DEGENERADOS Una de paisanos
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En la puerta del bar se encontraban tres hombres, uno de ellos se llamaba Silvano, poseía una altura de 1.85 y sus ojos eran marrones claros, éste si que era un verdadero paisano y muy degenerado, siempre portaba un cuchillo con el mango de color *****, los otros dos hombres eran Amadeo y Fernando. Entre los tres se mataban de risa.
Silvano- ¿Quién tiene la pija más grande de este lugar?.
Los otros dos le miraron el bulto entre las piernas mientras trataba de marcarlo lo más posible.
Silvano- Ya lo se, por su puesto. Yo.
Los tres siguieron riendo a carcajadas limpias mientras el más degenerado todavía masajeaba su pija con un estado de libido impresionante, disfrutaba de las cosas morbosas increíblemente.
Luego de un rato, Silvano entró a su casa, la cual tenía una decoración muy rústica y poco llamativa, guachas colgadas en las paredes, fajas... etc. En la cocina se encontró con su prima Marcela, quien siempre usaba polleras del año del p**o y unos zapatos super pasados de moda. Todo re onda campo. La paisana era grandota y rubia, como su primo.
Silvano- Che, china Marcela ¿qué hora es?.
Marcela lo miró, dejó de preparar el café y se veía muy enojada.
Marcela- ¿En donde has estado?... pierdes mucho tiempo hablando de conchas y vergas con los pijudos del bar.
Silvano- pijudos que te tragas dos por tres entre las cubijas de ellos.
El paisano vergudo no daba más de las ganas de *****, y ***** para él era una bendición, le gustaba sentir como el sorete pasaba por su agujero del culo. En el baño, se bajó los pantalones y mientras la pija se le sacudía por el mismo movimiento se sentó en el inodoro, el tipo era puro pendejos, tenía una parva muy excitante, su panza también estaba cubierta de pendejos, era tan calentón que calentaba a los demás con su presencia. Comenzó a escupir el sorete re duro por el culo mientras hacía fuerza.
Silvano- Ahh... esto es maravilloso, no debe haber otra sensación como esta.
Se prendió de los costados del inodoro para relajarse mejor y se le escapó un buen p**o.
Silvano- ¡Hace de cuenta que estoy largando una guasca por el orto! ¡Aha!..
Eso se quejaba y gozaba al mismo tiempo el paisano. La voz enojada de Marcela se escuchó desde la cocina.
Marcela- ¡Tira rápido la cadena!.
Silvano se limpió con el papel higiénico y se levantó del inodoro, sus largas bolas negras, por estar cubiertas de pendejos, le flameaban. Luego le hizo caso a la negra Marcela.
En una pequeña institución, ubicada bastante lejos de la casa de Silvano, se encontraban dos tipos, uno de ellos era un policía y el otro un paisano más del lugar, ellos dos se encargaban de custodiar todo lo que pasaba en el pequeño pueblo de “Herradura”.
Paisano- ¿Todavía no se ha capturado al responsable de las tres ***********?.
Policía- No todavía, pero puedo imaginar quien es el granuja.
El hombre de campo de sorprendió y estaba en un estado de curiosidad incontenible.
Paisano- ¡¿Quién?! ¡dígame! ¡sabe que puede confiar en mí!.
Policía- No quiero precipitarme, no quiero que el comentario se corra cuando no estoy seguro y querido mío, te conozco lo suficiente como para decírtelo.
El que sospechaba de alguien del pueblo se mantenía en su posición tranquila mientras que el otro trataba de darse cuenta de quien sospechaba el oficial.
Paisano- ¡Por favor! ¡debe decirme de quién sospecha! ¡la duda me carcome el alma!.
Policía- ¡El chusmaje le carcome el alma a usted! ¡paisano!.
El coeficiente mental del pobra paisano era muy bajo, por eso no lo llamaban por su nombre, solo le decían “paisano”.
Policía- Espero la noche llegue rápido, tengo ganas de coger y mi mujer seguro me esta esperando.
A la noche, todo estaba tranquilo en el pueblo Herradura, pero había alguien demasiado intranquilo pensando en cajetas, culos y en todo lo que tenga que ver con el sexo. Esta persona no estaba en su casa, sino en un granero que tenía dos o tres caballos, estaba vestida toda de ***** y también portaba una máscara del mismo color, se asomaba de a poquito para ver si pasaba alguien. La china Enriqueta, que vivía en la última casa del pueblo se dirigía hacia el almacén para conseguir cigarrillos o al menos tabaco y papel para armar puchos. Era una chica bastante sucia pero algo atractiva, ojos ***** y piel morena.
Enriqueta- Dios, no debo asustarme por la oscuridad, por estos lugares nunca sucede nada extraño, así que iré tranquila.
En ese entonces, cuando estaba frente al granero, visualiza una silueta de color *****, se asusta y comienza a gritar, todavía le faltaba bastante para llegar al almacén pero igual comenzó a correr, dicha persona vestida de *****, luego de abandonar el granero, comenzó a perseguir a Enriqueta con una velocidad impresionante. Cuando la tuvo cerca la empujó y la tiró al piso, al parecer la persona misteriosa era un tipo, por que ahí nomás sacó la chinga y le bajó los pantalones y los calzones a Enriqueta y comenzó a cojérsela por el culo. Le daba y le daba nomás, la china trataba de gritar pero el hombre misterioso le podía la mano en la boca y no la dejaba, al mismo tiempo la cogía con gran apuro.
Enrique- MMmm... mmm.... ¡Noooo!...
La boca se le destapó por unos segundos a la china, pero el hombre que le estaba practicando sexo anal se la tapó de nuevo y luego de eso acabó haciendo ruidos de placer. Cuando eso pasó, el hombre la soltó y comenzó a correr con gran velocidad hasta perderse entre los yuyales que eran muy altos.
Enrique- ¡Ahaha! ¡ayuda! ¡necesito a alguien que me ayude! ¡me han roto el culoooooo!!!.
La chica fue sincera, pero nadie la escuchó, con el culo lleno de leche llegó hasta el almacén.
Mientras tanto, la negra Marcela cogía como loca arriba de un caballo en el granero del loco Amadeo.
Cuando el almacenero la vio entrar toda estrujada y re culiada a Enriqueta se sorprendió, el hombre era bastante viejo, pero sus ojos azules impactaban, además siempre había cortejado a la china recién cogida.
Almacenero- ¿Qué te sucede hija?.
La gente que estaba en el lugar observaba a la chica, no era la gran cantidad de personas, habrá habido como 3 o 4 más a parte de la ******* y el almacenero, se trataban de familiares de éste último.
Cuando la chica se calmó y dejó de llorar, el almacenero le pidió a sus familiares que dejaran de arreglar el lugar para poder charlar tranquilo con Enriqueta. Los deseos del paisano fueron cumplidos y se sentó con la china en la mesa de su cocina.
Almacenero- Ahora que estás calmada, cuéntame hija ¿qué te ha sucedido?.
La chica se quedó mudo por unos instantes.
Enriqueta- ¡Me han violado!... ¡Dios!.
Otra vez comenzó a llorar, estaba desahuciada, sus ojos estaban rojos y su ropa algo rasgada.
Almacenero- ¿Cómo fue?.
Mientras la chica le contaba al paisano lo que le había pasado éste sacaba de su bolsillo una bolsa con tabaco y algunos papeles para armarse un cigarrillo. Luego de que terminó de armarlo comenzó a fumarlo.
Enriqueta- Así fue, nunca pensé que me podría pasar una cosa así.
Almacenero- Otra más, ya contigo deben ir como 4 o 5.
La chica lo miró.
Enriqueta- ¿Qué dice? ¿ya pasó algo como esto por estos lados?.
Almacenero- Si señorita, y al holgazán no se le hace difícil escaparse por que estamos rodeados de campo.
El hombre daba pitadas y largaba el humo, a veces por la boca, y la mayoría de las veces por su nariz.
Enriqueta- ¡OH Dios! ¡debemos prevenir a todas!.
La chica se limpió las lágrimas con la manga de su remera blanca, el pantalón marrón que traía estaba todo lleno de tierra y había perdido el pañuelo que siempre portaba.
Enrique- ¡Maldición!.
Almacenero- ¿Qué sucede ahora hija mía?.
El hombre le hablaba mientras fumaba y le miraba las tetas que habían sido estrujadas.
Enriqueta- ¡He perdido el pañuelo que mi abuela me regaló!.
Almacenero- No te preocupes por eso ahora, lo bueno es que no te lastimó.
La china se puso furiosa.
Enriqueta- ¡Si! ¡pero tengo el culo lleno de leche! ¡podría haberme vapuleado por adelante! ¡¿y si me dejaba embarazada?!.
El fumador la miró con ganas, luego habló.
Almacenero- Si, por eso digo, podría haber sido peor, por eso siempre le digo que a esta hora siempre venga acompañada al almacén.
Poniéndole la mano en el hombro a modo de consuelo, el almacenero le sugirió algo a la chica con mucho vicio y ganas de sexo en su cuerpo.
Almacenero- Si quiere yo puedo acompañarla hasta su casa y si también quiere puede que a alguna hora pase a ubicarla para traerla aquí, o es más, puede solicitarme la mercadería y yo se la llevaré a su casa.
Enriqueta se extrañó por la abundancia de amabilidad.
Almacenero- No se, si usted quiere.
Enriqueta- ¿A que se debe tanta amabilidad?.
La china sonrió y el paisano ya con la verga parada también.
Al día siguiente, a las ocho de la mañana, Silvano estaba charlando con su prima en la cocina mientras tomaban mate, el tabaco y los papeles para armar puchos estaban arriba de la mesa.
Marcela- ¿Te enteraste que violaron otra chica anoche?.
Silvano- ¿A sí? Ya van como 5 con esta ¿no?.
La prima de Silvano estaba algo asustada.
Silvana- Tengo miedo, creo que a mi también me podría tocar cuando voy a ver a mi macho de noche. Bueno, pero ya se me va a ir, cierto que yo no le temo a nada.
Silvano la miró como subestimándola.
Silvano- ¿A sí?.
El mate era amargo, el preferido de los primos, mate de campo, muy rústico y con un sabor excepcional. Entra a la cocina Amadeo y Marcela se pone como loca.
Marcela- ¡Mi macho! ¡mi macho! ¡que culiada nos hicimos a noche! ¡¿no?.
Amadeo se tiró un zapucai con todas las ganas y luego abrazó a su china para después tocarle el culo y la concha de una manera desesperada, Silvano miraba mientras tomaba el mate.
Amadeo- Ve al almacén y búscame algunos cigarrillos.
La Marcela no tenía ganas de salir.
Marcela- Ármate uno con el tabaco que haya arriba de la mesa.
Exaltado, Silvano hizo con su cabeza un gesto negativo.
Silvano- Ni se te ocurra tocar mi tabaco y mis papeles.
La china Marcela se calentó y sacó de una pequeña cajita de colores chillones que avía en la cocina algo de plata.
Marcela- ¡Mal hombre eres! ¡iré por tus cigarrillos Amadeo!.
Cuando Marce salió los dos que habían quedado en la cocina comenzaron a sonreír.
Silvano- ¿Tu crees que nos de tiempo para que yo te haga una paja?.
Amadeo se sentó en las piernas de Silvano y pasó su mano por el hombro del paisano.
Amadeo- Si, yo creo que va a tardar, además ella camina muy lento.
Ahí nomás, el pibe Amadeo sacó la pija y la tenía le parada, Silvano comenzó a vapulearla con gran destreza y ánimo por las nubes.
Amadeo- ¡Si! ¡hay paisa! ¡sos más degenerado de lo que ya imaginaba!.
No debe haber mejor cosa que coger con un paisano tan apuesto como Silvano, por eso Amadeo casi nunca se resistía.
Silvano- ¿Cuándo vamos a ir a la ciudad a un telo así nos cogemos tranquilos sin estar escondiéndonos?....
Amadeo- Pronto, pronto, no te preocupes ¿te acuerdas de la última ves?.
Silvano- ¡Si! ¡hicimos ****** el velador rompimos una de las tablas de la cama!.
Mientras Amadeo gozaba de la paja que Silvano le estaba haciendo, ellos charlaban en un estado de libido macabro.
Silvano- ¿Alguna vez te dije que tus ojos verdes son hermosos???...
Amadeo- Muchas veces ojete *****.
En el almacén no había muchas personas, es que era temprano.
Marcela- ¡Dios! ¡¿se enteró de la violación de anoche?!.
Almacenero- ¡Como no enterarme si luego de que a Enriqueta le pasó eso vino hasta aquí en busca de ayuda!.
La paisana se sobresaltó.
