Angelita esposa segunda parte
José cada vez venía menos por casa, se la pasaba viajando. Nosotras con Julia ya éramos amantes de todos los días. Cada vez me gustaba más como nos cogíamos, y ella siempre me decía que yo era la mejor, no me cambiaba ni por un macho. Amanda sabía de lo nuestro y nos alentaba.
Una tarde José estaba en la casa, creo que estaba con Amanda, seguramente cobrándole la parte de la renta que la prostituta le pagaba en “especies”. Me chupaba un huevo. Eso me daba tiempo para estar con Julia, aunque sea solo chusmeando. En eso estábamos cuando se escuchan gritos, puteadas cerca de la pieza del profesor. Salgo y veo un espectáculo dantesco.
Chela la india, totalmente en bolas, cuan gorda era, sangraba de la boca, pero tenía un cuchillo enorme y lo corría a Pepe, el indio.
- Pegame ahora hijo de mil putas
- Chela, no le hagas nada.
El profesor, Jacinto, los seguía en calzones. Cuando pasan por la pieza de Amanda, sale mi marido, José, en calzones y al abrir la puerta se ve a Amanda totalmente en bolas. La intercepta a Chela y le quita el cuchillo.
- No jodamos y hablemos.
Yo para no seguir viendo, a mi marido en bolas por estar cogiendo con Amanda, me mando para adentro. Julia, viene conmigo.
- Esto iba a pasar. Se estaba poniendo todo áspero.
- No sé de qué hablás.
- Por qué sos más boluda que el agua de los fideos.
- ¡Andá a *****!
- No te enojes, hermosa. Te cuento, como es la mano. Pepe, se quedó sin trabajo. Solo hace changas. Un día arregló con Jacinto, para que éste le pase unos mangos por mes y él a cambio, le dejaba coger a Chela. Ella aceptó, por qué le gusta el Jacinto. El arreglo era de como mucho un polvo por semana. Pero la india y el Jacinto, cogen en cuanto, el indio sale de la casa. Todos los días. Creo que se enamoraron. Hoy el Pepe vino a escondidas y se mandó a la pieza de Jacinto y los enganchó con Jacinto dándole por el culo a Chela. La sacó de los pelos y le dio una trompada, ella, no sé de dónde sacó el cuchillo y se armó el quilombo que vimos.
- ¿Vos cómo sabés todo eso?
- Las prostitutas sabemos casi todo, jajaja
- ¿Y mi marido y tú vieja?
- No te ofendas. Mi vieja, conoció a tu marido mil años antes que él te conozca a vos. Cogen desde hace 25 años, por lo menos y no sé, si yo no soy hija de él.
- Entonces vengo a ser tu madrastra, lo nuestro ¿es i****to? Jajaja
- Jajaja Vamos bien, mamita. Nosotras vinimos a vivir acá cuando yo tenía dos años. Y el arreglo, siempre fue, alquiler por sexo. Tu marido estaba cobrando la renta. Jajaja
- Hijo de puta, me va a escuchar.
- No seas boluda.
Esa noche, Angelita lo encaró a José.
- Sé que vos y Amanda son amantes desde siempre.
- Sí. ¿Y qué?
- No sé si Julia es tu hija, también.
- ¿Qué vas a hacer? Puta lesbiana.
- ¿Sabés lo mío con Julia?
- Sí. Así que no me vengas con planteos.
- Quiero que te vayas a vivir con Amanda y que Julia, se instale conmigo.
Negociaron y fue al revés. Amanda vino a vivir al departamento grande y Angelita se fue con Julia. No fue la única novedad. Pepe se fue de la casa y Chela se instaló con el bebé en la pieza de Jacinto. Todo junto y simultáneamente.
Los primeros tiempos de Angelita y Julia, fueron difíciles, cuando Julia, se va a trabajar con la madre, Angelita se queda sola y no le gusta lo que hacen las prostitutas. Pero, ¿de qué vivirían? José no le da más dinero.
- Vení conmigo, Angelita, laburemos juntas. Las dos, sacaríamos un toco…
- No puedo nena. Me gustás vos, gracias a vos me gustan las mujeres, hasta veo linda a Chela jajaja.
