión que le quitó el tubito de la mano, soltó la polla y queriendo poner otro tubito, no acertaba a encararlo en el glande, al fin aún consiguió poner el vaso grande frente a mi polla que se llenó hasta la mitad.

Se bajó de la cama con el vaso en la mano como un trofeo, aunque iba llena de leche por todas partes, limpió todo y dándome las gracias, se fue con el vaso en la mano como si fuera un zumo.

Al día siguiente me llamó Susana y me pidió perdón por no haberme dicho nada, la chica que había venido era su hija Chelo, trabajaba con ella en el banco de semen como administrativa y quiso que viera mi polla gigante y se empachara de leche, pero que tenía grandes planes para mí, había analizado mi semen y era riquísimo en bichitos, muchas mujeres se quedarían preñadas por mí.

Me dijo que estaba pensando en un nuevo sistema de fecundación, para los casos de mujeres con maridos con el semen pobre, les daría una inyección de leche en directo en el coño, y contaba conmigo.

Además estaba esperando el día que saliera del hospital para meterse en el coño mi polla entera, me lo prometió.

Al día siguiente mi doctora de trauma me dijo que me iban a quitar los hierros, me dejarían solo con un vendaje suave, por fin me podría mover.

Estoy inmovilizado en una cama hospitalaria, con una pierna rota colgando de un soporte, a la espera de que me quiten los hierros que me juntan los huesos.

En breve me ha dicho mi doctora que me van a bajar a quirófano y me van a hacer la intervención, hasta ahora he gozado de la simpatía del personal, sobre todo femenino, y han procurado que estuviera solo en mi habitación además de otras prebendas.

Pero siempre no se puede mantener el mismo status y por necesidades del servicio me informaron que me tenían que poner otro enfermo a mi lado, en parte me alegré pues tendría con quien hablar.

A media tarde se abrió la puerta de la habitación y entró una celadora, que mirándome, me pidió disculpas con los ojos, detrás traía una cama con un chico con los dos brazos rotos y escayolados, venía de urgencias, acababa de que ser operado, en la cabeza también tenía un vendaje,

Detrás le acompañaba una chica joven, con el aspecto de haber estado muchas horas esperando, con cara de preocupación.

Después de acomodarlo y dar las instrucciones a la acompañante se marcharon los sanitarios, al salir, la enfermera me sacó la punta de la lengua a modo de saludo.

Como yo estaba curtido de días de cama, le quise tranquilizar a la chica, pues no paraba de pasear nerviosa por la habitación.

Le dije que no se preocupara pues era normal el aspecto del chico después de operado, estaba todavía casi K.O.

Me contó que era su novio y que había tenido un accidente de trabajo, tenía los brazos rotos y una brecha en la cabeza.

Parece que al verme a mí, con mi pierna colgando en tan aparatoso artilugio, se consoló un poco y se sentó.

Al rato apareció la auxiliar y le explicó que tenía que ponerle el vaso para orinar a su novio, pues era recomendado para la anestesia, de paso se volvió hacia mí y me dijo…

--- Quique, te pongo el vaso a ti?

--- Pues gracias, te iba a llamar hace un momento.

La enfermera bajo la cortinilla de intimidad que separa las camas, me levantó la sabana y fue a por el vaso.

Cuando volvió con el vaso, la chica de al lado asomó un poco la cabeza pera aprender a ponerlo, pero no se esperaba que estuviera destapado del todo y vio como la auxiliar cogía al vaso y me lo colocaba apretando sobre la polla y no al revés, no comprendió la diferencia, pero si se quedó con los ojos como platos al ver el tamaño de mi polla caída sobre el muslo derecho.

Cuando el chico entre sueños le dijo que quería orinar, la chica pasó al aseo y se dispuso a poner el vaso a su novio, la cosa no le resultó fácil, pues creyó que se ponía como lo había visto y se le salió fuera el liquido, se quedó bloqueada pues no comprendía que había hecho mal, hasta que no tuvo más remedio que preguntarme por qué no lo ponía bien.

Le pregunté como lo había hecho, pues es muy fácil.

--- Yo lo he hecho como he visto que te lo hacían a ti, y perdona por mi curiosidad de mirar, pero cómo no lo he hecho nunca, he cogido el vaso y se lo he encarado a la polla.

--- Pero no le has metido la polla dentro del vaso?

--- No, solo lo he enchufado como tú.

--- Bueno eso es por falta de práctica, ahora cógele la polla y métesela en el vaso y que esté más bajo para que no se salga.

--- Si quieres, la próxima vez que tengas ganas puedo probar contigo?

--- Por mí no hay problema, así aprenderás antes.

Esa tarde bebí agua en cantidad, le dije que fuera a tomar algo que yo me quedaba pendiente de su novio, si necesitaba algo llamaría a la enfermera.

La chica me lo agradeció y se arregló en el aseo y fue hacia la cafetería, parecía otra cuando salió, se había peinado y cambiado de ropa.

El chico no dio problemas, estaba aun adormecido y solo decía palabras incoherentes.

Me trajeron la cena, me estuvo estupenda, aparte de la bandeja me dejó un bocadillo de ternera con pimientos fritos y una cerveza fría, el puré se quedó, pero el bocadillo fue visto y no visto, como siempre la auxiliar al salir me pasó la mano por la sabana sobre mi polla y dijo…

--- Adiós chiquitín.

Cuando vino la chica ya se le veía más animada y habladora, le dije que me gustaba como se iba adaptando y que estaba muy guapa, se alegró del piropo y se preparó para pasar la noche lo mejor posible. Puso el sillón reclinable entre las dos camas y estuvo leyendo un rato una revista que se había comprado.

Cuando se apagaron las luces, se quedó despagada pues le obligaban a dormir y era muy pronto todavía, le dije que encendiera la luz de acompañamiento, por lo menos se vería algo.

La chica me contó que se llamaba Irene y que hacía un año que vivía con su novio, el tenía 28 años y ella 2 menos, el chico la trataba bien aunque era un poco egoísta, le gustaba que estuviera siempre pendiente de él.

Yo le quitaba hierro a su comentario, le decía que era normal, pues con una novia tan guapa cualquiera le gustaría ser tratado como a un rey, ella se rió por primera vez, me gustó por lo sincera e inocente que tenia la risa.

Le conté que estaba mucho tiempo allí, esperaba que pronto me quitaran todo esto y poder andar un poco.

Su novio empezó a moverse y llamarla, todavía estaba medio dormido y pedía orinar.

Irene se acordó del problema de aprendizaje y me dijo si quería que me lo pusiera a mí antes para aprender,

--- Claro, si quieres yo te iré explicando sobre la marcha.

Fue a por mí vaso y se inclinó sobre mi cama, yo separé un poco la sabana para no asustarla demasiado y le enseñe solo la cabeza, ella se quedó parada y me dijo que no se parecía a la de su novio.

--- Bueno cada persona parece diferente, pero en el fondo somos iguales.

--- Pero la tuya no cabe en el cuello del vaso.

--- Es que tiene truco, a mi hay que hacerlo al revés, cógeme la punta y la presionas con el vaso para que no salga nada.

Irene cogió la punta con temor y quiso ponerla en el vaso pero se le escurría, lo intentó varias veces, pero como no lo conseguía le dije…

--- Tienes que abarcar más con la mano.

La chica descubrió un poco más la sabana y vio que tenía más tronco detrás de su mano y cuando iba a cogerlo destapó hasta donde estaba el final, quería saber que quedaba por ver.

Quedó maravillada, pasó la mano por encima desde la punta hasta mi pubis, notaba el calor que desprendía y lo dura que se estaba poniendo por momentos, ya no le bastaría con coger la cabeza, ahora que levantarla toda en peso.

Volvió otra vez a la punta y con las dos manos me retiró el prepucio, dejando el glande rosado al aire y lo apartó un poco para sentir la dureza de la punta, al fin volvió a la realidad y sosteniéndolo con una mano le aplicó el vaso, no tarde en empezar a orinar y ella notaba como pasaba el liquido a lo largo de mi polla sobre su mano.

Estaba hipnotizada, hasta que le tuve que avisar que ya había terminado, le dije que la sacudiera un poco para que no se manchara la sabana, lo hizo pero no verticalmente sino que me subió y bajo la piel varias veces, consiguiendo que cada vez se pusiera más gorda.

Un poco azorada se fue al aseo y cambió de vaso y sacó el de su novio. El chico entre que estaba durmiendo y que tenía un tamaño normal apenas se la podía encontrar, la dejó caer dentro y quitó la mano, hasta que dejó de salir, luego la sacó y se la guardo en el pijama.

Cuando terminó, se sentó en el sillón y se recostó, yo la veía desde más alto y notaba como su pecho se movía agitado, le pregunté si había conseguido hacerlo bien, me dijo que más o menos pero que conmigo era más fácil pues no tenía que buscarla sino que ella te encontraba a ti.

Me reí a gusto y ella después hizo lo mismo, entre risas me decía que me relucía la punta como el dedo de ET.

Estuvimos un rato bromeando sobre el tamaño de mi polla hasta que se volvió hacia mí y me dijo si me enfadaría si me pedía un favor, yo le dije que enfadarme de ninguna manera, me dijo con la mirada baja…

--- Perdona mi curiosidad pero me gustaría ver el tamaño que tienes, seguramente no tendré otra ocasión de ver otra igual.

--- Puedes medirla, pero luego no quiero que hagas comparaciones con tu novio, piensa que esto es más una desgracia que alegría.

--- Ya lo sé, la tuya no me cabría mi, tengo el coño estrecho como una *********te y la tuya es imponente.

Metió la mano bajo la sabana y buscó, no tardó en cogerla, sabía dónde estaba y quería encontrarla, le estuvo pasando la mano como a un gato y cuando notó que empezaba a revivir llegó al glande y lo descubrió, rozó con el dedo el borde y acarició el frenillo, la polla no defraudó, ya se tenía sola.

Baje la cama con el mando para que estuviera más nivelada con ella, cuando me la cogió la apoyo sobre mi vientre, recorría mis venas hinchadas y llegaba hasta los huevos apretándolos y sopesándolos, yo saqué la mano y la apoye sobre su estomago.

En esto su novio se despertó y le dijo que quería orinar otra vez, ella haciendo un gesto de fastidio me soltó y se levantó, le sacó su polla y la metió de un empujón dentro del vaso, el chico se sintió aliviado y separando las piernas se quedó dormido otra vez, la chica entró en el aseo para vaciar el vaso, cuando salió al poco se tumbó en el sillón otra vez y destapándome la sabana me cogió la polla otra vez.

Ya me había bajado, por lo que empezó de nuevo hasta que levantó la cabeza, me descubrió el capullo y lo estuvo acariciándolo, me cogió la mano y se la puso en el estómago otra vez, no tarde en notar cómo me la llevaba poco a poco a ponerla sobre sus tetas, entonces noté que no llevaba sujetador, se lo habría quitado en el aseo, porque antes si llevaba, cuando tenía mi mano sobre su pecho se abrió la blusa que llevaba y me dejo sobre sus tetas la mano y la apretó contra ellas.

Mi polla iba en aumento rápidamente, ya estaba a 45º sobre mi vientre y subiendo, Irene se afanaba en pasar la mano por toda ella apretándome donde más gusto me daba.

Tenía unas tetas jóvenes, duras, con unos pezones hinchados como una pera, la areola redonda y muy grande rodeando media pera, podía elegir entre coger el pezón solo o la teta entera, esto solo bastaba para ponérmela más dura y gorda, Irene ponía su antebrazo al lado para medirla y con la mano lo hacía a palmos.

Las tetas estaban sudadas de tanto masajearlas, ella se levantaba para que pudiera llegar a ella, de vez en cuando se volvía hacia su novio para ver si dormía y volvía a mi polla.

Yo me escurrí hacia el lado de la cama y le aproximé todo lo que pude mi polla a la orilla, ella se ladeó y me dio un beso en el glande, tenía un poco de liquido pre seminal, lo lamió y abrió la boca hasta que pudo, deje por un momento sus tetas y me aventuré hacia bajo, tenía una pierna encogida y me facilitó meter una mano entre ellas.

Me sorprendió notar su pubis peludo bajo mis dedos nada más llegar, no llevaba bragas tampoco, los labios abiertos y el clítoris duro, se subió un poco para que llegara a meter los dedos en su coño y cuando lo conseguí me lamió la polla dentro de su boca, estaba mojada y mi polla llena de saliva, cuando le iba a llegar el orgasmo, apretó mi polla con las dos manos y la agitó fuertemente, sus temblores hacía que no coordinara los movimientos porque cuando me corrí, en vez de hacerlo en su boca le llene la cara de leche, los ojos, la frente y el pelo, cuando se repuso, se lavo en el aseo.

Cuando salió tenía el rostro enrojecido, las mejillas coloradas del sofoco y el pecho le palpitaba rápidamente.

