Era un día caluroso del mes de julio en el que a pesar de tener tan próxima la playa, me tocaba pasarlo rodeado de soporiferos expedientes con el único consuelo de poder estar disfrutando del tan necesarios aire acondicionado. Tras una breve pausa para almorzar volví al fresco resguardo del guerrero dispuesto a ordenar papeles hasta la reunión de las cinco, eso sí, con alguna esporádica visita a las redes sociales para tener un poco de ocio. Afortunadamente ella estaba conectada, y aunque yo permaneciera tras tantos meses en el anonimato seguiamos charlando de forma amena e incluso ardie 続きを読む