- Si te propongo que atendamos mujeres ¿qué decís?
- ¿Cómo?
- Tengo muchas propuestas, pero no quiero abandonar a los camioneros… Pero, si armamos un paquete de mujeres, largo el bar.
Un mes después empiezan a trabajar juntas. Van a la casa de dos mujeres. Barrio norte. Tocan el portero y baja una señora muy flaca y muy alta.
- ¡Hola Julia! ¿Ella es Angelita? Mucho gusto soy María Cristina. Subamos María Mercedes nos espera.
El edificio, era viejo, pero todo lujo, el departamento, enorme, en el último piso, como era una tarde límpida, se veía el río hasta el infinito.
- María Mercedes, te presento a Angelita.
- Mucho gusto, qué linda sos.
María Mercedes no era tan alta como María Cristina. Es más, no es para nada flaca, se la notaba gorda, donde las mujeres queremos ser gorda, tetas, culo y caderas. Me gustó esta mujer.
Julia arregla con María Cristina. Y se van a un dormitorio.
- ¿Vamos al mío, Angelita?
- Sí, María Cristina.
- No me llames así, llamame Puta.
Entramos a la habitación, hay una cama enorme. Espejos en el techo. Y Puta me toma por atrás y mientras me masajea las tetas me besa el cuello. Es firme pero muy suave. Giro y le ofrezco la boca. ¡Qué rico besa! Nos vamos sacando la ropa. Puta tiene un lomo de puta madre. Las tetas son enormes y paraditas. Tiene unos cuantos pirulos, por ahí pasó el cirujano. Barriga plana, cintura escueta, culo paradito y piernas largas.
- Vení nena, vamos a la cama.
- Sí. Puta, sos hermosa.
- No me mientas, hermosa sos vos. Yo a tu edad era muy linda, pero perdí tiempo cogiendo con hombres, hasta que descubrí que me gustan las mujeres.
Me pide que la deje hacer a ella, las prostitutas hacemos lo que el cliente deseé y pague. Me besa la boca, el cuello, me recorre todo el cuerpo con su legua, cuando nota que cuando lame mis pezones, ellos se agrandan y yo empiezo a gemir, les da especial atención. Me come los pezones y las tetas y con su mano empieza a darme placer en la concha.
- Nena, estás muy mojada.
- Es que vos me calentás, Puta.
- Vamos a ver si puedo calmarte un poco…
Baja y me come la almeja, mientras me acaricia el clítoris. Llego al orgasmo enseguida. Mi cuerpo se tensa, le tomo de su cabeza como para meterla en mi concha. El orgasmo es lento, largo y muy húmedo.
- ¡Qué rico flujo tenés Angelita!
- Vos sabés bien cómo hacerlo…
- Ahora es tu turno.
Repito todo ella hizo. Pero su concha no es tan húmeda como la mía. Le como la almeja, le masturbo el clítoris, pero vamos no tan bien, hasta que se me ocurre meterle un dedo en el culo.
- ¿Te gusta mi agujerito?
- Es hermoso.
- ¿Entonces, me lo vas a coger?
Se para va a la cómoda y saca un enorme strapon y un consolador. Me ayuda a calzarlo, se pone en cuatro patas en el piso. Me ofrece el culo, me da un pomo de lubricante. Le lubrico el culo mientras ella se mete el consolador en la concha. Le pongo lubricante a la pija del strapon. Y se lo inserto en el medio del orto, de a poco, cuando lo tiene todo a dentro, ella lloraba y pedía que le rompa el culo. Le di mil quinientos bombeos, hasta que la Puta, tuvo su orgasmo. A mí me temblaban las piernas. Caí al lado de ella. Se dio vuelta se calzó la pija en la concha, y nos estuvimos besando como media hora, hasta que ella tuvo el segundo orgasmo. Parece que la vieja abrió el grifo. Terminamos en la cama, dándonos franela. A mí lo del culo no me gusta mucho, pero… Por suerte parece que con María Mercedes el culo que se usa es el de ella.
Nos fuimos, cuando comenzaba a ponerse oscuro. Con 15 mil pesos cada una. Pero, vino un viejo, puteando Julia, le entregó 10 mil.