Marcela- ¡No! ¡¿atacaron a Enriqueta?! ¡mi amiga!.
Almacenero- Así es.
La curiosidad invadía a Marcela.
Marcela- ¡¿Cómo fue?! Dios, más tarde iré a verla.
Almacenero- Parece que primero la corrieron, luego se le tiraron encima y se la... bueno... ya sabes.
Marcela- ¡Dios! ¡debo llevar esta noticia rápido a casa!... deme cigarrillos.
Amadeo estaba acabando en la casa mientras Silvano lo seguía masturbando.
Poco después llegó a la casa Marcela, para ese entonces Amadeo ya había acabado. Todos se sentaron alrededor de la mesa a charlar.
Marcela- ¿A que no saben quien fue la chica *******?.
Amadeo- ¿Quién?.
Marcela- ¡Enriqueta!.
Silvano- ¡Dios! ¡nuestra amiga! ¡¿cómo estará?! ¿quién habrá sido el hijo de puta que la agarró y se la cogió!.
Marcela- ¡Hey! ¡más respeto!.
Silvano- Igual es una trola.
Amadeo miró a su amigovio.
Marcela- ¡Hey! ¡detente con las groserías!.
A la tarde, Marcela no dudó en ir a visitar a su amiga, la que había sido ******* la noche anterior, para consolarla. Cuando la prima de Silvano llegó a la casa de Enrique, ésta la hizo pasar y en el cuarto de la dueña de casa comenzaron a charlar sentadas arriba de una cama. La habitación tenía dos cuadros que mostraban gente desnudo cogiendo entre sí, con gorros muy de campo y bombachas de todo tipo de colores, bastante despintadas estaban las paredes.
Enriqueta- Me alegra mucho que hayas venido, me sentía algo sola.
Con cara de preocupada, Marcela quería enterarse con detalles lo que le había pasado a su amiga.
Marcela- ¡Dímelo todo! ¡tal vez entre las dos podamos descubrir algo?.
Sin mucho ánimo, Enriqueta habló una vez más.
Enriqueta- No creo que podamos hacer nada nosotras, ni siquiera la policía de este puto lugar ha logrado nada. Esperame.
La que estaba hablando se levantó.
Enriqueta- Voy a preparar el mate ¿le pongo burrito?... se que es el yuyo que más te gusta.
Marcela hizo un gesto afirmativo con la cabeza y también una sonrisa poseía su rostro.
En la casa de Silvano todo estaba tranquilo, la hora del mate de la tarde ya había llegado y el paisano se estaba despertando en su cama, estaba boca arriba y al despertar y abrir bien los ojos vio que su pija estaba re parada y más dura que nunca.
Silvano- Siempre soy yo el que le hace las pajas a Amadeo, eso debe cambiar, la próxima será el a quien el toque bombear pija.
Al rato, Silvano estaba en la cocina calentando el agua para el mate en una pava, se sentó en una de las sillas que rodeaban a la mesa, miraba las alacenas que se encontraban a casi un metro arriba de la mesada, casi tocando el techo.
Silvano- Espero mi tabaco este allí, si Marcela se lo llevó estoy frito, mis ganas de fumar son brutales.
Enseguida se paró y abrió una de las puertas, solo pudo visualizar mercadería.
Cuando el paisano estaba de lo más concentrado buscándolos cigarrillos, apareció una china en la cocina, una de pelo castaño y ojos claros, su sonrisa era envidiable. Silvano notó su presencia y saludó muy atento a la hija del almacenero.
Silvano- ¿Qué tienes entre tus manos?.
Filipina- Tengo un paquete de cigarrillos paisanito intrépido... seguro estas buscando tu tabaco, deja de hacerlo, yo te convidaré con uno de mis puchos ahora mismo.
El paisano se sonrojó, y la pija que ya se le había calmado se le volvió a parar.
Silvano- Gracias por tu gesto tan amable, creo que eres una chica muy linda.
Filipina- Vengo para enterarme que tal están tu hermana y tu... ¡al carajo! ¡vengo parar que saques tu arma y me gatillees en donde quieras mi toro emperrado!...
Las cosas se dieron muy rápido y Silvano sacó su peluda guacha arrodilló a Filipina arriba de la mesada.
Mientras tanto, en la casa de Enriqueta, las cosas para Marcela se ponían interesantes.
Marcela- ¿Así que dices que la voz del tipo cuando gemía por que estaba acabando te sonaba familiar??... ¿entonces por que dices que es imposible averiguar quien es?.
Enriqueta- Por que no serviría de nada, se que tenía un traje ***** y también una máscara del mismo color, por eso... además puedo confundirme, hay voces de algunas personas que son parecidas a las de otras. Otra de sus características es que tenía una pija gigantesca y muy movediza, entró en mí en solo tres o cuatro segundos, fue increíble.
Todo era miedo e incertidumbre en el corazón de Enriqueta, en cambio en al cocina de Silvano todo era diversión y coginche. La paisana estaba más abierta de patas que nunca, los dos estaban completamente desnudos y el chino le daba con fuerza por el culo, gemidos y gritos eran testigos de lo que estaba sucediendo.
En el almacén del Herradura, el almacenero miraba para todas partes mientras atendía a sus clientes, es que estaba preocupado por su hija, estaba tardando demasiado. Lo que no sabía el hombre es lo poco preocupada que estaba su hija por él, es más, la gorda cabeza de la larga pija de Silvanito no la podía hacer pensar en nada, solo en culiar, nada más.
Cuando el atardecer estaba cayendo en Herradura, Marcela se disponía a volver a su casa para que la noche no la agarre en el camino, además pensaba que el ******** podía aparecer y hacerle lo mismo que le había hecho a su amiga.
Marcela- Bueno Enriqueta, muy ricos tus mates, tomo el ultimo y me voy.
Enriqueta- Te acompaño hasta tu casa, luego me vuelvo sola, no tengo drama.
Con cara de susto, Marcela le hizo una pregunta a su amiga.
Marcela- ¿No tienes miedo en andar por Herradura de noche con lo que te pasó ayer a la noche?.
La chica no sabía que contestar, puso cara de duda y luego lanzó palabras al aire, dichas palabras se le habían ocurrido en el momento.
Enriqueta- No tengo miedo de nada a esta altura, además, no voy a dejar de salir de mi casa alguna vez de noche por lo que me paso ayer.
Marcela pensaba “esta turra debe querer que se la cojan de nuevo hoy como ayer a la noche”.
La prima de Silvano comenzó a caminar muy rápido rumbo a su casa, en el camino encontró a uno de los hermanos de Filipina, el chico le preguntó si no había visto a su hermana por alguna parte.
Marcela- No la he visto corazón, a lo mejor está en la casa de alguno de sus vecinos.
Marcela siguió caminando, no le tomó tanto tiempo llegar hasta su casa, cuando entró encontró cogiendo a su primo con Filipina arriba de la mesa, la china estaba boca arriba y le tocaba el culo lleno de pendejos al paisano y éste le daba por la concha.
Marcela- ¡Dios!.
Los que estaban en medio de un trance sexual escucharon a Marcela pero no pararon hasta acabar, luego si se dispusieron a vestirse. Cuando comenzaron a juntar las ropas del piso, Marcela se le prendió de una teta a Filipina y ésta comenzó a tocarla, no entendía nada opero le gustaba lo que estaba haciendo. Silvano, medio en bolas miraba.
Silvano- ¡Prima! ¡¿y que pasa con tu macho ahora?!.
Marcela- Puede compartirme.
Cuando Filipina salió afuera para irse a su casa, le pidió a Marcela que la acompañara unos metros para confesarle algo. Las dos charlaban mientras caminaban.
Marcela- ¿Qué es lo que tienes para decirme mi querida tetona?...
Filipina- Es algo bastante delicado, aunque también me da un poquito de vergüenza.
Las dos se miraron, Marcela sorprendida y Filipina con ganas de hacer una catarsis y sacarse de encima lo que hace tanto ocultaba.
Marcela- Dilo ya o calla para siempre.
Juntando fuerzas, Filipina suspiró, luego habló e hizo la catarsis que hace tanto quería hacer por lo menos con una amiga.
Filipina- Estoy perdidamente enamorada d tu primo y su poronga me enloquece, cada vez que lo veo siento un cosquilleo en la cajeta y las ganas de que me la pongan se vuelven irrefrenables.
La prima de Silvano quedó helada , nunca se hubiera imaginado que la chica hija del almacenero iba a estar tan enganchada con su primo.
Marcela- ¿Estas segura de lo que dices? ¿sabes bien sobre tus sentimientos? ¿no será pasajero?...
Filipina- Deja de hacer preguntas que no voy a responderte, ya pensé mil y mil veces esas cosas, ahora es el momento de actuar, quería pedirte ayuda.
Dudosa de lo que Filipina decía, Marcela la escuchaba.
Filipina- Quiero tu ayuda para conquistar a Silvano y poder seguir metiéndole el dedo en el ano ¡te lo suplico! ¡pídeme cualquier cosas!.
Interesantes s estaban volviendo las cosas para Marcela.
Marcela- ¿Cualquier cosa me darías?.
Filipina contestó sin esperar un segundo diciendo que ¡si!.
Marcela- Deseo que me des algo de mercadería en forma gratuita.
Filipina- ¿Eso es todo?.
La solicitada vio que podía sacarle más a la tonta enamorada de su primo.
Marcela- Bueno.-.. varios meses de mercadería gratis... y cuando yo quiera ¿si?.
Filipina- ¡Si!.
Luego la bobalicona se fue corriendo rumbo a donde estaba su padre, Marcela volvía a su casa pensando en voz alta.
Marcela- ¿Esta estará realmente enamorada o será pura calentura pasajera?... ¡no se!... la respuesta a mi pregunta me la dará el tiempo.
Para las 10 de la noche, Marcela estaba cocinando y Silvano la observaba.
Silvano- ¿Hay algo que tienes que contarme?.
La prima del paisano largó todo sin pensarlo un segundo.
Marcela- ¿Sabías que Filipina estaba perdidamente enamorada de ti?...
Riendo a carcajadas, Silvano agarraba su estómago haciendo una ridícula mueca con la cara. Marcela lo miraba y también reía, pero no sabía por que lo hacía.
Silvano- ¿En serio?.
Marcela- A sí es... deberás actuar ¿tu la quieres?...
Silvano- No voy a contestarte eso, ya me conoces.
Cerca de la medianoche, Silvano sale de la casa vestido con una bombacha ancha y de color crema y una camisa con cuadraditos azules, antes de alejarse Marcela le llama la atención desde la puerta.
Marcela- ¡¿adonde vas?! ¿al almacén?.
Silvano- Sí. Enseguida vuelvo, comprare cigarrillos.
Marcela- Aquí hay tabaco.
Silvano- Es que no tengo ganas de armar, iré hasta el mercado ¡deja de m*****ar!.
Marcela se encerró en la casa, le pareció extraña la actitud de su primo pero al final se quedó tranquila... además ¿qué podía hacer? ¿frenarlo? ¡no!.
Alguien vestido de *****, con una máscara del mismo color, estaba acechando a una chica que estaba tendiendo ropa en el patio de su casa, pensaba en como atraparla y cogerla sin que sus gritos sean escuchados por el marido que estaba adentro de la casa.
La pobre tendía la ropa sin pensar en que algo malo estaba por sucederle, silbaba despacito hasta que dejó de hacerlo, alguien le había tapado la boca imposibilitándoles dar gritos para pedir ayuda, luego... ese alguien, le pegó un codazo en la cabeza y le bajó la pollera y la bombacha ¿para que?... para cogerla por el culo hasta cansarse.
Cuando el marido de la mujer que recién habían atacado salió, encontró a su china tirada en el piso, desmayada y con el culo afuera cubierto de ******, se lo habían despedazado... el hombre que estaba apreciando el culo roto de su esposa era Fernando, uno de los paisanos que bebía junto a Silvano en el bar “Juan Carlos”.
Fernando- ¡Noooo! Esto es el colmo, a mi mujer le ha tocado ser atacada por el degenerado ******** de chicas... ¡noOo!... ¡ayuda!...
Al día siguiente, en el pueblo Herradura, el comentario de que otra chica había sido ******* injustamente se corría por todas partes. La pobre esposa de Fernando estaba con éste último en la sala de primeros auxilios, se encontraba culo para arriba mientras la doctora trataba de sanarle un poco el ojete con unos paños y una sustancia colorida.
Fernando- Ya vas a ver mi amor, yo se que no te dieron tiempo ni de a gritar, pero cuando encuentren al degenerado que te hizo esto lo va a pagar.
La doctora escuchaba la conversación, intentó no meterse pero lo hizo, era una chusma de barrio más.
