Amor furtivo

Desde siempre había sentido mucho morbo por lo encuentros con desconocidos.
Cada vez que asistía a una cita con un chico de Badoo o Tinder sentía cómo me excitaba más cuanto menos conocía al chico con el que iba a quedar. En ocasiones solo conocía su físico y lo que daban de sí unas pocas conversaciones, lo que generaba en mí un torrente de sensaciones *********tes de las que siempre me han enganchado mucho.

En esta web se juntaron todos mis morbos al unísono. A los pocos días de entrar, me encontré un hombre (no voy a poner su nick) maduro y visiblemente bien dotado. Ambas cosas me excitaban mucho. Me escribió super directo. Sabía lo que quería. Y vivía muy cerquita de mi zona. Solo quería un encuentro fugaz, en su coche. Descargar para mí todo lo que tenía dentro, sintiéndome suya por un muy breve espacio de tiempo. Nada de malos rollos ni complicaciones.
Yo aún vivía con mi chico, aunque prácticamente lo habíamos dejado. La relación en casa era bastante nula. Casi ni hablábamos y cuando no estábamos los dos con el móvil él se quedaba viendo la tele. En las últimas semanas, yo me tenía que gestionar mi apetencia sexual sola, a escondidas o como buenamente podía, pero sin contar con él.
"Voy a buscarte en coche ahora mismo", leí en el nuevo mensaje que me dejaba el chico. "Bajas un momento y él no tiene por qué enterarse de nada. No te preocupes, que esto ya lo he hecho más veces. Saldrá bien".
Me recorrió un escalofrío. Sabía que iba a pasar, que no iba a haber nada que lo frenara. Me sentía completamente una puta, y la idea me excitaba muchísimo.
"Pero son las once de la noche", le dije, "¿cómo le digo que me bajo a la calle?".
"Baja como estés y di que vas a tirar la basura".
Claro, aquella coartada tenía todo el sentido.
"En cinco minutos estoy frente a la estación", me dijo.
Yo tenía puesta mi camiseta cyan de tirantes, sin sujetador, y mi faldita verde india.
Miraba hacia el salón y mientras veía a mi chico viendo la tele me temblaba todo.
Se me estaban haciendo eternos los 5 minutos, pero antes de que pasaran 3 me llegó un mensaje que decía "te estoy esperando". Le acompañaba una foto con una polla super erecta, casi rozando el volante del coche.
Sentí cómo automáticamente salían gotitas humedeciendo mi entrepierna. Estaba como ********. Lo iba a hacer, y no había nada que me frenara. "Bajo la basura", dije al vacío, mientras me colocaba bien las tetas bajo la camiseta en esa costumbre por cuidar una buena presentación.
Me miré en el ascensor y vi una zorra que iba a ser usada por un señor desconocido, para su propio provecho. Y me tiré un beso hacia el cristal.
"Hola", dije al abrir la puerta de un coche más bien viejo, pero muy elegante, de los de señores.
Me recibió como había avisado. Con la polla fuera, bien durita. Todo preparado. Llevaba una gorra que le tapaba bastante la cara.
Me senté en el asiento del *****oto y arrancó rápido.
"¿Dónde vas?" le dije.
"Tranquila, aquí a la vuelta, que está más tranquilo".
Le miré. Tendría alguno más de 50. Estaría separado, quizás varias veces. La vida le habría tratado con amargura. Lo poco que le veía de su rostro denotaba muchas arrugas de una vida intensa.
Estiré mi mano izquierda y le acaricié la polla suavemente.
"Ummmm", dijo, completamente concentrado en la conducción.
Su polla estaba húmeda, quizás por la saliva o por algún líquido preseminal. Pensé que enseguida iba a salir de dudas.
Cada vez que daba un nuevo volantazo, su polla se escapaba de mi mano, y al segundo mi manita volvía suave a por ella.
Frenó en seco, y dejó el coche sin apagar.
Me tomó de la cabeza y dijo: "Vamos, nena". Con fuerza me bajó hacia su polla, y casi sin darme tiempo a colocarme bien en el asiento sentí que ya tenía su polla entrando por mis labios. Gemí sin darme cuenta, como queriendo haber dicho algo.
Y no, no era saliva. Su polla ya venía calentita, y su precum ya venía con un olor a sexo bastante explícito.
"¿Te gusta, zorrita?", me preguntó.
Yo asentí con un gemido, mientras la sentía cada vez más dentro, entre lo que él empujaba subiendo su pelvis y lo que lo hacía con la mano, que no dejaba de estar agarrando mi cabeza.
