Así comenzó mi lado B
Tenía 15 años y mi sexualidad estaba en pleno desarrollo; ya cuando tenía 13 años tuve mi primera relación sexual con una chica de 25 años, algo que fue muy placentero.
Paralelamente y natural para la edad, estaba curioso por explorar mis placeres y mi cuerpo. A veces me quedaba mirándome al espejo, mirando mi pene erecto, verlo duro y me excitaba mucho. Pero me llamaba la atención mirarme la cola, la tenía bastante desarrollada para ser tan delgado, pero me encantaba como se me veía jugando con mi slip metiéndolo entre mis nalgas y me veía igual que las revistas donde aparecían vedettes o modelos mostrando su cola en tanguitas chiquitas.
A esa edad normalmente tenía muchos amigos, con quienes compartíamos mucho tiempo jugando, por lo que no había nada que pudiera salir de mi estado de chico normal para la edad.
Sin embargo, tenía un amigo: Sergio, mi mejor amigo en ese entonces, éramos bastante cercanos y en varias ocasiones me quedaba a dormir en su casa. Con la travesura de adolescente siempre nos hacíamos bromas de índole sexual y nos contábamos con detalle nuestras aventurillas con chicas con quien salíamos. Nunca me había fijado en él como hombre, pero una noche todo eso cambió de manera brusca…
Aquella noche de verano estuvimos celebrando el cumpleaños de su hermana y ya de mad**gada nos fuimos a acostar, siempre compartimos la misma cama por lo que nada era fuera de lo normal y esperado. Pero esa noche algo era distinto, su forma de mirarme era más sensual, durante la fiesta a veces cruzábamos miradas mientras bailábamos con unas amigas y me miraba de arriba a abajo, incluso en algunas ocasiones sentía que al bailar cerca con nuestras amigas me topaba adrede y sentía que su mano rozaba mi cola. Ya en la noche cuando todos se había ido, sus padres dormían en la habitación contigua, y su hermano dormía en la otra habitación, nosotros seguíamos conversando de cosas sexuales con nuestras amiguitas en común, hasta que nos dio sueño y me pidió que fuera a apagar la luz de la habitación. En ese momento me levanté y fui caminando hacia el interruptor, ahí sentí que su mirada me quemaba, porque sentía el fuego de sus ojos en mi espalda; ahí me di cuenta del por qué…yo acostumbraba a usar slip tipo zunguitas, incluso hasta hoy las uso, me encantan; ese día usaba una bastante chiquita y l aparte de atrás era un poquito picarona y se me metía entre los glúteos, tal vez porque mi cola tiene unos cachetes más grandes y una rajita profunda, por lo que se mete con facilidad en ese sitio. Bueno, lo que provoqué fue algo que ese momento no me di cuenta y que después lo recordaría hasta el día de hoy; cuando fui a apagar la luz, la zunguita se me metió en la cola, con mis deditos me la saqué de la rajita y miré disimuladamente para atrás y ahí fue donde vi sus ojos clavados en mi cola. Me hice el loco y una vez apagada la luz me acosté.
