MI CUÑADA
Hola!!! Qué tal??? Quiero compartir una historia con ustedes. La cuestión es que con mi cuñada, "le pusimos los cuernos" a mi hermano. Si, me follé a la esposa de mi hermano; y no sólo una sino varias veces. Tanto mi cuñadita y yo, no pudimos resistir la atracción sexual secreta que había entre ambos; y caímos en la tentación y los deseos carnales; manteniendo una relación pasional oculta, durante mucho tiempo. Nunca nadie supo de éste romance, si se le puede llamar de algún modo, ya que lo conservamos en secreto hasta el día de hoy, y hemos pactado, no contar a nadie del entorno familiar o de nuestras amistades sobre esto, ya que de saberse, significaría un "terremoto" que destruiría la familia. Por tal motivo, siendo la historia real, los nombres serán ficticios; para evitar cualquier problema.
Soy Hernán; tengo 37 años; soy abogado; soltero y sin novia actualmente; crecí en el seno de una familia con valores tradicionales; soy el segundo de los hijos de mis padres...en total, somos tres hijos: dos hermanos y una hermana. Mi hermano mayor Sebastián, de 40 años, está casado y tiene dos hijos; él es médico cirujano; y mi hermana Julieta, de 28 años, se casó también y tiene una nenita de 4 años. Soy el único soltero y un poco "la oveja negra" de la familia.
Ya les adelanté el contenido de ésta narración. Tuve una aventura amorosa con mi cuñada, la mujer de mi hermano mayor. Todo comenzó mucho antes de que mi hermano Sebastián se casara con Mariana, con la cual siempre tuve "onda" y una sintonía especial..."química" le llaman algunos. Ésta atracción siempre estuvo presente y era recíproca. Finalmente, ella se casó con Sebastián, pero esa "química" entre ambos permaneció latente, oculta y en silencio. Nunca ninguno de los dos dijo nada, pero el sentimiento estaba simplemente.
Mi cuñada Mariana es una mujer guapísima. Tiene 35 años; también es abogada; así que trabajamos juntos en nuestro estudio jurídico. No sólo compartimos profesión y trabajo; sino que también, somos muy parecidos en el temperamento y el carácter. Ambos somos extrovertidos, divertidos, amigueros, sensibles, románticos y pasionales. Ésta semejanza de personalidades sin dudas que también influyó para que los dos tengamos mucha afinidad.
Mariana es bellísima; de buena estatura; flaca, pero con un cuerpo muy bien cuidado y formado; con pechos de tamaño medianos; una fina cintura; y una linda cola, durita y paradita; con una preciosa cara; ojos verdes oscuros; piel blanca; y una boca chica de labios finos; y con su cabellera negra y larga; luce siempre elegante, resultando una mujer muy interesante y atractiva para cualquier hombre.
El hecho de la infidelidad aconteció imprevistamente. Era el comienzo de un día de trabajo; en el estudio, muy temprano, estaba en mi despacho leyendo un expediente, cuando sentí que había llegado mi cuñada. Salí del despacho, para saludarla y tomarnos un cafecito como todos los días, esperando que llegara nuestra secretaria. La saludé pero la noté m*****a; diría más bien, enojada. Le dije: "Hola Mariana...buenos días!!". Respondió en un tono agresivo: "¡Serán buenos para vos! Por lo que a mí respecta, es un día de ******!!!". "¿Qué pasa Mariana? ¿Algún problema? ¿Te puedo ayudar en algo?", le dije sumamente preocupado e intrigado por saber el motivo de la furia de mi cuñada, porque esto era muy raro en ella, que siempre está de buen humor. "¡¡¡El problema es tu hermanito!!! ¡¡Ya no soporto la situación!!!", exclamó alzando la voz furiosa. Con cara de aflicción la miré y le dije: "¡¡¡Ah bueno!!! Me estás preocupando...cuéntame...qué sucedió?". En ese momento, Mariana se quebró emocionalmente y se desahogó llorando desconsoladamente. Entre sollozos me decía: "¡¡Sebastián me tiene cansada!!! ¡¡Es como si su familia no le importara...siempre en primer lugar está su profesión...nunca está en casa!!! Se ha vuelto frío, siempre vuelve cansado...nunca tiene tiempo para mí o para los chicos...hace tiempo que ni siquiera dialogamos entre nosotros...me siento como si fuera una extraña para él...no