Para Gina

Cuando amanecí, me encontré en la más absoluta de las calmas que jamás podía haber imaginado, dudé por un momento que todo hubiera sido un sueño, que todo fuera un fantasía, una de esas maravillosas malas pasadas que la mente te juega, pero al cabo de unos instantes pude constatar que en aquella habitación habían muchos detalles que me decían que aquella noche había sido real. Mi armario estaba ordenado con mi ropa, las toallas estaban en su sitio y junto al teléfono había una nota en la que había anotado un número de teléfono con un nombre:

Gina (posdata, me gusto mucho más en persona)

Aquello sonaba como música en mis oídos, aquella increíble mujer había acudido al aeropuerto y habíamos pasado una increíble velada, rematada con una noche inolvidable, hasta extremos de hacerme dudar de la veracidad de aquel encuentro.

Bajé al restaurante a desayunar, tenía que reponer fuerzas, y organizar mi agenda, mi viaje no era de placer, tenía que atender unos alumnos, en un país que no era el mío, con unos colegios que no conocía, y no podía llegar tarde el primer día. Pregunté en el hotel la dirección del colegio al que debía acudir, me pidieron un taxi y aquella mañana la pasé rellenando cuestionarios y resolviendo tareas burocráticas, conociendo las instalaciones, los compañeros etc.

El día transcurrió sin sobresaltos, pero en mi mente una idea rondaba mi cabeza, un concepto que me tenía obsesionado, una persona que se me aparecía en cada detalle, en cada cosa nueva que descubría…era esa mujer, Gina, no conseguía sacarla de mi cabeza.

Busqué en el bolsillo aquel número de teléfono, y me armé de valor para marcarlos y esperar que diera tono. Me armé de valor y marqué uno a uno los números en la pantalla de mi teléfono. Bueno, no veo razón para que no podamos vernos como dos amigos…pensaba para mí mismo. El teléfono dio línea, comenzó a sonar, mientras por mi cabeza pasaban mil excusas tontas para justificar aquella llamada. Tras unos segundos, que se me hicieron eternos, una locución me informó de que la llamada no había sido atendida.

Cuando entré en mí vehículo sonó un mensaje, pero ya estaba conduciendo así que no podía detenerme a leerlo, busqué el primer rincón donde detenerme, y sin apagar el motor leí:



-Disculpa que no contestara tu llamada, estoy en el trabajo, estoy terminando ven a buscarme a la siguiente dirección:

El mensaje era reciente, así que busqué la dirección en google, programé el navegador y después de perderme en un par de ocasiones conseguí localizar la dirección donde me citaba la dama de mis entretelas. Pregunté por Gina, y un vecino me dijo, que vivía allí. A los pocos minutos, apareció una vecina que me invitó a que la acompañara, pues vivía al lado y Gina estaba terminando de ducharse, me dijo que la disculpara y que ella saldría en unos pocos minutos.

Apenas acababa de llegar y cerré la puerta tras de despedir a su compañera cuando pude escuchar cómo me llamaban desde el final del pasillo:

Toni, Toni, ¿eres tú?, pasa, por favor estoy terminando.

-¿Gina?, ¿eres tú?

-Si, pasa por favor, te he reconocido por la voz, enseguida estoy contigo.

Pasé por un pasillo sin demasiada luz, hasta un pequeño cuartito en ese momento escuché como se cerraba un grifo de ducha, y de ella salía mi amor, cual Afrodita, completamente desnuda y empapada.

Me acercas una toalla.



Como no, dije sonriendo de forma involuntaria, y seguidamente añadí: en persona me gustas más, muuucho más.



-Gracias, quieres darme la toalla por favor.

-Lo cierto es que no…- dije yo- me gusta lo que veo, pero si quieres puedo secarte lentamente, para que quedes bien sequita, estás empapada.

-De acuerdo –dijo ella- me gusta esa idea, pero no te dejes nada sin secar.

-será un placer…

Desplegué un poco la toalla y comencé a secar lentamente sus enormes y preciosos pechos, ella inclinó su cabeza hacia atrás, y yo aproveché para secar sus cabellos. Los frotaba enérgicamente mientras sus pechos se sacudían de un modo hipnótico… aquellos grandes y firmes pechos me distrajeron, momento que ella aprovechó para lanzarme un intenso beso. Podía sentir las gotas de agua recorriendo su espalda, como me mojaban mi ropa, y como subían mi temperatura y otras partes de mi anatomía.



En ese momento pude darme cuenta de lo turgente de su pecho, los pezones estaban duros, firmes como cuchillos y su respiración parecía acelerarse por momentos. Intenté disimular y comencé a masajear su cabeza suavemente, descendiendo por su espalda muy lentamente, haciendo círculos en su cabeza y frotando suavemente su espalda, pero mi vista no me respondía, no podía dejar de admirar cada centímetro de piel de aquella hermosa Diosa que estaba allí para mí.



-Amor, te siento acalorado- dijo al darse cuenta del gran estado de excitación en el que me estaba sumiendo.



-Ya ves el efecto que tienes en mi- le contesté con voz firme.



