EL COMIENZO
Mi nombre es Silvia, tengo 50 años, estoy casada y tengo dos hijos. Esto es el inicio de lo que a sido el declive de lo que todo el mundo consideraba una ama de casa perfecta, buena madre, amada esposa, trabajadora incansable, amiga de sus amigos..........en una mujer movida exclusivamente en dar y obtener placer. En como nada es suficiente y como se puede perder la moralidad hasta un punto ta inexistente, no respetando ni compañeros, amigos ni familia.
Pero empezaré por el principio, por la situación que fue detonante de todo lo que ha venido después.
Llevaba años trabajando como administrativa en una empresa familiar. Después de casarme considere que la mejor manera de sobrellevar la falta de mi marido entre semana, es comercial y por ello pasa la semana fuera de casa, era que yo me pusiera a trabajar para que no se me hiciera tan larga la semana. No era el mejor trabajo del mundo pero no tenía mal horario y me permitió poder criar a nuestros dos hijos a la vez que trabajaba. Los últimos años empezaba a faltar trabajo con la crisis y para intentar modernizar la empresa mi jefe, el dueño, se jubiló y dio paso a uno de sus hijos. En vez de mejorar empezamos a empeorar a pasos agigantados. Mi nuevo jefe era un gilipollas. A las chicas de la oficina nos trataba como sus chicas para todo. Habíamos pasado de llevar el peso de la empresa a ser simples sirvientas.
-Oye tu, chica, tráeme un café.....haz estás fotocopias.....a ver si nos vestimos más presentables......
Vamos un subnormal. Como consecuencia de tanto despropósito en la dirección de la empresa empezaron a haber despidos ya que no teníamos trabajo para todos. Empezamos a ver cómo en la oficina cada vez estábamos menos, me empecé a tener lo peor. Hasta que llegó el día que el jefe nos pidió a otra administrativa y a mi que pasaramos por su despacho al terminar la jornada. Me temía lo peor. Al terminar el día recogí la mesa me acerque a mi compañera y esperamos a que el poco personal que quedaba saliera de la empresa para dirigirnos al despacho del jefe. Las dos teníamos la risa floja, estábamos muy nerviosas. Cuando salió el último nos miramos y nos dirigimos al despacho. Toque la puerta y escuchamos un "pasad, pasad". Ahí estaba el cabron del jefe sentado detrás de su escritorio observándonasos a las dos. Siempre pensé que nos miraba a todas las mujeres con una mirada de vicioso que me repugnaba. Empezó a hablarnos.
-Bueno, como ya habréis ido viendo las cosas no van bien. Tenemos muchos problemas para conseguir trabajo y los costos de la plantilla están haciendo que tengamos muchas perdidas. Me encuentro en la situación que tengo que prescindir de una de las dos.
El nerviosismo iba creciendo en mi a medida que pronunciaba esas palabras. La cabeza me iba a estallar de la presión. Una de las dos? Y como lo iba a decidir? No tardó de explicarlo para mi asombro. Haciendo fuerza con sus manos sobre la mesa empujó la silla hacia atrás dejando ver sus piernas, bueno más que sus piernas lo que dejó al descubierto fue que tenía su pene tieso fuera del pantalón. Y sin cortarse ni media siguió hablando.
-He decidido que como no tengo criterio para cual de las dos tiene que seguir, he pensado que la que mejor me la chupe se queda con el trabajo.
Cómo? No puede ser!!!! Me invadió una indignación enorme. Se me agolpaban las palabras en la boca. Empecé a llamarle de todo, misógino, cabron.....que que se había pensado, cómo podía tratar así a las mujeres.....mi cabreo me cegaba. Para cuando me quise dar cuenta de todo lo que le estaba diciendo cual fue mi sorpresa, mi compañera se encontraba ya de rodillas con la polla de mi jefe en la boca. Me quedé sin palabras. Una mujer de cerca de sesenta años arrodillada con las manos en los muslos de mi jefe y con la cabeza arriba y abajo apretando sus labios esa polla erguida. Y para colmo parecía que le gustaba ya que miraba a los ojos del jefe con cara de vicio.