sé...llego a pensar incluso que ya no me quiere. Muy rara vez, rarísimas veces, por ejemplo, tenemos intimidad...el sexo es casi nulo entre nosotros...y entonces...me harté!!! Anoche mantuvimos una tremenda discusión...le dije de todo...lo insulté...lo corrí del dormitorio...le dije que no quería dormir más con él...que era un idiota y muchas cosas más!!! Y sabes lo que más me irritó??...Ni se inmutó...no dijo nada...totalmente indiferente...como si yo hubiese hablado solo con las paredes...entonces, cuando terminé de decirle de todo...me comunicó como si nada, que hoy por la noche tiene guardia y que no volverá a casa; y luego se fue a dormir tranquilo al cuarto de huéspedes!! A mí me dejó con un ataque de nervios y no pude dormir en toda la noche!!! Así que estoy peleada, enojada y desilusionada con tu hermano!!!". Todo el tiempo la escuché en silencio...y luego, le dije buscando animarla un poco: "Lo siento mucho...es una pena...espero que las cosas se solucionen entre ustedes!! Ahora...¡¡ánimo Mariana!! Nos espera un día pesado de trabajo y te necesito bien...lúcida, para que preparemos el caso importante que tenemos!!! Sin embargo, a pesar de mis intenciones de levantarle el ánimo, vi a mi cuñada muy nerviosa, temblorosa, llorando a cada rato...sin dudas que no estaba en condiciones aquel día de trabajar. Finalmente, antes del mediodía le dije: "Marianita...vete a tu casa...descansa...quédate tranquila...yo me encargo de todo...ya pasará este mal momento...si quieres yo puedo hablar con mi hermano...!!! Ella reaccionó sanguíneamente: "¡¡No, no...en absoluto!!! ¡¡No quiero que le digas nada a Sebastián!! ¡¡¡Cómo se te ocurre!!! ¡¡No necesito mediadores en este asunto!!!". Enojada, esta vez conmigo, se despidió: "¡Te agradezco el ofrecimiento y lo acepto! ¡Mejor me voy a casa! ¡Chau!". Salió raudamente del estudio dando un portazo. Me quedé mudo...encogí mis hombros y continué con el trabajo. Ya al anochecer, la llamé a su celular para preguntarle cómo estaba...pero nunca atendió los muchos llamados que le hice. Supuse que estaba furiosa con mi hermano y conmigo por haber querido meterme en el problema. Pensé que le debía una disculpa por mi intromisión. Saqué mi auto de la cochera, y partí rumbo a la casa de mi hermano. En el camino, le compré una caja de bombones de chocolate, que sabía que le encantaban. Al llegar, toqué el portero y ella atendió: "¡Hola! ¿Quién es?" "Soy yo, Hernán...quiero saber cómo estás...estoy preocupado por vos...hoy estabas muy mal!!, le respondí. "¡Espera un momento Hernán! Ya te abro", me dijo. Una vez dentro de la casa, la saludé y le dije: "Te fuiste enojada conmigo...¡esto es para vos!! Espero que los disfrutes...son los bombones que tanto te gustan...me perdonas cuñada?? Ahora vine para hacer las paces!!". Logré arrancarle una linda sonrisa...mientras movía la cabeza y me decía: "Ay cuñado...que loco eres...no, no estoy enojada para nada contigo...tu no eres el problema!! Te agradezco el obsequio...será muy bien aprovechado!!" Y con una nueva sonrisa, mejor que la anterior, me dijo: "¡¡Qué bueno que viniste!! Ya estaba por comer...me acompañas??". "¡¡Con gusto cuñada!! Y mis sobrinos...dónde están?", pregunté. Mariana dijo que les había dado permiso para que fueran a dormir a casa de unos amigos, porque ella prefería estar sola; además, porque Sebastián estaba de guardia, aquella noche y no volvería a la casa. Después de la cena, nos sentamos en los sillones del living, mientras compartimos unos tragos. Le dije: "¿Te sientes mejor?". Me respondió con otra sonrisa: "La verdad que sí...me hace bien tu compañía...