Doctora- ¿Usted cree que es una hora adecuada las 12 de la noche para tender la ropa?...
Fernando- ¿Por qué lo dice?....
La vieja contestó rápidamente.
Doctora- A las dos de la tarde no la hubieran culiado... jajá.
Reía de una forma grotesca mientras le herida buscaba algún bisturí con el cual abrirle el rostro.
Enriqueta estaba en la casa de Silvano y Marcela, los tres se encontraban sentados en el patio de la casa, en donde había hermosas macetas con bellas plantas muy primaverales. Recién acababan de almorzar.
Enriqueta- Odio que las chicas de este pueblo ahora estemos perseguidas por un maldito degenerado que anda suelto acechando muchachas todo el tiempo.
Con cara de enojada, Marcela habló...
Marcela- Solo falto yo.
Silvano- Nunca me imaginé que irían a atacar a la esposa de Fernando, dicen que le están curando el culo en la enfermería de allí.
Dijo las dos últimas palabras señalando hacia el punto cardinal correspondiente al este.
La prima del paisano estaba intrigada.
Marcela- ¿Compraste los cigarrillos anoche?.
Silvano- No, cuando llegué el almacén estaba cerrado.
En el rostro de Enriqueta se veía que estaba pensativa.
Marcela- Iba a decirte que a las doce de la noche el almacén estaría cerrado, pero como no querías que me metiera te dejé ir igual...
Dejando de lado sus pensamientos, Enriqueta habló.
Enriqueta- Oigan... anoche... cando tú, Silvano, fuiste a comprar los cigarrillos.
Asombrado, el paisano comenzó a transpirar.
Silvano- ¿Qué insinúas?.
Enriqueta- ¿Pasaste por la casa de Fernando?... es que desde aquí te queda de paso ¿seguro que no viste nada de lo que le pasó a la pobre mujer?.
En esa siesta, Enriqueta volvió a su casa muy pensativa, tenía en la mente la voz del hombre que la había violado.
Enriqueta- Silvano salió a la misma hora en que la esposa de Fernando fue ******* ¡debe ser él el hijo de puta! ¡además siempre lo noté bastante degenerado y zarpado!...
Su vos estaba algo acelerada.
Enriqueta- No recuerdo que me halla tratado mal la única vez que tuvimos sexo, nunca1 le di motivos para que me haga daño me asuste... aunque puede ser... después de haber tenido sexo con él solo una vez luego no le di más calce nunca más. Se debe haber enojado...
Luego la chica sacó sus últimas conclusiones poniendo cara de enfado.
Enrique- ¡Si era su voz! ¡además tiene la verga más grande del pueblo Herradura! ¡mañana mismo hablaré con Marcela y le diré de quien desconfío!...
Silvano en su casa, pensaba mientras se echaba una ****** en el baño. La blanca chinga se le notaba entre los *****s pendejos que tenía entre sus piernas y abajo del ombligo, también los tenía en la parte superior del mismo.
Silvano- ¡Ella no puede descubrirme! ¡deberé bajarla de un guachazo y hacer que no respire más para siempre!.
Amadeo y Fernando estaban en el bar, sentados adentro, mientras tomaban una cerveza charlaban del ******** que andaba suelto.
Fernando- ¿Puedes deducir quien es la peste que ronda mujeres en Herradura?.
Amadeo- No.
Los dos se quedaron callados un rato y luego tomaron un trago de cerveza.
Amadeo- No tengo ni la ***** idea de quien puede ser el vago atorrante ¿y tu esposa se encuentra bien?.
Fernando- Bastante bien, si. Gracias.
El que se hacía masturbar por Silvano se sonrojó.
Amadeo- ¿Sientes soledad ahora que ella no podrá darte sexo por un tiempo?...
Sorprendido, Fernando contestó sin darle importancia al hecho de que lo que su amigo le estaba diciendo le sonaba algo extraño y bastante “homosexual”.
Fernando- Puedo sentir la soledad, es cierto.
Rápidamente, Amadeo se paró y comenzó caminar rumbo para el lado en donde estaban los baños del bar.
Amadeo- Sígueme.
Fernando también se paró y siguió al otro paisano. No sabía para donde lo llevaba pero igual lo seguía, finalmente llegaron los dos al baño. Amadeo besó en la boca a Fernando. Los dos apuestos paisanos se veían bien chocando sus labios, uno con el otro.
Amadeo- Yo voy a ayudarte, no te dejaría solo en este transe tan duro como es la abstinencia, voy a masturbarte.
Fernando ni siquiera lo pensó, era de los paisanos fuertes, de esos que no pasaban ni dos horas sin echarse un polvo, nunca pensó que siendo tan apuesto iba a terminar siendo masturbado por otra persona de su mismo sexo, no le importaba.
Fernando- Sí, sigue bombeando mi pene así, nunca pensé que haría esto. No soy homosexual pero a veces pensaba y quería saber que se sentía. No está nada mal.
Como el dueño del bar, o sea el cantinero, escuchaba gemidos de placer se asomó por la cerradura, vio como Amadeo le daba duro con sus manos a Fernando.
Cantinero- ¡Dios!.
Casi le da un infarto, decidió no hacer nada y esperar a que ambos paisanos salieran del baño.
Amadeo- Espero estés disfrutando.
Fernando tenía varios dedos de la mano derecha de Amadeo en el culo. Gozaba sin ninguna duda mientras Amadeo no paraba de fricar su pijón.
Fernando- ¿Eres bastante pijudo?...
Amadeo- Por su puesto ¿por?.
La pregunta de Fernando sonaba como si le iba a proponer algo... A la hora, los dos paisanos que estaban tocándose en el baño público, salieron del mismo, estaban siendo observados por el cantinero.
Cantinero- ¿Estaban buenos los paisajes por el baño de hombres de este bar?.
Los dos degenerados cortaron hacia fuera, pero antes de salir, Amadeo contestó a la pregunta del cantinero, y no solo eso, también agregó una que otra palabrita más.
Amadeo- Fenomenal estuvo el paisaje, usted también debería visitarlo alguna vez.
La esposa de Fernando se estaba recuperando poco a poco, todavía le faltaba, casi se había desangrado, todos esperaban que su culo se cure bien para que deje de *******.
A las ocho de la noche, Silvano y Amadeo estaban charlando en la pieza del primero. El dueño de casa estaba tirado arriba de la cama mientras que el otro estaba al lado sentado en una silla.
Amadeo- ¿Sabes a quien le hice una paja en el baño del bar?.
El que estaba en la cama puso cara de sorprendido.
Silvano- ¡A la hija del cantinero!.
Amadeo- ¡noOo!... no creas que le haría una paja a esa negra apestosa con ladillas.
Riendo, Silvano hizo una pregunta.
Silvano- ¿Ya la probaste?.
Amadeo- No, ni tampoco pienso hacerlo.
Silvano- ¿Entonces como sabes que tiene ladillas?.
Amadeo- Lo supongo, que se yo.
Mientras pensaba, Silvano tenía en la mente el hecho de que Enriqueta podría darse cuenta que uno de los degenerados era él.
Silvano- Igual dime... yo tengo algo más importante que contarte.
Parece que los dos paisanos, a parte de pasarla bien cuando estaban solos, se tenía una confianza ciega sin importarles nada ni nadie a la hora de jugarse por el otro.
Amadeo- Se la hice a Fernando, el esposos desahuciado, su mujer no le puede dar sexo y yo le ofrecí una masturbación.
Los ojos de Silvano se abrieron.
Silvano- ¡Maldito puto! ¡te has toqueteado al paisano más guapo de todos!... ¡lo que daría yo por tres segundos lamiendo su miembro!...
El tema que se estaba conversando fue interrumpido por Amadeo.
Amadeo- ¿Qué es lo que tienes para contarme que es tan importante?.
El paisano que estaba muy relajado en su cama contestó con mucha prisa y dicho relajamiento murió. Se sentó rápidamente en el borde de la cama.
Silvano- ¡Tengo miedo de que Enriqueta se de cuenta que fui yo quien la violó!...
El otro se exaltó. Abrió los ojos muy grandes y moviendo las manos con velocidad hablaba.
Amadeo- ¿Por qué?... ¿escondiste bien tu traje *****?... ¿no es cierto? ¡dime que si!.
Silvano- Si, está bien escondido, pero escuchó mis gemidos y parece que los reconoció.
Amadeo- ¡¿Cómo?!!...
Los dos estaban demasiado nerviosos.
Silvano- Es que una vez la tarada tuvo sexo conmigo y sabes siempre jadeo cuando lo hago, seguro que desde esa vez no se olvidó más de mis gritos de placer.
Amadeo- ¡Demonios! ¿ahora que haremos?!.
Silvano puso cara de tristón, dicha cara fue vista por Amadeo, le dio mucha lástima la angustia de su compañero amigovio, por eso se acercó hasta él y le dio un largo beso en la boca mientras acariciaba sus marcados pómulos…
Amadeo- Todo va a salir bien, mataremos a la perra hoy mismo antes de la medianoche.
Arreglado lo que iban a hacer, fueron hasta un descampado algo alejado de Herradura. Se pusieron en pelotas y desnudos comenzaron a andar en caballo, los pendejos les resaltaban con la luz del sol, el pelo del pecho también. Al verse uno al otro, los paisanos se excitaban, les entraba el cosquilleo en el culo. Para calmarse y distenderse, Amadeo y Silvano se bajaron de los caballos y pusieron a charlas tirados en el pasto abajo de un gran roble todavía desnudos por completo los dos.
Amadeo- Me gusta como te queda ese pedazo de paja en la boca.
Seguido de lo que había dicho, Amadeo se le subió arriba a su compa y comenzó a refregarlo, el ojete lleno de pendejos se meneaba para los costados con mucha fluidez.
Para las 10 de la noche, Amadeo y Silvano se dirigían vestidos de ***** hasta la casa de Enriqueta. Cuando llegaron, tocaron timbre, ella fue quien salió a ver quien era, una mano tapó su boca, otra trataba de desmayarla dándole algunos golpes y otras dos la arrastraban lejos de su casa a un terreno repleto de árboles. Debajo de las abundantes ramas llenas de hojas, los de ***** sacaron dos cuchillos cada uno y comenzaron a acuchillar a Enriqueta, la china no gritaba debido a que ya la habían desmayado de un guachazo.
Amadeo- Eso es para que ni se te ocurra desconfiar de alguien nunca más, aunque sea en el infierno.
Silvano- Que es el lugar adonde vas ahora.
Le hablaban al cadáver mientras no se cansaban de acuchillarlo.
Familiares de Enriqueta comenzaron a salir d la casa en busca de la chica, antes de irse, a Silvano se le cayó uno de los cuchillos que tenía, ya no podía volver a buscarlo por que sería descubierto. El que se le había caído, se trataba del cuchillos con mango ***** que siempre llevaba consigo, eso le jugaría en contra más adelante.
Amadeo- ¡Vamos! ¡apúrate! No debemos despertar sospechas en nadie.
Los de ***** desaparecieron entre la oscuridad de la noche y el alma de Enriqueta también, lo que era imposible de hacer desaparecer eran los gritos de la abuela de la chica acompañado del llanto de sus hermanos cuando encontraron el cuerpo destrozado y todo ensangrentado.
Esa noche, todos se enteraron de lo que había pasado, las noticias en Herradura se corrían a mil por horas.
En la pequeña institución en donde estaba uno de los policías que custodiaban Herradura trataban de consolar a la abuela de Enriqueta. Los dos estaban solo sentados uno de u lado del escritorio y el otro del otro lado.
Abuela- Siento un vacío tremendo en mi cuerpo, era tetona si y eso no me gustaba pero era mi nieta por sobre todas las cosas.
El hombre la miraba con cara extraña, pensaba que la anciana estaba loca.
Abuela- Guarde una cosa de ella para que me quede de recuerdo.
Policía- ¿Qué cosa señora?.
La vieja con cara de loca sacó de su bolsillo un frasquito pequeñito con una sustancia roja.
Policía- ¿Qué es? ¿anilina roja con la cual teñía su ropa para salir de giro?... digo... a pasear?...
Vieja- No, su ******, la acuchillaron tanto que se desangró por completo, además guarde otra cosa de recuerdo.
Policía- ¿Qué mas?.
El hombre solo preguntaba por preguntar, sabía que al anciana tenía serios problemas mentales.
Vieja- Esto.
Saco otra cosa de su bolsillo.
Policía- ¿Ensangrentó un cuchillo son la ****** de la chica? ¿era el utensilio con el cual pelaba las papas o que?... mire... es importante que aporte datos de utilidad, no esto.
Vieja- No pelaba papa con esto, es uno de los cuchillos con el cual la acuchillaron, pensé que sería un buen recuerdo de este tiempo.
