... y me convirtieron en una puta (parte3)
Esta es la tercer entrega de “No supe decir que no y me convirtieron en una puta”.
Si quieren leer de un principio lleguen a este link: https://es.xhamster.com/stories/no-supe-decir-que-no-y-me-convirtieron-en-una-puta-9710598 la primer entrega y luego este otro: https://es.xhamster.com/stories/no-supe-decir-que-no-y-me-convirtieron-en-una-puta-9710969
Apenas pude dormir. Muy temprano me levante y comunique a mis padres que no me sentía bien y no iría al colegio, que algo que me había “comido” en casa de Rodrigo no me dejo dormir bien en toda la noche.
Era totalmente cierto, al menos no mentí. Si me había comido algo que me perturbo y apenas descanse. Apenas pegaba un ojo soñaba con Rodrigo y Hernán haciéndome el amor, juntos o separados y de repente despertaba sobresaltado. Con mi verga durísima y mojada. Me volvía a dormir y la pija de Hernán se me aparecía en sueños y quería comerla y no la alcanzaba, y de la nada mis padres se filtraban en mi sueño y decían “Que haces Joosy?, eres puto? No puedes ser puto, nunca hubo putos en esta familia y como te veamos con una pija en la boca te vas de la casa” y obviamente despertaba desesperado.
Luego de declararme oficialmente enfermo parece que el sueño me venció y descanse un par de horas. Al despertar como a las 10 de la mañana, tenía varios wathsap tanto de Hernán como de Rodri. Querían saber cómo estaba y por que falte al colegio. Les clave el “visto”. No me sentía con mente clara para contestarles.
Me levante, tome mi desayuno mientras mamá está fuera de casa haciendo compras seguramente. Por un rato podía pensar los pasos a seguir sin temor a ser observado. Mi cola ya no me dolía, pero ni intente ir de cuerpo. Estaba temeroso de mover mis intestinos y sufrí alguna hemorragia o lo que era peor, empezar a los gritos de dolor. Pero mi panza aun no pedía así que me despreocupe. Trate de hacer memoria de cómo maneje la situación de ser follado y haber mamado esas dos vergas. Recordaba bien patente mis dichos, hablaba como chica con mis amantes. Desde el principio me escuche hablando como hembra y me sorprendía eso. Me brotaban no solo las palabras sino el pensamiento. Realmente me sentía mujer. Como podía regresar después de haberme mostrado femenina ante los chicos? Bien podría decir que estaba jugando, pero me estaría mintiendo a mí mismo. Eso no funcionaria. Luego recordé cuando usaba las tanguitas de mi hermana y aquella vez que calce unas medias de red de mi madre para modelar frente al espejo y admirar mi cuerpo hasta me acuerdo la furibunda paja que me hice estrellando todo mi semen al espejo. Me veía como mujer pero me sentía bien macho. Es más, al desvestirme era el mismo de siempre.
Esta vez no me probé bombachas ni medias. Me probé sendas vergas, una más rica que la otra. No era lo mismo.
Ya de regreso mamá deje mis pensamientos a un lado y charlamos de cosas mundanas. Ya que estaba en casa y me sentía mejor, me pidió si no podía ayudarla y subir al laundry con la ropa del fin de semana. Claro que me ofrecí, no debía abusar de su confianza y tampoco quería que me viera preocupado por algo. Así que tome el canasto de la ropa y me fui a ponerla a lavar. El laundry room se encuentra en el piso 23, son 22 por ascensor y uno más por escalera. A esa hora hay poco movimiento en los ascensores, así que una vez en uno de ellos hurgue desesperado entre la ropa a ver si descubría alguna prenda intima de mi hermana o madre. Calcule que si olfateaba esos calzones impregnados de fragancias femeninas mi testosterona me devolvería a la normalidad. Pero no tuve suerte. Ni una tanga, ni un brasier siquiera. Es común en ellas lavar sus ropitas cuando se duchan, así que no había tesoros en el canasto. Me sentí frustrado. Cuando llego al piso 22 se abren las puertas y del otro lado queriendo bajar estaba Brenda cargando su canasta de ropa limpia. Brenda es mi vecina, de dos pisos más abajo que el mío. Pero la conocía bastante bien.
