Ese último trío antes de este puto encierro
Aquel día decidí coger el coche y acercarme al club liberal al que suelo ir de vez en cuando; llegué y al entrar la cosa no pintaba muy halagüeña. Era, quizá, demasiado pronto, pasaban pocos minutos de la 23:00 y el ambiente estaba demasiado tranquilo, apenas 3 ó 4 parejas tomando unas copas en la barra.
Decidí pedir un gin-tonic y esperar a que la noche fuera avanzando para ver si así incrementaban mis posibilidades de tener un buen rato de diversión esa noche, le había dado un par de tragos a mi copa cuando, para mi sorpresa, una preciosa madura, morena, menudita y con una cara de vicio se me acercó.
- Hola, ¿estas solo? -preguntó-
- Sí
- Pues ya no -me espetó mientras me agarró el brazo y me condujo junto a su pareja a uno de los reservados-
Ya allí sin mediar más palabras ambos empezaron a desnudarme y acariciarme, me uní a ellos y comencé a devolverles las caricias mientras les ayudaba a quitarse la ropa hasta que todos quedamos completamente desnudos; ella dejo al descubierto un menudo y proporcionado cuerpo con unos pequeños y firmes pechos y un culito duro y redondo mientras el rebeló una hermosa polla erecta lista para batirse en duelo con la mía...
Era el escenario perfecto para un duelo de sables, pensé, aunque no tuve tiempo para pensar mucho más porque acto seguido, ella agarro sendas pollas y se las metió en la boca por turnos, para mi fortuna, la sala tenía un espejo para poder admirar la maravillosa estampa que ponía ante mi ese reflejo, ella arrodillada entre nosotros dos y alternando entre polla y polla con una destreza y una soltura dignas de una de cualquier estrella del porno.
Tras la espectacular sesión felatoria se tumbó ante nosotros, (bueno, ante mi, ya que su pareja decidió cederme la batuta y pasar a un segundo plano) ofreciéndome su coño a lo que respondí arrodillándome para saborear esa entrepierna que tan generosamente me ofrecía; a medida que mi lengua y mis dedos jugeteaban en su vagina, sus gemidos iban aumentando en volumen e intensidad, alcanzando su máximo cuando mi mi lengua empezó a acariciar su clítoris mientras mis labios lo succionaban. Eso hizo que la gente que se encontraba en el local decidiera acudir a observar el "espectáculo".
Una exclamación «¡Fóllame!» hizo que dejara el trabajo en el que tan a fondo me estaba empleando y levantara la cabeza de entre sus piernas; momento en el que aprovecho para girarse y ofrecerme su culito duro y firme. Le metí mi polla, agarré su cintura y empecé a follarmela lo que hizo que sus gemidos se convirtieran ya en gritos de placer, mientras su pareja, frente a nosotros, disfrutaba del espectáculo y los curiosos poco a poco se iban acercando y sentando en los sofás a observar, cosa que en vez de cortarme o intimidarme me motivaba más y hacía que el ritmo de mis empellones fuera jodidamente endiablado y el sudor empezara a cubrir mi piel y ella gritara como una descosida pidiendo más aún.
Viendo que a ese ritmo iba a acabar exhausto, decidí cambiar y tumbarme para que fuera ella la que llevara la batuta y me cabalgara, como así hizo; se subió a mi polla y empezó a moverse alternando saltos con otros movimientos. Su pareja se acerco un poco más a observar mientras se masturbaba, momento en el que decidí ayudarle cogiendo su polla y haciéndole una paja mientras su chica me cabalgaba e iba dejando un charco sobre mi que se iba escurriendo hacia el colchón de vinilo sobre el que estábamos. El aceptó mi invitación y al momento tenía su polla en mi boca a la que se unió la boca de ella. Momento en el que ella dijo «-Vais a correros los dos en mi cara ¿no? decidme que sí, por favor, que vais a correros en mi cara», mientras el charco bajo mi espalda seguía creciendo y su pareja le metía la polla en el culo ante la mirada cada vez más atenta del público que allí se iba agolpando según iban llegando al club.
Todo acabó como empezó, con ella arrodillada entre nosotros dos, alternando nuestras pollas hasta que descargamos nuestra leche en su cara entre los aplausos de los allí presentes.