Durante la mad**gada, ya estaba en ese momento que sabe que comienzas a caer en los brazos de Morfeo, pero también caería en los brazos de Sergio…dormía de ladito y de repente comencé a sentir que Sergio rozaba sus dedos contra mi espalda y comenzaba de a poco a bajar hasta el borde de mi zunguita, y al mismo tiempo sentía su respiración caliente en mi cuello. Yo al principio me sorprendí, pero ***********emente sabía que había una curiosidad tremendo por saber qué pasaría. Con los segundos sentí que sus dedos comenzaron a bajar mi zunguita por mis caderas y yo instintivamente empujé mi colita hacia atrás y la zunguita mágicamente bajó hasta mis rodillas. Mis manos no podían quedarse sin hacer nada y lentamente las deslicé hacia atrás y toqué su abdomen y bajé para sentir su paquete que estaba durísimo, lo manoseaba y eso me ponía a mil por hora, mi respiración comenzó a acelerarse junto con la de Sergio, sus manos apretaban mis caderas y una de sus manos me manoseaba mi pene que estaba totalmente erecto y también me manoseaba mi cachetito y pasaba su dedito por mi rajita mientras me movía de manera casi incontrolable, con ese movimiento mi zunguita ya estaba a la altura de mis tobillos y el slip de Sergio ya estaba perdido entre las sábanas. Yo le tenia tomado su pene y lo masturbaba lentamente y Sergio ya jugaba con su dedito en mi hoyito. Sentí que sacó la mano y se mojó el dedito y bajó nuevamente a mi hoyito y lo comenzó a meter poquito a poquito…yo hice lo mismo, saqué mi mano y me la metí en mi boca y sentí el sabor de su pene que me volvió loco loco, y lo volví a llevar a su pene exquisito y lo empecé a masturbar nuevamente. A esa altura nuestras respiraciones estaban muy agitadas y yo ya me entregaba a experimentar esta nueva sensación. Sergio me metía una y otra vez su dedito mientras yo me meneaba más y más. En un momento sacó su dedito y me tomó mi mano que ocupaba para masturbarlo y entendí que no quería acabar aún…me tomó la cadera y la empujó hacia adelante y quedé casi de guatita con mi culto parado y entonces se acercó a mí y me empezó a meter nuevamente el dedito, mientras me besaba mi nuca y mi espalda. Yo estaba en éxtasis, no podía controlar esa sensación de querer seguir y seguir sintiendo esa sensación exquisita. Sacaba el dedito y lo llevó a mi boca, yo le chupaba el dedo y sentía el sabor de mi culo que me encantaba, porque solito ya había experimentado meterme deditos en mi hoyito. Yo quería más, así que sin palabras y sin pedirlo, le chupé otra dedito y otro dedito y le llevé la manita a mi culo y lo orienté para que me metiera dos dedos y luego tres dedos…ufff se sentía muy rico. No sabía qué hora era ni tampoco me importaba que a esa altura sus papás estaban en la habitación de al lado, mi respiración no podía controlarla mucho y cuando me venía un gemido, lo hacía contra la almohada. En ese momento sentí que su boca se acercó a mi oído y me dijo: “ve al baño y espérame ahí”, yo obediente, me levanté sintiendo que a medida que caminaba al baño sentía como se sentía mi hoyito húmedo y algunas gotitas de mi saliva corría por mis muslos…Al llegar al baño mi mente no pensaba, y tampoco tuve tiempo de hacerlo, porque a los pocos segundos llegó Sergio; nos miramos y sin decirnos nada, me giró contra el lavamanos y me apoyé mientras él me acariciaba las caderas y sentía su pene pasar por mi rajita y sentir que se detenía en la entrada de mi ano. Me sentía en otro mundo, pero lo que más me excitó fue que ese baño tenía dos espejos, uno sobre el lavamanos y otro en la pared lateral del baño y al mirarme fijamente, me vi en esa posición exquisita, el espejo lateral me mostraba mi perfil y mi espalda encorvada con mi culto parado y atrás Sergio pegadito en mi cola meneandose. Miré al espejo frente a mí y no podía creer mi cara de caliente y la de Sergio mirándome el culo. Después de eso, Sergio al parecer tenía algo más de experiencia que yo y me hizo sentarme sobre el wc y se puso delante de mí y su pico quedó justo a la altura de mi cara y yo instintivamente comencé a masturbarlo y comencé a hacer lo que haría mucho y que me haría un experto…chupar el pico.