Una hermosa chica, delgada, blanca, de largo pelo negro. Un cuerpo bien trabajado y deliciosas piernas largas que terminan levantando una cola espectacular. No encontré tanguitas pero cruzarme con Brenda, su saludo y radiante sonrisa que me regalo fue un buen consuelo. Sentí que poco a poco el chico de sexo masculino y heterosexual volvía a mi cuerpo. Subí al 23 mientras Brenda se perdía en el ascensor. Subí contento nuevamente. Pese a que mi escalada peldaño por peldaño hacían un rico masaje en mi inflamado y abierto ano y parecía deleitarme mucho, no deje de pensar en Brenda. Pero el destino me tenía preparado otro regalo para mi. Al abrir la puerta del laundry estaba ella.
Una pequeña vedetina cola less color canela de Brenda en el piso. Tenia que ser de Brenda, se le habría caído cuando se retiraba de lavar, de otra manera ella la hubiese tomado y dejado en la mesada para que su dueña la encuentre o lo que sea. Solté mi canasto nervioso y tome la prenda. La lleve inmediatamente a mi nariz, pero lamentablemente estaba limpia, olía al fresco perfume de su enjuague. De todas maneras fue un pequeño triunfo, con esta vedetina podría sentirme hombre, podría fantasear y olvidarme de los episodios del sábado dejar atrás mi breve pasado gay. A lo sumo asumiría mi bisexualidad y eso era un alivio. Pero jugando con mis dedos en el entramado del suave encaje empecé a imaginar los dedos de su pareja. Imaginaba esos dedos masculinos acariciando la vulvita húmeda de Brenda, podía sentir la mano de su macho recorriendo la deliciosa prenda y metiendo sus dedos entre la tela y su cola para correrla a un costado y conducir su mojadito glande en busca del hambriento orto de Brendita. Mi mente se fue del laundry y me situaba en una enorme y mullida cama, donde no estaba Brenda sino yo, ardiente junto al esposo, novio o lo que fuera y dejando que sus dedos aparten toda la barrera que separa mi culo de su enorme verga. No había nada más que ver como mi pene empujaba por salir de mis ropas para comprobar que mi presente no era para nada masculino, que en mi lo femenino ya había ganado la batalla. Apure la carga del lavarropas y me fui con la vedetina corriendo al departamento. Me encerré en mi cuarto, me desnude y me puse la pequeña prenda. Me quedaba genial. Apreté mi pene entre mis cantos y modele ante el espejo. Nada tenía que envidiarle a Brenda. Y si pudiera mostrarme ante su macho asi vestida seguramente el me tocaría, me acariciaría la cola libre, recorrería la tela desde la cintura hasta donde se pierde entre mis nalguitas. Buscaría mi vulvita húmeda y al no encontrarla hundiría sus dedos en mi ano caliente. Empecé a buscar como calmar mi loco deseo de pija, entre mis cosas del colegio tenía un tubo de ensayo de vidrio. Lo lamí, lo chupe hasta el hartazgo y así untado en saliva lo cole entre la bombacha y mi raja, el tubo enseguida encontró mi inflamado orto y puerteo un rato, no pude mas, me lo metí de una, placer, un delicioso placer. La suavidad del vidrio patinando en las paredes de mi culo me inundó de fantasías. Deseaba a un hombre al que apenas si sabía que existía. Mis ojos, mis fantasías y mi morbo siempre estuvieron en el cuerpo, la carita y el culo de Brenda. Ya no la deseaba, deseaba nada más que a su macho y moría por saber cómo follaba, como tocaban sus manos, como besaban sus labios, como eyaculaba su verga. Entre el vidrio y mis viajes mentales me corrí sin tocarme. Mi leche salió con ********* entre el encaje de la delicada prenda, mis piernas se vencieron y temblorosamente caí de rodillas con el tubo clavado a fondo en mi culo. Me regocije con la pose final que me mostraba el espejo. Una zorra satisfecha con su macho dentro.