El policía abrió los ojos y cantó ”aleluya... se hará justicia”.
Policía- Señora ¡ese cuchillo nos ayudará para llegar a la persona que mató a su nieta!.
Vieja- Ah... mire usted.
Unos ruidos provenían de un armario grandísimo que había en la sala, cuando el policía se paró y abrió el armario de madera encontró adentro a su compañero, el paisano boludo viene n pelotas cogiendo por el culo con la hija del dueño del bar “Juan Carlos”.
Con cara de lívido, la abuela de Enriqueta habló.
Viejas- ¡Estas cosas pasan tan seguido en pueblo Herradura!.
Marcela no se había dado cuenta que Amadeo y Silvano habían salido, pensaba que habían estado charlando todo el tiempo, fue a verlos y ya habían regresado. Entró a la habitación y los vio en la misma postura en que los había dejado, uno arriba de la cama y el otro en la silla.
Marcela- Ustedes me inspiran ternura, se han vuelto muy buenos amigos.
No habló mucho, es más, se retiró rápido de la habitación. Los dos herejes se miraron y rieron.
Silvano- Y pensar que buscan a “un ********” cuando somos “dos” ¿no es cierto?.
Amadeo- Seguro... jajá. ¡Que viva la paisanada, los chinos y las chinas carajo!...
Con cara de vivió, Silvano sacó un cigarrillo de debajo de la almohada, también el encendedor y lo prendió.
Silvano- Traba la puerta y vení conmigo.
Sin pensarlo un segundo, Amadeo se paró y cerró a puerta de la habitación con llave, tenía que tocar el suave cuerpo del paisano degenerado al igual que él. Primero se sentó en el borde de la cama, luego Silvano lo abrazó desde atrás y metió su mano en su pecho.
Silvano- Uh... tus bellos del pecho me calientan muchísimo. Pequemos juntos ante Dios.
Amadeo sentía las manos de Silvano en su pecho, metió las suyas en el trasero del otro paisano, les gustaba tomarse los dos al mismo tiempo, gozaban como locos.
Amadeo- Siento tus manos suaves en mis tetillas, mi verga está erecta.
Desafortunadamente, atrás de la puerta Marcela comenzó a forcejear la misma.
Marcela- ¡Está cerrada!...
En la institución en donde el paisano estaba cogiendo dentro del armario con la hija del dueño del bar, el policía se enfadó mucho y los echó a los dos.
Policía- ¡Y no vuelvan malditos degenerados! Nunca pensé que se acostaba con la mugrienta hija del dueño de Juan Carlos.
Vieja- Podría haber permitido que acaben, hace rato que no presencio un orgasmo ajeno.
Marcela seguía tratando de abrir la puerta y no podía, los que se habían encerrado intencionalmente ya estaban completamente desnudos y arrodillados arriba de la cama frente a frente mientras se besaban en la boca y tocaban los hombros del otro, las blancas porongas les blanqueaban entre los *****s pendejos de ambos.
Silvano- ¡La puerta se trabó! ¡Marcela! ¡trata de abrirla!.
Marcela- ¡No puedo!.
Luego de que los paisanos se hicieron una paja mutua y acabaron abrieron la puerta ya vestidos.
Marcela- ¡Logre abrirla!.
La chica pensaba que la puerta se había abierto debido *********** que le había aplicado.
El policía que estaba con la abuela de Enriqueta, la difunta, guardó el mango ***** del cuchillo para sacarle las huellas digitales y saber quien es el *******.
Policía- Posiblemente el ******* sea el mismo que el ********. ¿Dice que no vio nada?...
Vieja- No.
En lo de Silvano, Marcela cocinaba en la cocina mientras los paisanos sacaban de debajo de la cama una bolsa negra que contenía los cuatro cuchillos con los cuales habían matado a Enriqueta. Salieron al patio para lavarlos en la pileta de lavar ropa y notaron que a una de las armas blancas le faltaba el mango. Se miraron pero no hicieron comentarios hasta terminar de lavar el material con el cual habían efectuado el asesinato, la ****** corría por la pileta, nadie los vio, por suerte terminaron de lavar los cuchillos sin que Marcela los vea.
Silvano- ahora dirígete al fondo del patio, ahí es donde debemos enterrar los cuchillos, agarra la pala que se encuentra al lado de la cortadora de césped.
Amadeo iba haciendo todo lo que el dueño de casa le decía, así entre los dos, cavaron un pozo en el fondo del patio y enterraron los cuchillos.
Amadeo- ¿Cómo le puede faltar el mango a uno? Además era el que siempre llevas colgado al costado de tus bombachas, si lo encuentran será terrible.
Silvano- Deberemos volver al lugar del crimen.
Aunque era peligroso, los dos se pusieron de acuerdo para volver al lugar en donde habían acuchillado a Enriqueta para buscar el mango *****, si es que otra persona ya no lo había tomado, pero ya todos sabemos que la abuela fue quien encontró el mango y ahora está en manos de la ley. Luego de terminar de tapar el hueco que habían efectuado, Amadeo y Silvano volvieron adentro, entraron por la cocina.
Marcela- ¿Qué hacía afuera?...
Los chicos no sabían que pavada contestarle.
Silvano- Tomando fresco.
Marcela- Ah...
Tampoco sabían que inventar para poder salir y llegar al lugar en donde mataron.
Silvano- Ahora nos vamos hasta el almacén.
La prima del que había hablado se extrañó.
Marcela- Ya son las 11:30, a lo mejor ya cerró.
Amadeo- No, lo que pasa que ayer Silvano llegó a las doce, que es cuando cierran, ahora estamos a tiempo.
La china comenzaba a pensar en que los dos amigos estaban en algo raro, pero igual se hacía la desentendida.
Marcela- Traten de no tardar, te esperaré mi macho, luego quiero darte vuelta un rato.
Amadeo le guiñó el ojo a la china Marcela y se fue con Silvano rumbo al lugar que habían acordó ir cuando enterraban los cuchillos.
En el lugar del crimen, que no estaba lejos de la casa de la abuela de Enriqueta...
Los dos peligrosos paisanos revisaban entre los yuyos secos y los nuevos, los árboles eran testigos de lo que hacían, buscaban el mango ***** para evitar llegara ala cárcel. Buscaron hasta que se cansaron y luego comenzaron a oír gritos desde la casa de la difunta Enriqueta, se acercaron hasta la misma y tenían mucha curiosidad, la casa estaba toda despintada, rodeada de árboles y yuyos.
Amadeo- ¿Nos fijamos por la ventana?.
El paisano que había perdido el mango de uno de sus cuchillos dudó.
Silvano- Para mí está gritando y llorando de dolor.
Se asomaron por la ventana que daba justo al cuarto de la vieja, vieron como uno de sus peones le chupaba la concha mientras ella trataba de abrirse lo más posible arriba de una mesa.
Amadeo- ¡Están los dos completamente desnudos! ¡él tiene una isoca! ¡hasta un bebé lo superaría en tamaño!... aunque su culo es bastante atractivo , la vieja ya no da más.
Entre gemidos y gritos la vieja gozaba en la misma noche en que habían matado a su nieta.
Vieja- Ahogando las penas estoy!...
La vieja gritaba de felicidad.
Silvano- ¡Vieja degenerada!.
Al otro día.... todos murmuraban el asesinato de Enriqueta. Marcela lloraba desconsolada mientras Silvano trataba de consolarla.
Silvano- ¡Se que nadie te chupaba las tetas como ella pero ya vendrá otra!... no te preocupes...
Casi todo Herradura presenció el velorio de Enriqueta, estaba en el cajón con las tetas afuera, todo el mundo se las tocaba, la gente pensaba que era lo más valioso que había tendido, sobre todos los hombres y el peón de la abuela de chica.
Silvano y Marcela entraron al velorio que estaba muy bien arreglado , todos vestían de traje y cosas muy bonitas... fueron a saludar enseguida a la vieja, Marcela le dio un abrazo y Silvano tonó una de sus manos.
Marcela- La acompaño en su dolor vieja... digo... señora.
La abuela, derramando un mar de lágrimas, abrazó a Silvano y de paso le tocaba el culo.
Vieja- ¡Dios!” ¡que bien se siente.... digo.... que mal se siente haber perdido una hermosa nieta como al. Mía.
Todos se dieron vuelta.
Todos- ¡¿Hermosa?!.
Viejas- ¡Hermosas tetas tenía desgraciados maleducados!.
Los tules *****s y la vestimenta de la vieja la hacían ver más ridícula que mi gorda madre cuando utiliza minifaldas.
La noche llegó y la mañana también, y los degenerados paisanos Silvano y Amadeo no hicieron de las suyas por un tiempo, es que no podían exponerse demasiado ni tampoco volver más a la escena del crimen, pero lo hicieron.
Amadeo- Hola señora ¿cómo esta depués de todo lo que ytuvo que pasar?.
Vieja- Bien, pasen hijos míos.
Silvano y Amadeo, no habían podido resistir la tentación de ir a la casa de la vieja al otro día del velorio para sacarle información, comenzaron a tomar café y a fumar de una manera muy sexy en el living todo desprolijo, la vieja trataba de levantárselos, pero ellos no iban a darle bola.
Silvano- ¿Ya saben quien es el *******?.
Vieja- No, pero yo encontré un mango ***** que debe pertenecer al cuchillo del *******.
Los chicos se sobresaltaron.
Amadeo- ¿Lo tiene usted?...
La vieja también se sorprendió.
Vieja- No, lo tiene el policía que cumple la función de custodio de este pueblo.
Ahora, el plan de los dos bribones, era tratar de llegar al mango del cuchillo sin que el policía se de cuenta.
Cuando llegaron a la casa de Amadeo, que era más bien un departamento ubicado arriba de otro, comenzaron a planear el res**te del mango *****.
Silvano- Dejaste tu departamento hecho un lujo, te estás volviendo más puto de lo que yo me imaginaba.
Amadeo- Mejor para vos ¿no?.
Con degeneramiento en los ojos, Silvano contestó.
Silvano- Claro.
Los dos reaccionaron.
Amadeo- No estamos aquí para discutir la decoración de mi departamento, sino como nos ocuparemos de res**tar el mango ***** que un estúpido idiota perdió!.
El que había sido tratado de idiota se enfadó.
Silvano- ¿Quieres estar solo en esto?.
Se paró, se estaba llendo, cuando quiso abrir la puerta notó que estaba cerrada. Se dio vuelta y vio a Amadeo con una sonrisa en su rostro.
Amadeo- Sabía que harías esto, no iba a poder resistir la tentación de llamarte “estúpido”.
Silvano volvió a charlar con su amante, entendió que no era momento para enfadarse, sino pensar... y de pensar en algo que los ayudara de inmediato. Pensaron un rato cada cual por su lado. Luego comenzaron a hablar de nuevo.
Silvano- No hay otra, tendremos que entrar hoy mismo a la institución de custodios de Herradura y encontrar el maldito mango!.
Para relajarse y pensar las cosas para llevarlas a cabo de manera correcta, Amadeo preparó el mate para que la charla sea más agradable. Las cosas les resultaban graciosas, se puede decir que estaban desviados mentalmente ya que la situación les entretenía.
Silvano- Dejémosno de joder y vamos a tu cama, ahí nos sentiremos mejor.
Amadeo- ¿Te parece?.
Silvano- Si, es mejor, para relajarse es bueno tener un poco de sexo, dejaré que me penetres.
Los se pararon de sus asientos, fueron corriendo hasta el atractivo cuarto de Amadeo y se tiraron en la cama y comenzaron a transar como desesperados.
Amadeo- Siento tu barbilla en mi cara y eso me excita muchísimo, tendremos que desnudarnos haora mismo.
L último en hablar comenzó a desprenderse el pantalón mientras Silvano acariciaba su suave cabello de una forma poseída.
Silvano- Ahora verás, todo nos resultará mucho mejor luego de apreciar nuestros cuerpos desnudos, el uno con el otro hacen una química infartante.
Cuando los dos estuvieron completamente desnudos, Amadeo quedó boca arriba en la cama, Silvano se le subió encima y comenzó a rozar su culo con la pija del otro, de a poco de iban calentando, lo que hacían no se trataba de una penetración... solo era un pre-calentamiento.
La china Marceña extrañaba a su macho, que no era tan macho, no sabía que el hermoso la estaba pasando genial con su primo. Mientras tomaba mate y fumaba al mismo tiempo se lamentaba.
Marcela- ¡OH Jesús! La tengo mojada, espero Amadeo caiga pronto así podremos ser uno solo en el granero de su abuelo.