Se volvió a recostar en el sillón y me dijo que la perdonara, no había querido hacerlo, pero se calentó y no pensaba en nada más.

Cuando su novio volvió a pedirle pis, lo cogió más amorosamente e intentó ponérsela dura para hacerle una paja, pero el chico estaba para pocas filigranas y no pudo levantársela, un poco frustrada se tumbó en el sillón entre los dos.

Como estaba a su nivel la pasé la mano por la melena y ella se acurrucó apretando mi mano.

Yo me dormí casi inmediatamente, la noche pasó rápidamente, salvo que de mad**gada sentí la mano de Irene como me acariciaba la polla colgante entre mis piernas.

No le hice caso y al poco retiró la mano cuando empezaba a clarear.

La primera auxiliar que entró por la mañana me preguntó extrañada por qué no había llamado para ponerme a orinar, yo con los ojos señalé a la chica, la enfermera me guiñó en ojo.

Por la mañana la rutina empezó como siempre muy temprano, las enfermeras, las limpiadoras, los médicos…

Al chico le visitaron el cirujano y el traumatólogo, le dieron ánimos y le confirmaron que la operación había quedado bien, ahora era cuestión de tiempo, Irene se quedó más tranquila y Fernando su novio ya estaba más despierto, aunque dolorido.

Mi médica vino más tarde y me dijo que al día siguiente me bajarían al quirófano para quitarme los hierros y así progresar en la curación.

Más tarde vino una enfermera novata para sacarme una muestra de ****** para un análisis, bajó la cortina separadora, puso la bandeja de las jeringuillas sobre mi polla dormida, estaba buscándome la vena y no la encontraba, era muy jovencita y delgadita, poquito de todo, hasta la voz la tenía de cría, todo era pinchar y no había forma de acertar, se disculpó porque como era novata no acertaba con las venas finas, le pregunté si con las gordas era diestra, me dijo que era mucho más fácil, le pregunté si quería ver una vena gorda y me dijo que lo prefería, le cogí la mano y pasándola bajo la sabana la llevé hasta mi polla semidura, se quedó sin comprender dado el tamaño, le parecía haberme cogido la pierna, le subí la mano hasta el glande y la apreté y la fui bajando hasta el nacimiento de los huevos, abrió los ojos incrédulos y levantó la sabana comprobando lo que había cogido, se tapo la boca para no gritar, volvió a cogerla ella sola y la levanto con las dos manos como si fuera un bebé, la abarco con las dos manos y como no la rodeaba, la lamió desde bajo hasta la punta y metió la punta de la lengua en la boquita del glande, metió la lengua dentro y la rodeó con los labios hasta que pudo abrir su mandíbula, su lengua se pegó al frenillo y lo lamió suavemente, la polla fue creciendo hasta alcanzar su tamaño ideal y cuando ya parecía inevitable el desastre, aplicó la boca abierta y fue recibiendo los chorros de leche y tragándolos, a veces no lo conseguía y se atragantaba y le salía por la nariz, cuando ya mi polla dejó de salir como un volcán me lamió todo el glande y me dijo…

--- No creo que tenga nunca en mi boca una polla tan grande, hermosa y dura, gracias por darme la oportunidad de saborearla.

Intentó pincharme otra vez y la acertó a la primera, me sacó tres tubos.

Mi gran desgracia… es mi polla. Continuación(2)

A la mañana siguiente un celador vino a por mí, me llevó al quirófano y al entrar todos me daban ánimos, sobre todo las chicas, bajo las mascarillas verdes notaba sus sonrisas, me subieron a la mesa y me sentaron, me dijeron que sería anestesia epidural, por lo cual podría estar consciente durante la intervención, al momento sentí que bajo mi cintura no tenía tacto, la anestesista estuvo en todo momento pendiente de mí, no tardaron en quitarme la escayola y después de unos golpes, quedé libre de los hierros que me atenazaban.

Cuando volví a la habitación me encontré con la sonrisa de Irene que se alegraba de verme de nuevo.

Las enfermeras me colocaron cómodamente, ya sin tensores me pude acomodar más relajadamente, podría mover las dos piernas, en unos días hasta andar con muletas.

Estuve varias horas sin sentir las piernas, incluida la polla, era curioso sentir que mi cuerpo terminaba en la cintura, por lo que era imperioso que expulsara la anestesia, aunque estaba despierto no me apetecía hablar mucho, por lo que estuve un poco mohíno.

Fernando, mi compañero de habitación ya estaba despierto aunque dolorido, era atendido por su novia Irene en todo lo que necesitaba, era muy abierto y simpático, casi siempre bromeando lo que me animaba bastante, cuando ya estuve despierto, Irene estaba pendiente de mí y cada rato llamaba a las auxiliares para que me hicieran orinar, se lo agradecí con la mirada.

Fernando cuando ya estuve despabilado estuvimos contándonos chistes y bromas, hacía chistes de todo y había un buen ambiente entre nosotros.

En un momento que Irene había salido a comer, sin pretenderlo sacamos el tema de las parejas, me comentó que Irene era una chica estupenda y le trataba muy solícitamente, incluso a veces él le pedía cosas demasiado exigentes y la chica le complacía en todo, no sé bien como salió el tema del sexo, Irene parecía que era un poco retraída pero le ponía voluntad e iba progresando en sus peticiones, me contó en voz baja que le había costado bastante que le hiciera una mamada, yo alucinaba, también le costó que se mostrara desnuda y que la tocara, yo asentía con la cabeza, pensé que no hablábamos de la misma chica.

Cuando volvió Irene, Fernando alabó lo bonita que era su chica y lo cariñosamente que lo trataba, Irene me miraba extrañada por ese comentario y le insinué que no sabía por dónde iba.

Dijo que él no era celoso y que tenía absolutamente confianza con su chica, por lo que tenían una relación abierta, incluso en sus relaciones sexuales habían pensado varias opciones, en ir a algún club de intercambios, o hacer un trío, sea con otro hombre u otra mujer, lo estaban pensando y solo esperaban encontrar alguien de confianza con la mente abierta para citarse en algún sitio adecuado.

Yo me descorazoné pues ya me excluía a mí, pues mi polla no podía presentarla en ningún sitio, además que no podía hacer casi nada con ella, pero Fernando no dejaba de abrir opciones, me dijo que si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias me lo habría propuesto.

Yo le dije que nunca había estado en una situación parecida, pero me habría encantado colaborar, siempre con el beneplácito de Irene claro, ella cambió desemblante y parece que le gustaba el plan, por lo que le dijo a Fernando…

--- No había pensado en eso, pero ahora que lo dices no me parece mal, Quique es muy simpático y parece ser buena persona.

--- Me alegro que te guste, pues ya había pensado proponerle algo para cuando estemos en la calle los dos.

Irene dando palmas le dio un beso a Fernando y me preguntó…

--- Quique, que te parece la idea? Te gusta?

--- Nunca habría soñado estar con una chica como tú, pero os veo tan animados que me gustaría probar la experiencia.

--- Pues no se hable más, formamos un trío ya oficialmente, solo falta encontrar el momento y el lugar.

Fernando aprobó con la cabeza y una gran sonrisa, casi había realizado su gran fantasía sexual.

Yo ya me levantaba con cuidado y con la ayuda de una muleta iba al baño, solo me habían dejado unos apósitos en las cicatrices y aun con dificultad por estar tanto tiempo quieto, ya me movía.

Irene dio un cambio radical, estaba mucho más solicita con Fernando, pero también conmigo, cuando le daba la comida a su novio después me arreglaba la cama para que no estuviera arrugada la mía después de comer, lógicamente de espaldas a su novio, me ayudaba a acostarme pasándome la mano por la polla al final, le daba dos meneos y me tapaba.

Al llegar la noche su novio no tenía sueño y estaba hablando como un loro, me volví hacia el otro lado y note un leve susurro, estuve afinando el oído y pude deducir que Irene estaba haciéndole una paja a Fernando y este gemía demasiado escandaloso, cuando me volví, me dijo Fernando…

--- Mira Quique, esto es una chica cariñosa, me está haciendo una paja de antología, lo que siento es que no puedo corresponderle con las manos, te importaría acercarte y acariciar a Irene en mi nombre?

--- Me pides una cosa que no puedo negar, pero estás seguro que quieres que la caliente?

--- Seguro, quien mejor que tú, ya somos colegas, faltaría más.

Irene estaba inclinada sobre la polla de Fernando, le estaba pajeando a la vez que se la mamaba, él con las piernas abiertas recibía con gusto el trato, por lo que me acerqué por detrás a Irene y le cogí las caderas, le subí la falda hasta la cintura y le bajé la escueta braguita que llevaba hasta los tobillos, ella levantó una pierna para liberarse, me levanté el camisón hospitalario y me apreté a sus nalgas, mi polla dormida aún, empezó a levantarse queriendo separar sus piernas, Irene le iba haciendo sitio y ya las tenía en V invertida con lo que pasaba entre ellas, rozaba sus labios y le salía por delante pegada a su monte de Venus, la movía de detrás adelante y se mojaba al pasar por sus labios vaginales, el clítoris estaba rozando mi glande a cada movimiento, mis manos pasaron por bajo del suéter hasta llegar al sujetador, estaba lleno de teta y no me fue difícil pasar una mano por su espalda y soltarlo, dos tetas duras cayeron sobre mis manos presionando mis palmas con los pezones de pera. Los cogí y los estuve pellizcando con los dedos hasta que estaban duros como mandarinas.

Fernando, solo estaba totalmente abierto de piernas con la polla dura en la boca de Irene y los huevos entre sus manos, con los ojos cerrados y los brazos abiertos y bloqueados por la escayola, para él el mundo estaba en la boca y las manos de Irene, ella por contrario procuraba retrasar la corrida de su novio aflojando la mamada cuando notaba que su glande palpitaba más rápido de lo normal, prefería tener el coño paseado por mi polla tiesa, mis manos ya habían conseguido que las tetas estuvieran al máximo de excitación, duras como piedras, la piel tirante y los pezones rugosos de tanta tirantez, cada roce era un calambre, aproveché para después de escupir saliva entre sus nalgas pasé un dedo por su culo hasta meter un dedo hasta la mitad, cuando me notó se relajo y me permitió entrar el segundo dedo y girarlo dentro de su recto hasta que rozaba su vagina por dentro mientras sus muslos presionaban mi polla para que se adaptara más a su coño, cuando se iba a correr, dejó de chupar la polla de su novio y se dejó caer entre su ingle y sus huevos suspirando, gimiendo y estremeciéndose hasta que se le pasó lentamente, con la mano continuaba meneándosela a Fernando y culeando conmigo para darme placer y hacerme eyacular, cuando me venía la lecha a raudales, la saque de entre sus piernas y la puse sobre sus nalgas, ella notó como por el conducto de mi polla llegaba las convulsiones anunciando los chorros y se agacho para que fuera a parar en sus nalgas y caderas, pero salió con tal potencia que le regó toda la espalda hasta la nuca. Aprovechó para agilizar la mano y hacerse correr a Fernando que le llenó la boca.

Yo me retiré discretamente antes que Fernando abriera los ojos y se repusiera, por la espalda de Irene caía al suelo las placas de mi leche, entró en el aseo, al rato salió toda arreglada.

Fernando me miró satisfecho y alargo la mano para chocarla, yo me limpié la mano de leche y se la choque.

A partir de aquella noche ya no me tenían que invitar, Irene le bajaba la cama hasta ponerla horizontal y después de ponérsela dura a Fernando le montaba y sentándose encima lo cabalgaba, se ponía de espalda a él y yo me ocupaba de su clítoris y sus tetas, hasta que se corría y le hacía correr a Fernando, después cuando se dormía Fernando me hacía a mí una mamada sentado en la cama y ella en el sillón, se iba al aseo con la cara llena de leche.

Muchos días invertíamos los asientos y era yo quien le mamaba el coño hasta que tenía un orgasmo fantástico.

La última noche Irene destapó a Fernando del todo y como siempre le hizo una mamada a dos manos, el chico con las piernas abiertas y los brazos también parecía que estaba esperando el maná, Irene estaba con el cuerpo apoyado en la cama y las piernas colgando, le subí la cama al máximo y le solté el vestido, la baje las bragas sacándoselas por los tobillos, solté el sujetador, ella se acabó de quitar el vestido y el sujetador, estaba desnuda también, por la persiana entreabierta entraba la luz de la luna y se veía brillar su espalda hasta su culo, yo me puse detrás y quitándome también el camisón me senté en el sillón, le levante una pierna, la puse sobre mi hombro, después la otra la aguantaba con la mano a la misma altura, le podía separar las piernas a voluntad, ella sacó lo máximo su pelvis fuera de la cama, le abrí las piernas y puse mi boca entre sus nalgas, mi lengua fue lamiendo hasta llegar a su ano arrugado, lo mojé hasta notar que se relajaba, con mi mano libre le acariciaba el clítoris y los labios del coño, Irene levantaba el culo para que llegara mejor, mi lengua se aventuró a meterse un poco en el culo y relamer el circulo que se abría y cerraba como una flor, sus caderas me buscaban y sus piernas se abrían, mi nariz de impregnaba con el aroma de hembra caliente que salía de su vagina, le metí dos dedos cuando su clítoris estaba duro como una almendra y los labios ******* goteaban flujos vaginales.