¡¡gracias por preocuparte!!". Se acercó y me besó cariñosamente en la mejilla derecha. Fue un beso de gratitud, inocente...pero suficiente, para que la "química" entre ambos se despertara. Mi cuñada estaba con un pantalón corto, un short , con una remera y descalza. Estaba sencilla, pero sexy. Aún sin maquillaje lucía hermosísima. Después que me besó le dije: "¡¡ Qué beso más lindo!! ¡¡Gracias Mariana!!". Ella se sonrojó y espontáneamente, le brotó una risa que expresaba aprobación a lo que le había dicho. "¿En serio te gustó el beso?", preguntó tímidamente. Contesté inmediatamente: "¡¡Muchísimo!!! Tanto que estaría dispuesto a que me besaras todas las veces que quisieras con tal que estés mejor y se te pase definitivamente la furia!!! Estaría dispuesto a tan agradable "sacrificio"!!!", le dije guiñándole un ojo y sonriéndole también. En ese instante, me di cuenta, que a Mariana, le comenzaron a brillar sus ojazos verdes mientras reía: "Jajaja!!! Eres un caradura...a todas las chicas les dirás lo mismo!!" La miré seriamente y le lancé un desafío: "Oh, oh...me parece que sutilmente me llamaste mentiroso!! Eso si que no lo permitiré...para que te convenzas que lo que digo es verdad...aquí ofrezco mis mejillas para que las llenes de esos lindos besitos...a ver si después de comprobar que hablo en serio...tienes mejor concepto sobre mí..." Mariana lanzó una carcajada: "¡¡¡Jajajajaja!!! Tengo razón al decir que estás loco de remate!!!". Le respondí: " ¡¡No, no, no...la señora me ofendió!! No intentes desviar la conversación...el desafío es en serio...o es que no te animas, porque después tendrás que disculparte conmigo, por haberme dicho mentiroso!!". Volvió a reir, cada vez mas animada y dijo: "¡¡Claro que me animo!! ¡¡No soy cobarde!!". Entonces, Mariana, se puso al lado mío, sentada en el borde del sillón donde yo estaba y; empezó a cumplir con el desafío propuesto por mi...me dio un beso en la mejilla derecha...luego otro en la izquierda...luego en la frente...y luego rápidamente, me besaba por toda mi cara...era una avalancha de besos...uno tras otro...sin parar...cuidando que ninguno de esos besos apuntaran a mi boca, ni se encontrara con mis labios. Finalmente, eso sucedió...mientras mi cuñada, se divertía con este "juego-desafío", y se reía, en uno de esos tantos movimientos...involuntariamente, se le escapó un beso y sus labios se encontraron con los míos...su boca chocó con la mía. Me miró aterrada: "¡¡Perdón, perdón!!!...no quise...fue involuntario!!", atinó a decir ruborizada. Esta vez yo me reí: "¡¡No pasa nada!! No te preocupes...ya está...aunque debo confesarte que no estuvo del todo mal ese beso...aunque puedes mejorar!!! No pudiendo creer que me estuviera burlando del episodio, me dijo: "¡¡¡Eres un idiota y encima engreído!!!...Eres soltero y juzgas mis besos; y de esto tengo mucha más práctica que tu...y tienes la osadía de criticarme??!!! No puedo creer tanta vanidad!!! Enojada, mi cuñadita, lucía más hermosa; y sin mediar palabras, la tomé del brazo y la arrastré hasta ponerla sentada sobre mis piernas y le di un beso profundo y apasionado que la dejó sin respiración...y cuando se separaron nuestros labios, sin darle tiempo y sin que pudiera decir nada, le di otro beso, esta vez, mas caliente...y luego le dije: "Y...qué tal?? Cuál es mi calificación profesora? Tiene algo para objetar o corregir?". Mariana, sin dudas, cachonda ya a esa altura, dijo: "Hummm...todavía no estoy convencida de aprobarlo, alumno...creo que tiene que dar un nuevo examen!!". Sin tardar, la volví a besar...esta vez, ya para nada era un beso inocente...ella abrió su boca...yo introduje mi lengua y comencé a jugar con la suya...nuestras salivas se intercambiaban, de boca a boca...nos estábamos comiendo la boca...mi polla se paró y se puso durísima...Mariana, sentada arriba de mis piernas, en el sillón, se movía sensual y lentamente, frotando su cola con mi pene erecto...mientras mis manos acariciaban sus senos...ella me mordía los labios y me besaba el cuello...ya totalmente descontrolados...me desprendió botón a botón mi camisa y me la sacó...y me besaba el pecho con mucha ternura...mientras yo le acariciaba su cola, mis manos recorrían su cuerpo sexy, tocando todos los rincones y recovecos. Le propuse al oído, mientras metía mi lengua dentro de él, subir a la habitación. En las escaleras, nos fuimos desvistiendo mutuamente, y cuando llegamos al cuarto, estábamos desnudos...nos acostamos en la cama y seguimos besándonos descontroladamente...la