DIARIO DE UN SALIDO: Orgía en los vestuarios

Mamá no se perdía ni un solo partido de mi equipo de beisbol. Desde temprana edad empecé a jugar a este deporte en el club del colegio. Ella me acompañaba a los entrenamientos y partidos, y disfrutaba viendo batear a aquellos muchachitos atléticos y entusiastas. Tan frecuente era su presencia en el campo que ya había entablado cierta amistad y confianza con nuestro entrenador, un fornido cincuentón que tenía dos hijos gemelos de mi edad también formando parte del equipo. La verdad es que yo no era muy bueno como jugador pero, gracias a la insistencia de mi madre, casi siempre estaba entre los nueve del equipo titular. El problema surgió cuando se matriculó en el colegio un muchacho cubano que desde el primer momento destacó en todos los puestos y era un excelente pícher.

El disgusto de mi madre aquel día al ver que yo no salía a jugar en la final escolar fue inmenso. No perdió de vista ni un segundo al nuevo jugador (negro como el carbón) y afloró en ella todo el racismo y xenofobia que acumulaba dentro, y que tantas discusiones había ocasionado sobre todo con mi padre, que insistía en que todos los hombres somos iguales, que el color de la piel no es motivo de exclusión y que todos merecemos las mismas oportunidades. "Un maldito inmigrante no va a desplazar a mi hijito del alma", debió pensar cuando decidió ir a quejarse al entrenador. Esperó a que terminase aquel eterno partido, que ganamos gracias al cubano, y cuando ya todos nos dirigíamos a los vestuarios interceptó en el pasillo al preparador.

- Míster - le dijo - ¿tiene unos minutos para hablar conmigo?
- Encantado, señora - respondió -. Voy a felicitar a mis muchachos y ya regreso. Mientras, aguarde en mi despacho.
Al poco, ya estaba el entrenador dispuesto a hablar con mi madre. Cuando entró, mi madre se aproximó a la puerta y la cerró.
- He observado cómo me desnuda usted con la mirada las veces que vengo al campo - le espetó ella.
- Efectivamente, señora - respondió el técnico -. A nadie se le escapa lo rica que está usted, con esas tetas provocativas y ese trasero respingón que está para comérselo.
- Hoy no ha puesto a jugar a mi hijo. Era un partido que le hacía mucha ilusión - añadió mamá.
- Una final siempre hace ilusión. Pero mi misión es hacer que el partido se gane. Por eso puse la alineación que creí más oportuna.
- ¿Es más oportuno poner a un negro extranjero que a mi hijo? - añadió ella con ira.
- ¿No me será usted racista? - respondió el entrenador con sorpresa.
- Querer lo mejor para mi hijo no es ser racista; es ser una buena madre. Y le voy a demostrar hasta dónde soy capaz de llegar para que la próxima vez ponga a jugar a Paquito y deje de lado a ese cubano.
Mamá se avalanzó a la bragueta del entrenador, le sacó la poronga y empezó a mamársela. El hombre no se lo pensó dos veces; ocasiones así no se presentaban todos los días. Bien parado, tumbó a mi madre sobre su mesa, la fue despojando del sostén y de la falda y pronto metió la cabeza entre los muslos para separar la braga y empezar a lamer aquella concha jugosa y caliente. Mamá empezó a gemir como una perra. Ya estaba lista para una penetración en regla. El míster le separó bien las piernas y le introdujo la polla hasta los mismísimos huevos. Estaba en pleno bombeo cuando la puerta se entreabrió: era uno de los hijos del entrenador, que venía a darle un recado. Al ver la escena, el gemelo cerró nervioso la puerta y volvió a su vestuario.

En el vestuario de jugadores, los muchachos celebrábamos la victoria y nos íbamos pasando el trofeo ganado unos a otros. Alguien había traído una botella de champán y, pese a estarnos ********* tomar bebidas alcohólicas, todos sorbíamos de la copa entre aplausos y vítores. Fue al llegar desencajado el hijo del entrenador cuando todo empezó a cambiar. Comenzó como un murmullo pero luego se fue extendeindo por el vestuario como la pólvora: la madre de Paco estaba follando con el entrenador. Yo aún estaba en la ducha cuando el resto de mis compañeros habían tomado una explosiva decisión: follarse entre todos a la puta de mi madre. Cuando llegó la proposición a mis oídos estallé en cólera. Algunos compañeros optaron por largarse, bien para no meterse en líos o porque sus padres los estaban aguardando en la salida. Fueron los más desarrollados y calenturientos - unos siete, entre ellos los hijos del preparador - los que determinaron la celebración de aquella orgía como premio especial por ganar el torneo. Y así fue como, aún a medio vestir o con las toallas en la cintura,el grupo irrumpió en el despacho del entrenador cuando este y mi madre se estaban recomponiendo después del soberbio polvo. Pero antes, ya me habían amordazado y atado de pies y manos con el esparadrapo que utilizamos para proteger las articulaciones antes de los partidos y me habían introducido en uno de los armarios metálicos que sirven de guardarropa en los vestuarios. Desde las rendijas de este armario pude seguir todo lo que vino a continuación.