Me penetraba la boca de tal manera que casi no me dejaba jugar con la lengua, aunque el tener mi boquita abierta con la lengua en movimiento lo lubricaba todo mucho mejor. Pensé que él sabía lo que hacía, y que ya se habría follado muchas boquitas antes de la misma manera. Al final yo solo sería una más, pero me gustaba la sensación. Y seguía gimiendo, cada vez que entraba su cabecita a través de mis labios, casi sin darme cuenta.
En un segundo que me separó la cabeza para recogerme él mismo el pelo, me dio el tiempo justo a decirle "me encanta tu polla". Y de nuevo la sentí, ahora más adentro, como entrenando mi garganta para lo que venía.
De repente, sentí una mano cogiendo mis tetas. Pensé por un momento si había entrado alguien más al coche, o si habría bajado la ventanilla y alguien estaría aprovechándose de la situación. Pero enseguida me di cuenta de que el chico era tan hábil que en el movimiento anterior, se había cambiado de mano y me había sacado las tetas de la camiseta. "Buenas tetas", me dijo, mientras pasaba su mano de una a otra y yo arqueaba mi espalda para darle permiso a llegar bien a las dos.
Su polla estaba ya chorreando, y se me resbalaba la boquita por todo el tronco. En un momento dado, levanté la cabeza para preguntarle "¿Quieres correrte en mi boca?"
A él no le sentó bien que le mirara (no quería que le reconociera la cara) y rápidamente me agarró de nuevo la cabeza y empezó a follarme más rápido la boca.
Me di cuenta de que, al mirarle, lo estaba grabando con su móvil. Quizás fuera eso lo que lo incomodó. Yo seguía metiendo y sacando en mi boquita aquella polla venosa, sintiéndola durísima dentro de mí, lamiendo su cabecita cada vez que volvía a tenerla casi fuera, y gimiendo de placer al sentir al hombre cada latigazo de gusto.
Empecé a sentir cómo se iba hinchando y mis gemidos fueron haciéndose más agudos y más intensos. Sé que eso le volvía loco, porque empezó a dejarse ir... fue soltando mi cabeza de su mano, que había estado cogiéndola bien fuerte, y me dejó la libertad para que pudiera terminarlo yo.
Mi cabeza ahora se movía libre, en todas direcciones, dejando entrar a su polla bien dentro de mi garganta, en movimientos rápidos, o en movimientos circulares rodeándola suave con mi lengua para volver a empezar.
Él comenzó a gemir, cada vez más seguido. Yo seguía a lo mío, saboreando su preciosa polla. Recordando que mi chico estaba en casa, a pocos metros de allí, preguntándose dónde coño estaría yo. Y yo pensando que esta polla que había venido a follarme la boquita estaba deliciosa, que ojalá la tuviera todas las noches así, dándome placer mientras lo doy, y luego reventándome el coño de gusto, para seguir después abriéndome el culito hasta correrse sobre mí... Pensé en proponerle al hombre que volviera a la mañana siguiente, que iba a estar sola en casa, por si le apetecería un ratito de desfogue... pero justo en ese momento soltó un alarido a****l, y noté cómo rompía a correrse con su polla casi en mi garganta.
El primer chorro fue tan directo y estaba tan dentro de mí que automáticamente lo tragué. Creo que nunca había tragado de una vez una cantidad así de leche. Salía a borbotones, mientras él se retorcía en el asiento, y me di cuenta de que me había agarrado de nuevo la cabeza mientras yo estaba en mis pensamientos. Llenó toda mi boquita de leche y aun así tenía él toda su entrepierna blanca.
Arrancó violentamente, visiblemente agitado, mientras yo aún no me había llegado a colocar en el asiento ni me había dado tiempo a limpiarme la carita. Sin mediar palabra, me acercó unas toallitas húmedas. De nuevo los volantazos por los callejones, y, en muy pocos segundos, estaba casi frente al portal del que me había visto salir.
Antes de doblar la esquina, paró en seco:
"Muy buena puta", me dijo. "Sal corriendo que te va a pillar tu chico".
Salí del coche colocándome la camiseta de tirantes, porque tenía las tetas prácticamente fuera, y me di cuenta de que mi chico había bajado, para saber si me había pasado algo.
Aparecí frente a él, y me preguntó "¿estás bien?"
"Genial", le dije, con una sonrisa, y le di un beso en los labios.
発行者 nahia_madrid
6年前
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