No supe decir que no y me convirtieron en una puta
Llevaba dos semanas en Buenos Aires.
Con mi familia vinimos desde la Ciudad de Corrientes por un traslado en el trabajo de mi padre. Nos instalamos en un departamento pago por la empresa en un barrio de la zona norte de la ciudad.
Mi hermana y yo, Joosy, ingresamos en un colegio privado bien recomendado acorde a los ingresos de la familia y del nivel académico que traíamos del antiguo colegio en que cursábamos la secundaria. Iba al tercer año y mi hermana un año menos.
No fue fácil integrarnos. Pese a que ambos somos nacidos en Buenos Aires, diez años en el interior nos cargaron de algún modismo y acento del litoral. Ello nos consiguió etiquetas incomodas pero de las cuales ya habíamos sufrido a la inversa. Allá en Corrientes siempre fuimos los “porteños” y aquí seremos los correntinos.
Cansado de las cargadas y motes varios que me ponían aposte a ser como mis nuevos compañeros. Imite sus modos, adopte sus tips y así fui barriendo barreras. Conseguí al fin y en esas dos semanas que mencione tener pertenencia y pertinencia en un grupo de nuevos amigos. Lo que supe más tarde era que este grupo que me abrió las puertas cargaba consigo una etiqueta.
Siguiendo los consejos de mis padres me fui acercando a los más tranquilos, aquellos que no tenían muestras de *********, los acelerados o quienes eran discriminatorios o fanáticos. Sin ser chocante me aparte de los roqueritos y los que alardeaban de sus proezas del fin de semana, abusos de alcohol y cosas así. Me fui integrando al grupo de soñadores, amantes de la buena música, las letras y el arte en todas sus expresiones. Todo indicaba que ahí me sentía mas cómodo inclusive, ya que practicaba piano y tenia facilidad para las cuerdas además de ser hábil dibujante.
Al principio solo nos veíamos en el colegio y en el ir y venir del mismo. Tan solo una vez habíamos ido a comer unas pizzas juntos al salir del colegio y pasamos algunas horas charlando y riendo fuera del ámbito estudiantil.
Un viernes apenas llego Rodrigo nos tiro la invitación:
-- Che mis viejos viajan esta noche a Mar del plata. Así que el finde la casa es mía. Quien se prende?. Hacemos unos patys, compramos unas birritas y vemos que pinta? Si?
-- Uh dale, que bueno, me apunto – dijo Hernán.
-- Capo! Ni una palabra mas – agrego Sebastián.
-- Yo no puedo, tengo un cumple- se justifico Leo
-- Agrégame – dice Manuel
Y el resto del grupo, unos cinco o seis mas se excusaron también.
Rodri: - - Y vos Joosy? Que pasa no te dejan?
Yo: -- Si, me dejan. Pasa que estaba pensando que tenía que hacer el sábado, había quedado con alguien pero lo olvide. – invente mientras trataba de diseñar un speach para decirles a mis viejos
Manuel: -- Dale préndete. Nunca te juntaste todavía con nosotros, venite que la pasamos bien.
Yo:-- Si si, seguro que voy, no importa que era lo que tenia arreglado, lo postergo y vamos.
Rodri: -- Esaa! Bueno, somos cinco entonces. Si alguno trae a alguien mejor así somos pares, sino no importa, estaremos los que tengamos que estar.
De regreso a casa pensé en lo que diría a mis padres y pedí a mi hermana que me haga la segunda, pues la hermana de Rodrigo iba a su curso y quizás ya sabía del viaje de sus padres y la juntada de su hermano con los amigos.
Les avise a mis padres que Rodrigo me invitaron a pasar el finde en su casa. Aprovecharíamos a hacer tarea en equipo que debíamos para la profe de química y por la noche haremos un campeonato de Fifa con la PlayStation. Que seguro nos levantábamos tarde el domingo pero después de comer algo volvería a casa. No hubo problemas y asi tuve mi primera “piyamada” a los 15 años.
La casa de Rodrigo era una verdadera mansión. Muy parecida a nuestra casa en Corrientes. Aquí en Buenos Aires vivíamos en un lujoso departamento pero nada como una buena casa con dos plantas, ático, galerías y grandes jardines. Los arboles y todo el verde que rodeaban la casa, mas el cerco perimetral, le daba a los ocupantes una privacidad absoluta.