Llegada la noche, los dos bandidos ya habían jugado al gato y al ratón mucho tiempo en la cama, estaban preparados para dar un buen golpe en la institución del custodio. Se habían vestido los dos de ***** y tenían máscaras del mismo color para no ser reconocidos.
No se aburrieron mucho camino a la institución que tenían que asaltar y tratar de encontrar el mango de color *****, llegaron rápido entre los yuyales, no podían tomar la calle que conducía al lugar por temor a levantar sospechas innecesarias que luego les podrían jugar en contra, como el hecho de perder el mango de uno de los cuchillos.
Frente a la institución del custodio, los chicos notaron que ya nadie estaba allí, ni el paisano que se cogía a la hija del dueño del bar, rompieron sin mayores complicaciones la cerradura de la puerta principal, tampoco había nadie alrededor y las luces de las casas cercanas estaban todas apagadas.
Silvano- Bien, ya estamos adentro... ahora... ¿en donde buscamos?.
Se movían con gran agilidad, Amadeo habría los cajones del escritorio mientras que a Silvano se le ocurrió abrir un armario, al hacerlo lo primero que vio fue su mango dentro de una bolsa plástica.
Silvano- ¡Lotería!...
El compañero de Silvano se sorprendió por la rapidez que éste había tenido para encontrar la maldita evidencia que podía mandar a el dueño del cuchillo incompleto a la cárcel.
Amadeo- ¿Cómo sabías?.
Silvano- En Herradura todos son unos tarados, ni siquiera tienen sistema de seguridad ¡que precario! Eso es horrible.
Rajaron rápidamente del lugar hasta llegar a la casa de Amadeo nuevamente, allá quemaron el mango *****, solo quedaba por hacer desaparecer el cuchillo sin mango. Luego se pusieron a charlar otra vez en el living, relajados en los grandes sofá se reían.
Amadeo- Todo fue más fácil de lo que yo imaginaba.
Silvano- Fumaremos otro cigarrillo y me iré, la Marcela debe estar con el corazón en la boca lo que no llego.
Marcela estaba más que preocupada, ya pasaban de las 12 de la noche, caminaba por las paredes de la cocina y se tocaba la concha de la calentura que tenía, cuando se había puesto de acuerdo con su cuerpo para hacerse una masturbación tranquila apareció su primero.
Marcela- ¿Qué crees? ¿qué no estoy preocupada por ti?... le he preguntado al barrio entero.
Silvano- Ya estoy aquí.
La Marcela solo quería ver a Amadeo, tenías unas ganas de echarse un polvo impresionantes.
Silvano- Dice Amadeo que te espera en su departamento.
La china ni chau dijo que comenzó a correr hacia donde estaba su macho, eso le daría tiempo a Silvano para destruir la evidencia, el cuchillo sin mango que tantos problemas les había traído. El paisano se sentó en la cocina y pensó en voz alta como lo hacía siempre.
Silvano- No, el cuchillo quedará enterrado, no creo que nadie lo descubra.
En el departamento d Amadeo, el paisano estaba agotado por la actividad que había llevado con Silvano, me refiero a dos tipos de actividad: el sexo y el hecho de andar tras un mango de plástico de un cuchillo. Desde la cama sentía que le golpeaban la puerta.
Amadeo- ¡Dios! Que por favor no sea Marcela, por que ganas de coger con ella no tengo, espero sea otra vez Silvano, a él si le echaría todo los polvos que me pida.
Se destapó y se paró, estaba desnudo, cuando abrió la puerta de su departamento, la china Marcela se le prendió de la tetilla izquierda y se la chupaba.
Marcela- Mmm.-... extrañaba tanto esto ¡a coger se ha dicho!.
El paisano la detuvo con sus dos fuertes brazos.
Amadeo- Detente, mañana debo levantarme temprano.
Enseguida le pidió que lo dejara solo para poder dormir, su chinga ya no se paraba cuando veía a Marcela caliente.
Amadeo- Tendrás que hacerte una paja, yo ya cogí hoy.
Luego le cerró la puerta en la cara, Marcela quedó depresiva atrás del gran pedazo de madera.
Marcela- ¿Qué ya cogió hoy?... ¡no! ¡me lo han robado!.
No tardo en volver a golpearle la puerta al amante de su primo, pero esta vez gritando.
Marcela- ¡Voy a destriparte! ¡hijo de puta! ¡no te vendría mal la silla eléctrica!.... ¡ah!.
Amadeo, sin hacer caso a los cantos que Marcela emitía para sus oídos, se tocó la pija pensando en Silvano y luego se tiró panza abajo en la cama, comenzó a zarandearse para todas partes, como si se estaba cogiendo algún culo, lo disfrutaba.
Amadeo- ¡Una perdedora como ella no tiene derecho a gozar con mi cuerpo!.
En Herradura se hablaba que se había visto a dos sujetos entrar en la institución del custodio. Durante el transcurso de los días, el miedo de Silvano y Amadeo de ser descubiertos y llevados a prisión crecía minuto a minuto por más que hallan res**tado el mago del cuchillo, pero podrían soportarlo algún tiempo más, eran tan caraduras que no tendrían problema, tenían que tramar algo para escapar rápido de Herradura para poder vivir tranquilos y coger a raja cinta para siempre sin que nada los m*****e e inquiete.
Silvano había ido una vez más como todos los días al departamento de su amante Amadeo, era de tarde, como las cuatro y media. Sentados en el living hablaban de sus cosas.
Silvano- Es cierto que ya no tiene prueba para acusarnos pero no me digas que no tienes miedo de que algo se descubra.
El dueño de casa pensó.
Amadeo- Me encantaría irme de este pueblo de ****** y hacer otro tipo de vida che, hemos violado muchas mujeres y los dos estamos tildados de degenerados, puede que comiencen a sospechar.
La puerta del departamento sonó, había alguien detrás de ella y muy ansioso. Amadeo se paró de su asiento y comenzó a caminar rumbo a la puerta de entrada.
Silvano- ¿Quién crees que es?.
Amadeo- ¿El lechero?...
El que todavía estaba sentado sonrió, con una expresión degenerada aclaro algo.
Silvano- Espero lo sea, el lechero nos daría leche y eso me gusta.
Amadeo atendió... ¿quién estaba detrás de la puerta?... ¡Filipina!... la chica había sido enviada hasta el departamento debido a que Marcela sabía que el que ya no era su macho era muy unido a su primo.
Filipina- ¿Está Silvano aquí?... bvenía a buiscarlopor que necesitaba intercambiar memnsajes con él, para mi es muy importante... si esá aquí por favor dígale que venga.
La china desesperada por Silvano hablaba y pedía por favor que se lo traigan.
Amadeo- Si, si... ya te lo llamo ¿quieren hablar adentro o lo harán afuera?... ¡Silvano! ¡te buscan!.
Cuando Silvano se paró de su asiento, ya sabía quien lo andaba buscando pero se hizo el tonto, se hizo el sorprendido al llegar a la puerta u ver a Filipino.
Silvano- ¡Uh! ¡que sorpresa! ¡no me lo hubiese imaginado! ¿cómo estas?.
La chica sintió que su alma revivía, las pupilas de sus ojos recobraron el mismo brillo que tenían cada vez a que miraba a Silvano en otras partes.
Filipina- Hola... quiero hablar contigo ¿me darías ese placer?.
Amadeo- Si quieren tengo un cuarto muy privado para que no tengan que exponerse afuera y para que no sean m*****ados, van a poder hablar más tranquilos.
Filipina y Silvano siguieron a Amadeo, los llevó hasta su habitación, allí solo estaba su cama, dos sillas, el ropero y un mueble con cajones que encima de él había un gran espejo. Amadeo los dejó solos y cerró al puerta, bueno... no tan solos por que se quedó atrás de la puerta para escuchar las huevadas que Filipina tenía para decirle a Silvano.
Los dos que quedaron adentro de la habitación se sentaron en la cama, enfrentados Filipina tomó la delantera, me refiero a que habló primero, no que comenzaron a culiar.
Filipina- Debo decirte algunas cosas que son muy importantes para mí... necesito que las sepas.
Intrigado, Silvano hizo un gesto positivo a la chica para que se animara y comenzase a hablar.
Filipina- Debo hacerte saber que ere como n sol para mí, no soporto el estar sin estar a tu lado, sos como mis pulmones, si no están allí me muero.
Silvano- Espera... creo que deberías examinar...
Filipina- ¡Detente! ¡dejame terminar maldición!....
Ahora si el paisano estaba sorprendido, pero ¿cuánta paciencia le tendría a la china Filipina?.
Filipina- Cada vez que te tengo frente a mi se me moja la concha y destila agua como si fuera una cascada con una calentura desesperada.
Silvano- Entonces es solo calentura.
Enfadada demás, la china comenzó a zapatear.
Filipina- ¡Que no! ¡que te quiero solo para mi paisano pijudo y lindo!.
Atrás de la puerta del cuarto en el que Silvano y la china hablaban, Amadeo se mataba de risa en voz baja por escuchar las frases que de la boca de la mujer salían.
Mientras tanto, Marcela estaba en el almacén, el almacenero la estaba atendiendo y notaba tristeza en su rostro, sabía que algo le estaba pasando.
Almacenero- ¿Qué sucede Marcelita? ¿alguien te ha hecho daño? ¿el loco ******** se apoderó de ti anoche y no quieres decirme o que? Puedes confiar en mi, créeme.
La china lo miró a los ojos y el hombre se dio cuenta de que la mujer estaba caliente.
Marcela- ¿Podemos hablar atrás?.
Rápidamente, el almacenero se fijó si no había más clientes.
Almacenero- Aún no ay clientes a parte de ti, podemos charlar atrás, en mi cuarto.
Ni tonto y ni estúpido, el almacenero se llevó a la china Marcela pal´ fondo, andá a saber que carajo querría hacerle o decirle a la pobre desahuciada.
El hecho del robo del mango color ***** tenía a pueblo Herradura hablando nada más que de eso, el policía que estaba en la oficina de custodio se encontraba nervioso. Parado frente a la ventana, admiraba el paisaje de algunos ranchos y casas precarias del pueblo.
Policía- Necesitaría un descanso, mi vida está muy acelerada últimamente.
Paisano estaba detrás de él y pensaba “¿este está ocupado? Jua”.... estaba castigado, tendría más horas de trabajo hoy por que había hecho la otra noche...
El oficial se dio vuelta, al ver a Paisano se puso serio, con una expresión de enojo en el rostro le habló muy fríamente, cosa que no afectó al otro pobre loco en lo más mínimo.
Policía- ¡Eres una peste degenerada!... ¿cómo te atreves a coger en el armario de mi oficina?.
Ni arrepentido ni con vergüenza, paisano habló.
Paisano- No volverá a pasar señor, pero que estuvo bueno no se lo voy a negar.
El viejo se enojó tanto que lomando a la otra habitación de la institución.
Policía- ¡Trata de quedarte ahí! ¡ya ni siquiera puedo verte a la cara! ¡inútil!.
La china Filipina seguía rogándole a Silvano que le diera su amor y que le meta el chorizo para siempre, pero que debía confirmarlo ante Dios, eso era lo que más risa le daba a Amadeo, Silvano nunca daría el sí frente a un viejo con sotana y frente a nadie.
Silvano- Lo siento Filipina, yo no estoy enamorado de ti, solo puedo darte tres o cuatro cogidas y nada más, de ves en cuando puedo complacerte pero no me casaría ni contigo ni con nadie.
El llanto de la gringa no se hizo esperar, con la cara y la cajeta re mojada protestaba sin parar, sentía que el mundo se le venía encima por lo que había escuchado de los labios de su amado, no podía aceptar que Silvano no estuviese de acuerdo en casarse con ella.
Filipina- ¡No! ¡así no! ¡la respuesta debía ser otra! ¡como yo me la había imaginado!.
Silvano- Lo siento, no hay respuesta afirmativa para tu pregunta ¿qué no puedes entenderlo?... yo no te amo, nunca ame a nadie en mi vida ni lo voy a hacer.
Sacudiendo su cabeza se le tiró encima a Silvano y comenzó a pegarle, el paisano se estaba comenzando a cansar de los berrinches de una china insoportable.
A Marcela la estaban consolando muy bien, el almacenero la tenía bien abierta de patas arriba de su cama, los dos bien en pelotas disfrutaban, el viejo no estaba tan mal, algunos kilitos demás le jugaban en contra pero el bello que en el cuerpo poseía lo hacían muy atractivo. Ni problema que se hacían, a ninguno de los dos les había costado acostarse.
Marcela- La siento tan adentro que quiero que entre más, dale... hasta el tronco.
El viejo jadeaba y empujaba arriba de la china para que al poronga entre en la cajeta aún más de lo que ya había entrado. Las tetas de la china se zarandeaban.