Irene estaba al máximo y aceleró la boca, hizo correrse a Fernando, se tragó toda su leche sin abrir la boca y siguió mamándola antes de que se le bajara. El chico ya no paraba de gemir, estaba tan excitado que le daban calambres en la polla, pero ella seguía tragándose la polla hasta la garganta, mis dedos estaban entrando en el ano de Irene, no paraba de buscarlos con el culo abierto, mi boca estaba en sus vagina lamiendo sus labios y tragando sus jugos, el olor a mujer caliente me embriagaba, cuando Fernando se corrió por segunda vez, ella tuvo un orgasmo dulce pero intenso, se relajó después de una gran tensión y se quedó desmadejada sobre la cama, le dejé las piernas colgando y bajé la cama otra vez, Fernando se había dormido como un bebé.

Cuando se repuso Irene, se volvió hacia mí y me hizo acostar sobre mi cama poniéndola horizontal, se subió sobre mí, me puso mi polla sobre mi vientre y se montó sobre ella, sus labios abrazaban el tronco y se veía el glande salir por delante, parecía que la polla era de ella, se acercó a mí, me puso las tetas hinchadas sobre la boca, las succioné hasta que no podía abrir tanto la boca, me dolían los labios, la mandíbula se encajaba, la lengua lamía los pezones sacándolos aún más, ella resbalaba su cuerpo lentamente sobre mi polla y con la mano por detrás acariciaba mis huevos, cuando se iba a correr por segunda vez se cambió y me puso su coño en la boca y buscó mi glande morado con sus labios, sus manos se aferraron al tronco y unidas lo bajaron y subieron con suavidad, le gustaba sentir mis latidos en las venas de la polla, mi boca recorría su coño desde el vello púbico hasta el ano, sus labios cubrían mis mejillas mientras mi lengua se centraba en el clítoris y en la vagina, cuando se abrazó a mi polla, me apretó su coño sobre mi cara ya supe que le llegaba el orgasmo, solo se estremecía y le daba besos a mi glande, cuando por fin se le fue calmando el coño, metió lo que pudo de glande en sus labios y agito con energía mi polla hasta que sintiendo mi llegada se fue tragando mis chorros de lecha hasta que pudo, el resto cayó sobre sus tetas y su vientre. Quedamos acostado invertidos, ella con la cabeza colgando entre mis piernas con los huevos en el cuello, la polla entre las tetas y el coño sobre mi pecho, las piernas alrededor de mi cara. Cuando se fue levantando estábamos empapados de sudor, leche y flujos, la habitación olía a sexo. Irene se metió en el aseo, se iba a duchar.

Cuando ya había cerrado la puerta la volvió a abrir y me llamó, al entrar me cogió de la polla y arrodillándose me la puso dura otra vez, abrió las piernas y poniéndose de espaldas se la puso entre sus labios y empezó a moverse hacia adelante y hacia atrás parecía que íbamos en bicicleta los dos, yo at**** sus tetas y besaba su cuello con el piel erizada, se corrió subida a mi polla y yo eyacule con la polla cogida por ella por delante, parecía que se estaba haciendo una paja, pero el que aportaba la leche era yo, lleno las manos y se frotó como si fuera crema hidratante, luego se volvió hacia mí, me beso y me lavó con la alcachofa de la ducha, yo le correspondí haciendo lo propio, cuando salimos se oían los ronquidos de satisfacción de Fernando despatarrado igual que antes.

Era una despedida apropiada a la belleza y sensualidad de Irene.

Fue una colaboración ideal, hasta que me dieron el alta y tuve que dejar el hospital, para volver solo a rehabilitación, antes habíamos quedado para llamarnos cuando Fernando se encontrara repuesto.

Cuando entré en mi casa me encontré como un extraño, habían pasado tantas cosas en estos días que necesitaba recuperar mi rutina, de momento aun no podía ir a trabajar, andaba con muletas y tenía que hacer rehabilitación. Vi que reinaba la paz en casa y me senté con la luz tenue, cerré los ojos y me relajé.

Cuando me desperté mire a mi alrededor, no había guardado mis cosa de aseo del hospital por lo que me di una ducha caliente, procuré no mojar los apósitos y cuando estuve seco salí al salón y estuve pensando que debía hacer lo primero.

Pronto recordé a mi cuñada y su hermana, y qué pasaría con mi hermano. No había tenido noticias suyas desde hacía muchos días, en parte era buena señal pues no habrían tenido problemas, pero tenía dudas respecto al comportamiento de mi hermano.

Llamé a casa de mi hermano cuando pensé que estaría trabajando, se puso él lo cual me extrañó mucho, me saludó fríamente y me dijo que se iba una semana a una convención de su empresa, nos despedimos hasta otro día.

Al otro día recibí la llamada de mi cuñada, me alegré y me confirmó que efectivamente su marido se había marchado para unos días.

Me dijo que tenía que contar muchas cosas, pero prefería hacerlo personalmente, por lo que había pensado que aprovechando que le había dicho a su marido que iba a estar en casa de su hermana para no estar sola, me invitaban a cenar cuando quisiera.

Acordamos hacer la reunión al sábado siguiente y me dirigí a casa de Ángela, llevé una caja grande de bombones y dos botellas de champagne francés, no sabía nada de sus costumbres pero creí que les gustarían.

Cuando me abrieron estaban radiantes las dos, Miriam mi cuñada estaba guapísima, tenía además de su belleza natural el semblante de la serenidad, tenía 38 años y estaba en lo mejor de una mujer, esbelta, segura, maciza, encantadora y con una planta escultural, una melena rubia y muy blanca de piel. Ángela, era *****, 28 años, más delgada, no se parecía a su hermana en lo físico, era morena, con el pelo largo recogido detrás, unas caderas anchas y unas tetas redondas, pero se notaba su juventud, más lozana y más nerviosa.

Las dos vestían con mucho gusto y realzaban sus atributos con elegancia, Miriam con más sobriedad y Ángela mas *******, Miriam con un traje chaqueta, falda estrecha y camisa blanca inmaculada, zapato tacón alto fino y medias con costura, Ángela llevaba una blusa cruzada a la espalda y falda ancha con vuelo, zapato con tacón normal y sin medias. Me invitaron al salón, con dificultad todavía llegué con la muleta y me senté, ellas se sentaron a mi lado, me cogieron de las manos y me agradecieron mucho mi ayuda en sus problemas.

Me contaron que mi hermano se había comportado mejor desde la bronca y los golpes, parecía que era un ataque de celos, de todas formas hubo una ocasión en que le levantó la mano a Miriam y esta sin más le grabó y le amenazo con denunciarlo, a partir de este momento no se repitió, aunque se notaba rencoroso.

Pasamos a la mesa y estuvieron contándome cosa de la vida normal, nos reímos recordando buenos ratos, el champagne les gustó, cayeron las dos botellas, después de brindar, me sentaron en el sofá, estuvimos comentando la vida tan aburrida del hospital, de alguna manera les comenté algún caso especialmente el origen del reloj de mis compañeros, se rieron mucho y me felicitaron por el acierto que tuve con la pantera, me dijeron que en parte la envidiaban pues habían soñado las dos en tener mi polla dentro, les dije medio en broma medio en serio que a mí me pasaba igual, que siempre había querido follarlas, pero con mi miembro no tenía opción, lo dije con tono triste y ellas dijeron que eso tenía solución o por lo menos no debíamos quedarnos con las ganas, Ángela se fue un momento, mientras Miriam se quitaba la chaqueta, estaba imponente.

Cuando volvió Ángela nos anunció que estaba todo listo, yo me pregunté que sería, me cogieron del brazo y me acompañaron a la habitación de dos camas de invitados, pensé que querían que me quedara esa noche, pues iba un poco cargado, pero al entrar vi que Ángela había quitado la mesita que las separaba y había juntado las dos camas de 115 cm. y había hecho una cama sola.

Me sentaron en la cama, Miriam, se separó de mi y se despasó los botones de la camisa lentamente, primero los puños y después desde el cuello hacia abajo, Ángela por su cuenta al otro lado de la habitación se había soltado las cintas de su blusa atadas por detrás, las dos al unísono dejaron caer sus prendas al suelo, parecía una coreografía, el espectáculo era un sueño, Miriam, llevaba un sujetador de copa mínimo negro, que en forma de balcón dejaba todos sus pechos asomados justo hasta ocultar el pezón. Ángela por su parte era de color granate él suyo, de un escote de pico que elevaba las tetas juntándolas en un canalillo sin fondo, era de tul y marcaba las puntas de sus pezones endurecidos.

Yo sentado parecía que estaba ante unas obras de escultura, admirando la perfección de curvas y la elegancia de las prendas tan sexis.

Las dos soltaron las cremalleras de las faldas, la de Miriam solo bajo cuando la forzó a lo largo de sus caderas y muslos, mientras que la de Ángela se abrió y cayó haciendo un abanico.

La visión de Miriam me paralizó, unas bragas negras con una sisa alta hacía unas piernas larguísimas enfundadas con unas medias grises con costura y sujetas casi arriba del muslo por su cinta elástica, Ángela por su parte, llevaba un bikini pequeño del mismo color que el sujetador y que a través de la trasparencia delantera se notaba su triangulo ligeramente depilado.

Se sentaron a mi lado y se volvieron dándome la espalda para que fuera yo quien les soltara los corchetes de los sujetadores, no me costó mucho soltarlos, con los brazos los habían sujetado para que no cayeran y se pusieron frente a mí para que se los fuera quitando, Miriam, fue separando los brazos a la vez que yo estiraba el bello sujetador, se me iban llenado las manos de carne dura y brillante, hasta quedar con una teta en cada mano, las apreté hacia arriba y hacia dentro hasta juntarlas cogiendo los pezones con los dedos, les di un beso primero y luego un lametón seguido de un mordisco suave, hasta que me tocaron los pezones el paladar, tenía unas tetas en forma de cono, dura, altas y mirando hacia arriba, los pezones estaban en las puntas y eran rosados y erizados. Ángela estaba esperando y haciendo la misma ceremonia quedé con las manos cargadas de tetas, me costó un poco más soltarlo pues se acoplaban más a la forma de la teta redondeada, sus pezones eran diferentes, una areola oscura y un pezón como un garbanzo que se hizo como una cereza después de chuparlo y lamerlo hasta la saciedad.

Se inclinaron sobre mí, me subieron a la cama doblada, me fueron quitando la ropa hasta que llegaron al bóxer, una metió la mano por el camal y otra por la cintura, tenía la polla para explotar, pero curvada por falta de espacio, una mano me cogió de la punta y otra del tronco y la estiraron, la subieron sobre mi vientre y me bajaron el bóxer quitándomelo, mis manos rodearon sus caderas hasta llegar a las nalgas, separándolas y pasando los dedos bajo las prendas finísimas, notando al calor, que salía entre los labios de sus sexos.

Con dos dedos bajé la bragas de Miriam y quedé admirado de la perfección de sus nalgas estaban redondas, blancas, altas y al abrir sus nalgas pude ver el ano, rosado, depilado hasta el monte de Venus, sin ninguna arruga, parecía un botón de abrigo, sus labios eran una línea fina que solo se abría para asomar un poco el clítoris, llegaban desde el pubis hasta casi el culo y se cerraban herméticamente, los labios ******* no se veían. Me entró un nudo en la garganta de rabia de tener mi miembro tan grande, me habría encantado metérsela por ahí a Miriam y ella habría gozado casi más que yo. Miriam apoyo sus codos en la sabana y me cogió la polla con la mano mientras dejaba sobre mí las dos tetas puntiagudas, al lamer sus pezones salieron duros hacia mi, pugnaban a ver cual salía más, Ángela se puso entre mis piernas y besaba mis huevos poniéndolos duros y pegados a la polla, sus tetas redondas colgaban a la vez al ritmo de sus caricias, Miriam se sentó sobre mi polla dura sobre mi vientre y sus labios apenas se abrían para recibirlo, solamente su clítoris de apretaba sobre mi vena y se frotaba poniéndose duro, asomándose brillante.

Ángela acercó su culo a mi mano y esperaba que su hermana dejara asomar mi glande para lamerlo, en su movimiento de vaivén dejaba un reguero de flujo sobre mi polla. Mi mano acarició el culo de Ángela, metí los dedos bajo la tela suave, tenía el coño completamente diferente a Miriam, quise verlo enseguida y le bajé las bragas hasta las rodillas, ella se las terminó de quitar, tenía el coño con unos labios carnosos, abultados, con un clítoris que sobresalía redondo y duro deformando los labios, la piel morena, bajo la mata de vello bien delineado, marcaba todo sus labios hasta alrededor del culo, y en el centro el ano casi negro y arrugado.