La reunión comenzó en el amplio sum, en su parrilla hicimos los patys prometidos y la enorme chopera nos surtió de buena cerveza de barril. Luego pasamos al living tirados en una alfombra de pelo largo muy mullida, apoyados en grandes almohadones de variadas formas. Una pantalla HD de 75 o mas pulgadas nos dio la mejor vista de un sinfín de videos porno. Cuando aparte la vista por un segundo los tenia frente a mi, al otro lado de la habitación a Rodrigo y Hernán comiéndose a besos al tiempo que cada uno frotaba por encima de la ropa la pija agarrotada del otro. Fue muy fuerte, quede sorprendido. Donde me había metido!!.
Con disimulo gire despacio mi cuello y allá del otro lado Manu y Seba se acariciaban mutuamente sin dejar de ver el video. Queria que la tierra me tragase, quería ser invisible. Queria que por arte de magia todo vuelva a foja cero y nunca apuntarme a ir a casa de nadie.
Pero quede ahí, inmóvil. Pasaron unos minutos y Rodrigo se separa de Hernán y avanza hacia mí.
Rodri-- Che discúlpanos, por eso quería que alguien trajera algún amigo, asi nadie quedaba rengo.
yo-- NO, está bien, no importa. Hagan tranquilos, yo veo los videos un rato y cualquier cosa si quieren quedarse tranquilos me voy y otro día vemos.
Rodri-- No, que te vas a ir? Podes prenderte con nosotros si queres. Hernán no tiene drama y yo menos. A mí me encantaría que te prendas, entro nos, me hubiese gustado que Hernán no estuviera aquí hoy.
Me dejo helado. Además de estar en presencia de cuatro putos, uno de ellos se me estaba declarando
Yo:-- Rodri, en serio. No tengo drama en quedarme, pero no quiero que Hernán crea que quiero estar con vos
Rodri:-- Yo si quiero estar con vos y no me importa lo que piense Hernán, además entre Hernán y yo solo hay buena onda y si somos tres en vez de dos mejor todavía. Veni, préndete.
Yo:-- Anda, anda con Hernán. No me incomoda, creo que me incomoda mas ser el tercero
No sabía como manejar la situación. Por un lado no quería parecer homófono y tampoco que se dieran cuenta que no tenía ni la mas puta idea que ellos se juntaban para esto. No quería parecer un idiota que nunca siquiera sospecho que eran heteroflexifles o bisexuales, o putos o de nalgas flojas. Pero además… yo no quería seguir perteneciendo a este grupo de mariconas.
Rodrigo se fue, volvió a sentarse al lado de Hernán y enseguida se abrazaron y siguieron en lo suyo. Mientras las dos parejas iban subiendo temperatura a mi no me quedo otra que ponerme de pie y hacer como que me interesaban los títulos de la gran biblioteca que ocupaba una de las paredes del living, iba y venís por los estantes y seguí bebiendo nerviosamente cerveza. Cuando a mi espalda escucho la voz de Hernán
Hernan: -- Veni Joosy, vamos a hacer un trió
Me tomo de la mano y sin reaccionar camine tras suyo. Creo que fue la cerveza, pero seguramente lo que me dejo sin voluntad fue el haber agotado mi cerebro de tanto pensar que diablos hacia ahí y como ****** escapar sin perder a mis amigos.
Llegamos a los pies de Rodrigo que ya estaba sin ropa cubriéndose con un almohadón, Herman aun tenía el pantalón y las zapatillas. Del otro lado Seba se había quitado la ropa luciendo una tanga negra pero masculina, en cambio Manu que estaba de espaldas a mi tenia puesto una pequeña bikini roja femenina. Ver esa renda me llevo a recordar los días en Corrientes cuando hurgaba en el canasto del lavadero para res**tar las bombachas usadas de mamá o mi hermana. Olerlas, clavarme unas buenas pajas y si tenía oportunidad ponérmela y modelar frente al espejo para practicar ardientes pajas hasta quedar borracho de satisfacción.