No pude más que callarme y salir del despacho con una impotencia tremenda. Lo siguiente que recuerdo fue la carta de despido.
Pero empezaré por el principio, por la situación que fue detonante de todo lo que ha venido después.
Llevaba años trabajando como administrativa en una empresa familiar. Después de casarme considere que la mejor manera de sobrellevar la falta de mi marido entre semana, es comercial y por ello pasa la semana fuera de casa, era que yo me pusiera a trabajar para que no se me hiciera tan larga la semana. No era el mejor trabajo del mundo pero no tenía mal horario y me permitió poder criar a nuestros dos hijos a la vez que trabajaba. Los últimos años empezaba a faltar trabajo con la crisis y para intentar modernizar la empresa mi jefe, el dueño, se jubiló y dio paso a uno de sus hijos. En vez de mejorar empezamos a empeorar a pasos agigantados. Mi nuevo jefe era un gilipollas. A las chicas de la oficina nos trataba como sus chicas para todo. Habíamos pasado de llevar el peso de la empresa a ser simples sirvientas.
-Oye tu, chica, tráeme un café.....haz estás fotocopias.....a ver si nos vestimos más presentables......
Vamos un subnormal. Como consecuencia de tanto despropósito en la dirección de la empresa empezaron a haber despidos ya que no teníamos trabajo para todos. Empezamos a ver cómo en la oficina cada vez estábamos menos, me empecé a tener lo peor. Hasta que llegó el día que el jefe nos pidió a otra administrativa y a mi que pasaramos por su despacho al terminar la jornada. Me temía lo peor. Al terminar el día recogí la mesa me acerque a mi compañera y esperamos a que el poco personal que quedaba saliera de la empresa para dirigirnos al despacho del jefe. Las dos teníamos la risa floja, estábamos muy nerviosas. Cuando salió el último nos miramos y nos dirigimos al despacho. Toque la puerta y escuchamos un "pasad, pasad". Ahí estaba el cabron del jefe sentado detrás de su escritorio observándonasos a las dos. Siempre pensé que nos miraba a todas las mujeres con una mirada de vicioso que me repugnaba. Empezó a hablarnos.
-Bueno, como ya habréis ido viendo las cosas no van bien. Tenemos muchos problemas para conseguir trabajo y los costos de la plantilla están haciendo que tengamos muchas perdidas. Me encuentro en la situación que tengo que prescindir de una de las dos.
El nerviosismo iba creciendo en mi a medida que pronunciaba esas palabras. La cabeza me iba a estallar de la presión. Una de las dos? Y como lo iba a decidir? No tardó de explicarlo para mi asombro. Haciendo fuerza con sus manos sobre la mesa empujó la silla hacia atrás dejando ver sus piernas, bueno más que sus piernas lo que dejó al descubierto fue que tenía su pene tieso fuera del pantalón. Y sin cortarse ni media siguió hablando.
-He decidido que como no tengo criterio para cual de las dos tiene que seguir, he pensado que la que mejor me la chupe se queda con el trabajo.
Cómo? No puede ser!!!! Me invadió una indignación enorme. Se me agolpaban las palabras en la boca. Empecé a llamarle de todo, misógino, cabron.....que que se había pensado, cómo podía tratar así a las mujeres.....mi cabreo me cegaba. Para cuando me quise dar cuenta de todo lo que le estaba diciendo cual fue mi sorpresa, mi compañera se encontraba ya de rodillas con la polla de mi jefe en la boca. Me quedé sin palabras. Una mujer de cerca de sesenta años arrodillada con las manos en los muslos de mi jefe y con la cabeza arriba y abajo apretando sus labios esa polla erguida. Y para colmo parecía que le gustaba ya que miraba a los ojos del jefe con cara de vicio.
No pude más que callarme y salir del despacho con una impotencia tremenda. Lo siguiente que recuerdo fue la carta de despido.
6年前