Comencé a pasarle mi lengua por el cuerpo de su pico hasta llegar a su cabecita y la pasaba en círculos en la puntita y de ahí me lo metía a la boca mientras se lo chupaba profundamente para sacarlo y hacer esto una y otra vez. De vez en cuando untaba mis labios en la puntita y me lo metía lentamente para luego mamarlo de manera desenfrenada hasta quedar sin aire, para sacarlo y ver cómo mi saliva caía de su pico totalmente duro. Luego me levantó y me giré parando mi culo y arqueando mi espalda mirando al espejo lateral para ver cómo ese pico parado se iba posicionado en la entrada de mi ano y comenzaba a entrar. Esa sensación de la resistencia inicial cuando va entrando la cabecita y luego sentir cómo se vence la resistencia y que ese pico entrara hasta el fondo y sentir que toca tu punto G interior…ufff. De ahí en adelante, fue un placer indescriptible de sentir cómo Sergio me metía y sacaba su pico de mi culo, y verme en ese espejo me hacía sentir igual que una actriz de película porno…En algún momento me echaba hacia atrás para sentir su cuerpo sudado contra mi espalda y sentir su meneo cerquita y sus besitos en mi cuello…
Luego cambiamos de posición, Sergio se sentó sobre el wc y yo me dí vuelta y me senté sobre su verga con el poto bien paradito mirándome en el espejo cómo ese pico iba desapareciendo dentro de mi culo. Me meneaba y saltaba de una manera que me generaba una excitación tremenda. Sergio me tomaba mis caderas y me dirigía controlando la velocidad de mi cabalgata, como para controlar su eyaculación que luego de un ratito no aguantó más, pero iba a ser lo mejor de la noche. Nuevamente me sentó en el wc y se puso delante de mí y con mi mano lo masturbaba hasta que yo sin ser experto, puse mis labios y mi lengua en la puntita y me acabó en la boca. Su semen me llenó la boca, algunas gotas se fueron hacia mis mejillas, pero caso todo en mi boquita. Fue exquisito, el sabor de su semen era sabroso y se lo dejé limpiecito…
Nos miramos de manera muy cómplice, una sonrisita coqueta de parte mía, y lo único que me dijo fue: “espera un ratito, tiras el agua del wc y te vas a la cama”, me cerró un ojo y salió silenciosamente del baño. yo me miraba al espejo y me veía mi piel sudada, solo me tapaba esa camisetita sin mangas que me dejé para “dormir”, pero mis muslos, mis piernas y para qué decir, mi culo totalmente sudado…
Al día siguiente, ninguno de los dos dijo ni comentó una palabra de lo sucedido. Sólo miradas cómplices y con ganas de que se volviera a repetir una velada como esa.
Paralelamente y natural para la edad, estaba curioso por explorar mis placeres y mi cuerpo. A veces me quedaba mirándome al espejo, mirando mi pene erecto, verlo duro y me excitaba mucho. Pero me llamaba la atención mirarme la cola, la tenía bastante desarrollada para ser tan delgado, pero me encantaba como se me veía jugando con mi slip metiéndolo entre mis nalgas y me veía igual que las revistas donde aparecían vedettes o modelos mostrando su cola en tanguitas chiquitas.
A esa edad normalmente tenía muchos amigos, con quienes compartíamos mucho tiempo jugando, por lo que no había nada que pudiera salir de mi estado de chico normal para la edad.
Sin embargo, tenía un amigo: Sergio, mi mejor amigo en ese entonces, éramos bastante cercanos y en varias ocasiones me quedaba a dormir en su casa. Con la travesura de adolescente siempre nos hacíamos bromas de índole sexual y nos contábamos con detalle nuestras aventurillas con chicas con quien salíamos. Nunca me había fijado en él como hombre, pero una noche todo eso cambió de manera brusca…
Aquella noche de verano estuvimos celebrando el cumpleaños de su hermana y ya de mad**gada nos fuimos a acostar, siempre compartimos la misma cama por lo que nada era fuera de lo normal y esperado. Pero esa noche algo era distinto, su forma de mirarme era más sensual, durante la fiesta a veces cruzábamos miradas mientras bailábamos con unas amigas y me miraba de arriba a abajo, incluso en algunas ocasiones sentía que al bailar cerca con nuestras amigas me topaba adrede y sentía que su mano rozaba mi cola. Ya en la noche cuando todos se había ido, sus padres dormían en la habitación contigua, y su hermano dormía en la otra habitación, nosotros seguíamos conversando de cosas sexuales con nuestras amiguitas en común, hasta que nos dio sueño y me pidió que fuera a apagar la luz de la habitación. En ese momento me levanté y fui caminando hacia el interruptor, ahí sentí que su mirada me quemaba, porque sentía el fuego de sus ojos en mi espalda; ahí me di cuenta del por qué…yo acostumbraba a usar slip tipo zunguitas, incluso hasta hoy las uso, me encantan; ese día usaba una bastante chiquita y l aparte de atrás era un poquito picarona y se me metía entre los glúteos, tal vez porque mi cola tiene unos cachetes más grandes y una rajita profunda, por lo que se mete con facilidad en ese sitio. Bueno, lo que provoqué fue algo que ese momento no me di cuenta y que después lo recordaría hasta el día de hoy; cuando fui a apagar la luz, la zunguita se me metió en la cola, con mis deditos me la saqué de la rajita y miré disimuladamente para atrás y ahí fue donde vi sus ojos clavados en mi cola. Me hice el loco y una vez apagada la luz me acosté.