Tras una ducha volví a la barra, le pedí a la camarera que me pusiera otro gin-tonic, ya que el que tenía estaba ya aguado y disfrutar de mi copa mientras recuperaba el aliento y me senté a esperar a ver que más me deparaba la noche
Decidí pedir un gin-tonic y esperar a que la noche fuera avanzando para ver si así incrementaban mis posibilidades de tener un buen rato de diversión esa noche, le había dado un par de tragos a mi copa cuando, para mi sorpresa, una preciosa madura, morena, menudita y con una cara de vicio se me acercó.
- Hola, ¿estas solo? -preguntó-
- Sí
- Pues ya no -me espetó mientras me agarró el brazo y me condujo junto a su pareja a uno de los reservados-
Ya allí sin mediar más palabras ambos empezaron a desnudarme y acariciarme, me uní a ellos y comencé a devolverles las caricias mientras les ayudaba a quitarse la ropa hasta que todos quedamos completamente desnudos; ella dejo al descubierto un menudo y proporcionado cuerpo con unos pequeños y firmes pechos y un culito duro y redondo mientras el rebeló una hermosa polla erecta lista para batirse en duelo con la mía...
Era el escenario perfecto para un duelo de sables, pensé, aunque no tuve tiempo para pensar mucho más porque acto seguido, ella agarro sendas pollas y se las metió en la boca por turnos, para mi fortuna, la sala tenía un espejo para poder admirar la maravillosa estampa que ponía ante mi ese reflejo, ella arrodillada entre nosotros dos y alternando entre polla y polla con una destreza y una soltura dignas de una de cualquier estrella del porno.
Tras la espectacular sesión felatoria se tumbó ante nosotros, (bueno, ante mi, ya que su pareja decidió cederme la batuta y pasar a un segundo plano) ofreciéndome su coño a lo que respondí arrodillándome para saborear esa entrepierna que tan generosamente me ofrecía; a medida que mi lengua y mis dedos jugeteaban en su vagina, sus gemidos iban aumentando en volumen e intensidad, alcanzando su máximo cuando mi mi lengua empezó a acariciar su clítoris mientras mis labios lo succionaban. Eso hizo que la gente que se encontraba en el local decidiera acudir a observar el "espectáculo".
Una exclamación «¡Fóllame!» hizo que dejara el trabajo en el que tan a fondo me estaba empleando y levantara la cabeza de entre sus piernas; momento en el que aprovecho para girarse y ofrecerme su culito duro y firme. Le metí mi polla, agarré su cintura y empecé a follarmela lo que hizo que sus gemidos se convirtieran ya en gritos de placer, mientras su pareja, frente a nosotros, disfrutaba del espectáculo y los curiosos poco a poco se iban acercando y sentando en los sofás a observar, cosa que en vez de cortarme o intimidarme me motivaba más y hacía que el ritmo de mis empellones fuera jodidamente endiablado y el sudor empezara a cubrir mi piel y ella gritara como una descosida pidiendo más aún.
Viendo que a ese ritmo iba a acabar exhausto, decidí cambiar y tumbarme para que fuera ella la que llevara la batuta y me cabalgara, como así hizo; se subió a mi polla y empezó a moverse alternando saltos con otros movimientos. Su pareja se acerco un poco más a observar mientras se masturbaba, momento en el que decidí ayudarle cogiendo su polla y haciéndole una paja mientras su chica me cabalgaba e iba dejando un charco sobre mi que se iba escurriendo hacia el colchón de vinilo sobre el que estábamos. El aceptó mi invitación y al momento tenía su polla en mi boca a la que se unió la boca de ella. Momento en el que ella dijo «-Vais a correros los dos en mi cara ¿no? decidme que sí, por favor, que vais a correros en mi cara», mientras el charco bajo mi espalda seguía creciendo y su pareja le metía la polla en el culo ante la mirada cada vez más atenta del público que allí se iba agolpando según iban llegando al club.
Todo acabó como empezó, con ella arrodillada entre nosotros dos, alternando nuestras pollas hasta que descargamos nuestra leche en su cara entre los aplausos de los allí presentes.
Tras una ducha volví a la barra, le pedí a la camarera que me pusiera otro gin-tonic, ya que el que tenía estaba ya aguado y disfrutar de mi copa mientras recuperaba el aliento y me senté a esperar a ver que más me deparaba la noche
5年前