-La temperatura está muy alta en este cuarto, deberías ponerte más cómodo- Añadió, al tiempo que comenzó a desvestirme entre tiernos e intensos besos, que aumentaban más la excitación. Sin darme cuenta fuimos besándonos y caminando hacia una especie de banco alargado sobre el que me tendí, y quedé completamente desnudo con mi sexo erecto mirando hacia el techo. Gina abrió sus piernas y se tumbó invertida, dejando su sexo ante mí, al mismo tiempo que estaba sobre mi pene en un perfecto 69.



Nos quedamos un breve instante así, yo estaba fascinado ante el magnetismo a****l y la enorme sensualidad, de cada gesto y de cada acción que aquella mujer llevaba a cabo. De repente Gina comenzó a acariciar suavemente por los muslos, testículos, acercándose muy lentamente hacia la base de mi pene. Aquellas caricias eran increíbles, tocaba levemente con la yema de sus dedos tan sabiamente, que me transportaba a lugares remotos, acelerando mi respiración y haciendo que deseara más y más que aquellas caricias colmaran de placer mi pene.



Abrí los ojos un instante, y me di cuenta de que aquella situación también era muy morbosa para Gina, pues por su sexo podía verse una pequeña gota de jugo vaginal que empapaba aquella mararavillosa vagina. Comencé a acariciar la su valle de Venus, mientras mi lengua dibujaba la silueta de su hermosa rajita. Me encantaba como su espalda se arqueaba y como se movía, incitándome para que explorara más en su interior.



Decidí alzarme un poco y con mi pulgar separé sus labios vaginales, para poder acariciarlos mientras continuaba jugando con las puertas de su vagina. Gina soltó un gemido, e instintivamente agarró la base de mi pene, centrando sus caricias en la zona testicular, que comenzó a besar, a lamer, y a chupetear, metiéndose en su boca primero uno y luego el otro al tiempo que con su lengua jugueteaba con ellos.



Aquellas caricias, y el dulce tacto de sus labios aumentaban más aún la excitación, llevándome a introducir mi lengua en el agujerito de su vagina. Me quedé unos segundos así, con toda mi lengua dentro de Gina, sintiendo el rico calor de aquella fantástica Diosa. Ella correspondiéndome, hizo lo mismo y tragó lentamente mi sexo, al tiempo que su lengua rodaba mi glande, jugando con él.



Aquella sensación era increíble, podía sentir todo el fuego que exhalaba por cada poro de su piel, todos mis sentidos y todo mi ser estaban implicados en una lucha sin cuartel para dar y recibir el más dulce de los placeres. Así que comencé a masturbar su vagina con mi lengua, lamía lentamente toda aquella hermosa rajita al tiempo que con mi pulgar masturbaba lentamente su clítoris.



A su vez, Gina había comenzado a succionar mi pene, y a masturbarlo lentamente tirando de él firme y lentamente, mientras su boca y su lengua describían, caricias, besos, succiones y toda clase de juegos, cada cual más enervante, excitante y placentero…



Estando en aquel 69 tan placentero, perdí la noción del tiempo, y estuve admirando aquel maravilloso sexo, al tiempo que introducía mis dedos, en su vagina, y succionaba su clítoris, tirando de él para que mi lengua pudiera masturbarlo. Lo metía en mi boca y jugaba con mi lengua frotándolo con intensidad, cada vez de un modo más rápido.

Al mismo tiempo, comencé a aumentar el número de dedos que introducía en su vagina y el ritmo con el que la penetraba.



Ella, a su vez, gemía cada vez más y más fuerte, sin dejar de succionar mi pene, incrementando también el ritmo de su mamada, arrancándome grandes gemidos y convulsionando mi cuerpo en un serpenteo que era correspondido por ella como si de un gran baile cósmico se tratara. Podía sentir como mi pene esta durísimo y como todo mi esperma estaba acumulándose en la puntita, caliente, intenso duro, todo aquello estaba haciendo que un enorme incendio quemara mi glande.



De repente Gina soltó su presa y empezó a masturbarme violentamente mientras gritaba:



-Así mi amor, dale duro papi, dale duro que me viene…



Instintivamente también la masturbé violentamente, frotaba su vagina y su clítoris, con gran rapidez, y energía mientras Gina se retorcía, y gemía, sin dejar de Gritar:

-Me vengoooooo



En ese momento mi pene me quemaba lleno de esperma mi cuerpo comenzó a temblar, sentía como ese fuego intenso me invadía, iba a explotar y no podía dejar de gritar:



-Yo también me vengo, mami, te adoro mami estás corriéndome, mami no aguanto más, me matas, mami así, así…ME CORROOOOO



En ese momento de mi pene estalló un enorme geiser de esperma hirviendo que llenaron su cara y su pecho haciéndome arquear mi espalda, girar mi cuello, apretar mis ojos, más y más profundamente, sintiéndome completamente inundado de aquel orgasmo que me recorría completamente, justo antes de fundirnos, los dos abrazados invertidos, en aquel banco, completamente extasiado.
発行者 Plotof3
5年前
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