senté arriba de mi boca, mientras le comía su coño ya supermojado...ella gritaba y gemía...ya no podíamos ni queríamos detener aquella pasión prohibida. Luego de hacerla gozar con el sexo oral; ella buscó mi miembro erecto y mientras lo besaba, empezó a lamerlo y chuparlo. Se lo metió todo en su boca, mientras su lengua, jugueteaba con mi glande...de esta forma, también me dio mucho placer a través del sexo oral. Cuando ambos ya estábamos a punto, me puse encima de ella; entre sus piernas, que las abrió completamente; y cuando mi polla se puso en la entrada de su vagina, dijo jadeando: "¡¡Espera, espera...todavía no!!" Me detuve, ella se sentó en la cama, abrió el cajón de la mesita de luz, que estaba a lado de la cama, y sacó un condón...mientras me decía: "¡¡Póntelo, por favor!!! ¡¡Quiero hacerlo contigo!!! ¡¡Deseo que me folles!!! ¡¡Sólo quiero que pasemos lo mejor posible este momento!! ¡¡No corramos riesgos innecesarios!!!" "¡¡Pónmelo tú!!!", le contesté. Mariana sonrió con picardía y complicidad...sabiendo lo que quería...puso el condón entre sus labios y me lo puso con su boca...luego me miró con deseo y me gritó impaciente: "¡¡Y ahora...qué esperas!!!". Sus piernas se abrieron y se levantaron hasta posarse sobre mis hombros...yo puse nuevamente mi pene en la puerta de su coño y suavemente la penetré, mientras ambos nos movíamos...mi polla entraba y salía...mi cuñada, se mordía los labios de placer y sacaba su lengua relamiendo su boca...sus ojos estaban en blanco...extasiada de gozo, experimentó muchos orgasmos seguidos...varias veces cambiamos el condón por otro...los usados salían llenos de semen...aquella noche de sexo desenfrenado fue inolvidable...lo hicimos cuatro veces.
Luego de esta experiencia fantástica, tuvimos muchísimas veces relaciones sexuales; y más allá de que se trató de una infidelidad; esto le ayudó a mi cuñada a no recriminarle nunca más a mi hermano su frialdad y falta de cariño. Ya no precisaba de esto; pues, la satisfacción plena de sus necesidades la encontró en su cuñado soltero, que por cierto, Mariana, como una gran maestra logró aprobarme como su mejor alumno y único amante calificándome con excelentes notas en la escuela del sexo y del placer.
Soy Hernán; tengo 37 años; soy abogado; soltero y sin novia actualmente; crecí en el seno de una familia con valores tradicionales; soy el segundo de los hijos de mis padres...en total, somos tres hijos: dos hermanos y una hermana. Mi hermano mayor Sebastián, de 40 años, está casado y tiene dos hijos; él es médico cirujano; y mi hermana Julieta, de 28 años, se casó también y tiene una nenita de 4 años. Soy el único soltero y un poco "la oveja negra" de la familia.
Ya les adelanté el contenido de ésta narración. Tuve una aventura amorosa con mi cuñada, la mujer de mi hermano mayor. Todo comenzó mucho antes de que mi hermano Sebastián se casara con Mariana, con la cual siempre tuve "onda" y una sintonía especial..."química" le llaman algunos. Ésta atracción siempre estuvo presente y era recíproca. Finalmente, ella se casó con Sebastián, pero esa "química" entre ambos permaneció latente, oculta y en silencio. Nunca ninguno de los dos dijo nada, pero el sentimiento estaba simplemente.
Mi cuñada Mariana es una mujer guapísima. Tiene 35 años; también es abogada; así que trabajamos juntos en nuestro estudio jurídico. No sólo compartimos profesión y trabajo; sino que también, somos muy parecidos en el temperamento y el carácter. Ambos somos extrovertidos, divertidos, amigueros, sensibles, románticos y pasionales. Ésta semejanza de personalidades sin dudas que también influyó para que los dos tengamos mucha afinidad.
Mariana es bellísima; de buena estatura; flaca, pero con un cuerpo muy bien cuidado y formado; con pechos de tamaño medianos; una fina cintura; y una linda cola, durita y paradita; con una preciosa cara; ojos verdes oscuros; piel blanca; y una boca chica de labios finos; y con su cabellera negra y larga; luce siempre elegante, resultando una mujer muy interesante y atractiva para cualquier hombre.