A mis pies Rodrigo destapa su entrepierna y se arrodilla sobre el almohadón. Su pedazo era enorme, apenitas ***** que el de Hernán pero aun no lo sacaba fuera de su pantalón ni de su hermosa tanguita morada que tampoco podía adivinar. Rodri alzo sus manos y fueron a mi bragueta, desabotono mi jean y con delicadeza fue por mi pene. Era el más pequeño entre los tres, pero es de buen tamaño. No mostro decepción al verlo, supe después que su calentura conmigo era mi boca y mi perfil, además de mi redonda cola. Supe enseguida que le gustaba petear y jugar con su abundante saliva. De su lengua aprendí rápidamente como llenar de placer a un hombre.
Rodri: -- Que es lo que más te gusta? Te va mejor ser activo?, pasivo? Te gusta ser dominante o la sumisión? Que quieres para hoy hermosa?
Yo no sabía lo que quería, ya eso de irme, de desaparecer, de que la tierra me trague ya quedo en el olvido. Me descubrí caliente, me fui excitando con lo que mis ojos escaneaban. Las prendas femeninas y mis experiencias con ellas me estaban martillando la cabeza, la mano caliente de Hernan me acelero el corazón, los ojos viciosos de Rodrigo al interrogarme me terminaron de poner la pija como un garrote, no me quedo otra que tratar de parecer natural y decirle:
Yo: -- Lo que salga, pero ahora chúpame bien la pija mi amor
Y Rodri sin preámbulos se la metió toda en la boca y empezó a tragar y soltar con pasión. Se le notaba la calentura que lo invadía. Herman apuro a quitarse todo y quedar con la tanguita morada para empezar a masturbarse. Mientras lo hacía no pude quitar mis ojos de tan bella verga. Era la más grande de la casa, media seguramente unos 19 o 20 centímetros, era gruesa, tal vez unos 5 centímetros y ya mostraba buenas venas surcando el tronco por todos lados. Su paja me llevo a segundos del éxtasis y si no fuera porque Rodri perdió el control y sus dientes me hicieron ver las estrellas le hubiese vaciado mis huevos viendo como los jugos de Hernán me hipnotizaban. Desde ese día, entre otras cosas, empecé a enviciarme con videos de tipos pajeandose
Se disculpo por la dentada que me dio y cedió mi pene a las manos de Hernán, quien me trato con delicadeza con una suave paja lubricada con sus jugos derramados en su mano. En tanto Rodri se ponía en cuatro delante mio y dejaba su ano que lubrico con saliva a mi antojo. Nunca había penetrado un culo, las únicas experiencias que tenia era con prostitutas que mi padre pagaba para asi “hacerme hombre” y sus vaginas distaban mucho de ese pequeño hoyito que ofrecía Rodri. En cambio ellos estaban bien familiarizados con el arte de penetrar culos. Tanto que no se le escucho más que gemidos de placer a Seba que ya llevaba quince minutos recibiendo bombazos de Manu. Herman le pregunta a Rodri si ya estaba listo.
Rodri: -- Sii deja libre a mi toro ya de una vez y que venga a embestir.
Hernán:-- Toda tuya Joosy, dale sin asco que ya tiene kilómetros de carne
Y no me quedo otra que seguir el juego. Era hacerlo o pasar por idiota, y lo hice.
Puse mi cabecita mojada tanto con mi pre seminal como con los restos de la paja de Hernán, jugos que para que no se sequen y escamen los fue hidratando con escupitajos que elevaron mi calentura. Es día también descubrí como me cachondean los escupitajos en la pija, en el culo, en la cara, en la boca. Descubrí cuanto me excita lo sucio y promiscuo.
Hernán que tenía su leche a estallar, se puso detrás mio y apoyo su caliente fierro entre mis nalgas y así fui masturbando con ellas la preciosa verga que más tarde se convertiría en mi plato favorito.
Ya del otro lado Manu había llenado de leche el culo de Sebastián y estaban practicando un 69 para así Seba limpia la tranca de Manu y este le trague al fin la leche batida que cargaban aun los huevos de su amante
Yo estaba bombeando a full a mi zorrita y ya lo hacia como un experto, mi pija se acomodo bien en su rico culo y pude gozar como nunca lo había hecho todavía, pero lo que mas me ponía era Hernán y su caliente barra de carne patinando entre mis nalgas, cuando de pronto sentí como uno o tal vez dos dedos invadían mi desesperado ano. Hernán la quería poner y yo ya estaba mas que entregado, estaba desesperado de que lo haga
Yo: -- Si si así, dilátame bien el orto y dame tu pija papito, no doy más de ganas de probarla
Rodrigo: -- Uhh hijas de puta, yo creí que estabas concentrada con mi culo y no, ahí están las dos putas poniéndome los cuernos.