Almacenero- ¡Que bien se siente tocar tu clítoris con mi pija! ¡voy a darte por el ojete!.
El hombre sacó su gigantesca pija de la concha y Marcela se dio vuelta y quedo culo pa´ arriba, la movediza poronga entró esta vez en el ano de la mujer, comenzó a darle cada vez más fuerte hasta hacerla gritar de dolor, un poco más y rompería el culo para hacerlo *******.
Todo estaba fuera de control en el departamento de Amadeo, la china tenía más berrinches que una yegua enojada.
Silvano- Deja de abalanzarte a mi o voy a desnudarme y a cogerte hasta hacerte ******* la cajeta.
Amadeo abrió la puerta y corriendo se tiró arriba de la china ya con la poronga re parada afuera y el culo al aire, medio desnudo comenzó a desnudara a Filipina.
Amadeo- Ahora te vamos a coger entro los dos.
Los paisanos enloquecieron y empezaron a dar muchos zapucai mientras la china intentaba escapar, que ******, le partieron el orto y la cajeta de una, la desnudaron y se desnudaron por completo, uno le daba por atrás y el otro por adelante, las pijas se juntaban por adentro del cuerpo de la pobre. Cuando Filipina comenzó a tomarle el gusto a la situación dejó de quejarse de miedo y comenzó a quejarse de gusto. La tenía echa un sándwich, los paisanos eran los panes y la china el fiambre, eso le daban de lindo, cualquier mujer envidiaría a otra que está siendo cogida a lo loco por dos paisanos re apuestos y re vergudos.
Filipina- Ahah... siento un mar de esperma en mi cajeta.
Luego de turnaban, cambiaban de lugar, la concha les tocaba un ratito a cada uno. En fin, la dejaron embarazada, no había otra opción, la re acabaron en la cajeta, lo que no se va a saber nunca es de quien es el hijo que nacerá nueve meses después.
Silvano- Esto es lo mejor que he vivió en años.
Los paisanos, luego de terminar de coger se abrazaron desnudos y se besaron con lengua. La china quedó pasmada.
Filipina- ¡Son del otro lado! ¡les gusta la banana! ¡Dios! ¡malditos come pija!.
Los dos hombres miraron a Filipina y luego se miraron ellos una vez más.
Amadeo- ¡Silvano! ¡amo tus *****s huevos llenos de pendejos!.
Espantada, Filipina se puso el calzón y salió corriendo del departamento, descalza y con sus tremendas y jugosas tetas afuera... la gente la miraba mientras corría desesperada en bolas.
Silvano y Amadeo comenzaron a vestirse en la habitación de este último, se quedaron asombrados por lo que habían hecho, habían revelado su bisexualidad.
Amadeo- ¡Creo que cometimos el error más grande che!.
De muy preocupado, Silvano pasó a despreocuparse como verdadero caradura, se sentía fuera de peligro alguno, como si nada podía perjudicarlo.
Silvano- Me importa una pija partida al medio, bueno... o una concha partida al medio, realmente ¿quién va a creerla a la tarada si dice que somos amantes?... tiene fama de retrasada mental, sus ojos lo demuestran, a veces se le ponen bizcos.
Los dos comenzaron a reír desaforadamente, ya cuando les faltaba ponerse nada más que los zapatos de paisano. Necesitaban tabaco o cigarrillos, las ganas de fumar los estaba acosando.
Sin mucho drama, luego destaparon un vino, se sentaron en el balcón del departamento y mientras bebían se morían de risa, no se de que, pero lo hacían.
Marcelita ya estaba satisfecha, pero el almacenero quería más, es que hace rato que no cogía, estaba más necesitado que conejo de 33 meses encerrado en una jaula.
El viejo estaba todavía en la cama pero fumándose un pucho, desnudo masajeaba su pene al mismo tiempo que pitaba, la china también estaba en bolas sentada en la cama y recostada a la pared.
Marcela- Tu pija todavía está dura ¡y con todo lo que cogimos hoy!.
Almacenero- Es que a veces no puedo controlarme, tus tetas son lo mejor que me ha pasado en la vida, créeme que no creía pasarla tan bien contigo ¿un cigarro?.
Sonriendo, Marcela aceptó el cigarrillo, el almacenero sacó de arriba de la mesa de luz que estaba al costado de l cama un encendedor y lo activo para que la china pueda encender el palito con tabaco tan anhelado por mucha gente del planeta en que vivimos.
Marcela- Me siento mejor, siento que el alma me volvió al cuerpo ¿podemos seguir viéndonos?.
El corazón del viejo se aceleró por escuchar lo que Marcela le había propuesto, el hecho de seguir viéndose sería una cosa maravillosa para él.
Almacenero- Cuantas veces vos quieras querida, te la voy a poner siempre.
Marcela- Esto se va a poner bueno.
Almacenero- ¡Te gusta la pija paisana!.
Como buena muchacha de campo, la negra pegó un zapucai de aquellos, hasta el punto que casi dejó sordo al pobre viejo.
Almacenero- Eso es lo que me gusta de ti, disfrutas la vida a mil por horas.
Otro zapucai salió de la boca de Marcela luego de que dio una pitada al cigarrillo.
La vieja abuela de la ya ****** Enriqueta estaba sentada en su gran sillón en el patio de la casa, pensaba mientras se hacía una paja, sus ojos lo decían todo, estaba muy angustiada todavía, el dolor por el hecho de que mataron a su hija no se lo sacaría nadie nunca.
Vieja- Esto es aterrador.
No hablaba del asesinado.
Vieja- Tengo al concha como una pasa inservible.
Inesperadamente le dio un ataque y comenzó a gritar.
Vieja- ¡Peón! ¡peón! ¡deje de preparar el mate y venga aquí urgente!...
El servidor de la malhumorada mujer salió de la casa como disparado con el mate en la mano.
Vieja- Venga querido.
Peón- ¡Se ha sacado la pollera! ¿es que no puede permanecer vestida por lo menos una hora?.
Sin hacer caso al sorprendido muchacho musculoso y bien parecido, la vieja lo volvió a llamar, él se acercó.
Vieja- ¡Dígame! ¿tengo la cajeta muy fea para la edad que tengo?.
El chico observaba la cajeta de la vieja con detenimiento, pensaba en que decirle, eso dependía de que le pagaran su sueldo.
Vieja- Creo que te estoy pagando muy bien últimamente para que pienses tanto.
Metiéndole el dedo en la concha a la vieja, el peón hacía como si gozaba con ellos.
Vieja- ¿Eso quiere decir que todavía sirvo?.
Peón- Por su puesto, está 10 puntos, como a mi me gusta.
Sin ser engañada, la mujer se enfadó, pero no con el chico, sino consigo misma.
Vieja- ¡Pueda ser que te someta a tener sexo conmigo! ¡soy una vieja pervertida!... vamos a la cama, quiero que me la pongas... solo que trata de no hacerme ******* como en esta mañana, ya no me quedan gasas y sabes que mi concha no resistirá tanto como las de las chinas que te coges en el granero.
En las oficinas del policía, todo estaba muy tranquilo, pero sabía que el ******** de jovencitas inocentes no tardaría en entrar en acción, tenía un extraño presentimiento. Sentado en su silla y frente al escritorio, el gordo fumaba a patadas.
Policía- Hoy me voy a quedar a hacer horas extras, pero no acá, sino escondidos en las cercanías de la casa de la persona que desconfío.
Paisano- ¡¿Va decirme quién es así me saco la duda de una vez por todas?!.
El oficial se calentó, Paisano lo miraba como rogándole que el diga de quien desconfiaba.
Policía- Me has vuelto loco en los últimos días, me preguntas cada cinco minutos de quien desconfío, te escondes n mi armario y te coges a la hija del almacenero ¿qué mas? ¡¿eh?!.
Con la frente bien alta, como siempre, Paisano le aclaró algunas cosas al policía.
Paisano- Es que yo no sabía que usted iba a volver a este lugar a altas horas de la noche la otra noche, por eso traje a la señorita aquí.
Suspirando y haciendo un gesto de modo incómodo, el policía agregó algo.
Policía- ¿Señorita?... ¡esa trola! ¡por favor!.
El otro prosiguió con su charla.
Paisano- Y bueno, como sentí que alguien abrían las puertas de este lugar al metí en el armario, ya estaba acabando cuando usted llegó, no podía sacarla en ese momento.
Indignado por lo que estaba escuchando, el policía decidió hacer algo para que Paisano lo deje de joder de una vez por todas con sus locuras y para que no meta más minas al lugar.
Policía- Si te digo de quién desconfío ¿prometes dejar de ser tan idiota?.
Haciendo una mueca grotesca y la vez enfermiza y tarada, Paisano contestó la pregunta del superior.
Pisano- Si señor, puede confiar en mí yo no le voy a decir a nadie, créame... usted puede decirme cualquier cosa de usted o de cualquiera que de mis labios no saldrá.
Oficial- De tus gruesos y asquerosos labios no saldrá querrás decir!...
Paisano- Bien, como usted diga, pero le suplico que me diga de quien desconfía que es la duda que me está ******* desde hace bastante tiempo y la quiero saciar.
Ya cansado de las súplicas de Paisano, el oficial largó todo.
Oficial- Ya basta, te diré... sospecho de Silvano, el primo de la china Marcela.
Sorprendido, Paisano miró como con cuatro ojos al policía.
Paisano- ¿Está seguro usted de lo que está diciendo?.
Policía- Por si no lo sabías “sospechar” no es “estar seguro” es “creer” que alguien hace algo o que algo se va a llevara cabo.
Todavía muy sorprendido por la sospecha del policía, Paisano comenzó a pensar en la posibilidad en que Silvano sea la persona que se está buscando como culpable desde hace mucho tiempo ya.
Paisano- Puede ser, la persona de la cual usted sospecha se trata de alguien muy degenerado, que ha cogido con casi todas las chinas de Herradura... pero ¿por qué ******ía? Si tiene todas las mujeres a sus pies.
Serio y pensante, el oficial contestó.
Policía- Paisano... un pervertido sexual puede hacer cualquier cosa para saciar sus deseos.
La conversación entre los dos se tornaba interesante, el golpe más grande se llevaría a cabo esta noche, Amadeo y Silvano tenían ganas de cometer injusticias y bajarle la bombacha a alguna china sin su expreso permiso.
Llegada la noche, los dos bribones se encontraban en un granero abandonado de pueblo Herradura, esperando las 12 de la noche para actuar. Sus trajes *****s que utilizaban para no ser vistos.
Amadeo- Esta noche va a estar buena si tenemos cuidado.
Silvano miró a su amante, éste estaba sin remera, le dio un piquito y sintió su barba raspar su cachete, eso lo volvió muy libido, no podría contenerse en agarrar a Amadeo de la cara y chupar su lengua hasta cansarse, sin más que pensar lo hizo, también pasó su mano por debajo de su pantalón y le metió el dedo en el culo, mientras lo fricaba el otro gozaba de lo lindo.
Amadeo- Detente, no debemos distraernos, si alguien nos vio entrar e ingresa a este lugar tendremos muchos problemas y demasiadas cosas para explicar ¿no te parece?.
Silvano reaccionó, se dio cuenta de que podría estar dando un mal paso.
Amadeo- ¡Basta! No me hagas caso, estoy diciendo boludeses, desnúdate.
Los dos se pudieron en pelotas rápidamente y se tiraron arriba de una gran parva de pasto seco, uno arriba del otro parecían dos ángeles del infierno mostrando sus colmillos esperando placer uno del otro.
Marcela estaba acompañada en su cocina, si... acompañada con un café, por que se encontraba más sola que una perra callejera.
Marcela- ¿En donde se encontrará este Silvano?... cada vez más raro, para mi tiene mucha confianza con mi macho.
Alguien tocó a la puerta de la china solitaria.
Marcela- ¿Quién será a esta hora? Espero sea el Silvano por que ya quiero hablar con él, se está convirtiendo en un ser demasiado nocturno.
Cuando abrió la puerta se encontró con su amiga la Filipina, estaba llorando desesperada.
Filipina- ¡Dejame entrar! ¡estoy desesperada! ¡ya no puedo guardarme más esto!.
La pobre entró a la casa rápidamente, Marcela le preparó un café y se sentó a su lado.
Los bribones le daban de lo lindo al sexo anal, Silvano tenía a Amadeo enganchado del culo con la cabeza de la pija.
Amadeo- Despacio, no creo que mis hemorroides aguanten mucho.
Desesperada, sin darle importancia al café, Filipina comenzó a largar todo lo que sabía.
Filipina- ¡Amadeo y tu primo!....
Marcela muy extrañada miraba a la chica con algo de susto, es que estaba tan desesperadas por decir lo que tenía que decir que se había puesto roja y su voz le salía muy cortada.