Las tetas redondas que nacían desde los lados hasta que se juntaban en un canalillo profundo, con unas areolas casi negras y con los pezones que eran tan sensibles que con nada salían como dos cerezas.

Cuando le pasé la mano a lo largo de sus labios, Ángela suspiró y cuando metí un dedo en su vagina caliente pasó la pierna por encima de mi cabeza y se dejó caer justo para que mi boca alcanzara sus labios, hacía un movimiento pendular en el que yo solo ponía la lengua del tamaño adecuado, punta fina en el ano, ancha en la vagina y fina otra vez por sus labios mayores hasta el clítoris que lo rodeaba y aspiraba con la boca, ella solo se balanceaba pasando sobre mi boca desde el ano hasta el pubis, estaban frente a frente y mis manos libres les acariciaban las tetas dándole el trato adecuado a cada una o se adentraban en sus labios y masajeaban sus botones de placer.

Miriam quizá no había cabalgado así nunca, por lo que desde un paso de paseo pronto pasó al trote y luego al galope, cuando le llego su primer orgasmo, se abrazo a su hermana que juntándose apretadamente, unieron sus pechos acoplando sus cuatro tetas con los pezones duros, lo que aumentó el placer de su corrida, Ángela estaba decidida a probar mi polla y le dijo a Miriam si ella le ayudaría…

--- No lo dudes, que quieres que haga?

--- Por favor ponte crema en la mano y me la vas metiendo despacio en la vagina, quiero que se dilate lo suficiente para meterme la polla que pueda, no quisiera quedarme con las ganas de este capullo morado.

--- Estas segura de meterte este trozo de carne caliente?

--- Lo voy a intentar, y si puedo igual te animas.

--- No sé, me da miedo, me puede partir en dos.

Yo estaba mirando expectante la conversación de las hermanas a ver quien se metía mi polla, deseaba ardientemente que se animaran las dos, habría dado un imperio si lo tuviese por tener solo la mitad de lo que tenía, con 16 cm. me habría arreglado y las habría follado a las dos seguidas.

Miriam se untó las manos con crema acuosa, primero metía un dedo a Ángela que acostada boca arriba esperaba con las piernas abiertas y plegadas, con sus manos abría los labios al máximo dejando al excitado clítoris erguido en el medio de ellos, yo le lamía el culo a Miriam que abría sus piernas para recibir a mi lengua.

Cuando el dedo entraba sin problemas fue metiendo dos, ya sentía un placer que iba en aumento, al llegar a tres era como una polla normal y gemía de gusto, se tocaba el botón para sentir más goce y saborear los dedos dentro de ella, cuando entraron cuatro, ya se removía entre las sabanas y suspiraba largamente, Miriam le observaba la cara y le metía más o esperaba a que se recuperara, la vagina dilataba despacio pero iba admitiendo la mano de Miriam, cuando incluyo el dedo pulgar, las caderas de Ángela se levantaban entre buscando más y queriendo que dilatara mucho más para mi polla, la mano de Miriam fue desapareciendo, primero los dedos, luego la palma hasta la muñeca, después Ángela le dijo con una voz entrecortada que cerrara el puño, y que lo girara, la muñeca estaba dentro, ya entraba con más facilidad, lo más difícil estaba dentro, de momento sin avisar empezó a temblar, lo que asustó a Miriam, pero su hermana le rogó que no la sacara que estaba teniendo el mayor orgasmo de su vida, Miriam estuvo girando su mano dentro del coño de su hermana hasta que los músculos de la vagina se calmaron y se esfumó el orgasmo.

Miriam estaba de rodillas con su hermana, tenía las piernas abiertas por las caricias que le hacía en el culo, me escurrí entre sus piernas y puse la cabeza bajo su coño, solamente tuvo que separar un poco más las piernas y me vino todo el conjunto labial a mi boca, el clítoris que apenas se le notaba salió al quitarle la piel y dejarlo como una almendra, sin poder aguantar más, se abalanzo sobre mi polla y besándola desde el nacimiento hasta la punta brillante se corrió entre estremecimientos y convulsiones, Ángela quiso aprovechar la dilatación reciente y como su hermana tenía mi polla vertical se puso sobre ella con las piernas abiertas, y abriéndose los labios fue dejándose caer hasta notar el glande ardiendo en su entrada de la vagina, no paró hasta que la puntita estuvo dentro, Miriam la animaba y le contaba los progresos, cuando tenía medio glande, la chica suspiraba y empezaba a sudar, sus tetas se balanceaban hinchadas y duras, cuando Miriam le dijo alborozada que ya había entrado todo el glande, Ángela levanto los brazos victoriosos, pero quiso seguir, ya estaba lo peor dentro, se relajó, sus piernas fueron bajando hasta que entraron otros 10cm. más, su frente goteaba hasta sus pechos que parecían llorar, Miriam agitaba el clítoris de su hermana y eso mitigaba el dolor que producía la dilatación extrema, cuando no pudo mas, Ángela fue levantándose y poco a poco, el embolo salía del coño hasta que el anillo del glande salió haciendo un Plop!, el resto resbaló fuera después,

Miriam en vista de lo que acababa de ver quiso probar, Ángela le dilató la vagina suavemente y cuando llevaba cuatro dedos Miriam no pudo resistir más y abandonó, yo caliente como estaba le dije que no se rindiera que yo le ayudaría, me puse crema por toda la polla y tumbando a Miriam, me puse encima, entre sus piernas cupe perfectamente, me apoye con las manos en los costados de mi cuñada y dejé que Ángela, me colocara la punta de la polla en las entrada de Miriam, ella se acostó boca abajo entre las piernas de su hermana y mi polla, fue guiándola para qué entrara centrada, al sentir la punta del glande se encogió pero su hermana le animaba, fui apretando, mi polla apretaba la carne rosada de Miriam, su hermana sin pensárselo sacó la lengua y lamió el coño de su hermana y mi glande caliente, quizá fue lo inesperado de la sensación pero mi glande entro facilitado por la vagina de Miriam que no oponía casi resistencia, me decía…

--- Por favor, por favor, Quique ten cuidado que me rompes por dentro.

--- Vale, pues me salgo.

--- No, no es eso, métela más, yo aguantaré lo que pueda.

--- Si te vas a hacer daño lo dejamos, yo también tengo ganas de follarte, pero no quiero lastimarte.

--- Por favor Quique, fóllame, hace mucho que estoy deseándolo, y córrete dentro por favor.

Seguí presionando, Ángela visto el resultado siguió lamiendo mi polla junto a la vagina engrasada de su hermana, la saliva hacía su efecto pero yo creo que la sensación de Miriam que su hermana le lamiera el coño para que yo le pudiera follar era más excitante que las palabras de ánimo.

Miriam boqueaba como los peces fuera del agua pero no decía nada de que saliera por lo que seguí metiendo carne dura, por supuesto de larga no le cabria pero el problema era de gorda, que no prestaba la vagina semejante calibre.

Cuando ya llegaba casi a lo que Ángela había admitido, hizo señal de que ya tenía bastante, me beso en la boca y me abrazo, sus tetas apuntaban desde bajo hacia mí y su boca entreabierta me volvieron loco, sin mirar su dolor empecé a meter y sacar suavemente al principio y más rápido al final, note que le dolía pero cuando iba a sacarla me abrazo y tuvo un orgasmo brutal, se clavó ella misma más trozo y yo me corrí dentro de ella llenándola de leche, parecía que tenia la pelvis llena, estaba hinchada, pero fui sacándola, hasta que cuando faltaba poco, salió de golpe a la vez que un rio de leche, la cara de Ángela recibió toda la lechada entera, pero había visto en primerísimo plano la follada de su hermana con la polla más grande que podían ver.

Al estar las dos camas juntas había mucho espacio para los tres, estábamos agotados, las chicas con los coños ardiendo inflamados y mi polla roja como un pintalabios gigante.

En la sabana se veían grandes manchas húmedas, sudor, semen y flujos mezclados, decidimos darnos un baño revitalizante, nos metimos como pudimos los tres en la bañera, aunque era grande estábamos apretados, unos lavábamos a los otros y cuando salimos estábamos relucientes, salimos desnudos al salón y nos sentamos en el sofá estábamos eufóricos de alegría de haber follado juntos y ellas porque yo las hubiera follado, no lo había hecho más de una vez, estuvimos de velada hasta que como estábamos tan agotados decidieron que cambiarían las sabanas y dormiríamos los tres juntos. La noche fue tranquila, las chicas olían a gloria y su piel suave era como un bálsamo para mí, no me podía dormir, mi cuñada tampoco podía conciliar el sueño, me cogió la mano y me dijo…

--- Quique, te digo una cosa?

--- Claro Miriam.

--- Me habría gustado que me dejaras preñada, sería muy feliz sabiendo que llevaba en el vientre a un hijo tuyo, con tu hermano no creo que tenga ninguno, él está muy raro y a mí no me apetece que mi hijo sea de una persona como él.

--- Me alagas mucho, estoy emocionado, nunca pensé en la importancia de tener un hijo.

--- Sabes que me gustaría?

--- Pues no sé.

--- Me gustaría saber si alguna vez me separo de mi marido, no me juntaré con nadie más, pero sería muy dichosa que me hicieras un hijo.

Me incorporé y le di un beso en la boca que me hizo estremecer.

--- De momento no te preocupes, tanto mi hermana como yo tomamos anticonceptivos.

Creí que Ángela estaba durmiendo, pero ella me cogió la polla y descubriendo el glande lo besó y dijo casi gritando…

--- Tenemos que repetir esta folladaaaa!

La rehabilitación hacía progresos todos los días iba una hora al hospital, las chicas me trataban muy bien, con mucho interés, un día me tocó con un chico, era muy buen profesional, pero no me conocía, las chicas estaban expectantes esperando la reacción del fisiote****uta, el joven me hizo muy bien los ejercicios, trabajó hasta sudar con mi pierna, pero en un falso movimiento, se me salió la polla por el camal y le cayó sobre el brazo, el salto que dio hacia atrás fue el motivo de las risas de todos los colegas, se enfadó y le dijo a la jefa que continuara ella. La chica le siguió la broma y se me acercó, me cogió la polla con las dos manos y levantándola le dijo…

--- Mira Manuel, esta serpiente no muerde, solo pica.

La risotada fue grande hasta entre los enfermos, luego me la guardó en el pantalón.

Ya iba teniendo más seguridad en la pierna, pero aún estaba lejos de dejar la muleta, por lo que me animé y me acerqué a mi oficina en un taxi, al verme mis compañeros dejaron todo el trabajo y me abrazaron, estaban muy contentos y me preguntaron cuando volvería, yo les conté como iban mis progresos.

Entre ellos estaban Elvira y Elisa, las dos chicas más dispares de la empresa, Elisa era todo un monumento de mujer, perecía una depredadora mientras que Elvira era muy tímida y vestía muy discreta. Luego había tres chicas más y dos chicos, quedamos para cenar algún día.

Cuando llegué a casa tenía un aviso en el contestador de Elisa, que me decía que quería invitarme a cenar a su casa.

Por la tarde le llamé cuando estaba ya en su casa, me confirmó que le haría mucha ilusión que cenáramos juntos, y si no me parecía mal que estuviera Elvira también.

Quedamos para el fin de semana siguiente, Elisa era una mujer 10, tenía todo lo mejor que se pueda desear, una cara, un tipo, un cuerpo, altura, pelo, culo, piernas, todo. Además sabía lo que era y sabía lucirlo, le gustaba que los hombres le miraran y se follaba todo lo que estaba a su alcance. Elvira era todo lo contrario, no es que estuviera mal, pero como vestía tan discreta, siempre con ropas anchas, colores oscuros, pelo lacio y no se pintaba jamás, se follaba todo lo que estaba a su alcance fuera hombre o mujer.

Cuando llegué a su casa Elisa me abrazó como nadie lo había hecho en la empresa, me besó en la boca, me dijo que la perdonara por no haberle hecho casi caso en el trabajo, me hizo pasar al salón, allí estaba con cara alegre Elvira, también me abrazó y me dijo que tenía muchas ganas de estar conmigo, que era una persona que le hacía sentir algo muy especial, las dos mujeres olían maravillosamente, me gustó como me abrazaron, era un abrazo sincero, no de compromiso como se suele hacer siempre, las dos me estrecharon contra ellas, la sensación fue diferente pues mientras Elisa me apretaba contra ella y sus tetas, Elvira me estrechaba notando sus tetas cálidas sueltas bajo su leve ropa.

Me hicieron muchas preguntas sobre mi salud y mi vida, como la iba llevando, en un momento de complicidad entre los tres me preguntaron cómo llevaba la desgracia de mi polla, les dije riendo que solo ellas eran por ahora las beneficiarias de mi falo.