Yo: -- Cállate puta y recibí esto Aaaaaahhhhhhgggggffffffffffsssss
Me fui, me acabe corriendo litros de semen que quien sabe si fue por el bombeo de ese precioso culo o por la tranca a mi espalda o esos dedos juguetones, o también los simpáticos huevos de Hernán que en su ir y venir por mi canaleta me llenaron de deliciosas cosquillas. Me vacié y aun caliente rece por que todo se apure y por fin Hernán me rompa el culo. Entre los dos me acomodaron en perrita y Hernán empezó a puertear.
Hernán: -- Sos virgen no?
Yo: Si, por suerte me guarde virgen para vos
Hernán: Sos divina mi amor, esto te va a doler pero yo te voy a tratar como la nenita virgen que sos, si?
YO: -- Si mi amor, quiero que seas dulce con mi cola, si sos dulce con ella te la voy a regalar para siempre
Rodrigo: -- Mírala a la forra que no quería prenderse. Bien puta eras guacha
Yo: -- Cállate celosa, y lléname la boca con tu pija.
Rodrigo: -- Que puta hermosa, muero por llenarte de leche esa carita de nenita bien que tenes. Sos una nenita muy tierna de cara, pero de orto sos reputaza
Yo:-- Siii soy reputaza y soy tu nenita también
Hernan: -- Pero sos mi putaza y este orto es mio solo mio sabias?
Yo: -- Sii papito cógeme ya cógeme de una vez que la quiero toda dentro
Y la fue metiendo suave, dejaba que mi ano se acostumbre y volvía a empujar y en cada empujón sentía como mi culo se desgarraba y mis lagrimas salían disparadas como cataratas que mojaban la chota de Rodri que ya jugaba con mi lengua golosa. Hasta que el último tramo de esa verga se hundió en mi raja y los huevos quedaron pegados a mi esfínter sensibilizado por tanto deseo.
Hernan comenzó a bombear con un ritmo placido que fue aumentando en la medida que mis gemidos sordos por la pija de Rodrigo pedían. Estuvimos en ese ritmo pausado pero desgarrador hasta que de mi pene estallo un prolongado orgasmo sin tocarme que estropeo para siempre la lujosa alfombra del living. En ese momento la vibración de mi cuerpo sobreexcito a Herman y no pudo controlar la dulzura de cómo me cogía y se lanzo a un furioso sacar y poner de una hasta que inundo mis entrañas. El feroz bombeo se traslado a la garchada que me hacia Rodrigo en mi boca soltando también su leche en seis o siete trallazos de semen ardiente que dieron en mi garganta provocándome vómitos y así arruine la alfombra definitivamente. Los tres caímos ensartados entre si sobre el *****o y restos de semen con *********** que caían de mi culo aun clavado con la estaca de carne. Llore de emoción sin estar seguro si era real lo que había hecho, lo que estaba pasando o si era un bonito sueño o una espantosa pesadilla.
Minutos después, ya repuestos. Rodrigo se agarraba la cabeza por los desastres en la alfombra. Me regaño por no haber venido con un lavaje de culo y por haberme hecho la difícil de entrada.
Rodri:-- Si hubieses avisado que eras así de putaza y que no te lavaste el orto tomábamos precauciones. Ahora que hago con la alfombra? Me van a matar mis viejos.
Hernán: -- Deja a mi mujercita tranquila, no la regañes que es una pobre inocente.
Yo:-- Lo siento mucho, si pudiera volver todo atrás seria diferente. Pero ya fue.
Rodrigo: -- Y encima me quede sin llenarte la cara de leche
Yo: -- Bueno, todavía no termina el finde.
Rodrigo: -- Sos tan puta que te quiero solo para mi
Hernán: -- Pero a ella le gusto yo
Rodri: -- NO, para, nunca dijo eso o si Joosy?
Yo: -- Me gustan los dos, pero no quiero que discutan ahora. Me pone a mil que se peleen por mi, y me duele el culo ahora, solo quiero agua fría o hielo por favor.