Al día siguiente fui al colegio con la vedetina puesta y en el primer recreo me lo lleve a Hermán al baño. Nos encerramos en un compartimiento y le mostré mi ropita, se arrodillo y me entro a besar las nalgas, metió sus dedos y dibujo mi ano, lo humedeció y con ternura los fue penetrando con un dedos, luego dos. Estaba en el cielo. Hermán siguió masturbando mi ano sin dejar de besar mis nalgas, mis piernas, llego a mi esfínter y su lengua se ensanchaba para cubrir toda mi telita que latía de placer, quito sus dedos y se puso de pie
Hernán: -- Te tengo que coger
Yo: -- Pénemela
Me incline, apoye mis codos en la tabla del escusado Hernán puso su mano derecha en mi cinturita y con la izquierda sostenía a un costado mi braguita mientras la ardiente cabeza de su chota buscaba entrarme. Su roce me lleno de sensaciones, mi carne inflamada lejos de incomodarse me regalo un hermoso dolor que provoco que mi erección tome un largo nunca alcanzado, mi pene parecía no caber en mi propia piel. Hernán ya tenía media verga dentro mío dejando que mi argolla tome su nueva forma, pero no había tiempo, afuera se escuchaban las ultimas voces de los chicos que utilizaban los baños como fumadero, muy pronto se oiría el timbre llamando a clases.
Yo: -- cógeme, métela toda, no hay tiempo, cógeme y dame tu lechita
Herman: -- Tranquila putita, no me apures porque quiero cuidar tu culito
Yo: -- Ay amor, gracias, pero necesito que me rompas toda de nuevo, dámela todo ya
Entonces Hernán me tomo con sus dos manos de la cintura y de un movimiento pélvico ensarto el resto de su garcha hasta que los huevos quedaron aplastados entre sus ingle y mis nalgas. Terrible y glorioso dolor
Hernán: -- báncatela putita, no vayas a gritar porque vienen y nos expulsan por sodomitas
Contuve el grito, apreté mis dientes y solo deje salir un sordo bufido que se mezclo con los jadeos de Hernán. Fue aumentando su ritmo, la velocidad era directamente proporcional al crecimiento de mi goce, se escuchaba el timbre de fin de recreo, yo empezaba a largar trallazos alocados con cualquier dirección por el intenso bombeo que estaba recibiendo, Herman no pudo bajar el volumen de sus jadeos e insultos, estaba gozando de su putita tal como lo hacía yo
Hernán: -- Sii ahha ahhha ahhhha Que hermoso culo tenes hija de puta!!! Ahhhha ahha ahhhha ahhha Como te gusta la pija perra mal parida, ahhha aha ahhha ahahh Voy a llenarte de leche bien caliente, voy a inundarte de guasca hirviendo puta de ****** ahhhhaa haaa ahhhaa haahaaa…
Pasaron tres o cuatro minutos mas y seguía dándome un delicioso culeo bien duro, podía sentir la llamarada de su verga dorando mis entrañas, yo volvia a correrme, esta vez no tan espeso pero si mucha cantidad, mi pene seguí al palo pero mis líquidos eran tan caudaloso que no volaban sino que caían como cataratas.
Hernán: --- uuuggg me acabo puta, me vengo putita de ******, me vengo me vengo aaahhhhh!!!
Y sus incontables disparos llenaron mi culo, lechita ardiente como me prometió. Primero se quedo quieto con toda la pija a full dentro mio, cuando promediaban los trallazos volvió al bombeo infernal que me volvía loca y siguió acabando todo su semen bien profundo hasta que sus piernas quedaron temblorosas y débiles, la saco y toda la lechita empezó a fluir de mi.
Hernán: -- Que hermoso espectáculo es verte ***** mi leche y Ahhhh veo que te hiciste el lavaje!! Que bien mi amor, así nos vamos a entender mejor, ahora que mi pija no tiene caca podes limpiármela entonces.
Y gire, me senté con el culo chorreando semen en el inodoro; lami a mi macho como deseaba, chupe las ultimas muestras de esperma que todavía quedaban en su caño y enseguida el bajo a comerme la boca, compartimos su sabor, algo que le enloquecía y de repente sin mas subió sus pantalones y salió presuroso. Se lavo las manos, la cara y corrió al aula dejándome sola, satisfecha, ******** de felicidad jugando con el semen que aun salía de mi dolorido culo.
Cuando volví al aula, esto fue en la siguiente hora, ya Rodrigo estaba al tanto de lo sucedido en los baños. Temí que se enoje conmigo y con Hernán. Pero no, se acerco a mi oído y me dijo:
Rodrigo: -- A la salida venís a casa a contarme con lujo de detalles lo que paso con Hernu, y mientras me contas me voy a clavar una buena paja para llenarte de leche tu carita de nena putita. Si?
Yo: -- Como quieras mi amor, te cuento todo pero no te enojes
Rodri: -- Que me voy a enojar?. Coge con quien quieras, pero siempre venia a contarme y te voy a dar semen hasta que te empaches.