Después de una buena cena que habían encargado, nos sentamos en una alfombra grande en medio del salón entre unos cojines que bajaron del sofá, las chicas vestían cada una en su estilo pero con ropa cómoda y suelta, Elisa con una blusa escotada y falda y Elvira con un suéter súper ancho y una falda pantalón. Se descalzaron sobre la alfombra, yo con las dificultades propias de mis lesiones también me acomodé, estuvimos recordando tiempos pasados e inevitablemente salió el tema de la apuesta, cuando me vieron el reloj puesto.

También salió la visita de Elvira con su original idea de ganarse a Elisa.

Les pregunté si había surtido efecto y me dijeron al unísono que Siiii!, en efecto eran amantes aunque cada una tenía libertad para ir con quien quisiera, Elisa solo follaba con hombres y con Elvira, ésta con todos, era bisexual pero su amor era Elisa.

Elisa con las piernas cruzadas y la falda medio subida me dijo que tenía una espinita clavada, desde que le hice perder la apuesta siempre ha estado obsesionada en follar conmigo de verdad, y más cuando Elvira le había demostrado que ella había podido.

Yo me encogí de hombros y le dije que no era culpa mía, que si Elvira había podido, ella también lo podría hacer, como diciéndole que Elvira era más mujer que ella.

Ella lo captó enseguida y me dijo que aquella vez la había sorprendido y que no le volvería a pasar.

Elisa se levantó un poco la falda entre sus piernas cruzadas, lo suficiente para que viera que no llevaba bragas, su coño estaba depilado totalmente como siempre, como estaba con las piernas separadas sus labios estaban abiertos y enseñaba un clítoris rosado y erecto, al mirarme se mordía el labio inferior y pasaba la lengua por la boca entreabierta, la mano se puso bajo la teta derecha y se la apretó cogiéndose el pezón con dos dedos.

Elvira se puso detrás de ella y cogiéndole la blusa, la estiró por encima de su cabeza y dejó a Elisa con un sujetador de tul trasparente que dejaba ver sus pezones con la areola como galletas y el pezón como cerezas, se echo hacia atrás y se acostó sobre la alfombra, la falda se le subió hasta la cintura y sus muslos se descubrieron hasta que se juntaban y el pubis los unía con una raja brillante.

Elvira se quitó por encima de la cabeza el suéter gigante y apareció como siempre con las tetas sueltas con los pezones separados y que le nacían desde las axilas hasta el canalillo, luego despacio, sin prisa se quitó la falda pantalón y se quedó completamente desnuda, su piel parecía nieve con lo que se marcaban más los rasgos, se inclino sobre Elisa y le soltó la falda y se la sacó por los pies, el coño de Elisa era perfecto, unos labios esculpidos, sin ningún defecto, Elvira se inclinó sobre ellos y separándolos aplicó la lengua mojándolos y absorbiendo entre las rugosidades del coño, la diosa se dejaba querer, estaba con los brazos abiertos y las piernas separadas recibiendo la comida de coño de Elvira,.

A mí personalmente me gustaba más Elvira aunque no era tan perfecta, pero era más natural, por eso cuando se acercó a mi mientras le iba lamiendo a Elisa, le pasé la mano por las nalgas y el dedo entre ellas, la chica lo agradeció ofreciéndome su culo abriendo las piernas, de paso su sexo enseñaba la entrada de su vagina, estaba dilatada de tanto meter objetos demasiado grandes, mi mano fue directamente a los labios *******, deformados por los excesos y metí tres dedos a la vez, como estaba mojada por la comida que estaba dando, no le fue incómodo notar el coño invadido por una mano casi entera, mis dedos tocaban los pliegues de su vagina y mi polla empezó a elevar la cabeza imaginando que seguramente se la iba a meter aunque le doliera.

Elisa se deslizó hacia mí, me soltó el cinturón y estiró el pantalón hasta sacarlo, la polla asomaba por el camal del bóxer como 10 cm. la atrapó con la mano y cogiendo la cintura bajó el calzoncillo hasta los pies, con la mano levantó la polla y se la acerco a la boca, el capullo se mostró brillante, las manos abarcaban todo el tronco y lo agitaba para que se pusiera duro, Elvira sacó de un cajón un consolador gigante que simulaba perfectamente un falo de 22 cm., le repartió crema por todo su cuerpo y se lo fue metiendo a Elisa para dilatarle la vagina.

Elisa se estremeció cuando noto de momento que un aparato tan grande entraba en su vagina, cuando se atemperó y ya no estaba frio se relajó y fue dejando que entrara bajo la presión de Elvira, cuando ya tenía la polla dura, me puse detrás de Elvira y quise premiarla por su interés por mi polla, separé sus nalgas y la pasé por la raja de su culo, restregándola y calentando su ano, cuando me notó separó las piernas y con la mano entre ellas me guió la polla hasta su vagina, parecía una ventosa, sus labios pegados a mi glande y sus jugos remojando la piel, con un leve empujón la punta estaba dentro y con un poco más de presión se había metido el glande.

Me fui girando para que Elisa viera que ya estaba la cabeza dentro, ella soplaba con el consolador por lo que le dio rabia que ella no pudiera, le quitó el consolador a Elvira, se lo fue metiendo a la vez que lo rodaba para que entrara antes.

Cuando quiso meter el consolador dentro, Elvira ya tenía mi polla hasta el cuello del útero, yo notaba como hacía tope, imagino que Elvira lo notaria más y aunque dilatara no quería lastimarla, Elisa nos veía y se desesperaba, ver a Elvira empalada tan fácilmente y ella le venía grande una polla de 22 cm. Elvira aunque la tenía clavada tampoco estaba sobrada, pues no se movía, estaba expectante de mis deseos, no se atrevía a moverse pues la polla estaba hasta la cintura por dentro yo tenía sus tetas entre mis manos y me entretenía con ellas, Elisa con el consolador quería que su coño cupiera todo de momento, no comprendía que Elvira llevaba mucho tiempo metiéndose toda clase de artículos grandes desde verduras a botellas.

Cuando vio que su amiga y compañera estaba llena de carne, quiso probar a meterse la mía, se puso a cuatro patas y debidamente lubricada me dijo…

--- Bien Quique, ya puedes metérmela, estoy segura que esta vez me cabrá toda, ya estoy dilatada.

--- Estás segura? No tienes porque sufrir, cada uno es como es, a mi me gustaría tenerla más pequeña.

--- No te preocupes, tú métela hasta que quepa.

El agujero de la vagina parecía estar engrasado como una máquina, apoyé la polla en la entrada y fui presionando, al principio la punta entró bien, Elisa se volvía ufana y me animaba…

--- Sigue, que ya está dentro.

Pero cuando el glande se abrió paso, Elisa dejaba de jalearme y empezó a soplar, el anillo del glande entró con dificultad y cuando hizo un ruido seco, Elisa ya se sintió aliviada pero el glande seguía hacia dentro y el tronco detrás de él y la iba llenando, estaba apurada pero no quería ceder y aguantaba sin respirar, yo tensaba el glande de vez en cuando y ella acusaba el hinchazón dando una encogida.

Tenía bien cogida a Elisa por las caderas y no se podía mover, mi polla recta a su vagina y centímetro a centímetro entrando, Elisa apoyaba la cabeza en el suelo o la levantaba violentamente, ya no podía aguantar tener semejante trozo de carne ardiente, pero su empeño la hacía aguantar, pensaba que siempre podría caber un poco más, Elvira la ayudaba guiándole la polla hacia dentro, le acariciaba el clítoris y le chupaba las tetas para que olvidara un poco la prueba que estaba sufriendo.

Cuando ya faltaba poco para que llegara a la medida que se había metido a Elvira, Elisa dijo…

--- Vale Quique, ya está dentro, no quiero más, fóllame fuerte ahora.

Le separé las piernas más aún y la atraje hacia mí, me apreté contra ella y le forcé la entrada un poco más, la sacaba otro poco, fui cogiendo velocidad, Elisa lloraba y gemía…

--- Quique córrete por favor, y sácala rápido.

Cuando ya estaba viniéndome la corrida, se me adelantó el orgasmo de Elisa, se cayó de bruces sobre la alfombra, casi me arrastró, con lo que me podría haberme hecho daño además de la consecuencia que podría haber tenido ella, la polla se salió de golpe y Elisa se quedo casi desmayada por el orgasmo tan violento y por la salida tan violenta de mi tranca.

Sin pensármelo dos veces busque el coño de Elvira y enterré mi polla, que con unos cuantos empujones se metió hasta dentro ella, al no esperarme sintió como se llenaba de golpe y era follada rápidamente con lo que experimentó un orgasmo inesperado que aguanto no sin esfuerzo, hasta que me corrí dentro llenándola de leche, me abracé a ella por la espalda, le cogí las tetas y estuve dentro de ella hasta que mi polla volvió a su tamaño “normal” la alfombra parecía un campo de batalla, el consolador olvidado y manchas de semen por doquier.

Cuando nos recuperamos Elvira fue en auxilio de Elisa y la abrazó, los dos le dijimos que había sido muy valiente y que se había portado como una súper coño.

Nos despedimos después de ducharnos y arreglarnos y prometimos no contar esta cena.

Cuando me acosté en mi cama, solo quería que dormir, en efecto me levanté tarde, ya más descasado salí a comer fuera, me di el gran banquete, después fui a casa con la sana intención de hacer una siesta mortal.

Ya estaba entre dos sueños cuando sonó el teléfono, era Susana, la directora del banco de semen del hospital, primero me preguntó como estaba, había llamado al hospital y le habían dado mi teléfono, después se interesó por mi movilidad y si podría salir a cenar con ella, tenía que proponerme un asunto, le dije que sí, quedamos para el día siguiente, fui a su casa, me estaba esperando vestida de calle, me desconcertó un poco pues pensé que la cena sería en su casa, me cogió del brazo y me acompaño al ascensor, según íbamos hablando me explicó que no quería decírmelo por teléfono, pero había quedado con su hija Chelo en cenar en su casa.

No me pareció mal, salimos desde el garaje con su coche, conducía ágilmente y después de callejear un poco salimos de la ciudad hacia una urbanización de cierto nivel, en la puerta de un chalet tocó el pito y una puerta se abrió al momento, el jardín bien cuidado nos condujo a un garaje que abrió su puerta plegable, entramos a la casa por una puerta interior, nos recibió Chelo la hija de Susana, yo ya tenía el gusto de conocerla y ella también a mí, por lo que nos dimos dos besos en las mejillas, como ya sabrán la chica era totalmente distinta a su madre, estaba lisa como una puerta, con poco culo y nada de teta, los muslos delgaditos aunque era bonita de cara. Nos invitó a pasar al salón y nos dijo que la cena ya estaba preparada.

Con la cena me estuvieron explicando cómo funciona un banco de semen, pero ella quería probar un sistema rápido, para casos específicos, de inseminación con problemas de semen con pocos espermatozoides.

También me contaron que Chelo trabajaba en el banco de semen en la administración, era soltera y vivía bastante bien gracias al empleo que le había proporcionado su madre, su padre se dedicaba a la representación de una farmacéutica.

Cuando terminamos de cenar estuvimos tomando café en el salón, Chelo y yo nos sentamos en el sofá y Susana frente a nosotros.

La conversación derivó a lo ideal que sería yo para la inseminación, pues con mi polla, sobre todo la cantidad y la calidad de mi semen, sería muy productivo.

Susana que iba vestida con un traje estampado que se abría por detrás con una serie de botones, era corto, sobre la rodilla, zapatos de tacón altísimos, estaba maquillada con mucho gusto y sus labios rojos le daban a su cara un aspecto muy sensual.

Chelo, vestía una camisa casi trasparente con dos bolsillos y pantalón campana, bajo no llevaba nada por supuesto pues no tenía nada de pecho, solo dos pezones negros, que los escondía con los dos bolsillos, se marcaban enseñando sus puntas.

Cuando estábamos hablando de Susana, nos explicó que había comentado con su hija su problema, y que le había convencido al enseñarle unas imágines que le borraron toda duda.

Su problema es que su marido tenía una mini polla, no llegaba a los 10 cm. por lo que las relaciones sexuales eran muy difíciles, Susana había sufrido desde hace muchos años la falta de polla y encima tenía que fingir, cuando follaban haciendo y gritando como si la fuera a reventar.

Chelo me confirmó que una vez que sus padres estaban en la habitación oyó gritos, preocupada se asomó un poco y vio como su madre le estaba chupando la pollita a su padre como si fuera un purito, con dos dedos, y después su padre se separó, con lo cual se la vio bien iluminada y la metió en el coño de su madre apenas dos dedos.

Susana se sentó a mi lado y mirando seriamente me dijo…

--- Quique necesito imperiosamente que me metas esa maravilla de polla, tengo el coño mojado desde que te conocí en el hospital, no he tenido un polvo verdadero desde hace muchos años, el día que mandé a Chelo al hospital era para que te viera y que comprobara lo que le había contado, está dispuesta en ayudarme, sobre todo cuando te conoció, eres muy buen chico y la polla también le impresionó.