Y los dos salieron corriendo a buscar hielo.
Con mi familia vinimos desde la Ciudad de Corrientes por un traslado en el trabajo de mi padre. Nos instalamos en un departamento pago por la empresa en un barrio de la zona norte de la ciudad.
Mi hermana y yo, Joosy, ingresamos en un colegio privado bien recomendado acorde a los ingresos de la familia y del nivel académico que traíamos del antiguo colegio en que cursábamos la secundaria. Iba al tercer año y mi hermana un año menos.
No fue fácil integrarnos. Pese a que ambos somos nacidos en Buenos Aires, diez años en el interior nos cargaron de algún modismo y acento del litoral. Ello nos consiguió etiquetas incomodas pero de las cuales ya habíamos sufrido a la inversa. Allá en Corrientes siempre fuimos los “porteños” y aquí seremos los correntinos.
Cansado de las cargadas y motes varios que me ponían aposte a ser como mis nuevos compañeros. Imite sus modos, adopte sus tips y así fui barriendo barreras. Conseguí al fin y en esas dos semanas que mencione tener pertenencia y pertinencia en un grupo de nuevos amigos. Lo que supe más tarde era que este grupo que me abrió las puertas cargaba consigo una etiqueta.
Siguiendo los consejos de mis padres me fui acercando a los más tranquilos, aquellos que no tenían muestras de *********, los acelerados o quienes eran discriminatorios o fanáticos. Sin ser chocante me aparte de los roqueritos y los que alardeaban de sus proezas del fin de semana, abusos de alcohol y cosas así. Me fui integrando al grupo de soñadores, amantes de la buena música, las letras y el arte en todas sus expresiones. Todo indicaba que ahí me sentía mas cómodo inclusive, ya que practicaba piano y tenia facilidad para las cuerdas además de ser hábil dibujante.
Al principio solo nos veíamos en el colegio y en el ir y venir del mismo. Tan solo una vez habíamos ido a comer unas pizzas juntos al salir del colegio y pasamos algunas horas charlando y riendo fuera del ámbito estudiantil.
Un viernes apenas llego Rodrigo nos tiro la invitación:
-- Che mis viejos viajan esta noche a Mar del plata. Así que el finde la casa es mía. Quien se prende?. Hacemos unos patys, compramos unas birritas y vemos que pinta? Si?
-- Uh dale, que bueno, me apunto – dijo Hernán.
-- Capo! Ni una palabra mas – agrego Sebastián.
-- Yo no puedo, tengo un cumple- se justifico Leo
-- Agrégame – dice Manuel
Y el resto del grupo, unos cinco o seis mas se excusaron también.
Rodri: - - Y vos Joosy? Que pasa no te dejan?
Yo: -- Si, me dejan. Pasa que estaba pensando que tenía que hacer el sábado, había quedado con alguien pero lo olvide. – invente mientras trataba de diseñar un speach para decirles a mis viejos
Manuel: -- Dale préndete. Nunca te juntaste todavía con nosotros, venite que la pasamos bien.
Yo:-- Si si, seguro que voy, no importa que era lo que tenia arreglado, lo postergo y vamos.
Rodri: -- Esaa! Bueno, somos cinco entonces. Si alguno trae a alguien mejor así somos pares, sino no importa, estaremos los que tengamos que estar.
De regreso a casa pensé en lo que diría a mis padres y pedí a mi hermana que me haga la segunda, pues la hermana de Rodrigo iba a su curso y quizás ya sabía del viaje de sus padres y la juntada de su hermano con los amigos.
Les avise a mis padres que Rodrigo me invitaron a pasar el finde en su casa. Aprovecharíamos a hacer tarea en equipo que debíamos para la profe de química y por la noche haremos un campeonato de Fifa con la PlayStation. Que seguro nos levantábamos tarde el domingo pero después de comer algo volvería a casa. No hubo problemas y asi tuve mi primera “piyamada” a los 15 años.
La casa de Rodrigo era una verdadera mansión. Muy parecida a nuestra casa en Corrientes. Aquí en Buenos Aires vivíamos en un lujoso departamento pero nada como una buena casa con dos plantas, ático, galerías y grandes jardines. Los arboles y todo el verde que rodeaban la casa, mas el cerco perimetral, le daba a los ocupantes una privacidad absoluta.