Durante la mad**gada, ya estaba en ese momento que sabe que comienzas a caer en los brazos de Morfeo, pero también caería en los brazos de Sergio…dormía de ladito y de repente comencé a sentir que Sergio rozaba sus dedos contra mi espalda y comenzaba de a poco a bajar hasta el borde de mi zunguita, y al mismo tiempo sentía su respiración caliente en mi cuello. Yo al principio me sorprendí, pero ***********emente sabía que había una curiosidad tremendo por saber qué pasaría. Con los segundos sentí que sus dedos comenzaron a bajar mi zunguita por mis caderas y yo instintivamente empujé mi colita hacia atrás y la zunguita mágicamente bajó hasta mis rodillas. Mis manos no podían quedarse sin hacer nada y lentamente las deslicé hacia atrás y toqué su abdomen y bajé para sentir su paquete que estaba durísimo, lo manoseaba y eso me ponía a mil por hora, mi respiración comenzó a acelerarse junto con la de Sergio, sus manos apretaban mis caderas y una de sus manos me manoseaba mi pene que estaba totalmente erecto y también me manoseaba mi cachetito y pasaba su dedito por mi rajita mientras me movía de manera casi incontrolable, con ese movimiento mi zunguita ya estaba a la altura de mis tobillos y el slip de Sergio ya estaba perdido entre las sábanas. Yo le tenia tomado su pene y lo masturbaba lentamente y Sergio ya jugaba con su dedito en mi hoyito. Sentí que sacó la mano y se mojó el dedito y bajó nuevamente a mi hoyito y lo comenzó a meter poquito a poquito…yo hice lo mismo, saqué mi mano y me la metí en mi boca y sentí el sabor de su pene que me volvió loco loco, y lo volví a llevar a su pene exquisito y lo empecé a masturbar nuevamente. A esa altura nuestras respiraciones estaban muy agitadas y yo ya me entregaba a experimentar esta nueva sensación. Sergio me metía una y otra vez su dedito mientras yo me meneaba más y más. En un momento sacó su dedito y me tomó mi mano que ocupaba para masturbarlo y entendí que no quería acabar aún…me tomó la cadera y la empujó hacia adelante y quedé casi de guatita con mi culto parado y entonces se acercó a mí y me empezó a meter nuevamente el dedito, mientras me besaba mi nuca y mi espalda. Yo estaba en éxtasis, no podía controlar esa sensación de querer seguir y seguir sintiendo esa sensación exquisita. Sacaba el dedito y lo llevó a mi boca, yo le chupaba el dedo y sentía el sabor de mi culo que me encantaba, porque solito ya había experimentado meterme deditos en mi hoyito. Yo quería más, así que sin palabras y sin pedirlo, le chupé otra dedito y otro dedito y le llevé la manita a mi culo y lo orienté para que me metiera dos dedos y luego tres dedos…ufff se sentía muy rico. No sabía qué hora era ni tampoco me importaba que a esa altura sus papás estaban en la habitación de al lado, mi respiración no podía controlarla mucho y cuando me venía un gemido, lo hacía contra la almohada. En ese momento sentí que su boca se acercó a mi oído y me dijo: “ve al baño y espérame ahí”, yo obediente, me levanté sintiendo que a medida que caminaba al baño sentía como se sentía mi hoyito húmedo y algunas gotitas de mi saliva corría por mis muslos…Al llegar al baño mi mente no pensaba, y tampoco tuve tiempo de hacerlo, porque a los pocos segundos llegó Sergio; nos miramos y sin decirnos nada, me giró contra el lavamanos y me apoyé mientras él me acariciaba las caderas y