“Ludmi”: De mal cogida a muy bien cogida.
Con las porongas bien paradas, los cinco estaban esperando a Ludmila, ella estaba por regresar del gym.
17 horas, toda transpirada con linda ropa deportiva, llega a su casa para tomar una rica merienda nutritiva luego de hacer bastante ejercicio.
Ludmila tiene 25 años, es una morocha preciosa, su ojete bien parado enseguida llama la atención, sus tetas esculturales pareciera que invitaran a ser chupadas.
“Ludmi” como le dicen, hace bastante tiempo que tenía la fantasía de ser cogida por varios machos… por eso se lo contó a su amiga Brenda, de 30 años. Brenda la puso en contacto con unos amigos de grandes porongas para concretar el encuentro.
Lo de “Ludmi”, pasa por liberar sus instintos, le encanta gozar pero nunca tuvo una pareja que la complaciera, como se suele decir estaba “mal cogida”.
Es una excelente persona, además de ser muy linda, es inteligente, muy buena profesional, siempre cumpliendo a la perfección con su trabajo pero ella precisaba ser bien atendida en la cama, se lo merecía. Tenía derecho a gozar, disfrutar del sexo como corresponde.
Su amiga proyectó aquel encuentro hablando con sus amigos. Esa tarde era la primera vez que verían a Ludmila en persona, ya que la conocieron por fotos, lo mismo “Ludmi”, siempre su amiga era el puente mostrando a cada uno las fotos por celular. Aspecto que calentaba mucho a Ludmila, ella quería ser cogida por machos que no tenían trato con ella, era eso simplemente, gozar y gozar sin culpas.
Ellos la esperaban en la habitación con máscaras de payasos (porque así quería Ludmi). Cuando ella llegó a su casa, en el living se puso un antifaz fucsia bien sexy.
“Ya te escuchamos llegar putita”, grito uno de ellos de la habitación….
“¿Viniste a tomar tu merienda?”
“Siiii”, dijo ella, “quiero tomar mucha leche bien espesa”.
Fue directo a la habitación y se lanzó a la cama, “Quiero pijas”.
Comenzaron a besarla y amasarle las tetas. Ella lengüeteaba desesperadamente a cada uno de ellos, les lamía la cara con gran pasión.
“Chupáme el ojete” le dijo a uno, “quiero que metas tu lengua en el agujero de mi orto”.
El tipo se arrodilló y empezaba a cumplir con el pedido de Ludmi, “ustedes 4 háganse bien la paja alrededor mío y díganme chanchadas”.
Así fue, mientras ese macho le daba lengua por el culo, los demás la rodearon y le decían: “Pedazo de putita, te dedicamos pajas, conchuda, te encantan las porongas, vamos a llenar todos tus agujeros así te sacamos las ganas, trola, puerquita”.
La lengua en el ojete, le hacía mojar mucho la concha, le encantaba esa sensación y que le dijeran esas cosas. “¡Por favor ya quiero que me ensarten la concha y el culo!” gritó desesperada.
Dos tremendas porongas comenzarían a desfondarle sus deliciosos agujeros. Era hermoso apreciar la cara de Ludmi gozando, disfrutando, logrando al fin experimentar el placer de ser muy bien cogida por aquellos hombres desbocados.
Solamente uno la cogió por el ojete, en esa primera doble penetración, luego los demás le dieron por la concha, chupaban sus tetas y hasta explotaría de placer con unas buenas chupadas de clítoris.
“¡Quiero mi leche!!!” reclamó con voz de putita provocadora.
“Si, trolita, ahora te alimentamos, viniste del gym transpiradita, pero nosotros con nuestras vergas te hicimos transpirar más!!!”.
Uno por uno le largó su leche en la cara hermosa de Ludmi. Quedaba muy bella esa carita con tanto semen. Completamente enchastrada, bien lecheada .
“Ahora váyanse, cuando quiera más pijas los vuelvo a contactar”
Los tipos se marcharon, ella se dio una buena ducha y se fue a dormir totalmente agotada y súper feliz de gozar como una verdadera hembra se merece.
(Las historias presentadas por FANTASEADOR son ficciones)
6年前