La reunión comenzó en el amplio sum, en su parrilla hicimos los patys prometidos y la enorme chopera nos surtió de buena cerveza de barril. Luego pasamos al living tirados en una alfombra de pelo largo muy mullida, apoyados en grandes almohadones de variadas formas. Una pantalla HD de 75 o mas pulgadas nos dio la mejor vista de un sinfín de videos porno. Cuando aparte la vista por un segundo los tenia frente a mi, al otro lado de la habitación a Rodrigo y Hernán comiéndose a besos al tiempo que cada uno frotaba por encima de la ropa la pija agarrotada del otro. Fue muy fuerte, quede sorprendido. Donde me había metido!!.
Con disimulo gire despacio mi cuello y allá del otro lado Manu y Seba se acariciaban mutuamente sin dejar de ver el video. Queria que la tierra me tragase, quería ser invisible. Queria que por arte de magia todo vuelva a foja cero y nunca apuntarme a ir a casa de nadie.
Pero quede ahí, inmóvil. Pasaron unos minutos y Rodrigo se separa de Hernán y avanza hacia mí.
Rodri-- Che discúlpanos, por eso quería que alguien trajera algún amigo, asi nadie quedaba rengo.
yo-- NO, está bien, no importa. Hagan tranquilos, yo veo los videos un rato y cualquier cosa si quieren quedarse tranquilos me voy y otro día vemos.
Rodri-- No, que te vas a ir? Podes prenderte con nosotros si queres. Hernán no tiene drama y yo menos. A mí me encantaría que te prendas, entro nos, me hubiese gustado que Hernán no estuviera aquí hoy.
Me dejo helado. Además de estar en presencia de cuatro putos, uno de ellos se me estaba declarando
Yo:-- Rodri, en serio. No tengo drama en quedarme, pero no quiero que Hernán crea que quiero estar con vos
Rodri:-- Yo si quiero estar con vos y no me importa lo que piense Hernán, además entre Hernán y yo solo hay buena onda y si somos tres en vez de dos mejor todavía. Veni, préndete.
Yo:-- Anda, anda con Hernán. No me incomoda, creo que me incomoda mas ser el tercero
No sabía como manejar la situación. Por un lado no quería parecer homófono y tampoco que se dieran cuenta que no tenía ni la mas puta idea que ellos se juntaban para esto. No quería parecer un idiota que nunca siquiera sospecho que eran heteroflexifles o bisexuales, o putos o de nalgas flojas. Pero además… yo no quería seguir perteneciendo a este grupo de mariconas.
Rodrigo se fue, volvió a sentarse al lado de Hernán y enseguida se abrazaron y siguieron en lo suyo. Mientras las dos parejas iban subiendo temperatura a mi no me quedo otra que ponerme de pie y hacer como que me interesaban los títulos de la gran biblioteca que ocupaba una de las paredes del living, iba y venís por los estantes y seguí bebiendo nerviosamente cerveza. Cuando a mi espalda escucho la voz de Hernán
Hernan: -- Veni Joosy, vamos a hacer un trió
Me tomo de la mano y sin reaccionar camine tras suyo. Creo que fue la cerveza, pero seguramente lo que me dejo sin voluntad fue el haber agotado mi cerebro de tanto pensar que diablos hacia ahí y como ****** escapar sin perder a mis amigos.
Llegamos a los pies de Rodrigo que ya estaba sin ropa cubriéndose con un almohadón, Herman aun tenía el pantalón y las zapatillas. Del otro lado Seba se había quitado la ropa luciendo una tanga negra pero masculina, en cambio Manu que estaba de espaldas a mi tenia puesto una pequeña bikini roja femenina. Ver esa renda me llevo a recordar los días en Corrientes cuando hurgaba en el canasto del lavadero para res**tar las bombachas usadas de mamá o mi hermana. Olerlas, clavarme unas buenas pajas y si tenía oportunidad ponérmela y modelar frente al espejo para practicar ardientes pajas hasta quedar borracho de satisfacción.