El hecho de la infidelidad aconteció imprevistamente. Era el comienzo de un día de trabajo; en el estudio, muy temprano, estaba en mi despacho leyendo un expediente, cuando sentí que había llegado mi cuñada. Salí del despacho, para saludarla y tomarnos un cafecito como todos los días, esperando que llegara nuestra secretaria. La saludé pero la noté m*****a; diría más bien, enojada. Le dije: "Hola Mariana...buenos días!!". Respondió en un tono agresivo: "¡Serán buenos para vos! Por lo que a mí respecta, es un día de ******!!!". "¿Qué pasa Mariana? ¿Algún problema? ¿Te puedo ayudar en algo?", le dije sumamente preocupado e intrigado por saber el motivo de la furia de mi cuñada, porque esto era muy raro en ella, que siempre está de buen humor. "¡¡¡El problema es tu hermanito!!! ¡¡Ya no soporto la situación!!!", exclamó alzando la voz furiosa. Con cara de aflicción la miré y le dije: "¡¡¡Ah bueno!!! Me estás preocupando...cuéntame...qué sucedió?". En ese momento, Mariana se quebró emocionalmente y se desahogó llorando desconsoladamente. Entre sollozos me decía: "¡¡Sebastián me tiene cansada!!! ¡¡Es como si su familia no le importara...siempre en primer lugar está su profesión...nunca está en casa!!! Se ha vuelto frío, siempre vuelve cansado...nunca tiene tiempo para mí o para los chicos...hace tiempo que ni siquiera dialogamos entre nosotros...me siento como si fuera una extraña para él...no sé...llego a pensar incluso que ya no me quiere. Muy rara vez, rarísimas veces, por ejemplo, tenemos intimidad...el sexo es casi nulo entre nosotros...y entonces...me harté!!! Anoche mantuvimos una tremenda discusión...le dije de todo...lo insulté...lo corrí del dormitorio...le dije que no quería dormir más con él...que era un idiota y muchas cosas más!!! Y sabes lo que más me irritó??...Ni se inmutó...no dijo nada...totalmente indiferente...como si yo hubiese hablado solo con las paredes...entonces, cuando terminé de decirle de todo...me comunicó como si nada, que hoy por la noche tiene guardia y que no volverá a casa; y luego se fue a dormir tranquilo al cuarto de huéspedes!! A mí me dejó con un ataque de nervios y no pude dormir en toda la noche!!! Así que estoy peleada, enojada y desilusionada con tu hermano!!!". Todo el tiempo la escuché en silencio...y luego, le dije buscando animarla un poco: "Lo siento mucho...es una pena...espero que las cosas se solucionen entre ustedes!! Ahora...¡¡ánimo Mariana!! Nos espera un día pesado de trabajo y te necesito bien...lúcida, para que preparemos el caso importante que tenemos!!! Sin embargo, a pesar de mis intenciones de levantarle el ánimo, vi a mi cuñada muy nerviosa, temblorosa, llorando a cada rato...sin dudas que no estaba en condiciones aquel día de trabajar. Finalmente, antes del mediodía le dije: "Marianita...vete a tu casa...descansa...quédate tranquila...yo me encargo de todo...ya pasará este mal momento...si quieres yo puedo hablar con mi hermano...!!! Ella reaccionó sanguíneamente: "¡¡No, no...en absoluto!!! ¡¡No quiero que le digas nada a Sebastián!! ¡¡¡Cómo se te ocurre!!! ¡¡No necesito mediadores en este asunto!!!". Enojada, esta vez conmigo, se despidió: "¡Te agradezco el ofrecimiento y lo acepto! ¡Mejor me voy a casa! ¡Chau!". Salió raudamente del estudio dando un portazo. Me quedé mudo...encogí mis hombros y continué con el trabajo. Ya al anochecer, la llamé a su celular para preguntarle cómo estaba...pero nunca atendió los muchos llamados que le hice. Supuse que estaba furiosa con mi hermano y conmigo por haber querido meterme en el problema. Pensé que le debía una disculpa por mi intromisión. Saqué mi auto de la cochera, y partí rumbo a la casa de mi hermano. En el camino, le compré una caja de bombones de chocolate, que sabía que le encantaban. Al llegar, toqué el portero y ella atendió: "¡Hola! ¿Quién es?" "Soy yo, Hernán...quiero saber cómo estás...estoy preocupado por vos...hoy estabas muy mal!!, le respondí. "¡Espera un momento Hernán! Ya te abro", me dijo. Una vez dentro de la casa, la saludé y le dije: "Te fuiste enojada conmigo...