Chelo se levantó y se puso detrás de su madre y le despasó el vestido por detrás, cuando el escote iba separándose, podía adivinar las dos tetas que tenía, tenía por ella y por su hija, sería de una talla 100, le sacó las mangas por delante, dejó al descubierto las dos tetas redondas y hinchadas embutidas en un sujetador de encaje azul marino, los pezones se marcaban como dos sombras y por las puntas que sobresalían.

Chelo me preguntó si me gustaba lo que veía, me encantó y al levantarse Susana el vestido se soltó hasta el suelo, las braguitas que llevaba eran como un culote, y enseñaban todas las nalgas, tenía unas piernas bien torneadas y los zapatos las realzaban, se acercó a mí y me puso las tetas delante de la cara, el encaje del sujetador rozaba mi nariz, Chelo le soltó los cierres y saltó sobre mi cara dejando las dos tetas sobre mis mejillas, mi nariz dentro del canalillo, con las manos apresé las dos tetas desde los lados y hundí más la cara entre ellos, olían a perfume suave y a carne de hembra, Chelo cogió mi mano y la puso al lado de la cadera de su madre sobre las bragas, luego la otra, yo solo tuve que estirar hacia abajo para que su ombligo se pegara a mi boca y su leve vientre me rozara el pecho, de su sexo subía un olor especial, tibio y embriagador, rodee mis manos por sus nalgas y la atraje hacia mí, su pubis depilado me presionaba mi pecho, estuve chupando sus tetas hasta que ya tenía los pezones hinchados y duros, le lamí bajo sus pechos que caían un poco por la gravedad, estaba salado pero olían sensuales.

Chelo se agacho entre su madre y yo, me soltó el cinturón y me bajó la cremallera, ya sabía lo que se iba a encontrar, mi polla estaba semidura estirada hacia arriba cruzada hacia la izquierda sobre mi pierna, solo tuvo que levantar la goma de mi bóxer cuando asomó la cabeza llorosa de liquido pre seminal, Chelo lo cogió suavemente y lo estiró haciendo un gesto de aprobación, aunque pensó que una cosa era un mini pene y otra una maxi polla, pensaba en su madre, era el mayor deseo de su vida pero le iba a costar realizarlo.

Cuando me levanté a la altura de Susana mi polla iba rozando desde sus rodillas hasta su entrepierna, el pubis estaba pegado a él y separó las piernas un poco para sentirlo, lo pasé bajo sus labios y le salía por detrás un poco, Chelo cuando vio mi glande saliendo entre las nalgas, apretó su cara en las carnes blancas de su madre y metió la punta del glande entre sus labios, pronto su madre notó el cambio, pues el tronco se fue desarrollando entre sus labios separándolos, Susana se deslizaba por encima de mi polla poniéndola dura y rozándola con su clítoris, su hija pasaba la mano bajo mi polla entre las piernas de su madre, me cogió los huevos acariciándolos, la polla crecía por momentos.

Hicieron que me tumbara en el sofá y Susana me cogió la polla, hasta ahora no la tenía a su disposición y le bajó el glande moviéndola son suavidad, Chelo la pasaba la mano por entre sus nalgas y le acariciaba la vagina.

A mí Chelo me cayó bien desde el primer día, la mamada que me había hecho y la cubana sin tetas me sorprendió, ahora estaba a mi lado ocupada en darle a su madre una alegría, por eso cuando metí la mano bajo la camisa de Chelo y le pellizque un pezón dio un respingo, no esperaba nada para ella, aquí la artista principal era su madre, a mi en cambio me gustaba Chelo, su madre se afanaba por ponérmela dura al máximo para probar a metérsela en el coño, pero para eso hacía falta algo más que voluntad.

Chelo cuando notó como me empeñaba en poner duros sus mini pezones, se quitó la camisa y dejó que sus tetas imaginarias cayeran sobre mi boca, tetas no habían pero pezones si y salían muy sensibles y duros como garbanzos.

Busqué el cierre de la falda y lo solté, cayó de un golpe y la chica se sacó las piernas de la falda pantalón, llevaba unas braguitas muy delgadas en sus estrechas caderas, no costó mucho quitárselas y pasar la mano entre el arco de sus piernas con el dedo abriendo los labios hasta tocar el clítoris abultado, era curioso, tan poca carne y un botón tan hinchado, le toque un poco la pierna indicándole que la subiera al sofá por encima de mi boca, Chelo lo comprendió enseguida y se sentó prácticamente sobre mi boca, la lengua le recorrió sus labios de norte a sur y en el botón se detenía y relamía aspirando con los labios y mordiéndolo con los dientes a la vez que lo lamía con la lengua, la chica se apretaba mas a mí y dejaba a su madre un poco de lado. La polla Susana me la tenía roja de tanto pajearla, por lo que sacó su arma secreta, un especulo que le había pedido a una amiga ginecóloga para abrir la vagina en las exploraciones, se tumbó en el sofá cuando me levanté y abriendo las piernas la dijo a Chelo que untara con una crema que le había dado su amiga y que fuera dilatando su vagina.

La chica solicita se colocó entre las piernas de su madre y metiéndole el aparato engrasado lo fue abriendo hasta que su madre le dijo basta, respiró profundamente y al minuto le dijo que siguiera, Chelo estaba atenta de ir abriendo el aparato, yo poniéndome detrás le pasé la polla entre sus muslos hasta sus nalgas, nada más sentirlo abrió sus piernas y me cobije entre sus labios, la vagina mojaba mi glande, yo empujaba suavemente intentando entrar, cada vez se abría más de piernas y mi polla pasaba hacia delante hasta sus labios mayores y retrocedía calentando el clítoris a cada pasada.

En el coño de Susana ya se podía meter la mano, ella suspiraba, se veía al fondo el cuello del útero, parecía un pez boqueando fuera del agua, pensé que pronto tendría mucho para beber, seguro que se atragantaba.

Chelo hacía bien el trabajo, poco a poco el coño de su madre se ensanchaba hasta lo impensable, por curiosidad metió dos dedos, pero cabía mucho más, hasta que metió su delgada mano y le entró hasta la muñeca, Susana le preguntaba sofocada…

--- Chelo cariño, como está ya, puede caber?

--- Un poco más mamá, ya falta poco, te va a llenar del todo.

--- Ya tengo ganas de tener esa polla dentro, siempre pensaré con ella cuando esté follando.

Chelo por un momento tuvo que dejar el aparato y apoyándose en los muslos abiertos de su madre recibir un orgasmo de lo más excitante que había tenido nunca, a ella también le gustaría recibir mi polla, lastima del tamaño.

Cuando parecía que el coño de Susana se iba a desgarrar, Chelo paró y le dijo a su madre…

--- Mamá ya tienes muy abierto el coño, probamos ya?

--- Como tú veas, ya no aguanto mucho más.

Susana estaba expectante con su coño dilatado al máximo, mi polla dura después de sacarla de entre las piernas de Chelo.

Me acerque a Susana, le dije a su hija que engrasara mi polla y el coño de su madre, lo hizo al instante, mi miembro parecía un brazo recién salido de un cubo de grasa y su coño apenas se veía bajo la capa de crema.

Susana estaba con las piernas abiertas, las tetas pegadas a su pecho separadas a cada lado y sus labios separados enrojecidos esperaban el gran regalo.

Chelo estaba atenta a mi polla y cuando la iba a meter en el coño materno quiso que estuviera al máximo por lo que lo guió hacia su boca y me lo chupó todo, especialmente el glande.

Ya estaba morado de tanta ****** acumulada cuando lo encaró hacia el agujero de la vagina, presioné un poco y de momento se metió casi todo el glande, yo me sorprendí por el éxito del aparato, pero cuando intenté meter más, Susana ya suspiraba y respiraba entrecortada.

Entre sus tetas empezaron a aparecer gotas de sudor, yo seguía intentándolo y el coño se resistía, después de intentarlo varias veces Susana estaba a punto de desistir y conformarse con la mini polla, di un empujón y pude meter el glande, Susana chilló, pero ya estaba dentro, pero la alegría duró poco pues estaba atascado no entraba más y lo peor tampoco salía, yo empujaba pero la polla se llevaba los labios hacia dentro pero no entraba nada, cuando Susana ya se quejaba mucho Chelo, cogió una botella de aceite corporal y nos roció la polla y el coño, fue milagroso, al siguiente empujón la polla se metió más de 5 cm. y al siguiente otros 5, con lo que Susana ya estaba llena de carne y notaba como tocaba el cuello del útero, me dijo que la follara enseguida, obedecí y la fui metiendo y sacando despacio, mientras Chelo estaba a mi lado y me acariciaba los huevos y el clítoris a su madre, yo acerque las manos a sus tetas y cogiendo los pezones las levante hacia arriba, mis movimientos fueron más rápidos y Susana gritó…

--- Quique, Chelo, que maravilla, me voy a correr, que polla más grande, ha valido la pena, me corro, me corro ya.

Sus manos y piernas hacían movimientos espasmódicos y ponía los ojos en blanco, se pellizcaba las tetas y se frotaba el clítoris desesperadamente, después se calmó hasta notar que yo seguía empujando y mi polla palpitaba como nunca, cuando quiso darse cuenta notó un chorro a presión de leche que llenaron lo poco que quedaba de vagina y el cuello del útero parecía una fuente aspirando tanto semen.

Cuando la saqué, Chelo la estaba esperando y se la metió en la boca hasta limpiarla con esmero.

Me gustó como la hija se había sacrificado por su madre, yo habría preferido metérsela a Chelo y ella lo sabía también, le dije que no me quería ir sin probar el aparato con ella, su madre estaba casi desmayada con el coño expulsando un reguero de leche entre sus muslos, desnuda y con las piernas abiertas.

Me cogió de la mano y me llevó a su cama, yo cogí el aparato y el aceite y nos tumbamos en la cama, sus pezones me atraían locamente, no hacía falta las tetas, eran tan agradecidos que con leve beso se ponían rabiosos, me comí su coño un rato y mientras ella me comía la polla a mi le coloque el aparato y fui abriendo poco a poco, cuando se veía el útero metí la lengua todo lo que podía lamiendo los pliegues de su vagina, no quise forzarla mucho, ya cabía la mano cuando lo quité, ella aguantaba a gusto el tormento, sabía que tendría recompensa, cuando estuvo libre del aparato me tumbé en la cama Chelo se subió encima de mi polla con las piernas a los lados de mis caderas, se fue bajando hasta que su vagina se apoyo sobre mi obelisco, al abrazar sus labios mi glande se paró y suspiró, empezó a bajar y poco a poco entró la mitad del glande ya no pasaba de ahí, pero con la botella rocié de aceite de niños y la punta se deslizó dentro, no dejé de mojar con aceite hasta que se metió más de 5 cm., Chelo estaba encantada apenas le dolía y tenía la polla más grande dentro, le daba un placer indescriptible, me abrazó del cuello y se apretó a mí, todavía le entró algún centímetro más y se corrió violentamente, le pregunté…

--- Chelo me encantas, eres una chica excepcional, me has hecho muy feliz, donde quieres que me corra?

--- Gracia Quique a mí también me ha gustado follar contigo, córrete dentro de mí, mañana me tomaré la píldora del día siguiente.

Desde la puerta de la habitación de Chelo se oyó…

--- Vaya con la juventud, yo hecha polvo y vosotros habéis follado a gusto y sin problemas, yo no me quejo, he follado con la mejor polla.

Nos sentamos en el sofá después de cubrir con una sabana el asiento, estaba mojado de semen y jugos vaginales.

Susana me contó su proyecto, era que para las mujeres que querían quedarse preñadas, había pensado hacer con una camilla y una cortinilla donde la mujer estaría tapada hasta la cintura, en ningún momento nos veríamos, de todas formas iría con un antifaz, la pareja de la mujer la calentaría, les dejaríamos intimar tranquilos, cuando se fuera a correr entrabas tú y le aplicabas la polla en el coño y la llenabas de leche.

--- Que os parece la idea?

--- Está bien, si se avienen a que le meta la polla yo.

--- No, si no se la meterás, no le cabria, solamente le enchufarás la polla metiéndole la leche a presión, con la cantidad de bichitos que tienes seguro que se queda preñada y con muy pocos gastos, y barato para la mujer.

Quedamos para madurar la idea más adelante, me dieron dos besos y me fui a casa pensando lo buena hija que era Chelo.

Mi gran desgracia… es mi polla. Continuación(5)

La rutina de la rehabilitación, era compensada por la evidencia de mi mejoría, todos ellos eran unos grandes profesionales.