A mis pies Rodrigo destapa su entrepierna y se arrodilla sobre el almohadón. Su pedazo era enorme, apenitas ***** que el de Hernán pero aun no lo sacaba fuera de su pantalón ni de su hermosa tanguita morada que tampoco podía adivinar. Rodri alzo sus manos y fueron a mi bragueta, desabotono mi jean y con delicadeza fue por mi pene. Era el más pequeño entre los tres, pero es de buen tamaño. No mostro decepción al verlo, supe después que su calentura conmigo era mi boca y mi perfil, además de mi redonda cola. Supe enseguida que le gustaba petear y jugar con su abundante saliva. De su lengua aprendí rápidamente como llenar de placer a un hombre.
Rodri: -- Que es lo que más te gusta? Te va mejor ser activo?, pasivo? Te gusta ser dominante o la sumisión? Que quieres para hoy hermosa?
Yo no sabía lo que quería, ya eso de irme, de desaparecer, de que la tierra me trague ya quedo en el olvido. Me descubrí caliente, me fui excitando con lo que mis ojos escaneaban. Las prendas femeninas y mis experiencias con ellas me estaban martillando la cabeza, la mano caliente de Hernan me acelero el corazón, los ojos viciosos de Rodrigo al interrogarme me terminaron de poner la pija como un garrote, no me quedo otra que tratar de parecer natural y decirle:
Yo: -- Lo que salga, pero ahora chúpame bien la pija mi amor
Y Rodri sin preámbulos se la metió toda en la boca y empezó a tragar y soltar con pasión. Se le notaba la calentura que lo invadía. Herman apuro a quitarse todo y quedar con la tanguita morada para empezar a masturbarse. Mientras lo hacía no pude quitar mis ojos de tan bella verga. Era la más grande de la casa, media seguramente unos 19 o 20 centímetros, era gruesa, tal vez unos 5 centímetros y ya mostraba buenas venas surcando el tronco por todos lados. Su paja me llevo a segundos del éxtasis y si no fuera porque Rodri perdió el control y sus dientes me hicieron ver las estrellas le hubiese vaciado mis huevos viendo como los jugos de Hernán me hipnotizaban. Desde ese día, entre otras cosas, empecé a enviciarme con videos de tipos pajeandose
Se disculpo por la dentada que me dio y cedió mi pene a las manos de Hernán, quien me trato con delicadeza con una suave paja lubricada con sus jugos derramados en su mano. En tanto Rodri se ponía en cuatro delante mio y dejaba su ano que lubrico con saliva a mi antojo. Nunca había penetrado un culo, las únicas experiencias que tenia era con prostitutas que mi padre pagaba para asi “hacerme hombre” y sus vaginas distaban mucho de ese pequeño hoyito que ofrecía Rodri. En cambio ellos estaban bien familiarizados con el arte de penetrar culos. Tanto que no se le escucho más que gemidos de placer a Seba que ya llevaba quince minutos recibiendo bombazos de Manu. Herman le pregunta a Rodri si ya estaba listo.
Rodri: -- Sii deja libre a mi toro ya de una vez y que venga a embestir.
Hernán:-- Toda tuya Joosy, dale sin asco que ya tiene kilómetros de carne
Y no me quedo otra que seguir el juego. Era hacerlo o pasar por idiota, y lo hice.
Puse mi cabecita mojada tanto con mi pre seminal como con los restos de la paja de Hernán, jugos que para que no se sequen y escamen los fue hidratando con escupitajos que elevaron mi calentura. Es día también descubrí como me cachondean los escupitajos en la pija, en el culo, en la cara, en la boca. Descubrí cuanto me excita lo sucio y promiscuo.
Hernán que tenía su leche a estallar, se puso detrás mio y apoyo su caliente fierro entre mis nalgas y así fui masturbando con ellas la preciosa verga que más tarde se convertiría en mi plato favorito.
Ya del otro lado Manu había llenado de leche el culo de Sebastián y estaban practicando un 69 para así Seba limpia la tranca de Manu y este le trague al fin la leche batida que cargaban aun los huevos de su amante
Yo estaba bombeando a full a mi zorrita y ya lo hacia como un experto, mi pija se acomodo bien en su rico culo y pude gozar como nunca lo había hecho todavía, pero lo que mas me ponía era Hernán y su caliente barra de carne patinando entre mis nalgas, cuando de pronto sentí como uno o tal vez dos dedos invadían mi desesperado ano. Hernán la quería poner y yo ya estaba mas que entregado, estaba desesperado de que lo haga
Yo: -- Si si así, dilátame bien el orto y dame tu pija papito, no doy más de ganas de probarla
Rodrigo: -- Uhh hijas de puta, yo creí que estabas concentrada con mi culo y no, ahí están las dos putas poniéndome los cuernos.