- Es el que colecta para la cana. Así es el arreglo. La tercera parte. Pero no nos joden.
Así comienzan a tener relaciones con mujeres. Pocas veces juntas, así que se reparte los clientes. Obviamente la voz cantante es Julia. Cada vez que suena el celular es un llamado a trabajar. Angelita está fascinada con la cantidad de mujeres que quieren sexo con otra mujer, pero no se animan a hacerlo con conocidas, Muchas son casadas e incluso hay solteras que no se animan a buscar otra mujer, simplemente, toman el celular y llaman.
Una noche, que trabajaron solas, llegan tarde a casa. Habían tenido 4 llamadas y las atendieron desde el mediodía hasta entrada la noche. En hoteles alojamiento, e incluso en un departamento de soltera, un bulo de la mina. La atendió Angelita, pobrecita era más fea que un demonio. Y encima le dio por el culo, con un consolador. Pero pagó extra. Al llegar a la casa, estaban contando lo del día, juntaron la plata y separaron el tercio. Angelita, llama al cana. Dice que estaba de turno, que mañana las veía. Vuelve a sonar el teléfono.
- Ok. Lo hablamos el viernes. Pero eso es mucho tiempo. ¿Cuánto? Dalo por hecho…
Julia, se reía fascinada.
- Angelita, la enamoraste a la Mercedes. Yo a la Cristina la tengo en el bolsillo, pero no me imaginaba tanto de vos…
- ¿Qué pasó?
- Dos veces estuviste con la Mercedes y está ****** por vos…
- …
- Me llamó Cristina. Quieren que el viernes vayamos con ellas a un campo que tiene en Pergamino. Que nos quedemos hasta el lunes a la mañana. Hay dos mil dólares para mí y dos mil quinientos para vos.
- ¿cuatro mil quinientos? Nos quedan 3 lucas verdes limpias de polvo y paja…
- Sos rápida para las cuentas…
Trabajen lo que trabajen, a la noche se sacan la mufa del día, cogiendo hasta que se duermen. En esta relación, Julia es el macho, ella dirige, es la que penetra primero y para su sorpresa, Angelita siempre pide que le dé por culo. Ella agradecida.
Una tarde José estaba en la casa, creo que estaba con Amanda, seguramente cobrándole la parte de la renta que la prostituta le pagaba en “especies”. Me chupaba un huevo. Eso me daba tiempo para estar con Julia, aunque sea solo chusmeando. En eso estábamos cuando se escuchan gritos, puteadas cerca de la pieza del profesor. Salgo y veo un espectáculo dantesco.
Chela la india, totalmente en bolas, cuan gorda era, sangraba de la boca, pero tenía un cuchillo enorme y lo corría a Pepe, el indio.
- Pegame ahora hijo de mil putas
- Chela, no le hagas nada.
El profesor, Jacinto, los seguía en calzones. Cuando pasan por la pieza de Amanda, sale mi marido, José, en calzones y al abrir la puerta se ve a Amanda totalmente en bolas. La intercepta a Chela y le quita el cuchillo.
- No jodamos y hablemos.
Yo para no seguir viendo, a mi marido en bolas por estar cogiendo con Amanda, me mando para adentro. Julia, viene conmigo.
- Esto iba a pasar. Se estaba poniendo todo áspero.
- No sé de qué hablás.
- Por qué sos más boluda que el agua de los fideos.
- ¡Andá a *****!
- No te enojes, hermosa. Te cuento, como es la mano. Pepe, se quedó sin trabajo. Solo hace changas. Un día arregló con Jacinto, para que éste le pase unos mangos por mes y él a cambio, le dejaba coger a Chela. Ella aceptó, por qué le gusta el Jacinto. El arreglo era de como mucho un polvo por semana. Pero la india y el Jacinto, cogen en cuanto, el indio sale de la casa. Todos los días. Creo que se enamoraron. Hoy el Pepe vino a escondidas y se mandó a la pieza de Jacinto y los enganchó con Jacinto dándole por el culo a Chela. La sacó de los pelos y le dio una trompada, ella, no sé de dónde sacó el cuchillo y se armó el quilombo que vimos.