Si quieren leer de un principio lleguen a este link: https://es.xhamster.com/stories/no-supe-decir-que-no-y-me-convirtieron-en-una-puta-9710598 la primer entrega y luego este otro: https://es.xhamster.com/stories/no-supe-decir-que-no-y-me-convirtieron-en-una-puta-9710969
Apenas pude dormir. Muy temprano me levante y comunique a mis padres que no me sentía bien y no iría al colegio, que algo que me había “comido” en casa de Rodrigo no me dejo dormir bien en toda la noche.
Era totalmente cierto, al menos no mentí. Si me había comido algo que me perturbo y apenas descanse. Apenas pegaba un ojo soñaba con Rodrigo y Hernán haciéndome el amor, juntos o separados y de repente despertaba sobresaltado. Con mi verga durísima y mojada. Me volvía a dormir y la pija de Hernán se me aparecía en sueños y quería comerla y no la alcanzaba, y de la nada mis padres se filtraban en mi sueño y decían “Que haces Joosy?, eres puto? No puedes ser puto, nunca hubo putos en esta familia y como te veamos con una pija en la boca te vas de la casa” y obviamente despertaba desesperado.
Luego de declararme oficialmente enfermo parece que el sueño me venció y descanse un par de horas. Al despertar como a las 10 de la mañana, tenía varios wathsap tanto de Hernán como de Rodri. Querían saber cómo estaba y por que falte al colegio. Les clave el “visto”. No me sentía con mente clara para contestarles.
Me levante, tome mi desayuno mientras mamá está fuera de casa haciendo compras seguramente. Por un rato podía pensar los pasos a seguir sin temor a ser observado. Mi cola ya no me dolía, pero ni intente ir de cuerpo. Estaba temeroso de mover mis intestinos y sufrí alguna hemorragia o lo que era peor, empezar a los gritos de dolor. Pero mi panza aun no pedía así que me despreocupe. Trate de hacer memoria de cómo maneje la situación de ser follado y haber mamado esas dos vergas. Recordaba bien patente mis dichos, hablaba como chica con mis amantes. Desde el principio me escuche hablando como hembra y me sorprendía eso. Me brotaban no solo las palabras sino el pensamiento. Realmente me sentía mujer. Como podía regresar después de haberme mostrado femenina ante los chicos? Bien podría decir que estaba jugando, pero me estaría mintiendo a mí mismo. Eso no funcionaria. Luego recordé cuando usaba las tanguitas de mi hermana y aquella vez que calce unas medias de red de mi madre para modelar frente al espejo y admirar mi cuerpo hasta me acuerdo la furibunda paja que me hice estrellando todo mi semen al espejo. Me veía como mujer pero me sentía bien macho. Es más, al desvestirme era el mismo de siempre.
Esta vez no me probé bombachas ni medias. Me probé sendas vergas, una más rica que la otra. No era lo mismo.
Ya de regreso mamá deje mis pensamientos a un lado y charlamos de cosas mundanas. Ya que estaba en casa y me sentía mejor, me pidió si no podía ayudarla y subir al laundry con la ropa del fin de semana. Claro que me ofrecí, no debía abusar de su confianza y tampoco quería que me viera preocupado por algo. Así que tome el canasto de la ropa y me fui a ponerla a lavar. El laundry room se encuentra en el piso 23, son 22 por ascensor y uno más por escalera. A esa hora hay poco movimiento en los ascensores, así que una vez en uno de ellos hurgue desesperado entre la ropa a ver si descubría alguna prenda intima de mi hermana o madre. Calcule que si olfateaba esos calzones impregnados de fragancias femeninas mi testosterona me devolvería a la normalidad. Pero no tuve suerte. Ni una tanga, ni un brasier siquiera. Es común en ellas lavar sus ropitas cuando se duchan, así que no había tesoros en el canasto. Me sentí frustrado. Cuando llego al piso 22 se abren las puertas y del otro lado queriendo bajar estaba Brenda cargando su canasta de ropa limpia. Brenda es mi vecina, de dos pisos más abajo que el mío. Pero la conocía bastante bien.