Yo: -- Cállate puta y recibí esto Aaaaaahhhhhhgggggffffffffffsssss
Me fui, me acabe corriendo litros de semen que quien sabe si fue por el bombeo de ese precioso culo o por la tranca a mi espalda o esos dedos juguetones, o también los simpáticos huevos de Hernán que en su ir y venir por mi canaleta me llenaron de deliciosas cosquillas. Me vacié y aun caliente rece por que todo se apure y por fin Hernán me rompa el culo. Entre los dos me acomodaron en perrita y Hernán empezó a puertear.
Hernán: -- Sos virgen no?
Yo: Si, por suerte me guarde virgen para vos
Hernán: Sos divina mi amor, esto te va a doler pero yo te voy a tratar como la nenita virgen que sos, si?
YO: -- Si mi amor, quiero que seas dulce con mi cola, si sos dulce con ella te la voy a regalar para siempre
Rodrigo: -- Mírala a la forra que no quería prenderse. Bien puta eras guacha
Yo: -- Cállate celosa, y lléname la boca con tu pija.
Rodrigo: -- Que puta hermosa, muero por llenarte de leche esa carita de nenita bien que tenes. Sos una nenita muy tierna de cara, pero de orto sos reputaza
Yo:-- Siii soy reputaza y soy tu nenita también
Hernan: -- Pero sos mi putaza y este orto es mio solo mio sabias?
Yo: -- Sii papito cógeme ya cógeme de una vez que la quiero toda dentro
Y la fue metiendo suave, dejaba que mi ano se acostumbre y volvía a empujar y en cada empujón sentía como mi culo se desgarraba y mis lagrimas salían disparadas como cataratas que mojaban la chota de Rodri que ya jugaba con mi lengua golosa. Hasta que el último tramo de esa verga se hundió en mi raja y los huevos quedaron pegados a mi esfínter sensibilizado por tanto deseo.
Hernan comenzó a bombear con un ritmo placido que fue aumentando en la medida que mis gemidos sordos por la pija de Rodrigo pedían. Estuvimos en ese ritmo pausado pero desgarrador hasta que de mi pene estallo un prolongado orgasmo sin tocarme que estropeo para siempre la lujosa alfombra del living. En ese momento la vibración de mi cuerpo sobreexcito a Herman y no pudo controlar la dulzura de cómo me cogía y se lanzo a un furioso sacar y poner de una hasta que inundo mis entrañas. El feroz bombeo se traslado a la garchada que me hacia Rodrigo en mi boca soltando también su leche en seis o siete trallazos de semen ardiente que dieron en mi garganta provocándome vómitos y así arruine la alfombra definitivamente. Los tres caímos ensartados entre si sobre el *****o y restos de semen con *********** que caían de mi culo aun clavado con la estaca de carne. Llore de emoción sin estar seguro si era real lo que había hecho, lo que estaba pasando o si era un bonito sueño o una espantosa pesadilla.
Minutos después, ya repuestos. Rodrigo se agarraba la cabeza por los desastres en la alfombra. Me regaño por no haber venido con un lavaje de culo y por haberme hecho la difícil de entrada.
Rodri:-- Si hubieses avisado que eras así de putaza y que no te lavaste el orto tomábamos precauciones. Ahora que hago con la alfombra? Me van a matar mis viejos.
Hernán: -- Deja a mi mujercita tranquila, no la regañes que es una pobre inocente.
Yo:-- Lo siento mucho, si pudiera volver todo atrás seria diferente. Pero ya fue.
Rodrigo: -- Y encima me quede sin llenarte la cara de leche
Yo: -- Bueno, todavía no termina el finde.
Rodrigo: -- Sos tan puta que te quiero solo para mi
Hernán: -- Pero a ella le gusto yo
Rodri: -- NO, para, nunca dijo eso o si Joosy?
Yo: -- Me gustan los dos, pero no quiero que discutan ahora. Me pone a mil que se peleen por mi, y me duele el culo ahora, solo quiero agua fría o hielo por favor.
Y los dos salieron corriendo a buscar hielo.
6年前