- ¿Vos cómo sabés todo eso?
- Las prostitutas sabemos casi todo, jajaja
- ¿Y mi marido y tú vieja?
- No te ofendas. Mi vieja, conoció a tu marido mil años antes que él te conozca a vos. Cogen desde hace 25 años, por lo menos y no sé, si yo no soy hija de él.
- Entonces vengo a ser tu madrastra, lo nuestro ¿es i****to? Jajaja
- Jajaja Vamos bien, mamita. Nosotras vinimos a vivir acá cuando yo tenía dos años. Y el arreglo, siempre fue, alquiler por sexo. Tu marido estaba cobrando la renta. Jajaja
- Hijo de puta, me va a escuchar.
- No seas boluda.
Esa noche, Angelita lo encaró a José.
- Sé que vos y Amanda son amantes desde siempre.
- Sí. ¿Y qué?
- No sé si Julia es tu hija, también.
- ¿Qué vas a hacer? Puta lesbiana.
- ¿Sabés lo mío con Julia?
- Sí. Así que no me vengas con planteos.
- Quiero que te vayas a vivir con Amanda y que Julia, se instale conmigo.
Negociaron y fue al revés. Amanda vino a vivir al departamento grande y Angelita se fue con Julia. No fue la única novedad. Pepe se fue de la casa y Chela se instaló con el bebé en la pieza de Jacinto. Todo junto y simultáneamente.
Los primeros tiempos de Angelita y Julia, fueron difíciles, cuando Julia, se va a trabajar con la madre, Angelita se queda sola y no le gusta lo que hacen las prostitutas. Pero, ¿de qué vivirían? José no le da más dinero.
- Vení conmigo, Angelita, laburemos juntas. Las dos, sacaríamos un toco…
- No puedo nena. Me gustás vos, gracias a vos me gustan las mujeres, hasta veo linda a Chela jajaja.
- Si te propongo que atendamos mujeres ¿qué decís?
- ¿Cómo?
- Tengo muchas propuestas, pero no quiero abandonar a los camioneros… Pero, si armamos un paquete de mujeres, largo el bar.
Un mes después empiezan a trabajar juntas. Van a la casa de dos mujeres. Barrio norte. Tocan el portero y baja una señora muy flaca y muy alta.
- ¡Hola Julia! ¿Ella es Angelita? Mucho gusto soy María Cristina. Subamos María Mercedes nos espera.
El edificio, era viejo, pero todo lujo, el departamento, enorme, en el último piso, como era una tarde límpida, se veía el río hasta el infinito.
- María Mercedes, te presento a Angelita.
- Mucho gusto, qué linda sos.
María Mercedes no era tan alta como María Cristina. Es más, no es para nada flaca, se la notaba gorda, donde las mujeres queremos ser gorda, tetas, culo y caderas. Me gustó esta mujer.
Julia arregla con María Cristina. Y se van a un dormitorio.
- ¿Vamos al mío, Angelita?
- Sí, María Cristina.
- No me llames así, llamame Puta.
Entramos a la habitación, hay una cama enorme. Espejos en el techo. Y Puta me toma por atrás y mientras me masajea las tetas me besa el cuello. Es firme pero muy suave. Giro y le ofrezco la boca. ¡Qué rico besa! Nos vamos sacando la ropa. Puta tiene un lomo de puta madre. Las tetas son enormes y paraditas. Tiene unos cuantos pirulos, por ahí pasó el cirujano. Barriga plana, cintura escueta, culo paradito y piernas largas.
- Vení nena, vamos a la cama.
- Sí. Puta, sos hermosa.
- No me mientas, hermosa sos vos. Yo a tu edad era muy linda, pero perdí tiempo cogiendo con hombres, hasta que descubrí que me gustan las mujeres.
Me pide que la deje hacer a ella, las prostitutas hacemos lo que el cliente deseé y pague. Me besa la boca, el cuello, me recorre todo el cuerpo con su legua, cuando nota que cuando lame mis pezones, ellos se agrandan y yo empiezo a gemir, les da especial atención. Me come los pezones y las tetas y con su mano empieza a darme placer en la concha.