Una hermosa chica, delgada, blanca, de largo pelo negro. Un cuerpo bien trabajado y deliciosas piernas largas que terminan levantando una cola espectacular. No encontré tanguitas pero cruzarme con Brenda, su saludo y radiante sonrisa que me regalo fue un buen consuelo. Sentí que poco a poco el chico de sexo masculino y heterosexual volvía a mi cuerpo. Subí al 23 mientras Brenda se perdía en el ascensor. Subí contento nuevamente. Pese a que mi escalada peldaño por peldaño hacían un rico masaje en mi inflamado y abierto ano y parecía deleitarme mucho, no deje de pensar en Brenda. Pero el destino me tenía preparado otro regalo para mi. Al abrir la puerta del laundry estaba ella.
Una pequeña vedetina cola less color canela de Brenda en el piso. Tenia que ser de Brenda, se le habría caído cuando se retiraba de lavar, de otra manera ella la hubiese tomado y dejado en la mesada para que su dueña la encuentre o lo que sea. Solté mi canasto nervioso y tome la prenda. La lleve inmediatamente a mi nariz, pero lamentablemente estaba limpia, olía al fresco perfume de su enjuague. De todas maneras fue un pequeño triunfo, con esta vedetina podría sentirme hombre, podría fantasear y olvidarme de los episodios del sábado dejar atrás mi breve pasado gay. A lo sumo asumiría mi bisexualidad y eso era un alivio. Pero jugando con mis dedos en el entramado del suave encaje empecé a imaginar los dedos de su pareja. Imaginaba esos dedos masculinos acariciando la vulvita húmeda de Brenda, podía sentir la mano de su macho recorriendo la deliciosa prenda y metiendo sus dedos entre la tela y su cola para correrla a un costado y conducir su mojadito glande en busca del hambriento orto de Brendita. Mi mente se fue del laundry y me situaba en una enorme y mullida cama, donde no estaba Brenda sino yo, ardiente junto al esposo, novio o lo que fuera y dejando que sus dedos aparten toda la barrera que separa mi culo de su enorme verga. No había nada más que ver como mi pene empujaba por salir de mis ropas para comprobar que mi presente no era para nada masculino, que en mi lo femenino ya había ganado la batalla. Apure la carga del lavarropas y me fui con la vedetina corriendo al departamento. Me encerré en mi cuarto, me desnude y me puse la pequeña prenda. Me quedaba genial. Apreté mi pene entre mis cantos y modele ante el espejo. Nada tenía que envidiarle a Brenda. Y si pudiera mostrarme ante su macho asi vestida seguramente el me tocaría, me acariciaría la cola libre, recorrería la tela desde la cintura hasta donde se pierde entre mis nalguitas. Buscaría mi vulvita húmeda y al no encontrarla hundiría sus dedos en mi ano caliente. Empecé a buscar como calmar mi loco deseo de pija, entre mis cosas del colegio tenía un tubo de ensayo de vidrio. Lo lamí, lo chupe hasta el hartazgo y así untado en saliva lo cole entre la bombacha y mi raja, el tubo enseguida encontró mi inflamado orto y puerteo un rato, no pude mas, me lo metí de una, placer, un delicioso placer. La suavidad del vidrio patinando en las paredes de mi culo me inundó de fantasías. Deseaba a un hombre al que apenas si sabía que existía. Mis ojos, mis fantasías y mi morbo siempre estuvieron en el cuerpo, la carita y el culo de Brenda. Ya no la deseaba, deseaba nada más que a su macho y moría por saber cómo follaba, como tocaban sus manos, como besaban sus labios, como eyaculaba su verga. Entre el vidrio y mis viajes mentales me corrí sin tocarme. Mi leche salió con ********* entre el encaje de la delicada prenda, mis piernas se vencieron y temblorosamente caí de rodillas con el tubo clavado a fondo en mi culo. Me regocije con la pose final que me mostraba el espejo. Una zorra satisfecha con su macho dentro.