Ya casi andaba sin muleta, solo la cogía para salir a la calle, cuando llegué a casa después de mi sesión en el hospital, recibí una llamada de mis compañeros del trabajo, eran los dos chicos, no me habían visto desde el accidente, tenía ganas de verlos y que me contaran todo lo que había pasado en mi ausencia, me propusieron ir a tomar unas copas, por supuesto que acepté, pasaron a por mí, estuvimos recorriendo varios bares y tomamos de todo, empezamos con bebidas suaves hasta ir subiendo mucho el listón.

En uno de los bares, cuando ya estábamos algo tocados, nos encontramos a las tres compañeras de la oficina, estaban también de copas y lo llevaban más o menos igual que nosotros, decidimos seguir la noche juntos, cuando estábamos más que bebidos una chica preguntó...

--- Por qué no seguimos la noche en casa de Quique?

La respuesta fue unánime, al rato estábamos en mi casa, yo como no esperaba visitas y menos de tanta gente, no estaba preparado para una fiesta así, pero ellas al pasar por una tienda de 24 h. les di dinero, compraron bebidas y algo de picar, pronto se repartieron por los sillones y sofá, se llenó la mesa de botellas, hielo y vasos, los chicos sirvieron rápidamente a cada uno lo que le apetecía, la primera ronda desapareció de los vasos al momento, se repitió el relleno de vasos y la alegría reinaba en mi casa, parecía una pandilla de borrachos, las chicas se lanzaron, alguna se quitó la ropa quedándose en sujetador y bragas, otra hasta el sujetador, las tetas se movían sueltas mientras que nosotros no acertábamos a agarrar ninguna, en un momento de relax, se reunieron la chicas y se estuvieron diciendo algo en secreto, la reacción se vio enseguida, se abalanzaron sobre mí, me bajaron los pantalones primero y el bóxer después, se habían enterado pero uno de los chicos del tamaño de polla que tenía yo, y querían como poco vérmela, cuando la tuvieron cerca se quedaron unos segundos como hechizadas, pero pronto se lanzaron sobre ella e intentaron ser las primeras en acariciarla, una la pasaba la mano sobre ella, otra la sopesaba y la más atrevida le despejaba el capullo, los sujetadores y bragas que quedaban puestos desaparecieron y pronto estaban desnudas, los chicos se animaron y se unieron a la fiesta, mientras ellas estaban ocupadas con mi polla, ellos magreaban a las chicas y les metían mano por donde podían, las pollas de ellos también salieron a escena y alguna chica que no podía atender a la mía se ocupaba de las de los chicos, les mamaron las pollas y no tardaron nada en meterlas en caliente, a mi me la pajeaban y la lamían sin compasión, era una locura, quisieron hacer un concurso, se pusieron las tres apoyadas en el asiento del sofá con el culo frente a nosotros, tenían que adivinar qué mano las tocaban, era muy divertido pues casi nadie lo hacía, ni tenían interés de adivinarlo, por lo que estuvimos un buen rato tocando sus coños abiertos y sus culos rellenos, yo me apoye sobre una chica, en esos momentos me era igual quién era, le puse la polla entre las piernas pegada a sus nalgas, ella separó las piernas y me cogió la polla por delante, a mi lado mi compañero se la metía en el coño follándola y el otro intentaba sin éxito metérsela por el culo,

Todo eran risas, suspiros y gemidos, yo no estaba muy pendiente de nadie, de vez en cuando nos cambiábamos y las pollas iban de coño en coño, pero hubo un momento cuando más caldeada estaba la reunión, que un chico consiguió meterla en el culo de una chica, esta estaba con el culo levantado, él se la metió directa, ella chilló pero inmediatamente dijo…

--- Huuuum, ya era hora que alguien me la metiera en el culoooo!.

La escena era ideal, la chica ofreciendo su culo y el agachado sobre ella, se le veía solo sus huevos pegados a sus nalgas y su culo también abierto.

Fue algo insospechado, el chico que estaba dentro de la otra chica la sacó y mojada como estaba su polla de jugos del coño, se puso pegado al compañero y se la metió por el culo, el se paró en seco, pero cuando notó los huevos del compañero junto a los suyos se volvió y le dio un beso en la boca, nos quedamos helados, pero la fiebre que nos salía de los sexos pasaron por alto el detalle y seguimos con lo nuestro, los dos compañeros sin sacarse la polla dejaron a la chica y se fueron a otra habitación.

Nadie los echó en falta, las tres se lanzaron sobre mí y me tuve que multiplicar metiendo dedos, boca y polla donde podía.

Entonces me fijé en mis compañeras, Pili era la más inquieta, siempre estaba en marcha, desde que entré en la oficina me fijé en ella, tiene un escote muy atractivo, además de cantidad le salen las tetas por arriba, me intrigaba el que no se le veía canalillo, por lo que cuando la vi sin sujetador, lo comprendí todo, tiene unas tetas grandes una talla 100 pero las tiene un poco caídas por lo que cuando se las sube el sujetador, le hace un escote bonito, sin sujetador tiene mucho morbo, pues aunque le caen las tetas, le bambolean con cada movimiento, con los pezones tan grandes que tiene, es todo un espectáculo, son muy sensibles y creo que se le ponen duros nada más sentir que están libres, era la que gritó cuando el compañero le metió la polla en el culo.

Otra compañera era Emilia, muy morena, pelo rizado, ensortijado diría yo, ojos oscuros y labios carnosos y grandes, siempre se los pintaba rojos fuego, era preciosa, las tetas no muy grandes pero tenía las caderas anchas y siempre llevaba faldas, tiene el pubis carnoso y los labios rosa oscuros, no se depila, el vello negro brillante rizado le sale por las bragas escuetas, tiene pelo alrededor de los labios vaginales hasta el ano, ah! Y los pezones también negros, con algún pelillo que le hace diferente, más salvaje.

Carmen era la otra compañera, era delgada, alta, rubia con melena lacia por los hombros, casi siempre vestía pantalones estrechos, a mi me gustaba mucho cuando llevaba legins, estrechos y elásticos, marcaba sus caderas, sus nalgas y sobre todo su coño que se calcaba señalando los labios carnosos y su clítoris, siempre pensé que usaba tanga, pero me equivocaba, nunca llevaba bragas, y lo que marcaba el pantalón era lo que tenía, la cintura estrecha y el cuerpo también delgado con una tetitas pequeñas pero puntiagudas, sus prioridades eran montar las pollas sin metérselas, tenía al clítoris hipersensible y disfrutaba frotarlo con cualquier cosa sobre todo con una polla, y más como la mía, creo que era la que más se alegró de tenerla a su disposición.

Yo era el único objetivo al autoexcluirse mis compañeros, dándose por el culo en la otra habitación.

Las chicas se lanzaron sobre mí, cada una con sus apetencias, Carmen por supuesto fue la que me montó cabalgando a lo largo de mi polla, sus labios tenían la maestría de colocarse a los lados de mi polla cubriéndola casi toda, el clítoris me peinaba a lo largo desde los huevos hasta el glande, notaba como se paseaba tranquilamente saltando sobre cada vena y pliegue.

Las tetas era pequeñas pero estaban mirando al cielo y tersas y duras, los pezones separados y puntiagudos, era un placer apretarlos y amasarlos juntos o por separado, no hacía falta acariciar el clítoris, pues tenía completo dominio de él y lo pasaba por donde le daba más gusto, me estuvo cabalgando hasta que tuvo dos orgasmos.

Las otras dos compañeras… Pili se sentó sobre mi cara, le estuve lamiendo el coño, se lo puse rojo de tanto repasar sus pliegues y labios, pero cuando reaccionó de verdad fue cuando le metí la punta de la lengua en el culo, creí que me habría rechazo, pero al revés, se abrió el esfínter, era muy suave y sensible, nada más tocarlo con la lengua palpitaba y se abría como una flor, las tetas me caían sobre mis manos, me las llenaban, los pezones de salían entre mis dedos.

Emilia estaba a mi lado, estaba lamiendo el glande cuando Carmen le dejaba salir bajo sus labios, arrodillada a mi lado dejaba los labios a mi alcance y era una gozada rebuscar entre su melena donde estaban sus labios, el clítoris y la vagina, sabía que un poco mas de pelo rizado y encontraría el negro agujero arrugado entre sus nalgas, mis dedos se perdieron en la maraña negra y rizada, parece que le producía un placer especial notar el pelo sobre su piel, porque no tardó en correrse, me empapó la mano de flujo que se quedaba pegado entre su melena, el siguiente lo tuvo al notar como mi dedo entraba hasta dentro en su culo, se empeñó en seguir lamiendo mi polla cuando salía de entre los labios de Carmen, estaba toda mojada de jugo del coño de Carmen, pero no le importaba, solo esperaba estar allí cuando me corriera yo, para acelerar la eyaculación, Emilia le lamió a Carmen el botón hipersensible y empezó a moverse rápido sobre la polla engrasada, después de correrse, se levantó y Emilia me cogió la polla y lamiendo el glande no paró hasta llenarse la boca de leche caliente, le salía el sobrante por sus labios rojo fuego y pasando la mano por la polla volcánica, repartió toda la espuma entre su vello negro.

La polla me ardía después de la cabalgada de Carmen, y aunque me había corrido tenía los huevos duros y llenos, Pili como tenía el culo dilatado y mojado se sentó sobre mi polla y se la puso entre los labios resbalando hasta llegar a su culo, suspiró cuando notó el glande caliente en su ano áspero, Carmen y Emilia, colaboraban a su lado meneando la polla de arriba abajo, poniéndola cada vez más dura, las nalgas de Pili se acoplaban para que mi polla entrara lo más posible, estaba bastante dilatado y frente a mi polla ya no se veía el ano, se iba metiendo parte de la nalga hacia dentro con la polla, Carmen se las separaba para que no impidieran el roce, Pili movía las caderas cadenciosamente y pronto entró la punta, Pili cogió aire en sus pulmones y lo retuvo hasta sentir que todo el glande había entrado, Emilia engrasaba con crema el tronco para que siguiera resbalando hacia dentro, solo pudo ser unos 5 cm. pero cuando mi polla empezó a refrescar por dentro el recto de Pili con una corrida fenomenal, aún entraron otros 2 cm. Pili respiró aliviada cuando se corrió y se levantó sacándose la barra que la tenía empalada.

Cuando las chicas habían recibido varios orgasmos de mi parte y de alguna boca y mano femenina, nos dejamos caer en el sofá, al poco salieron los compañeros cogidos por la cintura y con las pollas colgando, se sentaron en el suelo frente a nosotros, nos dijeron…

--- Perdonad, pero hemos descubierto que nos gustábamos sin saberlo hasta ahora, somos bisexuales aunque un poco más gay, cuando vemos un culo de tío nos perdemos, gracias a vosotros nos hemos descubierto, tan cerca y sin habernos dado cuenta.

--- Tranquilos, por mi no hay problema, es cosa vuestra.

--- Cuando te vi la polla en el gimnasio no sé cómo pude contenerme, y casi no pude mantener el secreto aunque algo me salió. Jajaja.

Dando bandazos fueron buscando sus prendas respectivamente y se marcharon, cuando salían una de las chicas me dijo…

--- Lástima que Elisa y Elvira no estuvieran aquí también, les abría gustado tu polla.

Yo le sonreí y le dije adiós con la mano.

Mi gran desgracia… es mi polla. Continuación (6)

Un día que salí pronto de la rehabilitación, compré enfrente un gran ramo de flores y dos botellas de champagne, volví a entrar y subí a la planta donde estuve yo, las enfermeras que estaban de turno saltaban de alegría al verme, el ramo les encantó y las botellas prometieron compartirlas con las chicas de los otros turnos, me pasaron al cuarto de guardia y me preguntaron cómo me iba, yo también le pregunté cómo llevaban el trabajo, me dijeron que me extrañaban mucho, sobre todo a mi polla, nos reímos todos, en ese momento entró una médica nueva y me presentaron, ya le habían hablado de mí y se interesó sobre mi polla, bajo la coacción de las enfermeras tuve que bajarme los pantalones, las enfermeras no me dejaron más, ellas me cogieron el bóxer y de un tirón lo bajaron hasta los tobillos, la polla saltó un poco dura, la médica se arrodilló a mirarla de cerca, una enfermera me cogió la polla y la puso horizontal a la vez que me descubría el glande y le dijo.

--- Doctora, porqué no le hace una exploración rápida a ésta maravilla.

No hubo que insistir, la médica me lamió el glande hasta ponérmelo duro, las enfermeras me pajeaban hasta que me corrí manchando la bata de la médica, la chica se relamió de las salpicaduras, diciendo…

--- Me gustaría tener este enfermo para hacer prácticas en mi casa.

Las chicas me abrazaron jubilosas y después de limpiarme la polla con sus lenguas, me dejaron vestir.

Me informaron que mi vecino de cama se había marchado la semana anterior, les pidió el teléfono y se lo dieron.

Pasados cuatro días, Fernando me llamó, se intereso por mis progresos y yo le correspondí, me dijo que Irene su mujer le había recordado el proyecto que teníamos pendiente, por eso me había llamado, él aún no estaba perfecto pero se podía valer.