- Nena, estás muy mojada.
- Es que vos me calentás, Puta.
- Vamos a ver si puedo calmarte un poco…
Baja y me come la almeja, mientras me acaricia el clítoris. Llego al orgasmo enseguida. Mi cuerpo se tensa, le tomo de su cabeza como para meterla en mi concha. El orgasmo es lento, largo y muy húmedo.
- ¡Qué rico flujo tenés Angelita!
- Vos sabés bien cómo hacerlo…
- Ahora es tu turno.
Repito todo ella hizo. Pero su concha no es tan húmeda como la mía. Le como la almeja, le masturbo el clítoris, pero vamos no tan bien, hasta que se me ocurre meterle un dedo en el culo.
- ¿Te gusta mi agujerito?
- Es hermoso.
- ¿Entonces, me lo vas a coger?
Se para va a la cómoda y saca un enorme strapon y un consolador. Me ayuda a calzarlo, se pone en cuatro patas en el piso. Me ofrece el culo, me da un pomo de lubricante. Le lubrico el culo mientras ella se mete el consolador en la concha. Le pongo lubricante a la pija del strapon. Y se lo inserto en el medio del orto, de a poco, cuando lo tiene todo a dentro, ella lloraba y pedía que le rompa el culo. Le di mil quinientos bombeos, hasta que la Puta, tuvo su orgasmo. A mí me temblaban las piernas. Caí al lado de ella. Se dio vuelta se calzó la pija en la concha, y nos estuvimos besando como media hora, hasta que ella tuvo el segundo orgasmo. Parece que la vieja abrió el grifo. Terminamos en la cama, dándonos franela. A mí lo del culo no me gusta mucho, pero… Por suerte parece que con María Mercedes el culo que se usa es el de ella.
Nos fuimos, cuando comenzaba a ponerse oscuro. Con 15 mil pesos cada una. Pero, vino un viejo, puteando Julia, le entregó 10 mil.
- Es el que colecta para la cana. Así es el arreglo. La tercera parte. Pero no nos joden.
Así comienzan a tener relaciones con mujeres. Pocas veces juntas, así que se reparte los clientes. Obviamente la voz cantante es Julia. Cada vez que suena el celular es un llamado a trabajar. Angelita está fascinada con la cantidad de mujeres que quieren sexo con otra mujer, pero no se animan a hacerlo con conocidas, Muchas son casadas e incluso hay solteras que no se animan a buscar otra mujer, simplemente, toman el celular y llaman.
Una noche, que trabajaron solas, llegan tarde a casa. Habían tenido 4 llamadas y las atendieron desde el mediodía hasta entrada la noche. En hoteles alojamiento, e incluso en un departamento de soltera, un bulo de la mina. La atendió Angelita, pobrecita era más fea que un demonio. Y encima le dio por el culo, con un consolador. Pero pagó extra. Al llegar a la casa, estaban contando lo del día, juntaron la plata y separaron el tercio. Angelita, llama al cana. Dice que estaba de turno, que mañana las veía. Vuelve a sonar el teléfono.
- Ok. Lo hablamos el viernes. Pero eso es mucho tiempo. ¿Cuánto? Dalo por hecho…
Julia, se reía fascinada.
- Angelita, la enamoraste a la Mercedes. Yo a la Cristina la tengo en el bolsillo, pero no me imaginaba tanto de vos…
- ¿Qué pasó?
- Dos veces estuviste con la Mercedes y está ****** por vos…
- …
- Me llamó Cristina. Quieren que el viernes vayamos con ellas a un campo que tiene en Pergamino. Que nos quedemos hasta el lunes a la mañana. Hay dos mil dólares para mí y dos mil quinientos para vos.
- ¿cuatro mil quinientos? Nos quedan 3 lucas verdes limpias de polvo y paja…
- Sos rápida para las cuentas…
Trabajen lo que trabajen, a la noche se sacan la mufa del día, cogiendo hasta que se duermen. En esta relación, Julia es el macho, ella dirige, es la que penetra primero y para su sorpresa, Angelita siempre pide que le dé por culo. Ella agradecida.
6年前