Al día siguiente fui al colegio con la vedetina puesta y en el primer recreo me lo lleve a Hermán al baño. Nos encerramos en un compartimiento y le mostré mi ropita, se arrodillo y me entro a besar las nalgas, metió sus dedos y dibujo mi ano, lo humedeció y con ternura los fue penetrando con un dedos, luego dos. Estaba en el cielo. Hermán siguió masturbando mi ano sin dejar de besar mis nalgas, mis piernas, llego a mi esfínter y su lengua se ensanchaba para cubrir toda mi telita que latía de placer, quito sus dedos y se puso de pie
Hernán: -- Te tengo que coger
Yo: -- Pénemela
Me incline, apoye mis codos en la tabla del escusado Hernán puso su mano derecha en mi cinturita y con la izquierda sostenía a un costado mi braguita mientras la ardiente cabeza de su chota buscaba entrarme. Su roce me lleno de sensaciones, mi carne inflamada lejos de incomodarse me regalo un hermoso dolor que provoco que mi erección tome un largo nunca alcanzado, mi pene parecía no caber en mi propia piel. Hernán ya tenía media verga dentro mío dejando que mi argolla tome su nueva forma, pero no había tiempo, afuera se escuchaban las ultimas voces de los chicos que utilizaban los baños como fumadero, muy pronto se oiría el timbre llamando a clases.
Yo: -- cógeme, métela toda, no hay tiempo, cógeme y dame tu lechita
Herman: -- Tranquila putita, no me apures porque quiero cuidar tu culito
Yo: -- Ay amor, gracias, pero necesito que me rompas toda de nuevo, dámela todo ya
Entonces Hernán me tomo con sus dos manos de la cintura y de un movimiento pélvico ensarto el resto de su garcha hasta que los huevos quedaron aplastados entre sus ingle y mis nalgas. Terrible y glorioso dolor
Hernán: -- báncatela putita, no vayas a gritar porque vienen y nos expulsan por sodomitas
Contuve el grito, apreté mis dientes y solo deje salir un sordo bufido que se mezclo con los jadeos de Hernán. Fue aumentando su ritmo, la velocidad era directamente proporcional al crecimiento de mi goce, se escuchaba el timbre de fin de recreo, yo empezaba a largar trallazos alocados con cualquier dirección por el intenso bombeo que estaba recibiendo, Herman no pudo bajar el volumen de sus jadeos e insultos, estaba gozando de su putita tal como lo hacía yo
Hernán: -- Sii ahha ahhha ahhhha Que hermoso culo tenes hija de puta!!! Ahhhha ahha ahhhha ahhha Como te gusta la pija perra mal parida, ahhha aha ahhha ahahh Voy a llenarte de leche bien caliente, voy a inundarte de guasca hirviendo puta de ****** ahhhhaa haaa ahhhaa haahaaa…
Pasaron tres o cuatro minutos mas y seguía dándome un delicioso culeo bien duro, podía sentir la llamarada de su verga dorando mis entrañas, yo volvia a correrme, esta vez no tan espeso pero si mucha cantidad, mi pene seguí al palo pero mis líquidos eran tan caudaloso que no volaban sino que caían como cataratas.
Hernán: --- uuuggg me acabo puta, me vengo putita de ******, me vengo me vengo aaahhhhh!!!
Y sus incontables disparos llenaron mi culo, lechita ardiente como me prometió. Primero se quedo quieto con toda la pija a full dentro mio, cuando promediaban los trallazos volvió al bombeo infernal que me volvía loca y siguió acabando todo su semen bien profundo hasta que sus piernas quedaron temblorosas y débiles, la saco y toda la lechita empezó a fluir de mi.
Hernán: -- Que hermoso espectáculo es verte ***** mi leche y Ahhhh veo que te hiciste el lavaje!! Que bien mi amor, así nos vamos a entender mejor, ahora que mi pija no tiene caca podes limpiármela entonces.
Y gire, me senté con el culo chorreando semen en el inodoro; lami a mi macho como deseaba, chupe las ultimas muestras de esperma que todavía quedaban en su caño y enseguida el bajo a comerme la boca, compartimos su sabor, algo que le enloquecía y de repente sin mas subió sus pantalones y salió presuroso. Se lavo las manos, la cara y corrió al aula dejándome sola, satisfecha, ******** de felicidad jugando con el semen que aun salía de mi dolorido culo.
Cuando volví al aula, esto fue en la siguiente hora, ya Rodrigo estaba al tanto de lo sucedido en los baños. Temí que se enoje conmigo y con Hernán. Pero no, se acerco a mi oído y me dijo:
Rodrigo: -- A la salida venís a casa a contarme con lujo de detalles lo que paso con Hernu, y mientras me contas me voy a clavar una buena paja para llenarte de leche tu carita de nena putita. Si?
Yo: -- Como quieras mi amor, te cuento todo pero no te enojes
Rodri: -- Que me voy a enojar?. Coge con quien quieras, pero siempre venia a contarme y te voy a dar semen hasta que te empaches.
6年前