sentía su pene pasar por mi rajita y sentir que se detenía en la entrada de mi ano. Me sentía en otro mundo, pero lo que más me excitó fue que ese baño tenía dos espejos, uno sobre el lavamanos y otro en la pared lateral del baño y al mirarme fijamente, me vi en esa posición exquisita, el espejo lateral me mostraba mi perfil y mi espalda encorvada con mi culto parado y atrás Sergio pegadito en mi cola meneandose. Miré al espejo frente a mí y no podía creer mi cara de caliente y la de Sergio mirándome el culo. Después de eso, Sergio al parecer tenía algo más de experiencia que yo y me hizo sentarme sobre el wc y se puso delante de mí y su pico quedó justo a la altura de mi cara y yo instintivamente comencé a masturbarlo y comencé a hacer lo que haría mucho y que me haría un experto…chupar el pico.
Comencé a pasarle mi lengua por el cuerpo de su pico hasta llegar a su cabecita y la pasaba en círculos en la puntita y de ahí me lo metía a la boca mientras se lo chupaba profundamente para sacarlo y hacer esto una y otra vez. De vez en cuando untaba mis labios en la puntita y me lo metía lentamente para luego mamarlo de manera desenfrenada hasta quedar sin aire, para sacarlo y ver cómo mi saliva caía de su pico totalmente duro. Luego me levantó y me giré parando mi culo y arqueando mi espalda mirando al espejo lateral para ver cómo ese pico parado se iba posicionado en la entrada de mi ano y comenzaba a entrar. Esa sensación de la resistencia inicial cuando va entrando la cabecita y luego sentir cómo se vence la resistencia y que ese pico entrara hasta el fondo y sentir que toca tu punto G interior…ufff. De ahí en adelante, fue un placer indescriptible de sentir cómo Sergio me metía y sacaba su pico de mi culo, y verme en ese espejo me hacía sentir igual que una actriz de película porno…En algún momento me echaba hacia atrás para sentir su cuerpo sudado contra mi espalda y sentir su meneo cerquita y sus besitos en mi cuello…
Luego cambiamos de posición, Sergio se sentó sobre el wc y yo me dí vuelta y me senté sobre su verga con el poto bien paradito mirándome en el espejo cómo ese pico iba desapareciendo dentro de mi culo. Me meneaba y saltaba de una manera que me generaba una excitación tremenda. Sergio me tomaba mis caderas y me dirigía controlando la velocidad de mi cabalgata, como para controlar su eyaculación que luego de un ratito no aguantó más, pero iba a ser lo mejor de la noche. Nuevamente me sentó en el wc y se puso delante de mí y con mi mano lo masturbaba hasta que yo sin ser experto, puse mis labios y mi lengua en la puntita y me acabó en la boca. Su semen me llenó la boca, algunas gotas se fueron hacia mis mejillas, pero caso todo en mi boquita. Fue exquisito, el sabor de su semen era sabroso y se lo dejé limpiecito…
Nos miramos de manera muy cómplice, una sonrisita coqueta de parte mía, y lo único que me dijo fue: “espera un ratito, tiras el agua del wc y te vas a la cama”, me cerró un ojo y salió silenciosamente del baño. yo me miraba al espejo y me veía mi piel sudada, solo me tapaba esa camisetita sin mangas que me dejé para “dormir”, pero mis muslos, mis piernas y para qué decir, mi culo totalmente sudado…
Al día siguiente, ninguno de los dos dijo ni comentó una palabra de lo sucedido. Sólo miradas cómplices y con ganas de que se volviera a repetir una velada como esa.
6年前