Cumplí mi fantasía
Hola a todos. Tizona es el alias que utilizo para pasar desapercibido en Internet y por eso en mi relato prefiero no dar nombres.
Hoy voy a contaros una historia real que me sucedió hace unos años. Cuando no existía Internet (o por lo menos no era lo que conocemos hoy) quedar con algún hombre era complicado. Por aquella época conocí a un tío gracias a las películas y vídeos porno que hacían de mad**gada en un canal local de televisión. En el faldón inferior de la pantalla, había gente que ponía su numero de teléfono para conseguir contactos. El colega era más o menos de mi edad (aunque eso en un principio no me importaba para nada). Al principio todo comenzó como un juego. Nos enviamos fotos de nuestras pollas y fantaseábamos con quedar. Yo, después de varias pajas a través de mensajes de texto (por entonces no existía wassapp) intenté cortar por lo sano antes de que el asunto se me fuera de las manos. Pero el muy cabrón sabia lo que se traía entre manos y cada vez que pasaba mas de él, más explicitas eran las fotos y los mensajes. El caso es que el tío me puso tan caliente que a los pocos días de conocernos a través de los sms acabe quedando con el. Lo recogí en una calle de mi ciudad y nos fuimos a un descampado que me aseguró era tranquilo y que no nos vería nadie. El hombre, la verdad, es que estaba bastante aseado, aunque eso tampoco me importaba en exceso. Si por algo fuimos a ese descampado era porque estaba como loco por comerle la polla a ese desconocido. Prácticamente ni hablamos. Yo le tire mano a la entrepierna y note como ya tenia su bulto medio preparado. Se desabrocho la bragueta y me enseño su rabazo. No tuvo que decirme nada. Me incline y empece a mamar esa polla sin más. El tamaño era aceptable. Una buena polla, ni pequeña ni grande, pero lo que si estaba es mas dura que una piedra. Era la primera polla que me llevaba a la boca y puse todo de mi parte para contentar a mi nuevo colega. No se si por darme ánimos o porque de verdad lo hacia bien, pero me regalo los oídos diciendo que la chupaba de vicio y que era imposible que no hubiera mamado más pollas antes. El colega se emociono tanto que me digo que me quedara quieto y empezó a follarme el la boca. Yo estaba tan cachondo que quería que se corriera en mi boca, pero en el ultimo momento la saco y se limpio con un pañuelo.
Una vez acabada mi faena de mamón me dijo que teníamos que volver a quedar. Lo deje en la misma calle en la que lo había recogido y ya no volví a verlo más. El insistió nuevamente por sms y me decía que era un mamón de primera y que la próxima vez quería probar mi culo. La experiencia fue genial y si el tío no me hubiera dado tanto la vara igual habría tenido mamona para rato, pero por entonces me acojoné y pasé de él hasta que después de unas semanas ya no tuve mas noticias de él.
En la actualidad estoy casado y llevo una vida de lo más normal y sana. Pero en más de una ocasión mis bajos instintos me dicen que tendría que volver a comerme una buena polla.
Saludos.
Hoy voy a contaros una historia real que me sucedió hace unos años. Cuando no existía Internet (o por lo menos no era lo que conocemos hoy) quedar con algún hombre era complicado. Por aquella época conocí a un tío gracias a las películas y vídeos porno que hacían de mad**gada en un canal local de televisión. En el faldón inferior de la pantalla, había gente que ponía su numero de teléfono para conseguir contactos. El colega era más o menos de mi edad (aunque eso en un principio no me importaba para nada). Al principio todo comenzó como un juego. Nos enviamos fotos de nuestras pollas y fantaseábamos con quedar. Yo, después de varias pajas a través de mensajes de texto (por entonces no existía wassapp) intenté cortar por lo sano antes de que el asunto se me fuera de las manos. Pero el muy cabrón sabia lo que se traía entre manos y cada vez que pasaba mas de él, más explicitas eran las fotos y los mensajes. El caso es que el tío me puso tan caliente que a los pocos días de conocernos a través de los sms acabe quedando con el. Lo recogí en una calle de mi ciudad y nos fuimos a un descampado que me aseguró era tranquilo y que no nos vería nadie. El hombre, la verdad, es que estaba bastante aseado, aunque eso tampoco me importaba en exceso. Si por algo fuimos a ese descampado era porque estaba como loco por comerle la polla a ese desconocido. Prácticamente ni hablamos. Yo le tire mano a la entrepierna y note como ya tenia su bulto medio preparado. Se desabrocho la bragueta y me enseño su rabazo. No tuvo que decirme nada. Me incline y empece a mamar esa polla sin más. El tamaño era aceptable. Una buena polla, ni pequeña ni grande, pero lo que si estaba es mas dura que una piedra. Era la primera polla que me llevaba a la boca y puse todo de mi parte para contentar a mi nuevo colega. No se si por darme ánimos o porque de verdad lo hacia bien, pero me regalo los oídos diciendo que la chupaba de vicio y que era imposible que no hubiera mamado más pollas antes. El colega se emociono tanto que me digo que me quedara quieto y empezó a follarme el la boca. Yo estaba tan cachondo que quería que se corriera en mi boca, pero en el ultimo momento la saco y se limpio con un pañuelo.
Una vez acabada mi faena de mamón me dijo que teníamos que volver a quedar. Lo deje en la misma calle en la que lo había recogido y ya no volví a verlo más. El insistió nuevamente por sms y me decía que era un mamón de primera y que la próxima vez quería probar mi culo. La experiencia fue genial y si el tío no me hubiera dado tanto la vara igual habría tenido mamona para rato, pero por entonces me acojoné y pasé de él hasta que después de unas semanas ya no tuve mas noticias de él.
En la actualidad estoy casado y llevo una vida de lo más normal y sana. Pero en más de una ocasión mis bajos instintos me dicen que tendría que volver a comerme una buena polla.
Saludos.
7年前