Le dije que yo estaba disponible, aún no trabajaba, dijo que me llamaría.

Pronto cumplió su palabra, quedamos en ir a cenar, me guardaba una sorpresa que no quiso darme pistas, cuando me dio la dirección acudí, llevando varias cosas para la cena.

Me abrió Irene, estaba radiante, una sonrisa de oreja a oreja y me dio un beso lento en la boca, mi polla acuso el primer golpe.

Cuando pasé al salón me enseñaron la sorpresa, era que también habían invitado a su tía Paqui, tendría unos 50 años y estaba muy bien, se notaba que se mantenía bien, las manos muy arregladas y el cuerpo muy cuidado, el pelo de peluquería reciente y con un tipo muy escultural, los pechos altos y el culo relleno, la cintura ya no era de joven pero los muslos estaban muy duros.

Mientras cenábamos me contaron muchas historias, Fernando se había criado con su tía y sus primos, tenía dos primas y una primo, su madre había ****** en un accidente, su tía Paqui había hecho de madre y lo había hecho muy bien, con su marido le habían tratado como a un hijo propio, lástima que se quedó viuda pronto y le tocó criarlos ella sola.

--- Cuando fueron críos, vivieron muy felices jugando juntos, cuando empezamos a crecer y las hormonas empezaron a hacer de las suyas, Fernando se fijó en su tía, a veces se acostaba con ella con cualquier excusa, le tocaba las tetas y los muslos mientras dormía, la tía no se enteró hasta que un día se dio cuenta que tenía una mancha en el estómago de semen, fue la señal de que tenía un hombrecito en casa, las siguientes veces que se acostaron juntos, la tía ya no dormía y procuraba que su sobrino tuviera mejores vistas y se ponía ropa más sexi y en posturas más fáciles de tocar.

Fernando demostró ser un alumno aventajado y aprovechaba el “profundo” sueño de su tía para ir aventurándose más en su magreos y pajas, las tetas ya las manejaba como quería, se las sacaba nada más se dormía su tía, las mordía y le sacaba los pezones hasta ponerlos duros, el vientre de su tía era pan comido y un día se atrevió a meter la mano bajo los pantalones holgados de Paqui, el calor que le recibió no era nada para la humedad que encontró entre sus labios, la tía abrió las piernas y Fernando no pudo reprimirse, le puso la polla entre sus labios y la empujó hasta correrse sobre el coño

La tía Paqui me miraba mientras Fernando me contaba la historia, sonreía, le quitó la palabra a su sobrino y me dijo…

---Me calentaba mucho cuando las manos de mi sobrino me recorrían las tetas, me las levantaba para ver como pesaban, el coño empezaba a mojarse nada más empezaba a tocarme, tenía que cerrar las piernas pues su mano era de lo más atrevida. Una noche me acosté sin bragas, Fernando se puso detrás y me levanto una pierna, puso la polla entre mis labios, hasta que hizo la tijera quedándonos con las piernas trabadas, hubo un momento que su polla estaba justo en la entrada de mi vagina incluso se metió un poco, pero él en su nerviosismo no se dio cuenta, yo me corrí en ese momento.

Cuando se durmió le saqué su polla y la lamí hasta hice que se corriera, él creyó que estaba soñando, pues se despertó manchado de leche.

Fernando contó que mientras pasaba esto, espiaba a su prima Remedios, era de su edad y tenía un cuerpo muy desarrollado.

Inventó un sistema para ver a su prima cuando se duchaba, se hacía unas pajas tremendas, iba todo el día con la polla en la mano, más de una vez había entrado en la habitación de sus primas y le había tocado las tetas a su prima mayor y le había controlado cuando le salió el pelo en el coño, a la pequeña mientras dormía le ponía la polla en la mano y se movía hasta correrse. La tía sonreía.

Paqui contó cuando un día estaba dormida boca arriba con las piernas abiertas, había ido de boda y había bailado y bebido bastante, se quedo dormida agotada, por eso no notó que Fernando le separaba las piernas y le abría los labios hasta meterle la polla hasta dentro, ni los empujones la despertaron, solo que a la mañana se notó mojada, el coño estaba lleno de leche.

Ella necesitaba una polla, ya hacía mucho tiempo que no follaba y Fernando solo la calentaba, hasta que decidió que se tenía que follar a su sobrino, lo preparó para que pareciera un accidente, figuró como si se hubiera caído en la cocina y lo llamó, cuando vino estaba en el suelo con una fuente de palomitas por el suelo, pero con las piernas abiertas y sin bragas, el coño abierto hacía un olor embriagador, estaba abierto y se notaba el clítoris brillante, le dijo a Fernando que se había hecho daño en el muslo, se quedó paralizado cuando vio de día el coño de su tía a un palmo de distancia, solo que le cogió las rodillas, las separó al máximo y le metió la boca en el coño lamiéndolo hasta que le vino un orgasmo largo, con espasmos, Fernando no sabía que le pasaba, ella lo cogió con las manos, se lo subió encima de ella, se quitó la camisa que llevaba, se quedó en sujetador, cuando llegó Fernando su boca se quedó pegada a su teta ya dura, solo tuvo que bajarle los pantalones a Fernando y su polla buscó a su coño como un imán.

No tardó en encontrar el agujero ideal y la metió de un golpe, la Tía suspiró aliviada, la estaban follando y una polla joven. A partir de ese día estuvieron follando todas las noches, aunque Fernando cuando se metía en la cama de noche, ya venía de la habitación de su prima Remedios y la había follado en silencio para no despertar a su otra prima, que pronto sería objeto de sus atenciones.

Con Remedios hizo algo que era muy arriesgado, ya le había tocado muchas veces las tetas, las tenía muy desarrolladas para lo cría que era, al principio cuando dormía, pero una vez se despertó y lo pilló con las manos es sus tetas, Remedios no comprendió lo que hacía hasta que vio que no llevaba calzoncillos y entre las piernas le salía la polla que casi le tocaba el ombligo, la tocó con el dedo bajándola, se levantó como un resorte, no había visto nunca ninguna, ni la de su hermano pequeño, le intrigó la piel que cubría el glande y lo bajó hasta que salió todo rojo, él se había quedado esperando un bofetón pero con las manos aún en las tetas, Remedios no parecía ver nada más que la polla dura apuntándole a ella, la cogió primero con dos dedos el tronco, luego la abrazo con la mano cerrada y la subió hasta el glande, al salir un poco de liquido pre seminal lo tocó y vio como se hacía una hebrita pegajosa, la olió, lamió el dedo, le gusto y con la lengua tocó primero, después lamió la polla de Fernando, él aún no había soltados las tetas de Remedios, las tenía duras y grandes para su edad, los pezones rosados estaban erizados con el contacto de las manos del primo, cuando Reme estiró la polla de Fernando para metérsela en la boca, lo arrastró hasta la cama, ella se tumbó sin soltar la polla y Fernando no tuvo más opción que acostarse pegado a ella en dirección contraria, cayó entre las piernas de ella con el camisón subido, tuvo que soltar las tetas para no darse un golpe, pero quedó frente a las braguitas de Remedios, sus muslos estaban calientes, abiertos, al pegar su boca sobre el tejido que tapaba el coño de su prima, olió a mujer y le hizo perder la razón, porque le levantó un lado de la braga y le lamió los labios, Remedios estiró las piernas separándolas y siguió comiéndole la polla, solo la soltó cuando se encogió y empezó a temblar, gemía como un a****l herido, tampoco sabía lo que le pasaba pero le gustaba, siguió chupando la polla con desesperación cuando se le pasó el orgasmo, no sabía aún porqué pero le gustaba chupar, por eso cuando Fernando se abrazó a sus piernas y se le llenó la boca de un liquido caliente y salado, no lo dejó salir y se lo tragó, no le dejó nada en el miembro, cuando se recuperó de la mamada se abrazó a su prima y le pidió que se quitara el camisón, la chica lo hizo y por instinto abrió las piernas, nadie se lo había enseñado pero sabía que esa polla tenía que meterse en su coño, tan convencida estaba que cuando entró y le hizo daño pensó que era lo lógico al entrar aquel trozo de carne caliente, pero cuando estuvo dentro no se arrepintió y le pidió que la metiera dentro de ella una y otra vez hasta que volvió a sentir la sensación de intensos calambres que le hicieron cobijarse en los brazos de Fernando, que también sufrió el mismo espasmo y se vació dentro, el calor de la leche dentro de ella le hizo dormirse enseguida, ya nunca más le negaría nada a Fernando.

Pasaron los años, cuando apagaban la luz en las habitaciones de sus primos, Fernando saltaba corriendo a la cama de Paqui, cuando sus primos se independizaron, ya directamente se acostaba en la cama de su tía o follaban en cualquier lugar de la casa.

La historia me había gustado, Irene se había puesto detrás de mí y me acariciaba la cabeza y los hombros.

Fernando le había metido la mano por el escote a su tía y le había sacado una teta, ella le abrió la bragueta y le sacó la polla y se la puso dura, Irene me abría la camisa lentamente y me la sacaba de los brazos, yo le cogía el culo y la apretaba contra mi cara, sus tetas de pera me presionaban la boca, pasé la mano bajo el suéter y le solté el sujetador, que cayó bajo su ropa, sus tetas quedaron sueltas bajo el suéter, no me costó morderlas sobre el tejido, estaban como mandarinas y duras como nueces, se sentó sobre mis piernas y se arrellanó notando mi polla en su culo.

La tía se había quitado el sujetador y estaba con las tetas en las manos de Fernando, las tenía grandes pero no muy caídas, el sobrino sabía el terreno que se movía pues la tía pronto gimió y se corrió abrazando a Fernando. La tía también conocía la polla del sobrino y la tenía al máximo, lo había desnudado y le acariciaba los huevos y le lamía la polla.

Irene me quitó el pantalón y yo el suéter, pasé la mano por la espalda desnuda de la chica y sacó las tetas adelante con lo que las pude coger enteras, cuando me quitó el bóxer la polla salto bajo Irene y la cogió enseñándosela a Paqui, abrió la boca extasiada, era un pollón, ni en sueños habría visto nada igual, la quiso coger enseguida, se agacho para cogerla, Fernando aprovechó para cogerla de las cadera y clavársela, Paqui solo gimió dos veces, Irene me besaba y me dejaba a mi alcance las tetas y se quitaba la falda, mi mano subió entre sus muslos, cuando llegué al coño noté que lo tenía totalmente depilado, la miré, me sonrió, se lo había depilado para mí, separó las piernas y recorrí los labios por fuera estaba completamente depilada como el culito de un bebé, al volver la mano hacia delante lo hice pero abriendo los labios mojándome la mano y presionando el clítoris, Irene se encogió al notarme, Paqui, quería ver hasta donde llegaba la polla se salió de Fernando y se sentó sobre mis piernas dándome la espalda, la polla salía entre sus piernas y le llegaba al ombligo, parecía que era suya, la cogió como haciéndose una paja, parecía un travesti, dos buenas tetas y una buena polla, Hasta Fernando le habría apetecido agacharse y comerle las tetas y la polla, pero Irene llegó primero y arrodillándose frente a la tía me cogió la polla y se la metió en la boca hasta lo que cupo, la tía le acariciaba la cabeza y yo le apretaba las tetas por bajo de los brazos, no me cabían en las manos, por lo que me centre en los pezones.

Fernando se puso detrás de su chica y se la metió hasta dentro en dos golpes, a la chica le gustó pues relamió mi polla. Paqui estaba recostada sobre mí con las manos levantadas tocándome la cara, mi mano bajó a su clítoris y mi boca a su cuello, el orgasmo no tardo nada en llegar, se movía sobre mi polla y no dejaba a Irene alcanzarla con la boca, Fernando llenó el coño de la chica y siguió hasta que se le bajó saliendo un reguero de leche, entonces se dio cuenta que estaba depilada totalmente.

Puri quería que se la metiera, quería quedarse con el recuerdo de tener una polla así de grande, se mentalizó del tamaño pero olvidando el dolor me dijo que la follara tumbándose en el sofá, me tumbé sobre ella, Irene me guió la polla al coño de la tía, tenía todos los números de la lotería, estaba mojada de más, la postura ideal para no poder huir si le dolía, la vagina dilatada de los tres partos y una edad, ella lo tenía bien calculado cuando mi polla apuntada por Irene se fue metiendo hasta la tercera parte aún así la abrió en canal, su boca estaba como gritando pero sin fuerzas para hacerlo, pero aguantó mis envestidas hasta me corrí dentro de ella favorecido por los masajes de Irene en mis huevos, Fernando estaba mirando en un sillón sonriendo y pajeándose. Mi mano estuvo acariciando el clítoris a Irene hasta que abrazándose a mí se corrió mordiéndome el lóbulo de la oreja.


© tauro47
発行者 AkuSokuZan
7年前
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