¡esto es para vos!! Espero que los disfrutes...son los bombones que tanto te gustan...me perdonas cuñada?? Ahora vine para hacer las paces!!". Logré arrancarle una linda sonrisa...mientras movía la cabeza y me decía: "Ay cuñado...que loco eres...no, no estoy enojada para nada contigo...tu no eres el problema!! Te agradezco el obsequio...será muy bien aprovechado!!" Y con una nueva sonrisa, mejor que la anterior, me dijo: "¡¡Qué bueno que viniste!! Ya estaba por comer...me acompañas??". "¡¡Con gusto cuñada!! Y mis sobrinos...dónde están?", pregunté. Mariana dijo que les había dado permiso para que fueran a dormir a casa de unos amigos, porque ella prefería estar sola; además, porque Sebastián estaba de guardia, aquella noche y no volvería a la casa. Después de la cena, nos sentamos en los sillones del living, mientras compartimos unos tragos. Le dije: "¿Te sientes mejor?". Me respondió con otra sonrisa: "La verdad que sí...me hace bien tu compañía...¡¡gracias por preocuparte!!". Se acercó y me besó cariñosamente en la mejilla derecha. Fue un beso de gratitud, inocente...pero suficiente, para que la "química" entre ambos se despertara. Mi cuñada estaba con un pantalón corto, un short , con una remera y descalza. Estaba sencilla, pero sexy. Aún sin maquillaje lucía hermosísima. Después que me besó le dije: "¡¡ Qué beso más lindo!! ¡¡Gracias Mariana!!". Ella se sonrojó y espontáneamente, le brotó una risa que expresaba aprobación a lo que le había dicho. "¿En serio te gustó el beso?", preguntó tímidamente. Contesté inmediatamente: "¡¡Muchísimo!!! Tanto que estaría dispuesto a que me besaras todas las veces que quisieras con tal que estés mejor y se te pase definitivamente la furia!!! Estaría dispuesto a tan agradable "sacrificio"!!!", le dije guiñándole un ojo y sonriéndole también. En ese instante, me di cuenta, que a Mariana, le comenzaron a brillar sus ojazos verdes mientras reía: "Jajaja!!! Eres un caradura...a todas las chicas les dirás lo mismo!!" La miré seriamente y le lancé un desafío: "Oh, oh...me parece que sutilmente me llamaste mentiroso!! Eso si que no lo permitiré...para que te convenzas que lo que digo es verdad...aquí ofrezco mis mejillas para que las llenes de esos lindos besitos...a ver si después de comprobar que hablo en serio...tienes mejor concepto sobre mí..." Mariana lanzó una carcajada: "¡¡¡Jajajajaja!!! Tengo razón al decir que estás loco de remate!!!". Le respondí: " ¡¡No, no, no...la señora me ofendió!! No intentes desviar la conversación...el desafío es en serio...o es que no te animas, porque después tendrás que disculparte conmigo, por haberme dicho mentiroso!!". Volvió a reir, cada vez mas animada y dijo: "¡¡Claro que me animo!! ¡¡No soy cobarde!!". Entonces, Mariana, se puso al lado mío, sentada en el borde del sillón donde yo estaba y; empezó a cumplir con el desafío propuesto por mi...me dio un beso en la mejilla derecha...luego otro en la izquierda...luego en la frente...y luego rápidamente, me besaba por toda mi cara...era una avalancha de besos...uno tras otro...sin parar...cuidando que ninguno de esos besos apuntaran a mi boca, ni se encontrara con mis labios. Finalmente, eso sucedió...mientras mi cuñada, se divertía con este "juego-desafío", y se reía, en uno de esos tantos movimientos...involuntariamente, se le escapó un beso y sus labios se encontraron con los míos...su boca chocó con la mía. Me miró aterrada: "¡¡Perdón, perdón!!!...no quise...fue involuntario!!", atinó a decir ruborizada. Esta vez yo me reí: "¡¡No pasa nada!! No te preocupes...ya está...aunque debo confesarte que no estuvo del todo mal ese beso...aunque puedes mejorar!!! No pudiendo creer que me estuviera burlando del episodio, me dijo: "¡¡¡Eres un idiota y encima engreído!!!...Eres soltero y juzgas mis