Filipina- ¡Son amantes!.
Marcela- ¿Quiénes? ¡habla ya!.
Filipina- ¡Además entre los dos me violaron!.
Marcela- ¿Qué cosa dices?.
La china no podía creer que su primo y su macho habían hecho de la concha de Filipina una papa podrida.
Marcela- ¿Quiénes son amantes?.
Filipina- Ellos dos, luego de violarme se besaron frente a mí.
Ahora si que Marcela pensaba que Filipina se había vuelto loca.
Marcela- ¡Vete de aquí loca reventada! ¡mi primo y mi macho son incapaces de tocar los labios de un macho con los suyos! ¡basta de tonterías! ¡si se tratas de una broma te digo china salvaje que no es nada divertida.
Marcela echó de su casa a Filipina rápidamente, la pobre loca desahuciada se fue corriendo y llorando gritando todo.
Filipina- ¡Tu macho y el mío son trolos! ¡se la comen! ¡les gusta la pija a ambos!.
Marcela- ¡Loca! ¡no te aparezcas más por aquí!.
La prima de Silvano se entró a su casa otra vez, tiró con mucha rabia el café que le había preparado a la que ahora para ella era una loca mentirosa, pero mal que mal la había dejado pensando con todo lo que le había dicho.
Marcela- Esta ¿qué tendrá entre sus manos? ¿por qué me vino a decir esto? ¿qué gana igual?.
Filipina se había ganado el odio de una de sus mejores amigas, y solo por decir la mera verdad... todo estaba mal para la chica, luego de la casa de Marcela se fue al almacén de su padre, osea a su casa, para llorar desconsoladamente en su habitación, también para hacerse una paja.
Silvano estaba acabando en el granero abandonado dentro del orto de su amante.
Amadeo- Hay si, siento como la leche surca mi ojete como su fuera un ave de la paz!.
Para las doce, los degenerados ya estaban listos para hacer de las suyas, pero había alguien más que estaba listo para entrar en acción a parte de Amadeo y Silvano. El policía que desconfiaba de Silvano se había instalado entre los yuyos en frente del granero en donde estaban los paisanos ¡que casualidad! Es que era uno de los lugares en que más *********** se habían reportado.
Silvano- ¿Salimos?...
Amadeo hizo un gesto afirmativo.
Silvano- No salgamos los dos juntos, si alguien nos ve puede sospechar.
Primero salió Amadeo... Silvano se fijaba lo que hacía su amante desde el interior del granero, una de las monjas que vivía en la capilla que estaba cerca del granero se aproximaba, siempre se violaban a chicas comunes y corrientes, ahora podrían dar un golpe distinto metiéndole la pija a una santa.
Amadeo- Esta es la mía.
El hombre observaba como la monja se acercaba, se agachó atrás de un barril que estaba en la puerta del granero. El policía, desde atrás de los yuyos observaba como la santa se acercaba hasta donde él estaba, comenzó a prestar más atención de la que prestaba siempre.
Monja- Tengo algo de miedo, no quisiera que me pase lo que le pasó a las pobres chicas *******s.
Lo que nunca se imaginó la vieja que vivía con la Biblia bajo el brazo es que desde atrás de un barril ubicado en la puerta del granero abandonado iba a salir un hombre vestido de ***** y enmascarado para sacarle el hábito y darle por el culo como nunca. Pasó lo que tenía que pasar, Amadeo entró en acción.
Amadeo- ¡A coger a la santa monja!.
Cuando la pobre vieja vio que se le acercaba una sombra extraña muy rápidamente se puso pálida, no se acordaba ni del ave maría, ni de su nombre ni de nada... las patas no le daban para disparar, pero desgraciadamente Amadeo la atrapó y de un guachazo la bajó.
Monja- ¡OH no!... ¡santo Dios! ¿qué me va a suceder?! ¿por qué esto a mi?!... ¿es un castigo?! ¡perdóname! ¡perdóname! ¡no quise robar las recaudaciones de la capilla!...
Silvano se mataba de risa desde adentro del granero por la chistosa situación que estaba viendo. Amadeo no le daba ni bola a la vieja loca y para colmo ladrona, comenzó a darle ahí más. El policía, que segundos antes de que atacaran a la monja, tiró el cigarrillo que había encendido recién y salió en defensa de la mujer.
Silvano- ¡Que lo parió! ¡se nos pudrió todo!...
Amadeo vio rápidamente como el policía se acercaba hasta donde estaba él garchándose a la monja, por eso, el segundo en correr en esa noche fue él, cuando el policía intentó correr tras él y pegarle un tiro se resbalo entre la tierra y terminó boca arriba en el piso.
La pobre vieja seguía en el piso con el ojete un poco abierto, se arregló y se levantó, luego fue hasta donde estaba el oficial.
Monja- ¿Está bien señor?...
En la escena aparece Silvano, pero sin el ropaje ***** y sin la máscara.
Policía- ¿Tu que haces aquí?.
Silvano- Es que vi que los estaban atacando pero no llegue a tiempo ¿sabe quien era? ¿era el ******** del cual hablan todos en este pueblo?.
El policía se quedó pensando “si no es este el degenerado ¿quién es?!”...
¿Por qué había hecho eso Silvano?... es que el paisano no era para nada boludo, se había dado cuenta de que el policía que cumplía la función de custodio del pueblo desconfiaba de él ¿y que mejor oportunidad que esta para limpiar su nombre?... el oficial pensaba que el degenerado solo era el que se le había escapado por boludo, ni se imaginaba que eran dos.... ya no sabría a quien perseguir, ya no podría desconfiar de Silvano y de Amadeo nunca había desconfiado.
Policía- No se quien es el degenerado, solo se que se escondió entre los yuyos y no lo vi más por que corría muy rápido... además tuve la mala suerte de caerme.
Amadeo pensaba “¡que boludo!”...
Monja- Párese.
Mientras el custodio se levantaba del piso hizo una pregunta.
Policía- ¿Qué dijo?... que se había robado las recaudaciones de la iglesia?...
Asustada, la monja se dio cuenta d que había dicho algo indebido, comenzó a transpirar y trató de arreglar la situación rápidamente.
Monja- No, solo dije que he tratado de alejar a la prostitución de la capilla, no de robar la recaudación.
Aclarado lo de la monja, mejor dicho “arreglado”... pero bueno... al policía se le ocurrió una idea.
Policía- Creo que tengo que revisar el granero... desde allí salió el muy hijo de puta.
El corazón de Silvano se aceleró, allí había dejado su disfraz, si lo descubrían sería fatal.
Silvano- ¿Para que?.
La monja comenzó a mirar a los dos hombres, todavía pensaba en la metida de pata con lo que dijo de las recaudaciones, todo mal pero quería irse del lugar.
Monja- ¿Puedo irme?.
Policía- Aguarde un minuto, revisaré el granero y la acompañaré hasta la capilla para que entre segura ¿sabe?.
Algo enojada, para sus adentros la monja pensaba “¿por qué no llegaste unos minutos más tarde y me dejaste disfrutar de una poronga gloriosa?.
Amadeo estaba escondido entre los yuyos, muy asustado rezaba el padre nuestro y el ave maría para no ser atrapado, no sabía que el policía se había resbalado y caído en el piso.
Silvano entró al granero con la compañía de el policía... el primero vio su disfraz de color ***** tirado en el piso, comenzó a sudar como un chancho de granja apestoso. El policía revisaba, todavía no había visto lo que Silvano no quería que viera.
Silvano- ¿Está seguro de que quiere revisar este lugar? ¿no será una perdida de tiempo?...
Enfadado, el propagador de la ley habló en voz bastante alta.
Policía- ¡¿Qué te m*****a que lo haga!?... puedes irte a casa si quieres!...
Recorriendo el lugar, el policía seguía sin ver el disfraz, Silvano lo levantó sin que el otro lo viera y lo escondió debajo de su camisa.
Policía- Te noto nervioso ¿qué te sucede?.
Tratando de conservar la calma, Silvano tomó aire y respondió.
Silvano- No, estoy bien, ahora si estoy bien.
Cuando creía que estaba salvado, Silvano vio la capucha del disfraz que se le había olvidado juntar, el resto de la vestimenta fue juntada por el oficial.
Policía- ¿De quien será esta capucha? ¡Dios santo!.
Silvano- ¿Qué sucede?.
Recordando como estaba vestida la persona que se le había escapado hace unos segundos, el oficial supuso que era una de las capuchas que utilizaba.
Silvano- Me voy a casa.
Policía- Si, no has sido de gran ayuda, puedes irte.
El paisano salió disparado, con el corazón en la boca, le iban a sacar las huellas digitales a la capucha y sabrían que era de él. Se metió entre los yuyos para tomar un atajo y llegar más rápido a su casa sin usar la calle. Cuando menos lo pensaba, sintió que alguien se le tiró encima y comenzó a pegarle.
Silvano- ¡Detente! ¿qué haces?!!...
Cuando Amadeo se dio cuenta de que estaba golpeando a su compañero se tranquilizó.
Amadeo- ¡Pensé que eras el policía! ¡lo siento!.
Ya calmados los dos, debían hacer algo, Silvano propuso algo.
Silvano- Debemos irnos del pueblo y creo que se como hacerlo.
Amadeo- ¡No! ¡no ves que mucho dinero no tenemos!...
Silvano- ¡Si, pero el policía está en el granero y tiene mi capucha negra! ¡van a sacarle las huellas digitales y los dos la tocamos varias veces después de ****** mujeres cuando hacíamos el amor juntos!!...
Analizaron la situación detenidamente, no daba para hacer eso pero lo hicieron igual, también acompañado por varios piquitos y tocadas de pija.
La monja todavía estaba afuera en el granero, sentía impaciente, por fin, luego de unos segundos más de espera vio salir al policía del granero.
Policía- Vamos, la acompañaré, no quiero que nada le suceda.
Monja- Bueno, gracias, Dios lo tendrá en cuenta a la hora de atrapar a todos los que se andan haciendo los locos en este pueblo.
Las cosas se estaba poniendo jodidas para los dos degenerados, era hora de actuar... entre los yuyales habían logrado ingresar al departamento de Amadeo. Se acomodaron a acordar lo que iban a hacer en el living, se sentaron inquietos, movían sus pies como siguiendo el compás de alguna música.
Silvano- Tenemos que abandonar ya Herradura, ya nada nos queda por hacer.
Se caracterizaban por se poco inteligentes para darse cuenta de las cosas malas que hacían, pero no eran nada boludos para planear chanchadas para poder introducir sus pijas en alguna parte.
Amadeo- ¿Cómo irnos sin un centavo?...
Silvano- Deja todo en mis manos... tu solo espérame en el granero abandonado ¿qué hora es?.
Mirando el reloj que se encontraba en el lugar Amadeo le respondió a su amante.
Amadeo- Son las una y cuarto de la mad**gada ¿qué vas a hacer a esta hora?...
Silvano- Tu solo espérame en el granero a las tres de la mañana.
El último en hablar se paró de su asiento y se dirigió a la puerta seguido por Amadeo.
Amadeo- ¿Qué vas a hacer?.
Silvano abrió la puerta, estaba muy serio y pensante, se le había ocurrido una buena idea para sacar dinero y así marcharse con la persona que tenía mucha química con él.
Silvano- Has lo que te dije y no hagas preguntas por que no hay tiempo.
El paisano salió apurado, directo a solucionar las cagadas que se había mandado de una manera sucia y poco decente, siempre con cuidado para que nadie lo vea... igual... todavía no estaba en peligro por que las huellas digitales no serían sacadas hasta el otro día.
La china Marcela se encontraba preocupada, ni se imaginaba que Silvano estaría por irse del pueblo. Si, estaba preocupada pero eso no quitaba la posibilidad de que pueda divertirse, estaba dele coger con Fernando. Los pendejos del tipo, que estaba completamente desnudo a igual que Marcela, le resaltaban con cada empujón que daba apuntado adentro de la concha de la china.
Marcela- ¡Hijo de puta! ¡hay... no debe haber mejor cosa que coger con un paisano de los buenos!... sí, me gusta como manejas tu chinga para hacerme sentir tanto el clítoris... ¡sí!...
Marcelita Sintió que alguien tocó la ventana de su cuarto, la china sacó su concha de la brava pija de Fernando y se levantó rapidísimo de la cama, se puso la ropa y abrió la puerta de la cocina, para sorpresa de ella era su primo.
Marcela- Oye primo ¿dónde has estado? Me tienes preocupada desde hacer algunos días ¿andas en algo raro?...
