Mi vuelo había llegado a París a las doce del mediodía antes de las dos de la tarde estaba paseando por las calles donde un año antes había encontrado a Kioto, la única travestí con la que había estado hasta entonces. Evidentemente no di con ella, había alguna prostituta por las calles adyacentes, tanto mujeres como travestís y cada vez que alguna me miraba o dirigía alguna frase invitándome a ir con ella contribuía a aumentar mi excitación. Decidí comer algo y regresar al hotel para salir más tarde; me apetecía estar con alguna pero estaba demasiado cachondo; descansaría unos minutos en mi ha 続きを読む