besos; y de esto tengo mucha más práctica que tu...y tienes la osadía de criticarme??!!! No puedo creer tanta vanidad!!! Enojada, mi cuñadita, lucía más hermosa; y sin mediar palabras, la tomé del brazo y la arrastré hasta ponerla sentada sobre mis piernas y le di un beso profundo y apasionado que la dejó sin respiración...y cuando se separaron nuestros labios, sin darle tiempo y sin que pudiera decir nada, le di otro beso, esta vez, mas caliente...y luego le dije: "Y...qué tal?? Cuál es mi calificación profesora? Tiene algo para objetar o corregir?". Mariana, sin dudas, cachonda ya a esa altura, dijo: "Hummm...todavía no estoy convencida de aprobarlo, alumno...creo que tiene que dar un nuevo examen!!". Sin tardar, la volví a besar...esta vez, ya para nada era un beso inocente...ella abrió su boca...yo introduje mi lengua y comencé a jugar con la suya...nuestras salivas se intercambiaban, de boca a boca...nos estábamos comiendo la boca...mi polla se paró y se puso durísima...Mariana, sentada arriba de mis piernas, en el sillón, se movía sensual y lentamente, frotando su cola con mi pene erecto...mientras mis manos acariciaban sus senos...ella me mordía los labios y me besaba el cuello...ya totalmente descontrolados...me desprendió botón a botón mi camisa y me la sacó...y me besaba el pecho con mucha ternura...mientras yo le acariciaba su cola, mis manos recorrían su cuerpo sexy, tocando todos los rincones y recovecos. Le propuse al oído, mientras metía mi lengua dentro de él, subir a la habitación. En las escaleras, nos fuimos desvistiendo mutuamente, y cuando llegamos al cuarto, estábamos desnudos...nos acostamos en la cama y seguimos besándonos descontroladamente...la senté arriba de mi boca, mientras le comía su coño ya supermojado...ella gritaba y gemía...ya no podíamos ni queríamos detener aquella pasión prohibida. Luego de hacerla gozar con el sexo oral; ella buscó mi miembro erecto y mientras lo besaba, empezó a lamerlo y chuparlo. Se lo metió todo en su boca, mientras su lengua, jugueteaba con mi glande...de esta forma, también me dio mucho placer a través del sexo oral. Cuando ambos ya estábamos a punto, me puse encima de ella; entre sus piernas, que las abrió completamente; y cuando mi polla se puso en la entrada de su vagina, dijo jadeando: "¡¡Espera, espera...todavía no!!" Me detuve, ella se sentó en la cama, abrió el cajón de la mesita de luz, que estaba a lado de la cama, y sacó un condón...mientras me decía: "¡¡Póntelo, por favor!!! ¡¡Quiero hacerlo contigo!!! ¡¡Deseo que me folles!!! ¡¡Sólo quiero que pasemos lo mejor posible este momento!! ¡¡No corramos riesgos innecesarios!!!" "¡¡Pónmelo tú!!!", le contesté. Mariana sonrió con picardía y complicidad...sabiendo lo que quería...puso el condón entre sus labios y me lo puso con su boca...luego me miró con deseo y me gritó impaciente: "¡¡Y ahora...qué esperas!!!". Sus piernas se abrieron y se levantaron hasta posarse sobre mis hombros...yo puse nuevamente mi pene en la puerta de su coño y suavemente la penetré, mientras ambos nos movíamos...mi polla entraba y salía...mi cuñada, se mordía los labios de placer y sacaba su lengua relamiendo su boca...sus ojos estaban en blanco...extasiada de gozo, experimentó muchos orgasmos seguidos...varias veces cambiamos el condón por otro...los usados salían llenos de semen...aquella noche de sexo desenfrenado fue inolvidable...lo hicimos cuatro veces.
Luego de esta experiencia fantástica, tuvimos muchísimas veces relaciones sexuales; y más allá de que se trató de una infidelidad; esto le ayudó a mi cuñada a no recriminarle nunca más a mi hermano su frialdad y falta de cariño. Ya no precisaba de esto; pues, la satisfacción plena de sus necesidades la encontró en su cuñado soltero, que por cierto, Mariana, como una gran maestra logró aprobarme como su mejor alumno y único amante calificándome con excelentes notas en la escuela del sexo y del placer.
6年前