El loco entró como disparado y se metió en su pieza, sin querer se encontró con Fernando parado allí y bien desnudo, cosa que lo estimuló mucho. Atrás de él entró la china.
Silvano- Primita, ya no hay tiempo... vengo a despedirme, me he metido en problemas y debo irme de Herradura, luego te explicaré todo en una carta sin emisor ¿si?.
La china no caía en razón, no podía entender en dos segundos que de un día para el otro su primo iba a abandonar en degenerado pueblo que lo había cobijado durante años.
Marcela- ¿Qué dices?.
Silvano- Si, así es, debo irme.
Sin decir nada más, el paisano le encajó un beso en la mejilla a su prima y antes de irse tanteó la poronga de Fernando que se encontraba fláccida.
Silvano- Buen arma paisano mío ¡buen arma!... me gustan tus pendejos.
Luego sí, tomó el buque rumbo al almacén en busca de Filipina. Mientras se dirigía hacia su destino pensaba en si todo le iba a salir bien. Su cara estaba llena de lágrimas, le costaba dejar a su prima.
Silvano- Espero la condenada de Filipina caiga en mis embrollos y así poder hacerle un hoyo. También espero que Amadeo me haga caso, creo que si, hace rato que nos queremos.
Marcela seguía cogiendo con Fernando, pensaba que su primo le había hecho un chiste para poder irse sin dar explicaciones, más adelante se daría cuenta de todo.
Las cosas eran difíciles, Silvano tenía que actuar con rapidez. Llegó al almacén del padre de Filipina muy apresurado, ya sabía que ventana correspondía a la habitación de la chica... es que en el pasado acostumbraban a coger ahí a escondidas del almacenero.
Silvano- Muy bien, estoy frente a la ventana de la condenada, deberé actuar rápido.
Tocando suavemente la ventana, el paisano sabía que Filipina atendería rápido por que con lo que había visto en la casa de Amadeo durante el día no podría dormir. Así fue, la china abrió las persianas y con lágrimas en su rostro no podía creer lo que sus ojos veían.
Filipina- ¿Qué vienes a hacer aquí?... ¡me has decepcionado!.
Con cara de deprimido, amargado y arrepentido, Silvano contestó.
Silvano- Vengo a pedirte disculpas y a decirte que realmente te amo y no quiero perderte por nada de este sucio y mal dicho mundo ¡te necesito cajetuda mía!.
La chica era demasiado vulnerable, se dejaba convencer de las cosas como tomar agua, necesitaba pensar y no lo hizo, no se dio cuenta de que Silvano la estaba jodiendo de nuevo.
Filipina- Entra a la habitación, mi padre duerme profundamente, no te preocupes, él no se despertaría ni por que se le cayera el techo en la cabeza.
El paisano levantó la pata e ingresó a la habitación de la chica, se sentó en su cama de sábanas anaranjadas y ella se bajó la pollera violeta que tenía frente a él, y los calzones también.
Silvano- ¿Qué haces?.
Filipina- ¿Acaso no me deseas?.
Silvano miraba la parva de pendejos a los costados de los labios de la cajeta y en la parte superior, para que... bajó su bragueta y dejó salir de atrás de su calzoncillo su inmensa verga.
Filipina- Dame fuerte y te creeré lo que me acabas de decir de eso que me amas.
Sin pasar siquiera cinco minutos, la china ya estaba montada arriba de la pija de Silvano, subía y bajaba como una desesperada mientras su padre dormía. Para hacer al momento más agradable, Filipina... sin sacar la concha de la pija, encendió la radio que estaba en la mesita de luz ubicada al costado de la cama, estaban emitiendo un chamamé de esos con mucha energía ¡más le daba el paisano a la china!... entre sapucáis largaban fluidos pegajosos de las partes íntimas.
Pasada la media hora, Silvano de detuvo y dejó de coger luego de acabar tres veces seguidas, era de los paisanos degenerados fuertes.
Silvano- Vistámonos, debo proponerte algo.
El loco se paró de la cama con la chinga re parada, los pendejos le resaltaban como siempre, la china suspiraba por sus enormes huevos.
Filipina- Quisiera que me des más.
Silvano- Ya habrá tiempo corazón.
Luego de vestirse se dispusieron a hablar sentados en la cama.
Silvano- El plan es que robemos todos los ahorros de la caja de tu padre, obvio, le dejaremos algo, pero a la mayoría nos la llevamos.
Filipina- ¿a dónde?.
Poco era lo que la china entendía, pero igual.... Silvano extendía sus explicaciones.
Silvano- Nos iremos de pueblo Herradura para siempre y viviremos tranquilos, nos casaremos, créeme... solo que mi reputación aquí no es la mejor y tu padre no querrá vernos juntos.
Filipina- Eso es verdad, cambio a mi estricto padre por la pija tuya paisano.
Alegro por lo que había logrado, Silvano se dispuso a finalizar la charla.
Silvano- Ahora voy a irme, toma los ahorros de tu padre y dámelos, te espero a las tres y media de la mañana en el granero abandonado para escapar juntos y ser felices para siempre ¿si? ¿entendiste todo?.
Contenta, Filipina sonreía como nunca, pensaba que la oportunidad de tener a Silvano se le había presentado!... pero no!... era todo un tramuyo. La chica fue hasta el almacén de su progenitor y sacó toda la plata de la caja, se la dio al paisano enseguida.
Filipina- ¿Por qué tan tarde debo ir al granero?.
Silvano- Es que nadie debe vernos y sabes que en este pueblo hay muchos vecinos que se les da por tomar café, alcohol, mate o fumar a altas horas de la noche y la mad**gada.
Para las dos de la mañana, Silvano ya estaba en el granero sentado en una gran parva de pasto, no sabía que era tan temprano y rogaba que su amante no lo traicionara. Esperaba demasiado impaciente, se acordó que tenía un reloj en el bolsillo, uno muy pequeño, cuando se fijó vio que eran las dos de la mañana y un minuto.
Silvano- ¡Demonios! ¡¿por qué se me ocurrió decirle que venga tan tarde?!.... bueno... prefiero esperar en ves de ser descubierto, es cierto eso de que hay vecinos que se duermen tarde fomentando sus vicios y la fornicasión a base de chamameses.
Para pasar el tiempo, el paisano pensaba cuál era el camino indicado para poder escapar mejor con su amante, fumaba como un murciélago... en fin... finalmente la hora pasó, ya solo restaba esperar que Amadeo llegue.
Silvano- espero este tarado venga por que si no vamos todos en cana.
Lo que menos esperaba Silvano es ver entrar al policía custodio, se sorprendió.
Policía- ¿Qué haces aquí?...
Silvano- Tú ¿qué haces aquí?.
Policía- Soy yo quien hago las preguntas y además no tengo drama en contestarte... vine de nuevo para ver si el loco de ***** volvía. Me parece sospechoso que estés aquí ¿no tendrás nada que ver con el loco de ***** no?...
Cuando el viejo terminó de hablar cayó al suelo, desde atrás, Amadeo le había dado una buena cuchillada para evitar las explicaciones y otras mentiras. Silvano se paró y apagó el cigarrillo que estaba fumando.
Silvano- ¡Que suerte que llegaste y que lo mataste!.
Amadeo- Sabía que me iba a servir de algo traer mi navaja.
En el suelo, el viejo se despierta y agarra de la pierna a Amadeo y cuando iba a tomar su revolver recibe otra cuchillada, pero esta vez en la cara.
Policía- ¡OH!...
Se murió rápidamente desangrado.
Amadeo- ¿Conseguiste la plata?.
Silvano- Si.
Amadeo- Salgamos de aquí, nos iremos a la ciudad, allá no nos encontrarán nunca.
Sin perder más tiempo, los dos paisanos tomaron dos caballos que estaba cerca de donde ellos estaban, se fugaron rápidamente...
A las tres y media de la mad**gada llega Filipina al granero abandonado y entra, es vista por un de los vecinos que recién se había levantado para satisfacer su vicio de fumar.
Filipina- Hola ¿estás aquí amado mío?... ¡Silvano!.
Da unos pasos y luego siente que se tropieza con algo, cuando mira para abajo ve al policía todo ensangrentado, pega un alarido y todos los de alrededor son atraídos por el mismo. Todos creyeron que la chica era la asesina, nunca se imaginó que eso le sucedería, ahora nadie desconfiaría de que Amadeo era el ******* del custodio. La china volvió a su casa corriendo, pero para las seis de la mañana tenía a la policía en su casa.
Filipina- ¡No, yo no lo maté! ¡déjenme tranquila!.
Otros oficiales se llevaron a la chica rumbo a la prisión, su padre estaba destruido y Marcela también. La prima de Silvano se acercó hasta el almacenero y le confesó algo.
Marcela- N es por nada señor, pero desde hace bastante yo la notaba extraña ¿no se habrá vuelto loca?.
Almacenero- No se, hija, solo se que mi dolor es muy grande.
Marcela- No hace mucho fue a casa delirando, decía que mi primo y Amadeo eran amantes.
Almacenero- ¿Amantes?.
Marcela- Así es.
Ya lejos del pueblo Herradura, Silvano y Amadeo se encontraban en una pensión no muy lujos pero que tenía las comodidades suficientes para vivir de uan manera muy buena. Sentados en el living, observando el lugar, charlaban.
Silvano- Ya te conté todo... ahora... ¿no estuvo bueno el plan?...
Amadeo- Sí, te felicito, vamos a la cama a coger.
En la cama, los dos paisanos lo hacían de todas formas, no dejaban de lado el 69 ni por puta, se daban uno al otro de una salvaje manera. El vecino del departamento de abajo se quejaba minuto por medio por los gemidos y los gritos de placer dados por los dos apuestos hombres.
Silvano- Y pensar que Filipina pensaba que yo me iba a ir con ella.
Los dos reían desnudos en la cama por lo que Silvano había dicho mientras la pobre loca estaba presa y acosada por un grupo de prisioneras lesbianas que al tocaban todo el tiempo, pasado un tiempo se adhirió a ella un tic nervioso por el mal pasar.
Amadeo- Esto está tan bueno.
Silvano- Si, no cabe duda.
Como toda historia, no puedo dejar nada inconcluso, les voy a explicar algunas cositas que pasaron en el pueblo Herradura... las cartas sobre la mesa:
Primero: la Marcelita encontró en su patio los cuchillos enterrados por Amadeo y Silvano mientras trataba de hacer una huerta.
Marcela- ¿Quién habrá puesto esto aquí?... no parece demasiado reciente, bueno... no creo que sea para preocuparme... tampoco creo que con esto hayan matado a alguien... ja ja.
Segundo: Paisano siguió cogiendo en el placard de la ofician del ex custodio con la hija del dueño del bar, total el otro ya estaba ****** como para juzgarlo.
Policía- No importa, lo estoy mirando desde el cielo ¡y lo voy a castigar de alguna forma!.
Tercero: El pijotero del almacenero estaba contento por haber perdido a su hija.
Almacenero- ¡Por un lado mejor! ¡me quede sin hija pero es una boca menos para alimentar!... las cuentas cerrarán más fáciles ahora.
Mejor ni te cuento cuando el viejo descubrió que en la caja del negocio no había ni un peso partido al medio, bueno sí... mejor t cuento: le dio un ataque fulminante al corazón.
Cuarto: la monja que robaba recaudaciones en la capilla, si... la misma que Amadeo había intentado ******, fue arrestada al ser descubierta en pleno robo junto con el cura, éste también fue apresado.
Todo indica que las personas que hicieron cosas malas en esta historia recibieron su merecido, y algunas que hicieron todo bien también , pero los que más tendrían que haber sido arrestados están libres en este momento en un departamento haciéndose añico las bocas a besos y culiando como verdaderos paisanos brutos.
En la prisión en donde estaba Filipina, ésta ya no daba más tras las rejas, seguía siendo toqueteada por sus dos compañeras de celda, le franeleaban la teta izquierda.
Filipina- ¿Qué hice para merecer esto?... tome clases de catequesis, me confirmé... casi me vuelvo monja y terminé tras las rejas ¿de que sirvieron seguir las indicaciones de mi madre?... si hubiera hecho las cosas mal me hubiese ido bien ¡con este maldito guión!.
En eso último que dijo tiene razón.
Filipina- Chicas... con todo respeto... ¡¡dejen de agarrarme las tetas!!.
Todo era color de rosas para Amadeo y Silvano en el departamento que habitaban y alquilaban, paseaban por la ciudad todo el tiempo y se daban sus buenas cuatro horas de cojinche por día.
Silvano- Voy a mandarle la postal a mi prima.
Al mes, Marcela recibe una carta de su primo y una foto en la cual estaba con su macho dándose un beso. La pobre china se horrorizó y comprendió que Filipina no estaba loca.
FIN
5年前