Cogida por brazos y piernas, y en medio de gran algarabía, metieron a mamá en el vestuario. Todavía no le había dado tiempo de ponerse las bragas, así que cuando pataleaba para desembarazarse de aquellos energúmenos, se podía ver pefectamente su concha peluda. La tumbaron sobre la camilla de masaje y terminaron de desvestirla por completo. Ella trataba de escabullirse de aquella situación tan anormal como sorpresiva, máxime teniendo en cuenta la extraordinaria juventud de los asaltantes, pero fue meterle uno de ellos un dedo en la chucha y los hijos del entrenador magrearle los pechos para que ella se apaciguara y se dejase hacer... Iba a entregarse a unos muchachitos de la edad de su hijo, y eso la excitaba sobremanera.

Unos se pajeaban simplemente, otros se turnaban en meterle las pijas en la boca, en los lametazos en el coño o en chuparle los pezones. Mamá gozaba de placer. El cubano asistía atónito desde una esquina al espectáculo, pero ya debajo del bóxer apuntaba una polla erecta de considerable envergadura. Al poco, se apostó en la puerta el entrenador. Se dirigió a sus hijos:
- Nunca creí vivir esta situación ni veros las pollas empalmadas como burros, pero como además de vuestro padre soy vuestro entrenador, os voy a enseñar cómo se folla a una guarra entre dos. ¿Sabéis lo que es un sandwiche?
Y así fue cómo mamá fue penetrada simultáneamente por coño y ano por los gemelos. El morbo de ver a dos muchachos idénticos con sus pijas también idénticas dentro de sus dos orificios más íntimos la hizo estremecerse de lujuria y correrse varias veces. Ellos no tardaron en hacer lo propio: los restos de sus lefadas se mezclaban a borbotones en los muslos de la mujer. Pero mamá pedía más. El entrenador acercó un bate de beisbol a la concha mojada de fluidos y la introdujo ligeramente por el lado más grueso.
- ¿Te gustaría tener algo más grande dentro, grandísima puta? - le dijo.
Mamá calló. Aún estaba extenuada por la reciente doble penetración de los gemelos.
- A ti te gustaban mucho los negros, ¿verdad? - preguntó de nuevo el míster. Hizo un gesto para que se aproximara el cubano, que, desconcertado, ya estaba en plena masturbación.
- Métele toda esa verga negra a esta zorra, que detesta a las personas de color. Inúndala con tu lefa bien blanca. Que sepa lo que es una verdadera polla, no como el micropene del cornudo de su marido.
Y el novato - el negro cubano de verga XXL - le introdujo todo aquel miembro con un golpe seco e intenso. Empezó un bombeo despiadado a la blanquita que despreciaba a los de su raza. En su mente rememoró las humillaciones de su pueblo esclavo durante la colonización, además de no querer defraudar a su entrenador y compañeros de equipo, que lo jaleaban: "¡Duro, duro, duro...!" Y fue al notar ella la leche abundante y caliente en sus entrañas cuando orgasmó una vez más hasta el delirio y caer desfallecida. Los pocos pajilleros que aún rondaban alrededor de la camilla dieron los últimos meneos a sus pijas para correrse en su boca, su cara o sus pechos. Yo me corría por enésima vez, sin necesidad de tocarme, desde mi escondite.

No me preguntéis cómo salimos mi madre y yo del vestuario aquella tarde especial. Solo deciros que al día siguiente, con gran disgusto por parte de mamá, me di de baja del equipo de beisbol.
Aún es hoy el día en que mi madre suspira al entrar en mi cuarto y ver mi bate colgado en la pared.
発行者 PacoPeko
5年前
コメント数
xHamsterは 成人専用のウェブサイトです!

xHamster で利用できるコンテンツの中には、ポルノ映像が含まれる場合があります。

xHamsterは18歳以上またはお住まいの管轄区域の法定年齢いずれかの年齢が高い方に利用を限定しています。

私たちの中核的目標の1つである、保護者の方が未成年によるxHamsterへのアクセスを制限できるよう、xHamsterはRTA (成人限定)コードに完全に準拠しています。つまり、簡単なペアレンタルコントロールツールで、サイトへのアクセスを防ぐことができるということです。保護者の方が、未成年によるオンライン上の不適切なコンテンツ、特に年齢制限のあるコンテンツへのアクセスを防御することは、必要かつ大事なことです。

未成年がいる家庭や未成年を監督している方は、パソコンのハードウェアとデバイス設定、ソフトウェアダウンロード、またはISPフィルタリングサービスを含む基礎的なペアレンタルコントロールを活用し、未成年が不適切なコンテンツにアクセスするのを防いでください。

운영자와 1:1 채팅